PEACE

PEACE
Paz y Ciencia

viernes, 31 de julio de 2009

Epicteto: máximas


Este señor fue decisivo en la génesis de la psicoterapia cognitiva de Aaron Beck, es interesante ese aforismo que dice algo así como: "lo que importa no son las cosas si no la percepción que tenemos de éstas". Deja paso a la influencia del pensamiento en el bagaje emocional. Une razón y emoción. E invita a modificar las emociones con el pensamiento y viceversa.

La filosofía de Epicteto quién mejor la explica es él, así que os dejo con las máximas del Manual de Vida que más me gustan.

Saber lo que puedes controlar y lo que no.
Ocúpate de tus propios asuntos. Presta atención únicamente a tus propias preocupaciones y da por sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo, no tuyo. Si obras así serás impermeable a la coacción y nada te podrá retener. Serás libre y eficaz, pues darás buen uso a tus esfuerzos en vez de malgastarlos criticando u oponiéndote a los demás. Si conoces y prestas atención a tus verdaderas preocupaciones, nada ni nadie te hará actuar contra tu voluntad; los demás no podrán herirte, no te ganarás enemigos ni padecerás ningún mal.
Veamos las cosas tal como son en verdad. Las circunstancias no se presentan para satisfacer nuestras expectativas. Las cosas suceden por sí mismas. La gente se comporta como realmente es. Aprovecha lo que realmente obtienes.
Los acontecimientos no nos hacen daño, pero nuestra visión de los mismos nos lo puede hacer. No podemos elegir nuestras circunstancias externas, pero siemrpe podemos elegir la forma en la que reaccionamos a ellas.
Ni vergüenza ni culpa. Las cosas son sencillamente lo que son. Los demás que piensen lo que quieran; no es asunto nuestro.
Crea tu propio mérito. No dependas nunca de la admiración de los demás. No tiene ningún valor. El mérito personal no puede proceder nunca de una fuente externa. No lo encontrarás en las relaciones personales, ni en la estima de los demás. Es cosa probada que las personas, incluso las que te quieren, no estarán necesariamente de acuerdo con tus ideas, no te comprenderán ni compartirán tu entusiasmo. ¡Madura!¡A quién le importa lo que los demás piensen de ti!
Tu voluntad está siempre bajo tu poder. En realidad nada te detiene. La enfermedad puede desafiar a tu cuerpo, pero ¿acaso eres sólo cuerpo? Tu voluntad no tiene por qué verse afectada por ningún incidente a no ser que tú se lo permitas.
Utiliza plenamente lo que te sucede. Cada dificultad con la que tropezamos en la vida nos da la oportunidad de volvernos hacia dentro e invocar nuestros recursos íntimos. Las pruebas que soportamos pueden y deben darnos a conocer nuestra fuerza.
Ocúpate de lo que tienes, no hay nada que perder. Lo importante es ser muy cuidadoso con las cosas que tienes mientras el mundo te las deja, como un viajero en una posada.
“Cuando llamas a tu hijo, debes estar preparado para que no responda, y si lo hace, tal vez no haga lo que le pidas. En tal caso, tu inquietud en nada le ayuda. Tu hijo no debería tener la facultad de causarte ningún trastorno.”
Evita adoptar los puntos de vista negativos de los demás.
Nadie puede hacerte daño. La gente no tiene la facultad de hacerte daño. Incluso si te denigran a voz en grito, tuya es la decisión de considerar lo que ocurre como insultante o no.
Querer agradar a los demás es una trampa peligrosa.
Todo tiene un precio.
“No entregues tu mente. Si alguien pretendiera entregar tu cuerpo a cualquier transeúnte, te pondrías naturalmente furioso. Entonces, ¿por qué no tienes pudor en prestar tu valiosa mente a cualquier persona que desee influenciarte?”
Los acontecimientos son, por sí mismos, impersonales e indiferentes. ¿Qué es un acontecimiento bueno? ¿Qué es un acontecimiento malo? ¡Tales cosas no existen!
Define claramente la persona que quieres ser.
Apártate de los entretenimientos populares. Casi todo lo que se acepta como legítimo entretenimiento es inferior o ridículo, y sólo atiende o explota las debilidades de la gente. La vida es demasiado corta y tú tienes cosas más importantes que hacer.
“El mero hecho de que la gente sea amable contigo no significa que debas pasar el tiempo con ellos.”
Abstente de defender tu reputación o tus intenciones. Sólo los moralmente débiles se sienten obligados a defenderse o explicarse ante los demás. Deja que la calidad de tus actos hable en tu nombre.
Adopta una actitud firme. Después de deliberar y determinar que un curso de acción es el acertado, jamás pongas en duda tu juicio.


http://imperator.wordpress.com/2006/01/18/epicteto-y-la-psicologia-moderna-porque-pucky-lo-vale/

jueves, 30 de julio de 2009

Daniel Ripesi en Espacio Potencial



Fin de la infancia,
presentación de Daniel Ripesi a los trabajos:

* Final del juego por Miguel Calvano
* Salvación por el pecado por Paula Larotonda



A Puli, Luli y Mani,
porque toman sus sueños muy en serio.


Un día cualquiera sucede. Tarde o temprano, lo queramos o no, termina por ocurrir: nos hacemos "adultos". No es que esto sea necesariamente bueno o malo, pero es, sin lugar a dudas, una experiencia siempre a destiempo y poco remediable. Lo que sí resulta algo tormentoso en el hecho de "convertirnos en adultos" es que nos pasa cuando aún somos niños. Sentimos que algo se quiebra en nuestro interior y que ya no somos "del todo" niños. Porque ser adultos se experimenta, desde el vamos, como una especie de desgarro "en" la niñez. Somos adultos al sufrir esa herida en el tejido de una infancia en la que aún estamos inmersos. No debiera pensarse, de todos modos, que la infancia es como un paraíso perdido... A menudo sucede lo contrario y ser adulto, viene a dar medida y a otorgar un sentido a confusos terrores, a inconfesables anhelos, a una suerte de laberinto hundido en brumas tan mágicas como tenebrosas. Como este "ser adulto" es tan extraño y confusamente conmovedor para el niño que todavía somos, no lo podemos decir: nos faltan las palabras, pero advertimos que ya hemos perdido cierto silencio. De ahí en más, "ese adulto" que nos usurpó el cuerpo y las ideas, se comportará como una amenaza para ese amigable compañero de juegos que cuidaba de nuestra entrega en ellos: un silencio intimísimo e igualmente indecible. Ser adulto es un visitante inesperado que incomoda nuestro silencio originario, y lo sobrellevamos como si fuera un pecado que ni siquiera podemos compartir con nuestros pares (porque, "¿si acaso a ellos todavía no les ocurrió?").
De modo que vemos a nuestros amiguitos como si se hubiese establecido con algunos de ellos (y no sabemos con cuáles exactamente!!) una rara complicidad: hacemos de niños cuando ya no lo somos enteramente. Por eso empezamos a disfrutar menos de los juegos, nos aburrimos con mayor facilidad, nos sentimos en falta. Por otro lado, establecemos una complicidad aún más incómoda e incriminatoria: hacemos de niños con los adultos. Ellos nos miran, nos tratan y nos educan como si aún fuéramos niños. Y empezamos a odiarlos porque ya no lo somos y no merecemos ese trato. Odio y decepción: porque empezamos a alimentar esta sospecha ¿no serán ellos -los adultos- también niños que en realidad aún lo disimulan?. ¿Y si ser adulto es esa otra complicidad establecida entre los grandes?: Hacen que son adultos pero saben que todavía son niños (y ellos tampoco lo comentan con otros porque tampoco saben si al otro "adulto" le pasa lo mismo... Temen perder autoridad, y esas tontas cosas de... niños!) Parece que hay una especie de confianza ciega y esperanzada en todo el mundo: que exista algún niño enteramente niño y un adulto íntegramente adulto...
Cuando dos adultos pueden ser niños juntos se sienten más audaces y sinceros (el amor a veces lo logra haciendo del juego erótico algo más encantador), pero también sienten terror de cuán lejos podría llevarlos esa experiencia. Cuando dos niños comparten juntos el adulto que ya son (y, por ejemplo, se hacen cómplices de una misma codicia mientras fuman a escondidas) se sienten más reales pero absolutamente condenados. Ser honesto y más real parecen experiencias que se excluyen: es un estar a destiempo de las circunstancias, es decir, poder ser niños, sin demasiado escrúpulos, ya de adultos; o adultos, sin excesivas responsabilidades, ya de niños: lograr una u otra cosa se disfruta, pero con la gravitación lamentable de una doble amenaza: sentir un terror indecible de perder todo límite -en un caso- y sufrir lo indeclinable de una condena por la estrechez repetida de siempre los mismos límites en nuestra existencia.
Hay, al parecer, una conservación del niño en el adulto y una anticipación del adulto en el niño, y es ese confín incierto (en el que el desarrollo madurativo pierde sus certezas y claridades), que queremos indagar con algunos artículos. Porque, de todos modos, parece haber un fin de la infancia, un principio de la pubertad... ¿Cuáles serán sus puntos de anclaje, sus duelos, sus acuerdos y desacuerdos? A continuación dos artículos para iniciar un recorrido por estos enigmas:
A partir del cuento homónimo de Julio Cortázar, Miguel Calvano trabaja en su texto "Final del juego" algunos temas que implican la diferencia lógica que se pone de manifiesto entre la pubertad y la infancia. Así mismo, a partir de un cuento de Clarice Lispector, "Los desastres de Sofía", Paula Larotonda en "Salvación por el pecado", piensa -con mirada winnicottiana- los mismos sucesos, es decir, el momento en que el juego infantil encuentra sus primeras conmociones.http://www.espaciopotencial.com.ar/elpatio/finde.html

Edición

La "Transferencia por necesidad" es un concepto de Lerner y Nemirovsky. Se enmarca y nace del pensamiento winnicottiano, de donde ellos son profundos conocedores.
También Nemirovsky realiza una suerte de clasificación en donde podríamos hablar del trabajo de Winnicott, con psicóticos, borderlines y niños. Winnicott trata con estructuras predepresivas, personas que no han podido tener ese holding suficientemente bueno en un tiempo sensible de sus vidas.
Por tal razón la clínica de Winnicott inasible desde la técnica por lo creativo de su propuesto nos invita a ser humildes y dejar que sea el propio sostén lo que facilite la interpretación. Winnicott se lamenta de "haber interrumpido el progreso de muchos de sus pacientes interpretando demasiado pronto", sin dejarles el placer de darse cuenta por ellos mismos. Winnicott hablaba de las "interpretaciones inteligentes" con cierta ironía y desparpajo, como inteleccciones correctas desde el mundo del clínico pero no así desde el entendimiento del paciente.
En otro lado, sobre pacientes "neuróticos" en el sentido freudiano, Winnicott mantiene el encuadre. No obstante Nemirovsky nos invita a pensar que la clínica de la postmodernidad es la de los límites e invita a mirar a Kohut y Winnicott así como otros que trataron de entender que ya no se trata de interpretar como elemento princeps, para los casos predepresivos. Si no en "editar", no en re-editar sino en editar. Desde la presencia de lo negativo como dice Andre Green el argumento es que puedan regresar a esa dependencia desde donde poder ser sostenidos como no pudieron serlo en otro tiempo.
Winnicott advierte que mientras no tengamos algo más claro como atender a estas "trasferencias de necesidad" lo que deberemos hacer es más arte que técnica.
Sin embargo, de sus lecturas y de sus presentaciones de casos se desprende una clara forma de actividad lúdica en el análisis de adultos, como una forma de squiggle. Así que se trata de una experiencia transformadora que edita lo que no pudo ser editado. Que aporta para cubrir lo negativo, recordando que ese miedo a la locura, al derrumbe, ese temor, ya es algo pasado tiempo atrás y que se trata de "revivirlo" en la transferencia. A modo de edición de la falta.

miércoles, 29 de julio de 2009

Painceira habla de Winnicott









La medicalización del sufrimiento


Kynes me comentaba que está harto de que las manifestaciones de sufrimiento se vean estudiadas científicamente, me hablaba también de la "terapeutización" de la experiencia humana, como si todo se pudiera aprehender por la razón y la ciencia.
Ken Wilber nos habla de que esto es difícil que existen distintos niveles de ciencia.
La experiencia de una persona sólo se puede conocer conectando con esa persona, entendiendo como piensa, porqué sufre, qué es lo que siente, cómo se relaciona y demás variables.
Pero lo más valioso es lo que se establece entre esas dos personas que socialmente se llaman paciente y terapeuta. La medicalización de la experiencia resta valor a las percepciones, a lo que uno es, lo reduce a teorías, a datos en un cuestionario, a pruebas médicas, a poca cosa. Una persona abarca mucho más de lo que la medicina puede decir. Por ello la psicología trata de aproximarse a la persona a través de sus emociones, con el corazón como corolario por aquello que decía el filósofo Blaise Pascal; que el corazón tiene razones que la cabeza no entiende.
Hay muchos niveles de ciencia nos explica el filósofo Ken Wilber, destaca los empiristas (Locke) y los seguidores de Popper quien defendía que la falsabilidad es el criterio para que algo sea científico.
El sufrimiento humano no es mensurable, es sólo vivido y compartido.
A principios del siglo XX Freud consideró que las reacciones emocionales del terapeuta evocadas por el contenido del análisis en el analizando eran un estorbo para el análisis y se llamó contratansferencia.
Para conocer de verdad a una persona y poderla ayudar hay que dejar ambages tecnocráticos y poder acercarnos con el corazón en la mano, desde lo primitivo, como Winnicott hacía con el juego o con un sostén literal de la mano de Margaret Little. Estos dos autores se vieron reflejados el uno en el otro. Little propuso la transferencia delirante porque ella consideró por momentos que Winnicott era su padre y tenía que explicarlo científicamente de alguna manera, Winnicott retomó ese concepto como tributo de quien fuera su analizando.
Ahora, después de muchos años un psiquiatra que se orienta hacia la gestalt y lo espiritual, llamado Claudio Naranjo, nos hace un eneagrama de tipos de personalidad en función de los problemas relacionados con el amor.
Qué curioso es que durante tantos años de investigación y trabajo clínico nadie reparara en el amor. Bien es cierto que las relaciones objetales se remontan a Freud,Fairbairn, Melanie Klein y el Middle Group pero nadie hablaba con a claridad requerida. Problemas con el amor.
Ahora patologías en auge, las de los trastornos de personalidad como el límite nos enseñan que tenemos que moldear nuestras mentes y nuestros instrumentos técnicos. Las personas sufren por amor y eso es inabordable por un estudio patognomónico. Eso se puede dar con mucho tiempo (que no abunda), amadiño, como dicen en Galicia, esto es, con paciencia, tranquilidad y cariño. Se puede dar en la conexión que promueve la psicología transpersonal de Maslow, Rof Carballo, Stasnislav Grof y otros (La cuarta fuerza), tras el psicoanálisis, el conductismo y la psicología humanista.
Quienes viven estas experiencias no se sienten entendidos en estos estados alterados de la conciencia que se suelen reducir a distorsiones, ilusiones y otros términos correctos pero que cierran la posibilidad de seguir pensando y profundizando en esa experiencia privada que abre las puertas de la fantasía.

martes, 28 de julio de 2009

Kynes pregunta: TESTIMONIOS


¿Si un paciente de esquizofrenia no es aceptado por algún miembro de su familia con su diferencia, puede eso empeorar algún síntoma que al estar en un entorno de aceptación quedaría anulado?

Desde luego que sí. Es una reacción relativamente común de miedo y rechazo a lo desconocido y a lo que puede constituir una amenaza al equilibrio familiar.
Según la Teoría de Sistemas los miembros de la familia buscan permanecer en uno equilibrio donde el paciente identificado cumple un papel de homeostasis. El ser el paciente designado hace que todo lo malo se coloque en él. De esta forma se controla la patología familiar. Hay quien habla incluso de Trastorno de Personalidad Familiar, no procede puesto que la familia no es un sujeto sino un sistema pero sirva para pensar la imagen.
El que la familia no arrope al PI (paciente identificado) es perjudicial puesto que en esos momentos de regresión a la dependencia requiere de un medio ambiente sostenedor y contenedor. Una madre medio ambiente que proteja y digiera las angustias, procesar los elementos beta en alpha, función de reverie de Wilfred Bion. Preciosa idea.
Si no hay una contención familiar, un reconocimiento, una aceptación del problema y un reconocimiento la labor de crecimiento personal del individuo se torna más quebradiza. La persona con esquizofrenia es vulnerable y debe ser sostenido además de darse a nivel familiar cambios en la forma de relación. Donde el PI deje de ser “esquizofrénico”, dejando los “juegos psicóticos” (Mara Selvini Palazzoli). La familia realiza maniobras inconscientes para retornar al equilibrio inicial y el avance se ve dificultado. Lo llaman alta emoción expresada, como característica de las familias con esquizofrenia. Se trata de realizar un cambio profundo en el sistema vincular para que la persona pueda crecer emocionalmente.

¿Crees que el estigma asociado a la esquizofrenia influye negativamente en la autoimagen, y por tanto en la integración familiar y profesional de la persona?

El estigma es algo que queda grabado en el inconsciente de la familia y de la persona a través de un discurso médico y social. La persona deja de verse como se había visto para entenderse desde una fascinante enfermedad que sólo tiene el 1% de la población. Se ve enfermo, incapaz de llevar una vida normal y esto viene a ser reforzado por los profesionales de la salud que invalidan al sujeto con discursos agoreros. Bien es cierto que un tercio se recupera otro tercio se recupera parcialmente y otro tercio se deteriora. Esto tiene que ver con el medio ambiente en el que vive ese individuo, como facilitador o menos facilitador.
Influye en la autoimagen porque la persona pasa a ser interpretada a través de la rúbrica de esquizofrenia y esto potencia ese profundo trastorno del self, la desintegración de la personalidad. La disociación, dicho lisa y llanamente el cambiar el modo de verse y de estar en el mundo en función del momento con una sensación de despersonalización, de sentirse extraño, cuando los dedos son huéspedes.

¿Crees que tiene algún sentido el hecho de que la persona con esquizofrenia se plantee hasta que punto su limitación le ha impedido realizarse totalmente como persona, en nuestra sociedad occidental?

Tiene sentido porque las personas con esquizofrenia piensan, a veces mucho y atropelladamente. Y éste es un planteamiento muy correcto. El hacer un balance de la vida y de lo que supone esa quiebra en la existencia que es el diagnóstico de esquizofrenia y ese self dividido (véase la obra maestro “El yo dividido” de R.D. Laing) forma parte de pensar qué relación guarda su condición de persona con dificultades con la satisfacción en la vida. Es una reflexión madura y serena, propia de una esquizofrenia ya instalada o pensada, vivida y grabada a base de informes.
La persona, tenga o no esquizofrenia tiene la facultad de sentirse libre y vivirse libre aun teniendo esa limitación. Tomando psicofármacos, controlando sueño, evitando estrés y a veces con la desaprobación de los padres y la ignorancia de su idiosincrasia por parte de personas cercanas.
Es una pregunta filosófica propia de una mente inquieta y curiosa, es una pregunta sana existencial que tal vez Sastre o Bergson pueda contestar mejor que yo, esta es mi aportación. Un saludo.

Trailer de película documental

De Ione Hernández y Julio Medem

lunes, 27 de julio de 2009

"Lo que necesita la humanidad es más empatía"

"Lo que necesita la humanidad es más empatía"
Éste es uno de los aforismos del texto de Philip K. Dick titulado "¡Sueñan los androides con ovejas eléctricas?"
En un mundo "ciberpunk" dicen algunos, futurista un investigador contratado por el gobierno trata de hacer pruebas administrando cuestionarios para comprobar el grado de empatía de las máquinas.
Dándole una vuelta de tuerca, probablemente en la dirección del deseo de Dick, quien cultivó el gusto al psicoanálisis y las psicosis, la ausencia de empatía es indicativo de una sociedad en declive. Y Harrison Ford en la película trata de capturar a estos replicantes cada vez más sofisticados, capaces de driblar, como pasa en la clínica cotidiana, las respuestas a los test. Éstos replicantes sabían que debían contestar para parecer humanos, los "consultantes" conocen que deben contestar para parecer normales. Muchas veces lo son, otras veces no contestan porque no tienen conciencia de tener ciertos rasgos. No obstante como en el libro, esas pruebas resultan un pelín persecutorias aunque necesarias para peritaciones y diagnósticos oficiales. No tienen cabida en una psicoterapia.
El titulo de la novela es porque existe una oveja eléctrica que uno de los personajes quiere cambiar por una normal, la tecnología va cambiando la naturaleza y se presenta como otra distopía más. Genial aunque escrito en el estilo Dick, algo críptico.
Fusiono estas líneas con una reflexión sobre un texto de Thomas Szasz: "Nuestro derecho a las drogas", allí con documentos históricos de políticos, sociólogos, legisladores y sanitarios desde antes de 1907, cuando un negro era "tres quintas partes de una persona". Habla del mercado, del socialismo, de lo libertario y de lo liberal, esto último en el sentido americano, de alguien con tendencias de izquierdas, socialista.
Él es un liberal que no confía en el Estado Paternalista para legislar las libertades personales y se caracteriza por decir rotundas e incómodas verdades.
No obstante, como Dick, salvando las distancias, es trágico en sus augurios y algo cínico tal vez. La humanidad tiene empatía pero se da más valor al tener que al ser, y eso es atravesado como discurso estándar por la psique de todo bicho viviente occidental.
Szasz ilustra su argumento de los contrasentidos de la historia de las drogas en Estados Unidos, por ejemplo la hipocresía de la Ley Seca, la participación de Roosevelt y otros presidentes antes y después. Es un libro para estimular a la reflexión. Savater dice sobre Szasz: "Pienso sinceramente que dejarnos inspirar durante todo un año por las ideas del Dr. Thomas Szasz puede resultar sumamente beneficioso para individuos e instituciones". EL PAIS. 10-1-1985
Cerrarse sobre el discurso de Szasz es empobrecer la realidad, como así es no cuestionar lo que él critica y analiza, el Estado Teraéutico como paternalista, sin confiar en la voluntad y libertad del sujeto. Cuestión que le alarma y le quema.
Sin embargo muchos sujetos toxicómanos sufren mucho y hacen sufrir a otros, este sufrimiento hay que tratarlo aunque sea con medidas que él repele, por ejemplo el Antabús para el alcoholismo o el Colme. A veces la clínica no es tan poética y hermosa como pudiéramos imaginar, ni tan siquiera según el discurso de tan preciado psiquiatra, psicoanalista.
En fin, quizá tengan el común Szasz y Dick el pensar que el futuro de la humanidad está en la empatía y que en su ausencia residen muchos de los problemas humanos actuales, también las mal llamadas según Szasz "enfermedades mentales" ("El mito de la enfermedad mental"). Ambos son revolucionarios, uno falleció, el otro, Szasz sigue trabajando duro. La prosa, los versos, el cine y la vida forman parte de un todo, como reza una sentencia de "Monte Miseria" (Samuel Shem-pseudónimo-): La psicoterapia es parte de la vida, y viceversa.

Szasz, Thomas - El segundo pecado [1972]

Amor en tinieblas

Cerrabas los ojos imaginandote alto
clamabas al cielo implorando justicia
te sentabas en la arena mirando hacia arriba
y gritabas por la noche cuando sólo la luna te acompañaba
eran tiempos evanescentes, de cruel miseria
ahora estás sentado en los acantilados
contemplando el romper de las olas
y mientras ruge en ti lo que un día hubo
presencia de un desamor truncado
desesperanza de un deseo perdido
y sigues luchando aceleradamente
entre grito y soberbia
tratando de encontrar lo que perdiste
y sazonando tu vida del amor que dejaste.
Enferma de amor, te llamas. Nunca correspondida
Eres dulce y sincera, apasionada y abierta
a querer y ser querida
pero claro, cómo quererte a ti es posible si es tanto lo que anhelas
si tus sueños fueran menos inefables y más fáciles de capturar por las palabras
tu amor no tendría sentido y esto sería un sinsentido
mientras respires estaré contigo,
que tus pulmones den una oportunidad a nuestra existencia encontrada.

domingo, 26 de julio de 2009

Aprendiendo de la Experiencia y Creatividad


A cada instante uno puede aprender nuevas cosas. En el mundo del psicoanálisis esto se hace en el diván. En la vida se hace respirando, jugando y escuchando atentamente a otras personas. EL mundo del diván no es la vida, es un recurso de un analista para que la persona se vuelva hacia lo más profundo y sin censura comience a vomitar lo que le produce dolor, chimney sweeping decía Anna O.
Aprendiendo de la experiencia es un título de Wilfred Bion, un autor que trabajó sobre las psicosis y lo fronterizo.
Y tengo aquí otro libro, de Osho, un tipo extravagante que escribe de forma caótica sobre la Creatividad, dice lo siguiente en Creatividad. Liberando las fuerzas internas.

Una vez que no dejas de sentirte responsable te vuelves natural. Y la psicoterapia ha sido de gran ayuda;te relaja. Todo lo que has reprimido ahora, y después de aflorar se evapora. Después de ir a través del psicoanálisis estás menos cargado, te vuelves más natural, estás más en armonía con la naturaleza y contigo mismo. Eso es lo que significa estar sano.

Pero esto es retroceder, es otra regresión. Es ir al sótano. Existe otra manera de superarse, y ésta es subir al ático; no como lo haría Sigmund Freud sino como lo haría Buda. Estando conscientemente con la naturaleza te puedes superar a ti mismo.

Y ésa es la esencia de la sabiduría, estar en armonía con la naturaleza, con el ritmo natural del universo. Y siempre que estás en armonía con el ritmo natural del universo eres un poeta, eres un pintor, eres un músico, eres un bailarín.


Desde este lado me escriben sobre este blog, unos con gran cariño porque les transmite aportes genuinos, originales, escritos en una prosa comprensible sobre temas enrevesados, otros no lo sitúan en lo científico, tal vez por no estar adscrito a la IPA o la asociación de turno. En este espacio tratamos, yo por lo menos de aprender. Muchas personas escriben desde lejos de la ciudad donde yo escribo, por ejemplo Chile o Argentina. Otros son pacientes, otros curiosos, pero siempre acercándose a estas líneas con la seguridad de que el primer principio que rige el motor de esta creatividad es producir algo nuevo que no esté estandarizado. Ni diagnósticos, ni formatos de escribir, ni temas estereotipados, ni clichés.
Trato de ser creativo y trato de proponer ese estilo de vida a quienes su vida se ha enquistado en algunas áreas enfermizas.

Confío plenamente en el potencial del ser humano, escribo como me sale, no respeto el rigor científico sino el poético narrativo, creo que pueden ir unidos.
Me decanto por lo narrativo y creo que hay que tomarse en serio lo que podemos ir diciendo en este espacio que es un encuentro de creatividad. Para reflexionar sobre el psicoanálisis y otras formas de psicoterapia. Sobre el establishment y otras moralinas simplonas. Hoy he conseguido, tras leer "El mito de la enfermedad mental" y "El segundo pecado" el libro "Nuestro derecho a las drogas", en la sección de sociología, del Dr. Thomas Szasz actual representate de la antipsiquiatría, quien dice que no hay conductas buenas o malas y que transmite desconfianza frente a ciertos psicofármacos. Él acuñó el concepto de Estado Terapéutico que vela por nuestra bienestar viéndose el sujeto alienado en su libertad.
Son ensayos que invitan a pensar, y que poco pueden hacer frente a los estadistas, a quienes no repugno pero si admiro por su vida pobre en metamensajes.
Ser creativo es estar sano, y éste es el objetivo de una psicoterapia, el crecimiento mental, resolver problemas e integrar las facetas de la personalidad que estén disociadas.
Para ello también quiero recordar, a la tan famosa Elisabeth Kübler-Ross
con sus fases ante la enfermedad: negación, negociación, depresión y aceptación, lo digo según me acuerdo pero creo que en esto se incluye todo el soporte familiar del paciente identificado. Y allí tenemos que estar luchando entre la realidad externa y la realidad psíquica, tratando de hacer de vasos comunicantes.

Un saludo. rcordobasanz@gmail.com

sábado, 25 de julio de 2009

Esso Leete Dixit

Mi esquizofrenia es un reconociento triste, una realidad dolorosa con la que vivo todos los días[...] estoy obsesionado por una imagen fugaz de lo que habría podido ser mi vida, lo que hubiera podido lograr [...] los que estamos afligidos por una enfermedad mental debemos esforzarnos por comprender nuestras limitaciones y poder vencerlas [...]
Tenemos que cambiar la percepción de quiénes somos y quiénes queremos llegar a ser, en primer lugar, por nosotros mismos y después por los demás. (Leete, 1987)


Esso Leete es un Defensor de los Usuarios Estadounidenses de la salud que explica de manera conmovedora qué es su enfermedad. Allí explica el desafío del futuro.

Simalme nos presenta a Truffaut


TRUFFAUT O LA PASIÓN

Truffaut, para quien no lo conozca, fue un director (y actor) de cine francés. Nació en una familia casi pobre y era hijo único. Sus padres tenían con él una relación de indiferencia. Solo, sin dinero, en un barrio cualquiera de Francia, se refugiaba en los libros y en el cine. En ellos volcaba sus ansias de vivir y sólo en ellos recogía la realidad que él esperaba de la vida. “El cine ha sido en mi adolescencia una clase de refugio; por ello le tengo un amor casi religioso”.
Se refugiaba de unos padres que no le tenían en cuenta. De un ambiente sin esperanzas, de la soledad de la incomprensión. Y no se refugiaba como quien se esconde. No. Lo daba todo en ese refugio. “No era raro que viese la misma película cinco o seis veces en el mismo mes sin ser capaz luego de contar correctamente el argumento, porque, en un instante preciso, una música que subía de volumen, una persecución en la noche, el llanto de una actriz, me emborrachaban, me arrebataban y me arrastraban más allá de la película.”
Siempre contaba que de pequeño se escapaba para poder ir al cine, sus padres no le dejaban. Pero, con miedo y todos los riesgos que conllevaba, todos los días volvía a oscuras y en silencio a su habitación para que nadie se enterase. Porque al final, para él, la verdadera vida era esa, las películas que veía, los libros que leía. “Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. Si he elegido los libros y el cine desde la edad de once o doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del cine.” Pero, aunque parezca lo contrario, todo ese amor no es más que el reflejo del amor por la vida. Amaba tanto la vida, esperaba tanto de ella, que lo que encontraba le parecía muy poco. Por ello no se conformaba y necesitaba las realidades paralelas del cine o la literatura. Las que observaba, al principio y las que creó él mismo más tarde. Con 24 años escasos hizo su primera película. “Los cuatrocientos golpes”. Palma de oro de Cannes e icono de la nouvelle vague. En ella un niño se enfrenta a la incomprensión de su familia y del sistema educativo. No es más que su propia autobiografía. Aunque, no, mejor que lo describa él. “La parte autobiográfica de mis films, realmente no la puedo declarar, no la puedo señalar, porque no soy totalmente consciente y porque soy algo hipócrita y me oculto tras estos films, procuro no hablar en primera persona. El resultado, por tanto, no es claro. ¿Es cierto o es inventado lo que allí ocurre o le sucede a Jean-Pierre Léaud o a mí? Es lo mismo. Digamos que hay elementos variados de la vida real”. Para él, en sus películas, hay partes equitativas de ficción, realidad y realidad modificada. Sólo rueda lo que ha vivido, pero en lo que vive incluye imaginación, deseo, observación y experiencia. “Yo sólo funciono por sensaciones, por cosas ya comprobadas. Es por esto que mis films están llenos de recuerdos de juventud”. Tanto se mezclan en él la ficción y la realidad que, no puede ser de otra manera, su protagonista crece con él. El niño de “Los cuatrocientos golpes”, Jean Pierre Leaud, será su alter ego en muchas películas posteriores. Experimentará, por tanto, su infancia, sus amores, su madurez. Es casi seguro que preferiría ser ese personaje de sus películas a él mismo, por mucho que se pareciesen, incluso físicamente. “Hace tiempo una mañana de domingo, la televisión emitió en el programa 'La secuencia del espectador' una escena de 'Besos robados' en la que participaban Jean-Pierre Léaud y Delphine Seyrig. Al día siguiente entré en una taberna en la que nunca había estado antes, junto a la estación de Saint-Lazare y me dijo el dueño: "Yo le conozco a usted, ayer le vi en la televisión". Es, por supuesto, evidente que no fue a mí a quien vio en la pequeña pantalla, sino a Léaud interpretando el personaje de Doinel.”
Volvemos a la idea de la superioridad del arte frente a la vida. “Existe una contradicción entre la vida y el espectáculo. La vida va hacia la degradación, la vejez y la muerte; el espectáculo va hacia lo que yo llamaría exaltación”. Lo que se ve en las películas o se lee en los libros es mejor, sí. Pero no es un rasgo psicótico de evasión o negación de la realidad. Es todo lo contrario. No es más que un apasionado por la vida, que la quiere hacer más bella, más justa. Y para eso no tiene que inventar nuevos mundos o irse a la ciencia ficción. Sólo tiene que observar lo verdaderamente importante, lo que siente. “Desdeñaba las películas históricas, las de guerra y los westerns porque resultaba más difícil identificarse con ellas. Por eliminación no me quedaban más que las policíacas y las de amor (...) Es comprensible pues, que me sedujera desde el principio la obra de Alfred Hitchcock, consagrada por entero al miedo, y después la de Jean Renoir, inclinada hacia la comprensión: "Lo terrible de este mundo es que todos tienen sus razones" ('La regla del juego').”
“No me gustan los paisajes, ni las cosas; amo a las gentes, me intereso por las ideas, los sentimientos. Si se me pregunta cuáles son los lugares que más me gustan en mi vida diré que es el campo de 'Amanecer' de Murnau o la villa del mismo film, pero yo no citaría ningún otro lugar que realmente haya visitado, pues no visito nunca nada.”.
Para él predomina el sentimiento frente a la racionalidad. En esto, creo, consistiría la principal diferencia entre la Nouvelle Vague y el Dogma. La Nouvelle Vague, encabezada por Truffaut, Goddard, Chabrol, Resnais… Eran un grupo de chicos jóvenes, apasionados por el cine que quieren quitarle toda la fanfarria, sensacionalismo y mentira del cine americano. Aún así, para ellos era el mejor cine. Pero lo renuevan. Un aire de frescura, sinceridad, inunda Cahiers du Cinema y el cine europeo. De pronto se rueda casi cámara en mano, sin excesivas bandas sonoras. Se encargan de que la historia hable por ella sola. Y siempre es una historia de personas. Personas que se aman, que sufren, anhelan, hablan, que sienten. El Goddard de “Pierrot el loco”, por ejemplo, es el más intelectual, frío. Mientras que Truffaut, el Truffaut de “Jules et Jim”, “La piel dura”, es todo ternura. Pero ambos ruedan vidas comunes, extraordinarias en su cotidianidad. Y el cúlmen de su genio conjunto se encuentra en “Al final de la escapada”. Belmondo y Seberg representan el imaginario ideal de la Nouvelle Vague. Juventud activa, soñadora, idealista, que no se corta a la hora de sentir, que buscan algo más allá y que, eso sí, siempre se topan con la realidad. Aunque la realidad sea negra, esas vidas ejemplares, solamente por su capacidad de amar, se convierten en héroes por obra y gracia del cine. De nuevo, la superioridad del arte frente a la vida. Goddard, quizá, sí llegue a evadirse de la realidad en sus películas. Sus personajes, (qué mejor descripción de lo que estoy diciendo que Pierrot, el loco) piensan, piensan y piensan. “No sé qué hacer, no sé qué hacer” dice la protagonista femenina. Ellos no se aburren, no. Expresan y piensan en cómo se aburren. Mientras que los personajes de Truffaut sólo son capaces de sentir. Cuando intentan pensar, la fastidian. Los protagonistas de “Jules et Jim” no hacen más que sentir. Sienten ante una simple piedra que les evoca algo. Sienten cuando conocen a una mujer especial. Sienten cuando deciden dejar a un lado las convenciones sociales por amor. Sólo cuando piensan empieza a ir todo mal. Otra vez, como en “Al final de la escapada” es el mundo el que te obliga a pensar, aunque tú no quieras. La sociedad nos impide sentir. Es una ilustración prolongada en la que, lo que no sea racional, es patológico. Y acaba siendo así, porque los encargados de definir a las personas son los mismos que cohíben…

Pero hablemos ahora del verdadero personaje, Truffaut. Ya hemos comentado que no pasó una infancia feliz. Pero ¿cómo creció? “Mi juventud no fue una vida de mártir pero tampoco fue feliz. Y encontré un inmenso refugio en la literatura y en el cine. Naturalmente he cambiado a lo largo de mi vida, pero no en lo esencial. Cuando era joven no me gustaban los adultos, ni la vida social, ni la política. Y ahora sigo sin tener relaciones con ese tipo de gente que quiere regir las vidas de los demás.”
Concluyendo, la gente que piensa. ¿Quiénes son los que, prototípicamente, más sienten? Niños y mujeres. Los verdaderos ídolos de Truffaut. No falta en casi cualquier biografía suya la frase que supuestamente mejor le define. “El hombre que amaba a las mujeres”. De hecho, y significativamente, así se llama uno de sus films. Coleccionaba recuerdos, detalles, sensaciones de su pasado con sus mujeres. Yo añadiría también con los niños y el cine. “La piel dura” no es más que un canto de amor a los niños, a su ternura, sus esperanzas inacabables, su pureza, sinceridad. Y falta una película para hablar de su tercer amor, el cine. Y nos encontramos con “La noche americana”. En un sutil homenaje al cine americano (recordemos que para él es el mejor), se retrata el rodaje de una película. Ni más ni menos. Pero, no podía ser de otra forma en él, los personajes aman el cine, desde el último extra al director. Y, típico también de él, mezcla realidad y ficción. Se le ve a él mismo rodando tras una cámara. Oda de amor al cine. Pensándolo bien falta un amor en Truffat. El amor. ¿Dónde se encuentra su particular oda a ese sentimiento? En “Jules et Jim”. Un amor barrido de cualquier resquicio de aprendizaje, de razón. Un amor sentido y vivido, sin más. Sin cuadrar, sin etiquetar, sin expresar (¿qué falta hace?). Un amor mayor que la propia vida, por eso la acaba superando… Un amor parecido, quizá, al que Truffaut demostró por el cine, por la vida. “Me doy cuenta de que estoy alejado de las evoluciones estéticas, ya que no puedo hacer absolutamente nada que no sienta profundamente. He tenido la suerte de rodar solamente los proyectos que me interesaban y de hacerlos libremente. Yo creo que uno está perdido cuando emprende proyectos que no se le parecen, en todo caso yo lo estaría”. “Yo nunca me aburro. No puedo aburrirme porque leo periódicos, libros, veo la televisión. En mi mesa siempre hay un montón de libros. Por consiguiente, no puedo mostrar gente que se aburre, que no hace nada. Soy muy activo. Soy un activista. El reverso es que no sé divertirme, no sé tomar vacaciones, no sé estar sin hacer nada, no puedo pasar un día sin leer, sin escribir. Por tanto, mis personajes son también así; necesariamente, los personajes se parecen a su autor.”
Sus películas las siente, es más, sólo hace las que siente. Y sus protagonistas se le parecen. Él, como Doinel, amaba intensamente a las mujeres y a la vida, es lo único que les hace excepcionales. “Antoine Doinel no es lo que se llama un personaje ejemplar, es astuto, tiene encanto y abusa de él, miente mucho y disimula más, solicita más amor que el que está dispuesto a dar; no es el hombre en general sino un hombre en particular”. Y ese hombre, en parte, es él mismo.
¿Cómo murió Trufaut? Yo, como él, prefiero la ficción a la vida. Por eso me crearé un final paralelo para contestar a ello. No quiero que muera, esta es mi obra, por tanto, no morirá (al menos aquí). Para que esté más vivo, haré que hable y él dirá qué final daremos a esto. “No se puede poner un final optimista, porque la vida no es optimista; tampoco se puede poner un final pesimista, porque sería un desastre comercial. Es necesario un final que incluya los dos. De ahí el final de 'Los cuatrocientos golpes' y el de casi todas mis películas. Hago finales ambiguos, siempre pensando un poco en Chaplin. Es su idea de marchar por la carretera y cruzarse con los policías, es la idea de la libertad amenazada. Creo que es la verdadera solución.” Entonces, dejaremos ir a François por un camino lleno de mujeres bellas, inteligentes, con niños suaves y fuertes, con hombres que aman, en el que, al final, hay una cámara para él.

Silvia Mª Álvarez Merino







.

Entrevista a Kynes: TESTIMONIOS


Otra entrega de lo que nos muestra Kynes de la esquizofrenia. Él responde, Rodrigo Córdoba Sanz pregunta. Le leemos.

1. ¿Qué piensa una persona que está en un brote psicótico, cuándo se da cuenta de lo que ha pasado y critica lo vivido como real?

La experiencia psicótica se vivencia como otra realidad, o mejor dicho como una pararrealidad. Como dice Luis Racionero, es la experiencia del LSD, un viaje en el que siente y se ve con un procesador (el cerebro) diferente en su estado interno. Más concretamente se vive como una realidad "sensu estricto", y no como una ruptura con la realidad, ya que el sujeto no distingue ni distinguirá nunca, esa ruptura con la que se define su "mundo interno". Personalmente he vivenciado esa experiencia y nunca alcanzaré a describir un contacto con el infinito (en términos de Carlos Castaneda). Castaneda un antropólogo de los estados alterados de consciencia, los define como "chamánicos". En términos de mi propia experiencia, tengo recuerdos ya muy lejanos pues han pasado ya 8 años, pero realmente es algo que veo como un estado alternativo y prolongado en el tiempo de "éxtasis" y "terror", entre lo mesiánico y lo demoniaco. Luego viene el ingreso psiquiátrico, las medicaciones de choque, las contenciones...el "aterrizaje" a esta realidad en la que se puede compartir dialógicamente con el otro y el "uno mismo". Las primeras entrevistas con los psiquiatras, en la unidad de agudos, las recuerdo nítidamente como confusas. El psiquiatra hace un papel de "investigador" del estado de contacto con la realidad del paciente. Una investigación difícil, cuando la persona psicótica aún mezcla recuerdos reales con otros inmediatos sin referente real. Es esa referecia a lo real la que confunde a terapeuta y paciente, y que probablemente sin antipsicóticos sería imposible.


2. ¿Es la esquizofrenia un problema que se refuerza por la desinformación vía prensa y los rumores desajustados a la realidad de las estadísticas?

Ciertamente. La información basura con la que nos bombardean los medios es algo que refuerza no ya la carga biológica de la esquizofrenia, sino su proyección social e introspectiva. Posiblemente el hecho de ser "paranoico" no impide que realmente "le persigan a uno". Es lo que hace la sociedad, reforzar el miedo del que hay que librar al paciente y al interlocutor social, individual y colectivo. La esquizofrenia está instalada en la conciencia colectiva de un sistema de relaciones sociales, que no acepta la realidad del 1%. Mirando para otro lado, y no aceptando las sutiles diferencias en el cerebro de una de cada cien personas. Ya quedaron atrás los manicomios y frenopáticos, ahora la persona psicótica, ya en la comunidad, a veces (dicen que 1/3) no supera su "psicosis" y se enquista en una auténtica esquizofrenia que le hace la vida cuesta arriba por síntomas, efectos secundarios y rechazos.


3. ¿Qué es lo que más te cuesta a ti hacer, lograr, alcanzar, tocar? ¿Cuál es la mayor dificultad que te presenta tu enfermedad?

Como diría Esso Leete, en su visión narrativa de su propia patología: "Mi esquizofrenia es una realidad con la que convivo todos los días. Algo que me hace cuestionarme como podría haber sido mi vida y lo que hubiera podido lograr". Y también me hace referirme al guión de la película "Cadena Perpetua": No se puede vivir con miedo. Estos referentes me sitúan en un plano privilegiado, como guinista y actor a la vez. Desde mi conceptualización científica del Universo y la Vida, mi condición, (quizás un estado más de percepción en ciertas culturas tribales). Es una enfermedad De-la-que-hay-que-librarse y no vivenciarla, bien tratada, desde un punto de vista creativo.

Kynes fue el fundador del canal #esquizofrenia, PhD en Biología e investigador de las esquizofrenias.

jueves, 23 de julio de 2009

Testimonios: Preguntas de una persona con esquizofrenia

¿Qué puede esperar de la psicoterapia una persona diagnosticada de esquizofrenia?

Existen muchas escuelas de psicoterapia, muchos estilos de psicoterapeuta y por tanto muchas formas de establecer una relación emocional terapéutica. La psicoterapia trata de establecer un vínculo, y como Harry Stack Sullivan, autor americano poco reconocido que trabajó mucho sobre las esquizofrenias, las patologías se mueven en las relaciones interpersonales. Esto es herencia de las relaciones de objeto de Melanie Klein, Fairbairn, Winnicott, Balint y otros.
Durante muchos años se pensó que no se podía trabajar en psicoterapia con personas con psicosis, ése fue uno de los escotomas de Freud quien en sus propios historiales médicos refiere tener problemas con las esquizofrenias. Fueron E. Bleuler y Jung quienes más se centraron en estas patologías por aquella época.
“La psicoterapia es cosa de dos” nos dice Grinberg. De la psicoterapia se puede esperar que haya una mayor conexión con la realidad, una mayor integración de la personalidad y un apoyo-sostén emocional para el mayor bienestar en el plano psicosocial.
La psicoterapia tradicional no es eficaz con psicosis porque hay que dar más peso al sostén que a la interpretación. Por eso se procura, desde el cognitivismo hacer reestructuración de esquemas y pensamientos, trabajar con inferencias arbitrarias y otras técnicas hacia el modo de interpretar la realidad. La persona con esquizofrenia, como tú dices puede ser muy diferente, hay esquizofreniaS, y esto se une con lo de “no hay enfermedades, sino enfermos”. La esquizofrenia es una enfermedad que dificulta trabajar a veces en psicoterapia, si hay síntomas psicóticos (pongamos por caso el paciente que piensa que su psicólogo es un miembro de un complot), así es difícil establecer una atmósfera confiable donde poder dar paso a las angustias.
Mi propuesta no es demasiado innovadora, tras el intento de Rosen de hacer psicoanálisis directo, ya por los 60, propongo una psicoterapia de apoyo con objetivos mínimos marcados que se vayan sumando. La psicoterapia y la medicación son dos partes del tratamiento holístico de la medicación, y hay que sumarle la laborterapia y la socioterapia.
Creo que dependiendo del binomio paciente-terapeuta se puede esperar cualquier cosa, mientras no se haga daño: primum non nocere, la psicoterapia ayudará al paciente a conectar con la realidad, aceptarse y vivir la vida de una forma creativa. La esquizofrenia es una pesadilla inefable que puede ser drenada en una psicoterapia.


¿Cual es la visión de un psicólogo acerca de la esquizofrenia que le diferencia de un psiquiatra?

Un psicólogo no maneja psicofármacos por Ley, eso está destinado a los médicos. Su herramienta es la palabra, lo relacional. El concepto clave en psicoterapia es la transferencia. Durante muchos años se pensó que la persona con psicosis no desarrolla transferencia porque vuelca hacia su propio yo la líbido empobreciendo el contacto con la realidad. El mundo exterior pasa a ser un reflejo del vivísimo mundo interno en el que viven estas personas, en líneas generales muy inteligentes, “con una inteligencia rara”, dicen algunos.
La esquizofrenia es un trastorno de la integración como dicen en Japón, en realidad, precisando más se trata de la desintegración del self. La persona con esquizofrenia se retrae, se inhibe y se vuelca hacia sus sueños que acaban siendo pesadillas al deformar la realidad exterior.
Es un modus vivendi lleno de ansiedad, de desesperanza y de miradas sociales cuestionadoras. El psicólogo trata de conectar con la persona por el hecho de ser persona, trata de entender sus delirios, sus alucinaciones, sus creaciones, sus relaciones, intenta ponerse en sus zapatos desde el respeto, sin juzgar, sin asustarse, sin diagnosticar.
El trabajo del psicólogo con las esquizofrenias es hacer la vida de las personas afectadas más llevadera y que los pedazos que quedan difuminados en la realidad externa se reintroyecten y tomen una forma cohesiva. El trabajo del psicólogo es reactivar el amor que hay en el paciente (las ganas de vivir y la confianza por tener relaciones íntimas con otros). La mejor forma de saber en qué consiste esto es vivirlo, por esta razón, muchos tuvimos un análisis personal.


¿Crees que un psicólogo podría estar en condiciones de prescribir psicofármacos, si hace un Master en psicofarmacología, a partir de la reforma de Bolonia?

Creo que si se hace una formación específica, amplia y cuidadosa se podría ver. No obstante son parcelas que pertenecen a distintos medios.
Se puede hacer una disociación operativa con un psiquiatra y el psicólogo. Trabajar en psicoterapia (que es lo complicado) y con el psiquiatra el reajuste de medicación.
Personalmente el reto es conectar con la persona con esquizofrenia y superar los momentos de repliegue e indiferencia que se dan.
Los fármacos no curan, esto es sabido, pero son imprescindibles para contener los síntomas psicóticos, la depresión, la ansiedad y otros problemas derivados de la esquizofrenia. Hay un componente biológico pero dejo abierta esta idea que aparece entre otros lugares en “Teoría de los Sentimientos” de Carlos Castilla del Pino; las vivencias pueden generar tensiones emocionales que acaban reflejándose en la estructura cerebral, por tanto el cerebro y el equilibrio de neurotransmisores puede ser una suerte de cartografía de la biografía del sujeto.


Kynes es PhD en Biología, escritor, investigador y miembro de comunidades para el estudio de la esquizofrenia. Él pregunta.
Rodrigo Córdoba Sanz es Psicólogo y Psicoterapeuta acreditado por la FEAP. Es especialista en trastornos de personalidad. Tiene varias publicaciones y otras a punto de publicarse. Rodrigo responde.

miércoles, 22 de julio de 2009

Kynes responde: TESTIMONIOS

Kynes fue el founder del canal #esquizofrenia. Un espacio compartido por personas con esquizofrenia, trastornos con ciertas confluencias y algún que otro familiar.
Kynes es Dr. en Biología y ha redactado varios artículos científicos.
Kynes forma parte de foros internacionales para reconceptualizar la esquizofrenia.

Él quería que este espacio se llamara TESTIMONIOS. En este espacio le formularé preguntas y él a mí, desde la condición de personas. Este es la contribución de hoy.

1¿Qué es la esquizofrenia para una persona con conocimientos científicos y cómo se maneja en términos de Esperanza?

La esquizofrenia es ante todo una enfermedad o conjunto de enfermedades que presenta una gran variabilidad de síntomas, es decir muy polimorfa. Según algunos especialistas, de ese diagnóstico "se puede esperar cualquier cosa". Otros la definen en términos de compendio de psicopatología, o lo que quiere decir que puede presentar muchos rasgos. Yo la definiría como lo que queda por diagnosticar cuando todos los demás diagósticos puros, ya han recibido otro nombre. En ese sentido se parece a la Ecología, que Ramón Margalef definía como la parte de la Biología que queda cuando todo lo importante ya ha recibido otro nombre.
En cuanto al manejo, es difícil definirla en esos términos, debido precisamente a su propia variabilidad. Hay personas afectadas de esquizofrenia que son extremádamente tranquilas y otras excesivamente excitadas. Con otros rasgos de la personalidad que nunca pararíamos de enumerar, pasa lo mismo: extremos y cambios rápidos. Quizás desde un punto de vista ecológico se podría hablar del concepto de esquizofrenia como el concepto de Nicho de Hutchinson definido en términos de hipervolumen de factores. El manejo con los fármacos actuales, en principio, no presenta excesivas dificultades biológicas, pero el estigma de enfermedad "peligrosa" es aplastante, sobretodo a partir del momento en que se diagnostica esquizofrenia como tal. A fecha de hoy creo que el mayor daño de la esquizofrenia no son los propios síntomas, sino la autoimagen y la proyección social del diagnóstico.

2 ¿Por qué una persona acaba viviendo con una medicación para contener farmacológicamente síntomas psicóticos?
Desde mi punto de vista, lo que caracteriza al sídrome del espectro de la esquizofrenia o su denominación japonesa "trastorno de integración", es el miedo. La persona con diagnóstico de esquizofrenia siente miedo, de sí mismo y de los demás. Lo que puede presentar a lo largo de una vida rachas de gran miedo o incluso terror, con periodos de mejoría o incluso remisión. Por eso es desde mi visión una enfermedad especialmente "ecológica", ya que aunque tenga sus componentes genéticos, la calidad de vida y la integración socio-laboral está íntimamente vinculada al concepto de "Relación", con el propio mundo interno y con el medio. No en vano Arthur Tansley uno de los padres del concepto de "ecosistema", ejerció de teórico y prácticante de la profesión de psicólogo también. La personalidad como "sistema de relaciones", también fué definida por L. von Bertalanffy en su clásico libro "Teoría General de Sistemas". La esquizofrenia define al sujeto como inserto en un sistema de relaciones "enfermo" o "no-normal". y eso se manifiesta en problemas de "integración", desde el nivel familiar al social. Lo que genera, desconfianza, miedo y rechazo, en definitiva estigma...

3 ¿Qué soluciones crees que podrían ayudarte a ti o a otros que has conocido en tus ingresos para avanzar hacia la salud? Cambios, mejoras en el tratamiento, etc.

La experiencia del ingreso en mi vivencia, es muy distinta en función de la duración y la gravedad de los síntomas psicóticos que se presenten. Normalmente el más traumático suele ser el primero, debido a que con la medicación se distancian y se acortan en el tiempo. Si la persona no abandona el tratamiento farmacológico, los ingresos puede que vayan distanciándose hasta el punto de no ser necesarios. El concepto moderno de ingreso, no es necesariamente la contención, sino más bien un "reajuste" en la medicación.En mi caso el más largo y traumático ingreso fué el primero, ya que fué forzoso, y presentaba una sintomatología de pérdida de contacto con la realidad importante. Los siguientes ingresos que he tenido han sido voluntarios, ya que los profesionales cada vez son más reacios a prescribir a los pacientes reagudizados a un ingreso de larga duración, salvo ya digo con la idea de reajustar la medicación. Esto me parece un avance tan importante, que es comparable a situar el foco causal de la pérdida de integración en el cerebro.

Kynes es Doctor en Ciencias Biológicas desde 2005. Fué fundador en 2002 del canal #esquizofrenia del IRC-Hispano, y actualmente Presidente de la Asociación Internacional de Integración Tandem.

confusión de lenguas

...elegí Córdoba, además, por mis dificultades para la comunicación con la comunicación con los gallegos. No sé cómo, llegó a algunas aldeas la noticia de que había un alférez psiquiatra que vivía en la residencia de oficiales. En los seis meses traté a cuatro o cinco aldeanos de las proximidades de Ferrol, todos jóvenes, hablando un gallego rural cerrado, con la boca entreabierta. Para colmo, miraban al suelo mientras hablaban o se les hablaba. Les preguntaba si sentían algo así como ruidos extraños en la cabeza o en los oídos y me respondían con un gesto con el que parecían decir que sí; cuando les interrogaba sobre cómo eran esos ruidos, me respondían:"Si no oigo nada" ¡Desesperante! Tampoco entendía mejor a los padres del supuesto paciente. Ante mi incapacidad para comprender a sanos y a enfermos, y no tanto en su lengua sino en su "sobrelengua", me preguntaba a mí mismo: ¿son esquizofrénicos o simplemente gallegos?
Final del Capítulo 23 de Pretérito Imperfecto. Carlos Castilla del Pino. Tusquets.

Comentarios:Las perspectivas de Winnicott y de Kohut en el psicoanálisis


Las patologías que nos interrogan en nuestros días (especialmente los esquizoides y los borderlines) se gestan en los desencuentros y en las separaciones -se nutren de ausencias- quitándole a la histeria el privilegio que había adquirido en el siglo pasado. Muchos sufrimientos psicológicos del hombre a partir de la postguerra, son como consecuencia de no poder hallar con facilidad la presencia o la disponibilidad de un semejante, la comprensión, el encuentro, la cooperación intergeneracional, el respeto a la intimidad, que en plena sociedad posindustrial rehuyen tanto más que en la época de la modernidad freudiana.

"Sería agradable poder aceptar en análisis solamente a aquellos pacientes cuyas madres, al comienzo y durante los primeros meses de vida, hubiesen sido capaces de aportar condiciones suficientemente buenas. Pero esta era del psicoanálisis se está acercando irremisiblemente a su fin".

Winnicott (1955)

Si nos preguntáramos qué representa Freud para los analistas de hoy en día -y dejando de lado los que por su vínculo narcisista con el maestro hicieron por la vía de la idealización de su teoría un dogma- podemos consensuar un modelo de incansable investigador, no conformista y entusiasta, que teorizó y se refutó a si mismo, por lo que su obra científica siempre abierta, no resulta uniforme ni lineal. Saludablemente podremos identificarnos con su curiosidad, su rigor científico y su actitud frente a aquello que resultara novedoso. Después de todo, él decía que el único texto sagrado era el del paciente, y éste nunca es el mismo: se agregan patologías, varían las prevalencias, “construimos” otros pacientes desde diferentes culturas5. Seguramente hoy podremos refutar, complementar o descentrar el resultado de muchas de las investigaciones freudianas, pero probablemente su método -su modo de investigar- continúe con pocas variantes.

“El orden que imagina nuestra mente -nuestras teorías- es como una escalera, que se utiliza para llegar hasta algo. Pero después hay que arrojar la escalera, porque se descubre que, aunque haya servido, carecía de sentido.”

U. Eco, “El nombre de la rosa”


Freud define en 1922 los “pilares básicos de la teoría psicoanalítica”, señalando que ellos son:

“El supuesto de que existen procesos anímicos inconscientes; la admisión de la doctrina de la resistencia y de la represión; la apreciación de la sexualidad y del complejo de Edipo: he aquí los principales contenidos del psicoanálisis y las bases de su teoría, y quien no pueda admitirlos todos no debería contarse entre los psicoanalistas”.

Los observadores sociales como Lipovetsky, lúcido ensayista, dice en 1986: "Don Juan ha muerto; una nueva figura, mucho más inquietante, se yergue: Narciso, subyugado por sí mismo en su cápsula de cristal". Y luego: "Los pacientes ya no sufren síntomas fijos sino de trastornos vagos y difusos; la patología mental obedece a la ley de la época que tiende a la reducción de rigideces así como a la licuefacción de las relevancias estables: la crispación neurótica ha sido sustituida por la flotación narcisista. Imposibilidad de sentir, vacío emotivo, aquí la desubstancialización ha llegado a su término, explicitando la verdad del proceso narcisista, como estrategia del vacío".
Teniendo en cuenta estas dificultades, podemos inferir que uno de los factores que hacen de la nuestra una profesión imposible es que cuando llegamos a un aceptable nivel de conocimiento respecto de la patología con la que tenemos que lidiar, se producen cambios tanto en nuestro objeto de estudio, como en nuestro trabajo clínico y por ende en nuestras teorías.
Ambos autores adscribirían a la postura de Fairbairn (1941) en cuanto a la necesidad primaria del encuentro con el medio ambiente. Este autor proponía que la libido era buscadora de objetos y no de placer; a las zonas erógenas como canales mediadores, y a las fases libidinales como "técnicas del yo" para regular las relaciones con los objetos, en la concepción que podemos denominar del "impulso primario" (búsqueda de objetos como motor central del psiquismo), divergente de aquella de "impulsos secundarios" sostenida por Freud, la sexualidad cabalgando sobre los instintos de autoconservación, o anaclisis.

Winnicott resulta fundamentalmente un vitalista, un buberiano; mientras que Kohut enfatiza la cooperación intergeneracional en oposición a la lucha edípica, siendo estas posturas coherentes con los planteos de cada uno de los autores respecto al origen y desarrollo del self.

Estos dos autores, y luego algunos de sus seguidores, han comenzado a desarrollar, desde el campo psicoanalítico, conceptos hasta ahora no abordados por nuestra disciplina. Algunos ejemplos son: la esperanza, el sentirse real, la creatividad, la armonía, el vacío, la plenitud, la expresividad, la personalización, la vitalidad. Si bien parten de diversos esquemas referenciales y de bases empíricas disímiles, convergen en conclusiones semejantes respecto a la comprensión de los fenómenos psíquicos.

Hemos planteado algunos enfoques comunes y también las diferencias entre dos autores que comparten una misma perspectiva. Profundizar en distintos esquemas referenciales teóricos nos permitirá, sin duda, intentar ir más lejos en los planteos de búsqueda de nuevos modelos más abarcativos, sin deformar las propuestas originales de cada autor. No sólo será de utilidad para evitar el reduccionismo dentro de nuestro campo, sino para establecer (como parece hacerlo necesario la clínica de los pacientes que hoy vemos, cada vez más complejos) lazos respetuosos y productivos con la psiquiatría, las neurociencias, con otras psicologías, la lingüística, la antropología y la sociología con las que tendremos que dialogar y enriquecernos. Quizá sea necesario que trabajemos en dos líneas paralelamente, por un lado, planteando claramente las convergencias y divergencias de las perspectivas psicoanalíticas, y por otro, con el auxilio de otras disciplinas, en la búsqueda de un enfoque superador, más abarcativo, que nos posibilite no sólo comprender mejor nuestro objeto de estudio (finalmente, nuestros pacientes, nuestras metapsicologías) sino también ubicar al psicoanálisis en un nivel de diálogo simétrico con otras ciencias.

"...en contraste con la estructura de personalidad de los pacientes de fin de siglo, cuyo examen llevó a Freud a concebir una psique dicotomizada y más tarde a hablar del conflicto estructural, la organización de la personalidad prevaleciente en nuestro tiempo no está tipificada por la simple escisión horizontal que provoca la represión. La psique del hombre moderno, aquella que describieron Kafka, Proust y Joyce, está debilitada, fragmentada en múltiples partes (escindida verticalmente) y carente de armonía. De ello se desprende que no podremos comprender en forma adecuada a nuestros pacientes y explicarnos lo que a ellos les ocurre, si pretendemos hacerlo con la ayuda de un modelo de conflictos inconscientes no apto para ello"

Kohut (1984)

Hemos planteado algunos enfoques comunes y también las diferencias entre dos autores que comparten una misma perspectiva. Profundizar en distintos esquemas referenciales teóricos nos permitirá, sin duda, intentar ir más lejos en los planteos de búsqueda de nuevos modelos más abarcativos, sin deformar las propuestas originales de cada autor. No sólo será de utilidad para evitar el reduccionismo dentro de nuestro campo, sino para establecer (como parece hacerlo necesario la clínica de los pacientes que hoy vemos, cada vez más complejos) lazos respetuosos y productivos con la psiquiatría, las neurociencias, con otras psicologías, la lingüística, la antropología y la sociología con las que tendremos que dialogar y enriquecernos. Quizá sea necesario que trabajemos en dos líneas paralelamente, por un lado, planteando claramente las convergencias y divergencias de las perspectivas psicoanalíticas, y por otro, con el auxilio de otras disciplinas, en la búsqueda de un enfoque superador, más abarcativo, que nos posibilite no sólo comprender mejor nuestro objeto de estudio (finalmente, nuestros pacientes, nuestras metapsicologías) sino también ubicar al psicoanálisis en un nivel de diálogo simétrico con otras ciencias.

Hasta aquí las palabras de Nemirovsky, docente y analista de la UBA, profundo conocedor de la obra de estos dos autores ---------------------------------------

martes, 21 de julio de 2009

Una mente inquieta


Hoy una amiga me ha llamado para decirme que estaba buscando algo sobre John Forber Nash y le ha salido como tercera entrada de google esta página. En ella se hablaba de lo que es vivir con esquizofrenia desde el que no la vive. Otros se preguntan cómo se puede saber profundamente de estos problemas sin sentirse afectado es una facultad que se llama identificación proyectiva y empatía. Grinberg, Klein y otros pueden decirles mucho al respecto. Una persona a la que luego haré referencia me hacía esa pregunta. Le contesté con una de las Leyes de Monte Miseria de Samuel Shem: "Los pacientes no son los únicos que tienen las enfermedades o que no la tienen".
Ha empleado esa entrada con una cita de Marguerite Yourcenar: "El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida". Ella no ha citado a la autora de "Memorias de Adriano", se trata de un programa llamado "La Ventana de Aragón" de la Cadena SER.
Y como preludio del tema que iba a continuación a puesto la banda sonora de "A Beautiful Mind", "Una mente maravillosa", película que decidí comprar hace poco.
El tema del programa era la atención psiquiátrica en el Salud. Ese tema no me concierne pero me consta que para el volumen de pacientes que atienden hacen un extraordinario trabajo que, sin embargo, no siempre es suficiente.
Una mente maravillosa es la de este genial matemático y la de otros muchos que refugiados en su locura, o en aquella caverna prefieren paladear el sabor de la locura antes de pedir ayuda, una persona con TLP me decía la cita: Como dijo el escritor aleman Christoph Weiland " Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abata "
Y esto me hace pensar en Thomas Szasz un activo de la Antipsiquiatría, psiquiatra y psicoanalista al que Winnicott le comunicó en sus cartas (véase "El Gesto Espontáneo" que no estaba dispuesto a rellenar un cuestionario que Szasz le enviaba.
Szasz escribió "Nuestro derecho a las drogas". Alguien debería escribir sobre el derecho a a locura y cada vez son más los portales de punto de encuentro de pacientes que parecen, entre otras cosas, el invitar a que los que no tenemos esos problemas entendamos que la vida se hace "cuesta arriba" con un problema psicológico-psiquiátrico.
Lo que cura en psicología y en psiquiatría es la persona y he insistido tras escuchar a muchos pacientes y leer a muchos que me escriben que hay que respetar "la locura" del que demanda, y del que no demanda. En la caverna se ven sombras, Neo puede elegir la otra pastilla que le brinda Morfeo.
A la postre lo que importa es el ofrecer un espacio de confianza, de estrecha alianza con firmeza y límites, "un amor acotado" se me ocurrió decir un día a una mujer psicóloga que consulta cambiando su puesta en escena a menudo. Algunas personas, eso se desprende de la superficie más lejana al meollo de lo que explica Winnicott, requieren de una madre suficientemente buena, de la figura de un padre, de un tutor, de un referente. Las más de las veces es esto lo que en última instancia se puede y se debe brindar, más allá de aparatosas técnicas que alejan del contacto íntimo y cercano al analista del analizando, que son dos personas en una comunicación fluida donde se pueden dejar enloquecer temporariemente como camino a la sanación.
Hoy termino con la manida frase de Winnicott: "En verdad que pobres somos si sólo estamos cuerdos", también un saludo a esa periodista por aceptar las sugerencias y el estímulo que la haya podido brindar. Esta página crece mucho.
Un saludo, Rodrigo Córdoba Sanz: rcordobasanz@gmail.com

lunes, 20 de julio de 2009

Encuentro en la Gruta

El horizonte se tornó de color oscuro, era el olor de la miseria, de la pobreza personal que lindaba con otros que miraban de reojo la destrucción personal. Encerrado en la gruta apenas salía para coger agua en un arroyo cercano y comer hierbas de los alrededores. Su existencia al margen de la civilización trataba de disipar lo que había sido aquella experiencia.
Con ojos encendidos gritaba con furia buscando alguien que le oyera, le reconociera y le entendiera, a su alrededor el Eco. Sus palabras quedaban reflejadas en el valle escarpado, angosto y desfavorecido estaba intentando salir de allí sin querer hacerlo.
Sólo intentos en balde para sentirse vivo, acaso amagos para mantener una cuota de esperanza mínima, al otro lado poco a poco se oyó una voz.
Era una figura que no podía atisbar con claridad, se movía con presteza y debía portar algo por el ruido que hacía.
Un día en el arroyo lo vio al otro lado, era otro como él, perdido en el monte sin esperanza de regresar, sin ganas de volver a lo que había sido su pesadilla. Así que construyeron una fortaleza juntos y vivieron separados, viéndose a la hora de pescar, comer y beber.
Un día uno le cortó la barba al otro y viceversa, siguieron con ese trajín, que era impropio de su desarrollo en las grutas.
La gruta seguía decorándose, cáscaras, maderas, piedras y cráneos de animal hacían de adornos, alguna piel de alfombra y todo lo demás lo ponía la vida que preferían llevar, ajena a la que habían tenido. La gruta y la caverna está siempre allí y "vive" en sus ojos, todo lo demás había tenido que ver con que llegaran a conocerse en aquel misterioso lugar.

domingo, 19 de julio de 2009

Margaret Little a través del espejo


Leía un artículo de Margaret I. Little: “R”- LA RESPUESTA TOTAL DEL ANALISTA A LAS
NECESIDADES DE SU PACIENTE.
Allí expone el uso de la contratransferencia desde su análisis, ella estuvo con un junguiano, una freudiana clásica (Ella Freeman Sharpe) y Donald W. Winnicott. Cargada a sus espaldas del San Benito de "Psicótica Fronteriza", expresión que acuña ella misma en su relato "Retrato de mi análisis con Winnicott" (1971).
Conocida también por su trabajo "Neurosis de Transferencia y Psicosis de Transferencia".
En "R", asimila todo lo vivido y recorrido en su análisis a los dos lados de la mesa para trabajar con una señora que entre otras muchas cosas roba, y la paciente, "conocedora de la bibliografía", recuerda que eso se debe (según dicen) a que ha sido privada en un momento de algo, y añadiríamos, es una señal de "esperanza". Puestos a enfatizar el espacio donde se instala M. Little, el Middle Group o Grupo Intermedio, con Winnicott como máximo exponente.
La contratransferencia es usada por Little según lo que pudo vivir en sus análisis, el último fue Winnicott quien iba aduciendo otras razones que los problemas cardiacos que terminaron con su vida, éstos también interfieron en su análisis con Little. Ella como médico pudo detectar signos de esta enfermedad, también hubo algún momento en el que DWW se ausentó por este mismo problema.
Este análisis le dejó huella, tal vez, por esa regresión que invitó a realizar DWW a Little. Todos los que hemos leído el trabajo nos quedamos con la imagen de Little acurrucada en el diván cubierta con la manta, hecha un ovillo. A su lado DWW sujetándole las manos, sosteniéndolas en un sentido literal.
Y ese holding polisémico es abierto aquí a través de la lectura de "R". Little nos habla de otro famoso pasaje, en este caso de "Alicia a través del espejo", cuando Humpty Dumpty le dice aquello de: "Cuando yo empleo una palabra significa lo que yo quiero que signifique..., ¡ni más ni menos!"
En el mundo a través del espejo las palabras remiten a un estudio desde Wittgenstgein, William James y otras contribuciones de la filosofía del lenguaje. Otro mensaje, como Shakespeare, Descartes, Calderón, Berkeley y Unamuno es que la vida podría ser un sueño nuestro o de alguna deidad. Muchísimas historias que han calado en el lenguaje y por ende, en la cultura inglesa son recogidas en este libro y Little nos sorprende citando a ese especio de huevo que por su anatomía despista a Alicia, quien confunde la corbata de Humpty Dumpty con un cinturón.
Las cosas a través del espejo son distintas, el tiempo transcurre hacia los dos lados, otra imagen es la de que Alicia debe poner delante de un espejo una nota que le acercan para poder leerlo, la cara interna del espejo es la que desconcierta a Alicia a quien le cuesta entender el mundo desde esa forma, en la que ella participa jugando como si se tratara de un tablero de ajedrez donde es coronada al llegar al lado opuesto al punto de partida.
Margaret Little primero sufrió desde una cara del espejo y después pudo aprehender lo que esa vivencia podría proporcionarle a través del espejo, con su formación y sus vivencias. Ella aportó para siempre la idea de "R", la Respuesta Total del Analista.
A quienes gusten de trabajar con la contratransferencia es un artículo delicioso. Me ha sorprendido que está más armado de lo que están los propios ensayos despreocupados de Winnicott, Little escribe muy bien y aporta nuevas fuentes que hay que contemplar para poder ser coronados por nuestros pacientes como Reinas o Reyes ( a mí me correspondería en todo caso lo segundo). Pues bien, un hurra por Alicia y por Lewis Carroll.

jueves, 16 de julio de 2009

John Forber Nash: Una mente maravillosa


"Pasó más tiempo. Después, gradualmente, comencé a rechazar intelectualmente algunas de las delirantes líneas de pensamiento que habían sido características de mi orientación. Esto comenzó, de forma más clara, con el rechazo del pensamiento orientado políticamente como una pérdida inútil de esfuerzo intelectual".
".. el personal de mi universidad, el Massachusetts Institute of Technology, y más tarde todo Boston, se comportaba conmigo de una forma muy extraña. (...) Empecé a ver criptocomunistas por todas partes (...) Empecé a pensar que yo era una persona de gran importancia religiosa y a oir voces continuamente. Empecé a oir algo así como llamadas telefónicas que sonaban en mi cerebro, de gente opuesta a mis ideas. (...) El delirio era como un sueño del que parecía que no me despertaba."
Palabras de Nash.


En 1949, mientras se preparaba para el doctorado, escribió el artículo por el que sería premiado cinco décadas después con el Premio Nobel. En 1950 obtiene el grado de doctor con una tesis llamada "Juegos No-Cooperativos". Obsérvese que el libro inicial de la teoría de juegos, "Theory of Games and Economic Behavior" de von Neumann y Oskar Morgenstern, había sido publicado muy poco antes, en 1944.
Discurso al recibir el premio Nobel, el que aparece en la película "A Beautiful Mind":
“¡Gracias! -Siempre he creído en los números. En las ecuaciones y la lógica que llevan a la razón. Pero, después de una vida de búsqueda me digo, ¿Qué es la lógica? ¿Quién decide la razón? He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, … y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica. Estoy aquí esta noche gracias a tí. Tú
eres mi única razón de ser. Eres todas mis razones. ¡Gracias!”
En la película Nash explica en la biblioteca a unos admiradores cuando está realizando grandes avances que la matemática es un arte, así que les pongo unas fotos del Reina Sofía de una persona maravillosa.
Recomendar la biografia UNA MENTE MARAVILLOSA: BIOGRAFIA DE JOHN FORBES NASH
de NASAR, SYLVIA.
Un artículo del que aquí escribe en el Centro Psicoanalítico de Madrid: http://www.centropsicoanaliticomadrid.com/imaginario/cine5.html

miércoles, 15 de julio de 2009

La opinión de una persona polidiagnósticada

Como dijo el escritor aleman Christoph Weiland " Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abata "


Una persona me transmite esta célebre frase y expresa su descontento con la psiquiatría y la psicología. Es una persona que echa en falta la empatía en sus terapeutas y que dice que las ideas de que una persona con TLP puede funcionar de modo liviano en la vida es una quimera imposible. Dice: Porque a veces cuesta entender el porque yo tengo que esforzarme tantísimo por conseguir eso cuando es algo que todo el mundo consigue con la decima parte de mi esfuerzo.
También comenta que los profesionales "les damos" por casos perdidos y molestos.
Está francamente desilusionada con la profesión y como ella otros muchos que no se han visto reconocidos más allá del rótulo diagnóstico estrecho, pueril y chato.
Ella promueve espacios de encuentro virtual para TLPs, traducción: personas que lo pasan muy mal y que los