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Paz y Ciencia
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miércoles, 7 de abril de 2021

Winnicott Renace

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Psicoanalista. N° Col.: A-1324 Zaragoza. Gran Vía. Teléfono: +34 653 379 269 Página Web: Conóceme Contacta.            Instagram: @psicoletrazaragoza

(Plymouth, 1896 - Londres, 1971) Pediatra y psicoanalista británico. Estudió en la Universidad de Cambridge y, después de ejercer la pediatría durante más de cuarenta años, se especializó en psicoanálisis infantil. Centró sus estudios en la relación madre-lactante, considerada como una unidad indisoluble, y enunció la teoría del «objeto transicional». Entre sus obras destacan El niño y el mundo externo (1957), Escritos de pediatría y psicoanálisis (1958) y La consulta terapéutica y el niño (1971).

Winnicott dio del desarrollo infantil una visión que integra los procesos de transformación biológica con la elaboración psicológica que el niño hace de los mismos, proceso para el que acuñó el término self (en inglés "sí mismo"). A pesar de que no era un psicoanalista de niños, su contribución en este campo ha sido esencial y duradera. Durante algún tiempo fue discípulo de Melanie Klein, de la cual se distanció ligeramente en el momento de la disputa entre ésta y Anna Freud, hija del creador del psicoanálisisSigmund Freud. Pensador solitario, no sistemático, con intuiciones geniales, fue notablemente influido por su actividad como pediatra.

Para Winnicott no existe "un lactante", sino "un lactante con alguien": de ello se deduce que el crecimiento psicológico del individuo depende de la posibilidad de tener inicialmente a disposición un "ambiente facilitador", es decir, "cuidados maternos suficientemente buenos" que consientan el desarrollo de las potencialidades innatas. Si ese apoyo es deficitario o inexistente, el niño se encuentra expuesto a traumas a los que no consigue hacer frente ("primitivas angustias mortales" o "angustias impensables"), preludio de la evolución psicológica, o bien crea defensas más evolucionadas, a las que el autor denomina "falso Yo". En estos casos, la mente del niño puede asumir parte de las funciones maternas, es decir, el pensamiento se convierte en un sustituto de los cuidados maternos: "el niño se hace a sí mismo de madre por medio del entendimiento, de entender demasiado". La consecuencia es una grave escisión entre el "falso Yo" y el "verdadero Yo" psicosomático, "escondido y quizás perdido".

Donald Winnicott estudió el desarrollo del individuo centrando su atención en el paso del niño del estado de dependencia absoluta al de una dependencia relativa en la que acepta la existencia del "no-Yo". Esta operación fundamental se centra en la capacidad del niño para usar el "objeto transicional", constituido por un juguete, la esquina de una cubierta o cualquier otra cosa, cuya posesión constituye una actividad antidepresiva. La angustia asociada al descubrimiento del "no-Yo" vendría atenuada y elaborada por el objeto transicional, el cual constituiría la zona de la ilusión: no es "Yo" ni "no-Yo", y representa el lugar de paso de la fusión con el ambiente a la separación de éste.

El pediatra británico estableció una conexión entre el buen uso del objeto transicional y el desarrollo del juego, de la creatividad; por el contrario, un mal uso puede conducir al fetichismo, a la mentira, a la drogodependencia o a los rituales obsesivos. Otros aspectos de sus teorías recuerdan conceptos propios del pensamiento kleiniano. "La actividad social -escribe- no puede ser satisfactoria a no ser que se base en un sentimiento de culpa personal respecto a la agresión". Los trabajos más rigurosamente clínicos del autor son coherentes con el desarrollo de su pensamiento, centrándose en la función de "contención" ("holding") del analista y de su marco ("setting"), en el uso de la regresión y en la capacidad del analista de aprender de su propio paciente.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Cuidar al niño

 


Teoría del apego: el amor es una necesidad vital

El apego es una necesidad básica para los seres humanos. El psiquiatra británico John Bowlby fue el primero en estudiar cómo se establece este poderoso vínculo en la infancia.


La teoría del apego describe cómo todo ser humano tiene la necesidad básica para su supervivencia de establecer y mantener un vínculo afectivo fuerte, una primera relación con nuestra figura primaria de apego, habitualmente la madre.

El apego es una necesidad vital tan básica para los bebés como el alimento, por eso la relación de afecto entre los padres y los hijos durante los primeros años de vida como capital para su desarrollo psicológico.

No se trata de dar a los niños todo lo que quieren, sino de ofrecerles consuelo, presencia y atención.

EL ORIGEN DE LA TEORÍA: LOS ESTUDIOS SOBRE EL AFECTO Y EL ABANDONO

El psicoanalista británico John Bowlby (1907-1990) fue quien desarrolló la teoría del apego a partir de su trabajo con delincuentes juveniles, a los que había atendido en una clínica especializada en niños con problemas.

Allí observó que los niños que robaban no eran aquellos a los que habían dado de comer cuando tenían hambre, o consolado cuando lloraban, ni siquiera aquellos que habían dejado juguetes sin recoger. No eran ese tipo de niños que muchos consideran "mal criados". No tenía nada que ver con todo eso.

Vio que el problema no era solo psicológico, sino también social y económico, y que, entre los factores psicólogicos, destacaban “ciertos factores que inhiben la capacidad para formar relaciones”.

Estudió cuidadosamente a 44 niños y adolescentes, enviados a su clínica por robar (a sus propias madres, a otros niños, en comercios o en su puesto de trabajo). Observó que casi todos tenían problemas psicológicos, clasificables en cinco tipos distintos.

  • La falta de afecto era el problema más frecuente (14 niños), especialmente entre los casos más graves, los que llevaban mucho tiempo robando con gran frecuencia: “niños que carecen del afecto normal, de vergüenza o de sentido de la responsabilidad”.
  • Una separación prolongada: Doce de esos 14 niños sin afecto, y otros cinco, habían sufrido en la primera infancia una prolongada separación de sus madres (más de seis meses).
  • Separaciones repetidas: Varios habían sufrido separaciones repetidas o habían pasado por múltiples hogares de acogida.
  • Niños ignorados y madres ansiosas : De los otros 27 niños que no habían sufrido una separación prolongada, unos eran despreciados o ignorados por su padres, otros tenían madres con problemas de conducta, ansiosas o que les reñían constantemente. Sólo en siete casos la madre era “bastante normal”.

En cambio, de otros 44 niños que acudían a su clínica por otros problemas pero no habían robado, ninguna tenía un carácter “sin afecto”, y sólo cinco habían sufrido largas separaciones de sus madres.

Esas primeras observaciones se publicaron en 1944, en la Revista Internacional de Psicoanálisis, con el título "Cuarenta y cuatro ladrones juveniles: sus caracteres y vida familiar". Inicialmente no fue muy bien aceptado.

Las teorías psicoanalíticas imperantes decían que lo que importa no son los hechos de la vida real, sino las fantasías del subconsciente, y que el psiquiatra no debe hablar con sus pacientes de lo que realmente les ha ocurrido, sino de sus sueños.

SEPARACIONES TEMPRANAS: LA RELACIÓN CON LA MADRE

La teoría del apego afirma que es indiferente que la separación sea de la madre biológica o de la adoptiva.

El niño quiere a su madre (o figura materna), aunque esta no le trate bien.

Si la madre es irritable, siempre criticando y regañando, la frustración resultante producirá rabia y agresión en los niños. Esta frustración aumentará en el niño el deseo de afecto y de muestras de afecto, pero también dirigirá su agresividad hacia la madre.

Sin embargo, como el niño también quiere a su madre, se sentirá muy ansioso y culpable por tener malos impulsos hacia ella. Eso llevará a una variedad de reacciones patológicas, usualmente la formación de un carácter rebelde y jactancioso.

LAS INVESTIGACIONES CON HUÉRFANOS

Por su amplia experiencia en la atención a los niños y su interés en los efectos de la separación, la OMS le encargó a Bowlby en 1949 un informe sobre cuál sería la mejor manera de tratar a los numerosos huérfanos de la Segunda Guerra Mundial.

Eso le llevó a hablar con expertos de todo el mundo.

  • Anna Freud, que había estudiado a los niños evacuados de Londres durante los bombardeos.
  • René Spitz, que había descrito el “hospitalismo”, los graves problemas mentales que sufren los niños pequeños ingresados en un hospital sin la compañía de su madre.
  • Konrad Lorenz, el fundador de la etología, que estudiaba el vínculo madre-hijo en las aves.
  • Harry Harlow, que estudiaba los efectos de la separación en las crías de mono.

Finalmente, un resumen de su informe fue publicado en forma de libro, El cuidado materno y el crecimiento del amor. Allí aparece el germen de la teoría del apego, más tarde desarrollada en su trilogía Apego y pérdida, y en otros libros.

LA TEORÍA DEL APEGO DE JOHN BOWLBY

Básicamente la teoría del apego de John Bowlby dice que el apego (el vínculo afectivo fuerte) es una necesidad básica del ser humano, y (casi) todos los niños establecen una primera relación con una figura primaria de apego, que habitualmente es la madre.

Posteriormente irán estableciendo otras relaciones a lo largo de su vida con figuras secundarias de apego: el padre, abuelos, hermanos, amigos íntimos, cónyuge, hijos...

Cuando el niño se separa de su figura de apego, hace una serie de cosas con el objetivo de recuperar el contacto: según la edad, llorar, llamar, hablar, caminar... El resultado final es la reunión, con la cual la conducta de apego desaparece (de momento) y el niño sigue a lo suyo.

Quizás la parte más novedosa de la teoría es el afirmar que el apego es una necesidad básica. Antes predominaba la teoría freudiana del impulso secundario: Los bebés tiene una necesidad primaria, que es la comida. Como casi siempre es la madre la que les da de comer, acaban asociando la presencia de la madre con la satisfacción de esa necesidad, y quieren estar con su madre, incluso cuando no tiene hambre.

Bowlby dice que no, que no es algo secundario, que la necesidad de contacto es tan importante como la necesidad de comer.

Alimentación y apego son dos necesidades básicas del ser humano, y compararlas nos ayuda a entenderlas. Toda la vida comemos, pero distintas cosas y de distinto modo.

Toda la vida tenemos apego, con distintas personas y manifestándolo de distinto modo. El bebé llora en cuando su madre sale de la habitación; el adulto llama a su familia cuando está de viaje.

¿PARA QUÉ SIRVE EL APEGO?

Se cree que el apego sirve para protegerse de los depredadores. Un ejemplo: la oveja está más segura en el rebaño, pero la oveja no piensa “puede venir un lobo”, como no piensa “necesito proteínas”. Simplemente, tiene hambre, o se siente sola. Aunque el lobo esté casi extinguido, la oveja sigue siendo gregaria.

El bebé se comporta igual, aunque no corra ningún peligro y mamá vaya a volver un minuto: llora como si le abandonasen. No está pensando “mamá no volverá”, no piensa nada, es un bebé. Simplemente, los bebés que se han comportado así son los que han sobrevivido, durante millones de años.

Cuando sea capaz de pensar, hacia los tres años, “mamá volverá por la tarde, y mientras tanto me cuidará el abuelo, o la seño, o la canguro, y no corro ningún peligro”, dejará de llorar cada vez que mamá se va. Sigue teniendo apego, pero no lo manifiesta igual.

¿Le han dicho que “si lo coges en brazos, querrá brazos todo el día”? Eso es tan ridículo como “si le das de comer, comerá todo el día”. Cuando empiece a gatear y caminar no querrá brazos todo el día, solo lo justo para comprobar que mamá ha vuelto, y luego a seguir explorando.

TIPOS DE APEGO

Mary Ainsworth, discípula de Bowlby, desarrolló el test de la situación extraña, que permite valorar cómo es el apego del niño (de 9 a 18 meses) con su cuidador primario (habitualmente, la madre).

El test consiste en que la madre se va de la habitación y vuelve en tres minutos. El dato más característico es la respuesta del niño cuando su madre vuelve.

  • El niño con apego seguro juega y explora cuando está con su madre, suele llorar desesperado cuando se va, pide brazos cuando vuelve y rápidamente se tranquiliza y vuelve a jugar.
  • El niño con apego inseguro evitante llora poco cuando se va la madre y no busca el contacto cuando vuelve. Evita a su madre, le niega la mirada.
  • El niño con apego inseguro resistente llora y llora cuando la madre vuelve, se le pega y no se consuela, tarda muchísimo en volver a explorar.

Estos tres tipos de apego son “normales” en el sentido de que ninguno de ellos es una enfermedad mental. Son tres estrategias distintas que elaboran los niños según el trato recibido durante los primeros meses.

El tipo de apego no tiene que ver con la lactancia, ni con el colecho, ni con ir en brazos o en el cochecito. En los primeros estudios, en Estados Unidos, en los años 70, cuando casi ningún niño tomaba pecho más que unas semanas, cuando cogerles en brazos o metértelos en la cama estaba prohibido, estos fueron los resultados:

  • el 65% tenían un apego seguro,
  • el 20% un apego evitante, y
  • el 15% un apego resistente.

En niños africanos que toman el pecho tres años y van todo el día colgados a la espalda de su madre, las proporciones son muy similares.

¿CÓMO SE FORMAN?

El apego seguro: se forma cuando el bebé ve que habitualmente (no “siempre”, sería imposible) le consuelan cuando llora y le atienden en sus necesidades.

El apego evitante: se forma cuando el bebé ve que muchas veces no le hacen caso o no le consuelan. Es tan doloroso pedir consuelo a tu madre y que te lo niegue, que el bebé prefiere no pedir nada, para no recibir una nueva negativa.

El apego resistente: se produce cuando la respuesta de la madre es impredecible, a veces le hace caso y a veces no. Si sólo me hacen caso la mitad de las veces, tendré que llorar el doble.

El apego desorganizado: Este tipo de apego sí que es anormal, y corresponde a niños que simplemente no han conseguido establecer una estrategia, porque nada parece funcionar. Se da a veces en niños maltratados.

APEGO SEGURO Y CONSUELO

Cuando ninguna madre se atrevía a coger al niño en brazos, porque todo el mundo decía que “se malcrían”, la mayoría seguía consolando el llanto. Acudían junto a la cuna, hablaban al bebé, le sonreían, le cantaban, y el bebé desarrollaba un apego seguro.

En cambio, es posible colgarse al niño e ignorarlo, seguir a lo tuyo sin importarte si está cómodo o incómodo, incluso obligarlo a estar en brazos cuando está pidiendo bajar al suelo y jugar.

No es lo mismo “hacer caso al niño” cuando llora que “darle lo que pide”. Si tu hijo pide un caramelo, puedes dárselo, o no. Pero tanto si se lo das como si no, puedes hacerle caso o no.

  • Puedes darle el caramelo en plan “toma, cariño, toma este caramelo” o en plan “ya está bien, me tienes harta, eres un consentido, toma el caramelo y calla de una vez”.
  • Puedes decirle “no, cariño, un caramelo no, que son malos para los dientes” e intentar distraerle con otra cosa, o gritarle “cállate ya, te he dicho que no, y es que no, eres un caprichoso”.
  • Rodrigo Córdoba Sanz. Zaragoza. Teléfono: 653 379 269 N°Col: A1324 . Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Psicoterapia Integraría. Instagram: @psicoletrazaragoza.                            Página Web: Página Web Psicólogo Rodrigo Córdob

martes, 20 de marzo de 2018

El último aliento de Anna Freud




ANNA FREUD 

En los confines últimos de la vida de Anna, después de que durante más de cuarenta años la imagen de su padre desaparecido hubiese sido para ella como una sombra protectora, y el propulsor interiorizado, el inspirador, el animador y el objetivo ideal de su afirmación existencial, en este tramo último y final de su vida, en el aledaño último de su muerte, su principal biógrafa Elisabeth Young-Bruehl pone con estas palabras el proceso descriptivo de la historia de Anna:



"Tan grande fue el sufrimiento de sus últimos días que ni siquiera sus fantasías le sirvieron de ayuda. Durante su larga internación en el hospital, a menudo Manna (su enfermera) la sacó a pasear en un sillón de ruedas hasta un pequeño lago donde podían arrojarles migas de pan a los patos y ver a los niños que jugaban con sus barquitos. Esas excursiones tan alegres le hacían recordar cuando ella salía con su niñera Josephine por Bergasse, pasaba por Ringstrasse y llegaba al parque de los niños donde estaba el lago lleno de peces de colores. Cuando estaban organizando uno de esos paseos para el día siguiente, y pese a lo mucho que le costaba hablar, Anna le pidió a Manna Friedmann que al regresar al hospital parara en Maresfield Gardens 20 (allí es donde se instaló su padre a su salida de Viena, y donde él murió un año más tarde, el 23 de septiembre de 1939, y allí, donde ahora está instalado el Museo de Freud, impresionante por su sencillez y por la fuerza evocadora e irradiadora que desprende, es donde Anna le sobrevivió hasta la madrugada del 9 de octubre de 1982. Allí Manna encontró en el armario de Anna, el viejo abrigo del profesor que sistemáticamente había sido limpiado y acondicionado año tras año desde finales de la guerra".

"Después, prosiguieron rumbo al parque. Anna, que ya se había encogido y tenía apenas el tamaño de una colegiala, iba envuelta en el grueso gabán de su padre".


lunes, 8 de junio de 2015

Anna en la Gestapo

El 22 de marzo de 1938. Anna Freud, incansable luchadora por y para la causa analítica es hecha presa.
Su padre, Sigmund Freud, escribe con cariño sobre su amada hija.
Marie Bonaparte intenta mediar pero la diplomacia desbarata y retrasa sus bárbaros planes,
Freud abandona Viena, pasa por París y llega a Londres.
Rodrigo Córdoba Sanz
Tel_ 653379269

jueves, 14 de agosto de 2014

Anna Freud: su legado

Anna Freud junto a su padre Sigmund

"La mejor interpretación es la que realiza el paciente, más aún cuando se trata de un niño" 
Un ejemplo de cómo el juego puede expresar, transformar y curar, está en el ejemplo del niñito cuyo padre
falleció en un bombardero. Disfruten del artículo. Rodrigo Córdoba Sanz.
El legado de Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, es más que conocido. Pero es probable que ese no sea el caso de su hija Anna, cuyo trabajo tuvo –y sigue teniendo– un impacto en el psicoanálisis infantil.
Anna, la menor de seis hermanos, fue la única que siguió los pasos de su padre.

En un episodio controvertido, también se cree que recibió cierta terapia informal de su padre.Se empezó a involucrar con apenas 13 años, cuando participó en las discusiones semanales de su padre sobre ideas psicoanalíticas.
Para el momento de su muerte en 1982, el trabajo de Anna Freud había revolucionado la forma en que tratamos a los niños en muchos aspectos de la vida: como en los hospitales, con más horas de visitas cuando los niñas están bajo tratamiento, y el sistema judicial, donde ahora se utilizan pantallas y videos cada vez que un niño tiene que dar su testimonio.
Anna creía que para entender el comportamiento normal se necesitaba observar cada uno de los movimientos de los niños más pequeños.
El personal de su guardería en Viena, y más tarde en Londres tras el exilio en 1938 de los Freud durante el nazismo, debía escribir meticulosamente las observaciones de los niños para intentar construir una teoría del desarrollo normal. También fueron entrenados para pensar analíticamente sobre lo que pudiera haber detrás del comportamiento.

Unidad familiar

Un centro en Hampstead, en el norte de Londres, que ahora lleva el nombre de Anna Freud, empezó como una guardería en tiempos de guerra. Abrió en 1941 para ayudar a unos 100 niños que se habían quedado sin hogar tras los bombardeos aéreos.

Freud era profesora y estaba influenciada por las ideas de desarrollo infantil de la pionera Maria Montessori.
La razón por la que abrió una guardería se debe a que creía que existía la necesidad de un ambiente seguro para los niños, cuyas madres estaban muy ocupadas con los esfuerzos de la guerra.
Según el doctor Nick Midgley, un psicoterapeuta infantil del centro, a los niños se les observaba cómo lidiaban con los problemas a través de sus juegos, como el caso de un niño llamado Bertie, cuyo padre murió durante un bombardeo.
"Bertie construía pequeñas casas de papel para después tirarles piedras, pero cada vez que jugaba a esto, en el último momento todos se salvaban", explica Midgley. "Y se dieron cuenta que no fue hasta que pudo hablar con alguien sobre la muerte de su padre que este juego cambió".
El actor inglés Michael Byrne tenía apenas un año cuando su madre soltera lo llevó a la guardería en 1941.
A pesar de que al principio todo el personal se encargaba de todos los niños, Anna Freud introdujo muy rápido el concepto de "unidades de familia".
"Nos pusieron en unidades de familia de cinco o seis", recuerda Byrne, "la idea era que no nos querían institucionalizar y para ello teníamos hermanas y hermanos y una madre suplente".
Su propia madre trabajó durante un tiempo en la guardería. Muchas de las personas que estaban al cuidado de los niños no tenían experiencia, pero Anna Freud pensó que aprenderían de los pequeños.
"Ellos tomaban nota. Todo el tiempo se fijaban en los efectos que esta pesadilla de la guerra tenía en los niños", señala Byrne.

Cambiando con el tiempo

La doctora Inge Pretorius, psicoterapeuta infantil y de adolescentes, quien ahora está a cargo de los servicios para los padres y menores de tres años del centro, explica que fue durante esos años de guerra que Ann Freud "se dio cuenta de la importancia de las relaciones tempranas para el desarrollo y la intervención temprana para prevenir futuras dificultades en el desarrollo del niño".
Este enfoque continúa. Ignorados por los niños, los estudiantes de psicología observan a los de uno a tres años y las luchas que tienen cuando son separados de sus madres o deben aprender a sentarse en la mesa para comer.
Los padres del centro aprecian este enfoque.
Jessica, que tuvo una depresión postnatal, lleva cada semana a su hija de 18 meses.
"Ann Freud se dio cuenta de la importanciaavía hay una conexión con el trabajo de Anna, a pesar de que su"El laboratorio de desarrollo neurocientífico está tratando de observar las áreas del funcionamiento del cerebro que están fuera de nuestra conciencia ordinaria, pero que sustentan los juicios, experiencias, reacciones, relaciones; sobre todo en los niños muy pequeños y en los adolescentes, en lo que está pasando a nivel cerebral que nos pueda ayudar a entender –por ejemplo– si un niño traumatizado se puede beneficiar de una relación con un adulto, dependiendo de si se siente o no capaz de confiar en el mayor".

¿Qué diría Freud de esto? "Ella sentía que no sólo debíamos trabajar de una forma clínica, sino en otras formas de intervención", responde Target. "Pensaría que hubiera visto apropiado el hecho de haber cambiado con el tiempo".

lunes, 11 de agosto de 2014

Melanie Klein: un bosquejo de su persona



MELANIE KLEIN: UNA MUJER QUE FUE LEYENDA

En el surgimiento de las ideas kleinianas hay que recordar el Simpósium sobre análisis infantil que tuvo lugar en mayo de 1927 en la Sociedad Psicoanalítica Británica, donde se mantuvo una dura polémica en torno a las opuestas perspectivas de Melanie Klein y de Anna Freud, que en su Introducción a la técnica del análisis de niñosdestacaba que la conducta infantil en la situación analítica estaba fundamentalmente mediatizada por los hechos vividos en la realidad presente con los padres, en especial en lo tocante a sus aspectos negativos, pensando que era imposible que un chico pequeño estableciera una genuina transferencia, calificando de silvestre el trabajo analítico de Klein, ya que ésta, en un contexto de juegos inocentes y no en el de las asociaciones libres, utilizaba interpretaciones profundas sobre falsos fenómenos transferenciales.

El posicionamiento de Anna Freud se situaba en la línea abierta por Hermine von Hug-Hellmuth, que en un trabajo de 1920, titulado Sobre la técnica del análisis infantil, insistió en la función educativa del psicoanálisis en la niñez, propugnando que a través del mismo debían inculcarse valores morales, estéticos y sociales, lo que fue absolutamente rechazado por Klein que asumió la posibilidad de un análisis en toda regla del niño pequeño. Ha de tenerse en cuenta en todo caso que para Klein la transferencia, esencial para un trabajo analítico, no suponía la reedición de una pasada neurosis infantil, como se entiende en el modelo freudiano, sino la impregnación de las relaciones de la vida ordinaria (relaciones con los objetos externos) con productos procedentes de la fantasía inconsciente que ocasionaba la realidad subjetiva (relaciones con los objetos internos), lo que sería válido tanto para el niño como para el adulto, aconteciendo lo patológico cuando tiene lugar una invasión excesiva de la fantasía interna inconsciente en la vida externa. Por otro lado, la técnica del juego, y el soporte teórico que implica, lo consideró un elemento sustitutivo de la asociación libre de ideas que podía tener lugar en los adultos y no en los pequeños.

Aunque en el terreno técnico se produjo con el paso del tiempo un cierto acercamiento entre Anna Freud y Melanie Klein, aceptando aquélla la posibilidad de tratar niños antes del período de latencia y emplear el juego como un instrumento técnico, como puede verificarse en la versión de 1946 de su Introducción a la técnica del análisis de niños, que apareció entonces con el título de Psicoanálisis de niños, en el campo teórico, por el contrario, el alejamiento entre ambas se fue acusando progresivamente, sobre todo después de que Klein concretara definitivamente sus teorías de las posiciones y de las relaciones objetales precoces, a partir de mitad de la década de los años cuarenta, dado que con esto dejaba de lado el tradicional complejo de Edipo como fuente central del desarrollo normal y patológico en favor de la llamada posición depresiva y situaba la aparición del yo y superyó muy precozmente, además de darle una prioridad total a la pulsión tanática sobre la erótica. Todo ello abocó, en tales fechas, a grandes controversias en el seno de la Sociedad Psicoanalítica Británica, lo que desembocó en la constitución en la misma de dos grupos de formación, uno con los seguidores de Anna y otro con los afines a Melanie. A partir de entonces la escuela kleiniana se autonomizó en el seno de dicha Sociedad, aunque hacia la mitad de la década de los cincuenta, empezaron algunas deserciones a causa de las divergencias respecto al papel de lo constitucional en el desarrollo y en la psicopatología y más concretamente en cuanto al protagonismo de la envidia innata; así mismo tampoco había acuerdo en lo tocante a la función de la contratransferencia y las subsiguientes intervenciones del terapeuta.

viernes, 1 de agosto de 2014

Adolescencia



“…Los adolescentes son excesivamente egoístas y se consideran el centro del universo y el único objeto de interés y, sin embargo, en ninguna otra época de la vida ulterior son capaces de tanto autosacrificio y devoción. Forman las relaciones amorosas más apasionadas para romperlas tan abruptamente como empezaron. Por una parte se arrojan con gran entusiasmo a la vida de la comunidad y por la otra, tienen una nostalgia abrumadora por la soledad: oscilan entre la sumisión ciega a un guía escogido por ellos mismos y la rebelión desafiante contra cualquier autoridad y contra todas las formas de ésta. Son egoístas y están orientados de manera material, y al mismo tiempo están repletos de idealismo enormemente elevado. Son ascéticos, pero repentinamente pueden hundirse en el goce instintivo más primitivo. En ocasiones, su conducta para con otras personas es ruda y falta de consideración, no obstante , también sosn quisquillosos en extremo. Las variaciones de su carácter, van desde el optimismo, albergado en un corazón ligero, al pesimismo más negro. Unas veces trabajan con infatigable entusiasmo y otras son apáticos y perezoso….”

Según el psicoanalista argentino Luis Kanciper (El complejo fraterno, 2004): “…La adolescencia, es, precisamente,, la etapa privilegiada de la resignificación y de la alternativa, en la que el sujeto tendría la opción de poder efectuar transformaciones inéditas en su personalidad. Representa el “segundo apogeo del desarrollo” (Freud, S. 1926). Es “el momento más importante y, a la vez, más dramático de la vida; representa un momento trágico: el fín de la ingenuidad infantil”   

Donald Winicott decía que:”…los padres tratan de sobrevivir, tratan de tolerar el hecho de ser “eliminados” por los adolescentes”. El YO fuerte del período de latencia recibe un gran aporte pulsional del Ello y entra en regresión, toda la fenomenología visible como la rebeldía y la oposición le permiten al adolescente la discriminación, la diferenciación, ya no es “su majestad el bebé”, los padres exigen, frustran y se enfrentan con los jóvenes. El super yo es fundamental para que el Yo tolere el ataque de las pulsiones del Ello, con un Edipo que vuelve a reinar y sin el impedimento biológico se vuelve más peligroso, por eso el super yo viene en ayuda y se resignifica la Ley del tabú del incesto.

    “LOS PROFESIONALES DEL CAMPO DE LA SALUD QUE TRABAJAN CON ADOLESCENTES TIENE QUE TENER LA CAPACIDAD DE PODER ESCUCHAR A LOS JÓVENES SIN JUZGARLOS, RESPETANDO SU AUTOESTIMA, SU PUDOR Y TENIENDO UN PROFUNDO Y ADECUADO CONOCIMIENTO DE SU PSICOLOGÍA PARA PODER COMPRENDERLOS Y ASISTIRLOS TANTO EN SUS MANIFESTACIONES CONDUCTUALES NORMALES COMO PATOLÓGICAS” (Quiroga, S.; 1986, La adolescencia. UBA).


viernes, 13 de junio de 2014

Anna Freud Vs Melanie Klein


Ana Freud VS Melanie Klein... seguidoras de un pensamiento o pioneras psicoanaliticas.

Dos famosas seguidoras del Psicoanálisis Freudiano, dos grandes expositoras de la psicología infantil, pero a la vez dos mujeres con pensamientos controversiales y opuestos.
Por un lado Ana Freud fiel discipula de su padre, a tal punto de priorizar en sus ideas, incluso después de su muerte.
Respaldándo así la idea de que en el niño no existía presencia de el Superyo, tampoco de el Yo, ya que según ella estos dos se presentan con el desarrollo del infante. Respaldó la teoria de que en el niño existen dos instintos: el eros y la muerte. Continuo con las hipótesis de Freud acerca la pulsión agresiva, la teoría de la
angustia y la noción de defensa como técnica para evitar el conflicto.

Mientras Melanie Klein se diferenció de las teorias freudianas al afirmar que en el niño se desarrolla tempranamente el Yo y el Superyo. Para Klein este Superyo es precoz y seria capaz de sentir culpa, defendiendo la importancia de esta culpa (depresión), afirmando que el ser humano necesita la presencia de este sentimiento para entrar a reparar. 
Aportó en el tema del simbolismo y el juego. Según su pensamiento el juego del niño simboliza para ella fantasías y elaboración de neurosis. Apesar de tener notorias diferencias con el pensamiento original freudiano toma de este la teoría de la agresividad e incita a la importancia de esta.

Ana Freud y Melanie Klein, son el gran ejemplo de la interpretación racional humana, en la cual de un mismo pensamiento logran surgir muchas variantes. Pero ante todo son dos grandes psicoanalistas que hoy en día son referentes claves en el entendimiento de los mecanismos de defensas y de la importancia del desarrollo infantil.

domingo, 8 de junio de 2014

Polémica entre Anna Freud-Melanie Klein y el Establishment



Este artículo analiza las "vicisitudes" entre Anna Freud y Melanie Klein. La segunda fue quien triunfó en el seno de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y la más estudiada.
Klein fue maestra, después de analizarse con grandes maestros como Ferenczi o Abraham. Ellos le influyeron mucho en su posterior labor, orientación y selección de temas.
También influyó en Donald Woods Winnicott, quien llegó a decir, desde el "Middle Group": "Sufrí la influencia de Melanie Klein". A Winnicott no le gustaba, ni compartía las atribuciones del instinto de muerte y un Edipo tan temprano como postulaba Klein. No obstante existió una clara admiración puesto que el trabajo de Klein sobre "Psicoanálisis de niños" fue, para Winnicott verdaderamente esclarecedor. Klein fue una mujer depresiva, su biografía está salpicada de pérdidas, y es el duelo uno de los conceptos que más elaboró.
En definitiva, La teoría es predicado del sujeto, nunca es aséptica, estamos atravesados de nuestras vivencias y Melanie Klein no pudo quitar estas investiduras. Les dejo con un fragmento muy interesante.
Rodrigo Córdoba Sanz, Psicólogo y Psicoterapeuta

POLÉMICA ENTRE ANNA FREUD-MELANIE KLEIN Y EL ESTABLISHMENT



El debate se transportó posteriormente de la arena vienesa a la londinense. Aquí conviene analizar el estado teórico de ambas autoras en ese momento histórico, es decir, entender sus conceptos sobre las relaciones de objeto en la discusión de 1942-1944. El impacto de la controversia en la institución científica psicoanalítica es revisado por Holland (1990) quien subraya el carácter positivista del conocimiento en la tradición británica en los debates (2) Sobre éste debate en concreto King, y Steiner (1991) realizan una reseña histórica. Según Laurent (1997), Lacan reflexionó críticamente sobre las nociones de ambas autoras en el debate en el Seminario 4 La relación de objeto (1956-1957).
En el conflicto surgió una solución de compromiso que evitó la escisión institucional de la Sociedad Británica de Psicoanálisis con la conformación de un grupo intermedio creado por Winnicott, un espacio transicional.
El psicoanálisis infantil como técnica de tratamiento de una relación directa niño - analista, comenzó realmente con Hermine Hug-Hellmuth desde 1913 (3). Su técnica combinaba la interpretación del material inconsciente a través de la observación del juego compartido en los hogares de los pacientes con apoyo pedagógico. Durante la década de los veinte Melanie Klein y Anna Freud elaboraron sus enfoques sobre la cura analítica del niño (Kris, 1933). La primera sobre la interpretación de los símbolos de lo inconsciente y la segunda sobre las defensas del yo.
El primer encuentro de Anna Freud y Melanie Klein fue en la Sociedad Psicoanalítica de Viena el 17 de diciembre de 1924. Anna Freud mostró cautela ante la teoría de Melanie Klein. Sin embargo, comenzó su ataque en la Sociedad Psicoanalítica de Berlín en septiembre de 1927, con una disertación sobre la técnica del psicoanálisis del niño, Melanie Klein solicitó a Jones que le organizase un simposium para responder institucionalmente a la crítica de Anna Freud. Más adelante Waelder la criticó teóricamente en Viena en 1935 y Melanie Klein no pudo enfrentarse al grupo de Viena en 1937 de manera directa.

1. La técnica de Anna Freud.
Anna Freud propone un periodo de preparación para educar al niño en un futuro paciente. El intento es establecer confianza, "convertir en interior la decisión exterior de analizarse". Emplea tres semanas de prueba, trata de convencer a los padres del beneficio del tratamiento, con el objetivo de "crear las precondiciones necesarias para iniciar un verdadero análisis: la conciencia del sufrimiento, la confianza y la resolución de analizarse" (A. Freud, 1927, p. 21). Durante este periodo de prueba la analista tejía y hacia labores de punto, ayudaba al paciente a redactar cartas y cuentos. En el momento en que se establece el vínculo de confianza se inicia el periodo analítico, o sea, la transferencia positiva (4).
La psicoanalista obtiene información de los padres para completar la historia del caso y se entrevista con ellos periódicamente para conocer el avance de la cura. Por su parte la familia colabora en el análisis con reportes sobre el niño.
Las técnicas durante el tratamiento son la interpretación de los sueños en búsqueda de los rastros, junto con el niño. Otro recurso es la narración de los ensueños diurnos. El dibujo es un auxiliar para visualizar la problemática del paciente y finalmente, el juego es útil corno procedimiento analítico.
Es básico el análisis de la transferencia con énfasis en la positiva. Incluso se acude a todos los recursos disponibles para disolver la transferencia negativa, porque sus manifestaciones son vivencias como obstáculo cuando se pretende liberar material reprimido de lo inconsciente, causando la resistencia del yo. Anna Freud subraya que en realidad el niño es incapaz de establecer la neurosis de transferencia porque sus padres se encuentran presentes en su ambiente inmediato. El enfoque consiste en dirigir la estrategia hacia el hogar del niño. El mundo exterior es importante para comprender la dinámica afectiva del niño. "Son evidentes las múltiples interrelaciones entre... superyó y los objetos a los cuales debe su establecimiento, pudiéndose compararlas a las que rigen entre dos vasos comunicantes" (A. Freud, 1927, p. 84).
La psicoanalista pretende ocupar el ideal del yo del niño y analizar entonces la doble labor curativa y pedagógica (5). Prohibir y permitir, liberar y coartar simultáneamente. La meta del psicoanálisis infantil es desarrollar el yo hacia la síntesis, modificar el carácter, la producción de identificaciones sobre el yo, y alcanzar un superyó tolerante.

2. La técnica de Melanie Klein.
El psicoanálisis del niño comienza en la primera sesión. El trabajo es con las cantidades de angustia y culpa, La angustia es una expresión de las resistencias y la herramienta es la interpretación.
La técnica del juego es la vía de acceso al material inconsciente. Los juguetes son los instrumentos para conocer la fantasía inconsciente (6). Por lo tanto, la conexión es con el inconsciente del niño. "La representación por medio de juguetes en realidad, la representación simbólica en general, al estar hacia cierto punto alejada de la persona misma del sujeto— está menos investida de angustia que la confesión por la palabra hablada" (Klein, 1927, p. 95).
Las transferencias positiva y negativa son manejables. La transferencia negativa se interpreta. En el niño surge la neurosis de transferencia. "Cuando analizo niños —escribe Klein— observo que sus síntomas cambian, que se acentúan o disminuyen de acuerdo con la situación analítica. Observó en ellos la abreacción de afectos en estrecha conexión con el progreso del trabajo y en relación conmigo. Observo que surge angustia y que las reacciones del niño se resuelven en el terreno analítico" (Klein, 1927, p. 101).
El psicoanálisis se ocupa del complejo de Edipo formado con la frustración derivada por el destete. Se analiza la relación con los objetos introyectados en el mundo interno.
El superyó es conformado en la infancia temprana. Por lo tanto comprender su severidad, en relación con los impulsos canibalísticos y sádicos, la castración, la sensación de estar cortado en pedazos, devorado y con terror de las vivencias inconscientes.
El psicoanálisis es aplicado a niños de tres a seis anos de edad. La meta es, no obstante que el superyó se muestra permanentemente como resistente, sin alterar su núcleo, reducir su poder. Comprender la estructura del superyo.

3. Crítica de Anna Freud a Melanie Klein.
Melanie Klein sustituye a la asociación libre por la técnica de juego, instrumento esencial para la observación del niño pre-verbal. Las interpretaciones revelan el significado simbólico oculto en cada juego. Sin embargo, es equívoco porque para Anna Freud el niño en este periodo no cuenta con representaciones. En rigor, la técnica de juego es contra-indicada en los infantes muy pequeños.
El furor de interpretación es un error. Cuando M. Klein interpreta cada pauta de actuación hacia la analista y los objetos del consultorio. "Melanie Klein... cree poder deducir la existencia de una actitud ambivalente del niño frente a su madre cuando aquel se muestra hostil a la analista en la primera sesión, rechazándola o atacándola". (A. Freud, 1927, p. 70). Según Anna Freud que por el vínculo de cariño con su madre es común en el niño no dirigir su afecto a otras personas (sic).

4. Crítica de Melanie Klein a Anna Freud.
Los juicios de Klein son contundentes y certeros. Están dirigidos a los graves errores de Anna Freud que implican su desvío a la esencia de la técnica psicoanalítica. El procedimiento de Melanie Klein es desmontar, con lucidez, cada una de las ideas de Anna Freud. No deja títere con cabeza. En primer lugar Anna Freud no analiza el complejo de Edipo. Tampoco revisa con profundidad las pulsiones. Emplea la angustia para su servicio y no intenta resolver los sentimientos de culpa. Con todo, no promueve la neurosis de transferencia porque deja pasar sin tocar, la transferencia negativa. "El peligro temido por Anna Freud, de que el análisis de los sentimientos negativos de un niño hacia sus padres arruinará su relación con éstos, es siempre y bajo toda circunstancia inexistentes " (Klein, 1927, p. 125). Para Melanie Klein el análisis de niños muy pequeños revelan las tendencias hostiles, los sentimientos de culpa originados por la frustración oral, y edípica, que iluminan la sesión con estos contenidos y libera al paciente.
Otra crítica es introducir asuntos pedagógicos, en lugar de ajustarse al método de psicoanálisis, incluso, convertirse en agente educativo desvía su desempeño propio del psicoanalista y la consecuencia es el bloqueo de las pulsiones reforzadas a mantenerse reprimidas.

5. Marco teórico psicoanalítico de Anna Freud y Melanie Klein.
El asunto de la discusión técnica sobre la transferencia negativa es el enfoque teórico sobre la agresión, la pulsión de muerte, el complejo de Edipo y el superyó. Si Anna Freud no asume la hostilidad en la transferencia es porque su noción de agresión es una defensa del yo que emplea la proyección, el sujeto entonces considera que la fuente de su ira es el mundo externo.
Por otra parte, la analizabilidad del niño remontada por Anna Freud a la fase de latencia es porque se adhiere al punto de vista genético considerando al superyó como un derivado del sepultamiento del complejo de Edipo. Las normas morales internalizadas son un suelo fértil para el enfoque pedagógico en la cura. En cambio, Melanie Klein enfoca el tratamiento psicoanalítico a niños muy pequeños, porque construyó su teoría sobre la referencia de que en la vida psíquica del bebe se encuentra el origen del complejo de Edipo con el destete. y la manifestación del superyó con las fantasías de aniquilamiento. "Pero el comienzo mismo de los deseos edípicos, se conecta, ya con incipiente miedo a la castración y sentimientos de culpa" (Klein, 1928, p. 38).
En el fondo de las críticas se encuentra el marco de referencia epistemológico de las dos autoras. Anna Freud es ambigua a la noción de la pulsión de muerte en 1927, por eso se adhiere relativamente a la teoría de Sigmund Freud. Incluso en la presentación de la guía de los escritos de Freud [1986] señaló que el dualismo de las pulsiones de vida y de muerte se convirtió en motivo de conflicto entre los psicoanalistas, sin asumir ningún rol protagónico.
Melanie Klein asimiló la noción de introyección de Ferenczi y el concepto de fase oral-sádico de Abraham y se adhirió a la pulsión de muerte de Freud. La pulsión de muerte está imbricada con la agresión. Las ansiedades derivadas del complejo de Edipo se manifiestan en el temor a ser devorado y destruido. "El niño mismo desea destruir su objeto libidinoso mordiéndolo, devorándolo y cortándolo, lo que le provoca angustia, ya que el despertarse de las tendencias edípicas es seguido por la introyección del objeto, el que se transforma entonces en alguno de quien se debe esperar un castigo. El niño en consecuencia, teme ahora un castigo que corresponde a su ataque; el superyó se transforma en algo que muerde, devora y corta" (Klein, 1928, p. 39). Para Fenichel (1937) son incomprensibles los estadios tempranos del superyó porque los conflictos entre las pulsiones y la frustración de las pulsiones por el mundo externo es una tendencia que se internaliza.
Melanie Klein construyó su teoría en función de la practica clínica, las manifestaciones de los temores procedentes de la voracidad, la castración, el sentimiento de culpa, generó la reflexión psicoanalítica para construir una nueva epistemología. Su teoría explicativa y comprensiva de los procesos psíquicos del sujeto en su primer año de vida, Petot (1979) reveló que los dos descubrimientos básicos de Melanie Klein son, entre 1927 y 1932, el de una fase de apogeo del sadismo, punto de fijación de la psicosis, y el de un mecanismo, la reparación, que permite superarla.
Para Melanie Klein, según Petot, los objetos introyectados eran objetos malos, amenazadores, ansiógenos y severos más que los objetos reales. Estos objetos introyectados, son el núcleo del superyó. El objeto interno es la introyección —en el interior— de objetos malos atacados por el sadismo; hay imagos buenos y malos, introyección de objetos buenos. Es el mundo interno.
Anna Freud solamente contaba hasta la polémica del ‘27 con la teoría de Freud. Posteriormente la teoría psicoanalítica del yo le proporcionó la cobertura referencial necesaria para sus reflexiones. Su interés por el yo fue simultáneo al de Hartmann, aunque ella se centré en el proceso defensivo. Más adelante, en el transito británico referiremos las aportaciones precisas que Anna Freud asimiló de Hartmann. Pero antes de transferir nuestra reflexión al suelo inglés revisemos el origen de la historia de vida psicoanalítica de Anna Freud y Melanie Klein.



sábado, 7 de junio de 2014

Adolescencia

      La adolescencia es una etapa de la vida de los seres humanos signada por crisis que se extiende cronológicamente desde los 12 hasta los 18-20 años aproximadamente, teniendo variaciones según la época histórica y la cultura que la sustenta. Se considera que comienza como un hecho biológico y culmina con transformaciones psicológicas  y psíquicas. 








ALGUNOS INVESTIGADORES RECONOCEN TRES FASES O MOMENTOS:

1)   UNA ADOLESCENCIA TEMPRANA (que va de los 10 a los 13 años)

2)   UNA ADOLESCENCIA MEDIA (de los 13 a los 15 años) y

3)   UNA ADOLESENCIA TARDÍA O FASE RESOLUTIVA DE LA ADOLESCENCIA (de los 15 a los 18-20 años).

La maduración hormonal va a producir durante la pubertad o adolescencia una serie de cambios profundos en el cuerpo del púber y como consecuencia también en el psiquismo del mismo, cambios que son característicos de esta etapa vital.

Estas transformaciones propias y específicas de la adolescencia, producen una serie de síntomas y signos que muchos autores han dado en llamar elsíndrome normal de la adolescencia, en el mismo tiene un papel fundamentalla angustia y sus diferentes manifestaciones. Algunos estudiosos gustan llamarlo estadio tumultuoso (“adolescent turmoil”).
         Dentro del campo psicoanalítico Sigmund Freud se ocupó de la pubertad en su obra denominada Tres ensayos para una teoría sexual (1900), en el Punto III: La metamorfosis de la pubertad.
Propuso pensar, apoyándose en su experiencia clínica, que durante la pubertad  se producían una serie de modificaciones estructurales en el aparato psíquico, sobre todo a nivel del super Yo, con la constitución de un nuevo lugar al que denominó Ideal del YO, así como el surgimiento de las identificaciones secundarias  y el rasgo de carácter .
         También su hija Ana Freud describía muy bien la adolescencia diciendo que:

         “…Los adolescentes son excesivamente egoístas y se consideran el centro del universo y el único objeto de interés y, sin embargo, en ninguna otra época de la vida ulterior son capaces de tanto autosacrificio y devoción. Forman las relaciones amorosas más apasionadas para romperlas tan abruptamente como empezaron. Por una parte se arrojan con gran entusiasmo a la vida de la comunidad y por la otra, tienen una nostalgia abrumadora por la soledad: oscilan entre la sumisión ciega a un guía escogido por ellos mismos y la rebelión desafiante contra cualquier autoridad y contra todas las formas de ésta. Son egoístas y están orientados de manera material, y al mismo tiempo están repletos de idealismo enormemente elevado. Son ascéticos, pero repentinamente pueden hundirse en el goce instintivo más primitivo. En ocasiones, su conducta para con otras personas es ruda y falta de consideración, no obstante , también sosn quisquillosos en extremo. Las variaciones de su carácter, van desde el optimismo, albergado en un corazón ligero, al pesimismo más negro. Unas veces trabajan con infatigable entusiasmo y otras son apáticos y perezoso….”

         Otros seguidores de los postulados psicoanalíticos como Melanie Klein en Inglaterra, si bien escribió algunos artículos sobre la adolescencia, no hizo un estudio específico de la misma. No le daba características particulares  y dejaba fuera de su estudio las problemáticas del Yo y el narcisismo. Posteriormente Peter Blos, identificado con la Escuela psicoanalítica norteamericana, y con la teoría de las relaciones objetales propuesta por Melanie Klein,  desarrolló una línea para pensar las modificaciones que se producirían en el psiquismo del adolescente. El tema de la adolescencia surgió como interés en Peter Blos estando en Viena, cuando él era estudiante de Biología junto a Eric Eriksson. Ambos se interesaron por la docencia y trabajaron en el Primer Jardín de Infantes Psicoanalítico que fundaran Anna Freud y Dorothy Doleman.
 Para este autor los cambios que se producen durante la adolescencia a nivel del psiquismo (o aparato psíquico) son fundamentalmente en el interior del Yo y en el Super Yo con la organización  de un nuevo lugar psíquico, el Ideal del Yo. Al emigrar a EEUU, debido a la persecución nazi,  tanto Blos como Ericsson toman contacto con otros psicoanalistas y se interesan por el tema de la adolescencia y sus características, trabajando clínicamente sobre todo con jóvenes que habían cometido delitos.
Para Peter Blos durante la adolescencia se producen una serie de tareas que deberán cumplirse a nivel psíquico: a) realizar una segunda individuación (o subjetivación), ya que la primera se produjo durante el desarrollo del psiquismo en la infancia; b) asentar la sexualidad definitiva ; c) elaborar los traumas residuales que llevan a la formación del carácter y d) elaborar una genealogía del Ideal del Yo.


         Otros psicoanalistas postfreudianos como Jaques Lacan en Francia no consideran la adolescencia en términos evolutivos ni de etapa, ya que consideran que el psiquismo se estructura durante los primeros años de la vida y la problemática Edipica está presente desde el comienzo, por lo tanto si hay cambios posteriores no son cambios estructurales. Se discute si se puede hablar de la adolescencia como una etapa del desarrollo, en caso de ser así se la considera del campo de la Psicología y no del Psicoanálisis.
         También  la escuela psicoanalítica argentina ha realizado importantes aportes al conocimiento de las transformaciones psíquicas durante la adolescencia, sobre todo Arminda Aberasturi (psicoanalista y psicopedagoga) y Mauricio Knobel (psicólogo y psicoanalista) crean la conocida teoría de los duelos como fenómenos visibles y fuente de cambios a nivel psíquico. Tomando la propuesta freudiana respecto de que el duelo es el trabajo psíquico necesario para la elaboración de las pérdidas, sean éstas reales o simbólicas, ambos autores consideran que durante la adolescencia se producen una serie de pérdidas simbólicas que fuerzan al aparato psíquico a realizar un trabajo de duelo que permite la elaboración de las mismas.
         Los tres duelos fundamentales serían: 1) el duelo por la pérdida del cuerpo infantil; 2) el duelo por la pérdida de la identidad sexual infantil y 3) el duelo por la pérdida de los padres de la infancia.

         Estas pérdidas objetales deben entenderse como representaciones psíquicas que investidas libidinalmente deberán perderse simbólicamente para poder construir o investir nuevas representaciones más acordes con el momento del desarrollo que el adolescente está atravesando en su proceso hacia la adultez.
         El trabajo psíquico de elaboración de dichas pérdidas configura verdaderos duelos que producen sufrimiento psíquico, frente a esto el Yo recurre a un mecanismo de defensa que es la desmentida o desconocimiento, trayendo como consecuencia una escisión del Yo ¸ en un yo realidad, regido por el principio de realidad y que percibe los cambios y las transformaciones, y un Yo placer que se aferra nostalgiosamente a las representaciones propias del psiquismo infantil.
         Para Peter Blos por eje. no hay verdaderas pérdidas sino un pasaje de libido de una representación a otra. De todas formas tanto Freud como  Blos acuerdan en afirmar que durante la adolescencia se producen transformaciones a nivel del psiquismo y específicamente es en el super YO con la organización del Ideal del Yo el cambio fundamental.
Recordemos que de acuerdo a la segunda tópica freudiana (o segunda teoría de los lugares psíquicos) es en el super yo donde se estructura el Ideal del Yo y esta instancia es con la que el Yo se medirá, es a lo que aspira llegar el Yo .La posibilidad de pensar en la existencia de duelos como postularan los psicoanalistas argentinos está dada en el hecho de que para Freud hay una pérdida del objeto que produjo la primer experiencia de satisfacción y que no volverá a ser reencontrado .
Fenomenológicamente todos estos procesos producen sentimientos de tristeza, pérdida, sensación de vacío, soledad, abandono y desamparo, lo que lleva a describir un verdadero síndrome normal del adolescente.
Durante la adolescencia se produce la sensación de pérdida del objeto libidinal (el que se corresponde con la etapa oral ), sumada a intensas demandas pulsionales (producto del empuje hormonal), junto a un yo débil y un super yo que se está modificando. El yo se debilita por la etapa de crisis, y vuelve a reinar la conflictiva edípica, pero con el agregado de que la biología hace posible lo que en la infancia no era posible; el empuje pulsional sostenido en la eclosión hormonal , con la presencia de las erecciones en el varón y los humedecimiento y los cambios corporales madurativos en las mujeres, los deseos sexuales manifiestos, etc., se imponen al joven y a la joven.
         La pulsión genital alcanza su primacía y empuja al adolescente a la búsqueda de un objeto exogámico (otro sujeto fuera del grupo familiar con quien mantener un encuentro sexual y genital).
         La salida de la “sexualidad infantil”, caracterizada por ser autoerótica,  la búsqueda del objeto sexual exogámico, el afianzamiento de la identidad sexual definitiva hacia la elección de la homosexualidad u heterosexualidad o bisexualidad,  junto a la decisión psíquica de iniciar las relaciones sexuales, conforman las vicisitudes psíquicas y fenomenológicas del adolescente.

         Muchas veces se asocia la palabra adolescencia con sufrimiento, aunque la etimología  de la palabra adolecer es  crecer o desenrrollarse, sin embargo  se fue instalando un nuevo significado por la influencia de la teoría de los duelos. En realidad se produce un campo dinámico entre los adolescentes y los adultos (padres) en relación al sufrimiento porque generalmente la adolescencia de los hijos suele coincidir con el ingreso de los adultos (padres) en la crisis llamada de la mitad de la vida , a veces correspondiendo con el ingreso a los ciclos menopáusicos en las mujeres y la andropausia en los hombres.

Según el psicoanalista argentino Luis Kanciper (El complejo fraterno, 2004): “…La adolescencia, es, precisamente,, la etapa privilegiada de la resignificación y de la alternativa, en la que el sujeto tendría la opción de poder efectuar transformaciones inéditas en su personalidad. Representa el “segundo apogeo del desarrollo” (Freud, S. 1926). Es “el momento más importante y, a la vez, más dramático de la vida; representa un momento trágico: el fín de la ingenuidad infantil”   

Donald Winicott decía que:”…los padres tratan de sobrevivir, tratan de tolerar el hecho de ser “eliminados” por los adolescentes”. El YO fuerte del período de latencia recibe un gran aporte pulsional del Ello y entra en regresión, toda la fenomenología visible como la rebeldía y la oposición le permiten al adolescente la discriminación, la diferenciación, ya no es “su majestad el bebé”, los padres exigen, frustran y se enfrentan con los jóvenes. El super yo es fundamental para que el Yo tolere el ataque de las pulsiones del Ello, con un Edipo que vuelve a reinar y sin el impedimento biológico se vuelve más peligroso, por eso el super yo viene en ayuda y se resignifica la Ley del tabú del incesto.
         Las desinvestiduras son fuente de angustia y se necesita algo externo para calmarla. Winicott plantea que el mundo exterior le ofrece al adolescente objetos como el grupo de pares que serán sostén de la identidad y ofrecerán pertenencia, aunque sean transitorios. Se busca aprobación, sostén, suministros narcisistas hasta que se resuelva la autonomía. Pero no todo objeto fuera del grupo familiar es exogámico ya que los objetos transitorios (como los pares, el grupo de amigos íntimos, etc.)  no funcionan como exogámicos dentro del psiquismo del adolescente. Llamamos objeto exogámico  al que comienza a tener estatuto de objeto independiente , discriminado, respetado como otro y que es investido libidinalmente .
        
         Se observa una regresión normal en los adolescentes, que se hace visible en lo conductual (en los comportamientos) que se sostiene en una ambivalencia afectiva muy intensa, aumenta la oralidad y la analidad, expresada en conductas alimentarias alteradas (tanto bulímicas como anoréxicas , mezclas de sabores y olores, colores, etc. en las comidas) los flatos, la mugre, el desorden, las explosiones, las rabietas, la retracción, los bajones anímicos, etc.
         Finalmente la vida sexual del adolescente deberá modificar su meta ya que no será solo autoerótica como en la infancia, aunque guarde rasgos autoeróticos en las conductas masturbatorias, la meta sexual del adolescente se dirige al encuentro con el cuerpo de otro sujeto, ya no solo en su propio cuerpo, las pulsiones sexuales caen bajo el primado de una zona erógena en particular, la genital. Según la propuesta original de Freud en la adolescencia se logra el reconocimiento de la diferenciación sexual entre masculino y femenino. La pulsión sexual de ser fundamentalmente autoerótica en la infancia pasa a hallar el objeto sexual , por lo tanto surge una nueva meta sexual en el otro y con el otro, así  las dos corrientes sexuales (la tierna y la sexual) se dirigen al objeto exogámico, poniéndose al servicio del placer heteroerótico y finalmente en la reproducción.