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Paz y Ciencia

viernes, 27 de enero de 2017

El bebé en los brazos de la madre



El adulto con un niño en brazos recrea el código de sus antiguos, pone en funcionamiento su saber en actos. El adulto con el niño en brazos lo hace mecer, girar, elevar, caer. Los Juegos de Sostén se desarrollan en un espacio corpóreo: en, desde y sobre el cuerpo del adulto. Más allá del cuerpo del cuidador está el vacío, caída sin rumbo, con destino incierto. El cuerpo-adulto es plataforma de lanzamiento y pista de aterrizaje, territorio de la escena lúdica. Aquí la caída y el desprendimiento son ilusorias, jugadas, falsos riesgos. Para temer no es necesario que algo ocurra, el miedo nace del presagio del pre-sentimiento. Para Winnicott El jugar es siempre aterrador y por eso es tan importante que alguien confiable esté presente para ponerse a jugar.
En los juegos de sostén, la "presencia" no consiste en la observación o en la asistencia momentánea, sino en una presencia en actos, en contactos y separaciones, presencia de sostén, donde la confianza se pre-siente. En los juegos corporales de la crianza se juegan escenas temidas, actualizadas por el adulto en la relación con el niño. La caída es  separación, los juegos de crianza elaboran la separación de los cuerpos, al mismo tiempo que ponen a prueba la confianza en el sostén de apoyo que el adulto le ofrece. En un sentido son rituales actos simbólicos. Es aquí donde cabría la cita de Jorge Luis Borges: Los actos son nuestros símbolos. Así como en los Juegos de Ocultamiento se elabora la pérdida de la referencia visual, en Los Juegos de Sostén, la disminución, variación y/o pérdida de la referencia táctil, es el elemento dominante, junto con la afirmación de la confianza en el cuerpo que sostiene y apoya.
Carmels, en el texto de Eduardo Grecco: Constelaciones Familiares y Bipolaridad.
Rodrigo Córdoba Sanz. Terapeuta Humanista y Psicodinámico