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Paz y Ciencia

sábado, 10 de noviembre de 2018

Foucault, salud mental y poder

La denuncia de Foucault sobre el sometimiento que puede llevar a cabo cualquier medida terapéutica, incluso la más liberadora, ha despertado virulentas críticas contra sus ideas apelando a la posible imprecisión histórica de sus datos. Pero sus planteamientos siguen teniendo sentido si juzgamos por la capacidad singular que poseen para seguir escociendo a sus adversarios. La sospecha que propone irrita al psiquiatra porque, al fin y al cabo, no hay ningún tratamiento psíquico, ni uno solo, que no obligue a interrogarnos acerca del poder que ejercemos sobre nuestros pacientes. Durante la psicoterapia, en la transferencia, en el diagnóstico, en el consejo prestado o en los fármacos prescritos, los factores de mando, influencia, dependencia o poderío presentan sus credenciales de forma continuada, y no pocas veces se traducen en una manipulación desproporcionada.
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Tfno. Citaciones: 653 379 269
:: Zaragoza (Zona Centro).

viernes, 9 de noviembre de 2018

Los psicóticos tienen derecho a estarlo

Los locos tienen derecho a estarlo. Fernando Colina

Lo tienen bajo una legitimidad que concuerda directamente con la tarea más noble de la psiquiatría, que no es curativa en sentido estricto sino liberal y emancipadora. Emancipadora del hospital, por supuesto, y de cualquier refugio institucional, pero también de los tratamientos, de los diagnósticos y de los apegos pobres o excesivos. La cuestión más relevante y primera que se deriva de este principio liberador, amén del compromiso de cumplirlo, reside en fijar las fronteras de ese fuero. Sobre todo a la hora de conocer el momento en que los ideales se vuelven del revés y nos obligan a tomar las riendas de la decisión, traicionar las propias normas y anular el derecho de los enfermos. El momento decisivo, entonces, será cuando nos veamos comprometidos a suspender, en palabras de Max Weber, la ética de las convicciones a favor de la ética de la responsabilidad.
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Tfno. Citaciones: 653 379 269
:: Zaragoza (Zona Centro).

miércoles, 24 de octubre de 2018

Tiene la existencia algún sentido

Es claro que el hombre confiere un sentido a todo cuanto hace y, en general, a su vida. Parece lógico inferir de aquí que su vivir mismo -esto es, el hecho de existir- posea sentido. Ahora bien: esta inferencia es gratuita. Del hecho de que una cosa tenga sentido una vez que existe no se puede deducir en modo alguno que el sentido le venga dado de antemano. Este árbol que aquí está tiene para mí el sentido de darme sombra, incluso puedo haberlo plantado para ello. Mas es notorio que el sentido es dado por mí y que el dar-sombra no era el sentido para el cual el árbol existía. Existía, y con posterioridad se le dio sentido por aquel que podía darlo, a saber, por ese hombre que soy yo. Cualidad del hombre, inherente en su pensar, es dominar todo, poniéndolo a su servicio mediante la adscripción de un sentido para él. De igual modo procede con su existencia propia una vez que es. La mera existencia -el existir- no tiene sentido; el sentido se lo autoconfiere el existente una vez que está ya en la realidad. Admitir, pues, que el mundo en general y en particular el hombre tiene sentido por su mera existencia, obligaría a saltar sobre la realidad de que disponemos y prejuzgar a alguien o algo que, paradójicamente, por fuera de la realidad misma, sin ser de esta única realidad, lo diese. Esta es una inducción absolutamente sin fundamento.
Castilla del Pino. "La Culpa".
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Teléfono Citas: 653 379 269
:: Zaragoza (Zona Centro)

martes, 16 de octubre de 2018

Enemigos de la melancolía

La melancolía es la expresión del alma humana en su naturaleza profunda. Gladys Swain

El positivismo no es amigo de la melancolía y menos aún del sujeto melancólico. A medida que el punto de vista cientificista se fue adueñando de la psiquiatría, la melancolía se desvirtuó y su territorio se hizo más angosto.
El rostro del enfermo melancólico descrito a lo largo del XIX y primeras décadas de XX agudizó los rasgos del dolor hasta extremos caricaturescos. "El melancólico es ante todo un enfermo que sufre", escribió René Masselon, culminando esta visión patética del hombre carcomido por el dolor del alma. Con su nuevo semblante, el melancólico se convirtió en un rara avis, una de esas piezas descatalogadas que no se sabe dónde colocar porque estorban en todos los sitios y afean cualquier entorno.
La melancolía está por todas partes. Si uno se interesa por la historia clínica, apenas da dos pasos ya se encuentra con ella; si lo que llama su atención es el arte, la literatura o la poesía, lo difícil será librarse de su presencia; de inclinarse por el estudio de la psicología patológica, enseguida averiguará el lugar central que ocupa en esa materia; de hacerlo por la ética, la moral y la religión, no tardará en acercarse al corazón de la experiencia melancólica. Desde este punto de vista, lo que resulta chocante es la falta de aprecio que le ha mostrado el cientificismo psicológico y psiquiátrico. Y lo que maravilla es la eficacia con que se ha desecho de ella. Pero lo que consterna es el resultado de este paulatino menosprecio, especialmente el que atañe al empobrecimiento de la psicopatología y a la devaluación de la historia como modo de conocimiento del presente y guía para el quehacer clínico.
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Teléfono Cita: 653 379 269
:: Zaragoza Zona Centro
:: Página Web: www.rcordobasanz.es

martes, 9 de octubre de 2018

Límites

A diferencia del psicoanálisis anterior a Lacan, que diferencia el binomio neurosis-psicosis situando patologías fronterizas (Kernberg, Gunderson), Lacan no admitía estados intermedios, razón por la cual hace tres décadas se tendía a amplificar el diagnóstico de neurosis, en especial la histeria disociativa (locura histérica). Conforme a desarrollos más recientes, inspirados en referentes topológicos, sobre todo en el nudo borromeo, comenzaron a proliferar casos "inclasificables" y "raros", es decir, manifestaciones de la psicosis schreberiana o de las neurosis tradicionales. Al contrario de lo que sucediera hace treinta años, hoy día se prefiere ampliar el territorio de la psicosis e incluir en ella formas discretas y normalizadas de la locura, las cuales constituirían expresiones clínicas concordantes con el malestar actual; con esta nueva opción, la rígida perspectiva estructural, partidaria de la discontinuidad, se vuelve más elástica y propende a lo dimensional.
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta Dinámico.
:: Teléfono Citas: 653 379 269
:: Zaragoza (Zona Centro)

lunes, 8 de octubre de 2018

Molestias de los Antipsicóticos en TB

Los nuevos antimaníacos, como la quetiapina, la olanzapina, la risperidona, la ziprasidona o el amilsulpride provocan muchos menos efectos secundarios que el haloperidol. A pesar de ello, ninguno de ellos está exento de inducir alguna molestia -como sedación, que en algunos casos es el efecto deseado y no una molestia-, pueden provocar aumento de peso, problemas hormonales -inhibición de la menstruación, reversible cuando se cambia el tratamiento-, temblor y rigidez muscular, aumento de la salivación o hipotensión. No todos los pacientes que toman estos fármacos presentan estas molestias, y no siempre la presencia o no de las mismas depende de la dosis utilizada. Lo que está muy claro es que las ventajas superan a los inconvenientes, ya que facilitan la finalización de un episodio maníaco, evitan o acortan un ingreso hospitalario y pueden mejorar el curso de la enfermedad y la calidad de vida de las personas que sufren trastorno bipolar (TB).
:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Teléfono Cita: 653 379 269
:: Zaragoza. C/ Lacarra de Miguel 27. 2C Zona Centro. Antigua General Sueiro.

Estructura

La estructuración funciona bajo su cubierta, y en ese sentido, lo imaginario es su medio.

Lo estructurante, por no estar allí, rige lo real. Ahí se tiene la discordancia motriz, pues la introducción de este elemento reflexivo, que basta para instituir la dimensión de lo estructurado-en-tanto-que-lo-vive como obteniendo sus efectos sólo de sí mismo, dispone una ordenación imaginaria, contemporánea y diferente del orden real, y sin embargo coordinada a él y formando, en adelante, intrínsicamente parte de la realidad. En lo real se constituye una estructura terciaria, imaginaria. De ello resulta que la reduplicación del sistema estructural, ideal en un primer momento, se encuentra realizada. Esta duplicación afecta en cambio al elemento reflexivo que la provoca -dado que a nivel de lo estructurante no hay reflexividad-, lo que define como un sujeto, reflexivo en lo imaginario, no reflexivo en lo estructurante.
- Jacques-Alain Miller. "Un comienzo en la vida. De Sartre a Lacan". Ed. Síntesis
- Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
- C/ Lacarra de Miguel 27. 2C. General Sueiro.
- Teléfono Cita: 653 379 269