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Paz y Ciencia

viernes, 23 de marzo de 2012

Cambiar la forma de obrar

En primer lugar, creo que hace falta cambiar la propia forma de obrar, no solo analizarse y conocerse a sí mismo. Toda conciencia y conocimiento de sí mismo serán ineficaces si no se toman las decisiones en consecuencia. Uno puede analizarse y saberlo todo durante un montón de años, pero eso no será eficaz, quedará es´teril, si a ello no acompañan unos cambios en la forma de vida [...]

Naturalmente, el cómo pueda uno reformarse es cosa delicada. No se puede hacer demasiado,, pero tampoco se debe tener un exceso de prudencia. En el psicoanálisis, importa mucho tener siempre presente cuáles son los estímulos de una persona, cómo se anima a hacer descubrimientos, al experimentar sus sentimientos, atender a sus experiencias y, en particular, a las resistencias que tiene al dar cada nuevo paso, al actuar de otra manera. En caso contrario, quedará uno en una situación un poco irreal, por muchas experiencias subjetivas que haya tenido. Cuáles sean estos cambios dependerá por completo de la situación. Pero el psicoanálisis tiene el gran peligro de que todo se le confía, y la gente piensa que ya cambiará cuando el análisis haya terminado. Estoy convencido de que se debe empezar a cambiar antes, y la cuestión es solo en qué, el ritmo y la calidad: cambios que no sean ilusorios y que no se hallen fuera de la propia capacidad de llevarlos a cabo en cada momento.

Erich Fromm: "El arte de escuchar". Paidós. Biblioteca Nueva. Barcelona.
pp. 170-171-