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Paz y Ciencia
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jueves, 13 de enero de 2022

La Depresión es una Prisión CON LLAVE

 



En el fondo, todos los seres humanos somos iguales: todos queremos ser felices y nadie quiere sufrir. Por eso cada vez que se me presenta la oportunidad, trato de mostrar, a los que me escuchan, todo lo que tenemos en común como miembros de la familia humana, así como la profunda interrelación que hay entre nuestra existencia y nuestro bienestar.

Hoy en día, gracias a un número creciente de pruebas científicas, se reconoce cada vez más la estrecha relación que existe entre la felicidad y nuestra disposición mental. Muchos de nosotros, que vivimos en sociedades que gozan de un gran desarrollo material, nos damos cuenta que alrededor nuestro hay mucha gente que no nos parece feliz. Debajo del barniz de prosperidad, se divisa un malestar con sentimientos de frustración, conflictos innecesarios, fármaco-dependencia o alcoholismo, y en el peor de los casos, se puede llegar hasta el suicidio. No hay manera de garantizar que el dinero, por si sólo, pueda procurarnos la alegría o la satisfacción que buscamos. Lo mismo pasa con nuestros amigos. Cuando nuestra  mente se encuentra en un estado de furia o de odio intensos, inclusive un amigo íntimo puede parecernos frío, o indiferente, distante o exasperante.

Pero los seres humanos estamos dotados de una inteligencia maravillosa. Además, todos los humanos somos capaces de actuar con determinación y ese fuerte sentido de resolución lo podemos orientar en cualquier dirección. Mientras tengamos presente lo que es el don maravilloso de la inteligencia humana, así como la capacidad de emprender actos positivos con gran resolución, nuestra salud mental básica quedará protegida. El ser conscientes de nuestro extraordinario potencial humano nos confiere una fuerza fundamental. Y esa seguridad nos permite  lidiar con cualquier dificultad, en cualquier situación que se presente, sin perder la esperanza y sin sumirnos en sentimientos de autoestima negativa.

Escribo estas líneas como alguien que perdió su libertad a los dieciséis años y luego perdió a su país a los veinticuatro. He vivido más de cincuenta años en el exilio, dedicado, como los demás Tibetanos, a mantener viva nuestra identidad tibetana y a preservar nuestra cultura y nuestros  valores. Las noticias que nos llegan del Tíbet son casi siempre desgarradoras, pero nada nos autoriza a bajar los brazos. A mí personalmente me ayuda el adoptar el pensamiento siguiente: si el problema tiene remedio, no hay necesidad de preocuparse. En otras palabras, si la dificultad se puede resolver o existe alguna salida, no  hay que sentirse abrumado por ella. Lo mejor es buscar la solución. Tiene más sentido concentrar la energía en hallar una solución que en preocuparse por el problema. Ahora bien, si no hay remedio, si no existe solución, pues tampoco tiene sentido preocuparse, puesto que no se  puede hacer nada de todos modos. En ese caso, cuanto más pronto reconocemos  la situación, tanto  mejor será para nosotros. Esta fórmula, claro está, implica encarar directamente el problema y adoptar una perspectiva realista. De otro modo, no podremos detectar si el problema tiene o no una solución.

Si adoptamos un enfoque realista y cultivamos una motivación correcta, también podremos protegernos del miedo y la ansiedad. Si generamos una motivación pura y sincera, basada en la bondad, la compasión y el respeto, podremos llevar adelante todas las tareas, en cualquier campo de acción, y con mayor eficacia, menos aprensión o preocupación, sin temor de lo que estén pensando los demás y sin dejar de confiar en que se alcanzará la meta final. Y aunque no se  alcance, podremos sentirnos felices y satisfechos por haber hecho el esfuerzo. Pero si nos anima una motivación maliciosa, aun si los demás nos felicitan o si conseguimos lo deseado, no nos sentiremos  felices.

Algunas veces también, podemos sentimos insatisfechos por la vida que llevamos, y estamos a punto de dejarnos aplastar por las dificultades que nos rodean. Esto nos ocurre a todos de vez en cuando, con mayor o menor intensidad. En esos momentos, es indispensable hacer todos los esfuerzos posibles para lograr levantar el ánimo. Podemos hacer un esfuerzo para recordar lo afortunados que hemos sido : contamos con el amor y afecto de alguien que nos quiere; tenemos algún talento; hemos recibido una buena educación; tenemos asegurada la satisfacción de nuestras  necesidades básicas, a saber, la alimentación, la vestimenta y la vivienda; o tal vez hayamos actuado de manera altruista en el pasado. Debemos tener  en cuenta el más mínimo aspecto positivo de nuestra vida, porque si no logramos  levantar nuestro ánimo, corremos el peligro de sumirnos aún más en un sentimiento de impotencia. Esto nos puede abatir hasta el punto de convencernos de que carecemos de toda capacidad de hacer el bien en cualquier circunstancia, y así se van creando  las condiciones que conducen a la desesperación.

En mi calidad de monje budista, he aprendido que lo que más puede alterar nuestra paz interior es lo que llamamos las emociones perturbadoras. Cualquier pensamiento, emoción o acontecimiento mental que refleje un estado mental negativo o desprovisto de compasión merma inevitablemente nuestra sensación de paz interior. Todos nuestros pensamientos negativos – el odio, la ira, el orgullo, la concupiscencia, la codicia, la envidia y demás – son considerados fuentes de dificultades y son perturbadores. Los  pensamientos y emociones  negativos son obstáculos a  nuestra aspiración más fundamental: el deseo de ser feliz y no sufrir. Cuando actuamos influenciados por ellos, olvidamos cuál va a ser el impacto de nuestra acción sobre los demás; son la causa de nuestra conducta destructiva con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Los homicidios, escándalos y estafas, todos tienen su origen en las emociones perturbadoras.

Surge inevitablemente la pregunta: ¿se puede adiestrar la mente? Existen muchos métodos para formarla. Entre ellos, existe una enseñanza especial en la tradición budista denominada ‘adiestramiento mental’, que apunta a desarrollar el interés por los demás y a sacar provecho de la adversidad. Esta forma de pensar, de convertir los problemas en fuentes de felicidad, es lo que ha permitido al pueblo tibetano preservar su dignidad y su espíritu, a pesar de las grandes dificultades que ha tenido que enfrentar. De hecho, estos consejos me han servido mucho y han sido de gran utilidad práctica en mi propia vida.

Un gran maestro tibetano del adiestramiento de la mente comentó una vez, que una de las cualidades más maravillosas de la mente es su potencial de transformación. No me cabe duda sobre el hecho de que, los que se dedicaran a transformar la mente, a sobreponerse a sus emociones perturbadoras y a lograr un sentimiento de paz interior, notarán con el tiempo un cambio progresivo en su actitud mental y en sus reacciones ante las personas y los sucesos. Sus mentes se volverán más disciplinadas y positivas. Y estoy seguro que descubrirán que su propia felicidad aumenta a medida que contribuyen a aumentar la felicidad de los demás. Rezaré por que todos los que adopten esta meta logren la bendición de alcanzarla.

El Dalai Lama
31 de Diciembre de 2010

Publicado en el Hindustan Times de India, el 3 de Enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2022

Belleza Y AMOR. Rumi

 


Rodrigo Córdoba Sanz Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: +34 653 379 269        Website: Psicólogo Zaragoza Y Online. Haz CLICK🌹.  Instagram: @psicoletrazaragoza


A través de la eternidad
La Belleza descubre Su forma exquisita
En la soledad de la nada;
coloca un espejo ante Su Rostro
y contempla Su propia belleza.
Él es el conocedor y lo conocido,
el observador y lo observado;
ningún ojo excepto el Suyo
ha observado este Universo.

Cada cualidad Suya encuentra una expresión:
la Eternidad se vuelve el verde campo de Tiempo y Espacio;
Amor, el jardín que da la vida, el jardín de este mundo.
Toda rama, hoja y fruto
revela un aspecto de su perfección:
los cipreses insinúan Su majestad,
las rosas dan nuevas de Su belleza.

Siempre que la Belleza mira,
el Amor también está allí;
siempre que la belleza muestre una mejilla sonrosada
el Amor enciende su fuego con esa llama.
Cuando la belleza mora en los oscuros vallecitos de la noche
el Amor viene y encuentra un corazón
enredado en los cabellos.
La Belleza y el Amor son cuerpo y alma.
La Belleza es la mina, el Amor, el diamante.

Juntos han estado
desde el principio de los tiempos,
lado a lado, paso a paso.

Deja tus preocupaciones
y ten un corazón completamente limpio,
como la superficie de un espejo
que no contiene imágenes.
Si quieres un espejo claro,
contémplate
y mira la verdad sin vergüenza,
reflejada por el espejo.
Si se puede pulir metal
hasta asemejarlo a un espejo,
¿qué pulido podría necesitar
el espejo del corazón?
entre el espejo y el corazón
ésta es la única diferencia:
el corazón oculta secretos,
pero el espejo no.

 

Rumi (836 – 896)

jueves, 16 de diciembre de 2021

Buda: PAZ INTERIOR

 



La paz interior, la serenidad y la calma son descripciones de una disposición frente a la vida libre de los efectos del estrés. ... El encuentro de la paz interior o Shanti está muy asociada a tradiciones budistas e hinduistas. Tenzin Gyatso, el 14º Dalái Lama, enfatiza la importancia de la paz interior en el mundo.


Luang Phi Pasura, un monje budista de 40 años que le ha dedicado 20 al aprendizaje y enseñanza de la meditación con personas de todas las razas, religiones y creencias y, además, es máster en relaciones internacionales de la Universidad de Thammasat, en Tailandia, habla de cómo los seres humanos podemos alcanzar la plenitud y tranquilidad por medio de la meditación y la respiración consciente.

El monje está de visita en Colombia con motivo del Tour por la Paz 2017, un proyecto liderado por la ONG World Peace Initiative con el objetivo de llegar a más personas en el mundo para que aprendan a tomar las situaciones con más calma y, de esa forma, encontrar soluciones más fácilmente. “Si las personas se dejan llevar por el negativismo o por los malos pensamientos, todas las soluciones se harán inalcanzables”, asegura Luang Phi Pasura.

El monje agrega que los seres humanos respiramos todo el tiempo, pero no sabemos cómo hacerlo adecuadamente. La respiración consciente debe hacerse de una manera pausada y analizando que el aire que ingresa pase por todo nuestro cuerpo.

¿Cómo meditar?

Meditar es la técnica para mantener la mente quieta, en paz y enfocada. Busca mantener el balance entre concentración y relajación para que podamos estar conscientes sin estar tensos, hasta que la mente desarrolle algo que llamamos enfoque y concentración, lo que genera claridad.

La forma de hacerlo correctamente es relajarse, pero manteniendo la conciencia usando diferentes técnicas para reconocer dónde está la mente. Así sea por medio de la respiración, repitiendo un mantra o visualizando un objetivo.

Paso a paso

1. El gran reto: empezar por uno mismo

Es necesario tomar la decisión de cómo sentirse frente a los problemas y las situaciones que, definitivamente, no podemos cambiar. Para esto es necesario tener la conciencia en uno mismo y evitar que lo que ocurre alrededor pueda llegar a perturbar. Ese proceso se llama atención plena, momento en el que llamamos cosas más positivas para enfocarnos.

2. Comenzar la jornada diaria de manera positiva

Despertar, respirar, cerrar los ojos por un momento y no dejarse llevar por los malos pensamientos es clave para mantener una buena aura durante toda la jornada. Además, el monje aclara que cuando una idea positiva es recurrente, se desaceleran los pensamientos que generan estrés.

3. Ser realistas, dejar de quejarse y tomar decisiones

La meditación nos ayuda a ser realistas frente a las malas situaciones que afrontamos en el día a día, razón por la cual podemos observar con mayor neutralidad lo que sucede a nuestro alrededor. “No sacamos nada quejándonos del cambio climático si no nos preocupamos por reciclar un poco”, menciona el budista.

4. Comprender las diferencias y respetar a los demás

Cuando hay un entendimiento propio se puede entender a las demás personas. Adicionalmente, vale la pena recordar que como seres humanos tenemos un objetivo en común: la paz con nosotros mismos.  Esta podrá alcanzarse si se aprende a escuchar y a entender a la gente que comparte un mismo espacio.

5. Igualdad: tratar al otro como queremos que nos traten 

Para alcanzar un poco de paz interna y replicarla con los demás, hay que tratar a las personas de la manera como quisiéramos ser tratados. No hay forma coherente en la que los seres humanos podamos alcanzar plenitud entre nosotros mismos si no toleramos u aceptamos la opinión de los demás.

6. Enseñar por medio del ejemplo

Hay que procurar tener comportamientos que pueden ser copiados positivamente por las demás personas, aun cuando el estrés diario lo muestre como imposible. De esta forma serán más las buenas acciones y los pensamientos que se podrán reproducir en la sociedad.

7. No dejarse robar la paz por la rabia

El monje explica este consejo por medio de un ejemplo: “Si de 86.400 segundos que hay en un día, una persona te arrebata 10 por un disgusto, y tratas de obtenerlos de vuelta, tendrás que gastar más de tu tiempo para intentar estar bien. Entonces hay dos opciones: tratar de obtener de vuelta los segundos o respirar profundo y aceptar la situación sin darle mayor importancia.




domingo, 12 de diciembre de 2021

Buddha y Gestionar Emociones

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: (34) 653 379 269  Website: www.rcordobasanz.es.                    Instagram: @psicoletrazaragoza


Cuando nuestra mente está perturbada por el enojo, el apego, el egoísmo o la codicia, también nuestras energías se perturban. Nos sentimos incómodos; nuestra mente no está en calma; nuestros pensamientos se desbocan. Decimos y hacemos cosas de las cuales después nos arrepentimos. Si notamos una perturbación repentina en nuestra mente y en nuestra energía, podemos estar seguros de que es el resultado de alguna emoción perturbadora. El truco es atraparla tan pronto como aparezca y aplicar algún estado mental oponente, como el amor y la compasión, para evitar los problemas que crearíamos si sucumbimos a la emoción problemática y la llevamos a cabo.

¿Qué es una “emoción perturbadora”?

Una emoción perturbadora se define como un estado mental que, cuando lo desarrollamos, nos causa perder nuestra paz mental y nuestro autocontrol.

Debido a que perdemos nuestra paz mental, es perturbadora; perturba nuestra paz mental. Debido a que nos perturbamos cuando perdemos nuestra paz mental, realmente no tenemos claridad acerca de nuestro pensamiento o nuestros sentimientos. Debido a esa ausencia de claridad, perdemos el sentido de discriminación que es necesario para tener autocontrol. Necesitamos ser capaces de discriminar entre lo que es de ayuda y lo que no es de ayuda; lo que es apropiado y lo que no es apropiado en situaciones específicas.

Las emociones perturbadoras también pueden acompañar estados mentales constructivos

Ejemplos de emociones perturbadoras podrían ser, por ejemplo, apego o deseo anhelante, enojo, celos, orgullo, arrogancia y demás. Algunas de estas emociones perturbadoras podrían llevarnos a actuar destructivamente, pero ese no es siempre necesariamente el caso. El apego y el deseo anhelante, por ejemplo, podrían llevarnos a actuar destructivamente (robar algo, por ejemplo). Pero también podríamos desear con anhelo el ser queridos y estar apegados a ello, así que ayudamos a los demás con el fin de ser queridos. Ayudar a los demás no es destructivo, es algo constructivo, pero hay una emoción perturbadora detrás de ello: "Quiero ser amado, así que te ruego que me quieras a cambio".

O consideren el caso del enojo. El enojo podría llevarnos a actuar destructivamente, herir a alguien o incluso matarlo, porque estamos muy enojados. Así que eso es comportamiento destructivo. Pero digamos que estamos enojados por la injusticia de un cierto sistema o una cierta situación, y estamos tan enojados con ello que verdaderamente hacemos algo para tratar de cambiarlo. No necesariamente tenemos que hacer algo violento, pero el asunto es que, aun si hacemos algo constructivo o positivo, está motivado por una emoción perturbadora. No tenemos paz mental y, como no tenemos paz mental, nuestra mente y sentimientos no tienen claridad y nuestro estado emocional no es muy estable.

En estos casos, entonces, cuando experimentamos deseo anhelante o enojo, queremos que la otra persona nos ame o queremos que termine una injusticia. Estos no son estados mentales estables ni estados emocionales estables. Debido a que no son estados mentales ni emocionales claros, no pensamos con mucha claridad acerca de lo que hacemos ni en cómo llevamos a cabo nuestras intenciones. Como resultado, no tenemos autocontrol. Por ejemplo, podríamos tratar de ayudar a alguien a hacer algo, pero una manera mejor de ayudar sería dejar que lo hicieran por sí mismos. Digamos que tenemos una hija mayor y queremos ayudarla a cocinar, a cuidar de la casa o cuidar a sus hijos; bueno, de muchas maneras eso sería interferir. Es posible que nuestra hija realmente no aprecie que se le diga cómo cocinar o cómo criar a sus hijos. Pero queremos ser amados y queremos ser útiles, así que la presionamos. Estamos haciendo algo constructivo, pero al hacerlo, perdemos el autocontrol que nos habría hecho pensar: "Es mejor quedarme con la boca cerrada y no ofrecer mi opinión ni mi ayuda".

Incluso si ayudamos en una situación en la cual es apropiado ayudar a otra persona, no estamos relajados con ello, porque quizás esperemos algo a cambio. Queremos ser amados; queremos ser necesitados; queremos ser valorados. Cuando experimentamos este tipo de deseo anhelante como condición en nuestra mente, si nuestra hija no responde de la manera que queremos, nos disgustamos mucho.

Este mecanismo de las emociones perturbadoras que hace que perdamos nuestra paz mental y Incluso si ayudamos en una situación en la cual es apropiado ayudar a otra persona, no estamos relajados con ello, porque quizás esperemos algo a cambio. Queremos ser amados; queremos ser necesitados; queremos ser valorados. Cuando experimentamos este tipo de deseo anhelante como condición en nuestra mente, si nuestra hija no responde de la manera que queremos, nos disgustamos mucho.

Este mecanismo de las emociones perturbadoras que hace que perdamos nuestra paz mental y nuestro autocontrol, es incluso más obvio cuando luchamos contra una injusticia. Como nos molesta mucho, estamos muy enojados. Si actuamos sobre la base de estar enojados, entonces a menudo no pensamos con mucha claridad lo que hay que hacer. Con frecuencia, nuestras acciones no siguen el mejor curso para que se produzca el cambio que queremos.

En resumen, ya sea que actuemos de una manera destructiva o hagamos algo constructivo, si lo que hacemos está motivado por y acompañado de una emoción perturbadora, nuestro comportamiento va a causar problemas. Aunque no podemos predecir de forma precisa si va a causar o no problemas a los demás, principalmente nos causará problemas a nosotros mismos. Estos problemas no son necesariamente cosas que van a pasar inmediatamente; son problemas a largo plazo, en el sentido de que actuar bajo la influencia de las emociones perturbadoras desarrolla los hábitos de repetir una y otra vez nuestras conductas perturbadas. De esta manera, nuestro comportamiento compulsivo, basado en las emociones perturbadoras, construye un amplio conjunto de formas de comportarnos que son problemáticas. Nunca tenemos paz mental.

Un claro ejemplo de esto es el estar motivados para ayudar y hacer cosas bonitas por los demás, porque queremos ser amados y sentirnos valorados. Detrás de esto, básicamente nos sentimos inseguros. Pero cuanto más continuamos actuando con este tipo de motivación, más insatisfechos nos sentimos, nunca sentimos: "Bien, ahora soy querido. Ya está bien, ya no necesito más". Nunca sentimos eso. Y entonces nuestro comportamiento no hace más que fortalecerse y reforzar este hábito de sentir compulsivamente: "tengo que sentirme amado, tengo que sentirme importante, tengo que sentirme valorado". Sólo cultivamos más la esperanza de sentirnos amados, pero siempre nos sentimos frustrados. Nos sentimos frustrados porque, incluso si alguien nos da las gracias, pensamos: "En verdad no lo dice en serio", ese tipo de cosas. Debido a ello, nunca tenemos paz mental. Y sólo empeora porque el síndrome se repite y se repite y se repite. Por cierto, a eso se le llama “samsara” (una situación problemática incontrolablemente recurrente).

No es muy difícil reconocer este tipo de síndrome cuando la emoción perturbadora nos hace actuar negativa o destructivamente. Por ejemplo, es posible que siempre estemos enojados, y como siempre estamos enojados y nos molestamos por las cosas más insignificantes, siempre les hablamos de forma ruda a los demás o les decimos cosas crueles. Como resultado de ello, obviamente no le gustamos a los demás, la gente no quiere pasar mucho tiempo con nosotros y eso causa una gran cantidad de problemas en nuestras relaciones. En ese caso, es bastante fácil reconocer lo que está sucediendo, pero no es tan fácil cuando la emoción perturbadora está detrás de nuestro actuar positivo. Sin embargo, necesitamos reconocerlo en ambas situaciones.

Cómo reconocer cuando estamos bajo la influencia de una emoción, actitud o estado mental perturbador

La cuestión, entonces, es ¿cómo reconocer cuando estamos actuando bajo la influencia de una actitud o emoción perturbadora? No tiene que ser una emoción; también puede ser una actitud ante la vida o una actitud hacia nosotros mismos. Por ello, necesitamos ser un poco sensibles para ser introspectivos y notar cómo nos sentimos interiormente. En este sentido, la definición de una emoción o actitud perturbadora es muy útil: nos causa perder nuestra paz mental y nuestro autocontrol.

De esta forma, si cuando estamos a punto de decir algo o hacer algo, nos sentimos un poco nerviosos en nuestro interior, no estamos completamente relajados, ese es un signo de que hay alguna emoción perturbadora presente.

Podría ser inconsciente, y a menudo es inconsciente, pero hay alguna emoción perturbadora detrás de ello.

Digamos que tratamos de explicarle algo a alguien. Si notamos que hay cierto malestar en nuestro estómago mientras hablamos con la persona, ese es un buen indicador de que hay cierto orgullo detrás de ello, por ejemplo. Podríamos sentir: "Qué listo soy, yo lo entiendo. Voy a ayudarte a entenderlo". Podríamos sinceramente querer ayudar a otras personas y explicarles algo, pero si sentimos un poco de malestar en nuestro estómago, eso indica la presencia de cierto orgullo. Esto sucede especialmente cuando hablamos sobre nuestros logros o nuestras buenas cualidades. Muy a menudo, lo experimentamos con un poco de intranquilidad.

O consideremos el caso de una actitud perturbadora, digamos la actitud de: "Todo el mundo debería prestarme atención", la cual tenemos a menudo. No nos gusta sentirnos ignorados (a nadie le gusta sentirse ignorado) así que sentimos: "La gente debería prestarme atención y escuchar lo que estoy diciendo", y demás. Bueno, esto también puede estar acompañado de nerviosismo en nuestro interior, especialmente si la gente no nos está prestando atención. ¿Por qué deberían prestarnos atención? Si lo pensamos, no hay ninguna buena razón.

La palabra sánscrita "klesha" ("ñon mong" en tibetano) es un término muy difícil que yo estoy traduciendo aquí como "emoción perturbadora" o "actitud perturbadora". Es difícil porque algunas de ellas realmente no encajan muy bien, ni en la categoría de una emoción ni en la de una actitud, por ejemplo, la ingenuidad. Podemos ser muy ingenuos acerca del efecto de nuestro comportamiento sobre los demás o sobre nosotros mismos. O podríamos ser ingenuos sobre una situación, la realidad de lo que está sucediendo. Digamos, por ejemplo, que somos ingenuos acerca de si alguien no se está sintiendo bien o si está molesto. En tales situaciones, ciertamente podemos ser ingenuos acerca de cuál será el resultado de lo que les digamos; podrían enojarse mucho con nosotros a pesar de nuestras buenas intenciones.

Cuando tenemos ese tipo de estado mental perturbador, llamémosle así, no necesariamente sentimos malestar en nuestro interior. Pero como vimos con anterioridad, cuando perdemos nuestra paz mental, nuestra mente pierde claridad. Así, cuando somos ingenuos, nuestra mente realmente no es clara; estamos en nuestro pequeño mundo. Perdemos el autocontrol en el sentido de que, debido a que estamos en nuestro pequeño mundo, no discriminamos entre lo que es de ayuda y apropiado en una situación y lo que no lo es. Debido a esta falta de discriminación, no actuamos apropiadamente y con sensibilidad. En otras palabras, no tenemos el autocontrol para ser capaces de actuar apropiadamente y refrenarnos de hacer algo inapropiado. De esta manera, la ingenuidad encaja en esta definición de un estado mental perturbador, aunque es difícil pensar en la ingenuidad como una emoción o una actitud. Como dije, "klesha" es un término para el cual es difícil encontrar realmente una buena traducción.

En sánscrito y tibetano no hay ninguna palabra para "emoción". Estos idiomas hablan de factores mentales, que son los diferentes componentes que conforman cada momento de nuestro estado mental. Estos factores mentales se dividen en perturbadores y no perturbadores, y en constructivos y destructivos. Estos dos pares no se superponen completamente entre sí. Además, hay factores mentales que no entran en ninguna de estas categorías. Así, en términos de lo que en occidente llamamos "emociones", hay algunas que son perturbadoras y algunas que no son perturbadoras. No es que el objetivo en el budismo sea deshacernos de todas las emociones, de ninguna manera. Sólo queremos deshacernos de las perturbadoras. Esto se hace en dos pasos: el primer paso es no sucumbir a su control y el segundo es deshacerse de ellas para que ni siquiera surjan.

¿Qué es lo que sería una emoción no perturbadora? Bueno, podríamos pensar que "amor" es una emoción no perturbadora, o "compasión" o "paciencia". Pero cuando analizamos estas palabras que tenemos en nuestros idiomas occidentales, descubrimos que cada una de estas emociones podría tener una variedad perturbadora y otra no perturbadora. Por eso, tenemos que tener un poco de cuidado. Si amor es el tipo de sentimiento con el cual sentimos: "¡te amo mucho, te necesito, no me dejes nunca!", entonces ese tipo de amor es en realidad un estado mental bastante perturbador. Es perturbador porque, si la persona no nos corresponde o no nos necesita, nos enojamos mucho. Nos enojamos mucho y de repente nuestra emoción cambia: "ya no te amo".

Así que, cuando analizamos un estado mental, aunque podríamos concebirlo como uno emocional y pudiéramos llamarlo "amor", en realidad este estado es una mezcla de muchos factores mentales. No experimentamos sólo una emoción por sí misma. Nuestros estados emocionales son siempre una mezcla; tienen muchos componentes diferentes. Ese tipo de amor en el que sentimos: "Te amo, no puedo vivir sin ti", es obviamente un tipo de dependencia y eso es bastante perturbador. Pero hay un tipo de amor no perturbador, el cual es meramente el deseo de que la otra persona sea feliz y tenga las causas de la felicidad, sin importar lo que haga. No esperamos nada a cambio.

Por ejemplo, podríamos tener ese tipo de amor no perturbador hacia nuestros hijos. Realmente no esperamos nada a cambio de ellos. Bueno, obviamente algunos padres lo hacen, pero por lo general, sin importar lo que haga el hijo, seguiremos queriéndolo. Queremos que el hijo sea feliz. Pero a menudo, otra vez, esto está mezclado con otro estado perturbador, el cual es que nosotros queremos ser capaces de hacerlo feliz. Si hacemos algo con la intención de hacer felices a nuestros hijos, como llevarlos a un espectáculo de marionetas, y no sale como esperábamos, es decir, no los hace felices porque preferirían jugar con sus videojuegos, entonces nos sentimos muy mal. Nos sentimos mal porque queríamos ser la causa de la felicidad de nuestros hijos, no que el videojuego lo fuera. Pero aun así llamamos a ese sentimiento hacia nuestros hijos "amor". "Quiero que seas feliz, voy a tratar de hacerte feliz, pero quiero ser la persona más importante en tu vida que lo logre”.

Así que el tema de esta discusión elaborada es que realmente necesitamos mirar de forma muy cuidadosa nuestros estados emocionales y no quedarnos atrapados en las palabras que usamos para etiquetar emociones diferentes. Necesitamos investigar seriamente para encontrar qué aspectos de nuestros estados mentales son perturbadores y nos hacen perder nuestra paz mental, nuestra claridad, nuestro autocontrol. Esas son las cosas en las que necesitamos trabajar.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

CONFUCIO: Analectas

 


En la Analectas de Confucio, algunos conceptos básicos en su pensamiento Aprendizaje: La naturaleza humana es perfecta, el aprendizaje es más una experiencia de la vida que un acto intelectual y se hace comúnmente. El Maestro dijo: Durante el viaje de tres personas siempre hay algo que sirve como enseñanza: elijo sus excelencias y para ellos estoy satisfecho con sus deficiencias y, según ellos, me cuento a mí mismo.

La calidad humana, la humanidad, el segundo y más importante eje, significa compartir con los demás (servicio y amor). Esta capacidad de ser dada por virtud, que es innata en los humanos . El maestro dijo: La virtud que el cielo da está en mí, ¿qué puede hacer Huan Tui por mí? Y es perfecto gracias a la comprensión de la actitud. Espíritu ritual respeto y cortesía que se consigue a través de cultivar y perfeccionar el arte de la vida en cada acto en su momento preciso. El rito es además de una actitud exterior, prioritariamente interior.

La palabra es formada por la corta radical a través del pictograma corazón y recto, pero traducido por “virtud” también puede ser entendido como: caminar con el corazón / mente / espíritu recto, honesto; admirar su energía y nobleza de carácter, no su fuerza. Que la nobleza es la virtud que hace al hombre potencialmente capaz de alcanzar a la humanidad ren. La persona transformada en ren multiplicidad (potenciación) sin adición, lo que significar un colectivo de individuos (en suma, división).

La virtud del hombre comprende que la conexión con los demás no se basa en una relación federal sino Universal. Sin embargo, y precisamente por esta dimensión del orden terrestre del orden celestial, las mismas palabras para hermanos marcan una jerarquía que no es de poder sino de calidad; de mayor a menor porque el cielo continúa siendo superior a la tierra en el orden de la conexión.

Rén, no es un amor igualitario sino por graduación. La visión de Master King va desde el círculo más interno al máximo y más amplio, del yo personal al ser universal. En el trabajo El principal texto de estudio se atribuye al discípulo Master King. Te recomiendo leer El Extranjero.

En la antigüedad, para brillar la luz de la virtud en todo el universo, comenzamos a ordenar su propio país. Para ordenar su propio país, comenzó a regar su propia casa. Para regular su propia casa, él comenzó a perfeccionarse. Para perfeccionarse, comenzó a rectificar su corazón. Para rectificar su corazón, él comenzó haciendo su intención auténtica. Para hacer su intención auténtica, comenzó a desarrollar su conocimiento; y usted ha desarrollado su conocimiento examinando las cosas.


martes, 7 de diciembre de 2021

Desapego

 



Un día, el desapego llama a nuestra puerta. De hecho, siempre está llamando, pero no siempre escuchamos.
Pero entonces nuestro ego se resiste. Se resiste con todas sus fuerzas, porque no quiere cambiar, no quiere que cambiemos.
Y es que cambiar lo mataría, y el ego, como cualquier ser vivo, tiene su propio instinto de supervivencia.
El ego hace que nos apeguemos a todo aquello que nos mantiene dentro de nuestra zona de confort.
Y, para lograrlo, utiliza a todos sus secuaces: el miedo, la dependencia, la pereza, la inseguridad…
Pero, como bien sabemos, la zona de confort es un lugar donde no hay progreso, crecimiento personal o evolución de cualquier tipo (más bien involución).
Es un lugar que ‒como la misma palabra indica‒ es cómodo.
Y ese lugar nos va bien para descansar, para tomar una pausa o para digerir experiencias pasadas.
Pero no para pasar la vida entera ahí metido.
Por ello, cuando llevamos demasiado tiempo en esa zona de confort, empezamos a sufrir, a degradarnos y a sentir el daño y los efectos colaterales de los que hemos hablado al principio.
Por tanto, la pregunta es, ¿Cuánto vamos a esperar a salir de zona de confort? ¿En cuánto tiempo vamos a desapegarnos de lo que nos ata a ella?
¿Cuánto vamos a tardar en renunciar a esa persona que no nos hace caso para empezar a buscar a alguien que realmente nos ame? ¿Cuanta incertidumbre y frustración vamos a aguantar?
¿Cuánto tiempo vamos a tardar en dejar ese trabajo en el que nos explotan y que apenas nos da para vivir? ¿Cuántos sueños e ilusiones somos capaces de enterrar?
¿Cuánto tiempo pretendemos vivir con una pareja que no nos ama y que hace que nuestra vida sea un suplicio? ¿Cuántos días felices en los que podríamos estar con el amor verdadero vamos a malgastar?
¿Cuánto tiempo vamos a insistir en defender nuestro punto de vista sólo para tener razón (aun sabiendo que no la tenemos)? ¿Cuántas buenas ideas dejaremos escapar por culpa de nuestro orgullo?
¿Cuántas decisiones somos capaces de tomar para contentar a nuestra familia en lugar de a nosotros mismos? ¿Cuántas veces somos capaces de traicionar a nuestra persona?
Espero que no muchas…
Cariños y sonrisas

domingo, 5 de diciembre de 2021

APEGO: OCCIDENTE Y ORIENTE

 




El apego desde el budismo es entendido como la forma de crear condicionamientos que crean, a su vez, sufrimiento, son ideas que se convierten en emociones de malestar. La psicología para adultos tiene sus propias teorías del apego como la de J Bowlby, que habla de las relaciones y los vínculos entre las personas según la experiencia vivida en la infancia.

La liberación del sufrimiento desde el planteamiento budista que luego recoge ciertos enfoques psicológicos se basan en cuatro pilares

 

LAS CUATRO NOBLES VERDADES DEL APEGO EN EL BUDISMO:

  1. El sufrimiento existe
  2. Hay una causa del sufrimiento; el apego
  3. El sufrimiento puede cesar
  4. El método es el óctuple noble sendero; 8 pasos a seguir según el budismo.

TOMAR CONCIENCIA Y OBSERVAR ES ACTUAR

Tomar conciencia de nuestras emociones y reacciones ante las manifestaciones del miedo y las diferentes situaciones forma parte de observar, la actuación necesita, tiempo y reflexión, para sentir la coherencia interior. La aceptación de la realidad es una condición importante para el cese del sufrimiento. Tratamos de poner condiciones a la vida, no queremos aceptar la muerte propia ni de los otros queridos, se hace tabú, se evita. La aceptación de la vida tal como es, es parte de la flexibilidad psicológica ante la vida.

Ante la falta de aceptación lo que nos ocupa es el sufrimiento y la rigidez de las condiciones que cada uno pone a la vida, en lugar de aceptar la realidad como viene y actuar en correspondencia y de acuerdo a los propios valores, nos negamos a aceptar aquello que no está en nuestras expectativas y nos creamos sufrimiento.

LA LEY DEL DESAPEGO

La ley del desapego del budismo es la vía para alcanzar la felicidad. El apego es una expresión de inseguridad, en el momento que se aprende a renunciar a los condicionamientos, se libera del apego.

Renunciar al apego a las cosas, no implica rendirse ni ser una persona pasiva,  no se renuncia a la intención, si no al interés del resultado, de tal manera uno se desliga al deseo que se confunde con la necesidad de perseguir metas que en el fondo no nos alimentan

 

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”

 

El apego está basado en la confianza, frente a la inseguridad de la pérdida que nos conduce a la dependencia con las cosas materiales o con personas y patrones relacionales dañinos.

No depender de lo que tenemos, a nivel material y emocional es la base para amar desde la confianza y la seguridad.

Si uno entiende que llegó al mundo sin nada y nos morimos sin nada, todos aquellos bienes materiales y personas que “poseemos”, no nos van a poder acompañar en la muerte.

La incertidumbre es compañera de la línea de la vida, que se trata de paliar con apegos, con posesiones que brindan tranquilidad efímera.La certeza y la tranquilidad no se consigue con las posesiones, sino al contrario, trae más inseguridad y más apegos.

El desapego, la incertidumbre, la flexibilidad, lo efímero, son prácticas diarias frente a lo desconocido, son las nuevas experiencias que alimentan la vida.

LOS PROBLEMAS COMO OPORTUNIDADES DE CAMBIO:

Los problemas conllevan oportunidades de cambio, pensar, sentir y hacer; la paciencia y la espera dará la respuesta, forzar la solución con nuestros condicionamientos y necesidades de apego, dan sufrimiento.

Abrirse a la incertidumbre y manejarse en las oportunidades de la vida y confiar, nos equilibra mentalmente.


sábado, 4 de diciembre de 2021

Buda: ENSEÑANZAS



Buda le dejó a la Humanidad el ejemplo de que todo ser humano puede alcanzar la Iluminación, la posibilidad de liberarse de todo egoísmo y del sufrimiento existencial. Siendo un príncipe abandonó todo para encontrarlo todo y conformar una comunidad de practicantes que luego llevó sus enseñanzas a todo el mundo en pos de una verdadera transformación espiritual. Conocé aquí sus mejores frases y reflexiones, una breve biografía y la explicación de sus principales enseñanzas:

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana); la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.
-Buda.

El insensato que reconoce su insensatez es un sabio.
Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.
-Buda.

Larga es la noche para el que yace despierto; larga es la milla para el que va cansado; larga es la vida para el necio que no conoce la verdadera ley.
-Buda.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
-Buda.

Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
-Buda.

Todos los conceptos tales como causalidad,
secuencia, átomos y elementos primarios,
son todos creaciones de la imaginación
y manifestaciones de la mente.
-Buda.

Más vale usar pantuflas que alfombrar al mundo.
-Buda.

Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora.
-Buda.

Todos los caminos de bondad conducen a la iluminación y al despertar.
-Buda.



La mente Universal es como un gran océano,
con su superficie ondulada y alterada por las olas
pero en su profundidad permanece inamovible.
-Buda.

¡Despertaos! Nunca seáis negligentes.
Seguid la ley de la virtud.
El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el próximo.
-Buda.Dhammapada (168)

Si hay solamente espacio, sin soles o planetas en él,
entonces el espacio pierde su esencia.
-Buda.

Más grande que la conquista en batalla de mil veces
mil hombres es la conquista de uno mismo.
-Buda.Dhammapada (103)

Como flores hermosas, con color, pero sin aroma,
son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
-Buda.

El mundo exterior es únicamente una manifestación de la mente en si misma. la mente lo capta como un mundo exterior simplemente por su costumbre de seleccionar y de razonar falsamente. El discípulo debe hacerse el habito de observar la verdadera esencia de las cosas.
-Buda.

Uno mismo hace el mal, uno mismo lo sufre; uno mismo se aparta del mal, uno mismo se purifica. Pureza e impureza son cosas de uno mismo, nadie puede purificar a otro.
-Buda.

Como una sólida roca no se mueve con el viento,
así el sabio permanece imperturbado ante la calumnia y el halago.
Capítulo VI Dhammapada
-Buda.

En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian,
si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor.
-Buda.



Como el viajero que al volver de un largo viaje, es recibido por su familia y amigos, del mismo modo las buenas obras hechas en esta vida, nos recibirán en la otra, con la alegría de dos amigos que se vuelven a encontrar.
-Buda. Dhammapada 16:11-12

El perfume de las flores no va contra el viento. Ni el del sándalo ni el de la rosa o el jazmín. Sin embargo, el perfume del hombre virtuoso se extiende por todas partes y en todas direcciones.
-Buda. Dhammapada 4:11

Al igual que la leche fresca no se vuelve agria de golpe, tampoco los frutos de las malas acciones llegan de repente. Su malicia permanece escondida, como el fuego entre las brasas.
-Buda. Dhammapada 5:12

Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.
-Buda. Dhammapada 3:10-11

Larga es la noche para el que yace desperto; larga es la milla para el que va cansado; larga es la vida para el necio que no conoce la verdadera ley.
-Buda.



El que hace acequias controla el agua, el que fabrica flechas las hace derechas, el carpintero domina la madera y el sabio domina su mente.
-Buda. Dhammapada 6:5

Por pequeño que sea un deseo,
te mantiene atado,
como el ternero a la vaca.
-Buda.Dhammapada 20:12

No trates de cambiar tu deber por el de otro, ni descuides tu trabajo por hacer el de otro. No importa lo noble que éste pueda ser. Estás aquí para descubrir tu propio camino y entregarte a él en cuerpo y alma.
-Buda. Dhammapada 12:10

El verdadero buscador no se identifica ni con el nombre ni con la forma, no se lamenta por lo que no tiene ni por lo que pudo haber sido.
-Buda. Dhammapada 25:8

Todo existe por convención pero en realidad solo hay átomos y espacio.
-Buda.

¿Para qué hacer cosas de las que luego tendrás que arrepentirte? No es necesario vivir con tantas lágrimas. Haz sólo lo que esté bien, aquello de lo que no tengas que arrepentirte, aquello cuyos dulces frutos recogerás con alegría.
-Buda. Dhammapada 5: 8-9

No trates de cambiar tu deber por el de otro, ni descuides tu trabajo por hacer el de otro. No importa lo noble que éste pueda ser. Estás aquí para descubrir tu propio camino y entregarte a él en cuerpo y alma.
-Buda. Dhammapada 12:10

Para vivir una vida desprendida,
no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
-Buda.



Puede un mortal hacer mucho bien en esta vida.
-Buda.

1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey…
2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona. El Dhammapada
-Buda.

Como la lluvia penetra en una casa con mal tejado,
así el deseo penetra en el corazón mal entrenado.
-Buda.

El hombre que hace el mal sufre en este mundo y sufre en el otro. Sufre y se lamenta al ver todo el daño que ha hecho. Sin embargo, el hombre que hace el bien es feliz en este mundo y también lo es en el otro. En ambos mundos se regocija, viendo todo el bien que ha hecho.
-Buda. Dhammapada 1:15-16.



El hombre que tiene miedo, busca refugio en los montes, en los bosques sagrados o en los templos. Sin embargo tales refugios no sirven, pues allí donde vaya, sus pasiones y sus sufrimientos lo acompañarán.
-Buda. Dhammapada 14:10-11.

Estamos en este mundo para convivir en armonía.
Quienes lo saben no luchan entre sí.
-Buda.

La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
-Buda.

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana);
la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.
-Buda.


Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente.
Ellos son los verdaderos Maestros.
-Buda.Dhammapada 17:14.

El ser mismo de uno mismo es lo más difícil de vencer.
Uno mismo es el amo de uno mismo.
-Buda.

La vigilancia y la lucidez son los senderos de la inmortalidad.
Los que vigilan no mueren.
La negligencia es el sendero de la muerte.
Los negligentes son como si ya estuvieran muertos.
-Buda.