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Paz y Ciencia

jueves, 12 de enero de 2017

Caricias y Análisis Transaccional



El Análisis Transaccional es heterodoxo y todavía depende mucho de Eric Berne.
Claude Steiner, en Los guiones que vivimos, completa la obra de manera muy creativa, tratando de ir más hayá que Berne.
Steiner fue uno de esos pocos  pensadores de esta rama que se alimentaron de Laing, Szasz, Cooper y el espíritu de su época.
Un ejemplo de su trabajo es "La ley de economía de caricias" (1971). Éste principio es deudor de Reich y Marcuse, es la necesidad de control social para salvaguardar la ordenación sexual existente. Según Steiner una de las formas de control sería el razonamiento de las caricias que pasan así a convertirse en un objetivo a conseguir. Los temas de su interés son la indefensión del Niño ante los mandatos del guión. Por tanto estamos hablando de una perspectiva intrapsíquica, familiar y social.
Los fundamentos que van asomando en la obra de Berne son: alienación, poder, alfabetismo emocional, el énfasis en el Padre Cerdo (ahora llamado enemigo), etc.
Su obra está impregnada de la Psiquiatría Radical y la Psicología Humanista. En estos últimos años Steiner ha estado muy interesado en el análisis de fenómenos que observa en su ámbito social. Su enfoque toma otro interés, más cercano a lo social y no tanto clínico. Una concepción del ser humano que era, al mismo tiempo intrapsíquica y social. Cimientos de la Psicología Social.
En realidad los conceptos de juego psicológico y guión pueden enriquecerse desde la perspectiva de la identidad y representaciones sociales o de los procesos de categorización, y éstos pueden encontrar en aquéllos unos referentes de explicación funcional de la conducta humana de fácil utilización.
Todos, sabiéndolo o no, representamos un papel, vivimos de acuerdo con un guión (script). Casi siempre, este guión nos es impuesto y arranca de decisiones tomadas en la infancia: es un guión -nuestro guión vital- que a veces puede conducir a la depresión, el alcoholismo, la infelicidad e incluso el suicidio. O, sentir una insatisfacción vital permanente, una peculiar impotencia.
Ese es el caso de quienes se sienten incapaces de mantener una relación amorosa con otras personas. O el caso de seguir el guión de "Mamá": preocupada de todos menos de ella misma. O el caso que representa a "Gran Papá": un ser exageradamente responsable, regente absoluto de su familia y que siempre "lo sabe todo".
Los guiones de vida son patrones de actuación que nos impiden vivir una existencia libre y propia.
Su mensaje central es de la máxima importancia: no es demasiado tarde para salir de nuestra propia trampa y recomenzar una existencia de auténtica libertad y plenitud.