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Paz y Ciencia

miércoles, 11 de enero de 2017

Bipolaridad



En verdad, pobres somos si sólo estamos cuerdos. Winnicott

La Bipolaridad no sólo es un manifestación clínica  y un emergente familiar, sino, además, una búsqueda espiritual por un sendero equivocado.
Basta enfocar la mirada sobre la fenomenología clínica para descubrir la semejanza que existe entre expresiones bipolares y místicas. Argumento que hoy se sustenta desde un lugar tan distante a nuestra praxis como lo es la neurociencia, que señala la convergencia de los procesos que dan lugar a la producción creativa, mística y bipolar.
Al usar el término espiritualidad no me refiero a nada religioso, sino algo más abisal y primigenio: la ambición humana de que en su existencia haya sentido. Y el sentido sólo se encuentra sintiendo, es una experiencia cardíaca. Pero ocurre que a pesar de su llamativa afectividad, la Bipolaridad no es un fogueo emotivo extremo sino, por el contrario, un disfraz dogmático del propio sentir, que impide a la persona un contacto genuino con su auténtica vivencia.
Entre el éxtasis sin fe de la manía, y la noche oscura sin para qué de la melancolía, se percibe la desesperada ansiedad del alma bipolar por encontrar la conexión con el Ser interior que ha perdido, y ese Ser, su Eje Interior, ella debe comparecer a rescatarlo del sitio en donde se oculta: su espacio genealógico, su mundo constelar, su esfera parental. Ese pozo de vacuidad de tiempo que se ha producido en su existencia al haber aceptado pagar, sin cuestionarlo, una deuda firmada por un ancestro o asumiendo y sosteniendo un padecer, como tributo indispensable para alcanzar el merecimiento de pertenecer a una específica tribu parental. Esta dimensión perdida y sepultada en el ayer, ha tragado su quietud, su oscilar pausado, y la ha arrojado como una piedra contra un metal: saca chispas, hace ruido pero no forja, es crisol de nada.
Sin embargo, la misma red vincular familiar es la que puede devolverle el equilibrio, la capacidad de integrar polaridades. Permite cruzar la orilla del desamparo que la inunda y arribar al cobijo que anhela. La Bipolaridad desdichada es el descarrío de un modo complejo del funcionar natural de los seres humanos, un desvío no sólo personal sino familiar y colectivo.
Ninguna teoría cura pero como un tejedor, que entrelaza los diversos hilos de una biografía hasta formar, con retazos de diversos colores, una trama plena de intenciones.
Constelaciones Familiares y Bipolaridad. Basada en la teoría psicodinámica, constelaciones familiares y psicología Transpersonal. Eduardo Grecco
Especialista en Trastorno Bipolar y Trastorno Límite de la Personalidad. Rodrigo Córdoba Sanz. Zaragoza
General Sueiro 27. 2C. Teléfono 653 379 269