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Paz y Ciencia

jueves, 12 de enero de 2017

Posfeminismo y Lo Real en Lacan



Lo real es a la vez la maldición y la gloria de cualquier sistema, pues implica la posibilidad tanto de mantener esos sistemas en su lugar como de cambiarlos. Hasta aquí, la filosofía y el psicoanálisis coincidirían. En el discurso académico, lo Real es confundido con "la realidad" y sus objetos son seleccionados por ensayo y error por  los seres humanos. Lacan distingue así lo que existe (la realidad cotidiana de los objetos familiares) de lo que ex-siste, lo que "está por fuera" (lo real, el fundamento del cual esas cosas son seleccionadas).
Para el filósofo, a partir del presocrático Heráclito, lo real es un continuum, el río que no es idéntico a sí mismo y que por lo tanto nunca puede ser atravesado dos veces. Para el psicoanalista, la relación de la repetición con lo real implica la invasión de la conciencia por parte del inconsciente. La repetición con lo real puede verse en la transferencia psicoanalítica, esa emergencia de los deseos inconscientes que se produce en el encuentro analítico cuando el paciente proyecta sobre el analista sus relaciones pasadas con sus otros significativos: "Lo que se repite, en efecto, es siempre algo que se produce... como al azar". Lacan habla aquí de un "encuentro fallido", un término que articula, por un lado, el ser subyacente de la experiencia (el "encuentro") y, por el otro, el hecho de que no es comprendido, no es reconocido. Y no lo es porque es irrepresentable, inasimilable, y sin embargo es precisamente eso lo que causa la repetición. La tarea del análisis es descubrir cómo lo real queda atrapado en las repeticiones mecánicas, orientadas a satisfacer las expectativas del Otro.
Lo real es solamente experimentado, nunca completamente conceptualizado. Es aquello a lo que se aplican las palabras, los conceptos, los preceptos. Por lo tanto, cualquier separación producida por lo simbólico, especialmente en los momentos del infans producirá una experiencia caótica y lo conmocionará. "Fallar" el encuentro es no lograr aprehender la experiencia bruta. Lo simbólico actúa sobre lo real por medio de la repetición, pero nunca se convierte en él. La realidad cotidiana aguarda su construcción a partir de lo real, sin embargo, la construcción no es algo que pueda alterarse completamente según el capricho del sujeto, pero puede ser abordado mediante una intervención seria.