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lunes, 1 de marzo de 2021

Disease Mongering

 



Que la salud da dinero lo sabemos todos, incluso que haya empresas que se dediquen a curarnos la salud y nos podamos beneficiar todos nos parece más que razonable, el problema es cuando ese negocio vaya más allá del objetivo de generar salud.

De un tiempo a esta parte nos hemos acostumbrado a poder comprar todo lo que necesitamos o queremos. Si precisamos transporte podemos elegir ir en bus o comprarnos un coche; si queremos entretenimiento podemos elegir TV, libros, revistas, etc.; podemos tener control externo de los acontecimientos que nos ocurre o nos puede ocurrir (seguro de vida, jubilación, etc.); y de la misma manera en el ámbito de la salud podemos llegar a invertir mucho dinero si percibimos que no hemos alcanzado el nivel óptimo que esperamos o nos hacen creer que deberíamos tener.

El propósito de este artículo es ver cómo nos intentan vender enfermedades (o se exageran la gravedad) donde no las hay , creando alarmismo (gente sobre-preocupada) para que haya un comportamiento de compra que consiga hacernos sentir seguros. Alguno ejemplos en nuestro día a día son los anuncios de Actimel, la psicosis que nos transmitieron con la necesidad de conseguir una vacuna para la Gripe A o la amenaza europea del Ébola. Al crear miedo y preocupación aumenta el consumo. Esto puede llegar en algunas ocasiones a inventarse enfermedades donde no las hay.

Contextualización: La salud como negocio, más allá de lo ético.

Los laboratorios farmacéuticos (empresas) viven de los beneficios obtenidos al fabricar, distribuir y vender los medicamentos con los cuales mejoramos en salud. Nosotros, los pacientes, acudimos al médico para poder conocer y controlar nuestro malestar y en muchas ocasiones esperamos que su respuesta sea recetarnos medicación. En rol del paciente suele ser pasivo ya que partimos de la base que somos ignorantes en cuanto a conocimientos médicos (tenemos sensación de vulnerabilidad), las farmacéuticas conocen los motivos por los cuales acudimos en su búsqueda y tratan de aumentar la sensación de amenaza. Para obtener más beneficios tienen que vender más productos (medicinas) y eso se logra transmitiendo que la medicación traerá un estado de mejora de salud.

El producto que venden los laboratorios farmacéuticos tiene la limitación de que sólo lo consumen las personas afectadas por esa dolencia. Para aumentar las ventas se puede medicar a otras personas con posibilidades de sufrir esa enfermedad o agravando algunas dolencias, la consecuencia es una sobrediagnosticación y reducción de personas sanas.

El tratamiento de riesgos como si fueran enfermedades, sumado a nuevas técnicas de comunicación y marketing da como resultado la invención de enfermedades y enfermos. Las consecuencias son convertir a personas sanas en pacientes, desperdiciando recursos valiosos y causando efectos secundarios innecesarios.

EL ROL SOCIAL DEL MEDICO

Ivan Illich (1976) Construcción social del concepto de enfermedad:

En cada sociedad la medicina, como la ley y la religión, define lo que es normal, propio y deseable […] autoridad de los profesionales sanitarios para establecer los límites de lo normal y catalogar como enfermedades conductas poco convencionales dentro de una sociedad, calificándolas de desviaciones y tratándolas mediante la prescripción de fármacos.

Illich hace referencia al poder que tienen los médicos a la hora de decidir qué es una enfermedad y qué no lo es. Ellos son los jueces y en sus manos nos ponemos porque confiamos en su conocimientos.

Lynn Payer (1992) el papel de las farmacéuticas:

Estrategias de la industria farmacéutica para fomentar el consumo de fármacos al ampliar la definición de enfermedades, enfermos y riesgos más allá de lo que la evidencia científica puede justificar.

Payer sugiere que si los médicos son los jueces (los que deciden o toman decisiones), las empresas farmacéuticas son las que hacen las leyes (los que ponen las normas).

Marketing farmacéutico: Estrategias de información

Una de las partidas de mayor gasto de las compañías propietarias de los fármacos se va en marketing. Y lo hacen normalmente de dos maneras:

1. Simplificando mensajes: Anuncios y artículos promocionados.

Simplificar mensajes para gente no experta. Seleccionan un público objetivo y simplifican un problema poniendo soluciones inmediatas. Pero esos “problemas” no siempre son tan graves como hacen creen. Compran espacios en revistas/periódicos para poner su información y su producto como solución (unas veces más discretas que otras). Un ejemplo son los artículos de una página entera en la revista Pronto o los anuncios en portada de los diarios deportivos.

2. Suponen una importante fuente de ingresos para los medios de comunicación en revistas científicas.

Condiciona la información al ser aceptadas como jueces y patrocinadores de una publicación que sirve como filtro de conocimiento médico.

Sobrediagnosticación: Cómo generar una enfermedad.

  1. Redefinir y aumentar la prevalencia de las enfermedades, mostrando síntomas y problemas poco frecuentes como epidemias. Estudios mal hechos, con poca población, etc. Siempre obtienen los resultados que ellos quieren.
  2. Promocionar el tratamiento de problemas leves o mediana gravedad como indicios de enfermedades más graves. Ej: Prescripción de antidepresivos en mujeres que padecen síndromes depresivos.
  3. Transformar los riesgos en enfermedades. Ej: Tratamiento de la osteoporosis considerada como una enfermedad. Tristeza básica = patología depresiva = antidepresivo.
  4. Aumentar la preocupación sobre futuras enfermedades en poblaciones sanas. Ej: Ébola, Gripe A, prediabetes.
  5. Introducir nuevos diagnósticos haciendo ver trastornos de salud con necesidad de tratamiento en los que son problemas personales y sociales. Ej: Timidez = Fobia social. Insomnio = pastillas para dormir. Trastorno postvacacional. Querer diagnosticar todo lo que nos pasa.

Llegando a colectivos vulnerables: Campañas de concienciación.

PROBLEMA.

La ley prohíbe la publicidad en los medios de comunicación masivos sobre productos farmacológicos que requieren prescripción facultativa.

SOLUCIÓNES.

Campañas de concienciación sobre enfermedades patrocinadas por empresas farmacéuticas. Estimulan una mayor demanda de productos por los propios consumidores o páginas de las asociaciones de profesionales sanitarios que en ocasiones muestran logos de la industria farmacéutica y enlaces a páginas de algún laboratorio.

Sensibilización Concienciación Naturalización de ciertos problemas.

Informar directamente a los pacientes sobre los medicamentos sujetos a receta médica.

El argumento que utilizan es que como internet es de dudosa fiabilidad mejor que los emisores de los beneficios de la medicación sean ellos. Lo cual no asegura que el mensaje sea objetivo, imparcial y fiable.

Fármacos como estilo de vida. Cultura hacia ciertos medicamentos (Medicamentos que solucionan problemas sociales = Prozac)

En su día mi profesor de Psicofarmacología nos contó que incluso los Rolling Stones le dedicaron una canción a “aquella pastillita de la felicidad”. No sé si se refería al Valium (Diazepam) o al Prozac, pero hacía referencia a un medicamento para amas de casa del tipo Betty Draper de Mad Men: madres en los años sesenta, muy perfeccionistas y que al tener que encargarse ella solas de la casa y de la familia sufrían mucho estrés.

Finalidad última de las empresas.

El objetivo de las inserciones publicitarias no es el de informar, sino incrementar las ventas de sus nuevos productos.

En sus comerciales aportan de datos parciales sobre los beneficios de los fármacos, habiendo hecho mal los estudios con poca población y en muchas ocasiones con una sobrerrepresentación de las mujeres. En los hombres se pone énfasis en las enfermedades cardiovasculares, disfunción sexual y la calvicie (proceso biológico normal vendido como enfermedad).

Como revertir la situación: El papel de los responsables.

Responsables de la salud.

  • Se enfrentan al reto emergente de defender la salud de los ciudadanos mediante tareas de limitación de los efectos adversos de las estrategias agresivas de promoción de fármacos. Son los médicos los que tienen que hacer pedagogía y ser crítico al pensar que puede haber información farmacéutica desmesurada en algunas ocasiones.
  • Deben limitar la dependencia económica sector sanitario (Mayor transparencia a la hora de tomar decisiones). El problema es que si hablas mal de un fármaco que te está patrocinando te acaba quitando la financiación (revistas).
  • Los profesionales y responsables de la salud pública se enfrentan al reto emergente de defender la salud de los ciudadanos mediante tareas de limitación de los efectos adversos de las estrategias agresivas de promoción de fármacos. Evaluar riesgos de tomar y no tomar medicación (ej.: estatinas)

Medios de comunicación.

  • Definición correcta de la enfermedad, criterios diagnósticos apropiados y prevalencia real en la población general, en base a estudios científicos publicados.
  • Conocimiento de los problemas y consecuencias del sobrediagnóstico. No se deberían utilizar anécdotas extremas, que no reflejan la enfermedad real, ni curas milagrosas, a pesar de que esto pueda “vender” menos.
  • Cuantificación de los efectos secundarios de los fármacos.
  • Actitud crítica con la patrociniación de la industria farmacéutica, que debe figurar siempre en la declaración de intereses.
  • Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial (auto-control de la publicidad) la encargada de gestionar y velar por una publicidad responsable.
  • Las asociaciones de profesionales sanitarios, así como los equipos editoriales de las revistas, tienen un importante papel que desempeñar para el autocontrol de la publicidad que se inserta en sus páginas web y en sus publicaciones. Ambos deberían trabajar por su autonomía, incluida la económica, respecto de la industria farmacéutica, ya que de no ser así puede cuestionarse su credibilidad.

Industria farmacéutica.

Nuevo código que establece cómo debe ser la relación con asociaciones de pacientes (código ético).

Políticos y Administración.

Regulación de anuncios de fármacos directos al público y de la relación de los profesionales sanitarios con las compañías farmacéuticas.

Pacientes y asociaciones.

Conocimiento y reflexión crítica.


Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. rcordobasanz@gmail.com

Página Web: www.rcordobasanz.es

IG: @psicoletrazaragoza

Twitter: @psicoletra





Artículo Externo.


Referencias

Casino, G. (2002). El auge de la enfermedad imaginaria. El País.

Casino, G. (2009). Usted no está sano, está preenfermo. El País.

Morell, M. E., González, C. M., & Quintana, J. L. (2009). Colaboraciones especiales Disease mongering, el lucrativo negocio de la promoción de enfermedades. Gaceta Sanitaria / S.E.S.P.A.S, 25(3), 491–512.

Moynihan, R., Heath, I., & Henry, D. (2002). Selling sickness : the pharmaceutical industry and disease mongering. BMJ324(April).

Ruiz-Cantero, M. T., & Cambronero-Saiz, B. (2011). La metamorfosis de la salud: invención de enfermedades y estrategias de comunicación. Gaceta Sanitaria / S.E.S.P.A.S25(3), 179–81.

jueves, 25 de febrero de 2021

COP. Pautas de Salud en Covid

 


Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza. Teléfono: +34 653 379 269.        Gabinete Psicología Clínica y Medicina.    Página Web: www.rocordobasanz.es

Un estudio del Colegio General de la Psicología de España concluye que la pandemia ha originado problemas psicológicos en la población por impacto de la COVID-19. Los expertos apuntan a la depresión grave, ansiedad o una peor calidad de sueño como algunos de los efectos más frecuentes

Vivir el coronavirus de cerca ha dejado secuelas en los afectados directos, y también ha dejado mella en aquellos que lo han presenciado en sus seres queridos.

Los expertos hablan de depresión grave o moderada como uno de los efectos colaterales de la pandemia.

A esto se le suma, dicen, los constantes cambios que ha sufrido la población desde el inicio de la COVID-19, además de la presencia de “múltiples situaciones estresantes”.

Así lo explica el Consejo General de la Psicología de España (COP) en su estudio ‘Malestar psicológico derivado de la COVID-19 en la segunda ola’, en el que también ha colaborado la compañía de centros comerciales Sonae Sierra.

“Uno de cada 4 españoles presenta síntomas relacionados con la depresión grave o moderada por la COVID-19“, esclarecen los autores.

 Desde sentirse decaído hasta no tener ganas de hacer cosas. Asimismo, también señala que en torno a 1 de cada 3, tienen síntomas relacionados con la ansiedad.

Carencia de sueño y ejercicio físico

Según sus autores, el estudio tiene entre sus objetivos ayudar a la población a detectar el malestar psicológico, ayudar a la comprensión de lo que le puede estar ocurriendo y, ofrecer recursos y recomendaciones para favorecer el bienestar, además de contribuir a disminuir posibles síntomas.

Sin embargo, la depresión y la ansiedad no son los únicos factores originados por la COVID-19 entre la población.

Como consecuencia de una situación tan atípica, es posible experimentar algunas reacciones, sensaciones o emociones, como rabia, tristeza, impotencia o angustia, entre otras“, enumera el doctor Francisco Santolaya, presidente del COP.

Esta investigación también apunta a que el 41,2 % de los españoles duerme menos y que un 36 % ha disminuido la cantidad de ejercicio físico.

Dos aspectos, opinan los expertos, “muy importantes” de cara al bienestar psicológico de las personas.

Situaciones “difíciles” de afrontar

Una de las posibles razones por las que aparecen este tipo de síntomas, reflexionan los autores del estudio, son las situaciones que “pueden resultar difíciles de afrontar”,  pues suponen un cambio en muchos hábitos.

La exposición prolongada a una situación tan estresante, incierta y excepcional puede generar, en muchas personas, un desgaste o agotamiento emocional“, explican desde Sonae Sierra.

 En este sentido, el estudio muestra que el 6,2 % dice haber perdido a alguien cercano a causa de la enfermedad, que el 11 % ha tenido algún conocido que ha estado grave o muy grave y que casi la mitad de los españoles ha sentido amenazada su integridad física ante la COVID-19.

En la misma línea, según los datos arrojados por el estudio, 1 de cada 3 personas ha tenido problemas para conciliar la vida laboral y personal. Y el 16,3 % ha visto como aumentaban los conflictos familiares durante la pandemia.

De igual forma, explican los expertos, la llegada del coronavirus ha tenido un impacto positivo en el consumo de alcohol y tabaco, ya que “un tercio confirma consumir menos alcohol que antes de la pandemia y un 14,5 % declara fumar menos”.

‘Mente en equilibrio’

Sanitarios, familiares de enfermos o fallecidos, o personas que han perdido su empleo o sus ingresos, “pueden sentirse incapacitados y tener mucho sufrimiento, por lo que es necesario que sean atendidas”, explican los autores.

Dado que son “muchas las personas que están experimentando algún tipo de malestar psicológico”, el COP ha desarrollado una guía de recomendaciones y herramientas titulada ‘Bienestar psicológico en tiempos de la COVID-19. Las consecuencias psicológicas de la pandemia: guía de recursos y recomendaciones‘.

En ella, garantizan sus autores, se encuentra información para ayudar a entender qué emociones y reacciones podemos estar experimentando en relación con la pandemia. Desde aprender qué son los pensamientos, hasta identificar qué es lo que produce ese malestar y cómo solucionarlo.

Ofrece también herramientas para manejar las emociones y contribuir a aumentar el bienestar psicológico“, añaden desde el COP.

Método IMAN

Tras veinte páginas de emociones y recomendaciones, los autores resumen esta guía con el ‘método IMAN’:

  • Identifica en qué momento te encuentras, cuáles son las emociones, pensamientos y/o conductas que te hacen sufrir y las que te ayudan.
  • Mantén tu atención en cómo gestionas tus recursos, en las cosas que sí puedes hacer en mitad de esta pandemia.
  • Actúa y utiliza las estrategias que ya tienes o que has aprendido y que más te ayudan en tu caso.
  • No olvides pedir ayuda si lo necesitas.

jueves, 28 de agosto de 2014

De locos, dioses, deseos y costumbres



Acaba de publicarse un nuevo libro de Fernando Colina, De locos, dioses, deseos y costumbres: setenta de los artículos que ha escrito para El Norte de Castilla, en una magnífica edición de El Pasaje de las Letras.
Hay estudios sociológicos y periodísticos que definen las razones por las que son más o menos leídos los artículos publicados en la prensa escrita. En una visión general y prototípica, se suceden los saltos de un titular a otro, hasta que un impulso de diverso carácter, pero centrado en el tema del texto, provoca su lectura.
Lo contrario tiene lugar cuando el lector busca al articulista, independientemente del tema que aborde. Muchos comenzamos el sábado buscando a Colina en las páginas de El Norte de Castilla. Rodeado por comentarios a esa realidad que, saturada de su propia representación, se convierte en sucedáneo de sí misma, encontramos un estallido de lucidez en su esperada crónica del manicomio.
Colina escribe sobre cuestiones esenciales. Por ello, cuando hemos olvidado la mayoría de los artículos referidos a una actualidad casi ficticia, al menos en la importancia que se le atribuye, sus palabras siguen apareciendo, a modo de grito o de susurro, a lo largo de la semana, hasta que llega el sábado y lo enlazamos al siguiente, igual que hacemos con el deseo, si es que estamos sanos.
En el prólogo, Fernando Colina afirma que “el artículo de prensa está destinado a su desaparición y a ser sustituido en veinticuatro horas por otro que pronto caerá también en el olvido”. Por esta causa, él mismo considera que “la mayor trampa en la que puede caer un autor vivo es recopilar sus artículos periodísticos”.
Para Fernando Savater, un libro de artículos tiene sentido si cada artículo se ha escrito previamente con el propósito de ser parte de un libro. Ignoro si Colina tuvo en algún momento la intención de reunirlos pero, de no ser así, ha conseguido un resultado idéntico. Es más, la lectura continuada de estos artículos, convenientemente ordenados y divididos en cuatro secciones –locos, dioses, deseos y costumbres-, nos da una perspectiva diferente a la ofrecida por cada uno de ellos más la semana que los separa. Como en la obra artística, el todo, una vez más, no es igual a la suma de las partes. Acumulaciones, recurrencias y contradicciones se manifiestan con una tensión mucho mayor al estar cosidos en un mismo tomo.
Hay palabras que aparecen una y otra vez en estos artículos. Algunas de ellas están en los títulos de otros libros de Fernando Colina: cinismo, delirio, desconfianza, deseo, tiempo. El tiempo, las palabras y el deseo, atraviesan esta obra, marcada por el rigor y la belleza, pero lejos del arrogante positivismo actual que el autor cuestiona tanto como cualquier otra creencia ciega, insuficiente y, en último término, destructiva.
Leo todo aquello que Fernando Colina escribe. Le admiro y respeto profundamente: estoy convencido de que es uno de los intelectuales más importantes de nuestro país, y responde a una idea de Carlos Castilla del Pino según la cual un maestro lo es independientemente de lo que enseñe.
(El Norte de Castilla)


"La falta de deseo lleva a la depresión, su exceso a la megalomanía"



La falta de deseo lleva a la depresión, su exceso a la megalomanía. Fernando Colina

La locura es un estado del ser humano que afecta a su conducta, equilibrio y defensas sociales, pero en ningún caso es una enfermedad "en sentido estricto", por lo que este tipo de pacientes tiene derecho "a ser lo que son, a estar locos", ha manifestado hoy el escritor y psiquiatra Fernando Colina.
"Uno no se cura nunca de cómo es porque nunca se libra uno de sí mismo. En el caso de la locura, más que a sanar, a lo que se tiende es a lograr que el enfermo esté estabilizado, integrado y maneje bien sus defensas", ha declarado a Efe Colina (Valladolid, 1947), que esta tarde presenta su último libro "Sobre la locura".
La psiquiatría, una ciencia que nació en el siglo XIX, "ha avanzado muchísimo" en las últimas décadas: "los grandes manicomios han desaparecido y no son tantos los casos de ingresos no voluntarios", ha añadido.
"Si bien se ha progresado en la libertad, respeto y tolerancia del enfermo, todos los avances conllevan un aspecto negativo como el exceso de diagnóstico, una necesidad de etiquetar que conlleva el riesgo de estigmatizar al paciente y de considerar al médico como un estigmatizador", ha meditado Colina, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Río Hortega (HURH) de Valladolid.
La psiquiatría, ha insistido en este punto, "se está empobreciendo en los conceptos teóricos y prácticos de la enfermedad mental", como a su juicio demuestra su estancamiento respecto a la vertiente asistencial de los enfermos graves.
Esta ciencia, ha continuado, "muestra un desinterés hacia los aspectos subjetivos de la persona al llevar todo el procedimiento hacia el diagnóstico o la concepción estricta de la enfermedad", cuando en realidad "el verdadero trabajo empieza después del dictamen médico".
"Existen aspectos de la locura que no se pueden abordar porque no es una enfermedad en sentido estricto", ha resumido Colina, autor de reflexiones como "Escritos psicóticos" (1996), "El saber delirante" (2001), "Deseo sobre deseo" (2006) y "Melancolía y paranoia" (2011).

Su último libro, "Sobre la locura" (Cuatro Ediciones), es un ensayo estructurado en veinticuatro capítulos breves donde, fruto de su experiencia médica, defiende el derecho a la no intervención, el respeto a la locura y la ayuda al enfermo a valerse en la sociedad con un equilibrio entre el tratamiento médico y el conocimiento de sus circunstancias subjetivas.
Agencia EFE

miércoles, 20 de julio de 2011

Algunos problemas del psicoanálisis

El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro. Woody Allen





El psicoanálisis es un modelo exquisito a nivel teórico, probablemente el más fino, preciso y el que garantiza
una mirada clínica más amplia.
El método psicoanalítico es bien diferente, es una forma de terapia que tiende a fomentar el "ombliguismo", muchos pacientes (y otros que no lo son) se ensimisman en sus problemas, viven constantemente bajo la dependencia emocional del analista que le ve unas dos veces por semana durante muchos años.
Existe un aspecto esencial, la aceptación de la identidad del individuo, que la persona sepa quién es, quién fue y quién quiere ser. El psicoanálisis ortodoxo, del que estoy hablando en esta entrada, se centra en los aspectos psicogenéticos que han formado la personalidad del paciente, estudia sus mecanismos de defensa y sus posiciones. Existen muchas escuelas dentro del psicoanálisis y tantas como terapeutas, a decir verdad.
El psicoanálisis se dispone como un encuadre en muchos casos rígido que centra al paciente en un discurso interno de reflexión y pensamiento sobre su propio problema. Esto hace que la persona poco a poco vaya generando un lazo emocional con el analista que impida la autonomía y la independencia, así como una suerte de rumiaciones y divagaciones acerca de sus problemas. Esto es francamente tóxico, por ello recuerdo a un buen analista que recomendaba a sus pacientes no pensar en los problemas del análisis fuera de ese contexto, ese consejo lo adopté en mi clínica. Somos seres humanos para ser libres, y ser felices para ser libres de condicionamientos. Recordemos a Victor Frankl, uno de los disidentes del psicoanálisis ortodoxo.
El psicoanálisis funciona de una manera sectaria, los círculos de formación están compuestos por grupos de amigos que supervisan y analizan a sus candidatos, con los respectivos beneficios económicos. En Zaragoza existe una Asociación formada por argentinas (muy preparadas) que funciona de esta manera, un modelo fundamental en su país natal.
Sartre se espantó del psicoanálisis por esta condición, lo estricto del encuadre, las interpretaciones aupadas sobre el sujeto supuesto saber que se cree que lo sabe todo y la organización casi sectaria.
Si una persona normal, de la calle, contactara con un medio de estas características se quedaría estupefacto, aunque intelectualmente resulta muy atractivo compartir mesa con personas de estas tendencias.
Jorge Castelló Blasco escribía en uno de sus artículos, él es el autor de un libro dedicado a la dependencia emocional, que existen formas de psicoterapia que desarrollan dependencia emocional.
No se me escapa que esa dependencia emocional es útil en la psicoterapia para que el paciente tenga una experiencia emocional correctiva, pero no se puede alargar como el tratamiento de Woody Allen.
La psicoterapia dinámica y el psicoanálisis son muy distintos, la primera se nutre de distintas escuelas, técnicas y tácticas, la segunda es un corpues teórico basado en la obra de Freud y otros clásicos que vinieron después, los más populares, como saben, son Lacan, Melanie Klein, Anna Freud, Donald Winnicott y otros.
El centrarse en los propios problemas, el pensar constantemente en estar enfermo, el pensar en la enfermedad es algo que convierte en tóxica la vida, merma al paciente, que es una persona que tiene un potencial para conseguir muchas de las cosas que se proponga. El psicoanálisis además, cuando se hace de manera ortodoxa, esto es, en diván, puede producir reacciones muy molestas, no es una forma de comunicación donde haya contacto visual o feedback del analista con lo que el paciente se ve postrado en el diván sin apoyo, solo con su discurso y tribulaciones.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Algunos conceptos de Psicología Dinámica

Las parejas suelen entrar en colusión, definición de la RAE: (Del lat. collusĭo, -ōnis).

PSICOLOGÍA DINÁMICA
Psicología: conocimiento del funcionamiento humano por promover cambios.
Tenemos los psicólogos experimentales (Wundt) que lo que hacen es estudiar aquello directamente observable y cuantificable del individuo, dejando de lado otros elementos observados por los teóricos de la personalidad (Allport), tienen en cuenta elementos objetivos y elementos más subjetivos. Los elementos intrapsíquicos, específicamente, son más estudiados por Freud, Breuer, Charcot... psicoanalistas.

Según la importancia que dan al inconsciente tenemos:

1. Psicoanálisis.

No se niega la existencia del inconsciente en ninguna de ella, pero se le da una importancia diferente.
Vemos un proceso asistencial
Tenemos un paciente (sujeto, pareja, familia...) que pide una ayuda, hace una consulta por un sufrimiento, un conflicto, etc. Nosotros haremos un estudio de la demanda, donde tenemos que observar los síntomas a través de entrevistas exploratorias: tests, pruebas, etc.

A veces el paciente no es únicamente el paciente que viene a la consulta sino que también hay que tratar a la familia, o la pareja. Al hacer el estudio de la demanda decidimos si nos centramos en los síntomas, en la familia, etc. a partir de este estudio podemos dar una primera indicación, una propuesta de ayuda, tratamiento, etc., que será diferente según el tipo de conflicto que se nos plantee, la gravedad, la cronicidad, la situación personal, la situación familiar, el entorno y los recursos asistenciales. Tenemos que tener en cuenta estos indicadores y a continuación planteamos el tipo de ayuda. Si pensamos que prestar este tipo de ayuda no nos corresponde o no estamos capacitados para ello, entonces derivamos el caso, a este paciente le podemos hacer un seguimiento, que aunque no parezca algo relevante, es una ayuda que se le presta de manera puntual, para los momentos en los que se bloquea. Piden ayuda puntual reactivando los recursos de que dispone y no es nada despreciable ver este tipo de casos.

También tenemos tratamientos diversos y psicoterapias, que son tratamientos reglares que tienen una frecuencia y una duración marcada.

Dentro de la psicología dinámica tenemos diferentes modalidades de psicoterapia:
1. Psicoterapia de apoyo: pretende promover, apoyar las partes maduras, sanas del individuo, sus recursos para resolver situaciones.
2. Psicoterapia breve y focal: convierte el conflicto en el foco. El individuo no sólo tiene aquel conflicto, pero delimitamos y enfocamos un conflicto específico; establecemos una periodicidad de consulta breve.
3. Psicoterapia psicoanalítica: estamos abiertos a tratar diferentes conflictos con esta persona, trabajamos un conflicto y a partir de éste surgen otros conflictos, es decir otros núcleos. Hablamos de una terapia de más tiempo, es un tratamiento abierto sin tiempo prefijado.
4. Psicoanálisis: objetivos mucho más amplios que abarcan la totalidad del individuo, se intensificarán las sesiones y es un trabajo más profundo.
2. Relaciones interpersonales e intrapsíquicas.
2.1. Entrevista y relación asistencial.
Podemos hacer un estudio de la entrevista desde el punto de vista técnico, haciendo un uso consciente e intencionado de una serie de conocimientos teóricos, metodológicos, por parte del entrevistador. La entrevista puede ser directa o más dirigida.

Proceso:
Se dan diversas fases:
•La primera de ellas es la fase de recepción, en la que debemos tener en cuenta las condiciones previas, como por ejemplo el lugar en el que se desarrollará la entrevista, el tiempo disponible, la información previa del y sobre el paciente.
•La segunda fase es la fase exploratoria en la que introducimos preguntas con el objetivo de obtener información.
•La tercera fase es la del intercambio de información con la que podemos introducir matizaciones: dar nuestra opinión, “mi impresión es que...” y el paciente puede no estar de acuerdo.
•La fase cuatro es la de la despedida: es un momento especial y es importante mantener la misma actitud receptiva que cuando lo acogemos porque es frecuente que te comente alguna cosa que te haga cambiar tu opinión sobre él o que introduzca un nuevo tema. A veces introduce elementos sin importancia, cuya importancia reside en que nos está diciendo que le cuesta irse.
Relación entre dos personas o grupos humanos. Es una relación, no se trata de una comunicación unidireccional, sino que es bidireccional. La información y la comunicación deben ir en las dos direcciones. Hay comunicación aunque puedan haber espacios de silencio.
Puede ser también que no tan sólo estemos con una persona, sino que estemos con un grupo o que la entrevista se lleve acabo con dos entrevistados.
Es una relación asimétrica, nunca puede haber una relación de igual a igual, porque hay una persona que está en disposición de ayudar.
A partir de aquí la asimetría depende del método utilizado, el centro, la proximidad, etc.
Si es una relación entre dos humanos, toda la información será tratada desde la realidad, interna y externa de esta situación.
El esquema básico de toda entrevista sería:

1. ¿Qué le pasa?

2. ¿Cómo lo vive?

3. ¿Qué se puede hacer?



2.2 Sentimientos en el asistente y el asistido

Cuando hablamos de la entrevista como una relación, vemos el entrevistador: cómo es, cómo se siente, se implica, le interesa... En el entrevistado vemos qué le pasa, como se siente, qué piensa.
La entrevista es más que la suma de entrevistador y entrevistado, se debe añadir la “relación”.

Si hacemos un tratamiento de pareja, no trabajaremos a uno y a otro, trabajaremos el vínculo entre los dos, su relación, aunque la causa puede ser más de uno que de otro.
En la entrevista nos encontramos lo mismo, debemos conocer la relación, tenerla en cuenta.
La entrevista es un espacio determinado de tiempo de encuentro. Como relación comienza antes del encuentro, no en el momento de la presentación, ya que si una persona se plantea ir al psicólogo, a una entrevista, para ella ya comienza la relación aunque no lo conozca, pero ya ha empezado a relacionarse.
Esta relación por parte del profesional también se inicia antes, porque recibe una llamada y de ella se derivan sentimientos, impresiones, etc.
Aunque la entrevista finalice, sigue existiendo una relación entre el profesional y el paciente, ya que éste se queda procesando lo que ha pasado durante la entrevista (sentimientos de satisfacción, intranquilidad, etc.); es lo que se llama “matriz relacional”, un espacio en el cual se desarrollará, nacerá alguna cosa entre ambos. La unidad básica de la relación terapéutica es la relación entre entrevistador y entrevistado.
Para llevar a cabo una entrevista es importante que el profesional disponga de un “espacio mental”, también debe conectar con la realidad interna del paciente.
No debe estar ocupado por su situación personal, puede ser que opte por recoger un conjunto de datos externos que no le reclamen una implicación emocional.
Una vez que el profesional dispone de este espacio debería tener en cuenta dos aspectos básicos (frente a la situación de la entrevista):

1. La capacidad de observación y de escucha

2. Capacidad para vivenciar la entrevista, la relación. Vivenciar implica, no tan sólo observar, sino darse cuenta de como lo expresado por el entrevistador llega al paciente, puede provocar dolor, extrañeza, felicidad, etc.

El profesional en la situación de entrevista tiene una serie de esperanzas, expectativas y temores, aunque Bion decía que hay que trabajar "sin memoria ni deseo".
• Esperanzas:

. Ser útil: poder hacer alguna cosa que pueda resultarle útil a la persona que viene. También deberá ser consciente de cuales son sus posibilidades reales y sus limitaciones, porque sino, el peligro es que nos “sintamos obligados” a demostrar al paciente y a nosotros mismos que podemos ser útiles en cualquier situación ( y eso no es así); puede llevarnos a la precipitación cuando todavía no tenemos una base segura.
2. Ser tolerante: con cualquier paciente que tenga cualquier tipo de problema. El riesgo es confundir tolerancia, empatía, con complicidad, con colusiónes decir fundir son el otro, una relación en la cual uno no puede crecer porque está confundido con el otro, y esto se da a nivel inconsciente.
3. Comprender al entrevistado, se debe tener claro qué es comprender a una persona, que es única, que tiene unos sentimientos que no comparte con nadie. Aunque dos personas tengan el mismo problema, el proceso, la manera en la que lo vive es diferente para cada individuo.

• Temores.

1. No comprender lo suficiente las cosas del paciente. Se puede vencer si siempre somos conscientes de que conocemos sólo una pequeña parte de aquella persona. Sino somos conscientes de ello, nos puede llevar a una situación de sobreexploración, el hecho de que cuantas más cosas sabemos del paciente, cuanta más información sepamos mejor, y esto no siempre es así.
2. De hacer daño, de hacer sufrir o perjudicar al paciente.
A veces el profesional no le pregunta algunas cosas al paciente por el temor a decir algo que pueda enfadarlo, o hacerlo sentir mal. Es bueno permitirle que sienta dolor cuando nos explica algo, no debemos evitarlo o introducir nuevas preguntas o interrumpirlo. Hay que dejarlo hablar, aunque se sienta mal, aunque salga peor de lo que entró, pero ha tenido la experiencia de sentir que le importa a alguien, que alguien se interesa por él.
El paciente también tiene esperanzas y temores.
• Esperanzas:



1. Librarse del dolor: El paciente busca a alguien que le quite de encima el problema, el malestar, la angustia. Nos pide de forma más o menos explícita que se lo resolvamos.
Esto hace que corramos el riesgo de trasladarnos el problema, esta esperanza viene de la parte más pasiva/ dependiente del paciente. Nos traslada su responsabilidad pero no debemos asumirla, no somos los responsables de ella.

2. Encontrar a alguien con quien compartir su dolor. Es una expectativa poco frecuente a pesar de ser la óptima. El paciente vendría con la idea de que siente un malestar y va al psicólogo a ver si entre los dos se puede resolver.

3. Ser valorado, apreciado por el profesional. Es la parte más infantil, más necesitada, con más carencias la que se nos presenta. Busca a alguien que lo acepte. En este caso se corre el riesgo (si esta esperanza es muy elevada) de que el paciente hagas algo para “seducir” al terapeuta, impropio de un profesional, es decir ocultar la información que pueda causar una mala impresión. También puede idealizar al terapeuta como un modo de ganárselo.

- Temores:

1. Viene con autorreproches y teme que el profesional le confirme esa situación.
Hay que cambiar la culpa por la responsabilidad, es decir, la persona que sufre el problema tiene una corresponsabilidad pero no tiene la culpa de ello. Debe sentir que tiene mucho que hacer en su problema, pero para hacerlo debe sentir cual es su parte de responsabilidad.

2. Ser castigados: cuando hay autorreproches, sentimientos de culpa, etc. También hay una hipersensibilidad y el paciente puede sentir que lo estamos castigando, por ejemplo si nos quedamos callados, invitándolo a seguir hablando, puede interpretarlo como un castigo, como una falta de interés. Por ejemplo en un trastorno anoréxico: en la persona que lo sufre como en las que la rodean, el tema de la culpa está muy presente.
Si buscamos cómo se ha llegado hasta el punto en el que se está veremos qué parte de responsabilidad le corresponde a cada uno y así podremos hacerles entender qué es lo que debe hacer cada uno.

3. Ser abandonados: a partir del momento en que el paciente establece un vínculo con nosotros (es decir que nos explica algo con una carga afectiva muy intensa) debemos ser conscientes de que en un momento u otro aparecerá el temor a ser abandonado. Debemos tener claro el objetivo que pretendemos y el contexto en el que estamos. Por esto es mejor no propiciar el establecimiento de vínculos si no se está seguro de que vaya a haber una continuidad en la terapia.

2.3. La transferencia

Si un paciente llega con el temor de ser castigado e interpreta nuestro silencio como un castigo, está trasladando a la relación con nosotros algo que corresponde a otras relaciones, pautas o modelos de relación pasados o contemporáneos.
El terapeuta también puede hacer una transferencia que se llama: contratransferencia, diferentes autores matizan esta situación y dan diferentes definiciones; en esencia el fenómeno es el mismo pero se llama de forma diferente.
La transferencia aparece por un “error técnico”. J. Breuer trataba a Anna O, paciente con trastorno histérico con síntomas de conversión de ceguera, sin causa orgánica. Breuer se dio cuenta de que se había implicado mucho y Anna empezó a sentir y manifestar un “enamoramiento”. Breuer le derivó el caso a Freud quien observó que después de un tiempo el problema se había repetido con él. Anna volvía a estar “enamorada”. Freud quiso estudiar el proceso y vio que Anna tenía una pauta de relación con otra persona (su padre), que había sido reprimida. Ella se encuentra con otras personas que la tratan de un modo diferente, que le dan importancia a lo que dice, no la desvalorizan y entonces aparece la pauta de comportamiento que había sido reprimida.
Melanie Klein amplía esta concepción de la transferencia, dice que también transferimos pautas de relación actuales, contemporáneas. Con niños también se produce la transferencia. La relación que tienen con la madre, son transferidos a la profesora del presente.

La transferencia se da sobre todo por la relación con personas muy importantes y significativas de nuestra vida.
Pero puede ser que se dé por la relación de un conjunto de sujetos (madre, padre, abuela…) sobre todo en relación que han sido de autoridad. Es posible que la transferencia sea un conjunto de sujetos con los cuales ha tenido una pauta de comportamiento común.
Desde el punto de vista teórico la transferencia sí se da cuando los sentimientos han sido o son reprimidos. Pero la experiencia ha mostrado que al igual que la frontera entre consciente e inconsciente es muy permeable, podría ser que estuviéramos en la barrera o punto límite, hasta el punto que el paciente puede darse cuenta (y esto quiere decir que no estaba tan reprimido).

Cuando se empieza a describir la transferencia se dan tres fases:
1. Transferencia positiva: el paciente tiende a idealizar al profesional.

2. Transferencia negativa: toda idealización acaba desmoronándose, el profesional no le resuelve las cosas como él esperaba, se siente decepcionado, porque él no avanza. Suele ser la otra cara de la moneda de la idealización.

3. Esto último lleva a la neurosis de transferencia, que hace que el paciente tenga una visión distorsionada de la relación con el profesional.

Es importante conocer y saber reconocer la transferencia en cualquier tratamiento. Se intenta entender e interpretar en el psicoanálisis. Es importante analizar la transferencia.

En la psicología dinámica tan sólo se interpretará aquellos aspectos de la transferencia que tengan que ver con el focus, con el objetivo. En muchos otros tratamientos no se interpreta.