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Paz y Ciencia

martes, 17 de enero de 2017

La búsqueda del ser



Todos nos sentimos vacíos, sin falta de sentido a nuestra existencia. Aparece el ego como una forma de deformación de la esencia y la aparición de una neurosis, una enfermedad que remite en nuestra personalidad.
Esto se va troquelando con la educación de lo social, familiar y medios de comunicación.
El ego oscurece la esencia, no tiene connotación positiva.
Del vacío existencial surgen las pasiones que a todos nos mueve: un impulso emocional determinado para llenar el vacío. La pasión que tiene cada eneatipo responde a ese centro emocional. Las nueve pasiones que describe el Eneagrama conforman el núcleo fundamental de cada eneatipo.
Intentamos, desde el hemisferio izquierdo (mente racional) desarrollar estrategias o planes, recibe el nombre de fijación. Así cada uno de los nueve eneatipos parten de una fijación mental: ideas irracionales acerca de cómo llenar ese vacío. La solución que urge a los lectores, ávidos de soluciones, no existen de manera rápida porque la transformación curativa es un proceso espiritual (del hemisferio derecho). Un trayecto que pasa por reconocer las trampas de su ego y trascender, desde lo espiritual (no necesariamente religioso).
El eneatipo 1 se aferra a la perfección y se apoya en los demás para mejorar.
El eneatipo 2 niega su necesidad de apoyo de los demás mejorándose a sí mismo.
El eneatipo 3 glorifica la eficacia, el prestigio, el éxito e intenta demostrarse que puede solo.
El eneatipo 4 evita frustrarse optando por vivir en la frustración. Manteniendo su dolor, está desconectado de su ser.
El eneatipo 5 se aferra al conocimiento como un sucedáneo de la vida.
El eneatipo 6 busca la seguridad en la jerarquía y la devoción obsesiva.
El eneatipo 7 idealiza y busca el placer como forma de escapar de la frustración.
El eneatipo 8 reacciona enfadándose ante la pérdida de apoyo y lucha por recuperaron.
El eneatipo 9 evita cuidadosamente su inferioridad, se sobreadapta a la situación como si todo fuera bien, lo que le condena a existir de un modo mecánico y carente de vida.
Cada uno de los caracteres se aferra, de este modo, a un sustituto de su ser.