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Paz y Ciencia

sábado, 7 de diciembre de 2013

La psicoterapia es poesía



Siempre, de manera clásica, han sido los poetas los que han conmovido nuestros corazones.
Para entrar en el mundo interno de un ser humano, la persona tiene que dejarnos, casi no nos conoce y trata de mirar para otro lado puesto que es incómodo que a una persona le vean desnudo.
La desnudez es algo bello, la pornografía es otra cosa y nada parecido.
El fruto que emerge del encuentro de estas dos personas debe ser un clímax. Mirar a los ojos al paciente se observan muchas cosas, desde el miedo, la prudencia y ya, cuando podemos empezar a trabajar, amor. Un contacto de este tipo resulta ser transformador porque las palabras que se enhebran tejen una relación que es, por sí misma, transformadora.
El amor se entiende a menudo desde lo erótico, no me refiero a esta denotación, estoy pensando en el amor puro genuino y sencillo que tiene que ver con un encuentro reparador. A veces las personas se sorprenden porque, al no utilizar artificios como test u hojas de autorregistro logran un suave y delicado contacto que le permite estar con un otro que no es más ni menos pero que tiene el cometido, por el pedido, de ayudar. Y así es, con cariño natural, con aceptación incondicional, con calidez y empatía el mundo se para y la persona, de a poquito, se sube a él. Un mundo en el cual tiene alguien que le sostenga para no caer. Un profundo gesto de belleza, no el del terapeuta tanto como la confianza de subirse al mundo y dar la mano al psicoterapeuta. Engorrosa palabra con tintes burocráticos pero que significa "ayuda". Rodando por el mundo la persona, antes encerrada sobre sí misma, en su neurosis, en su compulsión a la repetición, se dará algún tozolón con otros seres humanos de su entorno. Siempre estará el colaborador de la obra poética para sujetar y no dejar jamás que se caiga.
Este es mi trabajo.
Rodrigo Córdoba Sanz
"El amor tiene la virtud de desnudar no a los dos amantes uno frente al otro, sino a cada uno delante de si". Cesare Pavese

1 comentario:

Aida Bello Canto dijo...

Gracias Rodrigo por tu poesía, por transmitir con suave cadencia ese maravilloso momento de Encuentro en nuestro quehacer terapéutico.
Pienso y siento que en ese espacio no sólo se enhebran las palabras, sino también las miradas sostenedoras, la presencia plena, la ausencia de juicios, ... zurciendo un mágico entramado que muchas veces se escapa al intelecto.
¡Bellísimo!

Aida
El Tornillo Flojo