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Paz y Ciencia

miércoles, 24 de febrero de 2021

TLP: Sólo la mitad consulta

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Presencial Y Online Tfno.: +34 653 379 269. rcordobasanz@gmail.com                            Página Web: www.rcordobasanz.es

A pesar de la complejidad de la tarea por la ausencia de datos oficiales sobre este trastorno, la asociación ha realizado una primera aproximación que permite dar visibilidad a esta enfermedad enormemente compleja que tiene un gran impacto en la vida de los pacientes y de su entorno inmediato.

El trastorno límite de personalidad consiste en un patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales afecto y autoimagen con escaso control de impulsos, según la definición de la American Psychiatric Association.

Es uno de los diez tipos de trastornos de personalidad. Tal y como recoge el estudio, cuenta con un diagnóstico complejo, heterogéneo y controvertido caracterizado por la inestabilidad afectiva, la peculiaridad de las relaciones interpersonales, los sentimientos de vacío y las tendencias suicidas.

Aunque en la actualidad no existe ningún fármaco autorizado específicamente para este trastorno, según los datos de este estudio hasta un 80 por ciento de los pacientes diagnosticados ha seguido tratamiento con fármacos antidepresivos en los últimos años.

El trabajo, elaborado a partir de la recopilación de datos en fuentes secundarias a través de la técnica del Desk Research, refleja que la prevalencia del TLP oscila entre el 1 y el 2 por ciento de la población general, y se sitúa aproximadamente en un uno por ciento en adultos y hasta el 3 por ciento en adolescentes. Además, un 75 por ciento de los afectados son mujeres.

Se estima que solo entre el 40 y el 60 por ciento de los afectados acude a los servicios sanitarios, de manera que la mitad, “están desatendidos y no reciben atención médica”, insisten desde la asociación.

El estudio también constata que el paciente afectado realiza un gran consumo sanitario, ya que representa el 10 por ciento de las consultas en centros de Salud Mental y entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes psiquiátricos ingresados.

El momento de máxima expresión clínica se sitúa al inicio de la vida adulta, a partir de los 19 años, aunque los especialistas subrayan que las primeras manifestaciones de este trastorno se encuentran en la adolescencia y pre-adolescencia, lo que pone de relieve la necesidad de iniciar una detección activa de posibles afectados en los centros escolares. Un buen ejemplo de ello son iniciativas como la que desarrolla esta asociación, que ofrece cursos de formación a los orientadores escolares sobre la patología.

El estudio también remarca que más del 90 por ciento de los pacientes que reciben tratamiento desarrollan un 50 por ciento de recuperación sostenida, una tendencia a la mejoría a lo largo del tiempo.

En la misma línea, el riesgo de suicidio en estas personas es 400 veces el de la población general. Además, presenta grandes comorbilidades con otras patologías: un 93 por ciento con trastornos afectivos, un 53 por ciento trastornos alimentarios, un 64 por ciento trastorno por uso de sustancias y hasta un 88 por ciento, ansiedad.

Según algunos trabajos, la esperanza de vida en pacientes con Trastornos de la Personalidad (en general) es 18,7 años menos que el resto de la población y 17,7 años menos en el caso de las mujeres.

Desde la perspectiva de los especialistas, María Dolores Rubio insiste en que es fundamental abordar la prevención y concienciación de la enfermedad empezando por las familias y alcanzando los sistemas educativo y sanitario. Por su parte, Vicente Rubio Larrosa, responsable de la Unidad de TLP del Hospital Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza, remarca que el problema fundamental al tratar esta patología viene por el afán de “etiquetaje” que lleva a cabo la sociedad actual.

Durante la jornada de presentación del estudio, Mª Fe Bravo, jefe de Psiquiatría del Hospital La Paz, ha compartido la complejidad de interpretar algunos datos del estudio que aluden a los ingresos hospitalarios. Bravo recuerda que en la mayoría de los casos los ingresos se codifican por otro tipo de problemas y el TLP aparece como segundo diagnóstico, lo que dificulta la interpretación de las cifras básicas que se obtienen a partir del CMBD. “El 30 por ciento de los intentos de suicidios que tratamos en La Paz tienen que ver con el TLP”, insistió, y remarcó que el grueso del tratamiento de intensidad moderada a través se ofrece en los hospitales de día, recuerda la especialista.

Como alternativa, la historia clínica electrónica que utilizan ya centros de salud mental y hospitales sí proporcionaría una información más ajustada sobre la patología, aunque desde la asociación de pacientes no tienen acceso a estos datos, recuerdan.

Por su parte Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, aconseja a la fundación que pongan el énfasis en las edades tempranas de la vida. “Cualquier intervención de prevención primaria o secundaria ha de hacerse en esas etapas iniciales”, remarcó.

De igual modo, Álvaro Pico, director médico de la Clínica Nuestra Señora de La Paz (Arturo Soria) y del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, hizo hincapié en que entre el 50 y el 60 por ciento de las adicciones cursan con TLP, e invitó a profundizar en los aspectos sociodemográficos de esta patología que pueden condicionar también la evolución futura.

Artículo Externo.

Autor: Esther Martín del Campo (Gaceta Médica).


Sociología después de Marx

 


Resumen

Este artículo describe la obra y vida de los sociólogos que recogieron la antorcha de Marx. Se estudiarán las aportaciones de los marxistas ortodoxos – deterministas y científicospara los que sólo había que esperar a que el capitalismo se derrumbara solo - y los marxistas hegelianos – más próximos a la sociología y que atribuían a las personas un sujeto político-.

 

Summary 

This article describes the work and life of the sociologists who collected Marx's torch. It will study the contributions of the orthodox Marxists - determinists and scientists, for whom it was only necessary to wait until capitalism collapsed on its own - and the Hegelian Marxists - who were closer to sociology and who attributed to people a political subject.


Índice

  • Marxistas ortodoxos: Engels y Kaustsky
  • Marxistas hegelianos
  • George Lukàcs
  • Antonio Gramsci

 

Marxistas ortodoxos: Engels y Kaustsky

Después de la muerte de Marx, la teoría marxista quedó en manos de aquellos que veían en su teoría un determinismo económico y científico. El sociólogo norteamericano Inmanuel Wallerstein (1), recientemente fallecido, nombró esta época como la del marxismo ortodoxo.

Friedich Engels (2), amigo y benefactor de Marx, le sobrevivió y puede ser considerado el primer exponente de esta perspectiva y Karl Kautsky (3) su continuador.

Básicamente, el marxismo ortodoxo preconizaba que la teoría científica de Marx revelaba las leyes económicas que regían el mundo capitalista. Estas leyes apuntaban hacia el colapso inevitable del sistema. Y, si el sistema se iba a desmoronar de todas todas, todo lo que había que hacer era sentarse y esperar.

Esto excluía la acción política, una de las premisas principales de Marx. La inevitabilidad de la catástrofe capitalista no necesitaba de la actuación de los individuos, de la lucha de la clase trabajadora.

Este marxismo determinista, regido por leyes indiscutibles, era muy poco sociológico, pues parecía eliminar de un plumazo la relación dialéctica entre los individuos y las grandes estructuras sociales.


Marxistas hegelianos

Claro, esta forma de ver las cosas no se mantuvo mucho tiempo, se produjo una reacción entre los teóricos marxistas que condujo al desarrollo del llamado “marxismo hegeliano” en la primera década del siglo XX.

Los marxistas hegelianos se negaron a reducir el marxismo a una teoría científica que ignoraba el pensamiento y la acción del individuo. Se les llamó marxistas hegelianos porque se esforzaron en realizar una fusión entre el interés de Hegel por la conciencia con el interés de los deterministas por las estructuras económicas de la sociedad: individuo y clase, un enfoque a dos niveles.

En el nivel teórico reafirmaron la importancia del individuo, de la conciencia y de la relación entre el pensamiento y la acción. En el ámbito de lo práctico, subrayaron la importancia de la acción individual para provocar la revolución social.

Los principales autores de esta corriente fueron George Lukács (4) - no, no se trata del director de la “Guerra de las Galaxias”- y Antonio Gramsci.

 

George Lukács

Para George Ritzer (5), George Lukács es el principal exponente de este enfoque teórico. Fue el padre fundador del marxismo occidental y el autor de “Historia y conciencia de clase”, oficiosamente reconocida como la carta fundacional del marxismo hegeliano.

Lukács comenzó a principios del siglo a integrar marxismo y sociología. A mezclar el marxismo determinista con las teorías de Weber (6) y Simmel(7). Lukács mantenía que no rechazaba totalmente el trabajo de los marxistas económicos y que su intención era continuar su camino, ampliar y extender las ideas de éstos. Esta integración entre la teoría marxista y la sociología alemana se aceleró inmediatamente con el desarrollo de la teoría crítica durante los años veinte y treinta, y que será objeto de un artículo posterior.

La principal aportación de Lukács a la teoría marxista es su trabajo sobre dos ideas principales: la reificación y la conciencia de clase.

En la tradición teórica marxista, la reificación - en alemán, verdinglichung, literalmente "convertir en" o "hacer cosa" - es considerar a un ser humano consciente y libre como si fuera un objeto o cosa ni consciente ni libre; es decir, significa considerar a la persona como una cosa. El concepto se amplía para referirse a la cosificación de las relaciones humanas y sociales, que se transformarían - al reificarse - en meras relaciones de consumo de unas personas respecto a otras.

Lukács partió de lo que para él era el problema estructural central de la sociedad capitalista: el concepto de mercancía según lo entendía Marx. En este sentido una mercancía es básicamente una relación entre las personas que adopta la naturaleza de una cosa.

En la sociedad capitalista, las personas producen productos o mercancías como pan, automóviles, servicios, películas… Sin embargo, suelen olvidar el hecho de que son ellas las que producen estas mercancías, no les dan su valor, sino que la asignación del precio de estas mercancías se lo dejan a un mercado que, en un alarde de abstracción aceptado socialmente, se considera independiente de los actores.

El fetichismo de la mercancía es el proceso por el que los actores otorgan a las mercancías y, al mercado creado para ellas, una existencia objetiva e independiente en la sociedad capitalista. Bien, pues es este concepto de Marx de fetichismo de la mercancía, constituye la base del concepto de Lukács de reificación.

La diferencia crucial entre el fetichismo de las mercancías marxista y la reificación de Lukács se encuentra en el alcance de esos dos conceptos. Mientras Marx circunscribe el primero a la institución económica, Lukács aplica el segundo a la sociedad en su totalidad, es decir, al estado, al derecho y al sector económico. La misma dinámica puede aplicarse a todos los sectores de la sociedad capitalista: las personas llegan a creer que las estructuras sociales tienen vida propia, a resultas de lo cual éstas llegan a adquirir un carácter objetivo.

En segundo lugar, hemos citado entre los intereses de Lukacs el concepto de conciencia de clase que también estaba presente en la teoría original de Marx. Podemos definir la conciencia de clase como un sistema de creencias compartidas por los que ocupan la misma posición de clase en la sociedad, la aportación de Lukacs al concepto marxista estriba en que la conciencia de clase no era ni la suma ni la media de las conciencias individuales, sino que era una propiedad de un grupo de personas que ocupan posiciones similares en la maquinaria de producción capitalista.

Esto no explica por qué, como pasa ahora mismo, las clases – o por lo menos la clase trabajadora porque la burguesía nunca ha tenido problemas de identidad - no tienen conciencia de sí mismas, no tienen por lo general un sentido claro de sus verdaderos intereses de clase.

Y es que la conciencia de clase tiene que materializarse. Para Lukacs la mayoría de las clases sociales a lo largo de la historia no han sido capaces de superar las barreras que imponen las condiciones económicas, históricas y sociales que les impiden llegar a una verdadera conciencia de clase, dejando a las personas en una situación inconsciente de su posición, de su misión y de sus intereses.

Sin embargo, aquí le veo muy optimista a don Jorge, la posición estructural del proletariado dentro del capitalismo, le confiere una capacidad peculiar para desarrollar una conciencia de clase. La base económica del capitalismo se ve con mayor claridad y es más simple. Las personas pueden no ser conscientes de sus efectos, pero al menos se percatan inconscientemente de ellos. Como consecuencia de ello, llega un momento en que la conciencia de clase se hace consciente. 

La sociedad entonces se convierte en un campo de batalla ideológico en el que se produce una pugna entre los que quieren escamotear el carácter clasista de la sociedad y los que pretenden divulgarlo. Si las cosas van bien para el proletariado, este pasa de ser una “clase en ”, es decir, una entidad creada estructuralmente, a ser una “clase para sí”, una clase plenamente consciente de su posición y misión.

Dicho en palabras de Lukacs: “la lucha de clases se elevará del nivel de la necesidad económica al de los objetivos conscientes y al de una eficaz conciencia de clase”. Cuando la lucha alcance este punto el proletariado será capaz de actuar y destruir el sistema capitalista.

Lukács le vino a dar al marxismo un brillante barniz sociológico. Como afirma su tocayo George Ritzer, le preocupaba la relación dialéctica entre las estructuras – fundamentalmente económicas – del capitalismo, la ideología – especialmente la conciencia de clase -. El pensamiento individual y, en última instancia, la acción individual. Su perspectiva teórica vincula de modo significativo a los deterministas económicos y a los marxistas más modernos.

 

Antonio Gramsci

El señor Gramsci fue un hombre multifacético. Filósofo, político, sociólogo y periodista. Llegó a ser secretario general del Partido Comunista italiano y fue condenado a veinte años de cárcel por el régimen de Mussolini, curiosamente el fiscal del caso, dijo en su alegato que “debemos impedir funcionar a este cerebro durante veinte años”.

Salió muy enfermo de la cárcel y murió de hemorragia cerebral seis días después de alcanzar la libertad completa. Tenía cuarenta y seis años.

Gramsci vino a completar la teoría de Lukacs allí donde éste la había dejado más coja. Dio con una explicación de por qué a la clase trabajadora le cuesta tanto tener conciencia de clase.

En primer lugar, hay que decir que don Antonio censuraba a los marxistas ortodoxos por su determinismo, fatalismo y mecanicismo. Aunque compartía la idea de que existen regularidades históricas, rechazaba la inevitabilidad de los desarrollos históricos según leyes deterministas. No había que esperar sentado a que el capitalismo se hiciera el harakiri en virtud de una ley histórica, sino que las masas debían actuar y llevar a cabo la revolución social.

Pero para actuar, era necesario que las masas llegaran a ser conscientes de su situación – lo que lukacs llamaba conciencia de clase - y de la naturaleza del sistema en el que vivían. Las masas necesitaban desarrollar una ideología revolucionaria, pero no podían hacerlo solas.

Gramsci trabajaba desde supuestos bastante elitistas: eran los intelectuales los que generaban las ideas que después se divulgaban a las masas, quienes las llevaban a la práctica. Sin embargo, una vez que estas ideas influían en la clase trabajadora, las masas podían realizar las acciones que llevaban a la revolución social. En cierto modo, Gramsci dice que la opresión tiene un componente cultural y la revolución había que hacerla desde la cultura.

Pero ¿qué es lo que impide a las masas alcanzar una consciencia bien fundada de su situación? Bueno, pues aquí llega el concepto principal de la teoría gramsciana: la hegemonía.

Gramsci define la hegemonía como el liderazgo cultural ejercido por la clase dirigente. Es la construcción de un consenso social bajo los dictados de un grupo particular. Compara la hegemonía con la coerción, que es – según sus palabras – “ejercida por los poderes legislativo y ejecutivo, y se expresa en una intervención policial”.

Según Srnicek (8) y Williams (9), un proyecto hegemónico al estilo gramsciano construye un “sentido común” que instaura una visión específica de un grupo como si fuera la de toda la sociedad. Para ello se construyen alianzas políticas explícitas, se difunden valores culturales que apoyan una determinada manera de organizar la sociedad. No son ajenos a esta operación los medios de comunicación y la educación. Gramsci citaba específicamente a los intelectuales que trabajaban para los capitalistas.

En una hegemonía se recurre a otros trucos del merenduco, en primer lugar, se constituyen las relaciones sociales de manera que se produce una cierta convergencia intereses de clases, si al capitalista le va bien al trabajador también le irá bien.

En segundo lugar, se construyen infraestructuras y tecnologías que amortiguan los conflictos de clase, por ejemplo, si construimos calles anchas va a ser más difícil que nos hagan una barricada, en tiempos de Franco, se dice que se construyó el campus de la Universidad Autónoma de Madrid a prueba de disturbios estudiantiles. Se ha realizado en algunas instalaciones modificaciones en la infraestructura para realizar segregación entre las clases, más de una vez se han hecho puentes sobre las carreteras a una altura baja de manera que los autobuses – vehículo por excelencia de la clase trabajadora – no pudieran pasar.

Es muy costoso mantener el orden dando palos solamente. Con un sistema hegemónico, se domina la sociedad con más eficiencia, pues consigue que un gran número de personas acepten de buen grado la situación porque lo contrario significa ir en contra del sentido común. Y para las que las malas gentes que no se dejan convencer siempre quedan las medidas coercitivas del sistema legal y policial.

El concepto de hegemonía no sólo sirve para comprender la dominación capitalista, sino que orienta también los pensamientos de Gramsci sobre la revolución. Es decir, mediante la revolución no sólo se debe alcanzar el control de la economía y del aparato del estado; es preciso lograr también un liderazgo cultural sobre el resto de la sociedad. Para conseguirlo, Gramsci otorga un papel clave a la élite intelectual y, cómo no siendo quién era, al partido comunista.

 Juan Carlos Barajas Martínez. Sociólogo.

Artículo Externo.

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martes, 23 de febrero de 2021

Metafísica del Alma

 


"La mayor condena del hombre es su existencia". Jean-Paul Sartre

"Nadie decide nacer, nuestra existencia es arbitraria, como un capricho. Con todo y que nadie nos preguntó si queríamos llegar a este mundo, estamos obligados a padecer la condición humana, ya sean sentimientos positivos o negativos, tenemos que lidiar con ellos. Después, ya que estamos condenados a existir, ¿quién nos dice cómo vivir? Somos arrojados a un mundo sin saber qué hacer, para dónde ir ni qué pensar. Nada tiene sentido y a pesar de eso, tenemos que vivir". Jean-Paul Sartre.            

 "ser uno con el todo es la vida de la divinidad, es el cielo del ser humano". Hölderlin.           

Depende exclusivamente de ti darle sentido a tu vida.-Jean Paul Sartre.

-Hice una prueba de existencialismo. Deje todas las respuestas en blanco y saqué un 10.-Woody Allen.

-Buscar lo que es verdadero no es buscar lo que es deseable.-Albert Camus.

-El mundo es por supuesto, nada excepto nuestra concepción del mismo.-Anton Chekhov.

-El hombre no es más que lo que él hace de si mismo.-Jean-Paul Sartre.

-La vida no tiene significado en el momento en que pierdes la ilusión de ser eterno.-Jean-Paul Sartre.

-No sabemos lo que queremos y aún así somos responsables de lo que somos, ese es el hecho.-Jean-Paul Sartre. 

-La vida comienza al otro lado de la desesperación.-Jean-Paul Sartre. 

-Recuerda con qué frecuencia en la historia de la humanidad el santo y el rebelde han sido la misma persona.-Rollo May.

-Inténtalo de nuevo. Falla de nuevo. Falla mejor.-Samuel Beckett.

-Eres libre y por eso estas perdido.-Franz Kafka.

-Si poseemos nuestro porqué de la vida, podemos soportar casi cualquier cómo.-Friedrich Nietzsche.

-Se alegre, a pesar de haber considerado todos los hechos.-Wendell Berry.

-Ninguna existencia puede ser válidamente realizada si se limita a si misma.-Simone de Beauvoir.

-Esta es tu vida y muere momento por momento.-Chuck Palahniuk.

-Las convicciones podrían ser enemigos más peligrosos de la verdad que las mentiras.-Friedrich Nietzsche.

-A penas hay pasión sin lucha.-Albert Camus.

-Me rebelo, por tanto existo.-Albert Camus.

-Quiero que mi nombre signifique para mi.-Mark Haddon.

-Algunos hombres se convierten en la persona para la que nacieron.-Sheenagh Pugh.

-El universo no parece ni benigno ni hostil, simplemente indiferente.-Carl Sagan.

 -Eres la música mientras la música dura.-T.S.Eliot.

-Toda vida es un experimento. Cuantos más experimentos haces, mejor.-Ralph Waldo Emerson.

-El hombre esta condenado a ser libre, porque una vez en el mundo, es responsable de todo lo que hace.-Jean-Paul Sartre.

-Todo poder es en esencia poder para negar la mortalidad.-Ernest Becker.

-Solo después de haber perdido todo eres libre de hacer cualquier cosa.-Tyler Durden.

-La verdad es que todo el mundo esta aburrido y se dedica a cultivar hábitos.-Albert Camus.

-Solo la pregunta filosófica es perenne, no las respuestas.-Paul Tillich.

-Todo lo transitorio no es más que una metáfora.-Johann Wolfgang von Goethe.

-El hombre de conocimiento no debe solo amar a sus enemigos, también debe ser capaz de odiar a sus amigos.-Friedrich Nietzsche.

-Las cosas mueren. Todas las cosas mueren.-Kurt Vonnegut.

-No hay naturaleza humana, ya que no hay dios para concebirla.-Jean-Paul Sartre.

-Estamos sanos sólo en la medida en que nuestras ideas son humanas.-Kurt Vonnegut.

-El mundo está lleno de pequeñas alegrías; el arte consiste en saber distinguirlas.-Li Po.

-La ciencia produce el deseo, que produce la lucha, que produce el sufrimiento.-Li Po.

-El propósito de la psicoterapia es liberar a la gente.-Rollo May.

-Lucha es lo que significa estar vivo y libre.-David Budbill.

-El mejor análisis existencial de la condición humana guía directamente a los problemas de Dios y de la fe.-Ernest Becker.

-La madurez se consigue cuando una persona acepta la vida como llena de tensión.-Joshua Loth Liebman.

-Un primer signo del comienzo de la comprensión es desear morir.-Franz Kafka.

-Sin consciencia, no estamos realmente vivos.- James F. T. Bugental.

-El paraíso no existe, pero debemos esforzarnos por ser dignos de él.-Jules Renard.

-Aunque la ciencia nos ha dado muchas maravillas, también ha echado a perder muchos de nuestros sueños placenteros.-Lu Xun.

-Nadie puede aconsejarte y ayudarte, nadie. Solo hay un camino, ve hacia adentro.-Rainer Maria Rilke.

-Hay algo en la personalidad humana que se resiente a las cosas claras, e inversamente, algo que atrae a los rompecabezas, a los enigmas y a las alegorías.-Stanley Kubrick.

-Quedarse o irse, asciende a la misma cosa.-Albert Camus.

-Si el hombre simplemente se sentara y pensara en su fin inmediato y en su horrible insignificancia y soledad en el cosmos, seguramente se volvería loco, o sucumbiría a un entumecedor o soporífero sentido de inutilidad. Porque, podría preguntarse: ¿por qué debería molestarme en escribir una gran sinfonía o luchar para ganarme la vida, o incluso amar a otro, cuando no soy más que un microbio momentáneo en una mota de polvo dando vueltas por la inmensidad inimaginable del espacio?-Stanley Kubrick.

-Las personas que no conocen el horror de la muerte, probablemente no se sorprenden por ella.-Lu Xun.

-Es interesante notar como muchos de los grandes descubrimientos científicos comienzan como mitos.-Rollo May.

-La juventud termina cuando el egoísmo muere, la madurez nace cuando uno vive para los demás.-Hermann Hesse.

-Si quieres buena suerte, debes ir ahí fuera y buscarla, porque la surte esta esperando que vayas a buscarla.-Temitope Owosela









La Angustia

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza N° Col.: A-1324 rcordobasanz@gmail.com Tfno.: 653 379 269    Página Web: www.rcordobasanz.es

La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada. Martin Heidegger.

La angustia es el vértigo de la libertad. Sören Aabye Kierkegaard.

Al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia. Simone Weil.


Angustia

Sentimiento que acompaña invariablemente al hombre pues es expresión de la conciencia de su inevitable libertad.              

    Para Sartre la libertad es la categoría antropológica fundamental: el hombre no es consecuencia de determinismo alguno, ni biológico, ni histórico, ni social, ni teológico; es una consecuencia de lo que él mismo ha decidido ser. Y este ser autor o responsable radical de uno mismo tiene varias efectos en el ámbito de los sentimientos; en “El existencialismo es un humanismo” describe tres afectos que acompañan a la libertad: la angustia, el desamparo y la desesperación.

      La angustia: es el sentimiento más importante, hasta el punto de que Sartre llega a declarar que el hombre es angustia. Distingue la angustia del mero miedo: el miedo aparece ante un peligro concreto y se relaciona con el daño o supuesto daño que la realidad nos puede infligir; la angustia no es por ningún motivo concreto, ni de ningún objeto externo, es miedo de uno mismo, de nuestras decisiones, de las consecuencias de nuestras decisiones. Es la emoción o sentimiento que sobreviene con la conciencia de la libertad: al darnos cuenta de nuestra libertad nos damos cuenta de que lo que somos y lo que vamos a ser depende de nosotros mismos, de que somos responsables de nosotros mismos y no tenemos excusas; la angustia aparece al sentir­nos responsables radicales de nuestra propia existencia. Es muy importante también recordar que para Sartre esta conciencia de la responsabilidad se incrementa al darnos cuenta de que nuestra elección no se refiere solo a la esfera puramente individual: todo lo que hacemos tiene una dimensión social; cuando elegimos un proyecto vital estamos eligiendo un modelo de humanidad, no se puede elegir una forma de vida y creer que ésta vale sólo y exclusivamente para nosotros, no se puede desatender a la pregunta ¿y si todo el mundo hiciera lo mismo? Al elegir, afirma Sartre, nos convertimos en legisladores, por ello siempre nos deberíamos decir: “dado que con mi acción supongo que todo hombre debe actuar así, ¿tengo derecho a que todo hombre actúe así?”. Sartre nos recuerda que el sentimiento de angustia lo conocen todas las personas que tienen responsabilidades, y cita el caso del jefe militar que decide enviar a sus hombres al combate, sabiendo que tal vez los envía a la muerte; él es responsable del ataque, elige esta acción y la decide en soledad.

     Podría parecer que la angustia, como miedo ante la elección de una posibilidad, lleva al quietismo o la inacción, pero, señala Sartre, esto no es así, al contrario: la angustia es expresión o condición de la acción misma pues si no tuviésemos que elegir no nos sentiríamos responsables ni tendríamos angustia. La angustia acompaña siempre al hombre, no sólo en los casos de decisiones extremas; sin embargo, cuando examinamos nuestra conciencia observamos que muy pocas veces sentimos angustia. Sartre explica esta circunstancia indicando que en estos casos lo que hacemos es huir de ella adoptando conductas de mala fe, no creyéndonos responsables de nuestras acciones.

      El desamparo: este sentimiento es una consecuencia de la conciencia de la radical soledad en la que nos encontramos cuando decidimos: el elegir es inevitable, personal e intransferible. No podemos dejar de elegir (incluso cuando optamos por no elegir, elegimos no elegir, elegimos dejarnos llevar por la circunstancia, la pasión o la legalidad); somos nosotros los que elegimos: no vale excusarse indicando que estamos cumpliendo una orden de un superior o un mandato del Estado, siempre podríamos no hacerlo; sólo si no aceptamos nuestra libertad, sólo si nos consideramos como un eslabón más en la cadena causal de las cosas podemos creer que la elección viene de fuera, pero esto es una trampa, es una conducta de mala fe. No cabe refugiarse en la excusa de la fuerza de una pasión, o de la presión de una circunstancia o de la autoridad: somos libres, estamos condenados a ser libres, a elegir, y lo que hacemos depende de nosotros y sólo de nosotros. Nuestra decisión es intransferible y se hace en soledad también en otro sentido: los valores que dirigen nuestra elección los elegimos nosotros, o mejor, los inventamos: no existe una tabla de valores absoluta en la que podamos consultar lo correcto o incorrecto de nuestra decisión, en la que podamos apoyar nuestro juicio moral. Dios no existe, y por no existir Dios no existen valores morales absolutos, independientes de nuestra subjetividad, a priori: “en ningún sitio está escrito lo que debemos hacer; estamos en el plano de lo humano”; Sartre recuerda la frase de Dostoievsky  “si Dios no existiera, todo estaría permitido” y declara que éste es el punto de partida del existencialismo. Todo está permitido si Dios no existe, y no hay excusas de ningún tipo para nuestras acciones. Ninguna moral puede presentar con detalle la conducta que debemos realizar, solo nos cabe inventarnos nuestra moral “el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre”.

      La desesperación: debemos comprometernos con un proyecto, debemos elegir nuestro ser, y esta elección no debe descansar en la esperanza de su realización inevitable pues sólo podemos contar con lo que depende de nuestra voluntad: el mundo no se acomoda necesariamente a nuestra voluntad, siempre hay factores imprevistos, siempre es posible que se trueque nuestra intención en algo totalmente distinto a lo previsto.


domingo, 21 de febrero de 2021

Émile Durkheim

 


Émile Durkheim (1858-1917)

Sociólogo y filósofo francés; positivista, seguidor de Comte, profesor de la Sorbona. Durkheim afirmaba que la sociología debía estudiar la sociedad como realidad espiritual singular, cuyas leyes son distintas de las leyes de la psique del individuo. Toda sociedad, según él, se basa en representaciones colectivas de valor general; el hombre de ciencia se ocupa de hechos sociales y representaciones colectivas (derecho, moral, religión, sentimientos, costumbres, &c.) impuestas con carácter forzoso a la conciencia humana por el medio social. Durkheim explicaba el desarrollo de la sociedad por tres factores: densidad de población, desarrollo de las vías de comunicación y conciencia colectiva. Toda sociedad se caracteriza por la solidaridad social. En la sociedad primitiva, la solidaridad era “mecánica” y se basaba en el parentesco de sangre. En el mundo moderno, la solidaridad es “orgánica” y se basa en la división del trabajo, es decir, en la colaboración de clases en pro de la obtención de los medios de existencia. Durkheim consideraba que uno de los aspectos importantes de la vida social es la religión. Cambiando sus formas en función del desarrollo de la sociedad, la religión existirá mientras exista el hombre, pues en ella la sociedad se diviniza a sí misma. Obras principales: La división del trabajo social (1893), Las reglas del método sociológico (1895), Las formas elementales de la vida religiosa (1912).

Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Online y Consulta en Gran Vía 32, 3° Iz Página Web: www.rcordobasanz.es

Frases del genial Jung

 



Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Página Web: www.rcordobasanz.es  rcordobasanz@gmail.com.                            Tfno. +34 653 379 269     


– “Tu visión será más clara solo cuando puedas ver dentro de tu corazón”.

– “Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta”.

– “Una persona no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad”.

– “La cosa más aterradora de todas es aceptarse completamente a uno mismo”.

– “No soy lo que me ha sucedido, soy lo que he elegido ser”.

– “La vergüenza es una emoción devoradora de almas”.

– “El privilegio de una vida es convertirse en quien realmente uno es”.

– “Lo que nos irrita de los demás puede llevarnos a comprender aún más sobre nosotros mismos”.

– “No hay nacimiento de la consciencia sin dolor”.

– “Las personas necesitan de las dificultades; son necesarias para la salud”.

– “Conocer tu propia oscuridad es el mejor método para tratar con la oscuridad de otras personas”.

– “Todo depende de cómo vemos las cosas, y no de cómo son por sí mismas”.

– “Donde gobierna el amor, no existe el deseo de poder; y donde predomina el poder, hay falta de amor. Uno es la sombra del otro”.

– “Sin libertad no puede haber moralidad”.

– “El encuentro de dos personalidades es como cuando entran en contacto dos sustancias químicas: si se produce alguna reacción, ambas son transformadas”.

– “El zapato que le queda bien a una persona, le aprieta a otra; no existe una receta de vida para todos”.

– “La deuda que tenemos con nuestra imaginación es incalculable”.

– “Si hay algo que deseamos cambiar en un niño, primero debemos examinarlo y ver si no es algo que debemos cambiar en nosotros mismos”.

– “Los niños aprenden de lo que los adultos hacen, no de lo que dicen”.

– “La tarea de las personas es tomar conciencia de los contenidos que ascienden desde el inconsciente”.

– “El péndulo de la mente oscila entre lo que tiene sentido y lo que no, no entre lo correcto y lo incorrecto”.

– “El conocimiento no depende únicamente de la verdad, sino también del error”.

– “La persona que no haya pasado por el infierno de sus pasiones no las ha superado aún”.

– “No existe tal cosa como un introvertido o extrovertido puro. Una persona así se encontraría en el manicomio”.

– “Nadie, mientras se mueva entre las caóticas corrientes de la vida, está libre de problemas”.

– “Cuando uno no entiende a una persona, tiende a considerarla como un tonto”.

– “La persona que promete todo, seguramente no cumple nada”.

– “Cuando no se toma conciencia de una situación interna, aparece exteriormente como destino”.

– “La resistencia a la masa organizada solo puede ser llevada a cabo por la persona que está tan bien organizada como individuo, como la misma masa”.

– “¿Quién se ha dado cuenta de que la historia no se encuentra en los libros gruesos, sino que vive en nuestra propia sangre?”.

– “Sigue ese deseo y esa manera que la experiencia confirme que es la tuya”.

– “La gran tragedia de una familia es la vida no vivida de los padres”.

– “Donde reina la sabiduría, no existe conflicto entre pensar y sentir”.

– “Las personas harán cualquier cosa, sin importar cuán absurdas sean, para evitar enfrentarse a su propia alma”.

– “La plenitud no se alcanza cortando una porción de uno mismo, sino integrando todas las partes”.

– “La razón del mal en el mundo se debe a que la gente no es capaz de contar sus historias”.

– “Las noches, a través de los sueños, cuentan los mitos olvidados por el día”.

– “Cada vida humana tiene potencial, si ese potencial no se cumple, entonces esa vida se habrá malgastado”.

– “Todo aquel que intente hacer ambas cosas, adaptarse a su grupo y, al mismo tiempo, perseguir sus metas personales, se vuelve neurótico”.

– “No puede haber transformación de oscuridad en luz, ni de apatía en movimiento, sin emoción”.

– “No podemos cambiar nada hasta que no lo aceptemos. Condenar no libera, oprime”.

– “La palabra felicidad perdería sentido si no fuera balanceada por la tristeza”.

– “Es mucho mejor tomar las cosas como se presentan con paciencia y equilibrio”.

– “Siempre recordamos con aprecio aquellos profesores brillantes, pero los que tocaron nuestros sentimientos los recordamos con gratitud”.

– “En todo caos existe un cosmos, en todo desorden un orden secreto”.

– “Una persona saludable no tortura a otras personas, generalmente es el torturado el que se transforma en torturador”.

– “Los problemas más grandes e importantes de la vida son fundamentalmente irresolubles. Nunca serán resueltos, sino superados”.

– “La mente creativa juega con los objetos que ama”.

– “Hasta donde podemos entender, el único propósito de la existencia del ser humano es encender una luz en la oscuridad del mero ser”.

– “Toda forma de adicción es mala, no importa si la droga es el alcohol, la morfina o el idealismo”.

– “A menudo, las manos resuelven misterios que el intelecto no ha podido resolver”.

– “Comprender no cura el mal, pero es una ayuda definitiva, en la medida en que uno pueda enfrentar una oscuridad comprensible”.

– “Si una persona no sabe qué es alguna cosa, saber lo que no es aumenta su conocimiento sobre la misma”.

– “Muéstrame un hombre cuerdo y yo lo curaré para ti”.

– “Los conflictos más intensos, si son resueltos, dejan una sensación de seguridad y calma que no se perturba fácilmente”.

– “En la vida, la cosa más pequeña con sentido, vale más que algo grandioso que carezca de él”.

– “La psiconeurosis debe ser entendida, finalmente, como el sufrimiento de un alma que aún no ha descubierto su sentido”.

– “El orgullo siempre nos engaña a nosotros mismos. Pero en el fondo, bajo la superficie de nuestra consciencia, una pequeña y apacible voz nos dice que algo anda mal”.

– “No debemos pretender comprender al mundo únicamente utilizando nuestro intelecto. El juicio del intelecto solo es una parte de la verdad”.

– “Los grandes talentos son los frutos más lindos y, a menudo, los más peligrosos del árbol de la humanidad. Estos cuelgan de las ramas más delgadas, que se quiebran fácilmente”.

– “La neurosis es siempre el sustituto de un sufrimiento legítimo”.

– “En mi caso, el Progreso del Peregrino consistió en tener que bajar miles de escaleras hasta que pude alcanzar el pequeño terrón de tierra que soy”.

– “Hoy en día, todo el mundo sabe que las personas tienen complejos. Lo que no se sabe muy bien, aunque sea teóricamente más importante, es que los complejos pueden tenernos”.

– “Alejarse de la muerte es algo poco saludable y anormal que priva a la segunda mitad de la vida de su propósito”.

– “La palabra “creer” es muy difícil para mí. Yo no creo. Debo tener una razón para ciertas hipótesis. Si sé una cosa, por eso la conozco; no necesito creer en ella”.

– “Los sueños son las palabras que guían el alma. ¿Por qué no amarlos de ahora en adelante, y convertir sus acertijos en objetos de mi consideración diariamente?”.

– “Consideramos felices a aquellos que desde la experiencia de vida han aprendido a sobrellevar sus males sin ser derrotados por ellos”.

– “Las masas son siempre caldo de cultivo de epidemias psíquicas”.

“Nuestro corazón brilla, y en secreto roe la raíz de nuestro ser. Tratar con el inconsciente se ha vuelto una cuestión de vida para nosotros”.

– “Un grito” no es más que eso, un ruido y no música”.

– “Todos los trabajos del hombre tienen su origen en la fantasía creativa. ¿Qué derecho tenemos para despreciar a la imaginación?”.

– “Sin jugar con nuestras fantasías no es posible realizar crear ningún trabajo creativo”.

– “Es un hecho que no se puede negar: la maldad de otros se convierte en nuestra maldad porque enciende algo malvado en nuestro propio corazón”.

– “Un ser humano no crecería más allá de los 70 u 80 años si su longevidad no significara algo para la especie”.

– “El atardecer del ser humano también debe tener un significado propio, y no ser simplemente un complemento lamentable de su amanecer”.

– “El vino de la juventud no siempre se aclara con los años; a veces se vuelve turbio”.

Lacan: Amar es dar lo que no se tiene...

 



Amar es dar lo que no se tiene, según Jacques Lacan

De todos los temas propios de la existencia humana, probablemente ninguno tan fundamental como el amor.

Ninguno también sobre el cual, pese a todo lo que se ha dicho a propósito, sintamos siempre que es un tema inacabado. Y mejor que sea así, pues si del amor ya todo estuviera dicho, ¿qué sería de nuestra vida?

Entre las muchas definiciones o caracterizaciones que se han hecho sobre el amor, hay una que llama la atención por su formulación enigmática. Su autor fue el psicoanalista de origen francés Jacques Lacan, probablemente el único después de Sigmund Freud que fue capaz de realizar un progreso significativo en la disciplina.


Durante cerca de 25 años, Lacan dictó en París un seminario que tuvo como centro siempre la lectura atenta de la obra de Freud con el propósito de devolver al psicoanálisis al campo que le es propio. Uno de esos seminarios estuvo dedicado a la transferencia. Entre 1960 y 1961, Lacan examinó este concepto, que es uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis y uno de los hallazgos más lúcidos de Freud.

Al trabajar con sus pacientes, Freud se dio cuenta de que en cada consulta se establecía entre él y la persona a quien escuchaba una relación singular y de elevado contenido inconsciente. El paciente respondía a las preguntas o las intervenciones de Freud de manera tal que parecía estar hablando no con él, sino con alguien más: una especie de figuración fantasmal salida directamente de su pasado.

Al indagar más sobre este fenómeno y vincularlo con otras observaciones realizadas sobre la naturaleza del inconsciente, Freud encontró que en el marco de la consulta psicoanalítica es posible suscitar una relación en la que el paciente transfiere significantes que en su momento pertenecieron a alguna de las relaciones decisivas para la formación de la subjetividad.

Y no sólo eso. Al ahondar aún más, Freud se topó con una de las consecuencias más sorprendentes de la relación de transferencia: la demanda de amor. El sujeto se comporta de de cierta manera con su analista, lo confronta, se pliega a sus observaciones, lo riñe, lo deja plantado, sigue religiosamente la agenda marcada, se desespera con él, intenta adivinarlo, lo mira como una figura tutelar, etc., porque fue así como aprendió a comportarse para recibir a cambio el bien supremo de la infancia: el amor de la madre o del padre.

Psique reanimada por el beso del amor (1787-1793), obra de Antonio Canova, expuesta en el Museo del Louvre, París

¿La transferencia es exclusiva del psicoanálisis? Desde un punto de vista técnico podría decirse que sí, pues es uno de los elementos primordiales de la práctica psicoanalítica. Sin embargo, a esta pregunta cabría oponer otra un tanto maliciosa: ¿el inconsciente existe únicamente en el tiempo y el lugar del psicoanálisis? Por supuesto que no.

El inconsciente forma parte de lo que somos y, por lo tanto, nos acompaña a todos lados. Además, es propio de su naturaleza estar siempre activo, lo mismo en la vida diurna que en nuestros momentos de reposo, en la alegría y la tristeza, ahí cuando nos sentimos más dueños de nosotros mismos y también en los momentos en que actuamos sin pensar (y también cuando pensamos sin actuar).

En ese sentido es posible admitir, al menos como una proposición de este discurso, que casi cualquier relación de nuestra vida es susceptible de poseer los rasgos de una relación de transferencia. No completamente ni de la manera en que ocurre durante la consulta psicoanalítica, pero sí con la característica fundamental de conllevar una demanda inconsciente de amor hacia al otro a cambio de algo que el sujeto da por hecho que está ofreciendo en la relación.

Dado que esta forma de vincularse con otra persona es un intento inconsciente de repetir una relación ya experimentada, el resultado es siempre imprevisible. A veces las cosas funcionan y durante cierto tiempo la relación con el otro puede desarrollarse en el marco de las demandas inconscientes de los sujetos implicados. En otras ocasiones el diálogo de expectativas inconscientes es mucho menos dócil y, por ejemplo, una persona nos parece antipática ya desde el primer momento en que la conocemos, un amigo “cae de nuestra gracia” e incluso en una pareja dejamos de encontrar aquello que antes nos satisfacía.

Cada caso es único, sin duda, y la intención de este texto no es establecer una generalización salvaje de las relaciones. El objetivo es únicamente señalar el hecho de que el contenido de nuestro inconsciente influye más de lo que solemos aceptar en la manera en que establecemos nuestras relaciones todos los días. En el trabajo, en la escuela, nuestras relaciones con el otro sexo, las relaciones en las que media la atracción sexual, las personas de las que nos volvemos amigos, aquellas que nos sentimos inclinados a evitar, la manera de preguntar o de pedir, los intentos de negociación o de transacción que establecemos con otros. Por más extravagante que nos parezca, en todo ello hay contenido inconsciente implicado, en mayor o menor medida, del que a veces nos damos cuenta y con mayor frecuencia no. ¿Cuántas veces nos hemos comportado de cierta forma en una relación, de cualquier tipo, porque esperamos que será así como recibiremos a cambio el amor del otro?

En este punto es posible hacer entrar en escena a Lacan, uno de cuyos avances en la compresión de la transferencia puede encontrarse condensado en la frase que nos ocupa. O más precisamente: un avance en la comprensión del efecto de la transferencia sobre nuestras relaciones de amor.

La idea de que “amar es dar lo que no se tiene” alude, entre otras cuestiones, a esa reminiscencia inconsciente del paraíso perdido que es la infancia. Con esta manera de entender el amor Lacan propone que únicamente cuando el sujeto es capaz de renunciar a la restitución de dicho paraíso es que el amor al otro puede surgir y florecer. En caso contrario, los intentos de establecer una relación de amor con otro están orillados a fenecer en el aire viciado de la repetición (piénsese, a manera de ejemplo, en la frustración constante de las relaciones amorosas en Cien años de soledad).


Como atinadamente señaló Lacan, la paradoja de esta renuncia es que el sujeto cede algo que en realidad nunca tuvo. El paraíso de la infancia lo había perdido hace ya mucho tiempo, la posibilidad de ser amado por su madre o por su padre de una manera distinta a la familiar siempre fue imposible, el temor a la castración fue un temor infundado, la probabilidad de repetir la suma de condiciones que vivió anteriormente fue siempre remota cuando no ínfima, el amor que espera recibirtuvo en su momento un sustento real pero la forma en que espera encontrarlo fue siempreimaginaria, etc. En breve, el sujeto nunca estuvo en posesión real de nada de ello.

De ahí que amar sea dar lo que no se tiene. El pacto de amor que el sujeto establece consigo mismo y con el otro implica ceder en esa pretensión de conducir el amor a las formas vividas y conocidas. Para sí, el sujeto entiende por fin que la repetición es imposible y que no es así como recibirá el amor del otro. De cara al otro, este movimiento significa aceptar a la otra persona justamente en su dimensión de otredad, un otro radical, diferente, con su propia historia y su propia su subjetividad: no el Ideal añorado, sino un prójimo de carne y hueso, un ser humano con su propia existencia. Por más obvio que esto parezca, entenderlo es necesario para dar lugar al amor.

Después de todo, ¿qué es el amor sino el reconocimiento de la presencia del otro en nuestra vida?

Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. N° Col.: A-1324 Zaragoza rcordobasanz@gmail.com Gran Vía 32, 3° Iz Página Web: www.rcordobasanz.es