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Paz y Ciencia

lunes, 10 de enero de 2022

EDUARDO GALEANO ūüáļūüáĺMiedo


La b√ļsqueda es el camino perenne de un encuentro existencial contigo mismo.

Rodrigo C√≥rdoba Sanz. Psic√≥logo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran V√≠a Y Online. Tel√©fono: 34 653 379 269                          Instagram: @psicoletrazaragoza.    Website: www.rcordobasanz.es

EL PODEROSO MIEDO

No act√ļes por miedo, no te dejes contagiar del poderoso virus del miedo.

La vida deber√≠a estar rodeada de amor, no de miedo. Es el virus del miedo el que crea la ira. Es el miedo el que finalmente crea violencia. ¿Lo has visto? El miedo es s√≥lo una forma femenina de ira y la ira es una forma masculina de miedo. El miedo es una forma pasiva de ira y la ira es una forma activa de miedo. As√≠ que puedes cambiar miedo por ira muy f√°cilmente, e ira por miedo muy f√°cilmente.

No act√ļes de la manera en que el miedo te hace actuar. Act√ļa de la manera en que la alegr√≠a te hace actuar, no desde el miedo, porque todas las as√≠ llamadas religiones est√°n basadas en el miedo. Su Dios no es m√°s que el miedo, y su cielo y su infierno no son m√°s que proyecciones de miedo y avaricia. La frase de Rumi es muy revolucionaria: "No act√ļes por miedo". Todas las religiones le dicen a la gente, "Teman a Dios"

Muchos han estado viviendo con el virus del miedo. Sus relaciones existen con miedo. El miedo es tan abrumador -como una nube grande cubriendo tu vida- que dices cosas que no quieres decir, pero el miedo te hace decirlas. Haces cosas que no quieres hacer, pero el miedo te hace hacerlas. S√≥lo un poco de inteligencia se necesita para entenderlo.

Veamos la brillantes con que Eduardo Galeano nos despierta contra el virus del miedo...

EL MIEDO

¿Qu√© ser√≠a del poder sin el miedo?

Estamos en una sociedad donde el poder del capital avasalla cuanto se pone en su camino, el norte ideol√≥gico de cada uno de nosotros debe estar siempre encaminado a denunciar esta realidad sin florituras verbales pero con la belleza del pensamiento como bandera. “El miedo nos gobierna”. Esa es una de las herramientas de las que se valen los poderosos, la otra es la ignorancia, para quien “la libertad del dinero exige trabajadores presos de la c√°rcel del miedo”.

Creo que hay que pelear contra el miedo, que se debe asumir que la vida es peligrosa y que eso es lo bueno que la vida tiene para que no se convierta en un mortal aburrimiento. La tradici√≥n de la sociedad perpet√ļa una cultura del terror, ense√Īa a sus integrantes a mentir y contagiar a los dem√°s con la peste del miedo.

Veamos que nos dice Eduardo Galeano sobre el miedo...

PENSAMIENTOS SOBRE EL MIEDO

Pensamientos y poemas del escritor Uruguayo Eduardo Galeano sobre el miedo.

EL MIEDO MANDA

Habitamos un mundo gobernado por el miedo, el miedo manda, el poder come miedo, ¿Qu√© ser√≠a del poder sin el miedo? Sin el miedo que el propio poder genera para perpetuarse.

El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio que aturde las calles.
El miedo amenaza.
Si usted ama tendr√° sida.
Si fuma tendr√° c√°ncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendr√° accidentes.
Si come tendr√° colesterol.
Si habla tendr√° desempleo.
Si camina tendr√° violencia.
Si piensa tendr√° angustia.
Si duda tendr√° locura.
Si siente tendr√° soledad.

EL MIEDO GLOBAL

Quien no est√° preso de la necesidad, est√° preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el p√°nico de perder las cosas que tienen.

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar.
Los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar.
El lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares.
Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre.
El miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al ni√Īo sin televisi√≥n.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir.
Miedo a la ma√Īana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que ser√°.
Miedo de morir.
Miedo de vivir.

EL MIEDO ENVENENA

Cuando el miedo nos hace ver el mundo con el alma envenenada.

A la hora de ir a trabajar un le√Īador descubri√≥ que le faltaba el hacha. Observ√≥ a su vecino. El vecino ten√≠a todo el aspecto de un ladr√≥n de hachas. Estaba claro: la mirada, los gestos, la manera de hablar.

Unos d√≠as despu√©s el le√Īador encontr√≥ el hacha que hab√≠a perdido. Y cuando volvi√≥ a observar a su vecino, comprob√≥ que no se parec√≠a para nada a un ladr√≥n de hachas, ni en la mirada ni en los gestos ni en la manera de hablar.

EL DIABLO EXTRANJERO

El pánico a la pérdida del empleo es uno de los miedos más poderosos.

El culp√≥metro indica que el inmigrante viene a robarnos el empleo. Y el peligros√≠metro lo se√Īala con luz roja. Si el intruso, el venido de afuera, es joven y pobre y no es blanco, est√° condenado a primera vista por indigencia o inclinaci√≥n al caos o portaci√≥n de piel. Pero si no es joven ni pobre, ni oscuro, de todos modos merece la "malvenida" porque ha venido a trabajar el doble a cambio de la mitad.

El p√°nico a la p√©rdida del empleo es uno de los miedos m√°s poderosos en estos tiempos del mundo gobernado por el miedo. Y la verdad es que el inmigrante est√° siempre situado a primera mano, ah√≠ no m√°s, a la vista, a la hora de encontrar culpables del desempleo, de la inseguridad y de otras muchas temibles desgracias.


Antes Europa derramaba sobre el mundo, sobre el mundo entero: soldados, presos, campesinos muertos de hambre... que eran protagonistas de las aventuras coloniales y han pasado a la historia como mensajeros de Dios. Era la civilización lanzada al rescate de la barbarie.


Ahora el viaje ocurre al revés. Eso quiere ser la invasión de los invadidos. Los que llegan o intentan llegar desde el sur al norte son protagonistas de las desventuras coloniales que pasan a la historia como mensajeros del Diablo. Es la barbarie lanzada al asalto de la civilización.


EL PODER DE MANDAR CON MIEDO

El miedo seca la boca, moja las manos y mutila.


Un emperador de China, no se sabe su nombre ni su dinast√≠a ni su tiempo, llam√≥ una noche a su consejero principal y le confi√≥ la angustia que le imped√≠a dormir. Le dijo: “Nadie me teme”. Como nadie le tem√≠a nadie lo respetaba. Y como nadie lo respetaba nadie le obedec√≠a.


El consejero principal medit√≥ un ratito y opin√≥: “Falta castigo”. Y el emperador sorprendido dijo que castigo no faltaba, porque √©l mandaba a la horca a todo el que no se inclinara a su paso. Y el consejero principal le advirti√≥: Pero esos, esos son los culpables. Si solo se castiga a los culpables, solo los culpables sienten miedo.


El emperador chino pens√≥ y pens√≥... y lleg√≥ a la conclusi√≥n de que el consejero principal ten√≠a raz√≥n. Y le mand√≥ cortar la cabeza. La ejecuci√≥n ocurri√≥ en una gran plaza p√ļblica, la plaza celestial, la plaza principal del imperio. Y el consejero fue el primero de una larga lista.


RUMORES DE INVASI√ďN

La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia.


Corr√≠a el a√Īo 1964. Y el drag√≥n del comunismo internacional abr√≠a sus siete fauces para comerse a Chile. La publicidad, sobre todo la publicidad en la televisi√≥n, bombardeaba a los chilenos mostrando im√°genes de iglesias quemadas, de tanques rusos, de guerrilleros barbudos que secuestraban a los ni√Īos y se los llevaban lejos.


«Y hubo elecciones. Y el miedo venci√≥. Y Salvador Allende, el candidato derrotado me cont√≥ qu√© era lo que m√°s le hab√≠a dolido de esa experiencia dolorosa.»


...la empleada de la casa de al lado, la casa de al lado de su casa, en el barrio de Providencia, era una pobre mujer que trabajaba veinte horas por d√≠a ocup√°ndose de los ni√Īos, lavando y planchando la ropa, fregando, haciendo la comida... del d√≠a a la noche trabajando sin parar, esa pobre mujer que hab√≠a envuelto su ropa en una bolsa de pl√°stico y la hab√≠a enterrado en el jard√≠n, porque ten√≠a miedo de que si ganaban los Rojos le expropiaran su propiedad.

De nuestros miedos nacen nuestros corajes y en nuestras dudas viven nuestras certezas.

Durmiendo nos vio. En el sue√Īo de Elena est√°bamos los dos haciendo fila con muchos otros pasajeros en alg√ļn aeropuerto, qui√©n sabe cual, porque todos los aeropuertos son m√°s o menos todos iguales. Y cada pasajero llevaba una almohada bajo el brazo. Rumbo a una m√°quina, que nos esperaba, pasaban las almohadas bajo la m√°quina y la m√°quina le√≠a los sue√Īos de la noche anterior.

Era una m√°quina detectora de sue√Īos peligrosos para el orden p√ļblico.

LA PUBLICIDAD DEL MIEDO

Tiene pánico a la invasión el país que nadie ha invadido jamás, y tiene la costumbre de invadir a los demás.

En los a√Īos 80, el peligro se llamaba Nicaragua.

El presidente Ronald Reagan asustaba a la poblaci√≥n. Y denunciaba el ¡inminente peligro, la amenaza! de la invasi√≥n que iba corri√©ndose desde Am√©rica Central, M√©xico, v√≠a Texas entrando en los Estados Unidos y apoder√°ndose del pa√≠s... mientras a espaldas del presidente un mapa mostraba esa Gran mancha roja que avanzaba. La teleaudiencia espantada no ten√≠a la menor idea de d√≥nde quedaba Nicaragua... Ni sab√≠a que ese pobre pa√≠s hab√≠a sido arrasado por una dictadura de medio siglo, fabricada en Washington. Y despu√©s, por un terremoto que no dej√≥ nada en pie...

Y esa teleaudiencia asustad√≠sima, tampoco sab√≠a que ese “Pa√≠s Feroz” ten√≠a en total cinco ascensores y una sola escalera mec√°nica, que no funcionaba.

LUCHA CONTRA SAT√ĀN

La experiencia prueba que la amenaza del infierno es m√°s eficaz que la promesa del Cielo.

Hace ya algunos siglos, Mart√≠n Lutero advirti√≥ que Sat√°n no est√° solamente entre los moros, entre los turcos, sino que habita nuestra propia casa. Que Sat√°n est√° en el pan que comemos y en el agua que bebemos. Y pasaron los siglos y as√≠ sigui√≥ siendo.

En el a√Īo 1982, el demonio tuvo la osad√≠a de visitar al Papa en el Vaticano.

Apareci√≥ el demonio en forma de mujer. Una mujer que rug√≠a arrastr√°ndose por los suelos. Y el Papa Juan Pablo II, libro un combate cuerpo a cuerpo contra el maligno, conjurando al intruso con exorcismos que proven√≠an de otro papa que hab√≠a logrado arrancar de Galileo Galilei la diab√≥lica idea de que el mundo giraba alrededor del sol.

Y cuando el Demonio apareci√≥ en forma de becaria en el sal√≥n oval de la Casa Blanca... El presidente Bill Clinton no lo conjur√≥ usando ninguno de esos anticuados m√©todos cat√≥licos de exorcismo, sino que Clinton expuls√≥ al maligno arrasando Yugoslavia en una guerra de tres meses.

LA MENTIRA Y EL MIEDO

Las guerras se venden mintiendo y la opini√≥n p√ļblica es el target.

En el a√Īo 1964, el presidente Lyndon Johnson, denunci√≥ que los Vietnamitas hab√≠an atacado dos buques de los Estados Unidos en el Golfo de Tonk√≠n. Y entonces el presidente Johnson invadi√≥ Vietnam. Cuando ya la guerra hab√≠a destripado a una gran multitud de vietnamitas, en su mayor√≠a mujeres y ni√Īos, el ministro de defensa de Johnson, Robert Mac Namara, confes√≥ que el ataque del Golfo de Tonk√≠n nunca hab√≠a existido. Los muertos no resucitaron.

Y en Marzo del a√Īo 2003, el presidente George Bush denunci√≥ que Irak estaba a punto de aniquilar el planeta con sus armas de destrucci√≥n masiva. Eran, seg√ļn √©l, las armas m√°s letales jam√°s inventadas. Y entonces el presidente invadi√≥ Irak, cuando ya la guerra hab√≠a destripado una buena multitud de irakies, en su mayor√≠a mujeres y ni√Īos. El propio presidente Bush confes√≥ que las armas de destrucci√≥n masiva no hab√≠an existido, que esas armas m√°s letales jam√°s inventadas hab√≠an sido inventadas por √©l.

Cuando, hace ya unos cuantos a√Īos, mi mam√° me daba instrucciones para vivir, entre otras cosas me asegur√≥ que la mentira ten√≠a patas cortas. Pero la mentira tiene patas largu√≠simas, porque en las elecciones siguientes el pueblo recompens√≥ al presidente Bush reeligi√©ndolo.

SEMBRANDO P√ĀNICO

Un caso muy com√ļn de crear p√°nico sin sentido.

Do√Īa Chila Monti ya ten√≠a unos cuantos a√Īos y estaba m√°s cerca del arpa que de la guitarra.

Bien lo sabía su hijo Horacio, pero se pegó tremendo susto cuando la vio como la vio: las manos tembleques, los ojos salidos, las piernas flojas que no podían caminar...

¿Qu√© pas√≥? ¿Qu√© pas√≥?, pregunt√≥ el hijo.

Y la madre con un resto de voz, la poca voz que le quedaba, alcanz√≥ a musitar: “Me robaron”.

El hijo quiso saber qu√© cosas le hab√≠an robado. Y ah√≠ ella peg√≥ un salto y resucit√≥, furiosa, indignad√≠sima, “Vos bien sabes que no tengo nada yo, ¿Qu√© cosas me iban a robar? ¡Ninguna! C√≥mo se te ocurre semejante barbaridad...¿Tengo cosas yo? Bien sabe Dios que cuando me llegue la hora subir√© sin nada...”

Bueno, bueno, dijo Horacio, pero si decís que te robaron...

“S√≠, me robaron” ¿Y qu√© se llevaron? “Las ideas”.

MIEDO A PERDER EL PELO

Reflexión para que los que están a punto de quedar calvos pierdan el miedo.

Yo, mutilado capilar... Los peluqueros me humillan cobr√°ndome la mitad. Cada pelo que pierdo, cada uno de mis √ļltimos cabellos es un compa√Īero que cae y que antes de caer a tenido nombre o por lo menos n√ļmero.

Me consuelo recordando la frase de un amigo piadoso que me dijo alguna vez: “Si el pelo fuera importante estar√≠a adentro de la cabeza, no afuera”. Y tambi√©n me consuelo comprobando que en todos estos a√Īos se me ha ca√≠do mucho pelo... pero ninguna idea... Lo que es una ventaja si se compara con tanto arrepentido que anda por ah√≠.

«Quien no est√° preso de la necesidad, est√° preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el p√°nico de perder las cosas que tienen.»

Eduardo Galeano

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