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Paz y Ciencia

sábado, 11 de julio de 2020

Guillermo Borja: Sobrecogedor



Imagen de Instagram: @psicoletrazaragoza
Artículo publicado por Emilio Blázquez en la revista de viajes interiores ULISES, nº 12

GUILLERMO BORJA “MEMO”
Nace en Irapuato, México, en 1951, descendiente lejano de los Borgia. Psicoterapeuta controvertido, se especializó en terapia con alucinógenos cuando estos eran permitidos. Su formación fue con el Dr. Salvador Roquet, pionero en hacer psicoterapia con sustancias psicotrópicas, María Sabina, famosa por el uso de los hongos “mágicos" (Wasson los descubre a través de ella) y Oswaldo, un misterioso chamán huichol. De los principios de formación de Memo con psicotrópicos decía: “ Y yo veía masas que entraban ahí, y que sucedía todo -que eran infiernos y cielos-, y todo se permitía, pero también había una consideración de un Dios arriba, que decía: “Esto, hagas lo que hagas, la última palabra la tengo yo” ._
El trabajo de Memo se desarrolló en Latinoamérica y Europa, siendo discípulo y colaborador de Claudio Naranjo. Además era un buen maestro en las artes terapéuticas haciendo talleres de confrontación (a su lado no cabía lo falso), sobre la muerte (entregarse a la vida como a la muerte) y marchas chamánicas por el desierto de México.

TERAPEUTA MALDITO : “MEMONIO”
Le llenaba de orgullo que le llamaran “Memonio”, este nombre se lo puso la comunidad terapéutica gestáltica española, donde tuvo gran reconocimiento, no exento de detractores. Memo no desea salir del pecado, se presenta como un bebedor y un borracho (pero manteniendo la Conciencia), lleva la terapia a los bares o conviviendo con sus pacientes y a veces se los lleva a la cama. Gozaba intensamente de todos los vicios. Es un linaje de excepción el de los terapeutas malditos. Para Claudio Naranjo era un honor que Memo se considerara un discípulo suyo y decía de él que podría llamarlo (como Albert Hoffan al ácido lisérgico) su “niño problema” y admitía que aunque era un gran terapeuta era muy escandaloso. Naranjo decía que Memo era la persona más parecida a Fritz Perls (creador de la Terapia Gestalt y experto conocedor del lisérgico) en la forma de trabajar y parece que habla del mismísimo Memo al decir: “ Yo diría que Perls fue un hombre inusualmente iluminado. Existe tal fenómeno, un camino hacia la progresión espiritual donde la basura no se elimina, sino que parece brillar más y más. Ese tipo de santidad es el reverso de lo que generalmente consideramos como santo, porque significa estar más abierto a la locura o estar circuncidado por ella. Se identificaba mucho con el tonto o el bufón de la corte”.
Este tipo de personaje se ha dado también en la historia, por ejemplo en la mística persa está la figura de Omar Khayyám (1040-1124), ese gran bebedor de vino verdadero, no habla de alegorías místicas muy dadas en los sufis de la época cuando se refieren al vino, decía en estos dos poemas de su libro Rubaiyat:

“Bebo vino como la raíz del sauce bebe el agua cristalina del arroyo. Sólo Dios es Dios y él todo lo sabe -¿eso dices?-.Cuando me creó sabía que bebería vino. Si me negara a beber, la ciencia de Dios fracasaría.”
“No te olvides de recoger todos los frutos de la vida. Ve a todos los festines y escoge los cálices más grandes. Dios no lleva cuenta de nuestros vicios y virtudes”

Hafez Shirazi (1320-1388), es otro místico conocido persa que representa a los rendes, traducido por bohemios o libertinos. Se dice del modelo rend que simboliza a aquel que desvela las corrupciones y no acepta la hipocresía, librándose de las costumbres y las convenciones sociales, exteriormente pertenece a la gente reprochable pero, interiormente, a los bienaventurados. Hafez pide alguna vez vino de dos años y una muchachita de catorce.

Memo te invitaba a visitar los infiernos antes que nada porque para él la honestidad consistía en reconocer primero la falta de honestidad. Para Memo la manera de descubrir lo sano era atravesando y reapropiándote de lo podrido. Repetía la frase “el diablo no sabe para quien trabaja” como una forma de subordinar el mal al bien.

LA CÁRCEL
Fue un motivo de venganza la denuncia que puso un familiar de un paciente de Memo por tratarle con psicotrópicos. En el registro de las autoridades a su casa encontraron las suficientes sustancias como para recluirle en prisión. Cumplió una pena de cuatro años en la cárcel de Almoloya, México.
Y fue en la cárcel donde hizo de una obra excepcional: un santuario en el infierno. La subdirectora del penal le invitó a que le ayudara a trabajar con los enfermos psiquiátricos, aislados de los demás reclusos en un edificio abandonado y sin cristales, habitado por 72 psicóticos desnudos y con infecciones en el cuerpo. Los médicos y los psicólogos no iban por miedo, teniendo en cuenta que ese edificio era el de mayor índice de violencia, suicidios y muertes.
Memo narra en su libro póstumo "La locura lo cura" cómo era aquel infierno. Primeramente tuvo que superar sus propios miedos, estuvo sentado un mes en la puerta del edificio trabajándose el miedo hasta que pudo entrar, significativo en alguien que nunca tuvo miedo, característico del rasgo lujurioso del eneagrama. A pesar del miedo a que lo asesinaran empezó bañando a los presos; les cortaba el pelo con una máquina de peluquero y se rompían las cuchillas, hasta que consiguió una máquina para perros y esa funcionó; les proporcionó ropas. Hizo un equipo de apoyo con 18 presos (les llamó “los maestros”) de la población general y empezaron a dar clases académicas. En el boletín nº 16 de la Asociación de Terapia Gestal Españañola (AETG) se publicó un artículo de sus reflexiones en la cárcel, ahí van unos fragmentos: “Es necesario andar con mucho cuidado, lograr establecer buena relación con los líderes, con los compañeros. Otra cosa que yo necesitaba era mantenerme, no perder la libertad, no disolverme entre todos, no perder mi centro, mi yo, mis ideales, mis pensamientos. La regla de oro para mí era rogarle a Dios que no me volviese duro, que no perdiera la capacidad de sentir, de amar, aunque eran grandes las tentaciones. Otra preocupación mía era que mis ojos no perdieran la capacidad de llorar y así lavar mi alma. El precio a pagar por negar el sufrimiento y el dolor era la muerte en vida, por eso no quería endurecerme, convertirme en piedra, volverme insensible (…) prefería decir el mantra OM NAMA CHIBAYA que sentir latigazos, devolver las agresiones o querer aplastar a alguien (…) este es el lugar más adecuado para hacerme la cárcel más cárcel o hacerme un proceso de crecimiento. El lugar también más difícil para ver de qué tamaño era yo y cuáles eran mis límites y mis capacidades. Era una revisión general y tenía disculpas de sobra para justificarme pero no se volvería a repetir esa oportunidad para aprender. Darme cuenta de eso fue importante. De otra parte, querer ser uno más era pura pretensión. No tenía nada que ver con mi realidad interna. Era algo falso, soberbio, pues al no sentirme uno más por mis conocimientos era precisamente como yo podía servir a los demás. Me hubiera podido quedar empachado de lo poco que sabía pero era más útil ayudar a los compañeros y así ayudarme también a mí mismo. ¿A qué conclusión quiero llegar con todo eso? ¿Tenía esta visión de las cosas cuando me internaron? Hay una sola respuesta: que ha sido la cantidad de años de tratamiento terapéutico-personal. Vi la inversión, la generosidad de ese proceso, el regalo que ha sido para mí, aunque puede parecer un poco loco que los frutos de la terapia fueron la capacidad de estar en la cárcel (…) de comprender que tenía que pasar por ahí, y hacerlo del modo más limpio y auténtico posible”.
Al final los presos cosechaban hortalizas , tenían granja de gallinas y patos. Les metió perros y gatos como coterapeutas. Cuenta que al catatónico más violentó lo curó un gato. Al principio sacaba a golpes al gato hasta que se encariñó de él, y así desapareció su violencia . Decía que los animales hicieron más milagros que el psiquiatra y él. También aprendieron a meditar con música clásica.
El psiquiatra del penal explica la transformación que operó en él al trabajar con Memo: “¿Qué tenía Guillermo? No lo sé, pero me gustaba estar con él, aun sin entender lo que hacía o cómo lo hacía. Surgió un gusto especial que se fue convirtiendo en necesidad. Cada vez más acercamiento y de manera más continua. Ya nadie podría detener lo que me pasaría: el inicio de mi transformación. Sentía pequeños temblores por todo el cuerpo, aunque yo hacía todo lo posible para que no se notaran; existían sensaciones extrañas, que no sabía explicar, Guillermo, sin hablarlo, tocó mi alma y me enseñó que la tenía”.
Memo creó la primera comunidad terapéutica delincuencial y propuesta en todo Méjico.
A los seis meses de liberado murió de Sida en Tepoztlán, en julio de 1995. ¡ Que Dios le tenga a su izquierda!

viernes, 10 de julio de 2020

Psicoanálisis y Creatividad


" Denominamos Abierto a un desarrollo de la teoría y de la práctica clínica del Psicoanálisis (es decir a muchas innovaciones introducidas en su técnica después de la época de Freud) que tiene como eje organizador central la concepción de los procesos terapéuticos como trabajo activador sistemático de las capacidades creadoras del paciente y del analista. 
Nuestra concepción amplía y profundiza líneas trazadas por orientaciones jungianas, psicodramáticas, gestálticas, transpersonales, bioenergéticas. Toma de la obra freudiana aquello que contribuye a esa dirección e introduce categorías no abarcadas en la metapsicología freudiana. Pensamos en situaciones, es decir indagamos un psiquismo no abstracto, sino situado. Esto supone pensar la experiencia psíquica involucrada siempre en situaciones concretas. Apelamos entonces a nociones de constelaciones de fuerzas, cruces de muy diferentes tipos de acciones y efectos, conjunciones de series que construyen sentido. No sólo objetos, sujetos y sus vínculos, sino redes, tramas grupales, conflictos, capacidades y proyectos. Recordamos a Sartre: "todo padecimiento lleva consigo oculta alguna empresa". Nos preguntarnos ante cada forma de sufrimiento si hay allí un proyecto enmascarado. Descubrir no sólo fuerzas de negatividad sino también fuerzas afirmativas. Cada individuo y cada grupo humano son redes que han entretejido ambos tipos de fuerzas. 

Enfocar la clínica psicológica con un psicoanálisis abierto a las dimensiones que cada práctica reclama, promueve y convoca, abierto a la creatividad de paciente, grupo y terapeuta, abierto a los aportes de otras corrientes (grupales, psicodramáticas, gestálticas, corporales, bioenergéticas). 

Abierto a las problemáticas sociales y culturales de época, país y comunidad y a un registro de la problemática existencial filosófica inherente a toda búsqueda y situación de sufrimiento humano."

El psiquismo creador

"Las corrientes más difundidas en Psicología y Psicoanálisis han puesto mayor énfasis en lo repetitivo de las conductas, en sus ataduras a hábitos, rasgos de carácter, fantasmas inconscientes. Sin embargo todo trabajo con las conductas, normales y patológicas, supone incluir la consideración muy atenta a nuestras capacidades para descubrir, innovar, hacer nacer nuevas áreas de experiencia, nuevos objetos y sistemas de relaciones. Los poetas comprendieron esto desde siempre: “ tu aventura de mañana debe tener otras razones” advertía Césare Pavese. Nuestros estudios -dice Fiorini- se centran hace ya 15 años en comprender el lugar de las capacidades creadoras en nuestro psiquismo, el empuje de las mismas, los conflictos que nos generan, sus desafíos y también su placer y enorme atracción.

Pensamos que la creatividad configura un sistema especial en nuestro psiquismo, como son especiales sus modos de operar, los procesos que origina, la movilización que exige a cada uno, el compromiso que establece con su propio devenir. El trabajo silencioso de este sistema (es decir inconsciente) está también en el centro de muchas ansiedades y crisis, así como en los movimientos que son propios de cada cambio evolutivo (etapas de la vida adulta, entrada en la adolescencia, vejez, cambios vocacionales, migraciones). 
Algunos temas en nuestros estudios sobre Creatividad y Procesos Creadores son: Los procesos creadores, el trabajo de pensamiento, el tipo de pensamiento involucrado. La experiencia psíquica de esos trabajos, la movilización neurovegetativa, la conmoción de la imagen de sí que es propia de atravesar tales procesos. Los espacios psíquicos que se establecen en tanto se activan procesos creadores.

“¿Hasta cuándo el olor de las más enterradas flores
de las olas más trituradas sobre las altas piedras,
guardan en mi su patria para volver a ser
furia y perfume?” Pablo Neruda

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza
Teléfono: 653 379 269
Instagram: @psicoletrazaragoza
Página Web: www.rcordobasanz.es

Thich Nhat Hanh: Mindfulness



Uno no puede trasmitir sabiduría y conciencia a otra persona. La semilla ya está allí.
Un buen maestro toca la semilla permitiéndole despertar, germinar y crecer.

La presencia plena nos ayuda a reconocer qué está pasando en el momento presente. Cuando inhalamos estando presentes, tenemos conciencia de nuestra inhalación. Esto es mindfulness en la respiración. Cuando disfrutamos tomándonos un té y lo tomamos con conciencia plena del momento presente, esto es mindfulness en el beber. Cuando caminamos y estamos conscientes de cada paso que damos, eso es mindfulness en el caminar. Practicar mindfulness no requiere que vayamos a ningún otro lugar. Podemos practicar mindfulness en nuestro dormitorio o cuando nos desplazamos de un lugar a otro. Podemos hacer las mismas cosas que siempre hacemos –caminar, estar sentados, trabajar, comer y hablar- excepto que las hacemos con conciencia de lo que estamos haciendo.

Mindfulness es una energía que podemos generar para nosotros mismos. Todos podemos inhalar y exhalar estando plenamente presentes. Todos podemos movernos estando plenamente presentes. Todo ser humano tiene la capacidad de estar plenamente presente, no es algo que nos sea extraño. Todos tenemos la semilla del mindfulness en nosotros. Si practicamos con regularidad, esa semilla crecerá fuerte y en cualquier momento la energía de mindfulness estará disponible para nosotros.

La práctica de mindfulness aumentará la cualidad de nuestro aprendizaje y también mejorará la cualidad de nuestra vida, ayudándonos a relacionarnos con nuestro sufrimiento y trayéndonos paz, comprensión y compasión. Puede ayudarnos a mejorar o restablecer comunicaciones, permitiendo la reconciliación de tal modo que podamos conectarnos con la alegría de la vida. Es importante no sólo leer o hablar sobre mindfulness, sino de hecho practicarlo.

Cuando miramos un hermoso atardecer, si estamos plenamente presentes, podemos conectarnos muy profundamente con el atardecer. Pero si nuestra mente no está presente y está distraída por otras cosas –si estamos tironeados por el pasado o por el futuro o por nuestros proyectos– no estamos plenamente en ese momento y no podemos disfrutar de la belleza de ese atardecer. Mindfulness nos permite estar totalmente presentes en el aquí y ahora de tal modo de poder disfrutar las maravillas de la vida que tienen el poder de sanar, transformar y nutrirnos.

Detenerse
De acuerdo al Buda, mindfulness es la fuente de la felicidad y alegría. Cada uno de nosotros tiene una semilla de mindfulness, pero habitualmente olvidamos regarla. Si sabemos cómo refugiarnos en nuestra respiración, en nuestros pasos, entonces podemos tocar nuestras semillas de paz y alegría y así les permitimos que se manifiesten y las podamos disfrutar. En vez de refugiarnos en una noción abstracta de Dios, Buda o Alá, nos damos cuenta que a Dios, Buda o Alá podemos tocarlos en nuestra respiración y en nuestros pasos.

Esto suena fácil y cualquiera puede hacerlo, pero requiere de un poco de entrenamiento. La práctica de detenerse es crucial. ¿Cómo nos detenemos? Nos detenemos tomando conciencia de nuestra inhalación, nuestra exhalación y nuestros pasos. Nuestra práctica básica es el respirar en conciencia y caminar en conciencia.

Si queremos disfrutar de los regalos de la vida, tenemos que practicar mindfulness durante el día, ya sea que estemos en la ducha, preparando el desayuno para nuestros hijos, manejando al trabajo, o trabajando con niños en la sala de clases. Cada paso y cada respiración pueden ser la oportunidad para sentir alegría y felicidad. La vida está llena de dificultades. Si no tenemos suficiente reserva de felicidad, no tenemos forma de acoger nuestra desesperación. Con la práctica de mindfulness podemos preservar nuestra alegría interna, de tal modo que podemos manejar mejor los desafíos de la vida. Podemos crear una base de libertad, espacio y amor dentro de nosotros.

Aclararse
Antes de establecerme en Plum Village, viví en una ermita a una hora y media de Paris. Se encontraba en un cerro rodeado por bosques. Un día llegó una familia de refugiados que había escapado de Vietnam. El padre estaba buscando trabajo en Paris y me pidió que cuidara de su hija de cinco años, Thuy, que significa “agua”.

Thuy y otra niña se quedaron conmigo y llegamos al acuerdo que al atardecer cuando fuera el momento de la práctica de meditación sentada, ellas se irían a dormir y no hablarían ni jugarían más. Ellas permanecerían muy calladas mientras yo me ponía mis hábitos y prendía un incienso antes de la práctica de meditación sentada.

Un día Thuy y otras niñas estaban jugando cerca de la ermita y entraron a pedir agua para tomar. Yo tenía un jugo de manzana orgánica que un vecino me había regalado. Le ofrecí un vaso de jugo a cada niña. La última porción del jugo de manzana le tocó a Thuy quien no quiso tomárselo porque tenía mucha pulpa. Dejó el jugo sobre la mesa y se fue a jugar. Aproximadamente una hora después, volvió muy sedienta buscando agua. Yo le señalé su vaso de jugo de manzana y le pregunté, “¿por qué no te lo tomas? Está delicioso.” Ella miró el vaso de jugo y vio que ahora estaba muy claro ya que después de una hora toda la pulpa se había ido al fondo. Se lo tomó muy contenta.

Después me preguntó por qué el jugo de manzana se había aclarado y yo le contesté que había estado practicando meditación sentada durante una hora. Y ella comprendió! Ya que dejamos el vaso de jugo ahí durante una hora, se mantuvo quieto y se aclaró. Ella dijo, “ahora entiendo porque tú practicas meditación sentada, quieres aclararte”. Yo le dije “si, tú entendiste qué significa la meditación sentada. Si sabes cómo sentarte, cómo ponerte en una postura físicamente estable, si sabes cómo manejar tu inhalación y tu exhalación, entonces después de un tiempo te vuelves pacífico y claro.” Por eso nos gusta hacer meditación sentada todos los días. Imitamos al jugo de manzana, o el jugo de manzana nos imita a nosotros!

Planting Seeds, practicing mindfulness with children
Thich Nhat Hanh and the Plum Village Community

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza

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Gestalt: Responsabilidad




La Gestalt es un modelo psicoterapéutico encuadrado en la Psicología Humanista, nacido a mediados del siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, de la mano del Doctor en Psiquiatría Fritz Perls.

La palabra “Gestalt” proviene del idioma alemán; su traducción aproximada sería “forma” o “configuración”, y eso nos lleva al campo de las percepciones humanas. Según Perls, la base de los conflictos está en la incapacidad de las personas para integrar las diferentes partes de su personalidad en un todo armonioso. Así, se crea una “forma” incompleta, lo que llamamos una “Gestalt inconclusa”: emociones que quedan estancadas, patrones dañinos que se repiten una y otra vez, y que impiden que la persona pueda desarrollarse y alcanzar el bienestar y la paz interna.

La Gestalt, por tanto, se centra en ir “cerrando” temas no resueltos, transformando nuestros patrones dañinos aprendidos y encontrando nuevas formas de relacionarnos que nos permitan conectar con nuestra verdadera esencia, desde la libertad y el auto-cuidado.

La Gestalt está compuesta por tres principios básicos:

  • La Responsabilidad
  • El Aquí y Ahora
  • El darse cuenta

Para que una persona pueda satisfacer una necesidad, deberá ser capaz de darse cuenta y sentir su necesidad, en el aquí y ahora y tomar la responsabilidad interna de ponerse en acción, ante una unión responsable entre si mismo y el entorno.

Al ser una terapia holística, lo que significa la integración de las partes en un todo, trabaja para restablecer los cuatro planos de nuestra existencia:

Principios básicos

jueves, 9 de julio de 2020

Yin yang: I Ching



Para quienes desesperan porque sienten que su vida es caótica y no responde a un orden, o normatividad alguna, tranquiliza recordar que ya los antiguos chinos nobles o educados, de hace más de tres mil años atrás, solían consultar, mediante la disposición de tallos de milenrama, un sistema predictivo que los ayudaba a tomar decisiones y a delinear estrategias y planes.

Se trata de El libro de las mutaciones, cuyo origen es muy anterior a Confucio (551 a 479 a. C.) y fue objeto de varias reescrituras, anteriores y posteriores a él, siendo las dos más importantes la que se hizo durante el reinado de Wen y sus descendientes (en la dinastía Zhou, 1200 a. C.), y la que se llevó a cabo ya bajo la influencia del propio Confucio y sus discípulos, en el 500 a. C.

Llegado a Europa recién en el siglo XIX, el texto fue traducido y publicado por Richard Wilhelm en 1923, versión que desde entonces es considerada la más precisa. Fue la observación cuidadosa de la naturaleza (los pájaros que migran y regresan, las mareas que suben y bajan, los ríos que desbordan y luego secan, las fases de la luna, las estaciones, el nacimiento y la muerte de todo lo viviente) la que inspiró el texto, escrito originalmente en ideogramas que representan situaciones específicas de cambio en el ámbito natural.

Vinculado al antiguo taoismo, El libro de las mutaciones sigue tan vigente como entonces, porque trasmite algo bien básico: lo perecedero como principio de la existencia, y la conciencia de ello como fundamento de todo goce. Esta premisa básica, que sostiene que la vida humana, al ser inherente a la naturaleza, está sometida a transformaciones constantes, y es el cambio y no la permanencia lo que la sostiene, es síntesis de toda la sabiduría posible.

La descripción de cada uno de dichos cambios específicos en el recorrido de los sesenta y cuatro hexagramas es lo que posibilita la predicción. Ello significa que la etapa (feliz o desgraciada) por la que uno atraviesa en el ahora, no durará más que lo necesario, y será irremediablemente continuada por otra diferente, pero vinculada, y así hasta regresar a la repetición de la primera, en una especie de ciclo, cuyas coordenadas permiten interpretar el pasado, entender el presente y predecir el futuro. Cada vida, así mirada, configura una secuencia cíclica de cambios que alternan en grados entre dos opuestos (el ying y el yang), principios universales de lo femenino-receptivo y de lo masculino-activo. La alternancia entre estos dos polos, y los variados grados en que pueden combinarse, son, para el taoismo, la esencia de toda situación. Al ser principios abstractos, todo cabe en ellos, y lo que el sujeto debe esperar ante cualquier estado (bueno o malo, feliz o desgraciado) es que terminará para ingresar en otro. Por ejemplo, todo lo que llega a su máximo desarrollo, decrecerá, y, viceversa, todo lo que se inicia desde lo pequeño y modesto, se incrementará.

En efecto, estas son leyes de transformaciones evidentes en la naturaleza, y que, en lo natural, los humanos solemos aceptar con respeto. No así en nuestras propias vidas, para las que queremos que la felicidad sea eterna, y jamás exista el sufrimiento. «¿No es esto totalmente antinatural?», nos preguntarían los antiguos chinos. «Claro que sí», deberíamos responderles.

«No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo», escribió Borges como prólogo a la traducción de Wilhelm y cuidada edición de Editorial Sudamericana.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza

Psicoterapeuta N° Col.: A-1324

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miércoles, 8 de julio de 2020

La mente no comprende




Bokuju (maestro zen) dice: "Nos vestimos, comemos."
Pero el hombre no puede comprender...
Una cosa tan simple, es difícil de comprender.
La gente puede comprender las cosas complicadas, pero no puede comprender las cosas simples. Porque una cosa complicada puede ser dividida, analizada, planteada racionalmente, pero ¿qué se puede hacer con una cosa simple?
No puedes analizarla, no puedes dividirla en partes, no puedes diseccionarla; no hay nada que diseccionar. Es demasiado simple. Y como es tan simple tú no la entiendes.
Bokuju dice: "Tú no puedes comprender, porque la mente nunca comprende."
La mente es la no-comprensión por antonomasia; la mente es la propia raíz de la ignorancia.
¿Por qué no puede comprender la mente?
Porque la mente es solo una pequeña parte de tu ser, y la parte no puede comprender, solo el Todo puede comprender.
Recuerda esto siempre: solo tu ser entero puede comprender algo, ninguna parte puede. Ni tu cabeza, ni tu corazón, ni tus manos, ni tus piernas, pueden comprender: solo tu ser entero.
La comprensión es del total, la confusión es de la parte.
La parte siempre malinterpreta, porque la parte interna aparenta ser el Todo; ese es el problema.
Cuando te quedas dormido, ¿dónde está tu mente?... El cuerpo continúa sin ella.
El cuerpo digiere la comida; no necesita la mente. Te podrían quitar todo el cerebro y tu cuerpo continuaría. El cuerpo seguirá digiriendo la comida, creciendo, expulsando fuera las cosas muertas...
El cuerpo tiene su propia sabiduría, no se preocupa por la mente.
¿Te has fijado alguna vez en que la mente está jugando a ser el gran conocedor, sin tener la más ligera sospecha de que todo lo que es importante en el cuerpo funciona sin ella?
Tú comes. El cuerpo no pregunta a la mente cómo digerir la comida; y se trata de un proceso muy complicado. No es fácil transformar la comida en sangre, pero el cuerpo la transforma y sigue funcionando. Es un proceso muy complicado porque hay miles de elementos implicados.
El cuerpo libera, en las proporciones correctas, los líquidos necesarios para digerir la comida. Luego absorbe todo lo que el cuerpo necesita y deja lo que no necesita, lo excreta.
Cada segundo, miles de células están muriendo en el cuerpo; el cuerpo se deshace de ellas a través de la corriente sanguínea. Se necesitan hormonas, vitaminas, y millones de cosas, y el cuerpo las encuentra en la atmósfera.
Cuando el cuerpo necesita más oxígeno, inspira más profundamente. Cuando el cuerpo no lo necesita, relaja la respiración. Todo sigue; la mente es tan solo una parte de todo este mecanismo.
Los animales existen sin la mente, los árboles existen, y existen maravillosamente.
Bokuju está diciendo que la comprensión viene del Todo.
Tú simplemente come, no intentes comprender.
Tú simplemente muévete, camina, ama, duerme, come, báñate. Sé total. Deja que las cosas ocurran. Simplemente sé. Y no intentes comprender, porque el propio esfuerzo al intentarlo, el propio esfuerzo por entender, está creando el problema. Te está dividiendo. No crees el problema; simplemente sé.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza
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Fritz Perls: La Oración Gestalt



La Oración Gestalt de Fritz Perls

La Oración Gestalt creada por Fritz Perls, todavía en la actualidad sigue siendo considerada por muchos como un mantra capaz de ayudar en mil conflictos, o una llave que les abra las puertas a un pleno conocimiento.

«Yo soy yo y tu eres tu

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,

Tu no estas en este mundo para cumplir las mías.

Tu eres tu y yo soy yo.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, es hermoso.

Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tu eres tu y yo soy yo»

(Fritz Perls)

Una vez leída con detenimiento la Oración Gestalt, es fácil concluir que en su contenido, dicha oración no encaja con los planteamientos gestálticos en la actualidad.

Habida cuenta de cual fue la evolución de Perls y su trayectoria vital-biográfica-existencial, es muy probable que cuando formuló la famosa oración, lo hiciera en un momento puntual y sólo como una herramienta pedagógica que le ayudara a difundir su modelo, sin tener en cuenta la difusión que alcanzaría, los efectos a que daría lugar, la polémica que generaría y las consecuencias negativas que tendría para una disciplina seria y ajustada a un marco teórico y metodológico como es la Terapia Gestalt de la vertiente teórica y ortodoxa, es decir, la de la Costa Este.

Consideremos que en nuestro actual contexto social y cultural, esta “oración” lleva implícita una invitación al egotismo, entendiendo como tal la concesión de una de excesiva importancia a sí mismo y a las propias experiencias vitales que podríamos resumir en la tendencia a hablar o escribir de modo excesivo sobre si.

  • El egotismo patológico supone una interrupción del proceso de contacto. Se trata de una forma de vivir en constante aislamiento y con una gran dificultad para el intercambio con el entorno. Es una actitud rígida que, como forma de vida, puede dar lugar a una personalidad narcisista.
  • El egotismo sano supone el cierre de la frontera-contacto y constituye, no la imterrupción sino la retirada del entorno. Podríamos explicarlo simplificando que, cuando ya se ha satisfecho la necesidad y ha finalizado el intercambio con el entorno, surge un período de retirada, de relajación, en el que es posible la asimilación de la experiencia.

Soy consciente de la complejidad que estos conceptos le puedan suponer al profano por tener que enfrentarse y asimilar en unas cuantas líneas algo que requiere años de formación, pero así como ha sido preciso dejar constancia del egotismo, lo es igualmente dar unas pinceladas a lo que la Terapia Gestalt entiende por contacto.

Dicho del modo más sencillo e inteligible, el contacto es la operación que tiene lugar entre el “Yo” y el “No-Yo”, es decir, entre el organismo y su entorno. Hay que tener en cuenta que ningún ser vivo puede sobrevivir sin entorno y que la función fundamental del contacto es la supervivencia (respirar, comer, protegerse…) de tal modo que el “Yo” (organismo) irá al encuentro –en el entorno– de aquello que es “No-Yo” y que constituye una novedad.

¿Y que tiene esto que ver con la oración gestalt? , se preguntarán muchos, sin duda con razón.



Teniendo en cuenta que en la Terapia Gestalt  es a través del contacto (es decir en el encuentro con el otro) donde nos enriquecemos, la oracion formulada por Perls deja de ser gestálticamente coherente –si se me permite expresarlo de este modo–, tanto que para que cobre un verdadero sentido, se impondría reestructurarla en la actualidad.

En 1989, el maestro zen Thich Nhat Hanh, durante un retiro para psicoterapeutas en Colorado (EE.UU) y en respuesta a la oración de Perls, formuló una primera reestructuración con este poema:

Interrelaciones

«Tú eres yo, y yo soy tú.

¿No es evidente que nosotros «inter-somos»?

Tú cultivas la flor en ti mismo,

para que así yo sea hermoso.

Yo transformo los desperdicios que hay en mi,

para que así tú no tengas que sufrir.

Yo te apoyo;

tú me apoyas.

Estoy en este mundo para ofrecerte paz;

tú estás en este mundo para traerme alegría».

(Thich Nhat Hanh)

Llama la atención la introducción del término “inter-somos”, un neologismo creado por el mismo Thich Nhat Hanh. Relaciono este término con el de “inter-dependencia” y lo entiendo como una relación mutua, reciproca y equitativa en el campo relacional, organismo/ambiente.

Posteriormente, en el año 2013, Carmen Vázquez Bandín en la Conferencia para el XIII Congreso Internacional de Gestalt expresó que si la famosa oración de la Gestalt de Fritz Perls, la hubiera escrito ahora en el siglo XXI, podría haber quedado de la siguiente manera:

«Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas.

En muchas de las cosas que hago, tú tienes mucho que ver,

Y en muchas de tus cosas yo he contribuido.

Yo puedo ser yo contigo mientras tú puedas ser tú conmigo.

Yo seré yo mientras tú seas tú;

Y aunque por casualidad nos hayamos encontrado,

Continuemos juntos o separados,

Nuestra vida nunca volverá a ser la misma ya que

Nuestro encuentro nos habrá enriquecido».

 (C. Vázquez Bandín)

Personalmente me quedo con la siguiente frase de Jean-Marie Robine extraída de su libro «Manifestarse gracias al otro»:

“Sin el otro, no se abre nada.

Sin el otro, no existe nada. 

Sin el otro, el self no existe;

sin el otro, la expresión no existe;

sin el otro, no existe la palabra.” 

(Jean-Marie Robine)


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza
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martes, 7 de julio de 2020

La Rueda del Dharma




Los budistas a menudo hablan del dharma, una palabra sánscrita difícilmente traducible que frecuentemente es dejada tal cual en occidente, pero que podría vagamente reflejarse como “enseñanza”. El dharma es uno de los Tres Tesoros o Tres Joyas del budismo: El Buda (El despertado), el dharma (la enseñanza) y la sangha (la comunidad).
En su contexto indio primitivo el dharma designa a la vez la ley, el orden, la condiciones pro igualmente el deber y la buena conducta. En una perspectiva budista la significación de este término se modifica en una doble dirección. De entrada designa la condición de la existencia en un sentido amplio. Se habla de los dharma (en plural), dicho de otra manera, los diferentes fenómenos físicos o mentales experimentados. La lista más común cataloga cien dharma que recubren la totalidad de estos fenómenos. Pero nuestra existencia está lejos de la abstracción de listas y catálogos y podría simplemente volcarse dharma como “la vida”. La enseñanza del budismo empuja en la vida para volver sin cesar a ella, ensancharla y despertarla. El dharma designa de esa forma, en las tradiciones budistas, el conjunto de enseñanzas y métodos disponibles.
El dharma reúne siempre estos dos sentidos, la vida y la enseñanza de la vida. En esta perspectiva que une la vida y su enseñanza, estudiar el dharma significan pues estudiarse a si mismo, y todos los métodos y enseñanzas budistas que nos invitan a esclarecer la existencia. El estudio del dharma no es la adquisición de un saber sino la trasformación de la propia vida, incluso si el estudio también pasa, concretamente, por la profundización de los textos y las escrituras.
El Zen a presentado el dharma de una forma original y posee sus propias enseñanzas, que son de gran riqueza. Si hoy en día un estudiante de vida busca entrar en esta tradición cuatro aspectos de su enseñanza parecen tener, de entrada, que ser estudiados. Se podrían seleccionar otros, pero estos son los más esenciales pues forman las puertas de entrada de esta tradición; se trata del espíritu del despertar, de la relación maestro-discípulo, de la meditación y de los preceptos. Para el Zen es por un estudio real de estos cuatro aspectos del dharma que se entra en la profundidad de la vida.


El espíritu del despertar

El espíritu del despertar, bodhicitta en sánscrito, designa la aspiración fundamental de todo ser a la trascendencia. Este espíritu que se trata de “desplegar”, según la expresión usual, está en el centro de la práctica. Sin este espíritu no puede haber un estudio vivo y real.
El estudiante de vida puede leer el famoso Bodhicayâvâtara (“La conducta hacia el despertar”), el vibrante himno de Shantideva (ss. VIII), que presenta este espíritu en la forma que le da primitivamente el budismo indio; como una doble aspiración al despertar y al bien de todos los seres. Este texto abundantemente utilizado en las tradiciones tibetana a sido traducido numerosas veces. Se puede igualmente consultar el Lam-rim-chen-mo (“El gran libro de la progresión hacia el despertar”) de Tsongkhapa (ss. XIV), un texto fundamental de la tradición Gelugpa que le consagra largos desarrollos.
Las tradiciones chinas y japonesas presentan el espíritu del despertar de una manera algo diferente al budismo tibetano. En la tradición Zen, Dôgen (ss. XIII) a redactado numerosos textos específicos: HotsubodaishinHotsumujôshin, “El despliege del espíritu supremo” y Dôshin, “El espíritu del despertar”, pero estos textos son algo difíciles.

La relación maestro-discípulo

En el Zen, igual que en el budismo tibetano, la relacion de maestro a disípulo, todavía tan mal comprendida en occidente, es esencial. “Sin maestro es inútil meditar”, dice incluso Dôgen. El maestro de desvela bajo tres aspectos; como un guia (el maestro de aprendizaje), como un testimonio (demuestra que el dharmaestá vivo) pero sobre todo como alguien que despierta (conduce a la conversión del corazón).
En la tradición del Zen no existe un libro específico sobre esta relación aunque Dôgen aborda esta dimensión esencial del aprendizaje en su Gakudô yôjin shû, “Compendio de punto a observar en la práctica de la vía” así como en el Shôbôgenzô Zuimonki, “A la escucha del Shôbôgenzô” que se puede leer o releer para este caso.
El estudiante de vida podrá igualmente leer el Gurupancashika(“Las cincuenta estrofas de devoción al maestro”), un clásico del budismo tibetano, traducción de un texto indio de Asvaghosha. Así como en Chögyam Trungpa, El mito de la libertad, en el cual el capítulo 7 está consagrado a esta relación. El Zen no diría otra cosa que lo que dice Chögyam Trungpa.
En un contexto exterior al budista se puede igualmente consultar el excelente Lecciones de los maestros del escritor y filósofo George Steiner que evoca los posibles choques y bondades de esta relación.

La meditación

El dharma es la enseñanza de la liberación. En el Zen la meditación no es un metodo o una técnica,  sino una actitud, la de situarse ya en la liberación.
En esta tradición existen grandes textos sobre la meditación como son el Fukanzazengi, “Recomendaciones universales para la meditación sentada”, de Dôgen y el Zazen yôjin ki, “Compendio de puntos a observar en la meditación sentada” de Keizan (ss. XIV). El primero es corto y condensado, el segundo más desarrollado. La lectura de estos textos es indispensable para quien practica la meditación.

Los preceptos

El dharma recubre todas las facetas de la existencia. Su enseñanza concede una parte esencial a la cuestión del acto y por tanto a la ética (la ética no es diferente que el pensamiento del acto justo). De forma general este aspecto del budismo es muy poco valorizado en occidente.
Todas las tradiciones budistas se refieren a un conjunto de diez preceptos conocidos bajo el nombre de los diez preceptos de bien. En Japón el texto ineludible sigue siendo el Jûzen hôgô, “Sermones sobre los diez preceptos de bien”, de Jiun Sonja (1718-1804). No ha sido traducido todavía a una lengua occidental. Los grandes textos sobre la moral de la tradición Zen tampoco han sido traducidos.


Fuente: Zen-Occidental

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Zaragoza
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