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Paz y Ciencia

jueves, 29 de marzo de 2012

Autoanálisis

El autoanálisis es la investigación de uno por sí mismo. A través de los sueños (como hizo el propio Freud) y de las asociaciones libres, el autoanálisis se esfuerza por alcanzar las capas profundas del inconsciente. Si bien el autoanálisis permitió a Freud profundizar sus descubrimientos psicoanalíticos, su alcance resultö posteriormente sospechoso.
En su exposición de los fundamentos de la teoría psicoanalítica, Freud utiliza repetidas veces los materiales de sus propios recuerdos y sus propios sueños para confirmar la existencia de mecanismos inconscientes. "Cuando alguien me pregunta cómo puede hacerse psicoanalista, le respondo: mediante el estudio de tus propios sueños", escribió en 1909. Ya su obra "La interpretación de los sueños" (1900) pero escrita un año antes, se basa en gran medida en sus sueños y recuerdos de la infancia.
En ese libro señala Freud que el descubrimiento del psicoanálisis se enraíza en su vida más íntima, sobre todo en la relación con su padre y en su deseo ardiente de demostrarle que era capaz de alcanzar ambiciosos objetivos. Es también en sus propios recuerdos donde Freud se plantea su descripción del complejo de Edipo.
En 1914 Freud considera que esta forma de análisis debería ser suficiente "para quien cualquiera que sea un buen soñador y no demasiado anormal". (Como se las gastaba el abuelo Freud). La profundización del concepto de inconsciente conduce a Freud a admitir cada vez más la insuficiencia del autoanálisis. En una carta dirigida a un colega dice: "Resulta imposible un auténtico autoanálisis; de no ser así, no existiría la enfermedad". El abismo que separa el inconsciente del consciente es tan profundo que se hace imposible alcanzar una verdadera dilucidación de los sueños y de los fantasmas que surgen de esta instancia. Es necesario recurrir a un tercero, un analista, que introduzca la mediación de la palabra. En consecuencia, Freud exigirá que el analista se haga analizar y que los conflictos que lo animan se resuelvan antes de emprender la profesión analítica.
Los disidentes americanos del movimiento psicoanalítico devuelven un sentido al autoanálisis condenado por la ortodoxia freudiana. Karen Horney, autora de "Nuevas vías del psicoanálisis" (1939) y de "La personalidad neurótica de nuestro tiempo" (1937), lo considera un complemento necesario del análisis para su preparación y profundización. Esta revalorización del autoanálisis se explica por el hecho de que el movimiento culturalista -al que se liga Karen Horney y Harry Stack Sullivan entre otros- vuelve a poner en tela de juicio los posutulados fundamentales de la teoría analítica, principalmente la etiología sexual de la neurosis y la existencia del inconsciente tal y como lo postulaba Freud. Pero la mayor parte de los analistas ortodoxos consideran que el autoanálisis es un obstáculo y un peligro para el desenvolvimiento de la cura.
Si bien el autoanálisis ha desempeñado un importante papel en la elaboración de la teoría freudiana, parece conducir demasiado a menudo a graves contratiempos terapéuticos, con agudización de la angustia y un rechazo secundario de los conflictos. Esta forma de "análisis salvaje" (wild analysis) puede así aparecer como uno de los más importantes síntomas de la resistencia del enfermo y del hombre normal a la verdad del inconsciente.

2 comentarios:

El Cid Imperfecto dijo...

Hola,

Freud, en su libro 'La interpretación de los sueños' - Amorrortu editores - Pg. 157, se pone una escusa para no interpretar un sueño propio. Lo califica de absurdo. Se reprocha que esta actitud es una resistencia contra el conocimiento de una historia desagradable.

Yo con esto interpreto, y podría estar equivocado, que cuando uno no quiere interpretar sus propios sueños se está poniendo una resistencia para avanzar en el conocimiento de su propio incosciente.

Unknown dijo...

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