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Paz y Ciencia

miércoles, 4 de julio de 2018

Sueños

Hoy nadie duda de que los sueños sean "alucinaciones oníricas" en las que veamos "realizados" deseos que durante la vigilia no asumimos. En consulta la represión puede cuestionar esta afirmación. Es allí, durante el dormir que suspende nuestras acciones sobre el mundo, donde nos atrevemos a vivirlos. El lenguaje habitual lo testimonia cuando decimos, por ejemplo, "esto no se me habría ocurrido ni en sueños".

Sin embargo, mientras dormimos, una cierta censura funciona todavía, y la realización de los deseos transcurre enmascarada bajo una forma simbólica, mediante un trabajo que, cuando fracasa, convierte el sueño en una pesadilla que interrumpe la alucinación y nos despierta. Una pesadilla que, a veces, ni siquiera recordamos, pero que suele constiruir un motivo, oculto, de algunas formas de insomnio.

La afirmación de que los sueños constituyen la vía regia no significa, necesariamente, que constituyan, siempre, el material que debe ser privilegiado en una sesión de psicoanálisis. Tiene el valor, en cambio, de subrayar el hecho de que "la arquitectura" de los sueños transparenta, de la mejor manera, la forma y los caminos que los procesos inconscientes adoptan en su trayecto hacia la consciencia.

Freud, a pesar de la importancia que asignaba a la interpretación de los sueños, se ocupó de señalar la frecuencia con que sucumbían a la represión, hasta el punto que consideraba innecesario pedir a sus pacientes que los anotaran, ya que el motivo por el que no podían recordarlos influiría, de todos modos, para que no pudieran llevarle al psicoanalista sus anotaciones.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta
Zaragoza (Zona Centro)
Tfno.: 653 379 269

jueves, 14 de junio de 2018

Procesos psíquicos




:: Freud sostuvo que los procesos psíquicos funcionan de dos modos. Uno, primario, que condensa y desplaza, con magnitudes plenas, la importancia que atribuye a los sucesos. Es un proceso que, sin un cuidado suficiente de su justificación, se traduce en una equiparación de los símbolos con lo que simbolizan. Hanna Segal denominó "ecuación simbólica" a esa "confusión" (cuyo paradigma es la psicosis) que conduce, por ejemplo, a relacionarse la palabra "pan" como si fuera el alimento que lo designa. 

:: Otro, secundario, que funciona con magnitudes pequeñas y caracteriza a los procesos del pensamiento racional que establecen diferencias (razones) y proceden con símbolos saludablemente constituidos.


::Debemos reconocer que ambos "se combinan" para generar ese campo "intermedio" (casi "teatral"), que Winnicott situaba como zona de juego y creatividad. En dicho territorio se desarrolla la tarea que se propone acercar a la consciencia de las transferencias recíprocas. Ese modo "terciario" que funciona como un tránsito fugaz entre los procesos que el psicoanálisis denomina primario y secundario, es el lugar donde se gestan los símbolos y, de acuerdo con lo que escribe Charles Peirce, gracias a su operación pueden ocurrir "la metáfora, el sueño, la parábola, la alegoría, todo el arte, toda la ciencia, toda la religión, y toda la poesía".


No olviden echar un vistazo al libro:  "¿Para qué sirve el psicoanálisis? El qué-hacer con el paciente". Luis Chiozza. Ed. Libros del Zorzal.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Zaragoza (Zona Centro)
Tfno.: 653 379 269
Página Web:
www.rcordobasanz.es

miércoles, 13 de junio de 2018

El Ego según Siddharta




El Ego es la suma o el encuentro de energías en constante evolución. Buda las desctibe bajo la forma de cinco agregados: materia, sensación, percepción, mente y conciencia. La conciencia resulta del encuentro de los cuatro agregados que le preceden y, si no están, simplemente cesa. Por ejemplo, el encuentro del ojo con una forma hará que esta sea percibida gracias a la vista y después incorporada mentalmente. A partir de ahí surgirá la conciencia de la cosa y la posibilidad de describirla: es grande, es pequeña, es azul, es bonita, etc. Buda utiliza la metáfora del fuego para ilustrar sus explicaciones. El fuego se describe en función del combustible que lo origina: fuego de leña, fuego de paja, etc. Si una sola de las condiciones falla, no hay fuego. El fuego, como la conciencia, no existe más que como consecuencia de las causas que la originan: combustible, condiciones atmosféricas, llamas, etc. Buda describe seis clases de conciencia: las consciencias que nacen del encuentro entre la materia y los seis sentidos: vista, oído, tacto, olfato, gusto y mentalización.
Si consideramos que los sentidos permiten la aprehensión del mundo, lo mental hay que ponerlo del lado de los seis sentidos.


:: Rodrigo Córdoba. Psicólogo
:: Zaragoza (Zona Centro)
:: Teléfono: 653 379 269
:: Web:
www.rcordobasanz.es

El camino del Ello al Yo




Al principio de nuestras vidas, nos dice Freud, sólo hay Ello. Para Freud, el Ello es la instancia pulsional que inicialmente compone nuestro espíritu. En realidad, el Ello es una reserva de energía psíquica. Freud dice: "El concepto de pulsión es un concepto límite entre lo psíquico y lo somático".
Cualquier deseo provoca un estado de tensión en el cuerpo y cualquier exceso de tensión provoca a su vez un dolor. Así, cuando un recién nacido siente una necesidad, exige ser satisfecho de inmediato. Con el descubrimiento de las primeras frustraciones, el niño debe aprender a apañárselas solo, cogiendo la esquina de una manta, por ejemplo, o chupando su pulgar. Es entonces cuando elaborará una segunda instancia psíquica: el Yo, que poco a poco le conducirá hacia la autonomía. El Yo arcaico del bebé es una instancia psíquica que se forma entre los deseos del Ello y las posibilidades que ofrece el mundo exterior. Son nuestras primeras necesidades las que estructuran nuestro aparato psíquico; necesidades psicocorporales que el Yo se esforzará en transformar en deseo según el niño pueda elegir un objeto u otro entre los que están a su disposición.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Psicoterapeuta. Zaragoza.
Teléfono: 653 379 269
Página Web: www.rcordobasanz.es

martes, 12 de junio de 2018

Cuando el TLP supone una anestesia



En ocasiones, el TLP provoca en el paciente una sensación de no-vida.
Dicha sensación es un enorme torrente de emociones que satura y agota al sujeto. El resultado es una parálisis, una anestesia y un embote afectivo que impide pensar. Preciso, en "el embotamiento emocional" hay tanto dolor que el cuerpo refleja esa pesarosa sensación con profundo malestar, por tanto, el sujeto casi se trans8forma en una marioneta a merced de las emociones que ha sido incapaz de elaborar y el cuerpo se apaga funcionalmente, surgiendo patologías psicosomáticas; típicas son las cefaleas tensionales o el colon irritable. Esto se debe a que el umbral para tramitar emociones intensas es muy bajo en el TLP/Borderline/Fronterizo. El día a día no es una expresión de su vocabulario constitucional sino el instante a instante. Cinco minutos pueden ser suficientes para cambiar diferentes emociones, de ahí el torbellino que asola la estabilidad peleada, luchada y muchas veces conquistadas.
Se les dice frágiles, lábiles, inestables y otras muchas cosas más, pero si conoces a un@ en profundidad te fascinas de la fuerza que puedan llegar a tener aunque puedan parecer niñ@s en momentos puntuales.

:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
:: C/ Lacarra de Miguel 27, 2C.
Zona Centro. Antigua General Sueiro
:: Teléfono: 653 379 269
:: Web: Rodrigo Córdoba. Página Web
:: Email: rcordobasanz@gmail.com

viernes, 8 de junio de 2018

¿El zen es terapéutico?




:: "Sí. Toda la enseñanza de Buda es terapéutica, en la medida en que su función esencial es curarnos de nuestras ilusiones y por consiguiente del dolor, de la insatisfacción y de la frustración que conlleva vivir apartados de la realidad última de nuestra existencia. En este sentido, el zen es terapéutico: combate el malestar existencial que experimenta cualquier ser que no ha despertado.

:: Siempre decimos que no hay que confundir el zen con una terapia. Nos referimos a una terapia clásica, psicológica, cuyo objetivo es poner remedio a nuestras neurosis corrientes, es decir, a neurosis relacionadas con deseos conflictivos o prohibidos o con conflictos internos. En efecto, el zen no es una terapia adecuada para curar neurosis.

:: Sin embargo, el zazen es terapéutico en el plano existencial (meditación sentado, en muchos casos empleamos zen y zazen como sinónimos). El zen tiene que ver con un sentido profundo de la existencia y hoy en día muchas formas de dolor, como la depresión, están relacionadas con que las personas sienten que la existencia es absurda, que carece de sentido o de dirección, y que, por lo tanto, "¿para qué esforzarse?". Este sentimiento de absurdidad de la existencia, de falta de sentido en nuestras vidas y de orientación en nuestras acciones, genera dolor. En este sentido, la enseñanza de Buda es terapéutica. Y de hecho él se consideraba a sí mismo un terapeuta no un profeta [...]

:: Jean-Charles Bouchoux: Por los caminos de Buda y Freud. Transformar el dolor en sabiduría con la meditación y el psicoanálisis. Arpa. 2018. Barcelona.

:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
C/ Lacarra de Miguel 27. 2C
Zaragoza (Zona Centro)
Teléfono: 653 379 269

jueves, 7 de junio de 2018

Organización Borderline

Aspectos integrantes de los distintos niveles de personalidad

ORGANIZACIÓN BORDERLINE:

- Identidad:
Sentido incoherente de sí mismo y de los otros; investimientos deficitarios en el ámbito del trabajo, las relaciones y el tiempo libre.
- Defensas:
Utilización de defensas primitivas.
- Prueba de realidad:
Empatía variable con los criterios sociales compartidos para definir la realidad; presencia de cierta confusión y distorsión entre el self y el no-self, interno y externo.

Organización Neurótica:

- Identidad:
Sentido coherente de sí mismo y de los otros, pero con la presencia de un elemento de la vida psíquica que no acaba de estar plenamente integrado; investimientos significativos en el ámbito del trabajo, las relaciones y el tiempo libre.
- Defensas:
Utilización de defensas más avanzadas; rigidez.
- Prueba de realidad:
Percepción adecuada del Self vs. no-Self, interno vs. externo; empatía con los criterios sociales de la realidad.

Organización Normal:

- Identidad:
Sentido integrado de sí mismo y de los otros; investimientos significativos en el ámbito del trabajo, las relaciones y el tiempo libre.
- Defensas:
Utilización de defensas más avanzadas, flexibilidad.
- Prueba de realidad:
Percepción adecuada del Self vs. no-Self, interno vs. externo; empatía con los criterios sociales de realidad.

:: Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
:: Teléfono: 653 379 269
:: Zaragoza. C/ Lacarra de Miguel 27, 2C