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viernes, 5 de noviembre de 2021

La Bipolaridad como Don

 


Título: La bipolaridad como oportunidad ¿Quién se ha subido a mi hamaca?
Autor: Eduardo H. Grecco
Editorial: Ediciones Continente
ISBN: 978-950-754-209-4
Nro. Páginas: 125

Oscilar entre la manía y la depresión pudiera ser una definición básica de la bipolaridad, pero que requiere de una mirada más profunda para poder acceder a la comprensión cabal de esta dinámica y sus consecuentes indicaciones. Así, considerar la bipolaridad como referida a pacientes neuróticos antes que como derivación de la psicosis, tratarla como una modalidad de funcionamiento en donde se dan la creatividad, la intuición y el éxtasis, y admitirla como una realidad en el modo de ser del bipolar en el mundo, constituyen los pilares sobre los que Grecco plantea la manera de encarar un mejor tratamiento terapéutico.

El libro está dividido en siete estaciones, en donde el autor describe los rasgos que caracterizan a la persona bipolar y qué hay detrás de cada uno de estos rasgos, cuáles y cómo han sido los procedimientos terapéuticos pasados, cuáles y cómo son los que él recomienda y, finalmente, una breve serie de indicaciones prácticas a aplicar en el día a día en cuanto a los pacientes. Hay que aclarar que como el libro trata de un enfoque, de una manera de entender la bipolaridad, no se explaya en tecnicismos aunque se mencionen aquellos que el lector interesado podrá ir consultando.

Dice Grecco “Así como un abrazo esquivale a 25 mg de Prozac, un acto creativo es una buena dosis de litio”, y luego “… por ejemplo, la serotonina – crecida en la experiencia amorosa, mermada ante la incapacidad para sofocar el miedo – puede traducirse, emocionalmente, en todo lo que no es amor es temor, es miedo… los psicofárcamos sólo anestesian ese dolor, nunca lo erradican”. Como se ve, es el enfoque planteado lo que vuelve particular al libro, y no el derroche estadístico de casos tratados en variadas circunstancias, ni una serie más o menos precisa de prescripciones farmacológicas aplicadas a los mismos.

Un punto importante que aborda el autor es el referente a lo que el terapeuta significa para un bipolar. Aquí, en lugar de marcar los límites que deben resaltar la línea entre el paciente y el profesional, nos señala el nivel de involucración afectivo y emocional que ambos protagonistas deben asumir en el proceso del tratamiento. Para recrear sus postulados, en esta sección Grecco se vale de citas de George Bernard Shaw y también de Jorge Luis Borges, adicionándole a su discurso calidez poética, y esa justeza expresiva que a veces se logra mejor con expresiones metafóricas propias de la poesía.

“La bipolaridad como oportunidad” es un libro ante todo ameno y claro, en donde aquellas personas que conforman el entorno cercano de un bipolar podrán encontrar más allá de la “explicación de la conducta”, las herramientas para comprender las potencialidades que esta encierra en uno y otro ciclo. En cuanto a los bipolares, pueden tender los puentes sin temor, porque es tal el cariño que irradia el texto, que hasta el más despectivo habrá de encontrarle aciertos incontestables. Así la invitación para darle una mirada a esta hamaca, que nos recuerda que mientras exista el mundo habrá días con sus noches.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Entrevista al gurú de la Bipolaridad



 Hablar de bipolaridad es, para muchos, sinónimo de una enfermedad, casi, incurable. Sin embargo, Eduardo Grecco, un importante psicólogo argentino ha desafiado a varios investigadores, afirmando que la bipolaridad no es una enfermedad sino, por el contrario, debe ser vista para desarrollar talentos. Para él, es un modo de ser, de enfrentar el mundo y resolver conflictos.

Grecco, considerado uno de los más importantes exponentes de la bipolaridad, asegura que éste padecimiento es fruto de un talento no desarrollado, base de la cual parte para considerar que las personas bipolares poseen muchas capacidades que bien enfocadas pueden florecer si se trabaja desde su creatividad. Este descubrimiento lo identifica con cada uno de sus pacientes, en quienes observó que, cada vez que ellos despertaban a sus habilidades, se sentían mejor y más equilibrados. Esta fue una de las conclusiones a las que llegó el autor de los libros La bipolaridad como don y Despertar el don bipolar (Editorial Kairos).

Premio Internacional de Naturopatía “Benedict Lust” 2002, Grecco ha logrado aplicar herramientas efectivas hacia el camino de la estabilidad emocional de las personas bipolares, a través de un enfoque terapéutico más creativo y esperanzador, que consiste en despertar los talentos dormidos y convocar las fuerzas autocurativas interiores de quien sobrelleva este trastorno.

En el siguiente diálogo, Eduardo Grecco nos despeja muchas de las dudas, los mitos y las verdades en torno a este tema que aborda y amplía en su libro Despertar el don bipolar.

– Bastante se habla de la bipolaridad y son numerosos los estudios publicados al respecto, pero ¿a que se le atribuye su origen?
Sé que mi opinión no es mayoritaria pero la experiencia y la investigación me indica la naturaleza afectiva de este padecer. El hecho de que existan correlatos orgánicos como marcadores de neurotrasmisores no significa que posea una etiología biológica. Por otra parte, la genética es como un pre-proyecto sobre el cual la experiencia tiene mucho que decir. La idea es que sobre una cierta disposición natural un conjunto de hechos de la vida, en los primeros años de vida contribuyen a su construcción y de la cual el diseño del sistema educativo posterior hace su parte.

– ¿Cómo definir la bipolaridad?
La bipolaridad es una disposición natural de todo ser humano. En algunos casos esta tendencia se vuelve desdichada y nos provoca sufrimiento y es, entonces, cuando aparecen los síntomas que suelen formar parte de lo que en psiquiatría se denomina trastorno bipolar. Sin embargo, también puede concebirse la bipolaridad como un modo de ser, un estilo de enfrentar problemas y resolverlos, de sentir y ver el mundo y a los otros.

– ¿Cómo identificar a una persona bipolar?
Existen una serie de marcadores semiológicos como el humor cambiante, la inconstancia, la dificultad en aceptar pérdidas, los enredos vinculares, la curiosidad desmesurada, y varios otros mas pero todo esto se complica si tenemos en cuenta el concepto de espextro bipolar que incluye historias tan diversas como déficit atencional, relaciones tormentosas, adicciones, depresión, síndrome de pánico, etc. Según como veo el tema para mí un indicador muy claro son los tipos de relaciones que la persona tiene.

– Usted es psicólogo y ha venido investigando hace muchos años las causas, el origen y la posible cura de la bipolaridad, ¿cómo nace esta inquietud y qué lo con lleva a publicar el Despertar el don bipolar y La bipolaridad como don?
Hace cerca de 25 años que dedico mi tiempo a este tema. El motivo de escribir estos libros nace de la necesidad de enviar un mensaje de esperanza a los pacientes bipolares y su familia. Esperanza que no es ilusiones sino la certeza de que es posible avanzar hacia una cura de la bipolaridad por senderos no convencionales. Hay grados de la bipolaridad, como la psicosis maniaco depresiva, que plantean otros problemas mas severos pero estamos hablando del 1% o 2% de las personas bipolares. La idea es que la gente deje de estigmatizar la bipolaridad y comprenda que es un problema de salud como la gripe. Se que hay diferencia entre una y otra cosa pero es posible dejar atrás la bipolaridad desdichada aunque se persista en el trastorno.

– Si la bipolaridad se traduce en inestabilidad emocional, depresión, tristeza, alegría, sufrimiento, indiferencia, entonces, ¿podríamos decir que todos los seres humanos somos bipolares?
En líneas generales la respuesta es afirmativa. De un modo mas preciso decimos que hay dos formas básicas de organización del psiquismo y el cerebro. Una se corresponde al pensamiento analítico y la otra al visoespacial. Los pensadores espaciales tienen una gran tendencia a la bipolaridad. Son pensadores en imágenes, creativos, personas sensibles, intuitivas y propensas a aburrirse con lo rutinario. Tremendamente curiosas pero un poco anárquicas en sus modos de buscar respuestas. No les interesan ni la memoria ni la concentarción y si la comprensión y los contextos.

– ¿Cómo descubre que la bipolaridad puede ser un don?
Este es un tema que atraviesa los desafíos actuales de la terapéutica. Por ejemplo Ron Davies plantea algo similar a lo que sostengo en su trabajo sobre la dislexia. Se ve en la clínica que cuando el paciente en lugar de combatir su mal desarrolla sus talentos comienza mejorar. Lo vengo observando a lo largo de muchos años y existen trabajos de investigación sobre lo que se conoce como drogas endógenas que avalan lo que vengo sosteniendo. No es nada original, es toda una genealogía terapéutica.

– ¿La bipolaridad se puede presentar más en hombres que en mujeres y viceversa? ¿Hay alguna explicación al respecto?
Es un tema espinoso por las diferencias de conceptos diagnósticos. Sin embargo, si tomamos el concepto amplio de espectro bipolar creo que hay más mujeres que hombres y esto se debe, en parte, a la particular organización del psiquismo femenino, mas ligado a los afectos, la intuición, etc…

– Si la bipolaridad en un niño es detectada a tiempo, ¿es más fácil de manejar, a la de un adulto?
La bipolaridad es un diagnóstico pos adolescente pero hay antecedentes en los niños como imaginación desbordante, precocidad sexual, curiosidad desmedida, déficit atencional, hiperkinesis, seudología, etc.

– Usted plantea la bipolaridad como un don y no como una enfermedad y su trabajo ha estado enfocado a descubrir el talento que puede desarrollar una persona bipolar, ¿En qué consiste su tratamiento y cuáles son los pasos a seguir?
La idea es que el paciente asuma un plan de vida curativo que incluye varios ámbitos desde la alimentación hasta actividades físicas. Doy mucha importancia a la creatividad y algunas actividades, además de psicoterapia y apoyo de remedios, que promueven la estabilización de los neurotrasmisores y el equilibrio afectivo. Doy un ejemplo, un gran especialista en neurociencias, el Dr. Federico Trossero, trabaja con tangoterapia desde hace muchos años y ha demostrado la incidencia de esta danza sobre al serotonina y al dopamina, más allá de los beneficios emocionales que trae.

– ¿Cuáles son las habilidades que puede desarrollar una persona bipolar?
La capacidad de matices, la empatía, la creatividad, la imaginación, la curiosidad, el servicio, la visión holística de las cosas, ¿Sigo?

– ¿De qué manera influye la familia, los amigos y el entorno de la escuela en el desempeño positivo de un paciente bipolar?
La familia es el caldo de cultivo de las relaciones bipolares. Una persona con el tema bipolar es parte de una familia bipolar y esto supone que la familia debe hacerse responsable de lo que le toca al respecto. Si hay apoyo familiar todo va mejor pero la familia solo debe ser familia, amar a quien tenga esta situación y no querer ser terapeutas- Solo familia y que tienen que hacer es amarse. Uno se sana en relación y, por lo tanto, las amistades y el entorno son esenciales. La escuela es todo un problema porque forma parte, de modo inconsciente del problema.

——Eduardo Grecco nació en la Argentina y reside actualmente en México. Psicólogo, durante algunos años fue docente universitario y presidente de la Asociación Iberoamericana de Terapeutas Florales. Es autor de numerosos libros, entre ellos: La bipolaridad como don, Muertes inesperadas, Sexualidad, erotismo y vínculos de amor, Volver a Jung y Terapias florales y psicopatología. Premio Internacional de Naturopatía “Benedict Lust” 2002.

Eduardo Grecco: Bipolaridad como Don

 


El don de la bipolaridad: úsalo a tu favor

Aceptar los altibajos emocionales y aprovecharlos para desarrollar capacidades creativas puede ayudar a alcanzar un equilibrio propio y singular.

La persona bipolar vive sujeta a cambios de humor que, a diferentes niveles, oscilan entre un extremo de desesperanza y depresión y otro de euforia. Nuestra cultura valora el equilibrio emocional que se traduce en una estabilidad del carácter: admiramos a quienes no cambian bruscamente sus estados de ánimo, no se dejan llevar por un arrebato o una pasión, nunca se aturden y siempre se presentan más o menos de igual humor.

Sin embargo, ningún equilibrio se consigue directa e instantáneamente: para alcanzarlo, a veces hay que pasar por momentos de inestabilidad en los que nuestro organismo y nuestro mundo afectivo no vuelven necesariamente a la misma posición.

Curiosamente, frente a la exigencia social de continuidad y permanencia, el número de personas diagnosticadas como bipolares no ha dejado de crecer en los últimos años.

SÍNTOMAS DE TRASTORNO BIPOLAR

La psiquiatría convencional considera la bipolaridad un trastorno afectivo caracterizado por reiterados cambios de humor que van de la extrema tristeza y desesperanza (depresión) a la euforia y la exaltación (manía).

En el polo depresivo, pierden el interés por sus actividades habituales; se sienten sin fuerzas, apáticas, y experimentan trastornos del sueño, pérdida de apetito y del deseo sexual, dificultad para concentrarse y razonar, sentimiento de culpa o incapacidad, deseos de morir e, incluso, ideas suicidas.

En el polo manía, por el contrario, el estado de ánimo eufórico, y a veces irritable, produce un aumento de energía: tienen menor necesidad de dormir, sus pensamientos saltan de un tema a otro, aumentan la actividad sexual, pierden la capacidad de autocontrolarse y muestran conductas megalómanas (gastos desmedidos, prodigalidad...).

Los síntomas depresivos hacen descender al paciente a una especie de infierno en el que se siente aislado porque su padecimiento, generalmente, no es comprendido por el entorno. En cambio, en el estadio de manía experimenta un bienestar excesivo y no entiende que los demás no puedan percibirlo.

La mayoría de los especialistas consideran que la causa de este “sube y baja” afectivo es un desequilibrio electroquímico en los neurotransmisores cerebrales y dirigen sus esfuerzos a detener la oscilación y estabilizar al paciente.

Implícita o explícitamente, el bipolar recibe el mensaje de que oscilar es malo y que debe normalizar sus estados de ánimo, un concepto que no puede comprender porque carece de esa vivencia y, desconcertado, responde justamente con lo contrario: se vuelve aún más inestable.

LA OSCILACIÓN CREADORA

La búsqueda de estabilidad se va aprendiendo como un patrón de conducta desde la infancia. Al niño bipolar se le ordena constantemente: “Estate quieto, no te muevas, no vueles...”. Y delante de él se comenta: “Es un chico muy imaginativo”, como si esto fuera una desgracia.

Este tipo de enfoques se basan en una insuficiente comprensión del malestar de los pacientes y del significado del síntoma en su proceso evolutivo. Además, implican un etiquetado limitante que les marca con un estigma social.

El bipolar está subordinado a los momentos afectivos que va viviendo, lo que le quita capacidad para incluir otros aspectos importantes de la vida que la tonalidad afectiva que lo domina en ese instante no le permite ver e integrar.

APROVECHAR LOS SÍNTOMAS PARA DESARROLLAR LA CAPACIDAD CREATIVA

La alternativa que propongo es entender el síntoma no tanto como una falla a erradicar, sino como una potencialidad que transita por caminos equivocados y que es posible positivar y desarrollar. Es la creatividad mal encaminada, detenida o sofocada la que se hace locura.

La idea de aprovechar la oscilación emocional del paciente para desarrollar, entre otras cosas, su capacidad creativa ha sido corroborada por varios estudios que muestran una conexión íntima entre bipolaridad y creatividad artística, unidas en una estructura solidaria de organización psíquica donde los talentos mal encaminados, ahogados o incluso reprimidos, gritan su enojo y su desacuerdo por medio de la inestabilidad emocional.

Y gracias a esta oscilación, el paciente puede recuperar su creatividad; una cualidad acrecentada por su capacidad intuitiva, por el pensamiento en imágenes y multidimensional que posee, por la curiosidad y el espíritu de aventura que lo animan, y por esa particularidad de tomar contacto con una incomparable fineza de matices afectivos que pueden hacer de él un excelente comunicador, un intenso creador y un eficiente psicoterapeuta.

Considero la bipolaridad no como obstáculo sino como un camino de aprendizaje y crecimiento; no como una desventaja sino como un conjunto de talentos que, bien llevados, pueden conducir a la persona a alcanzar una plenitud gracias, precisamente, a su propia naturaleza oscilante, no por haber superado su “enfermedad”.

La estabilidad que el bipolar necesita conseguir no procede del afuera sino que es fruto de una referencia interior; equivale a un movimiento con sentido y proporción, no a una detención o quietud. No hay que pretender que deje de oscilar (la oscilación es, precisamente, su virtud), sino que sane la desproporción que lo traga en un eterno vaivén sin eje.

TERAPIA Y ACEPTACIÓN DE LA BIPOLARIDAD

La mayoría de los bipolares tienen biografías en las que predominan las dificultades y las desdichas vinculares que les han llevado a transformar el desamparo inicial –la incapacidad de atender a sus necesidades básicas con que todo ser humano viene al mundo, y las dificultades de su entorno para satisfacerlas– en creencia:

“Si no me dan lo que requiero, es porque no lo merezco; y si no lo merezco, es que soy indigno”.

Esto provoca, cuando se llega a la vida adulta, problemas relacionales que también oscilan entre la dependencia absoluta (en fase depresiva) y la negación de todo vínculo e, incluso, del dolor de la pérdida. Pero la vida no ha de ser ni dependencia ni falta de necesidad de los otros. Entre ambos extremos, la libertad es una herramienta que el ser humano debe construir.

Mientras el yo bipolar no pueda afirmarse en ningún lugar y viva saltando continuamente de la euforia a la tristeza, del amor al desamor, de la plenitud al más completo desengaño, no podrá curarse. Necesita integrar las polaridades, cambiar la creencia de que las cosas son necesariamente blancas o negras y asimilar el hecho de que en la vida predominan los grises, que todo en ella es ambivalente.

El conocido psiquiatra escocés Ronald Laing solía decir que el paciente, antes que un objeto a cambiar, es una persona a aceptar. En esta misma línea, lo importante de nuestra propuesta no son los aspectos técnicos sino la filosofía que la alienta, que apunta a la no dependencia, la autonomía, la creatividad y la libertad del paciente bipolar.

Pues, incluso aunque la carencia afectiva que origina la bipolaridad tal vez no pueda nunca ser cubierta, sí se puede ir aprendiendo paulatinamente a sentir con el cuerpo, expresar los afectos y ser un poco más libre cada día.

Eduardo Grecco. Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta.                    Tfno.: 653 379 269 Gran Vía 32, 3° Izquierda.          Instagram: @psicoletrazaragoza.                              Página Web: Psicólogos Zaragoza

domingo, 1 de octubre de 2017

Existencia




Deseo poder escribir algo tan misterioso como un gato. Edgar Allan Poe

El universo es vibración e información, debido a que una vibración es una unidad de información. Las dos cosas son intercambiables, así como la materia y la energía son intercambiables, como nos enseñó Einstein. Una vibración es dinámica, en constante cambio y evolución. (K.J. McClean)

La vida construye formas, y todas ellas son parte de un proceso organizativo que en los seres humanos incluye creencias, sensaciones, afectos, interacciones, pensamientos, imágenes, experiencias, lenguaje, anatomía, historia y fisiología. Estos elementos se dan conjugados en una estructura, carente de consciencia, que sin embargo es la responsable de ordenar los acontecimientos de la existencia.

Las vivencias que emergen de la consciencia como amor-desamor, aceptación-rechazo, abandono-protección, ilusión-decepción... Eros y Thanatos, Amor y Muerte; son las que trenzan y labran el movimiento de la existencia.


domingo, 10 de septiembre de 2017

Encendido bipolar y estados alterados de la conciencia

Este encendido se acompaña de una alteración de la conciencia habitual y puede deslizarse en diversas manifestaciones de la enfermedad.
Deriva en un Estado Alterado de la Conciencia (EAC).

En términos generales, un estado alterado de la conciencia puede definirse como una condición del organismo, como un estado diferente del estado normal de la conciencia; por variaciones psicológicas o límites del umbral de conciencia de alerta. Implica el traspaso de los límites de funcionamiento habitual de la conciencia y el Yo.

Algunos de estos estados son de reducción de la conciencia (coma, letargia, estupor, etc). Pero en otros casos hay una amplificación masiva de la misma, como sucede en los estados de hiperalerta, trance, experiencia mística, conciencia expandida y un nivel de alerta superior que puede derivar en ideas de autorreferencia.

:: En el caso de la manía nos encontramos con un Estado Alterado de la Conciencia expandido; por el contrario, en la melancolía hacemos frente a un estrechamiento significativo. Tanto en uno u otro polo, todo el universo perceptual-afecto-cognitivo se trastoca y los compromisos psico-neuro-endocrinos son muy palpables.

:: Descubriendo dones

Más allá de estos territorios de transformación mencionados -espectro y encendido bipolar-, donde el efecto de cambio puede tener a corto plazo relaciones decisivas sobre el modo en que se concibe y trata la bipolaridad, el descubrimiento de los dones que se esconden detrás de la inestabilidad emocional como fin de todo tratamiento y la admitir que la bipolaridad es un modo de ser en el mundo, constituyen pasos sobre los cuales se está montando la revolución clínica en torno de la bipolaridad.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza.
www rcordobasanz eses

Especialista en el tratamiento del trastorno bipolar (psicosis maníacos depresiva)

Recomiendo leer los textos de Eduardo Grecco: "¿Quién se ha subido a mi hamaca?" y "Constelaciones Familiares y Bipolaridad".

Salud

lunes, 6 de febrero de 2017

Cuando se escoge al terapeuta



"Cuando uno escoge a un terapeuta, debe ser uno el que escoge. Ni la familia, ni los amigos, ni la desesperación, ni "el que sea". Elegir a un terapeuta es tomar la decisión de enfrentarse a un espejo que nos va a devolver la imagen que de nosotros no queremos ver. Entonces, cuando estén pensando en elegir a un terapeuta, un hermano mayor que los guíe a la libertad, que los ayude a romper con la esclavitud de sus desdichas, no piensen en títulos académicos u honores profesionales: solo piensen en si esa persona es alguien a quien ustedes pueden amar y alguien capaz de amarlos. ¿Por qué? Porque las técnicas curan, pero lo que realmente sana es la relación. Y por eso que el epígrafe de San Agustín que elegí para este tema tiene tanta relevancia a cuenta de dar explicación de un fracaso terapéutico: el terapeuta no ha estado con el paciente cuando el paciente estuvo allí dando lo mejor que podía dar: su presencia. Ésta es la primera causa de que las cosas no funcionen en un tratamiento psicoterapéutico".
Eduardo Horacio Grecco
"Eres bueno cuando eres uno contigo mismo.
Sin embargo, cuando no eres uno contigo mismo, no eres malo".
Kahlil Gibran

Sobre Jung



Cada persona se va diferenciando en la ontogenia, en el vivir espiritual que le toca.
Los arquetipos son la materia bruta, las tendencias básicas. El proceso de individuación representa, en parte,  la tarea laboriosa del escultor que talla la piedra haciendo emerger la figura de la individuación liberada de las ataduras de la psique colectiva. Pero, a veces, la talla se malogra, como la vida de los hombres.
Si los arquetipos son la historia que preexiste al nacimiento de la historia que preexiste al nacimiento de la historia individual de cada ser humano, unos de otros, es necesario pensar entonces, merced a qué dinamismos, tanto la fuerza unificadora de los arquetipos, como la diferenciadora de la individuación, ejercen su mandato. Esta fuerza es la que Jung llama líbido o energía psíquica, que cumple el rol de poder trasmutador y transformador. Individuación Arquetipos Líbido.
Pero estos sistemas son concebidos no como algo estático y fijo, sino por el contrario, como sujetos a un permanente cambio. Dependen de un cambio interior a la vida misma del objeto estudiado. Así se incorpora la idea de evolución.
Hay en la obra de Jung, otra dimensión que es la dimensión de lo simbólico.
Jung consideraba al psiquismo y sus complejos dinamismos inconscientes como una organización arquetípica, un orden de arquetipos que, en su imposibilidad de aparecer directamente en la conciencia del psiquismo, lo hace mediante símbolos.
"No soy un metafísico que tenga que decir algo sobre las cosas en sí. Mis objetos radican dentro de los límites de lo experimentable". Carl Gustav Jung

viernes, 3 de febrero de 2017

Genética y Evolución de la Bipolaridad



La investigación realizada por el doctor Arthur Janov, entre otros, nos enseña la importancia del moldeo que las vivencias primarias hacen del cerebro, de las conexiones axonales y de los patrones de los neurotransmisores
Por otra parte, cuando se habla de genética, suele insistirse sobre los factores desadaptativos, cuando en realidad la evolución ha cristalizado en la memoria genética humana recursos para vivir e inclusive para sanar y lo que hoy es gen antes fue experiencia.
"Daniel Wilson, al realizar cálculos destinados a cuantificar la probabilidad teórica de ocurrencia de la enfermedad bipolar vía selección natural, concluye que la prevalencia es de 300 a 6000 veces superior a la esperada. De tal manera que esta enfermedad debe haber otorgado una selección ventajosa a nuestros ancestros, de lo contrario tendría una frecuencia menor [...] Considerando que actuales genes "enfermos" pudieran haber jugado un papel adaptativo en el pasado, y que la enfermedad bipolar tendría una frecuencia más elevada que lo esperada según las mutaciones espontáneas, intentaremos encontrar una explicación".
Pedro Retamal

martes, 31 de enero de 2017

Utilidad de la Hipertimia



Parece razonable suponer que las características de una persona con temperamento hipertímico puedan ser útiles en una sociedad que tiende a privilegiar la actividad y el desempeño. Son individuos alegres, optimistas y expansivos, cálidos, de fácil contacto y extravertidos, tienden a ser locuaces y divertidos, necesitan pocas horas de sueño, incluso los fines de semana, son activos, emprendedores y realizan actividades imprevisibles, desinhibidos, ávidos de sensaciones, pero pueden ser excesivamente optimistas y confiados. En ocasiones, impertinentes, entrometidos y promiscuos. Tales rasgos pueden convertirlos en dedicados al trabajo y otras actividades, obteniendo notorios avances laborales y profesionales, con un optimismo que los convierte en perseverantes y resistentes a la adversidad. Estas personas con facilidad entran en sintonía con su medio ambiente, facilitando el contacto interpersonal.
Todo lo anterior nos lleva a sugerir la posibilidad que, de alguna forma, la transmisión de genes que permiten una mejor expresión en el campo de la creatividad, llevando a un mejor desempeño en el área laboral y educacional, pero lamentablemente, en la misma persona, al encontrarse en determinada disposición, causaría la enfermedad del ánimo.
Pedro Retamal
Eduardo Grecco
Rodrigo Córdoba


Bipolaridad y Adaptación

"... El posible significado adaptativo de las conductas depresivas o inhibidas pueden ser mejor comprendidas en una perspectiva evolutiva: un grupo humano reunido para enfrentar un pesado invierno podría lograr mejor convivencia al presentar disminución del interés sexual, alimentación e interacción social llevando tranquilidad a sus miembros. La inactividad conservaba la energía, asunto primordial puesto que los humanos comparados con otras especies tiene menos protección natural (tamaño, rapidez, piel, pelo). Por el contrario, en los períodos estivales las características hipomaníacas pudieran haber ayudado a cumplir con las tareas necesarias para la subsistencia en un período más bien breve: mayor interés en la actividad sexual y en la interacción social, con más vigor y laboriosidad, permitiendo cumplir con las necesidades".
Pedro Retamal
Rodrigo Córdoba Sanz. Experto en TLP y Bipolaridad

lunes, 30 de enero de 2017

Huellas de Experiencias Infantiles en los Bipolares

Algunas de las experiencias de las personas bipolares en relación con sus tiempos infantiles son:

1) Familia como un fuerte aislamiento del entorno. En la conciencia del grupo familiar, el aislamiento se justifica por varias razones: culturales, educativas, económicas, étnicas o de enfermedad, y es percibido, además, como algo de mucha importancia, frente a lo cual se deben desarrollar esfuerzos de sobreadaptación para lograr la aceptación social.

2) Niños educados en la dependencia. Entrenados por los padres "en la escuela" de la dependencia extrema con respecto a las opiniones y valoraciones externas.

3) Madre y Padre. En general, la madre es percibida por el niño como "la fuerte" y el referente de autoridad, mientras que el padre es visto como afectuoso pero débil, incluso a veces como fracasado, aunque realmente no lo sea. Es común que la madre sea ambiciosa y desvalorice los logros y la personalidad del terapeuta.

4) Expectativas de los padres. Desde la concepción, sus padres demuestran un deseo de aceptarlo, cuidarlo y protegerlo. Sin embargo, este deseo está dictado más por una exigencia moral que por un verdadero sentimiento de entrega. Pero lo cierto es que desean dar al hijo todo lo que colme sus necesidades. Lo educan en la escuela "de la receptividad y la pasividad", y el niño se hace fuertemente dependiente del suministro de afecto (sobre todo) de la madre. Esta dependencia se extiende luego a la totalidad de los adultos significativos y a los valores que éstos transmiten, y lo lleva a desarrollar una conducta de "complacer a los demás".

5) Relación padres-hijo: Los primeros tiempos de vida están caracterizados por una presencia simbiótica, casi sobreprotectora y un alto grado de bienestar, satisfacción y nutrición, que dan al bebé seguridad y confianza.
A medida que el niño crece va adquiriendo autonomía, en movimiento y pensamiento, y se va volviendo rebelde genera en la madre sentimientos de incomodidad y rechazo, que la llevan a un cambio en su relación con su hijo. De ser una persona maternalmente abnegada y cumplidora pasa, de manera abrupta, a ser una madre exigente.
Esta actitud materna transforma radicalmente el universo del niño.
Como consecuencia, comienza a sentirse solo, ansioso y preocupado, entonces, su problema central, que consiste en no poder integrar las dos imágenes opuestas de su madre que ahora se le revelan. Por una parte la percibe como una persona bondadosa, cordial, tierna, y por otra, como poco afable, dura y exigente.
Esta falta de confluencia produce una ambivalencia. Dos tendencias impuestas, que si no se trabajan, disocian al niño. Esto implica la desintegración e inestabilidad emocional, por tanto.

Juan Gelman: Aparto el amor con la derecha, la locura con la izquierda, para que no se mezclen por tu culpa.

Por tanto los bipolares tienen dos identidades diferentes (una bondadosa y otra destructiva), pues en ambos extremos de su oscilación bipolar cada una de estas facetas está reflejando, precisamente, los aspectos opuestos, separados y disociados del Yo.

Todo esto forma parte de la predisposición, y sobre ella actúan los factores desencadenantes: pérdidas, rupturas, mudanzas, sobreesfuerzo para alcanzar los logros, abandonos.

Eduardo Grecco Constelaciones Familiares y Bipolaridad
Rodrigo Córdoba Experto en Trastorno Bipolar y Trastorno Límite

domingo, 29 de enero de 2017

Predisposición para la Bipolaridad



Vemos que existe una vulnerabilidad genética para la Bipolaridad, basada en respuestas originalmente útiles de la especie que incluso desarrolló un tipo físico, el pícnico, en donde la Bipolaridad predomina, hay huellas genealógicas ciertas, como el desgarramiento entre los padres de los padres, muertes escondidas en la historia familiar, transgresiones no perdonadas, figuras masculinas ausentes, ausencia repentina de miembros de la familia, migraciones, partidas sin despedidas, representación por lealtad de miembros excluidos...
También, huellas arquetípicas que se vinculan mucho con las genéticas y con los arquetipos de pionero (llenar, despertar, expandir, acelerar).
Finalmente, es necesario incluir dos cuestiones que exceden los límites de nuestro presente trabajo. La primera, el hecho de que en la construcción de los patrones bipolares no están ausentes las experiencias prenatales y perinatales, tales como la hipoxia, depresión materna durante el embarazo o en los primeros o en los tiempos gestativos fuera del vientre materno, abandono o rechazo paterno antes del nacimiento, adicciones de la madre o estrés materno excesivo.
La segunda se refiere al tema de las memorias del alma, urdimbre de naturaleza tan sorprendente como concluyente, pero que a partir de lo que enseña de un modo estupendo el doctor José Luis Cabouli en sus libros, se alcanza a comprender la importancia que juega en el armado de nuestras dolencias e inclinaciones.
Constelaciones Familiares y Bipolaridad. Eduardo Grecco
Terapeuta Humanista y Psicodinámico. Rodrigo Córdoba Sanz. Experto en Trastorno Bipolar y Trastorno Límite

viernes, 27 de enero de 2017

El bebé en los brazos de la madre



El adulto con un niño en brazos recrea el código de sus antiguos, pone en funcionamiento su saber en actos. El adulto con el niño en brazos lo hace mecer, girar, elevar, caer. Los Juegos de Sostén se desarrollan en un espacio corpóreo: en, desde y sobre el cuerpo del adulto. Más allá del cuerpo del cuidador está el vacío, caída sin rumbo, con destino incierto. El cuerpo-adulto es plataforma de lanzamiento y pista de aterrizaje, territorio de la escena lúdica. Aquí la caída y el desprendimiento son ilusorias, jugadas, falsos riesgos. Para temer no es necesario que algo ocurra, el miedo nace del presagio del pre-sentimiento. Para Winnicott El jugar es siempre aterrador y por eso es tan importante que alguien confiable esté presente para ponerse a jugar.
En los juegos de sostén, la "presencia" no consiste en la observación o en la asistencia momentánea, sino en una presencia en actos, en contactos y separaciones, presencia de sostén, donde la confianza se pre-siente. En los juegos corporales de la crianza se juegan escenas temidas, actualizadas por el adulto en la relación con el niño. La caída es  separación, los juegos de crianza elaboran la separación de los cuerpos, al mismo tiempo que ponen a prueba la confianza en el sostén de apoyo que el adulto le ofrece. En un sentido son rituales actos simbólicos. Es aquí donde cabría la cita de Jorge Luis Borges: Los actos son nuestros símbolos. Así como en los Juegos de Ocultamiento se elabora la pérdida de la referencia visual, en Los Juegos de Sostén, la disminución, variación y/o pérdida de la referencia táctil, es el elemento dominante, junto con la afirmación de la confianza en el cuerpo que sostiene y apoya.
Carmels, en el texto de Eduardo Grecco: Constelaciones Familiares y Bipolaridad.
Rodrigo Córdoba Sanz. Terapeuta Humanista y Psicodinámico

sábado, 21 de enero de 2017

Afectos y Razón



"En el mundo de la ciencia muchas veces se escucha a científicos decir 'Eso es un buen razonamiento. Mi teoría estaba equivocada', y cambian su enfoque para descubrir nuevas cosas. Sin embargo, no recuerdo la última vez que un político o un religioso dijera lo mismo". Carl Sagan
Cómo conciliar historia con trama, explicar con comprender, causalidad (traumas, constelaciones familiares, genes) con sincronicidad, es un arte. Pero un arte que no sólo queda implicado y circunscrito en el ámbito de la terapéutica, sino, que es parte de la vida. Conocer de causas de las cosas nos da tranquilidad a la conciencia, pero no despeja la incertidumbre del alma. El alma demanda alcanzar significados, comprender el para qué de los procesos y recordemos que quien pone sentido a la vida es el sentir. De manera que, mientras la explicación se recuesta del lado de la razón, la sincronicidad lo hace en los afectos y el alma.
Pero afectos y razón no deben separarse sino complementarse. Sin embargo, cada uno tiene su propio espacio y persiguen fines diferentes. Los afectos -a diferencia de la razón,  que busca analizar, distinguir, separar-,  están alentados por una insaciable ambición simbólica, acompañada por una intensa exigencia de orientarse hacia lo concreto. El pensamiento abstrae, discontinúa, los afectos materializan, asocian. ¿Cómo armonizar inclinaciones que, a toda luz, son tan disímiles?

viernes, 20 de enero de 2017

Trama y Argumento



El sistema de creencias sobre uno mismo y el mundo es la identidad.
Tenemos un mundo interno, donde predomina lo connotativo y la realidad "compartida", la realidad externa.
El mundo interno es lo que constituye la realidad psíquica y los terapeutas sabemos que no coincide con la realidad externa.
Los hinduistas indican que para avanzar en el proceso de liberación hay que disolver la identidad.
Las creencias y la identidad se conforman desde pequeñitos, esta tarea de modelaje se llama complejo materno.
Para Aristóteles, la trama es el alma de la tragedia. Idea, también, de Alejandro Magno.
Una historia tiene alma, la fuerza que le anima, pero esa alma encarna en una personalidad para cobrar existencia. La personalidad es lo visible, y el alma, lo que no lo es.
La primera se muestra por presencia, la segunda por ausencia. Sin embargo, es a través de la narración de la personalidad de la historia donde se manifiesta el alma.
Pero del mismo modo que una relación puede vaciarse de afectos y convertirse en un vínculo, es posible asesinar el alma de una historia y transformarla en una cronología.
Nosotros, narramos de forma singular nuestra historia, pero en realidad es la historia lo que nos narra.
El cuento que hacemos de nuestra vida nace de una estructura, donde los trozos y trazos entrelazados del relato tienen una línea de sentido que se encuentra más allá de la conciencia. El Yo la verbaliza, pero hay otro interior que escribe el guión.
Muy a menudo, la persona que pide ayuda quiere transformar su trama. Prefiere parches, soluciones rápidas y sencillas. El Ego se resiste a un cambio interior, la historia que cuenta, lo que refleja, son los desvelos yoicos, la intención es que el Yo no sufra, pero sin que nada se modifique. Es que el Yo guarda una lealtad ciega a la trama de su vida.
Este orden perceptivo-cognitivo-emocional no sólo se configura como un aprendizaje que deja huella en lo psíquico, sino que se cristaliza como una vía registrada en los senderos del psiquesoma. La parte orgánica se ve afectada por cambios en la fisiología del sistema nervioso. La danza de los neurotransmisores y el canto de las conexiones axonales acompañan este proceso, para consolidarlo como un patrón que se resiste en mudar en algo diferente.
La trama, entonces, se hace memoria en la carne.
Eduardo Grecco
Rodrigo Córdoba Sanz 653 379 269
Zaragoza

jueves, 19 de enero de 2017

Historia y Trama



Los síntomas están inscritos en el lenguaje. El psicoanálisis es primo hermano de la historia. La biografía de un ser humano es el mapa, que no el territorio, dicho territorio se esclarece en el proceso terapéutico.
Sartre nos deja claro, con brillantez, que la historia no es lo acontecido sino lo que lo hemos hecho con lo sucedido.
En la comprensión del quehacer terapéutico se percibe con nitidez que, merced a su dimensión temporal, la historia no consiste en el anudamiento de una secuencia de eventos separados entre sí, sino, por el contrario, en el paso de una configuración a otra, de manera incesante y encadenada.
Esto se aprecia con mayor robustez en las personas que piden ayuda terapéutica. Ellas creen advertir que los sucesos de su biografía -aun en su fragmentación- son parte de un proceso de transformación continúa,  y aunque no se percaten de los eslabones que los unen, tienen conciencia de que los entreteje un hilo conductor. Es como si hubiera una necesidad imperiosa de dar continuidad a lo vivido, y cuando no se es capaz de procurarlo desde la conciencia, la sombra se encarga de ello.
Es interesante ver que esta secuencia no responde a un orden cronológico sino subjetivo, como si la narración histórica fuese una reescritura ficcional y no la descripción objetiva de hechos. En la biografía personal no importa la verdad histórica como tal, sino la mítica, la trama desde donde cada quien imagina sus recorridos, que narra y hace jugar precisos papeles a los personajes de esa novela.

miércoles, 18 de enero de 2017

Comprender y Explicar



Comprender, en principio, supone poner el acento en los motivos que alientan una conducta que obliga a bucear en las intenciones interiores de una persona, tratando de conectar las vivencias que en ella acontecen, sin pretender con eso elaborar ninguna teoría, ni deducir leyes, sabiendo que los resultados de este enfoque cualitativo tendrán conclusiones relativas -, por el solo hecho de muestra participación subjetiva en el acto de comprender. De manera que esta dirección del conocimiento permite descubrir sentidos, a partir de la comprensión del mundo interior de una persona, pero tiene limitaciones a la hora de expandir esta deducción a otras o para generalizar conclusiones.
Explicar, por su parte, implica hallar las causas que provocan una conducta. Por esta razón obliga a la observación desde el exterior de la persona, conectando los hechos tal como aparecen, intentando formular teorías y encontrar leyes, sostenidas en datos cuantitativos que permitan predicciones precisas, y recolectados a partir de experimentos objetivos, en una relación mediatizada por instrumentos y distenciada de lo subjetivo.
Por este camino, el conocimiento que se se logra permite establecer leyes que facilitan determinar las conductas posibles cuando existen ciertas causas específicas, pero resulta poco útil a la hora de entender lo que sucede en la intimidad de la persona que expresa esa conducta.
La cuestión clínica, entonces, gravita en interrogarse acerca de cómo es susceptible articular estos dos relojes, para así explicar la naturaleza de la génesis de un padecer, y al mismo tiempo comprender su significado. Es decir, bucear por la historia y la trama al mismo tiempo.

Jorge Luis Borges



Jorge Luis Borges decía en una entrevista: "Uno puede darse cuenta de que el otro es inteligente, aunque el otro no diga nada. Uno está recibiendo continuamente algo, hasta los sufrimientos, hasta los sacrificios, hasta los maleficios, todo tiene algún fin. En el caso del poeta, todo lo que pasa es una especie de arcilla que tiene que transformar, que moldear en la belleza, y así todas las cosas se justifican, y los males también. Yo debo agredecer esos dones, aunque, a veces, sean o parezcan terribles".
Muchos amanecen cada día buscando mejorar y armonizar su vida. Creen que si superan con esfuerzo sus defectos -o al menos intentar controlarlos-, si hacen obras de caridad y le dedican sesenta minutos diarios a la meditación, un día descubrirán "el despertar de la conciencia". Si bien estas acciones orientan a vivir de modo consciente, el inicio del proceso sea, quizás, el menos esperado, más mundano y a la mano, y menos dramático.

lunes, 16 de enero de 2017

La vida cotidiana como regocijo



Hay que aprender a dejarse conducir por el alma en las pequeñas cosas de la vida cotidiana. Cuando en este plano se aprende fluir con las mareas de la vida, luego es más sencillo operar en las grandes causas de la existencia.
Algunas personas desvalorizan lo cotidiano porque les parece insuficiente, olvidando que "la totalidad de la vida es simbólica porque todo en ella tiene significado". Boris Pasternak, o que "se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas". Walt Whitman. Estar en lo cotidiano es vivir la vida aquí y ahora, pero "algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos  a vivir aquí y ahora". John Lennon.
Vivir en lo cotidiano y acercarse a la sincronicidad por esta calle entraña que la persona ha logrado el punto de estar centrada en su interior, ser profundamente fiel a sí misma y habitar en la vida de un modo sencillo. Simplicidad que no presume, necesariamente, dicha.
Sigmund Freud declaraba, con cierta ironía, en una confesión autobiográfica ilustrativa: He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil. Sin embargo, lo difícil tampoco requiere infelicidad, así como lo cotidiano no por ser lo que es resulta aburrido e insípido. Todo es una cuestión de miras, ya que "todos vivimos en la tierra, pero algunos levantamos los ojos hacia las estrellas". Oscar Wilde.
Cuando se acepta la sincronicidad de lo cotidiano, se descubre la sincronicidad de lo que no lo es. De la misma manera que es imposible conectarse con la guía espiritual sin antes haber enlazado con lo terrenal, es inviable vivir lo trascendente sin previamente haber pasado por lo diario y familiar. La puerta de acceso a lo excepcional es lo habitual.
Carl Gustav Jung aseguraba que la sincronicidad era un memorando psíquico, un recordatorio de que el universo tiene un orden fundamental que no se ajusta a la lógica de la causalidad. Leer ese orden permite avanzar, con paso firme, por el camino de la evolución.

domingo, 15 de enero de 2017

Sentidos Sincronísticos



Desde la sincronicidad, la vida no es fruto de causas sino de sentidos que se asocian entre sí. Es decir, las relaciones que se establecen entre los sucesos, personas o cosas, no son obra de agentes causales, sino de misteriosas conexiones atemporales, en donde la convergencia de significados es lo que cuenta.
La malla de nuestra historia, el cristal de nuestra vida, y que de ese modo, en el cristal de la vida las palabras esclarecedoras, interpretaciones, revelaciones e insight, asisten a las personas en su labor de adquirir claridad y ver mejor tras esos cristales.
Esos cristales pueden ser una elección del alma para llevarnos a aprender lecciones de vida, nunca se van a disolver, que jamás las personas van desistir de tener cristales, pero que no es lo mismo ver la realidad por medio de un cristal sucio o empañado, que a través de otro límpido y despejado. Cuanto más transparentes sean, más libres de creencias, apegos, modelos e influencias ajenas. Más cerca está la persona de verse y ver el mundo tal cual es.
Jung designa esta naturaleza de significados que coexisten como sincronía.
La sincronía nos empuja a la transformación personal. Es una fuerza de cambio. La causalidad conmociona, la segunda conmueve. Y ya conocemos la repulsa de los seres humanos para abrirse al cambio interior.
A medida que la conciencia se va abriendo y dejando guiar por la sincronicidad, aparece con más fuerza, pero si no es escuchada se aleja de la conciencia, de la existencia.
Llevando este concepto al desarrollo del proceso enfermar-curar, cobra sentido tal afirmación, tan reiterada por Jung, acerca de que la sincronicidad es, por una parte, guía que reorienta a la persona en "la noche oscura del Alma", cuando abandona las seguridades de la conciencia y la razón, y por otra, el timón que la dirige hacia donde le corresponde ir a ella, como la ballena de Jonás.
¿Cómo se logra que la sincronicidad adquiera tal rol? Trabajando en los pequeños detalles la vida cotidiana y dejando que la gracia del alma se derrame sobre la conciencia.