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Paz y Ciencia

viernes, 27 de enero de 2017

Eneatipo 3. El Artificial. El Vanidoso



Un abogado se compra un BMW nuevecito y sale a mostrárselo a otros abogados del tribunal. Llega y estaciona sobre la derecha, abre la puerta para salir y en ese momento pasa un camión y le arranca la puerta entera.
El abogado se pone a maldecir como un loco. Coge su teléfono móvil y llama a la policía, que llega muy pronto:
- ¡Mi coche recién sacado del concesionario! ¡Este animal, bestia, me ha arrancado la puerta!
Sigue hasta que la policía le dice:
- Pero, señor, ¿cómo puede ser usted tan materialista?, ¿no se ha dado cuenta de que el camión, al llevarse la puerta, también le ha arrancado el brazo desde el codo?
El abogado se mira el muñón atónito  y dice:
- ¡Mierda! ¿Dónde está mi Rólex?
En la Grecia clásica era considerado idiota aquel que se preocupaba más de sí mismo y de sus intereses privados y particulares sin prestar atención a los asuntos públicos o políticos. ¡Que buena definición para un E3 y en general para todo narcisista.
Según Claudio Naranjo, la vanidad es una preocupación apasionada por la propia imagen. Los vanidosos viven para los ojos de los demás y quitan el foco de interés de la experiencia de otro. De ahí que el vanidoso parezca no solamente preocupado por la estética, sino también insustancial, pues vive consagrado ciegamente a su imagen.
Sienten terror al sospechar que detrás de su imagen no hay nada. Su forma de fijación es el autoengaño en relación con los sentimientos. El E3 suele estar desconectado de lo que siente: prefiere simular que siente qué es lo más adecuado para su propia imagen.
Erich Fromm llamó "orientación mercantilista" a esta faceta de la personalidad, tan extendida, que Claudio Naranjo ha escrito un libro dedicado a este Eneatipo. Lo que indica que es un mal para Sanar la Civilización.