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Paz y Ciencia

jueves, 2 de febrero de 2017

Deseo y Jacques Lacan



La demanda es, en definitiva, una demanda de amor, y por ende, imposible de satisfacer. Si alguien nos pregunta si lo queremos y contestamos que sí, eso no lo detendrá de volver a preguntarlo una y otra vez. Es bien sabido que demostrar de una vez para siempre el amor que uno siente es realmente imposible. La demanda es, entonces, una espiral continúa. Pero Lacan agrega: a la necesidad y la demanda, le añade el registro del deseo. El deseo retoma lo que ha sido eclipsado en el nivel de la necesidad. (La dimensión representada por el agua mítica) e introduce una condición absoluta, a diferencia de la índole totalmente incondicional de la demanda...
Y la Falta...
Aunque el ejemplo del fetichismo es extremo, Lacan muestra que se halla en el corazón de todo ser humano. La elección de pareja del hombre siempre contendrá una referencia a detalles no humanos: el color del cabello, de los ojos, etc. Estos rasgos abstractos nada tienen que ver de "humano". Por lo tanto, en contraste con el registro de la demanda, el deseo está ligado a ciertas condiciones.
(Parte del trabajo analítico consiste en tratar de extraer el deseo del sujeto de sus incesantes demandas. El neurótico privilegia la demanda, oculta su deseo detrás de la presencia omnipotente de la demanda).
La demanda es siempre demanda de un objeto, en cambio, el deseo tiene como objeto nada. "El objeto es la falta".
Ciertas estructuras clínicas muestran con claridad esta diferencia. La anoréxica o anoréxico, por ejemplo, al negarse a dar cabida a un deseo que está más allá de la demanda. Frente a la madre de la madre que coma, la hija (o hijo), la hija ofrece una negativa simbólica, manteniendo su deseo centrado en "comer nada". Se introduce así una falta en la relación con la madre, que marca claramente la tensión entre demanda y deseo.
Deseo y Anhelo
El deseo emergerá en pequeños detalles, de ahí la intención de Lacan de pesquisarlo, buscarlo entre líneas, donde es menos obvio. Este hincapié en los detalles es freudiano. Freud había demostrado que cuando una corriente inconsciente es reprimida, al no poder reingresar en la conciencia se desplaza a detalles minúsculos y sólo siguiendo esas derivaciones puede activarse el resto del complejo en complejo.
Importa distinguir lo que Lacan llama deseo de lo que normalmente llamaríamos un "anhelo".
Un anhelo es algo que se quiere conscientemente, mientras que el deseo ha sido prescripto de la conciencia. Freud ya había hecho esta distinción en su obra sobre los sueños. Un sueño puede representar un anhelo obvio. Por ejemplo, un individuo está en el Polo Norte, muerto de frío, y cuando se duerme sueña con un hermoso lecho con dosel y un plato lleno de caviar.
Parecería que el sueño realiza su anhelo: tener abrigo y comida. Pero este anhelo no es más que una coartada. Lo que realmente importa es averiguar por qué esa realización del anhelo tomó la forma de un gran lecho con dosel y un plato de caviar.
(Aquí el deseo difiere del anhelo).
El deseo equivale al proceso de distorsión que convirtió que convirtió el anhelo de abrigo y comida en esta imagen particular. Si el día anterior a un examen uno sueña que está en cierto lugar lo aprueba, es probable que el deseo no se encuentre en la idea de aprobar el examen (ése es el anhelo) sino en el detalle del lugar en cuestión (¿por qué estaba allí y no en otra parte? ).
Jacques Lacan. Anhelo