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Paz y Ciencia

sábado, 11 de febrero de 2017

Julia Kristeva



Al comienzo era el amor
Psicoanálisis y fe
El dispositivo peculiar de un diván en donde alguien, acostado, habla, y de un sillón en donde alguien, sentado, escucha, bloquea la motricidad y facilita el desplazamiento de la energía pulsional hacia la palabra. En la medida en que se trate de una palabra transferencial, es decir amorosa, el discurso analítico (llamado "asociación libre") deja de ser sólo intelectual para ser, implícitamente, afectivo. Por eso, no se lo puede comprender a partir del modelo lingüístico que desdobla los signos verbales en "significante" y "significado". La palabra analítica opera con signos que comprenden por lo menos tres tipos de representaciones: representaciones de palabras (análogas al significante de la lingüística), representaciones de cosas (análogas al significado de la lingüística) y representaciones de afectos (inscripciones psíquicas móviles, sometidas a las operaciones de "desplazamiento" y "condensación" del proceso primario, y que denominé "semióticas" por oposición a las representaciones "simbólicas" propias o consecutivas del sistema de la lengua) [...]
Es innecesario aclarar que este intento se inscribe en la línea de pensamiento freudiano, que trata de distinguir los distintos tipos de representaciones en la dinámica psíquica, los cuales son más o menos subsumibles en el lenguaje de la comunicación pero que escapan en forma inevitable al dominio de la conciencia. Al precisar el status de las inscripciones afectivas que denominamos "semióticas" de un modo más tajante de lo que hace Freud, nos procuramos un instrumento teórico que nos permite clarificar la heterogeneidad de las representaciones conscientes y las representaciones inconscientes. Este interés surge a partir de la observación clínica de una modalidad psíquica en la cual el deseo, la angustia o el narcisismo conducen al sujeto al borramiento de la significación, sin desposeerlo por ello de un sentido pulsional que registra las señales bioenergéticas en inscripciones que ya no son intrapsíquicas, inaprehensibles pero duraderas. (Por ejemplo en las afecciones narcisísticas y en las psicosis).