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Paz y Ciencia

jueves, 21 de mayo de 2015

Las vicisitudes del arte como medicamento


Alejandra Pizarnik es una de mis poetas favoritas. Me gustan las cantantes, me gustan las poetas... me gustan las artistas.
Me apasionan porque tienen más talento. 
Las admiro porque tienen que demostrar más para llegar a un cierto nivel.
La dulzura agria de Pizarnik nos muestra la coexistencia de dos estados.
Estas transiciones de situaciones mixtas, tal vez la depresión honda y la euforia engalonada de drogas,
le condujo por unos vericuetos algo obtusos.
Su poesía le sirvió para sublimar. Para transformar la angustia en arte.
A menudo pido a los pacientes que escriban, cualquier cosa que saquen de sus entrañas es arte.
No todos somos Pizarnik, pero podemos drenar las ansiedades en un papel, en un blog o en un lienzo.

Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo y Psicoterapeuta
rcordobasanz@gmail.com Teléfono: 653 379 269

1 comentario:

luis vicente valencia dijo...

Estoy muy de acuerdo con este artículo. Hace algunos días encontré este blog y ha sido una bendición para mí todo lo que he encontrado. Me animó para empezar a escribir una obra que titulé "Aceptate, eres un ser extraordinario". Y ahí voy, sacandole provecho a la vida, siendo feliz a pesar de mi condición de paciente con TAB. Pero eso no cambia lo que soy ni lo que puedo llegar a ser.