Marian Rojas Estapé, una destacada psiquiatra española, ofrece en su obra y conferencias un refugio de sabiduría y consejos prácticos que prometen restaurar el equilibrio emocional y encender la chispa de la alegría en la vida cotidiana. A través de su enfoque integrador que combina la neurociencia con la psicología positiva, la psiquiatra nos brinda herramientas para comprender y mejorar nuestro estado emocional.
Este artículo recopila algunas de las mejores frases de Marian Rojas Estapé. Cada una de ellas un destello de insight sobre cómo podemos transformar nuestro bienestar emocional. Desde aprender a gestionar mejor nuestros pensamientos hasta desarrollar una mayor resiliencia frente a los desafíos diarios, sus palabras se convierten en un mapa para soportar la complejidad de nuestras vidas emocionales. Sus frases no solo reflejan una profunda comprensión de la psicología humana. También ofrecen un camino tangible hacia una vida más plena en un mundo dondeel estrés y la ansiedad parecen estar en aumento constante, encontrar estrategias efectivas para gestionar nuestras emociones y potenciar nuestra felicidad es más crucial que nunca.Marian Rojas Estapé, una destacada psiquiatra española, ofrece en su obra y conferencias un refugio de sabiduría y consejos prácticos que prometen restaurar el equilibrio emocional y encender la chispa de la alegría en la vida cotidiana. A través de su enfoque integrador que combina la neurociencia con la psicología positiva, la psiquiatra nos brinda herramientas para comprender y mejorar nuestro estado emocional.
Este artículo recopila algunas de las mejores frases de Marian Rojas Estapé. Cada una de ellas un destello de insight sobre cómo podemos transformar nuestro bienestar emocional. Desde aprender a gestionar mejor nuestros pensamientos hasta desarrollar una mayor resiliencia frente a los desafíos diarios, sus palabras se convierten en un mapa para soportar la complejidad de nuestras vidas emocionales. Sus frases no solo reflejan una profunda comprensión de la psicología humana. También ofrecen un camino tangible hacia una vida más plena y feliz. ¡Toma nota de sus consejos!Estas son algunas de lasmejores frases de Marian Rojas Estapé sobre la felicidady el equilibrio emocional:
“La felicidad no se define, se experimenta”.
“Para ser feliz hay que se capaz de rehacerse en lo posible de los traumas y las dificultades”.
“La felicidad verdadera no está en el tener, sino en el ser”.
“El 90% de las cosas que nos preocupan nunca jamás suceden, pero el cuerpo y la mente las viven como si fueran reales”.
“Sentirse querido y acompañado es una de las claves para ser feliz”.
“La felicidad no es la suma de alegrías, placeres y emociones positivas. Es mucho más, pues también depende de haber conseguido superar heridas y dificultades, y seguir creciendo”.
“Ser feliz es ser capaz de superar las derrotas y levantarse después”.
“Un corazón resentido no puede ser feliz, y muchas veces el perdón es el bálsamo que existe”.
“Vivir en constante alerta, angustia o tristeza impide encontrar la paz para ser felices”.
“La felicidad no es lo que nos pasa, sino cómo interpretamos lo que nos pasa”.
“La pasión no suma, multiplica”.
“Imagina, piensa y sueña a lo grande; actúa en lo pequeño”.
“La felicidad es hacer una pequeña obra de arte con la vida, esforzándonos cada día por sacar nuestra mejor versión”.
“La vida es un constante volver a empezar. Un camino por el que uno atraviesa situaciones alegres e incluso felicidad, pero también momentos difíciles”.
La felicidad es un concepto resbaladizo, no hay una definición clara de ella, actualmente el concepto de felicidad es más una teoría que un recetario sobre como alcanzarla (Hefferon y Boniwell, 2011). La psicología positiva ha dividido el problema de estudiarla en conceptos más sencillos y más asequibles, como bienestar o calidad de vida y, entre otras cosas, se ha centrado en investigar las emociones positivas, que lógicamente tienen que estar ligadas a la felicidad. Así Seligman (2002) en su libro Authentic Happiness se refiere a la vida placentera que es una vida que maximiza las emociones positivas y minimiza el dolor y las emociones negativas, como parte de la felicidad.
Seligman las estudia en tres periodos de tiempo: en el pasado, de donde surgen alegría, satisfacción y serenidad; en el presente, en el que surgen los placeres corporales, que son momentáneos y requieren aprendizaje y educación; y las emociones referidas al futuro entre las que están el optimismo, la esperanza y la fe.
Pero Seligman no se queda en el aspecto temporal de la felicidad, nos enseña que existen tres tipos de felicidad:
La felicidad hedonista, es decir, la vida placentera, unida a los goces de la vida. Las emociones positivas son centrales en esta visión de la felicidad, que ve el placer como una de sus fuentes. Entre las emociones positivas que se generan en la búsqueda del placer cita Sligman: la alegría, la gratitud, la serenidad, la esperanza, el orgullo, la diversión, la inspiración, la sorpresa y el amor.
La felicidad que sentimos cuando estamos poniendo en marcha nuestras capacidades, comprometidos en una tarea que nos absorbe. Sentimos entonces que el tiempo se detiene, nos sentimos fluir. La sensación de fluir en la tarea hace que el tiempo transcurra veloz y las emociones positivas surgen cuando acabamos la tarea.
La felicidad de hacer algo que da sentido a nuestra vida. Se trata de hacer algo por alguien o por algo que consideramos que tiene un valor superior a nosotros mismos (Dios, la humanidad, los hijos, un ideal, un partido, etc.). Puede haber sufrimiento en lo que hacemos y las emociones positivas surgen cuando valoramos lo que hemos hecho o lo que estamos haciendo, que estará muy por encima de lo que hemos sufrido.
Todos aspiramos a la felicidad, pero ¿cómo encontrarla, conservarla e incluso definirla? A esta cuestión filosófica por excelencia, tratada por el pensamiento occidental con una mezcla de pesimismo y burla, Matthieu Ricard aporta la respuesta del budismo, una respuesta exigente pero tranquilizadora, optimista y accesible a todos.
Dejar de buscar a toda costa la felicidad fuera de nosotros, aprender a mirar en nuestro interior pero a mirarnos un poco menos a nosotros mismos, familiarizarnos con una visión a la vez más meditativa y más altruista del mundo... Con el bagaje de su doble cultura, de su experiencia como monje, de su relación con los más grandes sabios, de su conocimiento de los textos sagrados así como del sufrimiento de los hombres, el embajador más popular y reconocido del budismo en Francia nos propone una reflexión apasionante sobre el camino de la auténtica felicidad y los medios para alcanzarla.
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta Zaragoza Y Online. Teléfono: 34 653 379 269. Web: www.rcordobasanz.es
La vida es vivir. No es una cosa, es un proceso. No hay forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo , fluyendo, discurriendo con ella. Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, da por seguro que te perderás lo que es la vida y su significado.
La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.
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La vida es inseguridad, A cada momento se dirige hacia una inseguridad mayor. Es un apostar. Uno nunca sabe lo que va a suceder. Y es hermoso que uno nunca lo sepa. Si fuera predecible, no valdría la pena vivir la vida. Si todo fuera como te gustaría que fuese y si todo fuera una certeza, no serías un hombre, serías una máquina. Sólo existen certezas y seguridades para las máquinas.
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La vida es un misterio; cuanto más la conoces, más bella es. Llega un momento cuando, de repente, empiezas a vivirla, empiezas a fluir con ella.
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La vida no es una tecnología, ni una ciencia. La vida es un arte, .... has de sentirla. Es como el caminar por una cuerda floja.
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La mejor forma de perder la vida es tener una cierta actitud ante ella. Las actitudes tienen su origen en la mente, y la vida supera la mente. Las actitudes son nuestras creaciones, son nuestros prejuicios, nuestras invenciones. La vida no es creada por nosotros; al contrario, nosotros somos sólo ondas en el lago de la vida.
¿Qué clase de actitud puede tener una ola con respecto al océano? ¿Qué tipo de actitud puede tener una hoja de hierba hacia la Tierra, la Luna, el Sol o las estrellas? Todas las actitudes son egoístas, todas las actitudes son estúpidas.
La vida no es una filosofía, no es un problema; es un misterio. Tienes que vivirla, no de acuerdo a cierto patrón de conducta, no de acuerdo a un condicionamiento, de acuerdo con lo que te han contado sobre ella. Tienes que empezar de nuevo, desde cero.
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Depende de ti. La vida en sí misma es un lienzo en blanco, se convierte en cualquier cosa que tú pintes en él. Puedes pintar infelicidad, puedes pintar felicidad.
Esta libertad es tu gloria.
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Mi mensaje es muy simple: Vive la vida tan peligrosamente como te sea posible. Vive la vida totalmente, intensamente, apasionadamente, porque la vida, es el único Dios.
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Primero conviértete en un Zorba, en una flor de esta tierra y a través de ella logra la capacidad de llegar a ser un Buda, la flor del otro mundo. El otro mundo no está separado de éste; el otro mundo no está en contra de éste. El otro mundo está escondido en éste. Este es sólo una manifestación del otro y el otro es la parte no manifiesta de éste.
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Para mí, el primer fundamento de la vida es meditación. Todo lo demás es secundario.
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La vida debe ser una búsqueda. No un deseo, sino una búsqueda; no una ambición de convertirse en esto o en lo otro, el presidente de un país o un primer ministro, sino una búsqueda para descubrir: "¿Quién soy yo?"
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La vida deberá ser una continua celebración, un festival de luces durante todo el año. Sólo entonces puedes crecer, puedes florecer. Transforma las cosas pequeñas en celebración.
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La vida no es una cárcel, no es un castigo. Es una recompensa y es dada sólo a aquellos que se la han ganado, a aquellos que se la merecen. Ahora tienes el derecho de disfrutar. Sería un pecado si no disfrutas.
Irías en contra de la existencia si no la embelleces, si la dejas simplemente como la encontraste. No, déjala un poco más feliz, más hermosa, más fragante.
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¡La vida consiste en explorar, en ir hacia lo desconocido, en alcanzar las estrellas! Sé valiente y sacrifica todo por la vida; nada vale más que ella. No sacrifiques tu vida por pequeñas cosas: dinero, seguridad, estabilidad. Nada de ello tiene valor. Uno tiene que vivir su propia vida tan totalmente como sea posible, entonces, la alegría llega. Solamente entonces es posible una desbordante dicha . Aquellos que quieren vivir realmente tienen que afrontar muchos riesgos. Tienen que adentrarse más y más en lo desconocido. Tienen que aprender una de las lecciones más fundamentales: que no existe hogar, que la vida es un peregrinaje sin principio ni fin. Sí, hay lugares donde puedes descansar, pero son simplemente para pasar la noche y a la mañana siguiente te tienes que ir de nuevo. La vida es un continuo movimiento, nunca llega a ningún final.
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Cuanto más profundiza una persona en sí misma, más madura. Cuando ha alcanzado el centro mismo de su ser, alcanza la madurez perfecta. Para mí, "madurez" es otro nombre para "realización". Has culminado el pleno desarrollo de tu potencial. Lo has actualizado. La semilla, tras un arduo viaje, ha florecido. La madurez conlleva cierta fragancia, aporta una tremenda belleza al individuo. Le aporta inteligencia, la inteligencia más aguda posible. Le convierte en puro amor. Su actividad es amor, su inactividad es amor. Su vida es amor, su muerte es amor. Es tan sólo una flor de amor.
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La vida en su totalidad es una gran broma cósmica. No es un fenómeno serio; tómala seriamente y la perderás. Compréndela únicamente a través de la risa. No voy a darte una meta. Solamente puedo proporcionarte una dirección , abierta -rebosando vida- y desconocida -siempre sorprendente, impredecible-. No te voy a dar mapa alguno. Solamente te voy a proporcionar una gran pasión por descubrir cosas. Sí, no se necesita de ningún mapa; se requiere una gran pasión. Luego te dejaré solo. Entonces te moverás por ti mismo. adéntrate en lo inmenso, en el infinito y , poco a poco, aprende a confiar en él. Abandónate en manos de la Vida.
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El concepto antiguo del hombre religioso es que él está en contra de la vida. El condena está vida, esta vida corriente; la llama mundana, profana, una ilusión. La censura. Yo estoy tan profundamente enamorado de la Vida que no puedo censurarla. Estoy aquí para incrementar la posibilidad de sentirla.
Russell estaba seguro de que gran parte de los males del siglo XX tenían un origen común: «Sin la Primera Guerra Mundial nunca hubiésemos tenido a los nazis y el mundo sería un lugar mejor», dijo en una ocasión. Pero no siempre tuvo tan claras las ideas: huérfano a los tres años, la educación laica que habían planeado sus padres para él se alejó mucho de la que su abuela le otorgó. Bajo un estricto y represivo control moral, Russell se convirtió en un pequeño introvertido, descorazonado y, durante demasiado tiempo, infeliz que se refugió en las matemáticas. De hecho, con el tiempo, llegó a reconocer que si no hubiese sido por ellas se habría suicidado–.
«Sin la Primera Guerra Mundial el mundo sería un lugar mejor»
Esta ciencia exacta que estudió en Cambridge le ayudó, además, a replantearse los dogmas del cristianismo. Y precisamente fue su búsqueda de una lógica de los fundamentos religiosos lo que le llevó a acercarse a la filosofía. Sin embargo, como reconoció, nunca llegó a encontrar una explicación del todo satisfactoria, aunque lo que sí encontró fue la clave de la felicidad perdida. «Los hombres no son felices en una prisión, y las pasiones encerradas dentro de nosotros mismos constituyen la peor de las prisiones», escribió en La conquista de la felicidad, obra que sigue vigente en pleno siglo XXI. Con ella nos recuerda que deberíamos centrar nuestros esfuerzos en «evitar las pasiones egocéntricas» y, sobre todo, tanto en la educación como en las relaciones sociales, tender a la «adquisición de afectos e intereses que impidan a nuestro pensamiento encerrarse perpetuamente dentro de sí mismo». Pero, para él, este concepto tan difícil de alcanzar para muchos no es exclusivo del individuo. La felicidad social también existe y, como aseguraba, en un mundo industrializado hay tres elementos clave que la brindarían: un Gobierno global federal, o una federación de países, unidos bajo el mando de un ejecutivo que dejase libertad de actuación a los Estados, pero que evitase los conflictos armados –su gran tormento–; un desarrollo económico igualitario en todas las partes del mundo; y una población estable, en la que el número de fallecimientos y nacimientos estuviese equilibrado.
Un tema polémico en su época que este nobel de Literatura no tocase o sobre el que no tuviese opinión. Activista nato,defendió los derechos de las mujeres o la libertad sexual a principios del siglo XX,cuando pocos hombres se atrevían a ello. Se manifestó en contra de las dos guerras mundiales –de hecho, acabó en la cárcel por oponerse a la primera–, de Hitler, de Stalin, de la invasión estadounidense de Vietnam, de las armas de destrucción masiva, de la segregación racial… Este pacifista convencido hizo suyas muchas luchas, y por ello, aseguraba,llevaba una «vida de disconformidad».
En una entrevista en 1952 con el corresponsal deAP, Romney Wheeler, sentenció quehabía vivido «80 años de creencias cambiantes y esperanzas inmóviles».La vida le hizo entender y conocer la realidad de un mundo en pleno cambio, pero sus convicciones, enraizadas en el pacifismo y en el valor de toda vida humana, se mantuvieron impasibles hasta el final de sus días. Apenas tres meses antes de morir, con 97 años, le pidió al secretario general de Naciones Unidas de la época, U Thant, una comisión de investigación contra los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Vietnam, demostrando su aversión a la violencia hasta su último suspiro.
«Las pasiones encerradas dentro de nosotros mismos constituyen la peor de las prisiones»
Diceel filósofo Julian Bagginiqueen los círculos filosóficos existen dos Bertrand Russelly solo uno de ellos murió el 2 de febrero de 1970. El primero tuvo una vida breve (1897-1913) y «fue un genio cuyo trabajo sobre lógica dio forma a la tradición analítica que ha dominado la filosofía angloamericana durante el siglo XX». El segundo, explica, es ese intelectual público, el activista que vivió desde 1914 hasta 1970 y que se declaraba pacifista una y otra vez cuando una nueva guerra amenazaba al mundo. No importa de cuál de los dos se hable, ni tampoco si se le considera genio matemático o maestro de las palabras, lajusticia social mana de todo su trabajo. Sea como fuere, la vida de Russell se volcó, con esa precisión característica de los apasionados por los números y las fórmulas, en intentar descubrir si todo «podía ser sabido». Y, sobre todo, en intentar crear ese mundo feliz para todos que,aunque algo más cerca si nos fiamos de los indicadoresde las últimas décadas, sigue estando lejos.
Lucio Anneo Séneca, llamado Séneca el Joven para distinguirlo de su padre, fue un filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus muchas obras de temática moral. Ocupó diversos cargos políticos durante su vida y fue tutor y consejero del famoso emperador Nerón. Séneca destacó como intelectual y fue una figura predominante en la política romana, llegando a ser uno de los senadores más influyentes. En el año 65 fue acusado de participar en un complot contra su pupilo Nerón, y tras la condena a muerte por parte de Nerón, Séneca cometió suicidio en el año 65 d.C.
Fue además uno de los máximos representantes del estoicismo, una corriente filosófica basada en el dominio y control de las pasiones que perturban la vida. El principal objetivo de esta doctrina era alcanzar la felicidad y la sabiduría sin hacer uso de bienes materiales.
Como dijo el psicoanalista Erich Fromm, el sentido de la vida no es más que el acto de vivir en uno mismo. Cómo experimentamos cada una de la horas y los días, de los meses y los años, moldea el propósito de nuestra existencia. Y este, a su vez, es el responsable de sentir plenitud. Muy filosófico. Pero es que además, tal y como avalan numerosos estudios científicos, incide en nuestra salud. Hay muchos ejemplos: la investigación dirigida por la psicóloga Mei-Chuan Wang, de la Universidad de Memphis, en el que se dice que que ayuda a reducir el estrés y las tendencias suicidas. O la coordinada por Patricia A. Boyle, del Centro Rush para el alzhéimer de Chicago, que asegura que reduce la incidencia de la enfermedad y el deterioro cognitivo leve en personas mayores. Kim Erich, del departamento de Psicología de la Universidad de Michigan, ha estudiado cómo disminuye el riesgo de infarto en la tercera edad. E incluso favorece que un toxicómano pueda dejar sus vicios, según los resultados obtenidos por investigadores del Centro de Estudios sobre el Alcohol y la Adicción de la Universidad Brown de Providencia (EE UU). Hace muchos, muchos años que la comunidad científica internacional trabaja para ver hasta dónde el estado de la mente influye en el del cuerpo, un pack indisoluble e hiperconectado. Una de las conclusiones más sorprendentes: estar motivado influye hasta en los genes. Así lo asegura Steve Cole, profesor de Medicina y Psiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles, quien, bajo la dirección de la profesora y psicóloga Barbara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte, lleva años estudiando cómo reaccionan nuestros genes ante el estrés y cómo sentirnos bien mentalmente incide en el genoma.
"Los placeres hedonistas son como calorías vacías: no aportan nada. Todo indica que, a nivel celular, respondemos positivamente a un bienestar psicológico basado en la conexión y el propósito" (Barbara Frederickson, de la Universidad de Carolina del Norte)
Para realizar el estudio, Cole distinguió dos tipos de bienestar psicológico. Uno, vinculado a los eudaimonistas, poseedores de una motivación que da sentido a su existencia; y dos, el hedonista, que básicamente obtiene satisfacción de la constante autogratificación, especialmente a través de la búsqueda y posesión del placer material y físico. De forma inesperada –¿justicia poética o bioquímica?– Cole descubrió que, mientras el perfil genético de los eudaimonistas es favorable a las células del sistema inmune (potencia niveles bajos de inflamación y una fuerte expresión de genes vinculados a anticuerpos), el hedonista se manifiesta de forma contraria: alta inflamación y baja expresión de los genes antivirales y anticuerpos. ¿Cómo puede ser si ambos grupos, en principio, mostraron un mismo nivel de felicidad? Seguramente, opina Cole, la actitud de los primeros les lleva a vivir con más tranquilidad, con todos los beneficios que esto conlleva. Los hedonistas, en cambio, parece que viven con mucha más presión, lo que les acarrea estrés. Y este, entre otros muchos perjuicios, puede dañar los telómeros, los extremos de los cromosomas cuya función es evitar daños en el ADN, haciendo que envejezcan antes. Los placeres hedonistas, concluye Frederickson, son como calorías vacías que no aportan nada y no contribuyen a beneficiarnos físicamente. “Todo indica que a nivel celular el cuerpo responde positivamente al bienestar psicológico basado en el sentido de conexión y el propósito”, resume.
Y usted… ¿qué tipo de motivación tiene?
Aunque todos los indicios científicos apuntan a que tener un propósito en la vida nos beneficia y mucho, es evidente que no todo el mundo se apasiona por las mismas cosas, y que no todas despiertan el mismo grado de pasión ni de bienestar. Según explica el psicólogo Jonathan García-Allen, hay distintas maneras de clasificar las motivaciones. Una es diferenciarlas entre extrínsecas e intrínsecas. “Las primeras son externas al individuo y a la actividad que realiza. Por ejemplo, alguien puede trabajar o estudiar mucho porque lo que le mueve es ganar dinero o el reconocimiento social”, explica. En cambio, la intrínseca procede del interior de la persona, la cual no espera ninguna recompensa externa. “Esto se asocia a los deseos de autorrealización y de crecimiento personal. La experimentan, entre otros, aquellos que trabajan para el bienestar de la comunidad o que forman parte de un equipo deportivo”, observa. También hay motivaciones positivas, en las que la propia actividad es la que genera endorfinas.
¿Qué es el amor? Thich Nhat Hanh, uno de los maestros zen más conocidos y respetados del mundo, poeta, activista por la Paz y los Derechos Humanos, describe el verdadero amor a través de los siguientes cuatro elementos:
Bondad incondicional o benevolencia (Maitri): es la capacidad de dar alegría y felicidad a la persona que amas. Implica aprender a observar atentamente a quien amamos porque si no logramos comprender, no podremos amar. La comprensión es la esencia del amor y resulta preciso dedicar tiempo a estar presentes para observar profundamente. A eso se le llama comprensión.
Compasión (Karuna): Se define como el deseo y la posibilidad de aliviar el sufrimiento de otra persona. Para conocer la naturaleza de su sufrimiento y ayudarla, también hay que observarla y escucharla profundamente generando amor y felicidad. Para eso es necesaria la meditación. Meditar es observar a fondo la esencia de las cosas.
Alegría (Mudita): Si en el amor no hay alegría, no se trata de verdadero amor. Si estamos sufriendo y llorando todo el tiempo o si lloramos por la persona que amamos, eso significa que no se trata de un verdadero amor, incluso puede llegar a ser lo opuesto a él.
Ecuanimidad y libertad (Upeska): El verdadero amor permite alcanzar la libertad. Cuando se ama de verdad se le brinda al otro una absoluta libertad. Si no es así, no se trata de un verdadero amor. El otro debe sentirse libre, no solo por fuera, sino también por dentro.
La bondad, la alegría, la compasión y la libertad, aspectos del amor verdadero, son cualidades que se hallan innatas en todos los seres humanos. A través de una profunda observación, escuchando atentamente, estando presentes y practicando cotidianamente un contacto con nuestro interior (que puede ser a partir de la meditación) podremos aprender a desarrollarlas.
Esta apreciación del amor trasciende la pareja y se refiere a la posibilidad de desarrollar un sentimiento pleno hacia la vida, hacia aquello que nos rodea y, también, hacia uno mismo: la capacidad de amar a otros se relaciona con la capacidad de amarse a uno mismo. El yo se convierte en un nosotros y ese nosotros en un todo.
Las enseñanzas de Thich Nhat Hanh sobre la Plena Consciencia, el «interser» y la ética comprometida han abierto nuevos caminos para meditadores, pacifistas, activistas, educadores, empresarios y políticos de todo el mundo.
Plena Consciencia
Thich Nhat Hanh comenzó a enseñar la Plena Consciencia en occidente a principios de la década de 1970. Su libro de 1975, «El Milagro del Mindfulness» (The Miracle of Mindfulness), presentó prácticas nuevas que había desarrollado para inspirar a sus estudiantes y trabajadores sociales en Vietnam, para ayudar a evitar que terminen abrumados por la confusión y los desafíos de la guerra.
La Plena Consciencia te permite vivir profundamente cada momento que te ha sido dado para vivir.
Thich Nhat Hanh
No creo que hubiera tenido el aguante, la profundidad del optimismo, la profundidad del compromiso, la profundidad de la inspiración si no hubiera estado acompañada por las enseñanzas de Thich Nhat Hanh.
Christiana Figueres, presidenta de la CMNUCC del Acuerdo Climático de París
Thich Nhat Hanh encontró nuevas formas de enseñar el arte de la respiración consciente y el caminar conscientemente como base de la meditación. Creó prácticas simples como cepillarse de dientes conscientemente, lavar los platos con Plena Consciencia y la «meditación de la mandarina». Desarrolló un nuevo estilo de meditación caminando, además de maneras de combinar la escucha profunda con la Plena Consciencia de la compasión para abrir la comunicación. Inició una forma amable de guiar a los grupos en la meditación, de modo que incluso los principiantes pudieran usar la respiración consciente como una forma de mirar profundamente, enfrentar desafíos y sanar, en lugar de escapar del momento presente.
Respirar conscientemente nos ayuda a manejar emociones fuertes, como la ira, el miedo, la ansiedad y la desesperación, y nos ayuda a generar momentos de felicidad en la vida diaria. Para Thich Nhat Hanh, la Plena Consciencia es una energía que se debe cultivar durante todo el día, para sostener la acción compasiva para que podamos ayudar a aliviar el sufrimiento en nosotros mismos y en el mundo.
Un camino, no una herramienta
Thich Nhat Hanh siempre enseña la Plena Consciencia dentro del contexto de la ética. Con la energía de la Plena Consciencia viene el consumo consciente, las relaciones conscientes y los medios de vida éticos. No se puede separar la Plena Consciencia de hablar, actuar, trabajar y participar en el mundo.
La atención plena no es una herramienta o instrumento para obtener algo más, ya sea que se trate de sanación, éxito, riqueza o triunfos. La verdadera Plena Consciencia es un camino, una forma de vida ética, y cada paso a lo largo de ese camino puede traer felicidad, libertad y bienestar a nosotros mismos y a los demás aquí y ahora. La felicidad y el bienestar no son un asunto individual. Interactuamos con t
Ecología
Las enseñanzas de Thich Nhat Hanh sobre «El Interser» (término que acuñó en la década de 1980) han marcado el camino en la ecología profunda budista. Haciendo referencia a textos budistas antiguos, como el Sutra del Diamante, explica la enseñanza budista del «no-yo» a la luz de la ecología: «no podemos separar a los seres humanos del medio ambiente. El medio ambiente está en los seres humanos y los seres humanos son parte del medio ambiente … [Incluso] la distinción entre seres vivos y seres no vivos desaparece después de la meditación «.
Aboga por una solución basada en el ser humano para resolver la crisis climática. “Necesitamos algo más que tecnología nueva para proteger el planeta”, dice Thich Nhat Hanh. “Necesitamos una verdadera comunidad y cooperación. Necesitamos restablecer la verdadera comunicación, la verdadera comunión, con nosotros mismos, con la Tierra y entre nosotros «. Sólo cuando podamos tocar el amor real por la Tierra, dice, tendremos la inmensa energía que necesitamos para hacer los cambios radicales necesarios para salvar nuestra civilización..
Aquí hay una revolución que debe ocurrir y comienza desde dentro de cada uno de nosotros. Necesitamos despertar y enamorarnos de la Tierra. Nuestra felicidad y supervivencia personal y colectiva depende de ello.
Thich Nhat Hanh
«Este tipo de iluminación es crucial para un despertar colectivo. En el budismo hablamos de la meditación como un acto de despertar, para estar despierto al hecho de que la tierra está en peligro y las especies vivientes están en peligro».
Acción Colectiva
En 2007, alentó a decenas de miles de sus seguidores a cambiar a una dieta vegana.
Taking Refuge in Mother Earth 18:22
Allow yourself to be embraced by the Earth in this deep teaching from Thich Nhat Hanh.
«En el budismo hablamos de acción colectiva», dice. «A veces, algo malo está sucediendo en el mundo y pensamos que son las otras personas las que lo están haciendo y nosotros no. Pero eres parte de lo malo que sucede, por la forma en la que vives tu vida.»
«Por eso, aprender a cambiar nuestra la forma de nuestra vida cotidiana, para que haya más Plena Consciencia, más paz, más amor es algo muy urgente. Y podemos hacerlo a partir de ahora, hoy».
«Los activistas deben tener una práctica espiritual para ayudar a sufrir menos, alimentar la felicidad y manejar el sufrimiento, para que sean eficaces en ayudar al mundo. Con ira y frustración no se puede hacer mucho».
El mensaje clave de Thich Nhat Hanh es que si queremos tener paz en el mundo, necesitamos tener paz en nosotros mismos. A través de décadas de activismo por la paz, se dio cuenta de que las raíces de la guerra no están en las armas, sino en nuestros propios corazones y mentes, en la energía del miedo, la violencia y la discriminación, desencadenada por lo que vemos, leemos, oímos y decimos.
Por la forma en que vivimos nuestra vida diaria contribuimos a la paz o la guerra. Es la Plena Consciencia la que puede decirme que voy en la dirección de la guerra y es la energía de la Plena Consciencia la que puede ayudarme a dar un giro e ir en la dirección de la paz.
Thich Nhat Hanh
Thich Nhat Hanh enseña que solo cultivando la paz en nuestro propio cuerpo y mente, liberando tensiones, calmando emociones fuertes, reevaluando nuestras percepciones y haciendo las paces con los miembros de nuestra familia y amigos, podremos crear paz en nuestra sociedad, nuestra nación y en el mundo.
Un loto en un mar de fuego
Desde su época como figura destacada en el movimiento budista por la paz en la década de 1960 en Vietnam, Thich Nhat Hanh ha insistido en que no existe «una guerra por la paz»: la paz comienza con detener los bombardeos. Destaca la importancia de no tomar partido en un conflicto. Él enseña que “El verdadero enemigo del hombre no es el hombre, el verdadero enemigo es nuestra ignorancia, discriminación, miedo, ambición y violencia ”.
La paz no es simplemente la ausencia de violencia; es el cultivo de la comprensión, la visión profunda y la compasión, combinados con la acción.
Thich Nhat Hanh
En 1966 se fue de Vietnam a Estados Unidos para pedir la paz, y pagó el precio del exilio. Ayudó a persuadir al Dr. Martin Luther King Jr. de que se pronunciara contra la guerra, cambiando el rumbo de la opinión pública. En enero de 1967, el Dr. King lo nominó públicamente para el Premio Nobel de la Paz, llamándolo «un apóstol de la paz y la no violencia» cuyas «ideas para la paz, si se aplicaran, construirían un monumento al ecumenismo, a la hermandad mundial, a la humanidad. » Exiliado de su tierra natal, Thich Nhat Hanh pasó a dirigir la Delegación Budista por la Paz en Vietnamita en las Conversaciones de Paz en París.
Thich Nhat Hanh nos muestra la conexión entre la paz personal, interior y la paz en la tierra.
His Holiness the Dalai Lama
Si quieres paz tienes que ser paz
En la década de 1980, Thich Nhat Hanh vio que había «mucha ira en el movimiento por la paz». Dijo: «Puedes poner todas las bombas en la luna, pero si no arrancas las bombas del corazón de la gente, la guerra continuará». En Plum Village, Francia, comenzó a desarrollar prácticas concretas de Plena Consciencia para cultivar la paz, la compasión, la escucha profunda, el habla amorosa; resolver conflictos y transformar el miedo, la ansiedad y las percepciones erróneas.
Monjas de Plum Village caminando en paz en Palestina, 2018
La paz es posible
Thich Nhat Hanh ha enseñado que la compasión es la mejor manera de garantizar la verdadera seguridad. Ha ofrecido retiros para veteranos de guerra, israelíes y palestinos, oficiales de policía, y ha abordado las raíces del miedo, el terrorismo y el complejo militar-industrial. Llevó su mensaje de paz al Congreso de los Estados Unidos durante el bombardeo de Irak y a los parlamentos de la India, el Reino Unido e Irlanda del Norte. Ha dirigido caminatas por la paz para reuniones de miles de personas en París, Los Ángeles, Roma, Hanoi, Macao y Nueva Delhi. En estos paseos, dice: «Cada paso es una realización de la paz. Cada paso es una oración por la paz».
When asked recently how we can have peace in the face of climate crisis and the collapse of civilisation, he replied: «It is possible for us to do something now. Don’t despair. There is something we can all do. There is still a chance. Recognise that, and do it, and you will find peace.»
El tiempo no es dinero. El tiempo es vida. El tiempo es amor.
Thich Nhat Hanh
En sus retiros para empresarios y charlas en sedes corporativas, Thich Nhat Hanh ha enfatizado la necesidad de aprender el arte de vivir felizmente en el momento presente y no sacrificar lo que tenemos ahora para lograr algo más en el futuro. «Puedes ser una víctima de tu éxito», dice, «pero nunca podrás ser una víctima de tu felicidad».
«Podemos tener la impresión de que somos insustituibles», dice, «y podemos sacrificar todo para invertir en nuestra carrera y compañía, incluido el tiempo con nuestros seres queridos, o el tiempo para relajarnos en la naturaleza y el tiempo para hacer lo que más nos nutre. Pero si morimos en un accidente mañana, lo más probable es que nuestra empresa pueda reemplazarnos en 3 días.»
Tienes que elegir. ¿Quieres ser el número 1? ¿O quieres ser feliz?
Thich Nhat Hanh
Thich Nhat Hanh enseña que debemos evaluar nuestras ideas sobre lo que es la «verdadera» felicidad. Hay muchas personas que se pasan la vida persiguiendo la fama, el poder, la riqueza y los placeres sensuales, pensando que solo pueden ser felices cuando obtienen estas cosas. Pero cuando lo hacen, descubren que todavía no son felices. La felicidad solo se puede encontrar en el momento presente, cuando podemos vivir el momento presente profundamente, en contacto con nosotros mismos, con nuestros seres queridos y con la Tierra.
Una vez que podamos tocar la verdadera felicidad, tendremos la visión profunda, el tiempo y la energía que necesitamos para tomar medidas para aliviar el sufrimiento, la desigualdad y la injusticia.
What do you really want to do with your life? 5:19
How corporate leaders can cultivate powerful intention and motivation.
Thich Nhat Hanh ha alentado a los líderes empresariales a cultivar cualidades de claridad, compasión y coraje en su liderazgo y a transformar sus empresas en comunidades reales. Él invita a los líderes a crear oportunidades para escuchar profundamente a los empleados, escuchar tanto su sufrimiento como sus aspiraciones, una forma muy concreta de aplicar la ética en los negocios y liberar la energía necesaria para la transformación del corporativo. Es posible, dice, transformar las empresas en organizaciones que aumenten el bienestar y reduzcan el sufrimiento de los empleados, sus familias, la sociedad y la Tierra.
Desde el año 2008, familias y niños han sido bienvenidos en el retiro anual de verano en Plum Village, Francia y otros retiros en todo el mundo. Thich Nhat Hanh ha enfatizado la necesidad de apoyar a los educadores compartiendo la práctica de la Plena Consciencia.
Las escuelas pueden enseñar mucho más que lectura, escritura, matemáticas y ciencias. Los programas escolares también pueden enseñar a los jóvenes cómo lidiar con la ira, cómo reconciliar conflictos, cómo respirar, sonreír y transformarse. Puede haber una revolución en la educación.
Thich Nhat Hanh
Happy Teachers Change the World – a film made at a retreat for educators in Toronto
Todo comienza con los maestros
Thich Nhat Hanh ha enfatizado que la Plena Consciencia en la educación debe comenzar con los maestros. Si un maestro practica Plena Consciencia y la incorpora en el aula, la transmitirá a sus alumnos, ya sea que se la enseñen formalmente o no. Como tales, los monjes y monjas de los monasterios de Plum Village dirigen retiros para maestros de todo el mundo y crearon el movimiento «Wake Up Schools» o «Escuelas Despiertas» en español.
Entonces, para un maestro de escuela, lo primero que debe hacer es volver a casa en dentro de uno mismo. La salida está en el interior. Regresar a sí mismo y cuidar de sí, aprender a generar un sentimiento de alegría, aprender a generar un sentimiento de felicidad, aprender a manejar un sentimiento doloroso, una emoción dolorosa.
Thich Nhat Hanh
Thich Nhat Hanh addresses a Francophone educator’s retreat
El salon de clases como una segunda familia
Es un hecho triste que para muchos niños, su familia no les brinda un ambiente feliz y emocionalmente saludable. Thich Nhat Hanh ha enseñado que para estos niños, el salón de clases ofrece una segunda oportunidad para tener una familia que los ayude. Si las escuelas y los maestros pueden brindar suficiente tiempo para una comunicación compasiva dentro del aula, pueden crear un entorno seguro y sanador para los jóvenes.
En un nuevo sistema de educación debería haber tiempo para que los profesores se sienten con los estudiantes para escucharse unos a otros. Porque tanto los alumnos como los profesores tienen sufrimiento, y si los profesores y los alumnos comprenden el sufrimiento de los demás, dejarán de causarse más sufrimiento, habrá una buena comunicación y el trabajo de enseñanza y aprendizaje será mucho más fácil.