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Paz y Ciencia

lunes, 6 de febrero de 2017

Deseo y Distorsión

El deseo es algo muy peculiar. En la teoría de Lacan, elabora algo sumamente extraño, que nada tiene que ver con el anhelo, sino que consiste en unos mecanismos lingüísticos que tuercen y hacen distorsionar ciertos elementos transformándolos en otros. Un desliz verbal es un buen ejemplo: uno dice algo diferente de lo que quería decir y no sabe por qué.
El deseo está presente porque un elemento ha sido distorsionado y modificado por otro. La presencia  del deseo se deduce en la clínica prestando interés a estos procesos cuando se reiteran. Así como a los puntos de ruptura, distorsión y opacidad en las asociaciones del paciente.
El lenguaje permite transmitir mensajes, pero también  posee redundancia. Es lo que diferencia una carta de un telegrama. Este último transmite rápidamente un contenido mínimo de información, en tanto que la carta puede explayarse los pormenores si queremos rastrear el deseo, dice Lacan, lo mejor es no centrarse en el deseo sino en las redundancia, los detalles minúsculos que no serían necesarios.

Jacques Lacan