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Paz y Ciencia

lunes, 23 de octubre de 2017

Correr sinsentido



Hoy, por ejemplo, ejemplo, he visto como a las 7 de la mañana he visto como la mamá y sus dos hijitos salían corriendo para ir al Colegio. Así, mientras preparo la leche para mi hija mayor o la papilla para mi hija pequeña (también rápido); veo cerca y dentro de mí que todos corremos sin ningún tipo de sentido. Podemos levantarnos media hora antes e ir más tranquilos/as. Esto facilitaría mucho las cosas. Aún así, seguimos corriendo de un lado a otro sin ningún tipo de sentido. Sin saber donde vamos, de forma mecánica, como robots dirigidos a un lugar que nos absorbe las energías.
Estimo que sería más fácil que la vida sería más agradable si nos levantamos un poquito antes y fuéramos despacio donde quiera que sea. Nuestras energías dan más sensación de sosiego y plenitud.
¡Qué bendición que mi peque se levante a las 6:00 pidiendo leche, se la preparo, porque mi mujer se ha sacado leche, con tranquilidad. Cuanto más tranquila está más sale. La mezclo con polvos y hoy, por ejemplo, se ha quedado dormidita con la tetina.
Eso es paz.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo www.rcordobasanz.es

domingo, 22 de octubre de 2017

Como detener el ciclo de la ira



Cuando sufres, haces sufrir a la gente que te rodea. Es algo muy natural. Por eso hemos de aprender a manejar nuestro sufrimiento, para que no vayamos repartiendo malestar a gente que nos quiere.
Cuando eres cabeza de familia (mujer u hombre), sabemos que el bienestar de nuestra familia es muy importante para conseguir paz y amor.
Tu compasión te conduce a aprender a manejar tu sufrimiento porque sabes que no es una cuestión individual, y que tu felicidad tampoco lo es.
Cuando alguien está enfadado y no sabe cómo manejar su ira, se siente impotente, sufre. Y también hace sufrir a los que le rodean; amigos, compañeros de trabajo, familia...
Al principio puede pasar que la persona que te enoja merece un castigo porque te está haciendo sufrir.
Date un tiempo para reflexionar, da un paseo o intenta realizar alguna actividad de relajación.
Puede que esa persona sea muy cercana a ti, por ejemplo, un familiar. Intenta abrazar tu ira para que exista calma en el entorno y que tu ira no se proyecte en los demás tratando de que podamos conseguir un espacio de tranquilidad donde, poco a poco, tú dejes de emanar esa fuerza de ira, que como sabes, procede de un sufrimiento. 
Si no puedes hacerlo solo/sola pide ayuda; no es tan fácil como leer un consejo.
Abrazos. Rodrigo Córdoba Sanz. www.rcordobasanz.es Página Personal

viernes, 20 de octubre de 2017

Deleuze. La genealogía de la moral

Como bien dice G. Deleuze, la geneología es valor del origen y origen de los valores. La genealogía se opone al carácter absoluto de los valores y a su carácter relativo o utilitario. La genealogía significa el elemento esencial de los valores, del cual deriva su valor mismo. La genealogía quiere decir, pues, origen y nacimiento, pero también diferencia o distancia en el origen.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Vigilar y Castigar



Duns Scoto: La persona es la última soledad.

Foucault ha sido filósofo, psicólogo, historiador y, quizá, no un sumo especialista en grandes y numerosas disciplinas pero abrió muchas fuentes del saber. Al comienzo de la modernidad, al comienzo de la modernidad, la gradualmente, emancipación de la razón humana se aplicó a objetos del universo: poco después su interés se dirigió a los sujetos, y a aquellos desarrollos técnicos que primero sirvieron para manipular las cosas se complementaron con otros similares para manipular las personas.
Vinculación entre saber y poder: sólo alcanza poder quien de veras sabe, sólo sabe auténticamente quien eficazmente puede, y todo saber, que alcanza, a menudo el poder. La época contemporánea, en cualquier caso ha invadido su último refugio en la caterva de pedagogos, médicos, regeneradores del alma, carceleros y demás promotores de la socialización racional. Lo que se desvía de la norma es observado, categorizado, observado, curado, reprimido...



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Página web: www.rcordobasanz.es

¿Las cárceles sirven para convertir en mejores personas?


Idea de Jeremy Bentham en 1971. Panóptico

Supongamos que aceptamos la premisa de que si las cárceles siempre han tenido siempre un gran número de reincidentes, tal vez este hecho conlleve a un cierto beneficio para la sociedad. ¿Cuál podría ser?
Bueno, la gente que es adepta a la vida criminal podría, en cualquier caso, ser causante de graves problemas. Podrían, por ejemplo, entrar en política. Las cárceles están llenas de ladrones insignificantes que roban repetidas veces a gente probablemente tan pobres como ellos. Sin el sistema penal como educación en esa vida, algunas de estas personas podrían generalizar sobre sus problemas, y teorizar sobre la validez de la noción fundamental de propiedad privada. Algunos organizarían reuniones, motines o reuniones políticas. Pero, en lugar de eso, aquellos que no aceptan la ideología dominante, son conducidos sistemáticamente a una historia de vida que cualquier penalista conoce de memoria: el reincidente indeseable, es el delincuente permanente.

Rodrigo Córdoba Sanz, 18 de octubre. Zaragoza.

martes, 17 de octubre de 2017

Enfermedad Mental y Psicología



Enfermedad mental y psicología propone una vuelta de tuerca a los debates en torno a, por un lado, las condiciones en que puede hablarse de enfermedad en el terreno psicológico y, por otro, las relaciones entre los fenómenos de la patología mental y los de la patología orgánica. Para ello busca problematizar las nociones de enfermedad, etiología, síntoma. “Si nos cuesta tanto definir la enfermedad y la salud psicológicas, ¿no será porque nos esforzamos en vano en aplicarles masivamente conceptos destinados también a la medicina somática? La dificultad de encontrar una unidad entre las perturbaciones orgánicas y las alteraciones de la personalidad, ¿no procede de suponerles una estructura del mismo tipo?” En este libro apasionante, Foucault apunta a desmontar la idea de una patología general y abstracta válida para ambos campos y a mostrar que la raíz de la patología mental no debe buscarse en tal “metapatología”, sino “en cierta relación, históricamente situada”, del hombre con la locura: en la enfermedad hay “todo un núcleo de significaciones que corresponden al ámbito de donde surgió y, ante todo, al simple hecho de que allí quedó identificada como enfermedad”. De este modo, pone en cuestión el estatuto epistemológico mismo de la psicología; la producción en este campo “no es el descubrimiento progresivo de lo que es la locura en su verdadera naturaleza; solo es la sedimentación de lo que la historia de Occidente hizo de ella desde hace trescientos años”. “En realidad, solo en la historia podemos descubrir el único a priori concreto en el que la enfermedad mental adquiere, con la apertura vacía de su posibilidad, sus figuras necesarias.” Publicada originalmente en 1954 con el títuloEnfermedad mental y personalidad, esta obra fue revisada luego por su autor a la luz de los desarrollos teóricos logrados en su Historia de la locura en la época clásica (1961), origen de la versión que ofrecemos al lector ahora. En este sentido, constituye un valioso testimonio del devenir del pensamiento foucaultiano.

Qué quería decir Foucault en Vigilar y Castigar




En el texto "Vigilar y Castigar" de Michel Foucault, se llega a deducciones claras, no es un texto muy amable para quienes tienen un poco de sensibilidad. Personalmente, trabajé en el Centro de Internamiento por Medida Judicial (antes Reformatorio). Como podéis imaginar, no era fruto de mi devoción, de mi vocación estar trabajando ahí.
Sobremedicación, castigos desproporcionados, falta de apoyo, poco apoyo entre "educadores". En verdad, un lugar donde Michel Foucault bien pudiera describirlo en este texto sugerido con anterioridad.

Se intenta, algunos y algunas psiquiatras, "humanizar" las "Unidades de Agudos" o "Unidades de corta estancia". Se intenta normalizar los juicios.
Es decir, un análisis continuo acerca de si algún disciplinado se desvía en algún sentido de la normalidad. Las leyes, tradicionalmente, son planteadas en términos negativos. Ponen límites sobre la conducta y deciden lo que es inaceptable. Pero las leyes raramente hablan acerca de qué conducta es la deseada. Como forma de poder, la ley previene, pero no especifica. El poder disciplinario es muy diferente: no sólo castiga, también recompensa. Premia con estrellas de oro la buena conducta. Y su tendencia es definir, a todo lo que transgrede sus principios, no sólo como malo sino como anormal. Se trata de un uso del poder más sutil, que funciona internamente en el transgresor y consolida las categorías de lo "normal" en detrimento de todas las otras.
Este texto sería válido, también, para la atención de psiquiatras en centros de salud mental, en psiquiatras privados y en algunos psicólogos. 
En ningún otro lugar como en el centro de agudos, en una unidad de psiquiatría, con psiquiatras privados y algunos psicólogos, el concepto de normalidad utilizado como técnica fruto del uso institucionalizado.
Sólo si se demuestra una conducta buena, sana y apropiada, definida por supuesto por las autoridades de la institución

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.