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Paz y Ciencia

miércoles, 18 de enero de 2017

Teoría Nasrudín de las neurosis



Muchos representantes de la "ciencia dura", enamorados del DSM, El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, un libro infame para realizar diagnósticos asociados a los psicofármacos.
Es cierto que se está prestando más atención a la Psicología Humanista, como reacción y contrapunto de muchos de nosotros que consideramos el Eneagrama como el comienzo de un proceso psicoespiritual, antes de un pseudoparche medicinal.
Partiendo de Gurdieff y Óscar Ichazo, Claudio Naranjo aplicó su conocimiento holístico, donde cabe la psiquiatría y la psicología.
El DSM gobierna en lo académico y es un insulto a la psicología humanista.
Por otro lado, se han aprovechado y desnaturalizado esta herramienta y su viaje con fines antagonistas al espíritu del Eneagrama.
El Eneagrama nos descubre que somos autómatas e ignorantes por un engorde del ego fruto de una educación empalagosa, por medio de la educación, medios de comunicación, escuela y, a su vez, la enfermedad, la neurosis, el ego de nuestros propios padres y cuidadores. Hay que Cambiar la educación para cambiar el mundo.
Somos verdugos y víctimas de una violencia estructural que, a menudo, nos pasa desapercibida. Ante esa realidad el Eneagrama se convierte en un instrumento de sanación, una grieta en esa armadura oxidada que nos comprime y nos impide tocar y ser tocados por el prójimo.
El Eneagrama del mula Nasrudín. Aceptar el ego para transformar la conciencia. David Barba
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Terapeuta humanista y psicodinámica.