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Paz y Ciencia

jueves, 23 de septiembre de 2021

Joan Garriga: El Buen Amor en Pareja

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online Teléfono: 653 379 269  Website: www.rcordobasanz.es                    Instagram: @psicoletrazaragoza


12 reglas de oro para vivir en pareja hoy

1. SIN TI NO PODRÍA VIVIR / SIN TI TAMBIÉN ME IRÍA BIEN.
Somos dos adultos que nos sostenemos sobre nuestros propios pies, no dos niños buscando a sus padres. Sin ti también me iría bien, pero me alegra el corazón que sea contigo y que estemos juntos.

2. TE QUIERO POR TI MISMO / TE QUIERO POR TI MISMO… BUENO, A PESAR DE TI MISMO
Es un regalo enorme amar las sombras del otro, su ego, sus dificultades, y ser compasivos con ello, porque eso significa que somos capaces de reconocer al otro miembro de la relación en su realidad más sombreada. La pareja es un campo de crecimiento en el que se van limando las asperezas del ego gracias a que el amor compartido es capaz de soportarlas.

3. HAZME FELIZ / SIENTO EL DESEO ESPONTÁNEO DE QUE SEAS FELIZ
La pareja no está pensada para darnos la felicidad, aunque si sabemos conjugar todas sus dimensiones experimentamos algo que se acerca a la dicha. Sentimos que pertenecemos a algo, que hemos creado una intimidad, un vínculo, y que construimos caminos de vida.

4. QUIERO UNA PAREJA / MEJOR ME PREPARO PARA SER PAREJA
El exceso de «yo» y de individualidad por encima del sentido del «nosotros» convierte la pareja en un campo increíble de libertad y al mismo tiempo nos expone a más y más soledad e incertidumbre. Las dos cosas al mismo tiempo. Si quieres tener pareja, trabaja en tu interior para encontrar tu propio tono y manera para ser compañero o compañera, y lo demás se te dará por añadidura.

5. TE LO DOY TODO / MEJOR TE DOY LO QUE ME MANTIENE EN EL MISMO RANGO QUE TÚ
La pareja es una relación de igualdad en la que hay que procurar que haya un intercambio de equilibro y justicia para preservar la paridad de rango. Dar mucho puede generar en el otro un sentimiento de deuda y empequeñecerlo. Mejor dar lo que el otro puede devolver de alguna manera, puesto que con el intercambio fértil crece la felicidad.

6. DÁMELO TODO / DAME LO QUE TIENES Y ERES Y YO PUEDO COMPENSAR, PARA MANTENERME EN MI DIGNIDAD
Cuando alguien en una relación lo pide todo del otro, debemos sospechar dos cosas: la primera, que esa persona es un niño y la segunda, que esa persona sin duda no va a tomar y apreciar lo que se le da, porque está anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda, la cual, aunque sea atendida, no se satisface. Mejor el intercambio positivo y gratificante al negativo e hiriente.

7. OJALÁ SEA INTENSO Y EMOCIONAL / OJALÁ SEA FÁCIL
Algunas relaciones discurren con fluidez y facilidad, no chirrían. Son el resultado del encuentro de dos naturalezas que armonizan sin grandes desencajes. Otras veces, todo es difícil, a pesar del amor. Cuando una relación es intensa y emocional, a menudo llega a ser desvitalizante. De hecho las grandes turbulencias emocionales y los juegos psicológicos desgastantes y fatales tienen que ver con reminiscencias de heridas infantiles y viejos anhelos no colmados.

8. LUCHO POR EL PODER / COOPERAMOS
Demasiados siglos de lucha y sufrimiento entre hombres y mujeres nos convocan a una reconciliación. Es maravilloso cuando en la pareja ambos sienten adentro, de verdad, de corazón, que no hay mejor ni peor, y que caminan juntos. No uno por arriba y otro por abajo, no uno por delante y otro por detrás. Cooperan. Son compañeros y amigos y hermanos y amantes y socios. Uno y uno son más que dos. En lo más profundo las mujeres se suelen sentir mejores que los hombres —según mis estadísticas— pero las más inteligentes se encargan de que sus parejas no lo noten.

9. YO PIENSO, TÚ SIENTES Y ANTE LO DIFÍCIL SÁLVESE QUIEN PUEDA / REÍMOS Y LLORAMOS JUNTOS Y JUNTOS NOS ABRIMOS A LA ALEGRÍA Y AL DOLOR
Las parejas enfrentan en su proceso vital asuntos que en algún momento duelen: hijos que no vienen, abortos, muertes o enfermedades de seres queridos, vaivenes económicos y existenciales. Son asuntos que ponen a prueba la capacidad de aguante de la pareja, y que la fortalecen o la derrumban y ponen en ella resentimientos y millas de distancia.

10. QUE SEA PARA SIEMPRE / QUE DURE LO QUE DURE
Entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de un posible final. Hoy en día se habla de monogamia secuencial, esto es de que, estadísticamente, cabe esperar que tengamos entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida, con el consiguiente estrés y tránsitos emocionales complejos que ello conlleva. Cuando no hay un contrato institucional de por medio, tenemos una oportunidad de crear la pareja cada día, a nuestra manera y de vivir lo que nos permite. Si llega el final, aprendemos el lenguaje del dolor, la ligereza y el desapego, para luego volver de nuevo al carril del amor y de la vida.

11. PRIMERO MIS PADRES O NUESTROS HIJOS Y LUEGO TÚ / PRIMERO NOSOTROS, ANTES QUE NUESTRAS FAMILIAS DE ORIGEN Y QUE NUESTROS HIJOS EN COMÚN
Conviene saber que el amor se desarrolla mejor en universos de relación ordenados: que los padres sean padres y que los hijos sean hijos, que la pareja que se ha creado (que puede incluir a hijos de anteriores relaciones) tenga prioridad frente a parejas anteriores o frente a las familias de origen. Algunas personas dan más importancia a los hijos en común que a la pareja, lo cual acaba creando malestar en todos. Ayuda que el pasado sea honrado y labre un buen presente y un buen futuro. Una pareja posterior debe saber que tiene más posibilidades de ocupar un buen lugar si asume que los hijos de su pareja estaban antes y respeta su prioridad.

12. TE CONOZCO / CADA DÍA TE VEO Y TE RECONOZCO DE NUEVO
Algunas parejas no se relacionan con la persona que tienen al lado, sino con las imágenes interiores que se han ido formando de esa persona a lo largo del tiempo. Viven en el pasado y se olvidan de actualizarse cada día. Para evitarlo, ayuda, y mucho, abrir la percepción a cada instante nuevo y no dar a la otra persona por supuesta. El otro se ilumina cuando le reconocemos y le descubrimos como nuevo, y de este modo también nosotros nos volvemos nuevos y jóvenes.


Joan Garriga

martes, 21 de septiembre de 2021

Caras de la Muerte: Byung-Chul Han


Rodrigo Córdoba. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza. Gran Vía Y Online.                  Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                    Instagram: @psicoletrazaragoza

A través de sus lecturas de Adorno, Heidegger o Derrida, entre otros, Byung-Chul Han describe la muerte, con sus horrores pero también con su capacidad creadora. En ‘Caras de la muerte. Investigaciones filosóficas sobre la muerte’ (Herder), el filósofo surcoreano desarrolla una aproximación paso a paso a la muerte, haciendo audible su lenguaje, que no deja de sonar e interpelar a lo largo de la vida.

2021

Artículo

Byung-Chul Han

Asumir la muerte en la conciencia no significa solo tomar nota de la muerte. No solo se exige pensar en la muerte, sino un pensar que recorra la muerte, que se arrime a ella, estar dispuestos a que sea la muerte la que nos dé el pensar. Asumir la muerte en la conciencia no consiste solo en asignar a la muerte, generosa o magnánimamente, un sitio en la conciencia, de modo que la muerte pase a ser un contenido de la conciencia mientras la conciencia misma se mantiene incólume en su forma anterior. Más bien sucede que la muerte hace que se tambalee la imagen que la conciencia tiene de sí misma. Con la experiencia del horror, la conciencia entra en contacto con lo distinto de ella misma.

En realidad, asumir la muerte en la conciencia es una exigencia aporética. Dicho de otro modo, la muerte le crea a la conciencia una situación aporética. La conciencia ya no puede seguir adelante sin más. La conciencia no puede limitarse a proseguir el camino anterior. Si caminar fuera un rasgo fundamental de la conciencia y si, por otro lado, ya no fuera posible limitarse a continuar avanzando, entonces la muerte sería la aporía por antonomasia. Pero si pese a todo fuera posible caminar, entonces habría un caminar aporético, es decir, un caminar sin camino. La expresión de esta aporía sería la exigencia de Adorno de que el pensar tiene que pensar contra sí mismo.

Con la pregunta «¿qué es eso?» o «¿qué sabemos en realidad?» la conciencia vacila. Se detiene. «Estar vuelto hacia la muerte» sería este detenerse vacilando, la resolución a vacilar. La conciencia o el saber vacilan en vista de la muerte. Esta vacilación hace ver aquello ante lo cual la conciencia se apresta a pasar de largo. Hay una mirada parsimoniosa y prolongada.

«La conciencia o el saber vacilan en vista de la muerte»

Hay también otro motivo por el que el recuerdo infantil de Adorno provoca desasosiego. Lo que provoca horror no es el hombre muerto, sino el animal muerto. Quizá Adorno quiso decir que el hombre reprime hasta tal punto el pensamiento de la muerte que ya ni siquiera el muerto le recuerda a la muerte. Esta manera de reprimir la muerte expulsándola del ser humano conllevaría que ya solo el cadáver putrefacto de un animal es capaz de provocar horror. El horror que siente Adorno sería doble. Incluso el hombre muerto hace que la muerte se vuelva invisible. La tercera pregunta del niño es: «¿Somos nosotros mismos también eso?». Con ello se está preguntando también: «¿Somos animales también nosotros?». Esta pregunta formula una de las cuestiones centrales del pensamiento adorniano. En las tres preguntas del niño suscitadas por la visión del animal muerto «¿Qué es eso? ¿Qué sabemos en realidad? ¿Somos nosotros mismos también eso?» vendrían a concentrarse las preguntas fundamentales del pensamiento adorniano.

Un Hegel quinceañero relata en su diario un inusual paseo: «Iba caminando con el sr. Cleß. Justo cuando pasábamos por encima de la fosa tocó la campana grande para el entierro del sr. regidor R. Schmidlin. Al mismo tiempo unos trombones comenzaron a tocar a duelo desde la torre de la ciudad (moles propinqua nubibus arduis). El sordo y despacioso toque solemne de la campana y el triste sonido de los trombones concitaron en mí una sensación y una impresión tan sublimes que no acierto a describirlas. Al mismo tiempo veía a veces caer el aguacero a lo lejos y pensaba en los lamentos de los familiares difuntos».

«El horror en vista de la pérdida irrevocable mantiene en marcha la dialéctica»

En este momento la muerte tuvo que haberse marcado indeleblemente en la conciencia de Hegel. La experiencia de la muerte como una pérdida absoluta conllevará un trabajo inusual por superar el duelo. La dialéctica es justamente el nombre de este trabajo hegeliano para sobreponerse al duelo. Según Hegel, la filosofía no comienza ni con el asombro ni con el horror, sino por una necesidad. La «necesidad de la filosofía», según Hegel, nace cuando de la vida del hombre desaparece el poder de la unificación. Es la necesidad de un «restablecimiento de la totalidad». La totalidad es la coyuntura o el estado de una plenitud o saciedad de la que se ha conjurado definitivamente el peligro de una pérdida absoluta.

El sentimiento en que se basa la totalidad es el hartazgo. El «poder de la unificación» debe restablecer esta totalidad en la que nada se pierde. Todo está recogido, unido, unificado y congregado. En realidad, la necesidad hegeliana de la filosofía viene precedida de un horror. Se filosofa por horror al horror. El horror en vista de la pérdida irrevocable mantiene en marcha la dialéctica. La superación como trabajo dialéctico ofrece una protección total, un aseguramiento total contra la pérdida. El espíritu hegeliano no quiere dar nada por perdido. Su contabilidad dialéctica busca la acumulación, una posesión total. La totalidad a la que se aspira como una saciedad total no sufre ninguna carencia ni ninguna pérdida.


Este es un fragmento de ‘Caras de la muerte. Investigaciones filosóficas sobre la muerte’ (Herder), por Byung-Chul Han.

Iluminación Espiritual

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                    Instagram: @psicoletrazaragoza            



Cómo Llegar a la Iluminación Espiritual (de Verdad)

La Iluminación Espiritual es comprender que todo ES, como debe SER.

Esta es la definición de iluminación: todo es como debe ser, todo es absolutamente perfecto tal y como es. Siéntelo así y de repente, estás en casa. No tienes nada que perder. Eres una parte, una parte orgánica de este tremendamente maravilloso “Todo”. Y te relajas en Él y te dejas llevar por Él. Tú no existes separado; toda separación desaparece.

Entonces una enorme alegría te invade, porque al desaparecer el ego, desaparece con él toda preocupación, con la desaparición del ego desaparece también la angustia, con la desaparición del ego, la muerte ya no es posible. Esto es iluminación; la profunda comprensión de que todo está bien. De que todo es bello tal y como es. Todo está en total armonía.

El Gran Obstáculo de la Iluminación Espiritual

Comprenderla con la mente es un obstáculo.

El Ser es la Vida Única eterna y omnipresente que se encuentra más allá de las innumerables formas de vida que se hallan sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo se halla más allá sino en la profundidad de cada forma, como su esencia más interna, invisible e indestructible. Esto significa que eso está a tu alcance ahora, como tu naturaleza más verdadera, tu yo más profundo. Pero no intentes comprenderla con la mente. No trates de comprenderla porque seria un obstáculo. Sólo puedes conocerla cuando la mente está quieta. Cuando estás presente, cuando tu atención se halla en forma total e intensa en el Ahora, podrás sentir al Ser, pero nunca podrá ser comprendido con la mente. Tomar nuevamente conciencia del Ser y vivir en ese estado de consciencia sentida es la iluminación.

La Mente

La mente es el obstáculo busca problemas.

La mente es un instrumento soberbio si la usamos correctamente. Si se le usa en forma incorrecta, sin embargo, se vuelve muy destructiva. Para ser más preciso, no se trata tanto de que uses tu mente del modo incorrecto -en general no la usas para nada-. Ella te usa. Ésa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el delirio. El instrumento se ha apropiado de ti.

Sólo porque puedes resolver un acertijo de palabras o construir una bomba atómica, no significa que puedes utilizar tu mente. Tal como a los perros les encanta morder huesos, a la mente le encanta hincarle sus dientes a los problemas. Es por eso que resuelve acertijos y construye bombas atómicas. A ti no te interesan esas cosas. Permíteme preguntarte esto: ¿Puedes liberarte de tu mente cada vez que quieres? ¿Has hallado el botón que detiene todo el mecanismo?

Dejar de Pensar

Es un obstáculo si no dejas de pensar.

¿No puedes dejar de pensar? Entonces la mente te utiliza a ti. Inconscientemente, te has identificado con ella, de modo que ni siquiera te das cuenta de que eres su esclavo. Es casi como si fueses poseído sin darte cuenta: crees que la entidad que se posesionó de ti eres tú mismo. La libertad se inicia dándote cuenta de que no eres esa entidad que se posesionó de ti -el pensador- Saber esto te permite liberarte de los obstáculos y observar a la entidad. Apenas comienzas a observar al pensador, comienza a activarse un nivel más alto de consciencia. Comienzas entonces a darte cuenta de que hay un enorme ámbito de inteligencia más allá del pensamiento, y que ese pensamiento es sólo un diminuto aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior- tienen su origen más allá de la mente. Comienzas a despertar.

El Gran Paso para la Iluminación Espiritual

¿Cuáles son los tres pasos para lograr la iluminación?

La Iluminación Espiritual en primer lugar consiste en tener consciencia de tu Yo superior y escucharlo como si fuera tu propia voz. Es el momento en que sales de la ilusión de la vida y te das cuenta de todo lo que es y lo que no es. Para ello es importante que hagas muchas cosas en este plano y otras en un plano superior.

Hay 3 pasos prácticos:

Meditar

Cuando meditas y pones en silencio tú mente, puedes ver y sentir lo que hay más allá y tu conexión con tu yo superior se fortalece, así como la conexión con tus guías espirituales.

Cambia tu alimentación

La alimentación es clave porque tenemos un cuerpo que funciona como antena así que es necesario que esté más puro posible. Para ello es necesario que dejes las carnes , te alimentes con vegetales y frutas frescas y si puedes, que sean cosechados por ti sin químicos. Se esta manera tu cuerpo recibirá energía limpia que te ayudará a conectar mucho más con lo espiritual.

Trabaja mucho la Llama Violeta

Tenemos mucho por transmutar y liberar, trabaja con la llama violeta a diario para ir soltando tu karma y ayudar al karma de la tierra. Los iluminados ven el amor en todo, no tienen Velos, saben quienes son en realidad y a qué vinieron.

Te deseo lo mejor en tu camino al despertar. Si es tu deseo, lo vas a hacer, sé paciente contigo mismo. Trabaja en ti y tus emociones a diario y sé claro en tu ser interno. La disciplina o constancia son necesarios para alcanzar lo que deseas, es una forma de re afirmar tu decisión a diario.

Cómo Llegar a la Iluminación Espiritual

Los sabios orientales han alcanzado la perfección espiritual y se han conectado con su propia esencia divina. Logre usted también iluminarse espiritualmente y descubra la esencia oculta de la perfección a través de estos 10 principios para llegar a la Iluminación Espiritual que hemos resumido para ustedes.

En cada persona duerme una poderosa fuerza que le permite conectarse con su esencia divina. Fueron los orientales los primeros en desarrollar y dar a conocer las claves para lograrlo.

Esta energía superior y todopoderosa, que en términos del Yoga -disciplina que busca el desarrollo espiritual humano- llamamos kundalini, se la representa como a una serpiente enroscada, localizada en la base de la columna vertebral.

Se dice que yace dormida, y que es capaz de elevarse hasta un centro energético ubicado en el cráneo. Pero para que kundalini despierte y entre en actividad, es necesario saber detectar y conducir ese poder correctamente.

A la iluminación espiritual se accede, entonces, cuando se domina completamente la kundalini. A este estado se puede llegar por varios caminos; pero hacerlo implica el dominio completo de la mente, las emociones, el cuerpo y la energía espiritual.

Características de quienes han alcanzado la iluminación espiritual:

1 - Desapego material

Los seres iluminados no están aferrados -de ninguna manera- a sus pertenencias materiales. Porque no las requieren para ser quienes son ni para acceder a una vida distinta gracias a ellas. Simplemente, utilizan cuanto requieren para vivir, y pueden llegar a prescindir de todo, sin que esto signifique ningún trastorno en sus vidas.

2 - Desapego emocional

El verdadero amor implica que los seres que se aman sean totalmente libres; por este motivo, los iluminados no están apegados a sus seres queridos. No desean aferrarlos, controlarlos, ni considerarlos una adquisición. El amor de los iluminados no es posesivo, celoso ni desconfiado; por el contrario, es absolutamente generoso, respetuoso y libre. Quien alcanza un estado de iluminación no depende de otras personas para vivir, porque tiene una vida interior lo suficientemente rica como para valerse por sí mismo.

3 - Espontaneidad

Una de las particularidades que dan cuenta de la presencia de un espíritu iluminado es la sencillez y la espontaneidad manifiesta en todos los actos de la vida.

La iluminación es un estado que permite a las personas conectarse con su propia sabiduría interna. Por lo tanto, posibilita actuar apelando a una certera y aguda intuición; este sesto sentido a flor de piel, tan propio de los seres iluminados, se manifiesta sin esfuerzo, sin necesidad de recurrir a complejos procesos mentales.

4 - Maestros verdaderos

Las personas iluminadas no intentan convencer a nadie de sus creencias. No adoctrinan, no indican a nadie lo que debe hacer, cómo debe actuar o pensar. Respetan los tiempos y las convicciones de los demás. No son fanáticos, dogmáticos ni autoritarios.

Los iluminados consideran que no existe una sola manera de concebir la vida, sino que existen tantas formas como personas hay en la Tierra; y que la misión de cada una de ellas es descubrir cuál es la suya propia.

5 - Coherencia de pensamiento, sentimiento y acto

Todos los seres humanos solemos enfermarnos -psíquica o físicamente- porque muchas veces actuamos en contra de lo que pensamos o sentimos. La iluminación es un estado al que se llega, entre otras cosas, por mantener una perfecta coherencia entre pensamientos, sentimientos y actos sanos.

6 - Ausencia de la importancia personal

Los seres iluminados no requieren títulos, honores ni reconocimiento público. No hacen alarde de sus buenos actos, simplemente predican con el ejemplo. No actúan correctamente en función de recibir halagos o cariño, es la única manera de actuar que conocen. Además, no incentivan el culto hacia su persona, convencidos de que lo único trascendente es el espíritu que poseen y no la forma corporal que -temporalmente- encarnan.

7 - La Pureza

Los hábitos sanos son esenciales para llegar a la iluminación; el dominio completo del cuerpo físico es el primer escalón que permite al hombre dominar absolutamente su campo emocional y mental.

8 - Concentración y observación

Para los seres iluminados no existen las metas imposibles. No están aferrados a las dificultades, sólo son capaces de ver las soluciones.

La concentración y la profunda observación del mundo circundante es la clave para alcanzar esta condición. La iluminación permite entender todo, comprender todo. El ser iluminado privilegia la búsqueda de la verdad y el conocimiento, por eso no se aferra a conceptos establecidos; investiga y comprueba todo por sí mismo.

9 - Capacidades extra sensoriales

El dominio total de las capacidades físicas, emocionales y mentales, como se ha dicho, es condición de la iluminación. El tercer ojo, la capacidad de adelantarse al futuro o comunicarse con la mente, fluyen sin ningún esfuerzo en los iluminados. No deben esforzarse por despertarlos, simplemente los dominan como consecuencia de saberse y comportarse como seres espirituales.

10 - La Felicidad

La iluminación genera un estado de profunda felicidad. Pero no se trata de una dicha pasajera, de un bienestar atado a las pasiones ni a los logros materiales. Se trata de un estado permanente, profundo e inmutable, que concluye en la felicidad del espíritu.

  • El bosque es un organismo peculiar de bondad y benevolencia ilimitadas que no exige su sustento y es generoso con todo lo que su vitalidad produce, ofreciendo sombra incluso al halcón que la destruye. “
  • Se pueden encender miles de velas con una sola vela, y la vida de la vela no se acortará. La felicidad nunca disminuye al ser compartida.
  • No creas nada, no importa donde lo leas, o quien lo dijo, no importa si lo he dicho yo, a no ser que esté de acuerdo con tu propia razón y sentido común.
  • Cuando nos encontramos en la dirección correcta, lo único que debemos hacer es seguir caminando.
  • Si obramos desde la inteligencia de la Ley de Impermanencia podemos confiar en que esto y aquello también pasara.
  • Alabanza y culpa, ganancia y pérdida, placer y dolor; van y vienen como el viento. Para ser feliz, descansa como un árbol gigante en medio de todo eso.
  • Aferrarse a la ira es como agarrar un carbón caliente con la intención de arrojarlo a alguien más; Tú eres el que se quema.

lunes, 20 de septiembre de 2021

La Sociedad del Cansancio

 

IG: @psicoletrazaragoza

Rodrigo Córdoba. Zaragoza. Psicólogo Y Psicoterapeuta.
Teléfono: 653 379 269

La sociedad del cansancio” es un concepto acuñado por Byung-Chul Han, uno de los filósofos más influyentes de la actualidad. Según Byung-Chul Han, el exceso de positividad nos está conduciendo a una sociedad llena de individuos agotados, frustrados y deprimidos. En este nuevo escenario social, víctima y verdugo son la misma persona. Ya no hace falta una dictadura ni un tirano para someter a la población. Nos bastamos nosotros solos para explotarnos hasta la extenuación. Y paradójicamente vivimos bajo una falsa sensación de libertad.

 

 

¿Estamos viviendo una nueva versión de “1984”?

En la orwelliana 1984 los ciudadanos eran conscientes de que estaban siendo sometidos. Sin embargo, Byung-Chul Han afirma que en la actualidad no tenemos esa consciencia de estar siendo dominados. Byung-Chul Han, surcoreano de nacimiento y formado y afincado en Alemania, ha construido una cosmovisión a partir de la siguiente tesis: los individuos hoy se autoexplotan y además sienten miedo del otro, del diferente. En la sociedad contemporánea, la diferencia se considera un problema y se intenta anular con una búsqueda permanente de la uniformidad. Cuantos más iguales sean las personas, más aumentará la producción. Según esta lógica, los grandes poderes fácticos necesitan que todos seamos iguales, incluso los turistas que viajan a otro país, y que tengamos unos gustos idénticos y unos hábitos similares. En este paradigma, los inmigrantes y los refugiados son vistos como una carga.

Para Byung-Chul Han, el neoliberalismo no podría funcionar si los individuos fuéramos diferentes. Para luchar contra esta hiperuniformidad, el filósofo surcoreano propone “regresar al animal original, que ni consume ni comunica desaforadamente.

Byung-Chul Han considera que vivimos en una época de conformismo radical. Las universidades ya no acogen alumnos, sino que únicamente se preocupan por atender clientes. Ya no fomentan el pensamiento crítico, ni forman intelectual o moralmente a los jóvenes. Su único objetivo es transformar a sus clientes en profesionales eficientes que puedan servir a los intereses de las grandes empresas y que la gran maquinaria mundial siga funcionando.

 

 

La pandemia del coronavirus está configurando una nueva sociedad mundial

Byung Chul Han está convencido de que la pandemia ha provocado que hayamos entrado en una nueva era que transformará el mundo. En principio, el filósofo surcoreano vaticina que el poder mundial se desplazará hacia Asia. Los países asiáticos, donde el liberalismo no ha triunfado, han asumido con rapidez el control de la pandemia mediante una disciplina y un control inimaginables para Europa y Estados Unidos, que están perdiendo peso en el concierto mundial.

También advierte que la pandemia ha acentuado las diferencias sociales. Por ejemplo, los trabajadores pobres de origen inmigrante, al pertenecer a sectores esenciales, están más expuestos al Covid-19, mientras que los trabajadores ricos pueden teletrabajar o mudarse a sus casas en el campo.

El coronavirus también está alimentando a autócratas que se aprovechan de la situación de emergencia para sobrepasar líneas que debilitan la democracia y los derechos de los ciudadanos. La sociedad post pandemia, según Byung Chul Han, se encamina peligrosamente hacia un régimen de vigilancia biopolítica. El cuerpo de los ciudadanos, sus comunicaciones y hasta su estado de salud se están convirtiendo en objetos de vigilancia digital. Y muchos ciudadanos justifican y hasta aplauden esos sistemas de vigilancia que limitan la libertad individual, por miedo a nuevos contagios.

Nuestras prioridades han cambiado. Ahora lo más importante es la supervivencia y para alcanzar ese objetivo somos capaces de sacrificar el contacto con nuestros semejantes, la movilidad o la sociabilidad. Los nuevos gurús hoy son los virólogos.

 

 

La revolución en el uso del tiempo: un objetivo indispensable

Según Byung Chul Han, la sociedad necesita una revolución en el uso del tiempo. El ritmo frenético en el que vivimos reduce nuestra capacidad de permanecer, precisamos más tiempo para nosotros, para emplearlo en áreas que nada tengan que ver con el trabajo. Debemos aprender a perder el tiempo, a no vivir obsesionados cada minuto con la productividad. Tenemos que reservar tiempo para divertirnos.
En palabras del propio Byung Chul Han, “vivimos siempre con la angustia de no hacer todo lo que podríamos hacer y encima nos culpamos a nosotros mismos de nuestra supuesta incapacidad”. Esa angustia es la consecuencia de nuestra propia autoexplotación.

En la sociedad del cansancio, nos explotamos a nosotros mismos creyendo que nos estamos realizando. Y hay una consecuencia más dramática aún: ya no hay contra quién dirigir una revolución, no hay explotadores visibles a los que culpar. Es la alienación de uno mismo. Resulta imposible rebelarse cuando explotador y explotado son la misma persona.

Byung-Chul Han es sin duda uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo y es muy crítico con el capitalismo, la tecnología o la hipertransparencia.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Carl Rogers: Teoría y Técnica

CARL ROGERS

Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Gran Vía y Online.
Tno.: 653 379 269

La terapia rogeriana ha cambiado de nombre a lo largo de su evolución: Rogers la llamó no-directiva, por creer que el terapeuta al posicionarse frente al cliente no lo debe guiar, pero sí estar ahí, mientras el cliente mismo llevaba el curso de su proceso terapéutico. A través de la experiencia, Rogers se dio cuenta que mientras más “no-directivo” era, más influía en sus pacientes, precisamente, al asumir esa postura. En definitiva, los clientes buscaban un guía en el terapeuta y lo encontraban aunque éste intentara no guiarles.
De manera que modificó el nombre de su terapia a “centrada en el cliente”. En la actualidad, pese a que la denominación “no-directiva” y “centrada en el cliente” siguen en vigor, se usa el término terapia rogeriana. Una de las frases que Rogers utiliza para definir su terapia es “de apoyo- no reconstructiva” Terapia que no explica “el cómo” sino que apoya al cliente en que este trate por sí mismo su dificultad, ya que si el terapeuta sostiene continuamente al cliente éste no termina de responsabilizarse de su problema.
Si la independencia (autonomía, libertad con responsabilidad) es el objetico terapéutico, el cliente no lo logrará si se mantiene dependiente del terapeuta. Los pacientes deben experimentar sus introspecciones por sí mismos, en la vida cotidiana, fuera de la consulta de su terapeuta. Un abordaje autoritario en la terapia puede resultar aceptable en la primera parte de la terapia, pero al final solo crea una persona dependiente.
La Técnica Básica Rogeriana Es El Reflejo.
El reflejo es la imagen de la comunicación emocional, el terapeuta promueve, mediante intervención directa sobre lo escuchado, que el cliente se dé cuenta de lo que él mismo está comunicando. El reflejo es una técnica que debe ser tratada con mucho cuidado, ya que de no ser así puede restar confianza al vínculo terapéutico. La intervención debe surgir del corazón (genuino, congruente).Así conectamos con los requerimientos que según Rogers debe tener un terapeuta.
Para ser un terapeuta efectivo debe tener tres cualidades especiales:
• Congruencia. Ser genuino, ser honesto con el paciente.
• Empatía. La habilidad de sentir lo que siente el paciente.
• Respeto. Aceptación, preocupación positiva incondicional hacia el paciente.
Rogers dice que estas cualidades son “necesarias y suficientes”, si el terapeuta posee estas tres cualidades el paciente mejorará, aun no haciendo uso de otro tipo de técnicas. Si el terapeuta no muestra estas tres cualidades, la mejoría será mínima, sin importar la cantidad de recursos técnicos y de conocimiento científico de los que disponga.
La teoría de Rogers está construida a partir de una sola “fuerza de vida” que es llamada la tendencia actualizante, una motivación innata presente en toda forma de vida dirigida a desarrollar sus potenciales hasta el mayor límite posible. No hablamos solamente de sobrevivencia. Rogers entendía que todas las criaturas buscan lograr lo mejor de su existencia, y si no lo consiguen no será por falta de deseo propio. Rogers resume en esta gran única necesidad o motivo, todos los otros motivos que las demás escuelas terapéuticas mencionan, porque es propio de nuestra naturaleza como seres vivos hacer lo mejor que podamos.

La Teoría Rogeriana.

No obstante, los seres humanos en el curso de la actualización de sus potenciales, crean la sociedad y la cultura. Esto en sí mismo no es un problema ya que somos criaturas sociales, está en nuestra naturaleza. Pero, al crear la cultura, ésta ha desarrollado su propia vida. En vez de mantenerse próxima al enriquecimiento de nuestros potenciales personales, y cercana a aspectos propios de nuestra naturaleza, la cultura se puede tornar en una fuerza con derecho propio. Incluso, si a largo plazo, una cultura que interfiere con nuestra actualización desaparece nosotros también perecemos con ella. Cultura y la sociedad no son intrínsecamente malas, pero, nuestras estructuradas sociedades, nuestras complejas y consumistas culturas, las innovadoras tecnologías, esas que nos han ayudado a prosperar y sobrevivir, pueden al mismo tiempo servirnos para hacernos daño e incluso destruirnos.
Para Rogers los organismos saben lo que es bueno para ellos. La evolución nos ha provisto de los sentidos y sentimientos, gustos, discriminaciones, a esto le llamamos valor organísmico. Rogers agrupa bajo el nombre de visión positiva a cuestiones como el amor, afecto, atención, crianza y demás. Está claro que los bebés necesitan amor y atención. Sin esto, el bebe no sobrevive.
Otra cuestión, quizás exclusivamente humana, que valoramos es la recompensa positiva de uno mismo, lo que incluye la autoestima, la autovalía y una imagen de sí mismo positiva. Es a través de los cuidados positivos de los demás a lo largo de nuestra vida como logramos alcanzar este cuidado personal. Sin esto, nos sentimos minúsculos y desamparados y de nuevo no llegamos a ser todo lo que podríamos ser.
Tal como cree Maslow, Rogers afirma que si les dejamos a su libre albedrío, los animales buscarán aquello que es lo mejor para ellos; Sin embargo, en nuestra historia, hemos ido creado un ambiente bien distinto de aquel del que partimos. Nos dedicamos a elaborar cosas que no benefician a nuestro organismo, alimentos sin contenido energético, consumos innecesarios, drogas. Estas cosas poseen estímulos que pueden producir una satisfacción inmediata, o pueden gustar a nuestro valor organísmico, aunque no sirven para nuestra actualización. La sociedad también nos premia, castigo o apercibe en función de la valía o devaloración que otorga a nuestras actitudes, conforme vamos creciendo, padres, maestros, familiares, la sociedad en general solo nos da lo que necesitamos cuando demostramos que lo “merecemos”, más que porque lo necesitemos, y lo que es más importante, nos querrán sólo si nos portamos tal como se espera de nosotros.
El lograr un cuidado positivo sobre “una condición” es lo que Rogers llama: recompensa positiva condicionada. Ya que todos nosotros necesitamos de hecho esta recompensa, estos condicionantes son muy poderosos y más que por nuestros valores organísmicos, o por nuestra tendencia actualizante, terminamos siendo personas muy determinadas por una sociedad que no necesariamente toma en cuenta nuestros intereses reales. Un “buen chico” o una “buena chica” no necesariamente son un chico o una chica feliz. A medida que pasa el tiempo, este condicionamiento nos lleva a su vez a tener una autovalía positiva condicionada.
Empezamos a querernos en función de la valoración externa, si cumplimos con los estándares que otros nos aplican, más que si seguimos nuestra actualización de los potenciales individuales. Y dado que estos estándares no fueron creados tomando en consideración las necesidades individuales, resulta cada vez más frecuente el que no podamos complacer esas exigencias y por tanto, no podemos lograr un buen nivel de autoestima.
Self E Ideal.
La parte nuestra que encontramos en la tendencia actualizadora, seguida de nuestra valoración organísmica, de las necesidades y recepciones de recompensas positivas para uno mismo, es lo que Rogers llamaría el verdadero yo (self).Es éste el verdadero “tú” que, si todo va bien, vas a alcanzar.
Por otro lado, dado que nuestra sociedad no está sincronizada con la tendencia actualizante y que estamos forzados a vivir bajo condiciones de valía que no pertenecen a la valoración organísmica, y finalmente, que solo recibimos recompensas positivas condicionadas, entonces tenemos que desarrollar un ideal de sí mismo (ideal del yo). En este caso, Rogers se refiere a ideal como algo no real; como algo que está siempre fuera de nuestro alcance; aquello que nunca alcanzaremos.
El espacio comprendido entre el verdadero self y el self ideal; del “yo soy” y el “yo debería ser” se llama incongruencia. A mayor distancia, mayor será la incongruencia. De hecho, la incongruencia es lo que esencialmente Rogers define como neurosis: estar desincronizado con tu propio self.
Defensas.
Al estar en una situación donde existe una incongruencia, entre la imagen de uno mismo y la inmediata experiencia, (entre el Ideal del yo y el Yo) nos podemos encontrar en una situación amenazante, y al percibir una situación como amenazante puede surgir ansiedad. La ansiedad es una señal que manifiesta un peligro potencial que se debe intentar evitar. Una forma de evitar la situación es, por supuesto, usando las defensas. La idea rogeriana de la defensa es muy similar a la descrita por Freud, exceptuando que Rogers la engloba en un punto de vista perceptivo, de manera que incluso los recuerdos y los impulsos son formas de percepción. Rogers define solo dos defensas: negación y distorsión perceptiva.
• Así como en el psicoanálisis la negación significa un bloqueo completo de la situación amenazante. La negación de Rogers incluye también lo que Freud llamó represión: si mantenemos fuera de nuestra conciencia un recuerdo o impulso (nos negamos a recibirlo), seremos capaces de evitar la situación amenazante.
• La distorsión perceptiva es una manera de reinterpretar la situación de manera que sea menos amenazante. Es muy parecida a la racionalización de Freud, también puede darse una distorsión mucho más perceptiva, cuando uno ve la cosas mejores de lo que realmente son. Cada vez que usamos una defensa acrecentamos la distancia entre lo real y lo ideal. Esta distancia se va haciendo cada vez más incongruente, con lo que cada vez más nos vamos encontrando ante situaciones amenazantes, desarrollando mayores niveles de ansiedad y usando cada vez más y más defensas
La Persona Funcional.
Rogers solo se interesa por describir a la persona sana. La terminología empleada es “funcionamiento completo” y comprende las siguientes cualidades:
1. Apertura a la experiencia.
Es lo opuesto a la instrumentación continua de defensas. Es la adecuada percepción de las propias experiencias que nos ocurren en el mundo, y comprende la aceptación de la realidad, incluyendo en ambos casos los sentimientos propios. Los sentimientos son parte importante de la actualización porque conllevan la valoración organísmica. Si no podemos abrirnos a nuestros propios sentimientos, no seremos capaces de actualizarnos. La parte difícil es distinguir los sentimientos reales de los derivados de la ansiedad producida por las cuestiones de valía personal.
2. Vivencia existencial.
El aquí y ahora tan conocido por nosotros en la gestalt. Rogers, atento a su tendencia de mantenerse en contacto con la realidad, insiste en que no vivimos en el pasado ni en el futuro; el primero se ha ido y el último ni siquiera existe. Sin embargo, esto no significa que no debamos aprender de nuestro pasado, ni que no debamos planificar o ni siquiera soñar despiertos con el futuro. Simplemente, debemos reconocer estas cosas por lo que son, memorias y sueños, los cuales estamos experimentando ahora, en el presente.
3. Confianza organísmica.
Es el dejarnos guiar por los procesos, bien sean de evaluación o de valoración organísmica. La confianza en nosotros estriba en permitirnos hacer aquello que creemos que está bien, aquello que surge de forma natural. A lo que Rogers se refiere es a la confianza en el propio yo, en el sí mismo real, y la única manera que tenemos para conocer lo que es verdaderamente el self es abriéndonos a la experiencia de nuestro existir, en palabras de Rogers, la confianza organísmica asume que está en contacto con la tendencia actualizante.
4. Libertad experiencial.
Rogers pensaba que era irrelevante que las personas tuvieran o no libre albedrío. Nos comportamos como si lo tuviéramos. Lo que significa es que nos sentimos libres cuando se nos brindan las oportunidades. Rogers dice que la persona que funciona al cien por cien reconoce ese sentimiento de libertad y asume las responsabilidades de sus oportunidades.
5. Creatividad.
Si te sientes libre y responsable, actuarás como tal y así te sentirás en el mundo. Una persona funcional, en contacto con su propia actualización sentirá la necesidad de participar en la actualización de otros. A esto se refiere Rogers cuando habla de creatividad, y se puede hacer en cualquier aspecto de la vida. Simplemente es llevar a cabo la acción correcta en el momento concreto, y con la disposición adecuada. Esto se puede llevar a todos los órdenes de la vida, artísticos, parentales, laborales, de pareja, afectivos. (La creatividad de Rogers es muy parecida a la generatividad de Erikson).

Carl R. Rogers: ¿Cómo puedo servir de ayuda?
Una hipótesis general.

Para describir en pocas palabras el cambio que se ha operado en mí, diré que durante los primeros años de mi carrera profesional solía preguntarme: “¿Cómo puedo tratar, curar o cambiar a esta persona?”, en tanto que ahora mi pregunta sería: “¿Cómo puedo crear una relación que esta persona pueda utilizar para su propio desarrollo?”
(…) Quizá debería comenzar con un aprendizaje negativo. He aprendido lenta y gradualmente que la ayuda que puedo prestar a una persona conflictuada no reviste la forma de un proceso intelectual ni de un entrenamiento. Ningún enfoque basado en el conocimiento, el entrenamiento o la aceptación incondicional de algo que se enseña tiene utilidad alguna. Estas maneras de encarar la terapia parecen tan directas y tentadoras que, en épocas pasadas, ensayé muchas de ellas.
Sin duda alguna, es posible explicar a una persona su manera de ser, indicarle los pasos que lo ayudarían a progresar, hacerle conocer un modo de vida más satisfactorio; sin embargo, de acuerdo a mi propia experiencia son fútiles e inconsecuentes. Toda su eficacia reside en la posibilidad de introducir una modificación efímera, que pronto desaparece y no hace sino fortalecer en el individuo la conciencia de su propia inadaptación.
El fracaso de cualquier enfoque intelectual me ha obligado a reconocer que el cambio sólo puede surgir de la experiencia adquirida en una relación; Si puedo crear un cierto tipo de relación, la otra persona descubrirá en sí mismo su capacidad de utilizarla para su propia maduración y de esa manera se producirán el cambio y el desarrollo individual.
La Relación.
¿Qué significan estos términos? Permítaseme considerar por separado las tres frases principales del enunciado precedente e indicar el significado que tienen para mí. ¿En qué consiste este tipo de relación que creo necesario establecer?
He descubierto que cuanto más auténtico puedo ser en la relación, tanto más útil resultará esta última. Esto significa que debo tener presentes mis propios sentimientos, y no ofrecer una fachada externa, adoptando una actitud distinta de la que surge a un nivel más profundo o inconsciente. Ser auténtico significa también la voluntad de ser y expresar, a través de mis palabras y mi conducta, los diversos sentimientos y actitudes que existen en mí. Esta es la única manera de que la relación sea auténtica, condición que reviste fundamental importancia. Sólo mostrándome tal cual soy, puedo lograr que la otra persona busque exitosamente su propia autenticidad. Esto es verdad en el caso en que mis actitudes no me complazcan ni me parezcan conducir a una buena relación. Lo más importante es ser auténtico.
La segunda condición reside en el hecho de que cuanto mayor sea la aceptación y el agrado que experimento hacia un individuo, más útil le resultará la relación que estoy creando. Entiendo por aceptación un cálido respeto hacia él como persona de mérito propio e incondicional, es decir, como individuo valioso independientemente de su condición, conducta o sentimientos. La aceptación también significa el respeto y agrado que siento hacia él como persona distinta, el deseo de que posea sus propios sentimientos, la aceptación y respeto por todas sus actitudes, al margen del carácter positivo o negativo de estas últimas, y aun cuando ellas puedan contradecir en diversa medida otras actitudes que ha sostenido en el pasado. Esta aceptación de cada uno de los aspectos de la otra persona le brinda calidez y seguridad en nuestra relación; esto es fundamental, puesto que la seguridad de agradar al otro y ser valorado como persona parece constituir un elemento de gran importancia en una relación de ayuda.
También encuentro la relación significativa en la medida en que siento un deseo constante de comprender: una sensible empatía con cada uno de los sentimientos y expresiones del cliente tal como se le aparecen en ese momento. La aceptación no significa nada si no implica comprensión. Sólo cuando comprendo los sentimientos y pensamientos que al cliente le parecen horribles, débiles, sentimentales o extraños y cuando alcanzo a verlos tal como él los ve y aceptarlo con ellos, se siente realmente libre de explorar los rincones ocultos y los vericuetos de su vivencia más íntima y a menudo olvidada. Esta libertad es una condición importante de la relación. se trata de la libertad de explorarse a sí mismo tanto en el nivel consciente como inconsciente, tan rápidamente como sea posible embarcarse en esta peligrosa búsqueda.
El cliente también debe sentirse libre de toda evaluación moral o diagnóstica, puesto que, a mi juicio, las evaluaciones de este tipo son siempre amenazadoras.
Por consiguiente, la relación de ayuda que encontré se caracteriza, de mi parte, por una especie de transparencia que pone de manifiesto mis verdaderos sentimientos, por la aceptación de la otra persona como individuo diferente y valioso por su propio derecho, y por una profunda comprensión empática que me permite observar su propio mundo tal como él lo ve.
Una vez logradas estas condiciones, me convierto en compañero de mi propio cliente en el transcurso de la aterradora búsqueda de sí mismo que ya se siente capaz de emprender.
No siempre puedo lograr este tipo de relación. A veces, aun cuando crea haberla alcanzado en mí, el cliente puede estar demasiado atemorizado como para percibir lo que se le ofrece. Sin embargo, podría afirmar que cuando soy capaz de adoptar la actitud que acabo de describir y cuando la otra persona puede también experimentarla en alguna medida, invariablemente surgirán el cambio y el desarrollo personal constructivo. Incluyo el término “invariablemente” sólo después de largas y cuidadosas consideraciones.
El proceso de convertirse en persona, Una condición básica.
(…) Al desarrollar las consideraciones que siguen daré por sentado que el cliente experimenta la sensación de ser plenamente recibido. Quiero decir con esto que el cliente se siente recibido psicológicamente por el terapeuta por ser tal como es, cualesquiera que sean sus sentimientos (miedo, desesperación, inseguridad, ira), su modo de expresión (silencio, gestos, lágrimas o palabras) o lo que descubra que él es en ese momento. Este término recibido implica el concepto de ser comprendido empáticamente y ser aceptado. También corresponde señalar que lo que hace que la condición de ser recibido sea óptima es el hecho de que el cliente la experimente así y no su mera existencia en el terapeuta.
Por consiguiente, al referirme al proceso de cambio daré por supuesta en todo momento la existencia de una condición de recepción óptima.
El Continuo Emergente.
Al intentar aprehender y conceptualizar el proceso de cambio, busqué inicialmente elementos que señalaran o caracterizaran el cambio mismo. (…) Poco a poco fui desarrollando este concepto de proceso y discriminé en él siete etapas; deseo destacar, sin embargo, que se trata de un continuo, y que aunque identifiquemos siete etapas o cincuenta, existirán infinitos puntos intermedios. Pensé que cualquier cliente, considerado como totalidad, habitualmente exhibe conductas que se agrupan constituyendo una franja relativamente estrecha de este continua. Es decir, parce poco probable que el cliente manifieste absoluta fijeza en una esfera de su vida y total movilidad en otra; considerado en su conjunto, tiende a situarse en alguna etapa de este proceso. Sin embargo, según creo, el proceso que deseo describir se ajusta con mayor exactitud a determinadas zonas del significado personal; mi hipótesis es que en ellas el cliente se encuentra decididamente en una cierta etapa y no exhibe al mismo tiempo características de otras.

Las siete etapas del proceso.

o Primera etapa.
-Existe cierta reticencia a comunicar el sí mismo. La comunicación sólo se refiere a hechos externos.
-Sentimientos y significados personales no se reconocen ni se admiten como propios.
-Los constructos personales son extremadamente rígidos.
-Las relaciones íntimas y comunicativas se consideran peligrosas.
-En esta etapa no se reconocen ni perciben los problemas.
-No hay deseos de cambiar.
-La comunicación interna sufre un intenso bloqueo.
o Segunda etapa.
-La expresión comienza a fluir en relación con problemas ajenos al sí mismo.
-Los problemas se perciben como externos al sí mismo.
-No hay sentido de la responsabilidad personal en relación con los problemas.
-Los sentimientos se describen como objetos que no pertenecen al sujeto o que corresponden al pasado.
-Pueden manifestarse sentimientos, pero no se los reconoce como tales ni como propios.
-La posibilidad de vivenciar está limitada por la estructura del pasado.
-Los constructos personales son rígidos y no se reconocen como tales sino que se consideran como hechos objetivos.
-La diferencia de significados y sentimientos personales es muy limitada y burda.
-Pueden expresarse contradicciones, pero son pocas las que se reconocen como tales.
o Tercera etapa.
-Las expresiones referentes al sí mismo como objeto fluyen con mayor libertad.
-Las experiencias relacionadas con el sí mismo también se expresan como si fueran objetos.
-El sí mismo también se expresa como objeto reflejado, que existe principalmente en los demás.
-Con frecuencia se expresan o describen sentimientos o significados personales no pertenecientes al presente.
-La aceptación de los sentimientos es mínima. La mayor parte de ellos se revela como algo vergonzoso, malo, anormal o inaceptable por alguna otra razón.
-Los sentimientos se exhiben y luego a veces son reconocidos como tales.
-La experiencia se percibe como algo perteneciente al pasado o bien como algo totalmente ajeno al sí mismo.
-Los constructos personales son rígidos, pero pueden ser reconocidos como constructos y no como hechos externos.
-La diferenciación de sentimientos y significados es ligeramente más nítida y menos global que en las etapas anteriores.
-Se reconocen las contradicciones de la experiencia.
-Las elecciones personales suelen considerarse ineficaces.
o Cuarta etapa.
-El cliente describe sentimientos más intensos, del tipo “presente-pero-no-ahora”.
-Los sentimientos se describen como objetos del presente.
-En algunas oportunidades se expresan sentimientos en tiempo presente, que irrumpen casi en contra de los deseos del cliente.
-Hay una tendencia a experimentar los sentimientos en el presente inmediato; esta posibilidad va acompañada de desconfianza y temor.
-La aceptación franca de sentimientos es escasa, si bien se observa en alguna medida. La experimentación está menos “ligada a la estructura” del pasado, es menos remota y en ocasiones puede producirse con escasa distancia temporal.
-La construcción de la experiencia adquiere mayor flexibilidad. Se descubren algunos constructos personales, se los reconoce con claridad y se comienza a cuestionar su validez.
-La diferenciación de sentimientos, constructos y significados personales aumenta constantemente y existe cierta tendencia a procurar la exactitud en la simbolización.
-Se advierte la preocupación que inspiran las contradicciones e incongruencias entre la experiencia y el sí mismo.
-Existen sentimientos de responsabilidad propia en relación con los problemas, si bien son vacilantes.
-A pesar de que una relación íntima aún le parece peligrosa, el cliente se arriesga y se atreve a relacionarse en cierta medida a partir de sus sentimientos.
o Quinta etapa.
-Los sentimientos se expresan libremente en tiempo presente.
-Está muy próxima la posibilidad de experimentar plenamente los sentimientos. Estos “surgen a borbotones”, “se filtran”, a pesar del temor y la desconfianza que al cliente le inspira la posibilidad de experimentarlos de manera plena e inmediata.
-Comienza a aparecer una tendencia a advertir que vivenciar un sentimiento implica un referente directo.
-Los sentimientos que “surgen a borbotones” suelen despertar sorpresa y temor y casi nunca placer.
-Los sentimientos del sí mismo se reconocen como propios cada vez en mayor medida, hay una necesidad de ser esos sentimientos, de ser el “yo verdadero”.
-La experiencia adquiere mayor flexibilidad; ya no es algo remoto, y a menudo se produce con una demora mínima.
-La experiencia se construye de modos mucho menos rígidos. Se descubren nuevos constructos personales y se los examina y cuestiona críticamente.
-Existe una tendencia intensa y notoria a diferenciar con exactitud los sentimientos y significados.
-Las contradicciones e incongruencias de la experiencia son encaradas cada vez con mayor claridad.
-Aumenta la aceptación de la propia responsabilidad en los problemas que se encaran, y aumenta también la preocupación acerca de en qué medida el cliente ha contribuido a ellos. Los diálogos que se sostienen en el interior del sí mismo se van liberando, la comunicación interna se mejora y su bloqueo se reduce.
o Sexta etapa.
-Ahora el cliente puede experimentar como inmediatos los sentimientos que antes estaban “atascados”, inhibidos en su cualidad de proceso.
-Estos sentimientos fluyen hasta sus últimas consecuencias
-Un sentimiento del presente es experimentado directamente, de manera inmediata y rica.
-Se acepta esta cualidad inmediata de la experiencia y el sentimiento que la constituye.
-Ya no hay temor, necesidad de negarlo o luchar contra esto.
-El cliente vive subjetivamente en la experiencia, peri sin advertirlo.
-El sí mismo como objeto tiende a desaparecer.
-En esta etapa la experimentación adquiere verdaderas características de proceso.
-Otra característica de esta etapa es la relajación fisiológica que la acompaña.
-En esta etapa la comunicación interna es libre y relativamente exenta de bloqueos.
-La incongruencia entre la experiencia y la percepción se experimenta vívidamente a medida que se transforma en congruencia.
-En este momento de vivencia desaparece el constructo personal pertinente y el cliente se siente libre de su sistema anteriormente equilibrado.
-El momento de la vivencia plena se convierte en un referente claro y definido.
-La diferenciación de la vivencia es penetrante y clara.
-En esta etapa ya no hay más “problemas” externos ni internos.
-El cliente vive subjetivamente una fase del problema, que ha dejado de ser un objeto.
o Séptima etapa.
-Los sentimientos nuevos se experimentan de manera inmediata y rica en matices, tanto dentro como fuera de la relación terapéutica.
-La vivencia de estos sentimientos se utiliza como un referente claro.
-La aceptación de estos cambiantes sentimientos como propios aumenta y coexiste con una confianza básica en el proceso mismo.
-La vivencia ha perdido casi por completo sus aspectos limitados por la estructura y se convierte en vivencia de un proceso; esto significa que la situación se experimenta e interpreta como nueva, y no como algo pasado.
-Poco a poco el sí mismo se convierte simplemente en la conciencia subjetiva y reflexiva de la vivencia. El sí mismo se percibe cada vez menos como un objeto y, en cambio, se lo siente con mayor frecuencia como un proceso que inspira confianza.
-Los constructos personales se replantean provisionalmente, para ser luego validados mediante las experiencias ulteriores, pero aun en caso de serlo, se los plantea con mayor flexibilidad.
-La comunicación interna es clara: los sentimientos y símbolos se correlacionan de manera adecuada y hay términos nuevos para describir sentimientos nuevos.
-El cliente experimenta la elección efectiva de nuevas maneras de ser.

Carl Rogers.
El Proceso de Convertirse en Persona.
Ed. Paidós.