PEACE

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Paz y Ciencia

miércoles, 26 de abril de 2017

Un Ser Real

El hombre posee un ser real, una esencia, un diamante escondido, pero, con el fin de recibir el máximo de atención y de amor del entorno, lo recubre con una máscara:

"Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad, fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.
Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados, alejando a los demás debido a un estorbo: la máscara.
Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades, luego descubro que al no ver mi humanidad, los demás no me quieren por lo que soy sino por mi máscara.
Uso una máscara para preservar mis  amistades, luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico, realmente no era amigo mío, sino de la máscara.
Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático, luego descubro que aquello que más ofende a las personas con las que quiero intimar es la máscara.

Me pongo una máscara convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado, luego descubro la triste paradoja: lo que más deseo lograr con mis máscaras es precisamente lo que impido con ellas".

Gilbert Brenson, Quitarnos las máscaras.

martes, 25 de abril de 2017

Radiografía de la Sociedad

Claudio Naranjo es un hombre complicado. Su vasta experiencia en tantas fuentes del saber (y el sentir), le han colocado, por sus propios discípulos y lectores como una persona no convencional y genial.
En su libro El Eneagrama de la Sociedad hace una clara declaración de intenciones, una forma distinta de ver el mundo y cómo cambiarlo.

"Si consideramos que una sociedad sana difícilmente podrá existir sin el fundamento de individuos sanos, se hace imperativo reconocer el valor político de la transformación individual"

Eneagrama de la Sociedad. Claudio Naranjo

sábado, 1 de abril de 2017

Ibone Olza: Una año con las mujeres refugiadas


Nurture Project: un año con las madres refugiadas

por I.O.
Hace ahora un año, en marzo de 2016, un grupo de mujeres de distintos lugares del mundo llegó a Grecia para ofrecer apoyo urgente a las mujeres y madres refugiadas. En medio de la enorme crisis humanitaria las fundadoras de Nurture Project International decidieron crear una ONG dedicada a ayudar a las embarazadas y madres recientes, a apoyarlas en sus lactancias, a cuidar a sus bebés y niños pequeños nacidos en situaciones durísimas, a facilitar la nutrición y alimentación de los más pequeños, inocentes e indefensos. Esa ayuda puede incluir cosas tan mundanas como conseguir pañales para los bebés o compresas para las mujeres, dar fruta fresca a los niños, ofrecer un masaje, atender una consulta de lactancia o dar la mano a una parturienta en su parto en un hospital donde nadie habla su idioma.
Como ya conté (La vida en la gasolineraRefugiadas embarazadas, La infancia refugiadaMi experiencia con NPI) en abril del año pasado estuve una semana como voluntaria con NPI en un campamento cerca de Idomeni. Todavía recuerdo con emoción todo lo que allí viví y aprendí, y agradezco la experiencia.
Somos muchas las que hemos compartido ese voluntariado: matronas, enfermeras, psicólogas,  y mujeres de otros ámbitos profesionales o jubiladas, decidieron pasar sus vacaciones o su tiempo en Grecia ayudando a bañar bebés o cuidando a las embarazadas y puérperas. Agunas voluntarias tuvieron experiencias complicadas y a menudo decepcionantes. Es normal, más aun con una ONG que acaba de empezar en medio de una crisis con un caos importante entre todas las ONGs que intervienen. Pese a ello creo que la labor de NPI ha sido magnífica, y lo sigue siendo. Ahora, además de seguir apoyando a las refugiadas en Grecia en sus nuevos alojamientos (la mayoría ya han dejado los campamentos), han comenzado a trabajar en los Mosul, Irak.
La fundadora de NPI, Brooke Bauer, ha obtenido recientemente el Premio Miriam H. Labbok por la Excelencia en el Apoyo a la Lactancia en el Congreso de Lactancia y Feminismo. Este es un extracto de la carta que escribí para apoyar su nominación:
I was able to volunteer with NPI in Greece briefly in April 2016. I can only express my admiration and gratitude to Brooke Bauer and the work Nurture Project International is doing supporting refugee women to breastfeed, work that I think deserves the highest recognition.
NPI empowers women who are in some of the most difficult circumstances and who in many cases have witnessed or endured significant violence due to war and are suffering trauma. In those situations of high vulnerability, the support NPI offers is of incredible valuable. NPI creates a safe place for pregnant women and recent mothers. They are given evidence based information regarding breastfeeding, and supported to do so in many practical ways: from food for the mothers to listening or even a massage. The most effective breastfeeding support starts by having other women showing the mother trust in her capacity to breastfeed. At NPI that support comes from a group of women volunteers from many different countries, most of whom are also mothers and/or breastfeeding experts. The refugee women become empowered: at NPI tents they feel honoured to be mothers, listened to, understood, supported. Each lactation succeed is celebrated, each infant thriving is cherished. Women get to receive recognition from the volunteers, who listen to them with their heart opened and biggest respect. I believe this is a unique intervention promoting women´s empowerment.
By creating a safe place for women to women support, where pregnant women, mothers, babies and children are welcome NPI is not only giving the infants the best chance to have a better health and future, it is also promoting peace and hope. The connections created between refugees and volunteers are beautiful stories of women´s helping each other and learning and growing together. I think the Miriam H. Labbok Award will be a beautiful way to recognise Brooke´s Bauer visionary project and to support it even further.
Felicidades a Brooke y a todas las voluntarias de NPI por tantísimo trabajo bien hecho.
Os dejo con el video que resume este primer año: ¡es precioso!

La gestación subrogada es violencia

Ibone Olza. Psiquiatra Infantil y Perinatal


La gestación subrogada es violencia

por I.O.
 “Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre”. La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer. Las consecuencias son más dañinas y las secuelas más graves, obviamente, cuanto más prolongada es la separación. Precisamente por toda esa evidencia ya sólo situaciones de cierta gravedad médica justifican esa separación inmediata.
Lo que el bebé vive en el embarazo, en el parto y en los primeros días de vida deja una huella muy importante en su vida psíquica y condiciona en muchos aspectos su desarrollo cerebral. Toda una serie de mecanismos neuro hormonales hacen que nada más nacer los bebés esperen encontrarse con su madre, reconocerla, olerla, mirarla a los ojos, e idealmente, iniciar la lactancia. El estrés de la separación prolongada de la madre puede dañar el desarrollo cerebral del bebé y condicionar su salud de por vida. Muchos de los niños que han sido adoptados sufrieron esas separaciones tempranas y traumáticas de la madre lo que a veces favorece trastornos del vínculo o alteraciones muy graves de la conducta en la infancia o adolescencia que pueden ser muy difíciles de tratar: suelen ser precisos años de terapias. Los que nos dedicamos a la psiquiatría infantil lo sabemos bien. Obviamente hay una mayoría de niños-as adoptados que crecen saludablemente y sin secuelas del abandono inicial, pero también hay una minoría que sí tiene dificultades muy severas y/o graves trastornos de conducta, independientemente de cuanto les quieran y cuiden sus familias adoptivas.
Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo. El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”. Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”. En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote. En el segundo, subrogación, tu familia decide hacerte pasar por ese embarazo y parto con separación posterior causándote ese daño de la separación, poniendo por encima de todo su presunto derecho a ser padres.
El bebé gestado por subrogación, al igual que todos los de nuestra especie, espera encontrarse al nacer con la mujer que le ha gestado y que para él es su única madre. Ser separado de ella nada más nacer y probablemente no volverla a ver suponen un trauma y una pérdida enormes: equivalentes a que su madre muera en el parto. Las experiencias de los bebés que fueron robados por la dictadura en Argentina y recuperaron su identidad al llegar a la edad adulta son ilustrativas. Incluso los que fueron criados por familias amorosas crecieron con ese “ruido en la cabeza”, esa sensación de pérdida, esa añoranza enorme de alguien que no sabían nombrar y resultó ser su madre.
Separar al recién nacido de su madre sin que haya una razón médica de peso se considera violencia obstétrica. Como tal se recoge en las leyes de los primeros países que han legislado en torno a esta violencia (Venezuela, México, Argentina): “Obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre, sin causa médica justificada, negándole a ésta la posibilidad de cargarlo o amamantarlo al nacer”.
La gestación subrogada supone que el bebé lo geste una mujer que no lo va a criar y que, a cambio, recibe un ingreso económicoAl bebé le afectará enormemente cómo viva psicológicamente la gestante el embarazo. Para comprender lo que conlleva podemos intentar imaginarnos la misma situación con un bebé ya nacido. ¿Dejaría alguien a su bebé nueve meses de vida al cuidado exclusivo de una desconocida en un país lejano? Si esa mujer lo cuidara amorosamente ¿cómo se sentiría el bebé al tener que separarse de ella? ¿Cuánto la echaría de menos, la extrañaría, querría volver a verla? ¿Cómo le afectaría despedirse de ella? ¿Qué momentos, qué situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla? ¿Y si la mujer no le cuidara amorosamente?  Si esa cuidadora estuviera agobiada o estresada por mil razones y descuidara, hablara mal al bebé, le insultara o le ignorara, ¿cómo se sentiría el bebé durante los nueve meses? ¿Cómo sería su vida tras ese tiempo con la cuidadora de un país lejano a la que no volvería a ver en su vida?¿Alguien dejaría a su bebé nueve meses al cuidado de una desconocida en un país lejano?
La gestación subrogada conlleva infringir una herida psíquica enorme a un recién nacido (no sólo, también a su madre, pero de eso hablaré en otro post). Separarle de la madre que lo gestó, y mantener la separación. Desde el punto de vista del recién nacido no solo es una agresión injustificable éticamente. Además, es arriesgado, y previsible que algunos de estos bebés puedan sufrir secuelas psíquicas y/o dificultades para los vínculos afectivos el resto de sus vidas. Incluso en los casos de gestación “altruista”, como Canadá, hay gestantes que expresan: “disfruté mucho del embarazo, pero nunca sentí una conexión maternal”. ¿Quién puede pensar que eso no afecta al desarrollo del bebé?
PD: A las familias que ya habéis tenido a vuestros hijos por subrogación: informaros. Estad atentos. Observad, cuidad, amad a vuestros hijos-as. Potenciad los vínculos, pero no neguéis la realidad ya creada y las posibles consecuencias y/o secuelas. Pedid ayuda a psicólogos-as expertos en apego y trauma infantil en cuanto os parezca preciso. Sed conscientes, sed sinceros.
Ibone Olza. Psiquiatra Infantil y Perinatal

sábado, 25 de marzo de 2017

David Cooper La muerte de la Familia




El poder de la familia reside en su función social mediadora. En toda sociedad explotadora, la familia refuerza el poder real de la clase dominante, proporcionando un esquema paradigmático fácilmente controlable para todas las instituciones sociales. Así es como encontramos repetida la forma de la familia en las estructuras sociales de la fábrica, el sindicato, las grandes empresas, la iglesia, los partidos políticos y el aparato de estado, las fuerzas armadas, los hospitales generales y psiquiátricos, etc. 

Hay siempre "madres" y "padres" buenos o malos u odiados, "hermanos" y "hermanas" mayores, "abuelos" fallecidos o que dominan en la sombra. Empleando los términos del hallazgo de Freud, cada uno de nosotros transfiere fragmentos de la experiencia vivida en su familia originaria a cada uno de su "familia de procreación" (es decir, nuestra "mujer" y "nuestros" hijos) y a los demás, cualquiera que sea nuestra situación en el trabajo. Luego, sobre semejante base de irrealidad que se deriva de una irrealidad anterior hablamos de la "gente que conocemos" como si tuviéramos ni siquiera la más remota posibilidad de conocernos mutuamente. Empleando otras palabras: la familia, metamorfoseada socialmente, convierte en anónimas a las personas que viven o trabajan juntas en una estructura institucional; existe serialidad real, una cola de autobús, disfrazada de un grupo de amigos donde cada "persona real" trabaja en cooperación con otra. Esta exclusión de la realidad de la persona a través de ficciones internalizadas de su pasado familiar aparece también de modo muy visible en el problema básico de la psicoterapia: la progresiva despoblación del consultorio.
[...] 

Al empezar la terapia, el consultorio puede estar lleno de centenares de personas: la familia del paciente en su conjunto, con representante de varias generaciones, pero también otras personas importantes. Entre esta población se encuentran, inevitablemente, otros internalizados por el terapeuta; pero la garantía; pero la garantía de una buena terapia consiste en que las maquinaciones de su familia interna le sean bien conocidas y que tenga a ésta lo suficientemente masticada.

En terapia, poco a poco, se va identificando a los miembros de la vasta familia y sus prolongaciones y, en el momento adecuado, se les pide que "dejen la habitación", para que queden sólo en ella dos personas, en libertad para encontrarse o para separarse. Así pues, el fin ideal de la terapia es la disolución final de una dualidad terapeuta -"terapeutizado"; un ilusorio estado de no-relación en el cual empieza, necesariamente la terapia y que se deriva del sistema binario de papeles en la familia, "los que crían" y "los que son criados". ¿Cuándo permitirían los padres que los críen sus hijos?



viernes, 24 de marzo de 2017

El hombre sinsentido

Ayer me manifestaba una paciente por qué le había sugerido leer "El hombre en busca de sentido", de Víctor Frankl. Me decía que había leído las primeras páginas y que se había enfadado conmigo porque es triste y, en verdad, según cómo se le enfoque, es muy triste por la crueldad en un campo de concentración. Cooperación, apoyo mutuo y aliento hacia la vida, es lo que se "lee entre líneas de la descripción".
Ponernos en contacto con la maldad de los nazis y la indefensión de las víctimas es depresógeno. Ése es un plano.
Otro, corresponde a la arenga de Frankl, neuropsiquiatra. Él trataba de transmitir su aliento a la desesperación y el suicidio.
La paciente, que, espero que no lea esto y se de cuenta por sí misma, se dará cuenta, por ser perspicaz, sensitiva y sensible, que la vida va más allá de un orden, rutina en la vida y, que la vida deja de tener valor sin un sentido, sin un significado.
No es ella solo la que padece un vacío. Ése vacío se incrusta en patologías, como el trastorno límite. Sin embargo, la psicología/psiquiatría académica (biologicista) solo prestan atención a lo basado en "la evidencia",  "lo empírico".
Como pueden pensar es difícil cuantificar el dolor de vivir, aunque sí lo hiciera Víctor Frankl.
Piensen en que para vivir, hay que dejar claro, que necesitamos algo más que una caja con psicofármacos.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta
Zaragoza Centro

jueves, 23 de marzo de 2017

Cansancio Vital

Esto que técnicamente llamamos anhedonia -dificultad para experimentar placer- o abulia -el no tener ganas de pasar a la acción- bien podríamos denominarlo cansancio existencial.
Cuando la vida deja de tener un por qué, un cómo y un para qué, vivir es sólo un tránsito sin principio ni final. Pasear sin pisar la tierra, dejando que la vida pase de largo y mirando el reloj sin fuerzas ni ganas, ni motivaciones, ni razones para vivir.
Es una pandemia que, si no antes, empieza en la escuela. Lugar donde se instruye, se mecaniza sin considerar lo que existe del cuello hacia arriba.
Son los primeros pasos por la vida que el sujeto introyecta como su deber: los papás trabajan, tú deber es estudiar. El juego, la creatividad que el niño despliega espontáneamente es caldo de cultivo para un crecimiento global (holístico, completo). Sólo a través del juego se despliega el potencial y la creatividad como fuerza motriz para vivir, para encontrar regocijo y sentido en la escuela, para plantar la semilla que evite ser "varada" por la realidad.
Vivir puede ser sencillo o difícil, en ocasiones surgen patologías reactivas o fruto de una toxicidad en el transcurso de la vida.
Nuestra esperanza y la de nuestros hijos depende, en gran medida en construir un espacio donde se haya permitido jugar con cariño y sensatez. Esto lo percibirán los papás, que tienen que hacer un esfuerzo que para los pequeños la vida no sea una rutina.
Por favor, lo académico Es el futuro, sin alegría no hay forma de conquistar la felicidad ni el éxito académico.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza