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Paz y Ciencia

viernes, 1 de julio de 2022

LA OTRA PSIQUIATRÍA

 


José María Álvarez. La Otra Psiquiatría 


¿Qué es «la Otra psiquiatría»?

No vale la pena fechar algo que surgió sin la pretensión de que algún día se escribiera su historia. Con decir que fue a principios de este siglo, es suficiente. En cambio, sí conviene mencionar un lugar, Valladolid, y un emplazamiento, el Hospital Psiquiátrico Dr. Villacián, hoy día cerrado por inútil.

Ya se sabe que las cosas no surgen porque sí. El caso es que la enseñanza y las publicaciones de Fernando Colina y de José María Álvarez, destinadas al principio a la formación de los residentes de Psicología clínica y de Psiquiatría del Villacián, comenzaron a despertar cierto interés más allá de los meandros que dibuja el Pisuerga a su paso por la ciudad de Valladolid. Con vistas a que nuestros chicos se juntaran con otros y discutieran sobre sus preocupaciones clínicas, establecimos unas reuniones con los residentes de Chus Gómez, por entonces psiquiatra del Hospital de Toén, en Orense, y con Pepe Eiras, figura señera del psicoanálisis en España, afincado en Vigo. Daba gusto ver cómo se discutía con los pies en el suelo, es decir, sin dejar de lado la referencia a la clínica, echando mano de los grandes pensadores de la psicopatología y posponiendo para el final las construcciones teóricas, siempre de inspiración psicoanalítica. Aunque fueron pocos, estos encuentros —unas veces en nuestro manicomio y otras en el de Toén— impulsaron el trabajo de formación que veníamos realizando desde muchos años antes e insuflaron en los jóvenes —incluso en nosotros— un cierto orgullo de pertenencia a un grupo que, aunque marginal, se tomaba muy en serio la formación y apostaba por un permanente retorno a la clínica. De ahí habría de surgir, poco después, la Otra psiquiatría, precisamente de ese grupo alejado de las corrientes hegemónicas pero cercano a los pacientes y comprometido con la asistencia pública.

Siempre se ha dicho que la Otra psiquiatría está entretejida de amistad y respeto, y que si estamos ahí es porque lo pasamos bien y porque queremos. También están muy claros sus intereses: el psicoanálisis, la psicopatología y el trato con el loco. La mayoría de nosotros trabajamos en la sanidad pública, y desde ahí pretendemos contribuir al vigor teórico del psicoanálisis y a su eficacia terapéutica. Tenemos la inmensa fortuna de que nos acompañan muchos jóvenes que se forman en Psiquiatría, Psicología clínica y Enfermería psiquiátrica, además de otros rotantes de Europa y del otro lado del Atlántico, cada vez más numerosos. Son ellos quienes mantienen viva nuestra pasión.

De carácter local en sus inicios, a este movimiento se han venido sumando numerosos especialistas del resto de España, de otros países próximos y del otro lado del Atlántico. Ramón Esteban, por mencionar a uno de los primeros promotores, dio el relevo a otros más jóvenes, como Javier Carreño, Kepa Matilla y Juan de la Peña, colegas que suelen compartir mesa en nuestras Jornadas con Rafael Huertas, Segundo Manchado, Adolfo Santamaría y otros asiduos colaboradores. En esta carrera de relevos, lo más importante es que el testigo del amor a la clínica pase de mano en mano. Pero para que eso suceda, debemos poner mucho cuidado en elegir bien a quién se lo entregamos.

Todas las iniciativas surgen de la conjunción de cuatro grandes principios. En primer lugar, considerar el respeto a la libertad y la dignidad del paciente como el requisito previo e indispensable para la realización de cualquier encuentro que se quiera terapéutico. En segundo lugar, investigar el pathos desde el punto de vista psicoanalítico y aplicar ese saber en el marco asistencial de los servicios públicos. Como tercer elemento, actualizar la psicopatología clásica y recuperar el punto de vista eminentemente clínico que inspiró sus orígenes tanto como los del psicoanálisis, de manera que ambas corrientes confluyan, se articulen y favorezcan. Finalmente, el conjunto de esos quehaceres está eslabonado con el com nopromiso de transmitirlos a través de la formación de futuros especialistas en Psicología clínica y Psiquiatría, fomentando su participación en los diversos eventos y publicaciones.

La fuerza y la energía que con los años ha ido adquiriendo este movimiento se asienta en el rigor de los argumentos, la eficacia de la práctica y la permanente formación a que nos mueve la ética de lo que hacemos.

José María Álvarez
Valladolid, 29 de agosto de 2017

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jueves, 30 de junio de 2022

ESPERANZA EN PSICOSIS

 



JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ. Principios de una psicoterapia de la psicosis.

"La Otra Psiquiatría"

Descripción

En el libro, el autor, con treinta años de experiencia clínica en el tratamiento de la psicosis, concluye y argumenta lo que considera los dos pilares claves que sostienen y permiten la psicoterapia de la psicosis: que la locura es una defensa para sobrevivir cuando alguien se ve sobrepasado por experiencias inhumanas y que su tratamiento se basa en la transferencia, esto es, en la palabra como cemento de la relación terapeútica y base de cualquier tratamiento posible. Un camino de cómo hablar con los locos, qué decir y qué callar, cómo realizar una psicoterapia con estos pacientes, tan trastornados que no se sabe muy bien cómo entrarles y conversar con ellos.

La idea de este libro surge de la asunción de nuevos cometidos en el trabajo hospitalario, a lo que se añaden peticiones de residentes y compañeros ávidos de algunos principios con los que orientarse en el quehacer diario en las trincheras de la locura.

No se trata de los principios de la psicoterapia de la psicosis, sino de una psicoterapia. Una psicoterapia entre muchas, basada en una amplia experiencia con pacientes gravemente perturbados.


La locura es humana, demasiado humana, pero los humanos no estamos preparados para sobrevivir a cualquier circunstancia ni situación. Y menos aún aquellos que, por distintas razones, se quedaron a medio hacer y subsisten a la intemperie, más expuestos y vulnerables

José María Álvarez


La locura es una defensa que, en ocasiones, conduce al retiro e impone una distancia. A veces la defensa es tan radical que la distancia se convierte en abismo. Un abismo defensivo, pero también un abismo de soledad y exilio. Cuando esto ocurre, cuando la locura nos arrastra hacia los sumideros de la vida, entonces es posible que sólo una mano tendida que agarre bien fuerte y tire en dirección contraria pueda conducir la locura hacia un lugar más habitable, quizá hacia un encuentro o un lugar en el que la soledad pueda ser compartida.

Juan de la Peña

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LA LOCURA NO ES CREATIVA

 


@psicoletrazaragoza


La víspera de Nochebuena de 1888, Vicent Van Gogh se cortó una oreja tras una fuerte discusión con su admirado Paul Gauguin, un suceso que marcó profundamente al artista holandés cuya condición psicológica empeoró en el año y medio que le restaba antes de acabar con su vida de un disparo. Lo que podría haberse quedado en una anécdota truculenta se ha convertido en un símbolo del lado más oscuro del pintor, que poseía un talento tan desbordante como lo era su fragilidad mental,

Su enfermedad todavía continúa planteando preguntas y ha generado muchas especulaciones", apuntó a Efe la comisaria de la exposición, Nienke Bakker, quien recalcó que las obras del pintor "no deben ser vistas como el resultado de su enfermedad, porque pintó a pesar de ella". Van Gogh sufría ataques que le afectaban varios días y se llegaban a prolongar durante semanas, durante los que se encontraba en un estado delirante y completamente confundido, sin saber lo que estaba haciendo y sin poder trabajar, explica Bakker. En uno de estos intensos momentos de manía, Van Gogh se cortó la oreja izquierda, pero no solo el lóbulo como se ha sostenido durante más de un siglo, sino prácticamente todo el apéndice, que entregó a una sirvienta y no a una prostituta.


Así lo atestigua un dibujo realizado por Felix Rey, el doctor que atendió al holandés tras el incidente, en una carta que ha sido recientemente descubierta por la investigadora Bernadette Murphy y que se expone en la muestra. Rey fue retratado por Van Gogh en uno de los lienzos que realizó tras regresar del hospital, cuando también dejó constancia de su mutilación en dos autorretratos con la cabeza vendada en los que el artista trataba poco a poco de "reconstruir los pedazos de su vida", según Bakker. "Después de su regreso a casa desde el hospital le interesaba hacer hincapié en su propio entorno y en la identidad, como si buscara tierra firme y tratara de encontrarse a sí mismo de nuevo", explicó.

La exposición incluye diversas piezas artísticas, documentos y objetos que permiten profundizar en los últimos 18 meses de vida del artista, un recorrido que contradice la idea de que las creaciones de Van Gogh eran producto de su locura. "Uno de los mayores malentendidos sobre Van Gogh es que el arte era producto de su enfermedad o de su locura. Esto no era así", recalcó la comisaria. "Campo de trigo con cuervos" y "Jardín del asilo" son dos de esas obras que "revelan su lucha contra la enfermedad y que su trabajo se había convertido en su único salvavidas", según Bakker, y que pueden visitarse en la exposición, abierta hasta el 25 de septiembre.


Van Gogh recibió diferentes diagnósticos a lo largo de su vida, según cambiaban los avances médicos, como epilepsia, esquizofrenia, neurosífilis, psicopatía y trastorno bipolar, entre otros. Sin embargo, "nunca se ha llegado a una conclusión general y precisa" sobre el mal que le aquejaba, según la especialista, quien detalló que el museo pretende hoy "averiguar si es posible llegar a un acuerdo y presentar un diagnóstico general que pueda abarcar las diferentes teorías" y esclarecer el enigma de su enfermedad.


Ni la última pintura que realizó el artista holandés, "Raíces de árboles", ni ninguno de los lienzos que realizó durante los últimos y convulsos meses de su vida en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole o en Auvers anticipaban el trágico desenlace del artista, apuntó Bakker. En una carta escrita meses antes de su fallecimiento, Vicent explicaba a su hermano y protector, Theo, que "sabía que uno podía romperse los brazos o las piernas y, después, mejorar, pero no sabía que uno podría romperse el cerebro y, después, mejorar también". Pero una nueva crisis hizo pronto que Van Gogh perdiera la esperanza de sanar.

La muestra se cierra con el revolver oxidado con el que supuestamente el artista se quitó la vida en 1890, apenas dos meses después de salir del sanatorio, que fue encontrado setenta años después por un agricultor en los alrededores de Auvers. Sus últimas palabras, en una carta inacabada para Theo marcada por salpicaduras de sangre, es su último testimonio: "He arriesgado mi vida por mi propio trabajo y mi razón se ha medio hundido en ello".





SOLEDADES

 

@psicoletrazaragoza

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Y Online. Teléfono: +34 653379269.                        Página Web- Contacto: www.rcordobasanz.es

No todos pueden ser extrovertidos. Algunos de nosotros preferimos estar solos, y eso está bien también. Investigaciones muestran que hay muchas razones por las que estar solo (y que te guste) ¡no es tan malo! Quienes les gusta estar solos suelen tener estos rasgos de personalidad.

1. Mayor fortaleza emocional

Las personas que les gusta estar solos pueden aceptar, comprender e identificar mejor sus emociones porque pasan más tiempo observando y evaluando sus propios pensamientos y sentimientos. Debido a que se han tomado este tiempo extra para comprender sus emociones, tienen una mejor idea de cómo manejarlas. Tener esta capacidad para comprender mejor, manejar y canalizar sus emociones de una manera positiva no solo es empoderante, sino también una sensación de fortaleza sobre la que muchos no se toman el tiempo de crear y construir.

2. Naturalmente empático

Estudios sugieren que las personas que prefieren estar solas están más en contacto con los pensamientos, sentimientos y emociones de los demás a su alrededor, lo que los hace más empáticos. Esta conciencia de las emociones de los demás, así como las propias, les permite no solo empatizar sino mostrar más compasión por quienes les rodean. Las personas empáticas pueden identificar, reconocer y experimentar los sentimientos de los demás, lo que puede aumentar su sensibilidad hacia otros seres humanos y les permite preocuparse por las personas en más que un nivel superficial.

3. Valoran su tiempo

Hemos llegado a este en el punto anterior, pero la razón por la que las personas que disfrutan de estar solas son más selectivas con la compañía que eligen es porque valoran su tiempo. Las personas que prefieren pasar tiempo solas comprenden el verdadero valor del tiempo, un activo en nuestras vidas que muchos pasan por alto o eclipsan cuando están entre otros. No solo valoran su propio tiempo, sino que generalmente tienen más respeto por el valor y el tiempo de los demás.


miércoles, 29 de junio de 2022

SERENIDAD 🌹


Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Y Online. Nos conocemos: www.rcordobasanz.es.  Instagram: @psicoletrazaragoza


El estoicismo es un filosofía que busca, ante todo, la tranquilidad y la serenidad de espíritu. Para Epicteto, el sabio –y feliz– es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, sin desear otras. (Imagen de Epicteto de dominio público vía Wikimedia Commons).

Epicteto es uno de los filósofos más célebres de la corriente filosófica conocida como estoicismo, de gran popularidad en la Grecia helenística y en la antigua Roma. Vivió casi toda su existencia como esclavo, sin embargo, tras quedar en libertad, se convirtió en uno de los filósofos más famosos del mundo. Ante todo, serenidad de espíritu.

Su doctrina se centra básicamente en la ética, en la mejor manera de vivir la vida, y sus enseñanzas han pasado a la historia como unas de las mejores maneras de alcanzar la paz interior. Tanto es así que cuando hablamos de «tomarnos las cosas con filosofía», por lo general nos referimos a las ideas estoicas, y por tanto, a las de Epicteto.

1 Destino predeterminado. Esta es una de las enseñanzas básicas del estoicismo, y por ello también de Epicteto. El ser humano no es libre, sino que su existencia está predeterminada. Nacemos y morimos bajo un plan divino que no podemos cambiar. Por ello, nuestro filósofo determina que no tiene sentido que sintamos preocupaciones, angustias o frustraciones, puesto que todo lo que nos ocurre, todo lo que acontece, no puede ser de otro modo. Como si de un viaje en tren se tratara, nuestra vida discurre por una senda marcada de antemano, de modo que nuestra libertad de acción no ha de centrarse en buscar tal o cual fin específico, sino en aceptar las reglas del juego y tratar, sencillamente, de vivir lo más cerca posible de nuestra propia naturaleza.

2 Tranquilidad de espíritu (ataraxia). Relacionado con lo anterior, el sabio es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, pues comprende que no tiene otra opción. No está en su mano controlar los sucesos de la existencia y por ello puede permitirse relajarse y aceptar lo que la vida le ofrece.

De este modo, asumiendo y aceptando la incapacidad de controlar los sucesos a los que se enfrenta, el ser humano puede alcanzar la ataraxia, la tranquilidad de espíritu. Como el mismo Epicteto afirmaba: «Compórtate en tu vida como en un banquete. Si algún plato pasa cerca de ti, cuídate mucho de meter la mano. En cambio, si te lo ofrecen, coge tu parte. Haz lo mismo con tus riquezas, amigos, parejas, familia o cualquier otro aspecto. Si puedes lograrlo, serás digno de sentarte a la mesa de los dioses. Y si eres capaz, incluso, de rechazar lo que te ponen delante, tendrás parte de su poder».

El sabio es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias que la vida trae consigo en cada momento

3 Vivir en el ahora. No preocuparnos ni por el pasado ni por el futuro, sino vivir siempre en el presente, único período sobre el que tenemos algún control. La vida centrada en el futuro complica la misma, pues el anticipo de aquello que puede ocurrir causa en nosotros temores (muchas veces infundados) y preocupaciones que pueden desembocar en problemas como la ansiedad o el estrés. Del mismo modo, la vida en el pasado, evocando lo que fue, comparándolo con lo que podría haber sido, desemboca a menudo en depresión, otro grave problema para el ánimo.

Por ello, Epicteto apuesta por una vida plena en el único momento sobre el que podemos tener algún poder de decisión: el ahora. Solo el momento presente es nuestro realmente y a él hemos de dedicar nuestra atención y esfuerzo. Y no dejemos que ni el pasado ni el futuro nos atormenten –dice el filósofo–, pues el primero ya no existe y el segundo lo afrontaremos con la misma ecuanimidad y virtuosismo que el hoy.

lunes, 27 de junio de 2022

INFIERNO DE DANTE

 



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Y Online.      Página: www.rcordobasanz.es          BLOGGER: www.psicoletra.com


¿Sabes cómo es el infierno según Dante?

El poeta italiano, Dante Alighieri, que vivió  entre los siglos XIII y XIV, marcó con su obra la ‘Divina comedia un hito en la historia de la humanidad. Su trabajo es uno de los escritos fundamentales que se dieron durante el paso del pensamiento medieval al renacentista.

Los primeros cinco círculos forman el Alto Infierno, y los cuatro últimos el Infierno Inferior. Ambos con construcciones atroces y terribles, que van empeorando a medida en que se acercan al centro de la Tierra, donde, según Dante, se encuentra Lucifer.

La Divina comedia es sobre Dante, quien realiza una visita -guiado por Virgilio- al Infierno, al Purgatorio y, finalmente, al Paraíso. Pero la descripción más vívida, que ha dejado un paradigma en la concepción cristiana del más allá, es la del infierno.

Durante la visita -que duró un día- Dante se encuentra con diferentes personalidades famosas -de la época y la historia- que ya habían fallecido. Estos encuentros se dieron, tanto en el infierno, como en el purgatorio y en el paraíso, dependiendo de la vida de la persona.

Según él mismo, Alighieri realizó su visita al infierno a los 35 años; y se dice que fue en el Viernes Santo del año 1300. Dante describe el lugar como un cono invertido, que consta de nueve círculos o niveles decrecientes. En cada nivel se ubican a los pecadores según sus faltas: mientras más cercanos al fondo, más grandes fueron sus pecados a lo largo de su vida.


Los primeros cinco círculos forman el Alto Infierno, y los cuatro últimos el Infierno Inferior. Ambos con construcciones atroces y terribles, que van empeorando a medida en que se acercan al centro de la Tierra, donde, según Dante, se encuentra Lucifer.



Los círculos del Infierno de Dante son:

Limbo – Círculo 1

Se encuentra en lo más alto del infierno. Está dispuesto para aquellos que vivieron como buenas personas, pero no recibieron el bautismo, y los paganos, por lo que no pueden entrar en el cielo. El castigo que se aplica en el primer círculo, es el deseo insatisfecho de conocer a Dios. Algunos de los habitantes más reconocidos son Homero, Aristóteles y Platón.


Lujuria – Círculo 2

Es el lugar en el que Minos juzga a los recién llegados y les asigna el lugar donde cumplirán su condena eterna; se le conoce como la verdadera puerta al infierno. En este círculo están aquellos que a lo largo de su existencia se dejaron arrastrar por la lujuria. El castigo consta de un fuerte viento interminable. Los personajes importantes en este círculo son Aquiles, Tristán, Paris, y mujeres como Cleopatra, Semíramis y Helena.


Gula – Círculo 3

Este es el círculo para los glotones. Su castigo consta en permanecer bajo una lluvia fuerte y continua, acompañada de granizo, y bajo la amenaza de Cerbero, -el perro guardián conocido en la mitología por su ferocidad- el cual no dudaba en desmembrarlos de ser necesario.


Avaricia – Círculo 4

Aquí encontramos a los avaros, a los que acumularon riquezas y a los que las derrocharon. Todos se encuentran condenados a arrastrar grandes pesos de oro por la eternidad.


Ira y pereza – Círculo 5

Círculo donde se encuentran los iracundos y los perezosos, hundidos en el lodo del río Estigia. Los primeros se golpean unos a otros por siempre, manteniendo su estilo de vida; los segundos, que no poseen ningún accionar, se ahogan condenados bajo fango.


Herejía – Círculo 6

Este es el primer círculo de la parte inferior del infierno, donde están los más terribles pecadores, dentro de lo que se conoce como la ciudad de Dite, uno de los nombres que se le da a Plutón o Hades. Entre sus muros, los herejes son castigados por las Furias o las Erinias: Alecto, Megera y Tisífone -de la mitología griega- así como por los llamados espíritus de la venganza.




MARA SELVINI PALAZZOLI

 



Te voy a contar una historia y te juro por lo más sagrado que no es una película de medio día, aunque lo va a parecer. Es una vida real y dolorosa.

Tú seguramente conoces el final, el reconocimiento y la gloria. Este es el comienzo, y si lo miras con ojos de terapeuta, entenderás algunas cosas que vinieron después…

Nuestro personaje es la menor de cuatro hermanos. Proviene de una familia pudiente de empresarios estresados y adictos al trabajo.

Su madre se quedó embarazada en plena guerra mundial, atravesando una situación de muchísimo estrés, porque temía que el negocio se fuera al garete por la delicada situación económica y por la forma de gastar de su marido. 

Viendo el panorama, su ginecólogo le recomendó abortar, pero ella, que era muy religiosa, se negó enérgicamente, y siguió adelante.

Nació el bebé, que es nuestra protagonista, y le confiaron su cuidado a Rosa, una campesina de un pueblo cercano al Lago Varese. 

Cuando la cosa estuvo más tranquila, tenía ella casi tres años, la llevaron a vivir a la lujosa casa familiar de Milán. Pero se sintió tan desubicada entre desconocidos, que se construyó un refugio debajo de un escritorio y allí permaneció varios días. Hasta que sus padres, frustrados, decidieron llevarla de vuelta con Rosa durante algún tiempo más.

Durante su infancia, de poco le sirvió su brillantez académica. Sus padres, a diferencia del profesorado, se mostraron poco impresionados por sus logros. Las medallas que se acumulaban en su habitación no brillaban lo suficiente para encandilarlos.

En 1941 se graduó en medicina, su carrera profesional despegaba, pero ese mismo año su madre (la biológica, no Rosa) fue diagnosticada de cáncer y nuestra protagonista decidió no separarse de su cama, cosa que ni su propia madre comprendía, pues no se sentía merecedora de semejante cariño. 

En su lecho de muerte le prometió que, desde el cielo, siempre podría contar con ella. Es muy fuerte, sí. Le prometió que,

desde el cielo, no al nacer, o durante su vida juntas, no, desde el cielo,

siempre podría contar con ella.

Un par de décadas después, su trabajo sobre anorexia nerviosa con base relacional impactó al mundo de la psicoterapia, situándola como una de las más destacadas académicas del momento y ofreciéndole importantes vínculos clínicos y profesionales con instituciones nacionales e internacionales. 

Lo que vino después es historia de la Terapia Familiar.