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sábado, 7 de enero de 2023

TLP: TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD

¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

El trastorno límite de la personalidad es una enfermedad mental que afecta gravemente la capacidad de una persona para controlar sus emociones. Esta pérdida de control emocional puede aumentar la impulsividad, afectar cómo se siente una persona sobre sí misma y repercutir negativamente en sus relaciones con los demás. Hay tratamientos disponibles para controlar de manera eficaz los síntomas del trastorno límite de la personalidad. Obtenga más información sobre este trastorno, cómo se diagnostica y cómo encontrar apoyo.

¿Cuáles son las señales y síntomas?

Las personas con trastorno límite de la personalidad pueden tener cambios fuertes en el estado de ánimo y sentirse inseguras sobre cómo se perciben a sí mismas. Sus sentimientos hacia los demás pueden cambiar rápidamente y pasar de una cercanía extrema a una aversión extrema. Estos sentimientos cambiantes pueden originar relaciones inestables y dolor emocional.

Las personas con este trastorno también tienden a irse a los extremos, como pensar que todo es bueno o que todo es malo. Sus intereses y valores pueden cambiar rápidamente y pueden actuar de manera impulsiva o imprudente.

Otras señales o síntomas pueden incluir:

  • Esfuerzos para evitar un abandono real o percibido, como iniciar precipitadamente sus relaciones, o terminarlas con la misma rapidez.
  • Un patrón de relaciones intensas e inestables con familiares, amigos y otros seres queridos.
  • Una autoimagen o sentido de identidad distorsionado e inestable.
  • Comportamientos impulsivos y con frecuencia arriesgados, como derrochar el dinero en compras excesivas, tener sexo sin protección, participar en consumo de drogas y otras sustancias, conducir de forma temeraria y comer compulsivamente. Tenga en cuenta que, si estos comportamientos ocurren principalmente en momentos con un alto nivel de energía o en un estado de ánimo elevado, pueden ser síntomas de un trastorno del estado de ánimo y no de un trastorno límite de la personalidad.
  • Comportamiento autodestructivo, como cortarse.
  • Pensamientos recurrentes de conductas o amenazas suicidas.
  • Estados de ánimo intensos y muy variables, con episodios que duran desde unas pocas horas hasta varios días.
  • Sentimientos crónicos de tener un vacío.
  • Ira intensa e inapropiada, o problemas para controlar la ira.
  • Sentimientos de disociación, como sentirse distanciado de sí mismo, observarse desde fuera del propio cuerpo o tener sentimientos irreales.

No todas las personas con trastorno límite de la personalidad tendrán todos estos síntomas. La gravedad, la frecuencia y la duración de los síntomas dependen de la persona y su enfermedad.

El índice de autolesiones y conductas suicidas es considerablemente más alto en las personas con trastorno límite de la personalidad que en la población en general.

Las personas con este trastorno que están pensando en hacerse daño o en intentar suicidarse necesitan ayuda de inmediato.

Si usted o alguien que conoce se encuentra en peligro inmediato o está pensando en hacerse daño, llame gratis a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454. También puede enviar un mensaje de texto a la Línea de Mensajes de Texto en Tiempos de Crisis (AYUDA al 741741) o visitar el sitio web de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio.

¿Qué causa el trastorno límite de la personalidad?

Los científicos no están seguros de la causa del trastorno límite de la personalidad, pero diversas investigaciones sugieren que los factores genéticos, ambientales y sociales pueden aumentar el riesgo de desarrollarlo. Estos factores pueden incluir:

  • Antecedentes familiares. Las personas que tienen un familiar cercano (como un padre, una madre o un hermano) con esta enfermedad pueden tener un mayor riesgo de desarrollar el trastorno límite de la personalidad.
  • Estructura y función del cerebro. Hay diversos estudios que demuestran que las personas con trastorno límite de la personalidad pueden tener cambios estructurales y funcionales en el cerebro, especialmente en las áreas que controlan los impulsos y el control emocional. Sin embargo, los estudios no demostraron si estos cambios fueron factores de riesgo para la enfermedad o los causó el trastorno.
  • Factores ambientales, culturales y sociales. Muchas personas con este trastorno informan que han sufrido acontecimientos traumáticos, como maltrato, abuso, abandono o adversidades durante la infancia. Otras personas pueden haber sido expuestas a conflictos hostiles o relaciones inestables en las que se sintieron invalidadas.

Aunque estos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno límite de la personalidad, no necesariamente significa que lo tendrá. De la misma manera, puede haber personas sin estos factores de riesgo que desarrollarán el trastorno límite de la personalidad en algún momento de su vida.

¿Cómo se diagnostica el trastorno límite de la personalidad?

Un profesional de la salud mental debidamente acreditado y con experiencia en el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos mentales (como un psiquiatra, un psicólogo o un trabajador social clínico) puede diagnosticar el trastorno límite de la personalidad basándose en una entrevista exhaustiva y una charla sobre los síntomas. Un examen médico completo y exhaustivo también puede ayudar a descartar otras posibles causas de los síntomas. Al diagnosticar la enfermedad, los profesionales analizarán los síntomas de la persona y preguntarán sobre sus antecedentes médicos familiares, incluido cualquier historial de enfermedades mentales.

Por lo general, el trastorno límite de la personalidad se diagnostica en la adolescencia tardía o en la adultez temprana. Ocasionalmente, este trastorno se le puede diagnosticar a una persona menor de 18 años si los síntomas son significativos y duran al menos un año.

¿Qué otras enfermedades a menudo ocurren junto con el trastorno límite de la personalidad?

El trastorno límite de la personalidad a menudo ocurre junto con otras enfermedades mentales, como el trastorno por estrés postraumático. Estos trastornos concurrentes pueden dificultar el diagnóstico y el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, sobre todo si los síntomas de las otras enfermedades coinciden con los del trastorno límite de la personalidad. Por ejemplo, una persona con trastorno límite de la personalidad también puede tener más probabilidad de desarrollar síntomas de depresión mayor, trastorno bipolar o por estrés postraumático, y de trastornos de ansiedad, de abuso de sustancias o de la alimentación.

¿Cómo se trata el trastorno límite de la personalidad?

Históricamente, se ha considerado que este es un trastorno difícil de tratar. Sin embargo, con los tratamientos más recientes basados en evidencia científica, muchas personas con este trastorno tienen menos síntomas o son menos graves, y tienen un mejor desempeño y una mejor calidad de vida. Es importante que los pacientes con trastorno límite de la personalidad reciban tratamiento de un profesional de la salud mental debidamente acreditado para ejercer. Otros tipos de tratamiento, o tratamientos ofrecidos por un proveedor que no está capacitado adecuadamente, pueden no beneficiar al paciente o hasta ser peligrosos.

Son muchos los factores que influyen en el tiempo que tardan los síntomas en mejorar una vez que se comienza el tratamiento, por lo que es importante que las personas con este trastorno, así como sus seres queridos, sean pacientes y reciban el apoyo adecuado durante el tratamiento.

Es importante buscar tratamiento y seguirlo.

Los estudios financiados por el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) indican que es más probable que los pacientes con trastorno límite de la personalidad que no reciben el tratamiento adecuado presenten otras enfermedades médicas o mentales crónicas, y es menos probable que tomen decisiones para un estilo de vida saludable.

Psicoterapia

La psicoterapia, a veces llamada terapia de diálogo, es el primer tratamiento para las personas con trastorno límite de la personalidad. La mayor parte de la psicoterapia la realiza un profesional de salud mental debidamente capacitado y acreditado en sesiones individuales o en grupo con otras personas. Las sesiones en grupo pueden ayudar a enseñar a las personas con este trastorno a interactuar con los demás y expresarse de manera eficaz.

Dos ejemplos de psicoterapias utilizadas para tratar el trastorno límite de la personalidad son:

  • La terapia dialéctica-conductual, que se desarrolló específicamente para personas con trastorno límite de la personalidad. Esta terapia se centra en el concepto de estar plenamente consciente o de reconocer y estar atento a la situación y al estado emocional actual. Este tipo de terapia también enseña habilidades para controlar las emociones intensas, reducir los comportamientos autodestructivos y mejorar las relaciones.
  • La terapia cognitiva-conductual, que puede ayudar a las personas con este trastorno a identificar y cambiar las creencias fundamentales o los comportamientos subyacentes a la percepción equivocada de sí mismos y de otros, así como los problemas que tienen para interactuar con los demás. Este tipo de terapia puede ayudar a disminuir los cambios de estado de ánimo y los síntomas de ansiedad, así como reducir el número de conductas suicidas o autodestructivas.

jueves, 1 de septiembre de 2022

WINNICOTT

 



El tratamiento de niños, psíquicamente perturbados, y de sus madres le brindó la experiencia clínico-teórica, con la que después construiría su teorías más originales. El corto tiempo que dedicaba a estas consultas lo condujo a la teorización y desarrollo acerca de sus conocidas "consultas terapéuticas". Consultas que se constituyeron en importantes aportes a las innovaciones clínicas. En 1926, otra analistas de niños arribó a Londres, Melanie Klein. Muy rápidamente Klein se constituyó en un referente fundamental para los analistas de niños, creándose una escuela de importancia fundamental para el desarrrollo del Psicoanálisis. Para ese entonces, Winnicott se hallaba realizando un extenso tratamiento analítico con una de las seguidoras más importantes de Melanie Klein: Joan Rivière. La importancia fundamental que los kleinianos otorgaban al primer año de vida del niño en cuanto a la estructuración del psiquismo era, sin dudas, compartido por Winnicott. Pero sus consideraciones divergieron tanto con Klein como con las teorizaciones de Anna Freud, hija del fundador del Psicoanálisis. Ambos habían arribado a Londres en 1938, desde Austria,en calidad de refugiados de Guerra. Se produjo entonces una intensa polémica dentro de la Sociedad Psicanalítica Británica, entre los segudores de Melanie Klein y los de Anna Freud. Esta polémica resultó tan importante que amenazó con una posible escisión de la Sociedad. Pero, en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se selló un compromiso típicamente británico dentro de la Sociedad, generándose así el surgimiento de tres grupos políticos: los freudianos dirigidos por Anna Freud, los kleinianos, dirigidos por Melanie Klein y el Middle Group, coordinado por Winnicott. Para Winnicott, los años transcurridos durante la Guerra, fueron de una particular importancia ya que le brindaron oportunidad de trabajar con niños, profundamente perturbados, por haber sido víctimas de una separación familiar al ser evacuados tanto de Londres como de otras importantes ciudades de Gran Bretaña. Su experiencia como consultor psiquiátrico en el área del "Esquema de Evacuación Gubernamental" le proporcionó un ímpetu nuevo sobre su pensamiento acerca de la importancia del rol de la madre en la constitución psíquica del niño. Para Winnicott la terapeútica estuvo siempre más próxima de la necesidad de hacer la interpretación correcta en el momento correcto. En 1951, Winnicott contre nuevamente matrimonio. Esta vez con Clare Britton, una asistente social psiquiátrico, que había colaborado con él en sus múltiples actividades, durante los duros años de la Guerra.

sábado, 27 de agosto de 2022

ESCISIÓN. TLP/BORDERLINE

 


Instagram:@psicoletrazaragoza

ESCISIÓN

La escisión (splitting) es considerada el mecanismo más primitivo existente, puesto que se pone en marcha en los primeros momentos de vida del infante humano. En estos momentos iniciales, el niño necesita separar radicalmente lo gratificante de lo frustrante para ir organizando su mundo psíquico; si no lo hace así, caerá en una situación confusional y no podrá defenderse del peligro puesto que no sabrá de dónde procede. Es una estrategia defensiva básica el ser capaz de situar con exactitud lo bueno y lo malo, lo peligroso y lo inofensivo, lo placentero y lo displacentero. De esta forma sabremos qué hacer en cada momento, de dónde viene el peligro y nos podremos preparar para ello.

Desde una perspectiva cognitiva, A. Beck (1990) y M. Linehan (1993) se refieren a la escisión como pensamiento dicotómico o pensamiento del “todo o nada”, considerándola una de las distorsiones cognitivas más frecuentes del TLP. En este sentido, el pensamiento dicotómico tiende a ver la realidad en términos de categorías mutuamente excluyentes y no en un continuo. Dicho de una forma práctica: para un paciente TLP la realidad se distribuye en blanco y negro, buenos y malos, conmigo o contra mí, todo está escindido, distribuido en dos grupos extremos sin que haya zonas intermedias. De esta forma una persona puede ser amada u odiada, pero es inconcebible que pueda ser ambas cosas, no es posible que las personas tengamos aspectos amables y bruscos, no es posible que te quiera alguien que antes te ha echado una bronca...

De esta forma la evaluación de las situaciones según términos extremos lleva a respuestas emocionales y acciones también extremas, a cambios abruptos entre estados de ánimo opuestos permitiéndoles obviar información que no pueden tolerar. En este aspecto, el pensamiento típico del sujeto límite se expresaría de la siguiente forma:

“Algunas personas son buenas y todo respecto a ellas es perfecto. Otras personas son profundamente malas y deberían ser severamente culpadas y castigadas por ello” (Mason & Kreger, 1998, p. 55).

Pero la escisión, pensamiento dicotómico o del “todo o nada”, puede manifestarse en otras conductas perfectamente reconocibles en personalidades límite:

  • Con su dificultad de integrar los aspectos placenteros y displacenteros de la persona significativa, el color del sentimiento que tenga hacia él/ella vendrá dada por la última interacción que hayan tenido: si lo último que ha hecho con su pareja fue discutir, ésta (su pareja) será un ser absolutamente despreciable (y remarcamos absolutamente porque sus afirmaciones son tajantes, sin dejar resquicios, totalitarias).
  • Cuando hay un problema sólo hay una solución y, además, ésta es inmutable. No es fácil que estas personas puedan tener diferentes puntos de vista al mismo tiempo (aunque, como veremos, la inconstancia en su vida, ideas y opiniones es otra característica crucial).
  • Los esfuerzos suelen ser de tipo extremo: no son capaces de dedicar un espacio de tiempo a cada una de las tareas o cosas que tienen entre manos, sino que acometen una abandonando por completo las demás. Si están leyendo un libro, no hacen otra cosa hasta que lo acaban, o hasta que se cruza otra tarea y dejan inacabada la anterior (que suele ser lo más frecuente).
  • El sadismo y el masoquismo, tan frecuentes en estas personas, son reflejo también de aspectos escindidos del Yo.
  • Tienen la necesidad de que la naturaleza de las relaciones que mantienen con otras personas esté extraordinariamente bien definida: o es amiga/o de otra persona, o es su amante, o su compañero/a... pero no varias cosas a la vez.
  • Es un mecanismo de defensa que les ayuda a llevar mejor (temporalmente y a corto plazo) una situación que en ese momento es intolerable para ellos. Sin embargo es un tipo de pensamiento variable, que no está presente en todo momento, poniéndose en marcha sobre todo en situaciones de activación emocional.
  • Pero esa dicotomización no está sólo dirigida hacia el mundo exterior y hacia los demás, sino que estas personas también muestran visiones contradictorias coexistentes e imágenes de sí mismas que alternan de día en día o de hora en hora: por la mañana puede sentirse la reina del Universo, por la tarde la mujer más desgraciada y más sola, todo en función de que obtenga lo que necesita de los otros ya que su identidad se fundamenta en su relación con las personas significativas.
La escisión se produciría entre áreas o parcelas psíquicas, lo que impediría que coexistan opciones diferentes y es que “dividir el mundo en bueno y malo lo hace más fácil de entender” (Mason & Kreger, 1998, p. 57).


jueves, 21 de julio de 2022

Boceto de Nietzsche

 


@psicoletrazaragoza


Friedrich Wilhelm Nietzsche fue un filosofo, filólogo, músico y poeta prusiano (alemán), considerado uno de los más grandes pensadores de occidente.

  • Nombre: Friedrich Wilhelm Nietzsche
  • Nacimiento: 15 de octubre de 1844, Rocken, Prusia (Alemania)
  • Muerte: 25 de agosto de 1900, Weimar, Alemania
  • Ocupación: Filósofo, filólogo, músico y poeta.

Friedrich Nietzsche fue uno de los pensadores que más ha influenciado la cultura occidental. Su convulsionada vida lo llevó a ser un crítico terrible de la moral tradicional, los valores cristianos, la historia y hasta del pensamiento racional, impulsando así el vitalismo.

Sus escritos abarcaron temas como historia, música, ciencia, la filosofía clásica y la cultura, teniendo influencia en casi todos ellos, ademas de dejar aportaciones en grandes pensadores posteriores como Max Weber.

Vida

Friedrich Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en la aldea prusiana de Rocken, entre Prusia y Sajonia, hijo de un pastor luterano de ascendencia religiosa, con familiares pastores y teólogos. El lugar donde nació es hoy parte de la actual Alemania.

Juventud

Friedrich Nietzsche quedó huérfano a los 4 años, hecho que lo afectó mucho y considerado por él mismo como una marca del destino.

En 1850 fue a vivir con su madre en la pequeña ciudad de Naumburg an der Saale, en donde además vivía con una tía (hermana de su padre), su propia hermana y su abuela.

Desarrolló un profundo sentido artístico, descubriendo a los 9 años la música coral de Georg Friedrich Händel, estudiando piano hasta llegar a improvisar música para representaciones bíblicas. A esta edad también nació su gusto por la poesía; sus primeros poemas se volverían representaciones dramáticas recurrentes en el Teatro de las Artes.


Friedrich Nietzsche fue un niño estudioso, destacándose como alumno. Esto permitió obtener una beca para ingresar al Colegio de Pforte, de educación muy estricta. Allí aprendió religión, latín y hebreo, y por esa época escribió las memorias de su infancia, a los 14 años.

Leyendo a Alexander von Humboldt encontró el humanismo y conoció la importancia de la ciencia. También empezó a dedicar su tiempo al estudio de la astronomía, geología y otras ciencias, sin dejar de lado el hebreo y la literatura.

Época Universitaria en Liepzig

Empezó a gustarle la música de Johann Sebastian Bach y Ludwig van Beethoven, y después de un tiempo, empezó a considerar la música como una carrera, por tal razón dejó de asistir a la universidad.

Dudando, decide entrar a la Universidad de Bonn, donde cuestionó aún más la religión. A los 20 años siente que su vínculo con el cristianismo se debilitó, decidiendo buscar la verdad por más repulsiva que fuese.


Sin embargo, empezó a darse cuenta de la severidad de la religión y las doctrinas morales, así como la influencia de estas en las personas. Su capacidad de aprendizaje y su ansia de conocimiento lo condujeron a la cultura universal.



GESTALT PACO PEÑARRUBIA







Descripción

Reseña del editor

Solía decir Abraham Maslow que, si unos extraterrestres investigaran a la humanidad a través de los textos psicológicos y psiquiátricos, su visión de nuestra especie tendría por fuerza que ser patológica. « ¿Cómo es que la psicología, como ciencia de la personalidad, se ha ocupado tanto de lo deficitario y tan poco de los recursos, potencialidades y motivaciones altruistas y trascendentes de las personas?», se pregunta Francisco Peñarrubia en El oficio de escuchar. La respuesta a semejante laguna se encuentra en la psicología humanista, caldo de cultivo de la revolución de conciencia de los años 60 y génesis del vivaz panorama psicoterapéutico actual, especialmente en el ámbito de la terapia Gestalt, que Peñarrubia introdujo en España en la década de los 70. Concebido como una antología de textos que forman una biografía profesional de medio siglo, El oficio de escuchar es una guía para terapeutas y buscadores de conciencia sobre la esencia de la Gestalt: su espiritualidad, condensada en la fe hacia la autorregulación orgásmica, tan presente en Fritz Perls como en el Tao o el Zen. Por sus páginas circulan maestros, amigos y compañeros desaparecidos, reflexiones sobre la enseñanza del oficio de escuchar y, sobre todo, un sabor artesanal a escucha y contacto humano, en la sencillez de una filosofía —la Gestalt— que invita a no saltarse etapas en el proceso de conocerse a uno mismo.

Contraportada

Un libro sobre humanismo y espiritualidad. Una reivindicación de la creatividad y la actitud experimental presentes en la terapia gestalt Solía decir Abraham Maslow que, si unos extraterrestres investigaran a la humanidad a través de los textos psicológicos y psiquiátricos, su visión de nuestra especie tendría por fuerza que ser patológica. «¿Cómo es que la psicología, como ciencia de la personalidad, se ha ocupado tanto de lo deficitario y tan poco de los recursos, potencialidades y motivaciones altruistas y trascendentes de las personas?», se pregunta Francisco Peñarrubia en El oficio de escuchar. La respuesta a semejante laguna se encuentra en la psicología humanista, caldo de cultivo de la revolución de conciencia de los años 60 y génesis del vivaz panorama psicoterapéutico actual, especialmente en el ámbito de la terapia gestalt, que Peñarrubia introdujo en España en la década de los 70. Concebido como una antología de textos que forman una biografía profesional de medio siglo, El oficio de escuchar es una guía para terapeutas y buscadores de conciencia sobre la esencia de la gestalt: su espiritualidad, condensada en la fe hacia la autorregulación organísmica, tan presente en Fritz Perls como en el Tao o el Zen. Por sus páginas circulan maestros, amigos y compañeros desaparecidos, reflexiones sobre la enseñanza del oficio de escuchar y, sobre todo, un sabor artesanal a escucha y contacto humano, en la sencillez de una filosofía ―la gestalt― que invita a no saltarse etapas en el proceso de conocerse a uno mismo.


Biografía del autor

Pionero de la terapia Gestalt en España, Francisco Peñarrubia es director de la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt, profesor del Programa SAT y uno de los psicólogos más relevantes del horizonte terapéutico español contemporáneo. Desde finales de los años 70 consiguió introducir las técnicas y recursos de la terapia humanista en el aún receloso panorama posfranquista. Discípulo y colaborador de Ignacio Martín Poyo y de Claudio Naranjo, fue el primer presidente y uno de los miembros fundadores de la Asociación Española de Terapia Gestalt. Exdirector de CIPARH, es autor de obras como "Integración Emocional y Psicología Humanista (1979)", "Psicología Dinámica Grupal (1981)" y "Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil (1998)". Sus talleres terapéuticos, como "Las cuatro caras del héroe", son un referente en la Gestalt.

jueves, 14 de abril de 2022

LA SOMBRA

 




Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Tfno : 34 653 379 269 Instagram: @psicoletrazaragoza        Página Web: Conóceme 😉🌹💜


«La Sombra es uno de los arquetipos principales de lo inconsciente colectivo según la psicología analítica de Carl Gustav Jung.

Jung utilizó este término de dos modos diferentes:
1.- Por un lado, se puede definir como la totalidad de lo inconsciente …
2.- En segunda instancia, Sombra designa al aspecto inconsciente de la personalidad, caracterizado por rasgos y actitudes que el Yo consciente no reconoce como propios. En este segundo sentido, la Sombra es la parte inferior de la personalidad, la suma de todas las disposiciones psíquicas personales y colectivas que no son asumidas por la consciencia por su incompatibilidad con la personalidad que predomina en nuestra psique. Estos contenidos rechazados no desaparecen, y cuando cobran cierta autonomía se constituyen en un agente antagonista del yo, que mina los esfuerzos de éste.

En el nivel del inconsciente personal la sombra pertenece al Yo. En el nivel de lo inconsciente  colectivo representa un arquetipo autónomo, y por tanto independiente del Yo fáctico. Dado que la sombra representa nuestros impulsos más primitivos, nuestra faceta instintiva animal como sumatorio de todo nuestro pasado evolutivo, las dificultades vitales encontradas generalmente en hombres y mujeres pueden deberse:

1.- O bien a una omisión o supresión de la sombra, imposibilidad que degenera en una revuelta de aquello que se pretende eliminar.
2.- O por el contrario, y desde el otro extremo, a una identificación con el arquetipo, con lo que el Yo queda a merced de la tempestad de lo inconsciente como el resquebrajado muro de una presa ante el desbordamiento del embalse que pretende vanamente contener.

De ahí que como parte fundamental de toda analítica se retome la sana virtud de volver al punto medio entre dos extremos: en este caso, el devenir consciente de la sombra.

«Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, sino tornando la oscuridad consciente.» Carl Jung 

La sombra es un concepto que reúne todos los aspectos inconscientes positivos o negativos, son cualidades o atributos conocidos o poco conocidos del ego ya sean de origen individual o colectivo.

Nos resulta significativamente más sencillo ver estos aspectos en las demás personas que en nosotros mismos. Observar nuestras tendencias inconscientes en otros es lo que se denomina proyección.


La desventaja de la proyección de nuestra propia sombra es que una parte de nuestra personalidad permanece en el lado oscuro oculta a nuestra mirada de modo que no podemos integrarla a nosotros ni equilibrarla con nuestro lado consciente, sin mencionar la enorme conflictiva que nos puede generar en los vínculos el hecho de atribuir a otros nuestro propio aspecto sombrio. Este mecanismo proyectivo coarta la posibilidad de auntenticas relaciones humanas. Todos los aspectos que un ser humano rechaza, lo que no le gusta o no quiere pasa por una parte de su sombra, y es así cuando lo encuentra en el mundo exterior le genera angustia y repudio.


La sombra es también el primer arquetipo en la teoría Junguiana que deberá ser integrado con la personalida de modo que la iluminación de la sombra le permita al ser humano una mayor autenticidad consigo mismo y con los demás.

¿Cómo puede uno percibir su propia sombra?, mediante los sueños ya que el inconsciente puede expresarse más libremente incluso algunas veces nos enfrenta literalmente, a esto le denomina percepción de la sombra.


Generalmente en los sueños aparece la sombra como una persona con nuestro mismo sexo pero de un modo casi opuesto a como nosotros consideramos es nuestra personalidad, ya que actúa de un modo compensatorio. En los sueños se pueden apreciar laberintos, pasadizos, cuartos múltiples, bodegas oscuras, sótanos, entre otros paisajes.


El hecho de que la sombra se convierta en nuestro amigo o enemigo depende de nosotros, es decir, que no sólo representa aspectos negativos de nuestra personalidad sino que también oculta atributos que nos hacen falta en la vida para equilibrar de manera positiva nuestra forma de ser, por ejemplo, para una persona muy tímida, la sombra puede presentársele en el sueño como alguien muy atrevido y poco influenciable por la opinión ajena.


Confrontar, reconocer, integrar y trabajar la sombra no es un camino sencillo de transitar, sino que requiere de la persona una intensa dedicación emocional, atravechañar el mundo de las tinieblas para poder hacer consciente aspectos de nosotros mismos que se mantienen ocultos y así poder transitar lo que Carl Jung denomina el proceso de individuación.






domingo, 10 de abril de 2022

PLATÓN: Mito de la Caverna

 




La obra clave de Platón, La República, en el capítulo séptimo encontramos el renombrado Mito de la Caverna, el cuál analizamos en el presente trabajo. Aunque en la concepción platónica del cosmos, la libertad humana como problema, no aparece, por lo menos desde un análisis frontal, intentaremos visualizar e interpretar los elementos que aparecen sobre la libertad en dicho mito. Es de reconocer que el concepto de libertad es muy amplio ya que se puede abordar desde diferentes aristas, como son: posibilidad de autodeterminación, elección, acto voluntario, espontaneidad, margen de indeterminación, ausencia de interferencia, liberación frente a algo, para algo, realización de una necesidad. Pero de acuerdo a la esfera de acción o alcance de esta, se ha hablado de libertad privada o personal, pública, política, social, de acción, de palabra, de idea, moral, entre otras aseveraciones.[1]

Si bien es cierto que Platón, cuando utiliza la alegoría de la Caverna lo que persigue es dar respuesta fundamentalmente al problema del conocimiento humano, es decir, ¿por qué conocemos?, ¿cómo sabemos que lo que conocemos es real?, y a pesar de que este mito se ha estudiado básicamente sobre los distintos grados ontológicos de la realidad, sobre lo que simboliza los grados del conocimiento, o en relación al aspecto ascético, místico y teológico y por último la concepción política[2]. Como lo muestra dicha narración, que como recurso pedagógico solo trata de mostrar un mensaje, pero si nos quedamos en el relato que es exactamente lo que haremos, encontraremos rasgos sobre la libertad.

El mito inicia:

Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos[3].

Veamos, el fragmento mencionado nos habla de individuos sujetos por cadenas desde su niñez, implicando esto, de hombres que están coaccionado, de ciertos tipos de libertad, que para no hacer una lista interminable podemos resumirlas en una libertad en cuanto posibilidad de elección, de auto determinarse, de disponibilidad, natural, política, personal, necesidad, posibilidad, entre otros significados.

Los hombres que aparecen mencionados en el Mito, no han tenido posibilidad de elección en cuanto que su estado de estar inmovilizados de piernas y cuellos, obligados a ver siempre hacia un lugar específico. Lo que sería lo mismo mirar solo una parte de la realidad, es decir, que tienen interferencias que no les permite elegir otra postura que al mismo tiempo contribuya a obtener un conocimiento total de la realidad que le circunda. No podemos aprehender la realidad a no ser que podamos tomar distancia de ella, en el sentido de que al ser humano conocer la realidad en cuanto a tener un contacto perceptivo de esta, la aprehenda, pero como lo que no se analiza en su totalidad o por lo menos en la totalidad de nuestra finitud humana, no puede ser aprehendida y hacer de ella su realidad, por lo tanto, estos hombres no analizan su realidad.

Por lo que los hombres cavernarios no tienen posibilidad de elección, y más aún, otros han elegido por ellos al colocarlos en tal situación, pero podríamos preguntarnos y estos hombres ¿al elegir permanecer en su estado ya no están eligiendo? En otras palabras, ¿al no elegir no estarían eligiendo? Y por ende ¿tienen posibilidad de elección? A las dos primeras preguntas, que en el fondo tienen el mismo objetivo, podemos decir, que los hombres no eligieron estar en dicha situación, sino que otros los han puesto en dicho estado, los cavernarios no han aceptado tal situación ya que no se le ha preguntado, desde niño se le ha colocado y por costumbre permanecen en dicha postura.

Ocurre lo mismo con los elefantes que son llevados a los circos desde pequeños, los atan a una pequeña estaca la cual le muestran más resistencia que la fortaleza que ellos poseen. Los paquidermos al desarrollarse y crecer, sus fuerzas aumentan hasta tal punto que podrían despegar las estacas del suelo, sin embargo, como por costumbre lo intentaron muchas veces y no pudieron, se adaptaron a estar amarrados a la estaca. Lo mismo ocurre con los hombres de la Caverna, al no poder ni siquiera mirar hacia los lados no eligen mirar al frente, es que están conminado a mirar hacia al frente por lo tanto no tienen posibilidad de elección. Pero preguntémonos algo más ¿el hecho de mirar hacia delante no están eligiendo mirar? ¿Por qué muy bien pudieran elegir no mirar y cerrar los ojos? ¿No estarían de esta forma eligiendo?

Veámoslo, al estar encadenados desde niños y obligados a mirar hacia al frente, acostumbrados a observar las sombras, la realidad de dichos individuos son las sombras, por lo tanto, ellos no tienen ni siquiera la posibilidad de elegir mirar o no mirar, porque están haciendo lo que ellos creen que es lo correcto, mirar su realidad. No hacen uso de su condición de ser racional que es lo que le puede dar la libertar natural, por ser la razón una facultad natural de los seres humanos, ellos no pueden hacer uso racional de su condición de esclavos, ya que no han sido formados para utilizar las herramientas que poseen, en este caso, la razón y están por ende coartados de ser hombres sabios que sería lo que le permitiría ser libres.

Los cavernarios no poseen la posibilidad de regir sus propios destinos, ya otros han elegido por ellos, porque, aunque un individuo que pertenezca a una comunidad y deba estar sometido a las leyes y normas de dicha sociedad, se le permite abandonar por un tiempo su ‘negocio’ para dedicarse al ‘ocio’, es decir, a la reflexión, al estudio. Que cuando esto ocurre el individuo asume su libertad, el individuo mismo se lo toma como un derecho, entonces su libertad consiste, o va en camino de consistir, en una separación de la comunidad, acaso fundada en la idea de que hay en el sujeto una realidad, que no es, ‘social’, sino plenamente ‘personal’.

En este sentido los hombres de la Caverna no poseen libertad personal, ya que esta consiste en disponer de sí mismo y este disponer no es posible a menos que uno se haya liberado de lo externo, lo cual puede llevarse a cabo únicamente cuando se reducen a un mínimo lo que se consideraba antes como necesidad. Los cavernarios no tenían la capacidad de tener la mínima conciencia de necesidad, a pesar de gozar del privilegio de poseer un alma racional. Al no tener libertad personal, entonces carecen de libre albedrío.

Por  eso el problema aquí no es tanto el de lo que podría hacer el hombre, sino más bien el de cómo puede el hombre usar de su libre albedrío para ser realmente libre. Por lo tanto, no basta con saber lo que es el bien, sino que es necesario inclinarse hacia él. Cuando Aurelio agrega un nuevo elemento, como reconciliar la libertad de elección con la presciencia divina. El cual él lo hace afirmando que el hombre posee una voluntad y que se mueve a esto o aquello es una experiencia personal, pero que Dios sabe lo que el hombre voluntariamente hará, lo que no elimina que el hombre haga esto o aquello. Esto es considerado como el misterio de la Libertad. Aclarando que la presciencia de Dios no equivale a una determinación de los actos voluntarios de tal suerte que los convierta en involuntarios.

Al hombre desencadenado se le presenta un dilema, rescatar a los que están encadenados o no, pero cabe preguntarnos ¿ya él es libre para liberar?, y ¿si no se logra convencer de que ayude a los encadenados? Lo primero que hay que establecer es si éste individuo tiene conciencia de que es libre, porque de no ser así se le está obligando a ser libre y si no se logra concienciar sobre su supuesta libertad, entonces lo estamos encadenando dos veces en el sentido de que queremos liberarlo y al mismo tiempo lo estamos encadenando, es decir, lo estamos obligando a ser libre, le coaccionamos para que sea libre.

Pero vamos a suponer que logramos convencerlo de que es libre y no elige desencadenar a los demás que son sus compañeros desde niños, entonces ha usado su libre albedrío, su capacidad de elegir, para el mal, mal fundamentado en los planteamientos anteriores. Por lo tanto, no es libre. Pero vamos un poco más lejos, supongamos que libere a los individuos, es decir, que use su libre albedrío para el bien, ¿son libres los desencadenados?, ¿Es libre el que desencadena? A la primera cuestionante, diríamos que no son libres los desencadenados ya que han sido sueltos por una persona que no es libre, y la libertad solo proviene de la libertad, de individuos libres. Como el sujeto desencadenado no lo hizo por sí mismo, o no se le dieron las herramientas para lograrlo no se puede considerar libre, por lo tanto, todas las acciones hacia esos individuos no los hace libre. Y si él no es libre, no puede liberar.

Según Santo Tomás de Aquino, el hombre goza de libre albedrío o libertad de elección. Tiene voluntad, la cual es libre de coacción; pero el estar libre de coacción es una condición y no es toda la voluntad. Es menester, en efecto que algo mueva la voluntad. Ello es el intelecto, el cual aprehende el bien como objeto de la voluntad. Parece de este modo que la libertad quede eliminada. Pero lo que ocurre es que no se reduce al libre albedrío; la libertad propiamente dicha es lo que se ha llamado una ‘espontaneidad’. Esta consiste en seguir el movimiento natural propio de un ser, en el caso del hombre radica en seguir el movimiento hacia el bien. La libertad no consiste únicamente en elegir, ni mucho menos, en elegirse a sí mismo, si no más bien en elegir algo trascendente, porque el hombre puede elegir mal, y peor aun elegir el mal, por ello el hombre necesita de la ayuda de Dios para poder elegir algún bien o el bien.

Optar por algo trascendente es para Santo Tomás, elegir a Dios, pero como para los griegos el mundo es eterno, no ha sido creado, por lo tanto, para Platón el concepto de Dios como creador no cabe. Por ello los griegos concebían a Zeus como un ordenador, por lo tanto, se descarta que lo trascendental que podrían elegir los cavernarios bajo ningún concepto podría ser Dios. Empero, lo trascendente que pueden elegir sería en este caso la felicidad, cosa que no puede obtenerse si no se es libre.

Como podemos ver, según Santo Tomás de Aquino, la libertad se reduce en elegir algo trascendente, Dios, el Dios creador, y como los cavernarios no tenían concepto sobre un Dios creador, entonces no pueden ser libre, y mucho menos podrán ser felices, porque si no tienen concepto de un Dios creador no pueden ser libres, y si no conocen la libertad tampoco pueden ser felices. Por ende, según el Aquinate los hombres del mito de la Caverna no son libres.


martes, 5 de abril de 2022

PAZ INTERIOR

 




Vivimos en guerra con nosotros mismos cuando no aceptamos lo que somos, tenemos, decidimos, pensamos, hacemos.

Al no perdonar los errores y equivocaciones, lo que no dijimos , las oportunidades que perdimos, lo que no supimos hacer.

Si olvidamos lo que amamos, lo que nos hace vivir, lo que nos motiva e invita a movernos.

Cuando no soltamos la queja, la mirada de la desesperanza, el mirar sin ver.

Criticándonos. Haciendo del juicio crítico el arma de la autoexigencia alienante.

Sin reconocer la propia necesidad, los valores personales, los llamados del corazón.

Estamos en guerra cuando vivimos pendientes de los juicios de los demás, postergamos las elecciones que dependen de nosotros mismos, damos a otros poder para que nos definan.

Autonocerse, considerarse con amor, trabajar para fortalecer la autoestima, relacionarse desde la honestidad y la congruencia es el camino de la paz.

Y aunque compleja y difícil, la paz siempre es menos costosa que la guerra.

martes, 22 de marzo de 2022

ARTAUD Y VAN GOGH🌻



En el teatro que nosotros queremos hacer, el azar será nuestro dios. No tememos el fracaso, la catástrofe. Si careciéramos de fe en un milagro posible no nos comprometeríamos en esta vía llena de riesgos. Pero un solo milagro es capaz de recompensar nuestros esfuerzos y nuestra paciencia«. Antonio Artaud

Artaud pasa la mayor parte de los años de su vida entrando y saliendo de diferentes centros de salud mental, enfrentándose a la terrible dictadura psiquiátrica que lo retiene y lo atormenta con descargas de electroshock; que dosifica, por ley, su ineludible dependencia por los estupefacientes a causa de la permanente angustia de su dolor. «Por vuestra inicua ley ponéis en personas irresponsables, cretinos de medicina, farmacéuticos cochinos, jueces fraudulentos, doctores, comadronas, inspectores-doctorales, el derecho a disponer de mi angustia que es tan aguda como las agujas de todas las brújulas del infierno. (…) Toda la azarosa ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser: Yo soy el único juez de lo que está en mí«. Porque nadie es capaz de entender como tú la dimensión de la angustia que se concentra en tu cuerpo. Artaud es el dolor que experimenta; la descripción de los estados físicos que padece es la narración que lo constituye como sujeto.

La identidad con la que elabora, además, una obra literario-artística que no es más que su propio espíritu, indisolubles e igual de condenados. «Donde otros proponen obras yo no pretendo más que mostrar mi espíritu«. Y así se conciben El pesa-nerviosEl ombligo del limbo. En permanente intersección con su dolor, con su presencia en la sociedad irreal que lo circunda, en los hospitales psiquiátricos, con esta búsqueda de expresar lo que ocurre dentro de sí y que pueda acercarlo de una vez por todas a la vida. A través del cine, de la aventura surrealista, con cuyo grupo entabla relación a raíz de sus esporádicos encuentros con Dadá. Las premisas del surrealismo se abren como una deslumbrante puerta a las necesidades de Artaud de la misma manera que Artaud aparece en el corazón del surrealismo como una llama incendiaria que lo revolucionará.

En la Central surrealista conoce a Breton, Soupault, Desnos… y pese a la eterna disputa que se abre desde un inicio entre él y ellos, las reticencias de unos con los otros, Artaud es nombrado director de la Oficina de Investigaciones Surrealistas. Su lucha incondicional por destruir los patrones que el lenguaje y el comportamiento social han establecido como norma de la realidad, su manera de abocar la existencia de sí mismo a la única e incuestionable causa de la imaginación y la experiencia interior, lo convierten a ojos del cenáculo surrealista en la persona indicada para ostentar ese cargo. «Entre el mundo y nosotros la ruptura está claramente establecida. Nosotros no hablamos de hacernos comprender sino en el interior de nosotros mismos. Con rejas de angustia, con el filo de una obstinación encarnizada, conmocionamos, desequilibramos el pensamiento. La Oficina Central de las Investigaciones Surrealistas dedica todas sus fuerzas a la reclasificación de la vida….          Pero las desavenencias entre él y el grupo se acentúan enseguida. Antonin Artaud es, como otros, demasiado surrealista para atenerse a las doctrinas asfixiantes que pretende imponer Breton, para aceptar sin cuestionamientos el posicionamiento político que exige el Papa del surrealismo. La ruptura es inevitable, el fragor de la disputa entre unos y otros está a la altura que corresponde a unas personalidades que hacen de la visceralidad y la vehemencia una razón de ser. Como inevitable será también que, con el tiempo, se produzcan apasionadas reconciliaciones entre camaradas de espíritu que han sido exiliados del mundo por las mismas razones, y que conformaron una exquisita minoría en vías de extinción.

Tras su expulsión, Artaud persiste en otros ámbitos en la búsqueda de ese lenguaje que lo nombre, y se sumerge en la experimentación de un tipo nuevo de teatro. Funda junto a Roger Vitrac y Roberto Aron el Teatro Alfred Jarry, donde desarrolla precisamente aquello que él piensa que traicionó el surrealismo: un arma verdaderamente revolucionaria con la que mostrar la realidad en carne viva, denunciando así la carencia de sentido de otras manifestaciones artísticas dependientes de un texto escrito.






martes, 8 de marzo de 2022

REESTRUCTURACIÓN COGNITIVA


Aaron Beck


Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es un procedimiento técnico por el cual las personas aprenden a cambiar algunas maneras de pensar distorsionadas que conducen a malestar emocional y frustración.

La piedra angular de la reestructuración cognitiva son los pensamientos automáticos, un tipo de ideas que las personas tenemos involuntariamente en muchas situaciones de nuestras vidas.

Justamente, estos pensamientos se llaman automáticos porque no hacemos ningún esfuerzo para que se presenten, simplemente, ellos aparecen. Por ejemplo, Silvia, quien padece de ansiedad severa, se encontraba en su casa esperando la llegada de su hijo mayor cuando sonó el teléfono. Silvia pensó: "tuvo un accidente". Inmediatamente sintió mucho miedo, su corazón latía rápidamente y una desagradable sensación de opresión recorría su estómago. Cuando levantó el teléfono, se encontró con que se trataba de una amiga que sólo llamaba para saludarla.

Es posible que en el trajín de la vida, no siempre nos demos cuenta de lo que estamos haciendo y menos aún lo que estamos pensando. Actuamos por hábito y "automáticamente". Por eso, nuestros pensamientos automáticos pueden pasar desapercibidos para nosotros. Lo que es muy difícil que podamos pasar por alto son nuestras emociones. Por algo les decimos sentimientos, es decir, que se sienten. Entonces, si queremos identificar nuestros pensamientos automáticos, nuestros sentimientos nos pueden servir de guía. Cada vez que tengamos algún sentimiento negativo, como ansiedad, miedo, tristeza, enojo, podemos preguntarnos, ¿qué es lo que acabo de pensar?, ¿cuál es la idea que recién cruzó mi cabeza?

Si estoy sintiendo algún afecto negativo, eso significa que hace instantes tuve un pensamiento automático. Una vez que logré encontrarlo, lo mejor es anotarlo, pues estos pensamientos se olvidan rápidamente.

Sin embargo, el solo hecho de detectar nuestros pensamientos automáticos no hace que mejoremos nuestro estado emocional.

Aprender a encontrar los pensamientos automáticos es sólo el primer paso para poder cambiarlos. Nuestras reacciones emocionales son muchas veces exageradas con respecto a la situación en que se presentan porque los pensamientos automáticos que anteceden dichas emociones pueden contener algunas distorsiones o exageraciones. Por lo tanto, aunque nuestros pensamientos automáticos parezcan lógicos y plausibles, el siguiente paso consiste en someterlos a prueba. En Terapia Cognitivo Conductual la detección y cambio de los pensamientos automáticos es una de las tareas centrales. Sin embargo, el trabajo no se detiene allí.

Los pensamientos automáticos son, por así decir, un fenómeno de superficie, el aspecto visible de todo un estilo de interpretación del mundo que es crucial encontrar para lograr una auténtico cambio cognitivo. Lentamente, los pensamientos automáticos van delineando creencias y supuestos básicos, vale decir, reglas de vida muy poco conocidas por nosotros mismos, pero sobre las cuales las personas armamos nuestra interpretación del mundo y damos sentido a nuestra experiencia cotidiana.

El último objetivo de la terapia consiste en modificar alguno de estos supuestos básicos que se transforman en un obstáculo para la felicidad y bienestar humanos. Para cambiar los estados emocionales negativos es muy importante aprender a identificar los pensamientos automáticos pues, ellos anteceden al disparo de las emociones y, en parte, provocan esas emociones negativas. ¿Cuáles son las características de los pensamientos automáticos?

  • Ellos anteceden al disparo de las emociones, es decir, se presentan antes de aparezcan los sentimientos desagradables. En el caso de Silvia, ella primero pensó "tuvo un accidente" y luego sintió miedo.
  • Tienen forma visual o verbal, vale decir, pueden aparecer en palabras o en imágenes visuales que se presentan a nuestra mente. Silvia tuvo pensamientos automáticos de manera verbal pero ella también podría haber tenido la imagen de su hijo lastimado en la calle, lo cual le habría provocado un sentimiento similar.
  • Son específicos y discretos, con un estilo telegráfico; vale decir, se trata de frases cortas, pero concisas y con un menaje concreto. Así, Silvia pensó puntualmente "tuvo un accidente".
  • No son resultado del razonamiento y reflexión sino que ocurren como "por reflejo", son relativamente autónomos. El pensamiento "tuvo un accidente" se le presentó a Silvia repentinamente, sin haber razonado en absoluto al respecto.
  • Aparecen como razonables y plausibles para nosotros, esto es, en el momento en que los experimentamos, los pensamientos automáticos son altamente creíbles para nosotros, no dudamos de ellos. De ahí su poder para provocar emociones. Como Silvia, quien luego de pensar que su hijo había tenido un accidente, sintió mucho miedo pues dicha idea le sonaba creíble.