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Paz y Ciencia

lunes, 17 de mayo de 2010

Identidad, Personalidad y TLP


Os acerco al concepto de identidad o "self" en psicoanálisis, el concepto de identidad es dinámico, tiene que ver con la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, la identidad en relación a los otros y el concepto que tenemos de nosotros. Esto desprende una serie de rasgos y síntomas que recoge la palabra personalidad, hay una definición de Allport que recoge Vicente Rubio que representa esa unidad psicofísica :
Según Gordon Allport la personalidad es "la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio".

Bion en el círculo del psicoanálisis ha trabajado con el concepto borderline, que a decir verdad se diferencia del concepto TLP del DSM, sin embargo creo que hay similitudes que acerca Otto Kernberg, el cual promueve una psicoterapia expresiva, Gunderson, otro autor psicoanalítico experto en trastorno borderline es más escéptico con la psicoterapia psicoanalítica para estos trastornos y aboga por una terapia multicomponente, desde lo grupal, lo individual a nivel dinámico y cognitivo, la farmacología y la terapia familiar. Hay un libro excelente que es la Guía Clínica del Trastorno Límite de Personalidad en Ars Medica.

Dolores Mosquera ha revolucionado el horizonte terapéutico del psicólogo con un modelo cognitivo-conductual y familiar sin olvidar los aspectos dinámicos de la conducta del paciente. Algunos lo consideran Terapia Breve por su libro Diamantes en Bruto II pero se trata de un programa muy estructurado más cercano a la terapia dialéctica.

Os pongo una concepción de Winnicott, un autor mal estudiado y mal divulgado que trabajó con borderlines (hay que decir que muchos de los pacientes de psicoanalistas etiquetados como borderlines podrían entenderse como psicóticos), os copio:

En el capítulo <>, publicado en el libro Realidad y juego (1971), alude a la clínica borderline.



En el análisis del tipo de casos fronterizos aparece la posibilidad de observar los delicados fenómenos que proporcionan indicios para una comprensión de los estados verdaderamente esquizofrénicos. Con el término caso fronterizo [borderline case] me refiero a aquel en el cual el núcleo de la perturbación del paciente es psicótico, pero este posee una suficiente organización psiconeurótica, siempre capaz de presentar alteraciones psiconeuróticas o psicosomáticas cuando la ansiedad psicótica central amenaza con irrumpir en forma grosera. En tales casos es posible que el psicoanalista colabore durante años con la necesidad del paciente de ser psiconeurótico (como estado opuesto al de loco) y de que se lo trate como tal. El análisis funciona bien y todos se sienten satisfechos. El único inconveniente es que jamás termina. Se lo puede terminar, y el paciente moviliza incluso una falsa persona psiconeurótica para terminar y expresar gratitud. Pero en rigor sabe que no se ha producido cambio alguno en el estado (psicótico) subyacente, y que el analista y él han tenido éxito en su colaboración para provocar un fracaso. Y aun este fracaso puede tener valor si analista y paciente lo reconocen. Este último tiene más edad, y han aumentado las posibilidades de muerte por accidente o enfermedad, de modo que es posible eludir el suicidio real. Más aún, mientras duró resultó divertido. Si el Psicoanálisis fuese un modo de vida, podría decirse que ese tratamiento hizo lo que se suponía que debía de hacer. Pero no es un modo de vida. Todos abrigamos la esperanza de que nuestros pacientes terminen con nosotros y nos olviden, y de que descubran que el vivir mismo es la terapia que tiene sentido. Aunque redactemos trabajos sobre estos casos fronterizos, en nuestro fuero interno nos sentimos preocupados cuando la locura sigue sin ser descubierta y enfrentada. En un trabajo sobre clasificación traté de exponer esto en forma más amplia (Winnicott, 1959-64) (el segundo subrayado es nuestro) [RJ, 118-19].



En relación con la técnica, advierte del riesgo de trabajar únicamente con la parte neurótica de la personalidad. Un tratamiento que aparentemente avanza, pero que nunca termina al no abordarse lo nuclear (psicótico) de la patología.

3 comentarios:

** Za!dm! ** dijo...

Ok..entónces diríamos que la Identidad es el Self del que hablaba George Mead, es decir, el que se configura desde el entorno.. y la Personalidad es...cómo YO asumo el entorno?..entonces estoy diferenciando YO de SELF, IDENTIDAD de PERSONALIDAD.. la personalidad no puede estar tan desligada de la identidad.. qué "componente" hace q tenga un comportamiento dinámico del YO.. la identidad tambien es Dinámica?

que enredo tengo..espero tengas tiempo de responderme. gracias.

** Za!dm! ** dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodrigo Córdoba Sanz dijo...

La identidad entendida como self es la parte dinámica de la imagen inconsciente que tiene la persona de su cuerpo, de su mente y de sus relaciones con el mundo. La parte observable es la personalidad.
Según Gordon Allport la personalidad es "la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio".
La identidad se puede asimilar al self, la personalidad a veces se solapa en la difusión con la identidad. Pero el self y personalidad remiten en la teoría a aspectos distintos, aunque a veces en la práctica se confundan.