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Paz y Ciencia

sábado, 1 de diciembre de 2012

Carácter: Gestalt, Bioenergética y Eneagrama



Cualquier organismo tiende por su naturaleza hacia su propia autorregulación y hacia la regulación con el medio en el que se desarrolla; esta función la lleva a cabo de una forma espontánea para alcanzar un equilibrio homeostático desde el punto desde el que cumplir con el principio fundamental de la naturaleza: crear, conservar y desarrollar su vida y la  de su propia especie con el menor gasto energético y el máximo placer posibles.

Centrándonos en los puntos de vista de Reich y Perls, ambos consideran que la disposición de la naturaleza del organismo humano tiene la misma tendencia que la cualquier otro animal: hacia su propia autorregulación, mediante la sutosatisfacción y el autoapoyo. Así mismo, ambos ponen el acento en que esta tendencia espontánea queda interrumpida por las distorsiones de los constructos mentales y por las inhibiciones emocionales que le van condicionando en la interrelación con el medio donde se desarrolla. Quizás Reich señala de una manera más explícita, que esta tendencia se dirige hacia la relajación, el placer y la creación de más vida (orgánica y espiritual), siguiendo la ley natural de economía energética común a todo ser vivo.

Reich fue pionero, dentro de la psiquiatría y de la psicoterapia, en tener en cuenta al ser humano desde un punto de vista holístico, como un organismo en el que no cabe la separación dualista mente/cuerpo. Aporta el punto de vista de que son las excitaciones vegetativas la única fuente de energía disponible, tanto para la expresión como para la inhibición de las demandas destinadas a restablecer el equilibrio organísmico. Las excitaciones vegetativas están, pues, en función de satisfacer las necesidades del individuo y constituyen la energía básica del Impulso Únitario para sus diferentes funciones, sin que quepa separación ninguna entre la energía y sus funciones.

Cuando emerge una necesidad en el organismo se crea una tensión que es experimentada por todo él, ya que rompe el equilibrio. La autopercepción de esta tensión organísmica es canalizada por el subimpulso tierno, pues su función es, precisamente, señalar y dar cuenta de que existe tal necesidad. Una vez que el subimpulso tierno ha dado cuenta de su información, esta información es canalizada a su vez por el subimpulso agresivo, cuya función es la de expresarse espontáneamente para satisfacer la necesidad emergente y, así, completar la gestalt que se hace figura con la emergencia de la necesidad, de tal modo que el individuo recupere el estado de equilibrio y relajación, y la experiencia de placer.

A veces no se consigue la satisfacción completa de la necesidad, aunque al menos disminuye la tensión evitando un displacer mayor; pero en este caso es a costa de que la situación quede abierta y bloqueada y su energía continúe pulsando sin permitir llegar al estado de relajación inicial. Si la experiencia de frustración, por la insatisfacción o la satisfacción incompleta se va repitiendo en el tiempo, los estados de tensión muscular y emocional se van acumulando, alejándose cada vez más del estado de reposo.

Las necesidades insatisfechas, sea al nivel que sea del organismo, pulsan hacia su satisfacción porque esta es su naturaleza, y van a continuar pulsando aunque la persona se insensibilice a dicha tensión. Cuando una necesidad permanece crónicamente insatisfecha, o bien es satisfecha solo parcialmente o mediante un objeto sustituto. se estructura una gestalt inconclusa. Aunque el fluir energético que expresaría su manifestación quede bloqueado, la energía que le es propia continúa pulsando, al tiempo que los contenidos emocionales que demandan satisfacción son apartados de la consciencia por la acción de los mecanismos de defensa.

Tanto la energía que no ha podido seguir el camino de la expresión para la satisfacción de la necesidad, como la energía de contención en función de defensa, son energía estasica, y por tanto disfuncional, del Impulso Unitario. La energía estasica pierde su función para el contacto, tanto interno como externo, y con ello el Impulso Unitario pierde también capacidad energética global. Esta pérdida la experimentamos organísmicamente como "desenergitación". O como dice Perls: "Cualquier disturbio en el metabolismo de esta excitación va a disminuir la vitalidad".

Es claro, pues, que toda gestalt inconclusa está sustentada por una energía estastica y bloqueada, tal y como afirma Perls taxativamente: "Quiero dejar bien establecido que los procesos psicológicos no pueden divorciarse de los fisiológicos". Este punto de vista es equivalente al expuesto por Reich: "La tensión y alivio psicológico no pueden existir sin una representación somática, pues tensión y relajación son procesos biofísicos. Hasta ahora hemos transferido estos conceptos al dominio psíquico. Esto era correcto, salvo que no se trata de ´transferir´ el concepto fisiológico al mundo psíquico; no se trata de una analogía, sino de una verdadera identidad, la identidad de las funciones psíquica y somática".

Juan José Albert Gutiérrez: "Ternura y Agresividad. Carácter: Gestalt, Bioenergética y Eneagrama."

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