PEACE

PEACE
Paz y Ciencia

domingo, 23 de enero de 2022

Vincent VAN GOGH

VINCENT VAN GOGH

«¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?» Frase atribuída a Vincent van Gogh, pintor holandés, uno de los principales exponentes del postimpresionismo.(1853-1890)


Tener el valor de intentar algo nuevo, como propone Van Gogh en esta frase, es apostar al cambio, es involucrarse en un proceso permanente de aprendizaje.

Requiere soltar las creencias inhabilitantes, confiar en que se puede, salir de la zona de comodidad y cambiar el «no» por un «y si…»

También generar proyectos, aprovechar oportunidades, unir casualidades en acciones intencionales.

Comentar lo que se busca, pedir ayuda, proponer acuerdos, capitalizar recursos.

E implica conectarse con la adenalina del hacer, el disfrute de crecer, el gozo de compartir tareas.

Intentar algo nuevo sólo depende de uno. Y es maravillosamente posibilitante.

ALEJANDRA. "yo ya estoy en otro mundo"

 




ALEJANDRA PIZARNIK
(1936-1972)
Alejandra Pizarnik (de nombre real Flora Pizarnik) nació el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires (Argentina).
Su familia eran inmigrantes judíos de ascendencia rusa y polaca que se dedicaron en tierras argentinas al comercio de joyería.
Su madre se llamaba Rezla Bromiker y su padre Elías Pizarnik.
Tenía una hermana mayor de nombre Myriam.
Tras cursar estudios secundarios, la joven y tímida Flora, tartamuda y asmática, se sintió un tanto desorientada en su desarrollo académico, pasando por la Escuela de Periodismo y estudiando durante un tiempo Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires mientras se atiborraba de anfetaminas con el objetivo de no engordar.
Desde finales de los años 50, siendo financiada económicamente por sus padres, dedicó gran parte de su tiempo a la escritura y a la pintura, arte que aprendió junto a Juan Batlle Planas.
En el año 1960 se instaló en París, trabajando como traductora y estudiando en la Sorbona Literatura e Historia de las Religiones.
En Francia permaneció hasta el año 1964.
Amiga de Julio Cortázar, Octavio Paz y Antonio Beneyto, firmemente apolítica e influenciada en su lirismo por Antonio Porchia, los simbolistas franceses, en especial Rimbaud y Mallarmé, por el espíritu del romanticismo, y por los surrealistas, Pizarnik escribió libros poéticos de notoria sensibilidad e inquietud formal marcada por una insinuante imaginería.
Sus temas giraban en torno a la soledad, la infancia, el dolor y, sobre todo, la muerte

Su primer libro fue “La Tierra Más Ajena” (1955), editado en Botella Al Mar. Más tarde publicó “La Última Inocencia” (1956), volumen dedicado a su psicoanalista Oscar Ostrov, “Las Aventuras Perdidas” (1958), “Árbol De Diana” (1962), “Los Trabajos y Las Noches” (1965), “Extracción De La Piedra De La Locura” (1968) o “El Infierno Musical” (1971).
También escribió en prosa “La Condesa Sangrienta” (1971).
En un recorrido reflexivo y existencial que parecía predestinado hacia la enajenación y la muerte prematura, Alejandra Pizarnik terminó suicidándose con una sobredosis de seconal el 25 de septiembre de 1972. Tenía solamente 36 años.
Está enterrada en el cementerio de La Tablada de Buenos Aires.
Años después de su fallecimiento su obra pudo ser recuperada en “Poesía Completa” y “Prosa Completa”
.











OPTIMISMO: LUIS ROJAS

 
Luis Rojas Marcos. Psiquiatra. Psicología.


¿Qué es el optimismo?

"Hemos de explicar un poco lo que es el optimismo. Los escritores y filósofos del siglo pasado tenía una visión muy negativa del mismo, lo asociaban a la ignorancia y la ingenuidad. En la década de los 90 del siglo pasado empieza a estudiarse de un modo más científico, coincidiendo en el tiempo con la medicina de la calidad de vida. Ya no se trata sólo de curar enfermedades sino de mejorar y alargar la vida. En farmacología la primera medicina que va en esta dirección es la píldora anticonceptiva. También comienzan a analizarse los beneficios del ejercicio físico. En este contexto, el optimismo se pone bajo la lupa y se descubre ligado al concepto de esperanza -pensar que lo que deseamos va a ocurrir- y al descubrimiento del centro de control dentro de uno mismo -poder decirnos: 'yo soy capaz de hacer algo para salir de aquí y por protegerme', en vez de fiarlo todo a la suerte. Otro rasgo del optimismo está vinculado a la forma de explicarnos las cosas. Dado que el cerebro humano no funciona sin explicaciones, todos con el tiempo desarrollamos nuestro estilo explicativo, de modo que las personas más optimistas se caracterizan por no culparse ante los fallos y por pensar que el daño se va a arreglar. Y otro ingrediente del optimismo es la memoria biográfica positiva, es decir, centrarse en los buenos recuerdos a la hora de enfrentarnos a una adversidad".

sábado, 22 de enero de 2022

THICH NHAT HANH: CÓMO AMAR

 



Si viertes un puñado de sal en una taza de agua, el agua no se puede beber. Pero si viertes la sal en un río, las personas pueden seguir sacando agua para cocinar, lavar y beber. El río es inmenso y tiene la capacidad de recibir, abrazar y transformar. Cuando nuestros corazones son pequeños, nuestra comprensión y compasión son limitadas, entonces sufrimos. No podemos aceptar o tolerar a los demás y sus deficiencias, y exigimos que cambien. Pero cuando nuestros corazones se expanden, estas mismas cosas no nos hacen sufrir más. Brindamos mucha comprensión y compasión y podemos abrazar a los demás. Aceptamos a los demás tal como son, luego tienen la oportunidad de transformarse. Entonces la gran pregunta es: ¿cómo ayudamos a nuestros corazones a crecer?

                                                                  ************


Cada uno de nosotros puede aprender el arte de nutrir la felicidad y el amor. Todo necesita alimento para vivir, incluso el amor. Si no sabemos cómo nutrir nuestro amor, se marchitará. Cuando alimentamos y favorecemos nuestra propia felicidad, estamos también nutriendo nuestra capacidad de amar. Es por eso que amar significa aprender el arte de nutrir nuestra felicidad.

                                                                  ************

Comprender el sufrimiento de alguien es el mejor regalo que puede hacerle a otra persona. Comprensión es el otro nombre del amor. Si no comprendes, no puedes amar.

LA REVERENCIA ES LA NATURALEZA DE NUESTRO AMOR

En Asia existe la tradición de tratar a tu pareja con el respeto que le darías a un invitado. Esto es cierto incluso si has estado junto a tu ser querido durante mucho tiempo. La otra persona siempre merece tu pleno respeto. La reverencia es la naturaleza de nuestro amor.


LOS CUATRO ELEMENTOS DEL AMOR VERDADERO

El verdadero amor está compuesto de cuatro elementos: amabilidad amorosa, compasión, alegría y ecuanimidad. En sánscrito, estas palabras son, maitri, karuna, mudita y upeksha. Si tu amor contiene estos elementos, será sanador y transformador, y será un amor revestido de santidad. El verdadero amor tiene el poder de sanar y transformar cualquier situación y de darle un significado profundo a nuestras vidas.


COMUNICACIÓN AMOROSA 

Amar sin saber amar, puede herir a la persona que amamos. Para saber cómo amar a alguien, debemos comprenderlo. Para comprender, tenemos que escuchar. Esa persona puede ser nuestro compañero, nuestro amigo, nuestro hermano o nuestro hijo. Puedes preguntar: “Querido, ¿crees que te entiendo lo suficiente? Por favor, díme tus dificultades, dime si estás sufriendo y cuales son tus deseos más profundos”. Entonces la otra persona tendrá la oportunidad de abrir su corazón.

LA ALEGRÍA ES SANADORA

Si una relación no puede proporcionar alegría, entonces no es amor verdadero. Si sigues haciendo llorar a la otra persona todo el día, eso no es amor verdadero. Ofrece solo cosas que hacen feliz a la otra persona. Debes conocer las necesidades reales de esa persona. Practica y aprende cómo generar la sensación de alegría... Si tienes suficiente comprensión y amor, entonces cada momento, ya sea tomando el desayuno, conduciendo el automóvil, regando el jardín o haciendo cualquier otra cosa durante el día, puede ser un momento de alegría.


NUTRIDO POR LA ALEGRÍA

Aprende a nutrirte a ti mismo y a la otra persona con alegría. ¿Eres capaz de hacer sonreír a la otra persona? ¿Eres capaz de aumentar su confianza y entusiasmo? Si no puedes hacer estas pequeñas cosas para ella, ¿cómo puede decir que la amas? A veces, una palabra amable es suficiente para ayudar a alguien a florecer como una flor.


REGAR LAS FLORES

Cuando practicamos el arte de vivir de manera consciente, regamos con agua los elementos positivos en nosotros mismos y en los demás. Vemos que la otra persona, como nosotros, tiene dentro tanto flores como basura, y así la aceptamos. Nuestro trabajo es regar las flores de nuestro ser querido y no traerles más basura. Cuando tratamos de cultivar flores, si no crecen bien, no las culpamos ni discutimos con ellas. Nuestro compañero es una flor. Si la cuidamos bien, crecerá maravillosamente. Si la cuidamos mal, se marchitará. Para ayudar a que una flor crezca bien, debemos entender primero su naturaleza. ¿Cuánta agua y sol necesita?



viernes, 21 de enero de 2022

ALEJANDRA PIZARNIK EN DIVÁN




 

La frase que da título a este trabajo[1] ha sido tomada del diario de la escritora argentina Alejandra Pizarnik, anotada el 24 de octubre de 1957; ahí hablaba acerca de los estados de  angustia que le impedían sentir la poesía; de la angustia producida por fracasar en su intento de comunicarse con los otros. Sus Diarios, obra publicada como un texto y que reúne 17 años de su vida, refleja tanto sus vivencias como sus miedos, sus fantasmas y dos de los temas que la obsesionaban: la locura y la muerte. 

Con amplio reconocimiento en vida; varios libros publicados, siete de ellos de poesía y uno de prosa poética, de los cuales, Árbol de Diana de 1962, fue  prologado por Octavio Paz. Se hizo también acreedora a las becas más importantes para un escritor, la Guggenheim (1969), la Fullbright (1971) y la Rockefeller. Llamada cariñosamente “bicho”[1] por Julio Cortázar, con quien sostuvo una estrecha amistad. Poseedora de una prosa admirable y una maravillosa poesía. Vivió durante cuatro años en París, lugar mítico para muchos, donde estuvo en contacto con otros escritores, si bien su estancia en esa ciudad no fue fácil. No obstante, nada bastó para llenar el vacío, la carencia de la que se dolía con frecuencia, para “salvarla” del dolor de existir. El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, con una importante trayectoria dentro de la literatura y una incursión por la pintura, tras varios intentos previos por quitarse la vida, muere a consecuencia de una sobredosis de Seconal.

“…«Esta es Alejandra, la niña más dotada del mundo. Tiene todo lo que Dios puede conceder a un ser humano… y sin embargo, está siempre triste»”[2], dijo a modo de presentación uno de sus amigos, cuya expresión es registrada en el diario el 24 de agosto de 1955.

El nombre de Alejandra Pizarnik se suma al de otras escritoras o poetas que optaron por el suicidio como fueron Virginia Woolf o Alfonsina Storni, a quienes pareciera no haberles alcanzado la escritura para “librarse” de esa muerte. Como si escribir, y muy bien, no hubiera sido suficiente para “exorcizar”, textualmente, sus propios demonios.

Alejandra Pizarnik se ha convertido en emblema para críticos y estudiosos de su obra; en un personaje que atrae la atención de aquellos que se sienten seducidos por el enigma de la poeta suicida. Aunque no es este el punto que me parece más interesante de abordar sino otro: el de su deseo de escribir la “prosa perfecta”. Uno de los temas a los que dedicó los últimos años de su vida y que constituyó para ella un punto de imposibilidad y de fracaso.

Al respecto,  Cristina Rivera Garza, quien utiliza fragmentos de su poesía como un elemento importante dentro de la trama de su novela La muerte me da, anota: “La prosa, en el sentido pizarnikiano, no es la anécdota ni el contenido del relato sino algo más, algo que, de manera breve y sublime, ella se cree incapacitada para escribir. Se trata de una prosa que, incluso, pone en tela de juicio la capacidad comunicativa de la misma. Una idea que cuestiona la supuesta habilidad intrínseca de la prosa para transmitir significado…”[3] Y más adelante, agrega: “Como si el anhelo de la prosa, que sabe imposible, fuera más anhelo en su propia imposibilidad […] Como si le diera gusto fracasar. Como si ese fracaso constituyera, al fin y al cabo, el guiño victorioso de su anhelo...”[4]

Cada palabra, cada frase, eran objeto de cuestionamiento, de crítica, de su propia autora, quien no estando satisfecha con lo que decía, creía que podía siempre decirlo de otra manera.

Para Ana Becciú, editora de los Diarios (2005), la escritura de estos se halla directamente “…relacionada con la búsqueda de una prosa, con la ambición de dotarse de un lenguaje concreto que le permita un día escribir una novela”.[5] Y este deseo es descrito por Pizarnik en términos de brevedad, claridad y belleza: “…lo que yo quisiera es escribir un libro muy, muy breve. Algo muy hermoso y muy breve. No una novela sino una crónica. Pero la imagino en una prosa simple y cristalina, aunque admitiendo todas las complejidades, en fin, aquella prosa que no sabría nunca escribir”.[6] “…Un libro en prosa que no fuera una novela sino una casa”[7]; un libro que la mantuviera por mucho tiempo construyendo su propia morada.

Puntualizo algunas cuestiones que me permitan hacer una personal lectura, desde el discurso psicoanalítico, sobre Alejandra Pizarnik.

Freud hace en El creador literario y el fantaseo, de 1908, una analogía entre el juego infantil y el oficio del poeta, pues éste, al igual que el niño, “…crea un mundo de fantasía al que toma muy en serio…” pues “…lo dota de grandes montos de afecto, al tiempo que lo separa tajantemente de la realidad efectiva”.[8] Asimismo, señala que gracias a la irrealidad de este mundo inventado por el poeta, muchas de las cosas que, de ser reales no provocarían un goce, pueden suscitarlo por medio de la fantasía; y lo contrario, muchas excitaciones que pueden resultar penosas, se transforman en fuentes de placer para quienes lo leen.

(Fragmento)

PIZARNIK. DESNUDA

 



“Es una niña monstruo” —decía Janis Joplin cuando se encomendaba a su influjo—, una mística, una hembra revolcada en el despojo; tan frágil que no está nunca —porque siempre se acaba de ir— y tan sensorial que vive en los objetos de tu casa. No duele, pero duele en todas partes. “Tú eliges el lugar de la herida”, concedió.

Y es que, ¿cómo podemos describir a está poeta? Decir algo más de lo que ya se ha dicho. ¿Cómo hablar de Alejandra o de las Alejandras que vivían en ella?

Más Alejandras:

Pizarnik se desdobla constantemente. Tiene gente dentro: gemelas muertas, Alejandras antiguas y otras mujeres que no se atrevió a ser. “He nacido tanto / y doblemente sufrido / en la memoria de aquí y de allá”, escribe. Y también: “ahora / en esta hora inocente / yo y la que fui nos sentamos / en el umbral de mi mirada”. Más: “recuerdo con todas mis vidas / por qué olvido”.

En la vida de Alejandra siempre hubo una profunda tristeza, angustia, desconsuelo, soledad, ansiedad. Todos estos factores presentes en su vida, una y otra vez, de manera constante la llevaron a la muerte, pero ¿cómo alguien puede morir de poesía? ¿Las palabras matan a las personas o es el desamor y la desesperanza?

En la historia de la poesía existieron dos grandes mujeres que murieron de poesía inundadas de esa soledad y tristeza: Alejandra Pizarnik y Sylvia Plath para mí son las más grandes poetas suicidas.

“Sé que moriré de poesía“, dijo Pizarnik. Ella lo sabía, sus palabras iban más allá que una premonición o un sentimiento de desaliento. Era la falta de fuerzas para seguir viviendo y el exceso de desencuentros amoroso los que acabaron sus ganas de seguir viviendo.

El poder de sus palabras nos habla de la profundidad exquisita de su pluma. Aunque su vida estaba plagada de claroscuros. La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que en muchos casos han llevado a algunos poetas a escribir sus grandes obras como es el caso de Alejandra Pizarnik.

Nos hace pensar que su vida llena de oscuridad y desalientos la llevo a escribir extraordinarios poemas.

Alejandra Pizarnik nació en Argentina, en 1936, y partió de este mundo en 1972. Una mujer depresiva y al mismo tiempo sexual nos invita a un mundo surrealista a través de su poesía. Algunos de los datos destacados que se sabe es que vivió en París y mantuvo amoríos tanto con hombres como con mujeres. Allí trabajó para la revista Cuadernos y para algunas editoriales francesas; tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire e Yves Bonnefoy; estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires, pero no concluyó. Sin embargo, dedicó gran parte de su tiempo a dar cursos de pintura, de literatura y periodismo. De esta época proviene su relación de amistad con dos grandes de la literatura: Julio Cortázar (argentino) y Octavio Paz (mexicano).


En su poesía, Pizarnik nos habla de esas Alejandras lejanas y cercanas al mismo tiempo, nos deja conocerlas a profundidad. Nos habla de su fragilidad, del desamor, del desconsuelo de su alma, de la noche, de lunas y cielos infinitos.

En su etapa como adolescente sollozaba por su terrible acné y se narcotizaba con anfetaminas para bajar de peso, algo que la inquietaba de sobre manera pues era agredida por su hermana. Vivía en constante desequilibrio mental por su sobrepeso. En sus poemas vemos reflejados todo el sufrimiento que ella vivió por años a causa de desórdenes alimenticios, éstos la llevaron a una profunda y severa depresión por años, pero al mismo tiempo su problemática le permitió escribir extraordinarios poemas.


Con el tiempo, Pizarnik se volvió adicta a las pastillas por lo que vivía atrapada constantemente entre el insomnio y la euforia; luz y sombra; día y noche; amor y desamor; felicidad y sufrimiento, todo al mismo tiempo.


Detonaba confusos sin saberes. Y como todo trastorno psicológico tiene origen en la familia, encontramos que Alejandra Pizarnik poseía unos tremendos celos hacia su hermana mayor. Su lenguaje verbal era deficiente pues tartamudeaba. Ella hablaba español con acento europeo. Sentía que no encajaba en ningún lado. Hundida siempre en la soledad y la tristeza, halló los ingredientes perfectos para escribir los más bellos y dolorosos poemas.


Por otro lado, en su ser habitaba la otra Alejandra. Una mujer con un tremendo deseo de ser amada y aceptada. Mantuvo relaciones con varios amantes, hombres y mujeres, pues finalmente lo importante era ser amada y entregarse al placer. A pesar de sufrir la no aceptación e intolerancia de algunas personas de su entorno más cercano ella se las arreglaba para volver los rechazos polvo. Llevaba una vida sexual satisfactoria según lo argumenta en algunos de sus poemas.


La historia de la literatura nos muestra una Alejandra Pizarnik feminista por convicción y no por moda.


Muchos de sus poemas hablan de vaginas abiertas, de mujeres durmiendo complacidas, de pieles diversas en su lecho. Eso la llevó a convertirse en un icono del feminismo.


Por tener la valentía de vivir a pesar de todo y de alzar la voz para gritarle al mundo lo que otras guardaron en una caja de silencios.


Pizarnik feminista es recordada no sólo por sus geniales poemas, sino por la idea de hablar del erotismo, de frustración, de tristeza y de atrevimiento. Por hacerlo desde una visión de la feminidad, sin nada que esconder, como un cuerpo blanco y desnudo, como un libro abierto.

Hijas del viento

Alejandra Pizarnik

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.



jueves, 20 de enero de 2022

BUCEANDO...


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Y Online.            Teléfono: 34 653 379 269                                Instagram: @psicoletrazaragoza.      Website: Página Web de Rodrigo Córdoba


Cada adversidad, cada fracaso y cada  angustia llevan consigo la semilla de un beneficio equivalente o mayor, cada persona que vence en cualquier empresa debe estar dispuesta a quemar sus naves y eliminar todas las posibilidades de dar marcha atrás, cada uno de nuestros actos es una declaración hacia nuestro propósito, nada es tan necesario para el éxito como lo es la  simple búsqueda de un objetivo. El principal problema del hombre no es obtener placer o alejarse del dolor sino encontrarle un sentido a su vida, ya que dicha búsqueda de sentido es la fuerza más poderosa dentro del ser humano. La fuerza motivadora primordial en cada persona es tratar de comprender la razón de ser, o sea, el significado de nuestra existencia. Esto es lo que separa al hombre de la bestia. El animal busca el placer y el poder, pero desconoce el concepto de identidad y significado. El hombre, aunque busque placer y poder, encuentra su esencia en la identidad y en el significado. Cuando la búsqueda del significado le es frustrada al ser humano, se produce lo que se llama frustración existencial. Esta sensación de frustración se desarrolla a partir de una sensación de vacío interno el cual se manifiesta de diferentes maneras. A veces como aburrimiento, depresión, ansiedad y en general como una sensación de abandono; la creencia de que nada vale la pena en la vida. (Frankl)

Tal actitud no es una enfermedad mental en sí misma, sino más bien un debilitamiento del espíritu que es común en mayor o menor grado a todo el género humano, a menos que esa persona haya descubierto el PROPÓSITO de su existencia. Hay una realidad psicológica y esta es que el ser humano no vive satisfecho en un ambiente sin tensión ni problemas. La vida, para que tenga mayor significado y satisfacción, debe vivirse en medio de las responsabilidades y los problemas diarios. Otro ingrediente necesario para que la vida tenga satisfacción y significado es el proceso hacia el alcance y logro de nuestras metas y valores. Hay dos posibilidades con respecto al sufrimiento: que culpemos a las circunstancias externas o que logremos asumir la actitud correcta y nos demos cuenta que en la vida hay problemas, hay dolor y sufrimiento, pero muy a pesar de esto, cada uno controla sus propias emociones y cada uno es capaz de vivir con un objetivo. La verdadera definición del concepto de felicidad es algo que brota de adentro hacia fuera.

 Podemos obtener resultados positivos en nuestras vidas si tratamos de alcanzar valores positivos. La verdadera felicidad no debe confundirse con el placer. El placer tiene que ver con disfrutar momentos felices y agradables, pero la felicidad es una actitud que brota de adentro hacia afuera. Podemos disfrutar momentos de placer y no ser felices. De igual forma podemos estar en medio de circunstancias desagradables y ser felices.

Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si la naturaleza nos permitiese progresar  sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como lo somos ahora,  debemos recordar que nunca recibimos más de lo que podemos soportar y que a través de nuestros esfuerzos y caídas, somos fortalecidos así como el oro es refinado con el fuego.

Como dijo Aristóteles «La virtud, como el arte, se consagra constantemente a lo que es difícil de hacer, y cuanto más dura es la tarea, más brillante es el éxito”. La edad no es una traba, la conquista es diaria. Desarrollo no es lo que tenemos sino que hacemos con lo que tenemos, no son los acontecimientos lo que perturban la mente, sino lo que hacemos con eso. Recordemos que vemos las cosas no como son, sino como somos, si cambiamos la forma de ver las cosas haremos que las cosas que vemos cambien. Si decidimos parar estancamos el cerebro. Lo trágico de la Vida no es la muerte, es lo que muere dentro de nosotros mientras estamos Vivos, es por eso que hay muertos que andan por el mundo Vivos, y Vivos que andan por el mundo muertos- dicen los que saben que lo ideal es dejar un legado-. La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. Perpetuemos en nuestra conciencia que la mente intuitiva es un regalo sagrado, la mente racional es un fiel sirviente, hemos creado una sociedad que le rinde honores al sirviente y nos hemos olvidado del regalo. La buena noticia es que nuestro cerebro es maleable, podemos moldearnos o reformatearnos eso está demostrado a través de la neurociencia, la neuroplasticidad es una realidad Científica. Ser feliz resulta de una contabilidad atenta a los movimientos positivos y negativos de las cuatro dimensiones psicológicas esenciales de la existencia: las relaciones con los otros, los vínculos íntimos, el empleo del tiempo libre y la satisfacción de haberle encontrado sentido a la existencia…