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Paz y Ciencia
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viernes, 14 de octubre de 2022

IRA

 


La ira como todas las demás emociones es una reacción compleja en la que se ponen en funcionamiento tres tipos de respuestas.

La primera es una respuesta corporal, en la que nuestro cuerpo se activa para la defensa o el ataque. Nuestro ritmo cardiaco aumenta al igual que nuestra respiración se acelera, nuestros músculos se tensan y el flujo sanguíneo se dispara preparándonos para actuar ante una amenaza percibida.

Cuando este estado de excitación permanece estamos más predispuestos a actuar de forma impulsiva llegando a emitir conductas agresivas.

La segunda es una respuesta cognitiva, es decir, depende de nuestra manera de interpretar las situaciones. Cuando estamos inmersos en una situación, esta por si sola no tiene ningún valor emocional, es la valoración personal que hacemos de ella la que le confiere un significado. De esta manera, las emociones están en función de nuestros pensamientos, así que cuando interpretamos una situación como un abuso, una injusticia, una falta de respeto o como un obstáculo para conseguir una meta, sentimos ira.

Pensamientos del tipo "esto es intolerable", "como se atreven a tratarme así" "pero quien se cree que es", "la vida se empeña en ponerme trabas" etc, son el combustible perfecto para incrementar y prolongar los sentimientos de ira aumentando la posibilidad de ser agresivos.

La última respuesta de la ira tiene que ver con la gestión conductual en estas situaciones. La conducta en estas circunstancias está orientada para defendernos de aquello que se interpone un nuestro camino y para ello se genera una energía interna que mueve a la "destrucción" del obstáculo. Ahora bien, no debemos confundir la emoción de la ira con la agresividad, ya que ésta es una de las múltiples maneras de gestión emocional. Experimentar y expresar la ira a través de la agresividad depende de las conductas que hayamos aprendido a lo largo de nuestra vida.

No obstante hay otras conductas en la gestión de la ira que no están orientadas a la destrucción del obstáculo sino a la resolución de problemas.

domingo, 6 de febrero de 2022

El BUDISMO es una religión??

 



El budismo es una religión india basada en el mensaje de que Buda promovió y enseñó. Buda nació como Siddhārtha Gautama. Pero la información sobre su vida es inconsistente ya que algunos hechos son suposiciones. Buda nació en una familia real, y cuando cumplió 29 años, comenzó una búsqueda de la felicidad y la realización humanas.

Después de estudiar, encontró el camino del medio como la clave para la iluminación. Pasó el resto de su vida enseñando que las posesiones materiales no eran el camino a la felicidad. Más bien, la moralidad, el contenido y la sabiduría eran más importantes para tratar de vivir una vida feliz.

Símbolos budistas y su significado

La representación de Buda en la práctica primitiva del budismo no incluía la ahora popular estatua de Buda. Más bien, había símbolos espirituales usados ​​para representarlo a él y sus enseñanzas.

Estos símbolos budistas de buena suerte y protección han aumentado en número, pero hay algunos símbolos prominentes, como el león, la huella de Buda, el árbol Bodhi y los ocho símbolos auspiciosos.

La imagen de Buda es ahora el símbolo budista más reconocido, pero los otros símbolos aún son importantes, reconocidos y utilizados hasta hoy.

Los símbolos del budismo de la harina de loto se usan en los monasterios chinos para adornar las estatuas de Buda. Los templos budistas en Sri Lanka y Tailandia todavía usan los símbolos budistas de protección y buena suerte más antiguos también.


domingo, 16 de enero de 2022

LA IRA. SÉNECA


 

Aristóteles dice que la ira es necesaria, pero dominada por la razón. Séneca refuta al gran maestro de Estagira, argumentando que si lo que aparece es ira de verdad, entonces esta es incompatible con la razón. Si es una ira “razonable” ya no es ira. Y descarta también la creencia de que la ira moderada es buena, argumentando que un mal en menor medida nunca puede convertirse en un bien.

Añade Séneca, quien escribió todo un tratado sobre la ira que esta no solo es contraria a la naturaleza del ser humano, sino que es inútil e indeseable. La razón solo es más fuerte cuando está alejada de las pasiones. Cuando las pasiones aparecen, toman las riendas y no pueden ser dominadas por la templanza. Por ello mismo, hay que rechazar los impulsos de la ira en su misma raíz.

Finalmente, dice Séneca que la ira ni siquiera es útil contra el enemigo, porque en la guerra se consigue más con la serenidad, la reflexión y la estrategia, mientras que la ira favorece las derrotas. En el caso de injusticias o atentados contra la familia, en vez de la ira son más útiles la piedad y la virtud, que llevan a actuar con calma y diligencia.

Algunos estoicos admiten hasta cierto punto la expresión de la ira como algo natural. En cualquier momento puede ocurrir algo que te altere el ánimo y te haga mostrarte visiblemente enfadado. Alguien podría ser impertinente, el coche dejar de funcionar en la situación más inoportuna, o una persona de tu equipo cometer un error crítico a pesar de que le hayas dejado muy claro lo que debía hacer. Tu comportamiento instintivo en esas circunstancias puede ser enfadarte con bastante afectación. Y eso puede ser, como decía, hasta

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Pema Chödrön: Cuando todo se derrumba

 



Pema Chödron, un descubrimiento a compartir

Pequeño fragmento del libro «Cuando todo se derrumba» de Pema Chödron.

«En cualquier caso, cuando nos desfondamos y no podemos encontrar nada a lo que agarrarnos, sentimos un gran dolor…

Cuando las cosas se muestran inestables y nada funciona quizá nos demos cuenta de que estamos a punto de entrar en algo. Tal vez entendamos que es un lugar muy tierno y vulnerable, y que la ternura puede ir en ambos sentidos. Podemos encerrarnos en nosotros mismos y estar resentidos o podemos entrar en contacto con esa cualidad palpitante. Definitivamente, hay algo tierno y palpitante en la sensación de no tener dónde agarrarse.

Es una especie de prueba, el tipo de prueba que necesitan los guerreros espirituales para despertar sus corazones. A veces nos encontramos en ese lugar a causa de una enfermedad o de una muerte, y experimentamos una sensación de pérdida: pérdida de nuestros seres queridos, pérdida de nuestra juventud, pérdida de nuestra vida…

… Que todo se nos venga abajo es una prueba y también una especie de curación. Pensamos que la cuestión es pasar la prueba o superar el problema, pero en realidad las cosas no se resuelven. Las cosas se caen a pedazos y después estos se vuelven a juntar. Simplemente sucede así. La curación proviene del hecho de dejar espacio para que todo esto ocurra: espacio para la pena, para el alivio, para la aflicción y para la alegría.

Podemos pensar que algo nos va a producir placer, pero no sabemos que va a ocurrir en realidad. Podemos pensar que algo nos va a hacer sufrir, pero tampoco lo sabemos con certeza. Lo más importante de todo es dejar sitio para el no saber. Tratamos de hacer lo que pensamos que nos puede ayudar, pero no sabemos. Nunca sabemos si nos vamos a caer redondos o si vamos a aguantar derechos. Cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura…

…Cuando todo se derrumba y estamos a punto de no se sabe qué , la prueba para cada uno de nosotros es quedarnos en ese punto, en ese límite y no concretar. El camino espiritual no consiste en llegar al cielo y finalmente acceder a un lugar magnífico. De hecho, esta manera de mirar las cosas es lo que nos hace ser desgraciados…

La vida es un buen maestro y un buen amigo… las cosas están siempre en transición. Nada sucede al gusto de nuestros sueños. El hecho de sentirse fuera de sitio, en un estado de descentramiento, es una situación ideal, una situación en la que ya no permanecemos atrapados y podemos abrir nuestros corazones y mentes más allá de sus anteriores límites. Es un estado muy sensible, no agresivo y de final abierto.

Permanecer en esa agitación, permanecer con el corazón roto, con el estómago revuelto, con el sentimiento de estar desvalidado… esa es la senda del verdadero despertar. Adherirse a esa incertidumbre, pillarle el truco a relajarse en medio del caos, aprender a no tener pánico: esta es la senda espiritual.»

Sacado de Chödron, P. Cuando todo se derrumba (1998, 2ª edición 2013). Madrid: Gaia Ediciones.

sábado, 18 de septiembre de 2021

Guillermo Borja (Memo) Gestalt

 



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269.                Website: www.rcordobasanz.es.                  Instagram: @psicoletrazaragoza


Última entrevista a Guillermo Borja "memo" el 13 de mayo de 1995 por Sergio René de Dios Corona, periodista mexicano.
Tomado de la página www.gestaltsu.blogspot.com.es
México

El amor y un maestro “no se buscan”, señaló el doctor Guillermo Borja. La mayoría de los conflictos que enfrentan las personas son porque desde niños nos han enseñado a mentir y a callar, a no ser claros y directos, indicó en entrevista que concedió el 3 de mayo de 1995. Al parecer fue la última que dio. Menos de tres meses después, en la noche del 10 de julio, falleció.


Discípulo del psiquiatra mexicano Salvador Roquet, pionero en los 60 de la investigación y uso de los alucinógenos en psiquiatría, que escribió el libro "Los alucinógenos: de la concepción indígena a una nueva psicoterapia", entre sus maestros estuvieron la sacerdotisa mazatleca María Sabina, la curandera mexicana Pachita, y Oswaldo, un militar blanco que los huicholes adoptaron y formaron como chamán.

El psiquiatra chileno Claudio Naranjo, autoridad mundial en Terapia Gestalt, meditación, eneagrama y disciplinas espirituales, escribió en su libro Gestalt sin Fronteras, testimonios sobre el legado de Fritz Perls: “Tengo el honor de que Borja se considere discípulo mío, aunque podría llamarlo (como Albert Hoffman al ácido lisérgico) mi ‘niño problema’. Aunque gran terapeuta, es muy escandaloso”. Su escandalosa “manera de provocar” era “amplificando” lo que el otro (el paciente) “quiere ocultar”, añade más adelante en la introducción a la entrevista que le hizo a Borja.

“Siempre les he dicho a mis maestros que yo nunca les he entendido nada, incluyendo a Claudio. Nada, nada de lo que dicen. Y ninguno se ha atrevido a decirme que ¿por qué estoy ahí? No lo cuestionan en lo más mínimo. Lo único es que les digo que yo he aprendido de estar ahí, a un lado de ellos, nomás para ver que a uno le gustaba dos cucharadas de azúcar y a otro, no”, señaló Borja, maestro de la transmisión directa del conocimiento, de la actitud de “estar ahí” a un lado del maestro, de aprender “sin librito”.

Como periodista, la entrevista a Borja pretendí publicarla en un diario de Jalisco, México. No fue posible. A 14 años de su muerte, Avenida 24 publica completa, en cuatro partes, lo que dijo “Memonio”, el “terapeuta maldito”:

-¿Cómo fue que se despertó en ti esa vocación por la psiquiatría?

- Mira, yo creo que no existen las vocaciones, para empezar. Más bien yo las tomo como algo que es una semilla, que es muy individual. Que, en parte, yo no siento tampoco como un don ni como una… genético; bueno, ni familiar, pues. Y tampoco social. Lo que sí, por lo menos para mí y en muchísima gente que he observado que anda en estos, y estos quiere decir pintores, escultores, poetas, músicos, que para mí pertenecemos al mismo, que te diré, pensamiento. Pero no, quizá no sea ni el mismo pensamiento… Uno va adquiriendo una visión diferente pero eso es algo personal. Bueno, yo llegué ahí por pura coincidencia; no hay otra. Yo no tengo ninguna relación. Yo soy de Guanajuato, yo no tengo ninguna relación de ningún tipo. El único contacto que yo recibí de mi madre era que le encantaba hacernos `limpias´, llevarnos a eso. Pero no se hablaba de nada. Ahí era como familiar, y era una vez a la Iglesia y otra a la `pirulera’. Eso fue mi primer contacto. Estas gentes son curadoras, curanderas. Entonces, pero no creas que yo quería ser `pirulero’. Ni por aquí me pasaba; era como algo que estaba integrado ya en mi vida. Bueno, el primer contacto que tuve fue a través de un chamán, coronel, maestro de West Point. Amigo de unos amigos míos, unos señores que me querían mucho. Entonces, me dijeron: `Guillermo, Oswaldo te va a llevar –se llamaba así, Oswaldo-, te va a invitar a que veas, para que empieces a trabajar, ya que tú estás interesado en eso, con un psiquiatra mexicano que es de fama mundial. Acaba de morir hace como dos semanas. El doctor Salvador Roquet, el pionero de la psicoterapia en el mundo con psicotrópicos. En esa época, en México, era legal. ¿Esto no hace ruido ahí (en el periódico)?

- No.

- En el mundo. El pionero, pues. En esa época se juntaban María Sabina, gentes así, conocidas como mujeres poderosas. Otra señora se llamaba Pachita, que ya murió también. Entonces, no se me puede olvidar a qué generación pertenezco. No la generación de una rebeldía… una rebeldía de otra manera, la rebeldía sin causa, pero tampoco había una causa qué buscar entre nosotros. Era, yo lo siento, que era el bienestar humano, personal, pero al mismo tiempo de grupo. Había una preocupación de la comunidad. Rocquet tenía unas comunidades allá, con los mixes, en la sierra de Oaxaca. Oswaldo tenía unas comunidades allá con los huicholes. O sea, había un interés. María Sabina hacía lo mismo. Todas estas gentes, siempre, yo las veía ahí, y así me colé. Con Salvador, pues, un maestrazo, pero nunca enseñó nada. Y Oswaldo igual. A todos los que te he mencionado, a mí nunca directamente me enseñaron, ‘decir esto’, ‘se hace por esto’, ‘esto es esto’, ‘esto lo otro’. Siempre ellos, bueno, éramos un instituto; yo era el más chiquillo, el más tonto. Daba clases el doctor porque se lo pedían mis compañeros. De hojas y esquemitas, pero yo no entendía ni madres, papacito. Yo me callaba, porque me daba un poco de pena. Porque yo (decía): ‘estoy de veras tapado’. Bueno, pero yo no soltaba a ninguno de mis maestros, papacito. Y toda mi participación, aparte de las sesiones que ellos dirigían en sus institutos, mi enseñanza, verdaderamente, era estar atentos a ver qué quería mi maestro; que si quería un café, que si había que llevar a los niños a la escuela, que había que llevarlos a la peluquería, que teníamos que salir porque se tenía que llevar un material, que se le estaba publicando un libro… así fue. Y en cada uno de ellos, así fue. Pero yo, lo que me interesaba, era la actitud. Hay una palabra que no me gusta mencionar: el manejo del poder. La habilidad, la calidad, que no se le escapaba nadie. Todos, unos clínicos brillantísimos. Roquet era el único universitario, pero todos los demás que te mencioné… Oswaldo, él también no era universitario. Los demás, analfabetas. Analfabetas de lo que pretendemos, que es el conocimiento…

-¿Académico?

- Académico, no. No, no. Cada uno hablando en su propio idioma. Y así fueron años y años. Oswaldo, pues como él era uno de los ancianos, pues de todas las comunidades huicholas, gracias a eso me metió. Él me decía que él era mi padre y que yo era su hijo. Entonces, me llevaba a caminar en el desierto. El desierto es tremendo, el de acá, de San Luis Potosí. Y las comunidades donde ellos están es lo más alejado que hay, porque los huicholes no fueron dominados por los españoles. La única que se salvó. Entonces, vivían lejesísimo, donde no se puede caminar, más que ellos son los únicos. Entonces, había cierto interés en ver lo que veía. Que se acercaba un búho, que se acercaba junto a la fogata un águila, que otro hablaba con las serpientes de cascabel, que si hacían una ceremonia llovía. Decía: ‘híjole, pues no se puede. ¿Cómo le hará este cabrón?’ Y así lo fui tomando como algo natural, pues eso es lo que hacer nomás. Muy sencillos, estas gentes. Todos mis maestros han sido siempre gentes muy simples, muy sencillos, muy directos. Limpios, liberados de la culpa, de la represión, de los prejuicios, principalmente. Y así fue. Después, aquí entra en esto Claudio (Naranjo). Él es una persona muy diferente a nosotros. Claudio es un erudito, de muchísimos conocimientos, tanto orientales como occidentales. Lo que se llama un erudito, erudito. Yo lo considero un sabio. Es lo que es la erudición, en otra palabra. Un hombre muy puro, muy transparente. Muchas veces yo lo acusé de que tenía una actitud de desprecio hacia gentes, que tú sabes como terapeuta si alguien llega así, con un problema quién sabe qué, como que se ablanda el corazón. Bueno, vamos a echarle una mano. No lo fumaba (Claudio), papacito. Decía: ‘oye, híjole mano… Claudio: pero ¿no se te hace deshumanizante lo que haces? No, es que no se me ocurría nada’. Sí, esa es la actitud de él: no se me ocurría nada. Me costó muchísimo trabajo entender eso. Me acuerdo cuando murió un amigo mío. Yo estaba aquí, en Guadalajara. Un derrame cerebral. Y, pues, salí corriendo. Ya estábamos ahí, en el velorio, y mis amigos, los discípulos de Claudio, estaban encabronadísimos con él. Y yo les dije: ‘¿Por qué compadre? ¿Qué pasó? Dice: ‘se me hace increíble que no haya ido a acompañarte’. Y dije: ‘pues a mí no me importa que no venga. Sí, así fue. ¿Deveras no? No porque me hubiera estorbado (Claudio); no, no, de ninguna manera. Estaban muy molestos, dos de ellos. Entonces, cuando ya terminó la ceremonia y me fui con él: ‘¡Hola Memo!’ Se levantó, estaba en un curso, a saludarme. Y ahí estábamos platicando. Dice: ‘oye, quiero hacerte una pregunta: ¿estás enojado conmigo? No, Claudio, ¿por qué? Pues porque han insistido tanto estos que te tenía que ir a ver, y a mí no se me ocurrió ir a verte. Dije: ‘qué bueno que no fuiste, porque me hubieras estorbado’. ‘Me lo supes’, dijo. Entonces, era como otro trabajo totalmente diferente a estos otros maestros que he tenido. Pero, mira, he tenido muy buen ojo para localizar maestros, pero esto no puede ser… ¿cómo fue el tu inicio de la pregunta? Esa vocación, no… La vida me los pone enfrente. Como que uno se enchufa, se encuentra, pero no se busca…

-¿Un maestro no se busca?

- No, ni el amor tampoco ¿eh? (Sonríe). El amor no se busca. Se pueden buscar las ganas de tenerlo, las pretensiones de vivir acompañado. El encontrar, bueno, pues, eso que siento aquí. ¿Qué?: híjole, ‘cuántos años solo’, qué sé yo, un rollo de esos. Puedes sumar todos los pensamientos que he dicho: son actos egoicos. No son de amor. No es como estas gentes que andan compulsivas en los cursos o leyendo libros o buscando a los maestros. Carlos Castaneda es la misma línea. Y yo no, no he buscado nunca un maestro; me han caído. ¿Por qué? Pues, mira, es muy fácil decir: ‘porque Dios me quiere’ o ‘tengo un ángel’ o… pero no, no me calza. Pues, ¿por qué me tocaron a mí? Pues, porque me tocaron. Sí, sí, sin ninguna otra pretensión. Hombre, me hubiera encantado decir: ‘mira, es que yo pertenezco a una tradición y en la última reencarnación pues ya me tocaba’. Se oiría muy bonito. Y hay muchos locos, pretenciosos terapeutas, que se la avientan así. No, no, no, no. Yo siempre les he dicho a mis maestros que yo nunca les he entendido nada, incluyendo a Claudio. Nada, nada de lo que dicen. Y ninguno se ha atrevido a decirme que ¿por qué estoy ahí? No lo cuestionan en lo más mínimo. Lo único es que les digo que yo he aprendido de estar ahí, a un lado de ellos, nomás para ver que a uno le gustaba dos cucharadas de azúcar y a otro, no, y rururun… eso sí, era una persona atentísima, que era estar atento a sus necesidades y a los horarios que ellos necesitaban. Y como yo sabía cuánto le duraba la energía de cada uno de ellos, aunque te parezca loco lo que digo, uy, tenía que administrarla. Y me escuchaban, me escuchaban. ‘¡Ay, qué bueno que ya llegaste Memo!, ¡vámonos!’. Entonces, así fue.

-¿Una enseñanza no formal?

- En el libro lo pongo, en el primer libro que escribí, hay el prefacio de los recono… no, no de los reconocimientos. Eso, del prefacio, de dónde viene mi enseñanza. Yo le pongo transmisión directa. ¿No sé si logras entender lo que significa la transmisión directa?

-¿Simplemente estar ahí?

- Sí.

- ¿Hacer acto de presencia?

- Y ellos igual. O sea, transmisión directa. Yo lo tomo así. No es de librito…

-¿Y tu enseñanza académica?

- Esa no se menciona ahí. ¡Vamos…!

- Ahorita nada más lo que es la enseñanza cara a cara, directa…

- Y yo creo que va más allá. Y es que es una energía que no es ni con los ojos ni con los oídos ni… Porque yo no les puedo enseñar. A ellos nunca les he enseñado nada. Ellos quizá hacen una serie de interpretaciones. Unos las han captado un poquito; otros, menos; otros, papanatas… pero el tipo de trabajo que yo hago… yo soy el primero que mete la cabeza a la guillotina, para empezar por ellos…

-A ver, amplíame eso.

- Mira, a ver, vamos a ver. Que el trabajo todo éste que te he comentado es tremendamente cruel con el que lo imparte, porque al que te dijo que te amaba, te va a corta la cabeza. Eso es lo cierto. Así…

-¿Autosacrificio?

- No, para nada. No. Por ejemplo, los discípulos, los pacientes que se querían morir por ti, al otro día se arrepintieron y te cortaron la cabeza, por todas las situaciones que pasaban internamente. Que yo no soy el tipo de terapeuta que me da miedo una amenaza de un paciente. El rollo de que si me quedo sin pacientes, de que si va a hablar de mí, qué va a decir la sociedad psicoanalítica.. ¿Me explico? A mí no me importa nada de eso. Y a esto me refiero: que la verdad es cabrona. Predicar la verdad, no creas que me estoy poniendo así, como de evangelista… estoy hablando de la verdad, así, de la verdad, el respeto, respeto. Para mí el respeto es ser claro y directo. Así de sencillo. Sí.

- ¿Es la honestidad?

-Sí. Ser claro y directo. Sin adornos, sin rollos, sin intelectualizaciones. Uno sabes que uno es un mentiroso de asco. Porque nadie se atreve a decir lo que piensa. Y andar uno adornándole, callándose, pero yo no creo que el callarse se logre transformar en verdad. ¿O sí? O que el callarse y mentir se logre transformar en salud. Si tú te callas algo con tu mujer o tu hijo o tu jefe, qué sé yo, una de serie de cosas, sale por un lado de la peor manera. Pero de que sale, sale. No hay posibilidad de que lo asimile uno o que tenga una buena digestión, y que no haya conflicto. La mayoría de los conflictos es por callarse… desde niño…

En el proceso de autoconocimiento de cada persona, el principal obstáculo que enfrenta es el miedo, el cual suele encubrir con mentiras, indicó el psiquiatra Guillermo Borja. Tener fe es no poder interferir ante la vida, aceptarla con su dolor y contradicciones, apuntó.

“No hay forma de escaparte de tu responsabilidad ante la vida; no hay forma de huir del dolor, imposible”, puntualizó.

Las crisis de la humanidad son “clases de análisis, de introspección, de fortalecimiento interno”, dijo en la entrevista que concedió poco antes de fallecer. Sentado, mientras disfrutaba un café, el autor de “La locura Lo cura” abordó diversos tópicos relacionados con el ser humano y su crecimiento personal.

El sufrimiento, como “la aberración de un narcisismo que no quiere sufrir”; el destino, y cómo “uno lo va construyendo cada instante”; el Eneagrama, como “las nueve formas de no vivir”; y de cómo la humanidad vive “la preparación de un parto”, son reflexiones legadas por Borja.

- ¿Parte de tu trabajo, o gran parte de tu trabajo, consiste en que el paciente o el discípulo, tal cual, exprese lo que trae adentro?

- Sí. A ver, la gente tiene mucho miedo, pero vamos a ver: si yo expreso, o tú, lo más temido: ¿Qué es? ¿Cuál es lo peor, así, que tiene uno que callarse? porque, bueno… Una tontería o prejuicio, ahí, que todavía se lo sigue creyendo y el pobre ni sabe que tiene un prejuicio. Toda la cosa inconsciente, y que las repuestas que él cree que está dando, no es él, no es él. El trabajo es larguito.

- ¿Cuáles son los principales obstáculos que regularmente tú descubres a través de una persona, un paciente o un discípulo en este proceso de autoconocimiento? ¿Por dónde se va atorando? ¿Por dónde se va saliendo o por dónde va avanzando?

- Bueno, independientemente de que cada quien tiene un toque individual, algo muy individual: bueno, yo creo que el miedo es el más fuerte. El miedo, y el miedo hay que encubrirlo, ¿no? Hay que pintar la fachadita, que no se le note, pues, que tiene miedo. No solamente es miedoso, sino encima falso. Por que imagínate la cantidad de energía que tiene que invertir para que el otro se lo crea, que está cagado de miedo. Pero es terrible la falsedad, porque la falsedad es lo que se necesita para encubrir el miedo, pero ningún ser humano acepta que es falso, porque todos traen las banderitas de la autenticidad, de ser así, íntegros. Bueno, para eso hay un mecanismo, hay que matar a la sensibilidad.

- Eso no lo entendí….

- La falsedad les sirve a las personas para que no noten los demás que son falsos, que son auténticos. La falsedad es como las películas, el personaje, y que los buenos actores o actrices logran convencer al público del personaje. Bueno, pues eso es lo que hacemos. Y luego ahí, como nadie quiere sentirse falso, inauténtico, entonces tiene otro mecanismo, que es la muerte de la sensibilidad, la muerte del amor, la muerte del afecto; del propio, para empezar. Bueno, pues, ya tiene la vida solucionada, ¿verdad?: Ni sabe que es miedoso, ni se le nota que es miedoso ni siente que es falso…. Terrible.

- ¿O sea que vivimos en la mentira?

- Total.

- ¿Y se trata de que el terapeuta le haga ver al paciente que él vive en la mentira?

- Que es falso, cobarde. Hay nueve maneras de huir; más bien dicho, hay nueve formas de no vivir.

Ahí son tres las que ya dije.

- ¿Los nueve del Eneagrama?

- Ándale, son las nueve maneras, pues, de no sufrir.

- ¿No sufre, pero sí sufriendo en el fondo?

- Claro, claro. Sí, sin trabajo nadie se infarta; digo todos se van a infartar. Bueno, dije eso nomás, pero lo que son las enfermedades psicosomáticas, el no éxito en los negocios, el fracaso afectivo ¿Qué mas? Bueno, hay tantos, los males del mundo.

- ¿Este tipo de neurosis se acrecienta en periodos como el que vivimos, de crisis total de valores, económica, política? ¿Cómo repercute esto a nivel de individuo, internamente?

- Mira, la humanidad, si tú haces un poco de historia, nunca ha estado bien. Bien en lo que nos gustaría. Y parece ser que existen épocas de la humanidad, con unos periodos específicos, de ese proceso de germinación y crecimiento de la humanidad, como en las plantas o en la evolución del mono hacia el ser humano, que se tardan décadas, centurias, para que suceda otra época. Claro, lo que vemos es espeluznante. Pero se considera que es necesario porque en el próximo periodo la humanidad va a estar ya preparada para no destruirnos. ¿Cuántos nos vamos a tardar? No lo sé, pero aun estas crisis y todo esto yo lo considero al revés: Son clases, son clases de análisis, de introspección, de fortalecimiento interno. Y yo no veo que hay responsabilizar a nadie. No sé cómo parezca por que lo digo yo, pero yo creo eso: La humanidad nunca ha estado bien. Tiene los contenidos, sí, que le gustaría a uno, no conocemos. Por eso se han escrito los cuentos y todas esas cosas, pero los buenos cuentos…. Pon a Gilgamesh, pon Las Mil y una Noches, pon a Homero… Todas las odiseas. ¿Qué es lo que cuentan? La tragedia. Y cuando creen que llegaron, no señor, hay que volver a empezar.

- ¿Entonces quiere decir que al igual que el ser humano la sociedad también necesita ese tipo de sacudidas?

- Sí.

- ¿Sí hay un parangón?

- Yo digo que sí, que está adentro, y que es mundial, pues. Como que es imposible energéticamente estar fuera de otra nación o de otro país; que aunque los políticos echen rollos, el ser humano tiene otros niveles, otros niveles de que existen…. Yo veo… Es que, mira, no sé si sea bueno, pero yo veo que es parte de algo.

- ¿De un parto?

- De un una preparación a un parto, puede decirse, claro. Que en diez años ya no va haber agua en quién sabe donde, que dentro quién sabe qué… ¡Pprrrrrrr!… Que el gas de estos cabrones que andan ahí locos, que… estamos hablando de una cosa, la fe.

- ¿En qué consistiría la fe?

- En que todo como está, está bien… (Se ríe).

- ¿Como que encierra mucha contradicción o ironía? ¿No?

- Es la vida. Esa es la vida. Esa es la verdadera enseñanza: las contradicciones. Mira te voy a platicar algo que vi en la televisión y dije: ‘¡Ay, me encanta!’ Como la vida, lo majestuosa, lo imprevista. Esto es lo que tiene mucho miedo el ser humano: Lo imprevista de la vida. Me imagino que los dos se enteraron de este bebito o bebita, fue una pinche revolución por la cantidad de dinero que se necesitaba para los implantes de los riñones o el hígado… Hígado, pero que era imposible por los recursos de familia. Bueno, hasta que el secretario de Salubridad, sí, de Salud, la coperacha, igual ir a Estados Unidos y la gente, se logró después de tres injertos, porque los dos primeros los rechazó. Bueno, pues salió perfectamente de la operación, y estaba en recuperación en Estados Unidos. ¿Y sabes qué le sucedió? Se resbaló de la escalera de su casa y tiene un derrame cerebral. Va a ser muy difícil sacarlo de ahí por que es un bebito… Y derrame cerebral y las complicaciones que tiene, hombre, ¡que se salve! ¿Pero qué te dice? En la escalera de su casa... ¡Cámara! ¿No? Hay dos: O te levantas y le mientas la madre a Dios o al que se le ocurrió hacer las escaleras, o a la vida… Para nada sirve hacer todo eso.

- Pero el hecho está ahí.

- Y esa es la fe.

- ¿Aceptar el hecho?

- No poder intervenir, interferir, ante la vida.

- ¿Implicaría aceptar un destino, entre comillas?

- No. Ese no es un destino: Esa es una escalera, el chiquillo se cayó y se fue de hocico. No le coloquemos cosas. No queramos meterle pensamientos mágicos. No, no es. Imagínate cuántas interpretaciones hay por accidentes o un no. El esoterismo no daría para tanto. ¿Sí me explico?

- En este caso, vamos, o en lo general, nos ocurren cosas en la vida, lo que sea; siempre hay una causa inconsciente, detrás, hay algo que se movió y ni cuenta nos dimos…

- ¿Y el niño?

- ¿No había algo detrás?

- ¡Todavía ni habla!

- ¿Y por el lado del esoterismo?

- Mira, eso ni lo leo, se me hacen mamadas… Que se lo habrán encontrado, no te preocupes, alguna…. Y si se mete a la astrología, más…. Yo no creo, el destino, para mí el destino uno lo va construyendo cada instante. ¿Inconscientemente? ¡Claro que existen esas cosa inconscientes! Lo que se llaman actos fallidos, y muchísimas cosas. Sí, hay muchas, pero yo no las veo tan trágicas…. Pero aún así, que sea un acto fallido, pues hay que aprender de ahí, consciente o inconscientemente hay que estar atento. No hay forma de escaparte de tu responsabilidad ante la vida, no hay forma de huir del dolor, imposible. Entre el dolor y el placer uno tiene que ponerse en la mejor posición posible, pero de que te va a doler, te va a doler.

- ¿Cuál sería esa mejor posición posible?

- Puedes aceptar el dolor, papacito, así. Sí, no querer cambiar la vida. Es que uno quiere que la vida cambie por uno, porque lo que menos le interesa es la vida a quien la está, supuestamente, defendiendo.

- ¿No resulta visto desde afuera como una visión pesimista?

- ¿Pero quién se escapa del dolor? Nadie. ¿Y del placer? Tampoco. Pero en mayor capacidad de no… no hay que equivocarse. Una cosa es el dolor y otra el sufrimiento. El sufrimiento es la aberración de un narcisismo que no quiere sufrir. ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mi me sucedió esto? Y esa obsesividad de no querer soltar y aceptar que uno es uno más. Es muy fácil soltártela así: Que tú eres uno más….¡Ahhhh!… No es tan fácil. Y que te va a suceder todo, pero de ese todo no sé cuál te toque. Uno anda en una inopia, de alguna manera… Y el dolor es, pues, lo que sucede emocionalmente a cualquier ser humano, la aceptación de la pérdida de un ser querido, que las cosas no salen como uno quiere. Hay cosas difíciles de aceptar: La traición de los amigos, de aceptar la traición de las parejas… Pues todo eso, lo que es, que no queremos pasar por ahí, sería el dolor.

- ¿Cómo convertir el sufrimiento en dolor?

- Pues con Plácido… (Plácido Ramírez, terapeuta discípulo de Borja presente en la entrevista).

- ¿O sea descubrir las causas de qué me está provocando esto?

- Para empezar que estás mal. Que todo ese dolor... Digo, que todo ese dolor no es (ininteligible)…. es puro teatro, es puro teatro. Así de simple. Yo creo que tú ya los has vivido: Llega el primer amor y se termina. ¡Cállate! Si esta a la edad de los 12, 18 años, en el pensamiento lo primero que se te viene es el suicidio. Pensamientos suicidas. Amores así, de entrega, de pasión, como toda la brutalidad delos 18, que es una cosa bellísima, hermosísima. Así, como los caballos preciosos que son incontenibles. La brutalidad de la naturaleza. Hermosísima. Bueno, va uno creciendo y se da uno cuenta que no hay una sola mujer-estoy poniendo el ejemplo de la mujer, puede ser cualquier cosa-, que hay mas mujeres y que te gustan muchas, y que te puedes relacionar. Y ahí va, ahí va, autoafirmándote y una serie de cosas. Después, o te casas… Todos esos rollos. Entonces, si tú lo analizas: pero, he pasado por tantas, he pasado por tantas, y en ese momento, cuando hace uno un alto en la vida, porque uno tiene que hacer un alto en la vida, por favor, pues qué traes en las manos. ¿Qué has hecho con tu vida? ¡Con la tuya! En ese momento, en ese momento, cuando haces la parada, tan necesaria, porque mira: Debe ser patético llegar a la agonía de uno mismo, a una edad avanzada, y no haber hecho nada por uno mismo. Es terrible, por que ahí nada de que una disculpita, nada que mi vieja se fue con el chofer…. Nada de nada. Es ¿qué hiciste con tu vida? Pues esa mugrosa pregunta, uno tiene que estar atentísimo, por que si yo te digo: ¿Qué quiere decir ese contenido? Es ¿quién eres tú? Para poder deducir después que quiero ir ahí… Y no echarle la caca a ninguno. Uno es uno y es responsable de uno. Y esto, aunque se escuche un poco como egoísta: No hay pedagogía mas grande en la vida que si haces lo que tienes que hacer en la vida- ahí incluye a tus hijos, hijas, a tu pareja, a tus empleados -, si tú haces lo que tú haces. Porque hacer lo que tú tienes que hacer y quieres hacer no es un acto de agresión hacia nadie, por que lo único que tú puedes hacer por ti es bienestar para ti. Pues con eso…

- ¿Hacerse responsable uno?

- Responsabilidad viene de su raíz, que es: respondo por mí, responsare...



¿Cuál es el final del camino, de atravesar el Purgatorio, el Calvario, en la vida? Muy sencillo: Tú, responde el psiquiatra Guillermo Borja, quien apunta el mal manejo de lo esotérico ocurre cuando "no se entra a la realidad" e indica que la democracia "es parte ya de la salud de una sociedad".
-¿A qué atribuyes, en este periodo que estamos platicando, el sufrimiento de tanta gente…? ¿Que hay detrás?, ¿qué está moviendo el ser humano?

-Que te digo que estamos en una época de la que está surgiendo otra.

-Aunque tú hablas al principio de que el esoterismo…

-¡Hombre, miraaa! Tengo mis estilos, y lo que…yo no estoy en contra del esoterismo, yo estoy en contra del mal manejo del esoterismo. Todos los grandes iniciados, todas las gentes sabísimas son esotéricos, todos. Pero es este mal rollo, no, no, no. Es parte de lo que estoy hablando, de echarle la mano a la humanidad. Y aparte ya es abierto, no es secreto. Ya, parece que la represión, que la no represión. Ya es parte de la salud del sistema también. Es como…tú llámale democracia o lo que sea, pero eso es parte ya de la salud de una sociedad...

-¿Tolerancia?

-Claro.

-¿En qué consistiría el mal manejo? ¿Nada más… tú hablas mucho del rollo? O sea, ¿vas a echarles el rollo pero no hacerles ver su realidad? ¿Que no despeguen los pies de la tierra?

-A ver, no te entiendo.

-¿En que consistiría el mal manejo del esoterismo?

-Eso, no entrarle a la realidad, la tierra, el hombre. Eso. Sí, eso, eso. La realidad.

-¿En estos avatares, en estos caminos del autoconocimiento del ser humano, que papae están desempeñando la psicología, desde Freud, la gestalt, la psicología transpersonal? ¿Por dónde va? ¿Cuáles son los caminos que está siguiendo la psicología ahorita, en la búsqueda, en la ayuda del ser humano?

--Bueno, no se puede negar que Freud, y hay un par más, importantísimos. Ellos fueron a los que correspondió la sacudida de la humanidad. Visionarios fueron. Pero hubo otros más visionarios, atrás: Los griegos, los grandes escritores, los poetas. Todos estos, los mitólogos, los que hicieron todas estas apología, que por algo Jung y Freud que fueron los que iniciaron esto, todo lo basaron en eso. Todo. Y hay una cosa, mira, el libro más antiguo escrito por la humanidad es un libro que no sé si conoces, que se llama Gilgamesh. La primera obra escrita por el ser humano. Ya más atrás no sabemos. Y, éste, el mismo rollo que sucede ahí, en Gilgamesh, es el rollo que está sucediendo ahorita. Vamos a ver: la humanidad nada más tiene un solo cuento, papacito. Tú, solo tienes un solo cuento. Y sé honesto, nada más te la pasas repite y repite el mismo rollo. El proceso de evolución es cambiar por todos los estilos literarios, de la tragedia, esperar un día a ver si uno llega allá, a la comedia. ¿Entonces dónde está? Pues yo creo que todos estos, porque Freud se metió en el rollo intelectual, después se vino todo lo instintivo pero a nivel corporal, que Freud ni se dio cuenta de que existía; Jung se metió en el rollo espiritual y en los arquetipos y todo este rollo; Skinner, pues en la modificación de conductas… Y cada uno fue aportando. Otro descubrió el existencialismo por estar enclaustrado como judío en Auschwitz. Como que, aparte cada persona descubre algo de sí mismo, desde lo que resolvió. No creo que un compositor hubiera compuesto nada más porque se le vino, sino que hubo muchas cosas, y principalmente estados interiores de desarrollo. No tanto emociones, sino cosas de de desarrollo interno.

-¿En estos momentos en que situación, que momentos atraviesa la psicología con Claudio Naranjo?

-Una cosa que es muy bella: no se puede…Bueno, él hace como un Concilio Ecuménico: Tenemos que entender que no se puede descalificar. Que cada uno aporte un grano, que hay mucha gente, que no hay que pelearse, que no hay que dogmatizar, que haya la libertad de decisión para a lo que la gente quiera ir. Yo le enseñé a él y a todos mis discípulos una cosa que se llama la transferencia múltiple ¿Entiendes? Que el terapeuta quiere la concesión ¿Si? Vente, ándale. ¡Y yo no! ¡Que vayan donde sea! ¡Que aprendan! ¡Que vean el asco de terapeuta que soy! ¡Los corro! Y les digo: ¡Tú tienes qué ir a otro proceso! Y ellos andan como locos: aquí, allá, con Claudio…Yo no sé si les haya servido, pero yo sí estoy convencido de eso, porque yo he visto las diferencias, pues. ¿A ver, bueno ,y éste lo que hace y eso? Que es eso es muy sano. Y que no me asusta que se vayan con otro ¿Por qué yo tengo que ser el mejor, el único? No, no, no..

-Hubo algo que me llamó mucho la atención. Cuando hablas de que Freud, Jung y todos ellos, desde sí mismos resolvieron algo, que es algo por lo que tenemos que trabajar. Lo atraviesan los artistas, no solamente los terapeutas, ¿para hacer consciente eso que descubrí, eso en mí, para luego plasmarlo en algo, en mi creatividad?

-Claro. ¿Tú sabes cómo llego Freud al psicoanálisis? ¿No lo conoces?

-No lo recuerdo.

-Bueno, pues se murió su padre y fue al velorio. Y cuando estuvo frente al féretro, se desmayó. Esto, en cualquier neurótico, diría: ¡Ay!, ¡el afecto! ¿No? Pobrecito, pero esto es en los contenidos que habla la gente, pobrecito; el haber desaparecido el padre, doloroso, traumático, pero Freud era una gente muy brillante, aparte porque era un maestro….Descubrió que odiaba a su padre… La honestidad de Freud, de que debía tener su buen trabajito ya que le cayera el veinte de ese tamaño. Pues a partir de ahí, dijo: 'Todavía debe estar salpicada con esto'. Después empezó a trabajar con la neurosis conversiva, la ceguera, la parálisis, y ahí fue. Entonces cada uno va aportando. Y ahorita el momento es… se habla de las psicología humanística, pero en la transpersonal hay un solo detalle que es lo que la determina de todas las demás, que es la que introduce lo místico al ser humano, la parte mistica del ser humano. Entonces, la psicología transpersonal, y Claudio, él enfatiza que hay una parte interna, que la hemos olvidado muchísimo y que en ese olvido hemos tenido muy mal negocio. Y que el ser humano es místico; no religioso, místico.

-¿Cuál seria la diferencia entre místico y religioso?

-Bueno, el religioso sigue a una institución, los preceptos, los conceptos… y lo místico es que no hay que tener ninguna regla para ser bueno, porque teniendo reglas ¡menos se hace bueno!

-Cuando mencionaste eso de la experiencia de Freud, el gran problema que creo tenemos todos es, en general, que nos da mucho miedo conocernos a nosotros mismos ¿Hasta dónde es utilizar mi propia basura para transformarla? Estoy hablando con el coco…

--Pues, con lo que tengas… A ver repítemela otra vez.

--O sea, creo que todos le tenemos miedo a lo que es vernos tal y cual, sin atrevernos a pensar, quizás, que detrás de esa basura, detrás de los que rechazamos, como fue el caso de Freud, que descubrió que él quería asesinar a su padre… ¿El descubrimiento de esa basura es como… estoy fantaseando… como el Edén que queremos pero que estamos pateando?

--Así es, así es. El problema es el calvario, sí, el calvario es lo que es bastante difícil, porque no se sabe, ni se ve el final, ni te lo garantizan, y pa´ atrás ya no se puede. Entonces entras en una desesperación, en una ansiedad, de: ¡Ay! ¿a ver a qué horas se acaba esto? Cinco años de terapia y yo no veo, me siento cada día peor… cosas así. Esos son los mecanismos que dificultan que muchos tratamientos y pacientes hagan un buen avance, pero no se ha llegado… ¿Cuál es el final del camino? Sencillo: Tú. No hay otro, no hay otro. Y que las cosas que van encontrar ahí… mira, yo no sé cómo se llama esta película que es muy bonita, la que anda en busca de la rosa, o no sé qué cosa. Un guerrero que va a buscar, creo, la verdad….y que le dan un espejo. ¿Pero qué era lo que buscaban? ¿La verdad? ¿El poder o qué? (pregunta Plácido)… pero de unos impedimentos como no tienes una idea. Una epopeya: se mueren y matan, y rururururua, y se burlan de él, una y otra vez, otra vez… Y ya cuando termina, la ceremonia y todo el rollo, ahí todos los monjes, venía otro que había cruzado el Purgatorio. Y, ese ya lo iban a investir, y le dan una caja. Y la da risa, se muere de la risa, porque es un espejo. Va por hay, va por hay la pregunta... Las dificultades, pues sí son, pero no creas que uno va encontrar muchas cosas (se ríe)… Nada. Y la psicología va en eso, de que la espiritualidad es lo más importante. Y ya se habla por todos lados. En las televisiones no sé cuántos programas hay de diferentes religiones, todo el día...

domingo, 22 de octubre de 2017

Como detener el ciclo de la ira



Cuando sufres, haces sufrir a la gente que te rodea. Es algo muy natural. Por eso hemos de aprender a manejar nuestro sufrimiento, para que no vayamos repartiendo malestar a gente que nos quiere.
Cuando eres cabeza de familia (mujer u hombre), sabemos que el bienestar de nuestra familia es muy importante para conseguir paz y amor.
Tu compasión te conduce a aprender a manejar tu sufrimiento porque sabes que no es una cuestión individual, y que tu felicidad tampoco lo es.
Cuando alguien está enfadado y no sabe cómo manejar su ira, se siente impotente, sufre. Y también hace sufrir a los que le rodean; amigos, compañeros de trabajo, familia...
Al principio puede pasar que la persona que te enoja merece un castigo porque te está haciendo sufrir.
Date un tiempo para reflexionar, da un paseo o intenta realizar alguna actividad de relajación.
Puede que esa persona sea muy cercana a ti, por ejemplo, un familiar. Intenta abrazar tu ira para que exista calma en el entorno y que tu ira no se proyecte en los demás tratando de que podamos conseguir un espacio de tranquilidad donde, poco a poco, tú dejes de emanar esa fuerza de ira, que como sabes, procede de un sufrimiento. 
Si no puedes hacerlo solo/sola pide ayuda; no es tan fácil como leer un consejo.
Abrazos. Rodrigo Córdoba Sanz. www.rcordobasanz.es Página Personal

domingo, 15 de octubre de 2017

Sosteniendo a tu bebé de la Ira


La ira es un ácido que puede hacer más daño en el recipiente en el que se almacena que en cualquier otra cosa que se vierte. Mark Twain

Sosteniendo atentamente a su bebé, la madre descubre rápidamente la causa de su sufrimiento,y entonces le es muy fácil corregir la situación. Si el bebé tiene fiebre, le dará una medicina para que desaparezca. Si tiene hambre, lo alimentará con leche calentita. Si el pañal está demasiado apretado, se lo aflojará.
Como practicantes de una vida sana y reparadora de los males psíquicos, hemos de hacer exactamente esto. Sostendremos el bebé de nuestra ira con tanta atención que nos sentiremos mejor. Después haremos la práctica de respirar y caminar de manera consciente, como si estuviéramos cantando una nana al bebé de nuestra ira. Y entonces la energía de la plena consciencia penetrará en la energía de la ira, exactamente de la misma forma que la energía de la madre penetra en la del bebé. No hay ninguna diferencia. Si somos capaces de realizar actividades de relajación (parece que el Mindfulness está de moda, incluso se ha hecho una película sobre una comunidad budista en Francia).
En el momento que te enfadas, tiendes a culpar a otra persona por tu sufrimiento. Pero al observarlo más a fondo, quizá descubras que el principal causante de la ira es la semilla de la ira que hay en ti.
Si tomas consciencia con la semilla de la ira verás que esa persona aún está sufriendo, así que ahora céntrate en ella para erradicarla, pide ayuda, escribe un diario, haz ejercicios de relajación, mindfulness, haz ejercicio, habla con alguien de tu confianza, trata de cuidar tus vínculos (aunque tu ira interfiera, si eres consciente, podrás controlarla). Tú puedes vivir mejor si te cuidas.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo. Zaragoza. 653 379 269

viernes, 1 de noviembre de 2013

Abrazando la Ira

(Thich Nhat Hanh / Riverside Church, Nueva York, 25-09-2001)



Mis queridos amigos, me gustaría explicar la forma en que practico cuando estoy enfadado.

Durante la guerra de Vietnam, hubo mucha injusticia, y muchos miles, incluso amigos míos, muchos discípulos míos, fueron asesinados. Tuve mucha ira. En cierta ocasión supe que la ciudad de Ben Tre fue bombardeada por la aviación americana. Y la ciudad fue destruida. El militar que era responsable de esto declaró más tarde que tuvo que destruir la ciudad de Ben Tre para salvarla. Yo estaba muy enfadado. Pero en esta ocasión, yo era ya un practicante, un sólido practicante. No hice nada, porque sabía que hacer o decir algo mientras estás colérico es erróneo. Puede crear mucha destrucción. Regresé a mí mismo, reconociendo mi ira, abrazándola y mirando profundamente en la naturaleza de mi sufrimiento.

En la tradición budista, tenemos la práctica de respirar conscientes, de caminar conscientes, para generar la energía de la plena conciencia. Y es precisamente con esa energía de la plena conciencia que podemos reconocer, abrazar y transformar nuestra ira. La plena conciencia es la clase de energía que nos ayuda a ser conscientes de cuanto ocurre en nuestro interior y alrededor de nosotros, y cualquiera puede ser consciente. Si bebéis una taza de té y sabéis que estáis bebiendo una taza de té, eso es beber conscientes. Cuando inspiráis y sabéis que estáis inspirando, y focalizáis vuestra atención en vuestra inspiración, eso es la plena conciencia de la respiración. Cuando dais un paso y sois conscientes de que estáis dando un paso, eso se llama caminar en plena conciencia. La práctica básica en los centros de Zen, en los centros de meditación, es la práctica de generar la plena conciencia en cada momento de vuestra vida diaria. Cuando estáis coléricos, sois conscientes de que estáis coléricos. Porque ya tenéis la energía de la plena conciencia en vosotros y eso bastan para reconocer, abrazar, mirar profundamente y comprender la naturaleza de vuestro sufrimiento.

Pude comprender la naturaleza del sufrimiento en Vietnam. Vi que no sólo sufrían los vietnamitas, sino también sufrieron los americanos durante la guerra de Vietnam. Los jóvenes americanos que eran enviados a Vietnam para matar y ser matados padecieron mucho sufrimiento y el sufrimiento continúa hoy. La familia, la nación también sufren. Podía ver que la causa de nuestro sufrimiento en Vietnam no eran los soldados americanos. Es una clase equivocada de política. Es un error. Es el miedo que subyace en los fundamentos de esa política.

Muchos en Vietnam se auto inmolaron por el fuego para llamar al cese de la destrucción. No querían infligir dolor en otras gentes, ellos querían tomar el dolor sobre sí mismos para conseguir llevar su mensaje. Pero el sonido de aviones y bombas era demasiado ruidoso. No mucha gente en el mundo era capaz de escucharlo. Entonces decidí ir a América y llamar al cese de la violencia. Esto fue en 1966, y por eso fue que se me impidió volver a casa. Y he vivido en el exilio desde entonces: 1966.

Pude ver que el enemigo real del hombre no es el hombre. El enemigo real es nuestra ignorancia, discriminación miedo, ansiedad y violencia. No he odiado al pueblo americano, a la nación americana. Vine a América a abogar por una mirada profunda que permitiera que vuestro gobierno pudiera revisar esa clase de política. Recuerdo que me encontré con el Secretario de Defensa, Robert McNamara. Le expresé la verdad acerca del sufrimiento. Permaneció conmigo largo tiempo y me escuchó profundamente, y yo estaba muy agradecido por la calidad de su escucha. Tres meses después, cuando se intensificó la guerra, escuché que él dimitió de su cargo.

No había odio ni ira en mi corazón. Y por eso fui escuchado por muchos jóvenes en mi país, llamándoles a seguir el sendero de la reconciliación, y juntos ayudamos a realizar la nueva organización por la paz en París. Espero que mis amigos aquí en Nueva York puedan practicar igual. Comprendí, comprendo el sufrimiento y la injusticia y siento que entiendo profundamente el sufrimiento de Nueva York, de América. Me siento un neoyorquino. Me siento un americano.

Queréis estar presentes por vosotros mismos, estar con vosotros, no actuar, no decir nada, cuando no tenéis la calma. Hay técnicas que nos permiten regresar a nosotros mismos y practicar para redescubrir nuestra calma, nuestra tranquilidad, nuestra lucidez. Hay técnicas que podemos practicar para entender las causas reales del sufrimiento. Y esa comprensión nos ayudará a hacer lo que es preciso hacer, y no lo que podría ser perjudicial para nosotros y para otras gentes. Practiquemos la respiración consciente durante medio minuto antes de continuar.

En la psicología budista, hablamos de conciencia en término de simientes. Tenemos la simiente de la ira en nuestra conciencia. Tenemos la simiente de la desesperación, del miedo. Pero tenemos también la semilla de la comprensión, la sabiduría, la compasión y el perdón. Si sabemos cómo regar la semilla de la sabiduría y la compasión en nosotros, esa semilla, esas semillas se manifestarán por sí mismas como una poderosa energía ayudándonos a realizar un acto de perdón y compasión. Podríamos utilizarla para un recto alivio fuera de nuestra nación, hacia nuestro mundo. Esta es mi convicción.

Creo muy profundamente que el pueblo americano tiene mucha sabiduría y compasión dentro de sí.

Quiero que deis lo mejor de vosotros cuando comenzáis a actuar, por el amor a América y por el amor al mundo. Con lucidez, con comprensión y compasión, os volveréis hacia la gente que os ha causado mucho daño y sufrimiento y les haréis muchas preguntas:
“No comprendemos lo suficiente vuestro sufrimiento, ¿podéis explicárnoslo? No os hemos hecho nada, no hemos intentado destruiros, discriminaros, y no entendemos por qué nos habéis hecho esto. Debe haber mucho sufrimiento dentro de vosotros. Queremos escucharos. Debemos poder ayudaros. Y juntos podemos ayudar a construir la paz en el mundo.” Y si sois sólidos, si sois compasivos cuando hagáis esta manifestación, ellos os hablarán de su sufrimiento.

En el Budismo hablamos de la práctica de la escucha profunda, la escucha compasiva, un método maravilloso mediante el cual podemos restablecer la comunicación, comunicación entre parejas, comunicación entre padre e hijo, comunicación entre madre e hija, comunicación entre naciones. La práctica de la escucha profunda podría ser asumida por los padres, por las parejas, y así es posible entender el sufrimiento de otra persona. Esa persona puede ser nuestra esposa, nuestro marido, nuestro hijo o nuestra hija. Debemos tener suficiente buena voluntad para escuchar, pero muchos de nosotros hemos perdido nuestra capacidad de escuchar porque tenemos mucha cólera y violencia en nosotros. La otra persona no conoce qué clase de palabra utilizar. Ellos siempre reprochan y juzgan. Y el habla es muy a menudo agria, amarga. Esta clase de habla siempre tocará la irritación y la ira en nosotros y nos impide escuchar profundamente y con compasión. Es porque no existe bastante buena voluntad.

Necesitamos entrenamiento para escuchar profundamente con compasión. Pienso, creo, tengo la convicción que un padre, si sabe cómo escuchar a su hijo profundamente y con compasión, podrá abrir la puerta del corazón de su hijo y restablecer la comunicación. Nuestros congresistas y senadores deberán también entrenarse a sí mismo en el arte de la escucha profunda, de la escucha compasiva. Hay mucho sufrimiento en el país, y mucha gente siente que su sufrimiento no es entendido. Esto es así porque los políticos, miembros del Parlamento, miembros del Congreso, tienen que entrenarse a sí mismos en el arte de la escucha profunda, escuchando a su propio pueblo, escuchando el sufrimiento en el país, porque hay injusticia en el país, hay discriminación en el país. Hay mucha ira en el país. Si podemos escucharnos unos a otros, podemos también escuchar a la gente fuera del país. Muchas de estas gentes están en una situación de desesperación, muchos sufren a causa de la injusticia y la discriminación. La cantidad de violencia y desesperación en ellos es enorme. Y si sabemos cómo escuchar como una nación su sufrimiento, podemos ya aportar mucho alivio. Ellos sentirán que están siendo entendidos. Esto ya puede alejar las bombas. Siempre aconsejo a las parejas que cuando están enfadados mutuamente, deberían regresar a su respiración, a su caminar consciente, abrazar su cólera y mirar profundamente en la naturaleza de ella. Y ellos deberían poder transformar esa cólera en sólo quince minutos o unas pocas horas. Si no pueden hacerlo, entonces tendrán que decir a la otra persona que sufren, que están enfadados, y quieren que la otra persona lo sepa. Intentarán decir de una manera delicada: “Cariño, yo sufro y quiero que lo sepas”.

Y en Plum Village, donde vivo y practico, aconsejo a nuestros amigos no guardar su ira más de 24 horas sin decirlo a la otra persona. “Cariño, yo sufro y quiero que lo sepas. No sé porqué me has hecho semejante cosa. No sé porqué me has dicho semejante cosa.” Es lo primero que deberían decir a la otra persona. Y si no están lo suficientemente calmados para decirlo, pueden escribirlo en un trozo de papel.

Lo segundo que ellos pueden decir o escribir es:
“Estoy haciéndolo lo mejor que puedo.”
Esto significa:
“Estoy practicando no decir nada, no hacer nada con ira, porque sé que si lo hiciera crearía más sufrimiento. Entonces estoy abrazando mi ira, estoy mirando profundamente en la naturaleza de mi ira.”

Decís a la otra persona que estáis practicando coger vuestra ira, comprender vuestra ira, para descubrir si esa ira procede de vuestro propio error, vuestra percepción errónea, vuestra carencia de plena conciencia y vuestra carencia de sabiduría.

Y lo tercero que debéis decirle a él o a ella es:
“Necesito tu ayuda.”
Habitualmente, cuando estamos enojados con alguien queremos hacerle oposición.
Queremos decir:
“No te necesito. Puedo sobrevivir por mí mismo solo.”
“Necesito tu ayuda” significa: “Necesito tu práctica, necesito tu mirada profunda, necesito que me ayudes a superar esta ira porque sufro.”
Y si sufres, no hay forma de que puedas ser feliz, porque la felicidad no es una cuestión individual. Si la otra persona sufre no hay forma de que tú puedas ser verdaderamente feliz solo. Entonces, ayudando a la otra persona a sufrir menos, a sonreír, tú también serás feliz.

El Buda dijo: “Esto es así porque aquello es así. Esto es porque aquello es.”

Las tres frases yo propongo sean el lenguaje del verdadero amor. Esto inspirará a la otra persona a practicar, a mirar profundamente, y juntos conseguiréis el entendimiento y la reconciliación.

Propongo a mis amigos escribir esas frases en un trozo de papel y deslizarlo en su cartera. Cada vez que se enfaden con su pareja, o su hijo, o su hija, pueden practicar la respiración consciente, cogerlo y leerlo. Será una campana de la plena conciencia diciéndoles qué hacer o no hacer. Son las tres frases: “Sufro y quiero que lo sepas.” “Estoy haciéndolo lo mejor que puedo.” “Por favor, ayúdame.”

Creo que en un conflicto internacional, es posible también la misma clase de práctica. Esto es porque propongo a América como nación hacer lo mismo. Decid a la gente de la que creéis ser la causa de su sufrimiento que vosotros sufrís, que queréis conocerles, que queréis saber porqué os han hecho algo así, y practicad la escucha profunda y compasiva.

La calidad de nuestro estar es muy importante, porque esa cuestión, esa manifestación no es una condenación, sino una complacencia para crear verdadera comunicación. “Estamos dispuestos a escucharos. Sabemos que habéis debido sufrir mucho para habernos hecho algo así. Debéis haber pensado que somos la causa de vuestro sufrimiento. Por favor, decidnos si hemos intentado destruiros, si hemos tratado de discriminar en contra vuestra, de este modo podremos entender. Y sabemos que cuando comprendamos vuestro sufrimiento podremos ayudaros.” Esto es lo que llamamos en el Budismo “habla amorosa” o “lenguaje amable”, y tiene el propósito de crear comunicación, restablecer comunicación. Y con la comunicación restaurada, la paz será posible.

Este verano, un grupo de palestinos vino a Plum Village y practicó junto con un grupo de israelíes, unas pocas decenas. Apadrinamos su venida y práctica juntos. En dos semanas, aprendieron a sentarse juntos, caminar conscientemente juntos, disfrutar juntos de comer en silencio y sentarse silenciosamente para escucharse mutuamente. La práctica asumida tuvo mucho éxito. Al final de las dos semanas de práctica, nos dieron un maravilloso relato. Una señorita dijo: “Thây, esta es la primera vez en mi vida que veo que la paz en Oriente Medio es posible.” Otro joven dijo: “Thây, al principio de llegar a Plum Village, no creía que Plum Village fuera algo real, porque en la situación de mi país, vives en constante miedo e ira. Cuando tus niños toman el autobús, no estás seguro de que ellos volverán a casa. Cuando vas al mercado, no estás seguro de que sobrevivirás para ir a casa con tu familia. Cuando vienes a Plum Village ves a la gente mirándose mutuamente con amorosa amabilidad, hablando bondadosamente, caminando pacíficamente y haciéndolo todo conscientemente. No creíamos que esto fuera posible. No me parecía real.

Pero en el ambiente sosegado de Plum Village, ellos pudieron estar juntos, vivir juntos y escucharse unos a otros y, finalmente, llegar a la comprensión. Prometieron que cuando volvieran al Oriente Medio continuarían la práctica. Organizarían un día de práctica cada semana a nivel local y un día de plena conciencia a nivel nacional. Y prometieron venir a Plum Village como un grupo mayor para continuar la práctica.

Pienso que si naciones como América pueden organizar esta clase de marco donde las gentes puedan venir juntas y pasar su tiempo practicando la paz, entonces serán capaces de calmar sus sentimientos, sus miedos, y las negociaciones de paz serán mucho más felices.

II
Todas las cosas necesitan alimento para estar vivas y crecer, incluso nuestro amor o nuestro odio. El amor es una cosa viva, el odio es una cosa viva. Si no alimentamos nuestro amor, morirá. Si cortáis la fuente que alimenta vuestra violencia, vuestra violencia morirá también. He ahí porqué el camino enseñado por el Buda, es el de la paz y el consumo consciente.

El Buda relató la siguiente historia: Había una pareja que quería cruzar el desierto para ir a otro país para buscar libertad Con ellos llevaban a su pequeño hijo y una cantidad de comida y agua. Pero no habían calculado bien, y por eso, a mitad de camino a través del desierto, se quedaron sin comida, y sabían que iban a morir. Tras mucha angustia, decidieron comerse a su hijito y así podrían sobrevivir y llegar a otro país, y de esta manera lo hicieron. Y, cada vez que comían un pedazo de carne de su hijo, lloraban.

El Buda preguntó a sus monjes:
“Queridos amigos: ¿Pensáis que la pareja disfrutó comiendo la carne de su hijo?”
El Buda dijo:
“Es imposible disfrutar comiendo la carne de nuestro hijo. Si no coméis plenamente conscientes, estáis comiendo la carne de vuestro hijo y vuestra hija, estáis comiendo la carne de vuestros padres.”
Si miramos profundamente, veremos que comer puede ser extremadamente violento.

La UNESCO nos dice que cada día cuarenta mil niños en el mundo mueren por falta de nutrición, de comida. Cada día cuarenta mil niños. Y la totalidad de grano que cultivamos en el oeste es generalmente utilizada para alimentar nuestro ganado. El 80% del maíz cultivado en este país es para alimentar el ganado productor de carne. El 90% de la avena producida en este país no se utiliza para comer, sino para los animales criados para alimento. De acuerdo con esta reciente información recibida, de toda la tierra agrícola en los EE.UU., el 87% es utilizada para criar animales para comida. Esto es un 45% del conjunto total del territorio de los Estados Unidos.

- AGUA
Más de la mitad del agua consumida en los Estados Unidos es con el propósito de criar animales para alimento. Se necesitan 2.500 galones de agua para producir una libra de carne, pero sólo 25 galones para producir una libra de trigo. Una dieta vegetariana total requiere 300 galones de agua por día, mientras que una dieta carnívora requiere más de 4.000 galones de agua por día.

- POLUCIÓN
Criar animales para comer produce más agua contaminada que cualquier otra industria en los Estados Unidos, porque estos animales producen 130 veces el excremento de la población humana total. Esto significa 87.000 litros por segundo. Muchos de los deshechos procedentes de granjas factoría y mataderos fluye hacia arroyos y ríos, contaminando las fuentes de agua.

- DEFORESTACIÓN
Cada vegetariano puede salvar un acre de árboles por año. Más de 260 millones de acres de los bosques de Estados Unidos han sido talados para producir pasto para el ganado. Y otro acre de árboles desaparece cada ocho segundos. Los lluviosos bosques tropicales también están siendo destruidos para crear tierra de pasto para el ganado.

- RECURSOS
En los Estados Unidos, los animales criados para alimento comen más del 80% del maíz que cultivamos y más del 95% de la avena. Nos comemos nuestro país, comemos a nuestra tierra, nos comemos a nuestros hijos. Y sabemos que más de la mitad de la población de este país se sobrealimenta. Comer consciente puede ayudar a mantener la compasión dentro de nuestro corazón. Una persona sin compasión no puede ser feliz, no puede relacionarse con otros seres humanos ni con otros seres vivos. Y comer la carne de nuestro propio hijo es lo que continúa ocurriendo en el mundo, porque no practicamos el comer conscientes.

El Buda habló sobre la segunda clase de alimento que consumimos cada día, las sensaciones, la clase de alimento que tomamos por medio de los ojos, los oídos, la lengua, el cuerpo y la mente. Cuando leemos una revista, consumimos. Cuando veis la TV, consumís. Cuando escucháis una conversación, consumís. Y todos estos elementos, pueden ser altamente tóxicos. Pueden contener muchos venenos, como ansia, como violencia, como ira y desesperación. Nos permitimos a nosotros mismos ser intoxicados porque consumimos tales cosas en nuestras sensaciones. Permitimos a nuestros niños intoxicarse a sí mismos por causa de estos productos.

Es por eso que es muy importante mirar profundamente dentro de nuestro ser doliente, dentro de la naturaleza de nuestro ser doliente, para reconocer las fuentes de nutrición, de alimentación que han traído todo esto a nuestro interior.

Por lo tanto, la totalidad de la nación ha de practicar la mirada profunda en la naturaleza de los que consumimos cada día. Y consumir conscientemente es la única manera de proteger a nuestra nación, a nosotros mismos y a nuestra sociedad. Hemos de aprender cómo consumir conscientemente como una familia, como una ciudad, como una nación. Hemos de aprender qué producir o qué no producir para proveer a nuestro pueblo con sólo los elementos que nutren y curan. Hemos de abstenernos de producir la clase de elementos que traen guerra y desesperación a nuestro cuerpo, a nuestra conciencia y al cuerpo y conciencia colectivos de nuestra nación, de nuestra sociedad. Y el Congreso ha de practicarlo así. Hemos elegido a los miembros del Congreso. Esperamos que practiquen profundamente, escuchando el sufrimiento del pueblo, hacia las causas reales de ese sufrimiento, y elaborar la clase de leyes que pueden protegernos de la autodestrucción. Y América es grande. Tengo la convicción de que podéis hacerlo y ayudar al mundo. Podéis ofrecer al mundo sabiduría, plena conciencia y compasión.

Hoy en día, disfruto de lugares donde la gente no fuma. Existen vuelos de no fumadores que podéis disfrutar. Hace diez años que los vuelos en los que no se permite fumar no existían. Y en América, cada cajetilla de cigarrillos lleva este mensaje: “Cuidado: fumar puede ser peligroso para su salud.”

Es una campana de plena conciencia. Es una práctica de consumo consciente. No decís que estáis practicando la plena conciencia, pero estáis practicando en realidad la plena conciencia. La plena consciencia de fumar es lo que os permite ver que el fumar es nocivo para la salud.

En América, la gente es muy consciente de los alimentos que come. Quieren que cada paquete de comida esté etiquetado con toda la información necesaria. No quieren comer la clase de comida que aportaría toxinas y venenos a sus cuerpos. Esta es la práctica de comer conscientes.

Pero podemos ir más allá. Podemos hacerlo mejor, como padres, como profesores, como artistas y como políticos. Si eres un profesor, puedes contribuir en mucho en el despertar de la gente a la necesidad de un consumo consciente, porque es el camino para una emancipación real. Si eres un periodista, tienes los medios para educar a la gente, para despertar a la gente a la naturaleza de nuestra situación. Cada uno de nosotros puede transformarse a sí mismo, a sí misma en un bodhisattva, realizando el trabajo de despertar. Porque sólo el despertar puede ayudarnos a detener la carrera que hemos tomado, la carrera de la destrucción. Entonces sabremos en qué dirección debemos ir para hacer de la tierra un lugar seguro para nosotros, para nuestros hijos y para los hijos de sus hijos.

III
El tercer alimento del que habló el Buda es la volición.
Volición es aquello que más quieres, tu deseo más profundo. Cada uno de vosotros tiene un deseo muy profundo.

Tenemos que identificarlo, tenemos que llamarlo por su verdadero nombre. El Buda tuvo un deseo, él quería transformar todo su sufrimiento. Él quería alcanzar la iluminación para poder ayudar a otras gentes. Él no creía que siendo un político pudiese ayudar a mucha gente, y por eso escogió la vía del monje. Hay muchos que creen que la felicidad es sólo posible cuando tenemos mucho dinero, mucha fama, mucho poder y mucho sexo. Esa clase de deseos pertenece a la tercera categoría de alimentos de los que habló el Buda. El Buda ofreció esta imagen para ilustrar su enseñanza: Hay un hombre joven que ama estar vivo, no quiere morir. Y entonces dos hombres muy fuertes le arrastran hacia un lugar donde hay un agujero de carbón encendido y quieren lanzarle dentro de las brasas ardientes para que muera.

Él resistió, pero tuvo que morir porque los dos hombres eran muy fuertes.
El Buda dijo:
“Vuestro más profundo deseo os llevará hacia un lugar donde hay felicidad o infierno.”

Por eso es muy importante mirar en la naturaleza de vuestro deseo profundo, llamado volición. El Buda dijo que el deseo os traerá mucho sufrimiento, si hay deseo de riquezas, sexo, poder o fama. Pero si tienes un deseo de proteger la vida, proteger el medio ambiente o ayudar a la gente a vivir una vida sencilla, con tiempo para cuidarse a sí mismos, amar y cuidar de los seres queridos, esa es la clase de deseo que te llevará hacia la felicidad. Pero si estás empujado por el ansia de fama, riquezas, poder, habrás de sufrir mucho. Y ese deseo te arrastrará al infierno, dentro del agujero de brasas ardientes, y habrás de morir.

Existen gentes en todos los lugares del mundo que consideran la venganza como su más profundo deseo. Ellos se transforman en terroristas. Cuando tenemos odio y venganza como nuestro deseo más profundo, sufriremos también terriblemente, como el joven que era arrastrado por los dos hombres fuertes para ser lanzado dentro del pozo de brasas ardientes. Nuestro más profundo deseo debería ser amar, ayudar y no vengar, no golpear, no matar. Y yo confío que los neoyorquinos tengan esa sabiduría. El odio nunca puede ser la respuesta del odio; toda violencia es injusticia. Responder a la violencia con la violencia sólo puede traer más violencia e injusticia, más sufrimiento, no sólo a los demás, sino también a nosotros mismos. Existe una sabiduría en cada uno de nosotros. Necesitamos respirar profundamente, conseguir calma para tocar la semilla de la sabiduría. Sé que si la semilla de la sabiduría y de la compasión del pueblo americano pudiera ser regada regularmente durante una semana o más, eso traería mucho alivio, disminuiría la cólera y el odio. Y América podría realizar un acto de perdón que llevaría un gran consuelo a América y al mundo. Por eso mi sugerencia es la práctica de estar en calma, estar concentrados, regando las semillas de sabiduría y compasión que hay en nosotros, y aprendiendo el arte de consumir conscientemente. Esto es una verdadera revolución, la sola clase de revolución que puede ayudarnos a salir de esta difícil situación en la que la violencia y el odio prevalecen.

Cojo mi rostro con mis dos manos.
No, yo no lloro.
Cojo mi rostro con mis dos manos
para reconfortar mi soledad.
Dos manos protectoras,
dos manos que nutren,
dos manos impidiendo que mi alma
caiga en la cólera.

http://momentopresentemomentomaravilloso.blogspot.com.es/2009/08/abrazando-la-ira.html