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Paz y Ciencia
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jueves, 25 de enero de 2018

La enfermedad y la muerte



LA DESHUMANIZACIÓN INSTITUCIONALIZADA DE LOS ENFERMOS



Para enfermar y morir como es debido hay que ser pasivo. La hipocondría y el suicidio brindan opciones porque sustituyen la pasividad por la actividad, la impotencia (o el miedo a ella) por el dominio (o la ilusión de tenerlo). De modo más general, alcanzamos el dominio "activo" de la enfermedad y la muerte delegando en los médicos toda la responsabilidad de su tratamiento, y exiliando a los enfermos y los moribundos en los hospitales. Pero los hospitales funcionan a comodidad del personal que trabaja en ellos y no de los pacientes: en un hospital no podemos estar enfermos como es debido ni morir decentemente; estas cosas sólo podemos hacerlas entre quienes nos quieren y valoran. El resultado es la deshumanización institucionalizada de los enfermos, característica de nuestra época.

sábado, 8 de diciembre de 2012

El Estado Terapéutico



Un Estado Teológico se caracteriza, entre otras cosas, por la preocupación de su pueblo por la religión en general y por la herejía en particular. De modo parecido, lo que caracteriza al Estado Terapéutico es, entre otras cosas, la preocupación de su pueblo por la salud en general y el curanderismo en particular. Mutatis mutandis: igual que en una sociedad donde hay libertad religiosa el concepto de herejía pierde su importancia, en una sociedad donde existiera libertad médica el concepto de curanderismo perdería su significación. El absurdo mismo de la segunda perspectiva es una indicación de hasta qué punto confiamos en que el Estado proteja nuestros cuerpos. Es una confianza totalmente análoga a la que nuestros antepasados depositaban en la Iglesia como protectora de sus almas.

Libertad religiosa significa que se libre de dominación y persecución por motivos religiosos. De modo parecido, libertad médica quiere decir que se es libre de dominación y persecución por parte de los médicos. Del mismo modo que la primera ha requerido la separación de la Iglesia y el Estado, la otra requiere separar la medicina del Estado.
Si verdaderamente valoramos la curación médica y nos negamos a confundirla con la opresión teológica -del mismo modo que los Padres Fundadores valoraban de verdad la fe religiosa y rehusaban confundira con la opresión teológica-, entonces deberíamos dejar que cada hombre buscara su propia salvación médica y erigiese un muro invisible, pero impenetrable, entre la medicina y el Estado.

Thomas Szasz. Fragmento de su libro "El Segundo Pecado". Capítulo "El Estado Terapéutico".

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Mito de la Enfermedad Mental

Enfermedad significa enfermedad del cuerpo. El Diccionario Médico de Gould define la enfermedad como alteración de la función o la estructura de un órgano o una parte del cuerpo. La mente (sea lo que sea) no es un órgano ni una parte del cuerpo. Por consiguiente, no puede estar enferma en el mismo sentido en que el cuerpo puede estarlo. Así pues, cuando hablamos de enfermedad mental hablamos metafóricamente. Decir que la mente de una persona está enferma es como decir que la economía está enferma o que un chiste está enfermo. Cuando se confunde la metáfora con la realidad y se usa con fines sociales tenemos los elementos para fabricar un mito. Los conceptos de salud mental y enfermedad mental son conceptos mitológicos que se usan estratégicamente para facilitar el avance de algunos intereses sociales y retrasar el de otros, de forma muy parecida al uso que se ha hecho en el pasado de los mitos nacionales y religiosos. El mito de la enfermedad mental combina y confunde tres interrogantes y la respuesta apropiadas a ellos. 1. ¿Qué es?: es decir, ¿qué es el acontecimiento, fenómeno o cosa de que estamos hablando? La respuesta es: podría ser una enfermedad del cerebro, como en el caso de la neurosífilis; un comportamiento que se desaprueba, como en el de la depresión; o la imputación del mal (llamada "maldad" o "locura", "pecado" o "enfermedad") a una víctima propiciatoria. 2. ¿Cómo deberíamos llamarla?: es decir, ¿qué nombre deberíamos dar al acontecimiento, fenómeno o cosa que estamos observando y describiendo? La respuesta es: podríamos llamarlo enfermedad mental o psicopatología; locura o genio; desviación o desacuerdo; o búsqueda psiquiátrica de una víctima propiciatoria. 3. ¿Cómo deberíamos tratarla?: es decir, ¿qué actitud o política deberíamos adoptar ante el acontecimiento, fenómeno o cosa, o ante la persona a la que consideramos portadora de ello? La respuesta es: podríamos aprobarlo y recompensarlo; desaprobarlo y castigarlo; o mostrarnos neutrales, tolerantes y en esencia indiferentes ante ellos. Resumiendo, la mitología y los rituales contemporáneos de la psiquiatría hacen que sea virtualmente imposible, tanto para el profesional como para el profano, distinguir entre el fenómeno, la etiqueta y la política. Esto explica, por ejemplo, por qué persiste la creencia de que si se demostrara que los fenómenos que suelen calificarse de esquizofrénicos son enfermedades del cerebro, como la neurosífilis, ello justificaría el tratamiento psiquiátrico forzoso de los pacientes a los que se les hiciese tal diagnóstico. Pero eso no justificaría tal tratamiento más de lo que el diagnóstico de un tumor cerebral justificaría el tratamiento forzoso de las personas aquejadas de esta enfermedad. La enfermedad mental es un mito cuya función consiste en disimular y, por ende, hacer más agradable la amarga píldora de los conflictos morales en las relaciones humanas. Al afirmar que la enfermedad mental no existe, no niego que las personas tengan problemas al hacer frente a la vida y al trato con otras personas.
La enfermedad corporal es a la enfermedad mental lo que el sentido literal es al sentido metafórico.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

El Segundo Pecado: La "Enfermedad Mental"

LA ENFERMEDAD MENTAL -Thomas Szasz en EL MITO DE LA ENFERMEDAD MENTAL-
Todas las enfermedades "corrientes" que tienen las personas también las tienen los cadáveres. Así pues, cabe decir que un cadáver "tiene" cáncer, neumonía o un infarto de miocardio. La única enfermedad que es seguro que un cadáver no puede "tener" es la mental. No obstante, la postura oficial de la American Psychiatric Association y de otros grupos médicos y psiquiátricos es que "la enfermedad mental es como cualquier otra enfermedad". La enfermedad corporal es algo que el paciente tiene, mientras que la mental es en realidad algo que el paciente es o hace. Si la neurosis y la psicosis fueran enfermedades, como la neumonía o el cáncer, sería posible que una persona tuviera a la vez una neurosis y una psicosis. Pero las reglas de la sintaxis psiquiátrica hacen que sea absurdo dar esta combinación diagnóstica. En realidad, usamos las palabras "neurótica" y "psicótica" (y otros términos que se emplean en los diagnósticos psiquiátricos) para caracterizar a las personas y no para nombrar enfermedades. La enfermedad mental es una definición falsa de un problema relativo a ti mismo y a los demás. No decimos "Vivo mal. Soy inmoral"; en vez de ello decimos "Estás confundido. Tu mente no funciona como es debido. Estás enfermo". La enfermedad mental es coacción disimulada como pérdida de autodominio; la psiquiatría institucional es contracción disimulada como terapia. La enfermedad mental es un engaño que realza a uno mismo, una estrategia para autopromoverse. Para la familia y la sociedad del paciente, la enfermedad mental es un "problema"; para el paciente no es una "solución". Este fue el gran descubrimiento de Freud. Actualmente, los psicoanalistas hacen caso omiso de esto, y los psiquiatras lo niegan. Gran parte de lo que se denomina enfermedad mental es hábito, que será bueno o malo según quién juzgue y cuándo se juzgue. Así se lo sugiero a un paciente mío que ha tenido un largo análisis con otro terapeuta antes de venir a verme y que posee "percepción" de todo lo que hace y de todo lo que no hace. Me responde secamente: "¡Yo no suelto una pauta de treinta años en una conversación!"
La mayoría de las cosas que los psiquiatras llaman "síntomas mentales" son en realidad declaraciones de independencia y dependencia que hace el supuesto paciente mental. Característicamente, los llamados síntomas psicóticos son declaraciones de independencia, esto es, afirmaciones de incremento de facultades y adquisición de control sobre uno mismo y los demás, como ocurre cuando una persona afirma que es Jesús; mientras que los llamados síntomas neuróticos son declaraciones dependencia, es decir, afirmaciones de disminución de facultades y pérdida de control sobre uno mismo y los demás, como en los casos en que una persona dice que le da miedo salir de casa o buscarse empleo. Hay que añadir que estas declaraciones se converten en síntomas, o se perciben como tales, solo en la medida en que las ilegitimen los "seres queridos" de quien las hace o los profesionales de la salud mental. Entre las personas a las que se incluye en la categoría de enfermos mentales hay dos tipos radicalmente distintos que los psiquiatras sistemáticamente no diferencian y que, por ende, confunden. Uno lo componen los inadecuados, no especializados, perezosos o estúpidos; en resumen, los ineptos (por relativo que sea este término). El otro, los que protestan, los revolucionarios, los que se declaran en huelga contra sus parientes o la sociedad; en una palabra, los reacios. Como no hacen una distinción entre estos dos grupos, los psiquiatras con frecuencia atribuyen la ineptitud a que la persona es reacia, y el que la persona sea reacia a la ineptitud. Thomas Szasz Comisión Ciudadana de Derechos Humanos

lunes, 5 de noviembre de 2012

El Segundo Pecado de Vicente Aleixandre

Los primeros freudianos creían que la percepción interior "curaba". Más adelante se vio que no era así, pero los psicoanalistas nunca explicaron qué era lo que curaba. En primer lugar, no tiene sentido hablar de una cura donde no hay ninguna enfermedad de una cura donde no hay ninguna enfermedad. En segundo lugar, entre la percepción interior y el cambio de personalidad existe la misma relación que entre el "es" y el "debería", el hecho y el valor, o la ciencia y la política. Esto explica por qué la percepción interior no basta para cambiar a nadie, y también por qué los que los que afirman que es innecesaria la psicoterapia están tan equivocados como los que la que la califican de indispensable. Filósofos, psiquiatras y otros han debatido largamente sobre la cuestión de si el psicoanálisis es una ciencia o no. Pero la cuestión es engañosa: lo que en realidad se discute es si el psicoanálisis es bueno, verdadero o válido. Los que abogan por la base científica afirman que es "bueno", mientras que los que niegan dicha base dicen que no lo es. Es una confusión irónica, en primer lugar porque se apoya en el supuesto tácito de que lo que es científico es bueno; y, en segundo lugar, porque, si bien el psicanálisis no es una ciencia, algo bueno hay en él.

sábado, 27 de octubre de 2012

La Hospitalización Mental


 
Obituario
Thomas Stephen Szasz, Doctor de Medicina, murió en su casa en Manlius, Nueva York el 8 de septiembre de 2012. Nació en Budapest, Hungría, en 1920, y emigró a los Estados Unidos en 1938.

Se graduó en la Universidad de Cincinnati con una licenciatura en física en 1941, y como mejor alumno de la escuela de medicina en 1944. Después de internado médico en Boston City Hospital y residencia de psiquiatría de la Universidad de Chicago, que persigue la formación psicoanalítica.

Tras el servicio militar en los Estados Unidos, Centro Médico Naval en Bethesda, Maryland, inició una distinguida carrera en 1956, como profesor de Psiquiatría de la Upstate Medical Center, donde se retiró en 1990, pero continuó publicando hasta su muerte.

Sostuvo que lo que se llaman enfermedades mentales a menudo se describe mejor como "problemas de la vida", y se opuso a las intervenciones psiquiátricas involuntarias. Su reputación en defensa de estos principios se puso en marcha en 1961 con El Mito de la Enfermedad Mental. Ha publicado 35 libros, traducidos a numerosos idiomas, y cientos de artículos en los siguientes 50 años.

Reconocido mundialmente como uno de los críticos más importantes de la coacción psiquiátrica y un defensor de la responsabilidad individual y la libertad, el Dr. Szasz fue el ganador de varios títulos honorarios y premios numerosos, incluyendo el Humanista del Año, Premio Jefferson del American Institute of Public Servicie, Premio Mencken desde el Tratado de Libre Asociación de la Prensa, el establecimiento de "El Premio Thomas S. Szasz para las Contribuciones Excepcionales a la Causa de Libertades Civiles" por el Centro Para el Pensamiento Independiente, y el Premio George Washington de la Fundación Húngara Americana.

Le sobreviven sus hijos, Margot Szasz Peters (Doctora de Medicina); Steve Peters (Doctor de Medicina), y Suzy Szasz Palmer, Larry Palmer, su nieto Andrew Thomas Peters, y su hermano Dr. George Szasz.
 


Los hospitales mentales son los campos de prisioneros de nuestras guerras civiles no declaradas ni expresadas.

La hospitalización mental voluntaria: la amenaza de que "Si no vienes por las buenas, será peor para ti" aplicada a personas a las que se acusa de enfermedad mental.

La hospitalización mental forzosa: según los pacientes de hospitales mentales, encarcelamiento por un período indefinido sin delito, juicio sin sentencia; según los psiquiatras de los hospitales mentale, un procedimiento tan raro que prácticamente no existe, al que solo se recurre para proteger a los enfermos mentales y que únicamente rechazan los que siguen temores paranoicos y hostilidad ante los psiquiatras institucionales.

De hecho, ninguna persona encerrada en un hospital mental es libre de irse cuando quiera. No obstante, la ley distingue entre dos clases de pacientes de hospital mental: voluntarios y forzosos. Los pacientes voluntarios piensan que pueden irse del hospital; los forzosos saben que no pueden. El paciente voluntario está equivocado y el forzoso está en lo cierto. No obstante, los psiquiatras insisten en que los pacientes voluntarios sufren de enfermedades mentales benignas, mientras que las que padecen los pacientes forzosos son graves. Ello se debe a que los primeros tienen creencias falsas que convienen al psiquiatra, mientras que los segundos tienen creencias verdaderas que no le convienen.

Desde hace mucho tiempo, está de moda lamentar y denunciar la inhumanidad de encarcelar a hombres cuerdos en manicomios. Según los que piensan así, encarcelar a los supuestos locos es permisible, toda vez que para ellos la "hospitalización" es una forma de tratamiento médico, sin duda desagradable, pero siempre es necesario y a menudo útil.
Esta opinión es desacertada, y no solo porque la enfermedad mental no existe. También lo es poque se basa en un error fundamental al interpretar la ética médica. En medicina se permite una intervención peligrosa o mutiladora no tanto porque ayude a  la persona enferma a recuperarse de su enfermedad como porque dicha persona lo desea. Por ejemplo, a un paciente que tiene cáncer depulmón se le puede extirpar parte de ese órgano. Seria verdaderamente horrible si un cirujano le hiciera lo mismo a una persona cuyo pulmón está sanísimo. Pero también sería horrible si un cirujano se lo hiciera a un enfermo de cáncer contra la voluntad de este. Porque, a fin de cuentas, lo que hace que una intervención médica sea permisible desde el punto de vista moral no es el hecho de que sea terapéutica, sino que el paciente la desea. De modo parecido, lo que hace que la intervención casi médica de la hospitalización psiquiátrica forzosa no sea moralmente permisible no es su carácter dañino, sino que se trate de algo que el supuesto paciente no quiere.

La hospitalización mental involuntaria es como esclavitud. Mejorar los criterios que rigen el ingreso en un hospital mental viene a ser como adornar las plantaciones de esclavos. El problema no consiste en cómo mejorar los requisitos de ingreso, sino en cómo abolir esta clase de hospitalización.


Thomas Szasz: "El Segundo Pecado". Ed. Alcor.

viernes, 26 de octubre de 2012

Psiquiatría Institucional: Thomas Szasz


 
LA PSIQUIATRÍA INSTITUCIONAL

No hay ni puede haber abuso de la psiquiatría institucional porque la psiquiatría institucional es ella misma un abuso, del mismo modo que no había ni podía haber abusos de la Inquisición porque la misma Inquisición era un abuso. A decir verdad, de igual manera que la inquisición era el abuso característico y quizá inevitable del cristianismo, la psiquiatría institucional es el abuso característico y tal vez inevitable de la medicina.

El problema principal de la psiquiatría institucional es la violencia: la posible y temida violencia del loco, y la violencia real de la sociedad y la psiquiatría institucional contra él.

La legitimidad de la psiquiatría institucional se apoya directamente en la premisa dual de que los "pacientes" carecen de autodominio y, por consiguiente, son incapaces de ejercer la autodeterminación, y de que los "terapeutas" no solo poseen estas cualidades, sino que son además expertos capacitados profesionalmente para la "protección de los mejores intereses de los enfermos mentales".

La psiquiatría institucional satisface una necesidad básica de los seres humanos: validarse uno mismo como bueno (normal) invalidando al otro como malo (enfermo mental).

El "depresivo" tiene la moral abatida; el psiquiatra se la levanta por medio de fármacos.
El "maníaco" tiene la moral alta; el psiquiatra utiliza los fármacos para bajársela.
Estos ejemplos ilustran el principio en que se basa la psiquiatría institucional (y orgánica): todo lo que haga el paciente está mal; y todo lo que haga el psiquiatra está bien.
 
La psiquiatría institucional se ocupa e juicios; la teoría psicoanalítica, de justificaciones.
THOMAS SZASZ. El Segundo Pecado.

Fragmentos de la obra de Arnaud:




Para acabar con el juicio de dios o Para acabar de una vez por todas con el juicio de dios


Donde huele a mierda huele a ser. El hombre bien habría podido no defecar, no abrir nunca el bolsillo anal, pero escogió cagar como habría podido escoger la vida en lugar de consentir en vivir muerto. Puesto que para no defecar, habría tenido que consentir en no ser, pero no pudo resolverse a perder el ser, es decir a morir en vida. Hay en el ser algo particularmente tentador para el hombre y ese algo es justamente LA MIERDA. (aquí rugidos.)
Antonin Artaud, Pour en finir avec le jugement de dieu, 1947

Los Tarahumaras


De lo que es el Yo, yo no sé nada. ¿La consciencia? una repulsión espantable de lo innominado, del mal urdido, pues el YO viene cuando el corazón lo ha añudao por fin, lo ha elegido, lo ha halado fuera de esto, para aquello, a través de la eterna supuración de lo horrible, cuyos no-yo, demonios todos, asaltan lo que será mi ser, el ser que no ceso de ver cómo decae ante mis ojos, mientras Dios no haya pasado la llave por mi corazón.

Antonin Artaud

viernes, 19 de octubre de 2012

El Segundo Pecado: La Psiquiatría

EL SEGUNDO PECADO
LA PSIQUIATRÍA
 
 

La psiquiatría es una empresa moral y social. El psiquiatra se ocupa de problemas de la conducta humana. Por consiguiente, se ve atraído hacia situaciones conflictivas, que a menudo son entre el individuo y el grupo. Si deseamos comprender la psiquiatría, no podemos apartar los ojos de este dilema: debemos saber por quién toma partido el psiquiatra, si es por el individuo o por el grupo.

En general, quienes pagan para recibir un servicio psiquiátrico son sus beneficiarios; cuando las personas reciben un servicio psiquiátrico sin pagarlo son su víctimas, y no lo beneficiarios, de la psiquiatría

Gran parte de lo que actualmente pasa por ser enfermedad mental en realidad es coacción y engaño: el supuesto paciente trata de coaccionar a los demás fingiendo que está enfermo. De forma parecida, gran parte de lo que ahora pasa por psiquiatría es también coacción y engaño: el llamado médico psiquiatra intenta coaccionar a los demás fingiendo que es un curador que lucha contra una epidemia de peste.

Algunos citarían aquí las características desagradables del loco para justificar el comportamiento del psiquiatra. Otros citarian las del psiquiatra para justificar la conducta del loco. El resultado es que se da un tono romántico a la locura o a la asistencia a los locos cuando, en realidad, con demasiada frecuencia ambas son ejemplos de comportamiento deplorable.
[...]

La formación psiquiátrica es el adoctrinamiento ritualizado del joven médico en la teoría y la práctica de la violencia psiquiátrica.



http://youtu.be/pb1bc808GS4 Amaia Montero -Perdóname-
http://youtu.be/nbtf7Lwsn6g Zaz -La fée-C´est à vous

martes, 16 de octubre de 2012

Las Drogas y los Fármacos



Ningún fármaco puede expandir la conciencia; lo único que un fármaco puede expandir sonlas ganancias de la compañía que lo fabrica.

Voltaire dijo: "Desapruebo lo que decís, pero defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo". Pero, hoy día, ¿quién dirá: "Desapruebo lo que tomas, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a tomarlo?" Sin embargo, a mí me parece que el hecho a tomar cosas es más elemental que el derecho a decirlas, porque es menos probable que tomar cosas haga daño a los demás que decirlas. En una sociedad libre, la idea que un hombre meta en su cabeza no es asunto del gobierno; tampoco debería serlo la droga que introduce en su cuerpo.

Marx dijo que la religión era el opio del pueblo. En Estados Unidos el opio es la religión del pueblo.

Los nazis decían tener un problema judío. Nosotros decimos que tenemos un problema con el abuso de las drogas. En realidad, "el problema judío" era el nombre que daban los alemanes a la persecución de los judíos; "el problema del abuso de las drogas" es el que damos nosotros a la persecución de las personas que consumen ciertas drogas.

Las leyes referentes a los narcóticos son nuestras leyes dietéticas. Dado que esta es la edad de la ciencia y no de la religión, los psiquiatras son nuestros rabinos, la heroína es nuestra carne de cerdo y el adicto es nuestra pureza impura.

THOMAS SZASZ: EL SEGUNDO PECADO (1973).Prólogo de Fernando Savater.


http://youtu.be/ZdskTppxNEo Nicanor Parra -Autobiografía-
http://youtu.be/lC9S_oZo-J4 Contrato Conyugal -Jorge Bucay-
http://youtu.be/veU1LpQQxqA La Tienda de la Verdad -Jorge Bucay-

lunes, 15 de octubre de 2012

Médicos en Pecado



El control en la relación médica lo define y simboliza sutilmente el territorio en el cual tiene lugar (y que depende gran parte del servicio): cuando es en casa del paciente, este tiene el control; cuando es el onsultorio del médico, lo tiene este; y cuando es en el hospital, el control está en poder de la entidad médica o del Estado. Cuando el ejercicio de la medicina tenía lugar en el mercado libre (como en el siglo XIX), a los ricos les visitaba el médico en sus domicilios y a los pobres en los hospitales benéficos...

El mayor analgésico, soporífero, estimulante, tranquilizante, narcótico y, en cierta medida, incluso antibiótico -es decir, lo que más se acerca a un auténtica panacea- que conoce la ciencia média es el trabajo.

Idiopático: palabra de la jerga médica que significa "No sabemos qué es, cuál es su causa ni qué podemos hacer para cuarlo..., pero no lo reconoceremos ante los profanos o los pacientes".

Palabras tranquilizadoras: tipo de mendacidad médica consistente en el que el doctor le comunica al paciente falsedades calculadas que, según el doctor, son lo que el paciente quiere oír.

La definitiva solución médica de los problemas humanos: eliminar del cuerpo todo lo que esté enfermoo proteste y dejar solo órganos suficientes para que -por sí solos o conectados con las máquinas apropiadas- todavía esté justificada llamar "caso" a lo que quede de la persona, y dar al procedimiento el nombre de "humanoctomía".

Thomas Szasz: "El Segundo Pecado"


http://youtu.be/oa8wUzZxgf0 Zaz -Padam Padam- Grupo Fantástico
http://youtu.be/UjP_ntYvMQE Zaz-La Melancolie-

sábado, 6 de octubre de 2012

Negocio del Sufrimiento

 


Voy a dar paso, si él me lo permite, a un texto bien armado, con contundencia, erudición, datos, análisis histórico y revisión de la obra de la Antipsiquiatría. Les pondré un ejemplo, una viñeta clínica, habitual cuando se trata con personas médicos, por fortuna, cada sujeto es singular y la mayor parte de las veces no suele suceder lo que voy a relatar.
Una madre, un "ente" temido por todo profesional de la salud mental. Existe un doloroso axioma, también podría llamarse estigma o prejuicio, que se contrasta en la clínica, y es que la persona más responsable de la patología del hijo es la que desmonta el tratamiento, lo boicotea y en casos como el que refiero, ve al psicólogo-psicoterapeuta, como el responsable de la individuación de su hijo. Que no le llame con mucha frecuencia, que no le cuente todos los detalles de su vida, qué sé yo, no es un tema lógico sino visceral, en concreto relacionado con sentimientos, prejuicios, emociones y patologías.
Pues bien, con todo el cariño del mundo, como me dijo un paciente: "Tú hacer pupa, no precisamente". Pues bien, ese día, hablé claro: EL SEGUNDO PECADO cuyo prólogo lo hace Fernando Savater y es un aperitivo genial para lo que viene a continuación. Esta madre, mujer y desesperada pero con la apariencia de una cara de muñeca de porcelana, sin expresividad, inmutable, habla poco. Cuando lo hace es para apuntar una cuestión que parece ser propia de una persona tocada por los dioses y, por tanto, infalible. Me pareció que no convenía que el paciente, la persona, acudiera a psiquiatras y entrara en ese circuito poco cómodo, donde impera el modelo diagnóstico-pronóstico-tratamiento. Entiende a esta mujer que, como médico, prefiera que otra persona, que no sea yo, atienda a su hijo. Al mismo tiempo, siendo médico, no sabía ni lo que estaba tomando, especifico, sabía el fármaco, pero no sabía qué tipo de molécula era. Bien, el ambiente se calentó y después de invitarla "a jugar en el mismo equipo", me di cuenta, que el derbi del domingo es algo que está en su actitud presencial, donde, afortundamente, la reflexión de su marido, el padre del paciente, ayuda a progresar. No solo quiero comentar la fe ciega e inculcada sobre el método biológico, sino que, se niega el derecho a que la persona coja un camino u otro, en cualquier caso, no son excluyentes. Aunque puede ser poco recomendable. No soy un psicoterapeuta de la vieja guardia, si alguien sufre, se le alivia, la psicoterapia actúa a medio-corto plazo y es eficaz, más que los fármacos. Los fármacos no curan y la psicoterapia sí. Matizaremos que en llamadas "enfermedades mentales graves", el papel de los fármacos es para concienciarse y tomarlos, siempre, en base a una buena relación con el prescriptor.
Iba a decir Buenas Noches y Buena Suerte pero son las 6 PM en España, una hora menos en Canarias.
Rodrigo Córdoba Sanz. @PSICOLETRA www.facebook/psicoletra

 

RESUMEN


La teoríaa de la enfermedad mental es científicamente anticuada pues permite diagnosticar como enfermos mentales a pacientes con enfermedades  cerebrales; y socialmente dañina pues es una cortina de humo para una serie de problemas sociales. Hay dos tipos de psiquiatría: voluntaria e involuntaria. La psiquiatría involuntaria es incompatible con los principios de una sociedad democrática y libre, y debe ser abolida. Al negar la validez científica de la teoría de la enfermedad no estoy negando la realidad de las enfermedades neurológicas, la locura, el crimen, el consumo de drogas y los conflictos sociales.

El concepto de enfermedad mental tuvo su utilidad histórica pero es, en la actualidad, científica y médicamente anticuado, y moral y políticamente dañino por las razones que veremos en este artículo.
En 1961, Thomas Szasz, médico psiquiatra, psicoanalista y actualmente Profesor Emérito de la Universidad del Estado de New York, publicó "El mito de la enfermedad mental", que inició un debate mundial sobre los denominados trastornos mentales. Szasz anota que la mente no es un órgano anatómico como el corazón o el hígado; por lo tanto, no puede haber, literalmente hablando, enfermedad mental. Cuando hablamos de enfermedad mental estamos hablando en sentido figurado, como cuando alguien declara que la economía del país está enferma. Los diagnósticos psiquiátricos son etiquetas estigmatizadoras aplicadas a personas cuyas conductas molestan o ofenden a la sociedad.Si no hay enfermedad mental, tampoco puede haber hospitalización o tratamiento para ella. Desde luego, las personas pueden cambiar de comportamiento, y si el cambio va en la dirección aprobada por la sociedad es llamado cura o recuperación.
Por consiguiente, las intervenciones psiquiátricas deben ser definidas con claridad como voluntarias o involuntarias. En las voluntarias, la persona busca la ayuda del profesional movida por sus problemas. Típicamente, el individuo es un beneficiario de la intervención del psiquiatra. En las involuntarias, la sociedad impone la intervención. Típicamente, el individuo es una víctima de la accióndel psiquiatra, en tanto que la sociedad(la familia) es la beneficiaria. La psiquiatría involuntaria es incompatible con los principios de una sociedad democrática y libre, y debe ser abolida.


LA FABRICACIÓN DE LA LOCURA

En 1970, Szasz publicó "La fabricación de la locura: Estudio comparado de la Inquisición y el Movimiento de la Salud Mental", un monumental estudio histórico dedicado a demostrar que-con el declinar de la cosmovisión teológica y del poder del Estado Teocrático(la alianza del Estado y la Religión), y el ascenso de la cosmovisión científica y del poder del Estado Terapéutico(la alianza del Estado y la Medicina y, en particular, la Psiquiatría-, el mito teológico de la herejía fue remplazado por el mito científico de la enfermedad mental, la persecución de brujas y herejes por la persecución de pacientes mentales y drogadictos, y la poderosa burocracia papal de la Inquisición por la poderosa burocracia estatal de la Psiquiatría Institucional.
En esta obra, que dio inicio a la nueva disciplina de la historia crítica de la psiquiatría (junto con la "Historia de la locura en la Era Clásica", de Michel Foucault), Szasz define también los dos tipos de psiquiatría: la institucional y la contractual.
La Psiquiatría Institucional comprende todas las intervenciones impuestas a las personas por los demás. Estas intervenciones se caracterizan por la completa pérdida, por parte del denominado paciente, del control de la relación con el psiquiatra. Su aspecto económico más importante es que el psiquiatra es un empleado pagado por una entidad privada o pública. Su característica social más destacada es el uso de la fuerza o del engaño.
La Psiquiatría Contractual comprende todas las intervenciones psiquiátricas buscadas por las personas, motivadas por sus dificultades o problemas. Estas intervenciones se caracterizan por la completa retención, por parte del llamado paciente, del control de la relación con el psiquiatra. Su aspecto económico más importante es que el psiquiatra es un profesional privado pagado por la propia persona(en nuestros días, la situación se complica por la existencia de los seguros médicos). Su característica social más notoria es la evitación de la coacción o del engaño.


¿QUÉ  ENTENDEMOS POR ENFERMEDAD MENTAL?

Al negar la validez científica del concepto de trastorno mental no estoy negando la realidad de los fenómenos a los que, desactualizadamente, mucha gente, tanto profesionales como legos, llama enfermedades mentales. ¿Cuáles son? Por lo general, nos referimos a los siguientes:
. Alteraciones involuntarias de conducta(por ejemplo alucinaciones, depresión, euforia, confusión, pérdida de la memoria y de la orientación temporo-espacial, y cambios importantes de la conducta o la personalidad) por enfermedades endocrinas, infecciosas, metabólicas, neurológicas o de otro tipo. Pero estas no son enfermedades mentales sino médicas.
2. La locura, ahora llamada esquizofrenia, o paranoia , o psicosis, u otro término psiquiátrico. La literatura sobre la esquizofrenia, considerada la más grave de las tales enfermedades mentales comprende ahora miles de publicaciones que adolecen de un serio error epistemológico: hablar de la esquizofrenia como si fuese una enfermedad genuina como la diabetes cuando, en realidad, se trata de un insulto psiquiátrico que justifica el internamiento forzado de los locos.
Por otra parte, los psiquiatras llevan un siglo alegando que la esquizofrenia es, en realidad, una enfermedad cerebral. Si es así, ¿por qué sigue siendo definida como una enfermedad mental y tratada por psiquiatras en vez de por neurólogos? Con relación a las anormalidades detectadas mediante técnicas de imagenología diagnóstica en los cerebros de los llamados esquizofrénicos, surgen enseguida dos inquietudes:
a) ¿Esas anomalías son causa o consecuencia de la conducta anormal?
b) Si la esquizofrenia es una enfermedad del cerebro como, digamos, la enfermedad de Parkinson , o la enfermedad de Alzheimer, o la esclerosis múltiple, ¿ cómo es que en muchos países hay leyes especiales de salud mental que obligan al internamiento o al tratamiento forzado de los llamados esquizofrénicos? Que yo sepa, no hay leyes especiales para el tratamiento coercitivo de las pacientes con Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple.
Al señalar que la esquizofrenia es parte del mito moderno de la enfermedad mental, tampoco estoy negando la existencia de la locura. De hecho, la locura abunda dentro y fuera de los manicomios( ahora llamados hospitales mentales). Lo que estoy cuestionando es la veracidad científica de categorizarla y tratarla como una enfermedad legítima tan curable como una apendicitis o una neumonía. La locura, en su sentido clásico y literario, es más bien un asunto personal (locura individual) o político(locura colectiva).
3. El crimen y la violencia. El concepto psiquiátrico del crimen surgió en el siglo XX con la publicación de "El criminal, el juez y el público"(1929), de F. Alexander y H. Staub. Para estos autores, había dos clases de criminales: el normal y el anormal. Para el normal la penología tradicional era suficiente, en tanto que, para el anormal, Alexander y Staub recomendaban la abolición de los castigos y la implantación de tratamientos psiquiátricos.
Es importante tener en cuenta que esta tesis nació en la época del ascenso al poder de las ideologías totalitarias de la Italia fascista, la Alemania nazi y la Unión Soviética comunista, en las que los psiquiatras estaban dispuestos a cooperar con gobiernos dictatoriales en la represión de los ciudadanos.
Por su parte, Thomas Szasz, desde la publicación de "El derecho, la libertad y la psiquiatría"(1963), ha advertido que la Psiquiatría Institucional se ha convertido en una agencia represiva de control social .
Esta psiquiatrización del crimen ha dado origen al mito del paciente mental peligroso: con bastante frecuencia los medios masivos de comunicación informan sobre un crimen al que, enseguida y tras la entrevista a un psiquiatra o psicólogo, se le endilga el calificativo de trastorno mental. Aunque no hay ninguna evidencia de que los llamados pacientes psiquiátricos son más peligrosos que los normales(la situación actual apunta más bien a todo lo contrario), el mito del paciente mental peligroso se resiste a morir.
4. El consumo de drogas legales e ilegales. Aunque la humanidad ha usado(y abusado de) drogas tales como el alcohol, la coca, la marihuana, el opio y sus derivados, y el tabaco durante siglos, el llamado problema de la droga, o drogadicción, o farmacodependencia, o abuso de drogas fue una creación del siglo XX con la promulgación de las primeras leyes antidrogas , y la inclusión del uso de ciertas drogas en la lista oficial de trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana. Hasta ese entonces, no teníamos el llamado problema de la droga, ni la palabra drogadicción tenía la connotación peyorativa que hoy tiene. (De hecho, adicción quiere decir apego, dedicación como cuando decimos que Fulano es adicto al Partido Liberal, o Mengano es adicto al catolicismo).
Décadas más tarde, la guerra antidrogas, supuestamente ejecutada para erradicar el consumo, es llevada a cabo con tanta insensatez y ferocidad que sus terribles consecuencias(un ambiente de persecución inquisitorial, criminalidad, corrupción, daño ecológico y toxicidad agregada por la impureza) han terminado por afectar a toda la sociedad. Pero en vez de atribuir estas nefastas consecuencias a la ilegalidad y la guerra, los gobiernos las achacan a las drogas , los drogadictos y los traficantes.
Por mi parte, sugiero que prohibir ciertas drogas porque su abuso puede ser dañino para la salud es tan sensato como prohibir los automóviles porque su abuso puede ser perjudicial para la salud, y postulo que la guerra antidrogas nos está haciendo más daño que la denominada drogadicción. Por consiguiente el asunto no es cómo acabar con las drogas y los drogadictos sin cómo acabar con la persecución y la guerra.
5. Los conflictos personales e interpersonales. Por último, cuando seguimos hablando de trastornos mentales, tenemos en mente otros tipos de hechos: los conflictos personales e interpersonales tales como la angustia, el desempleo, las dificultades o desviaciones sexuales, la discordia marital o familiar, la estupidez, las fobias, la incultura, las inhibiciones y demás problemas de la condición humana. Se piensa entonces que la vida es armónica y que los conflictos son causados por psicopatologías subyacentes que es preciso curar para ser felices. Esta es la versión pseudocientífica actual de la psiquiatría y la psicología clínica convencionales. No obstante,me parece más realista aceptar de una vez por todas que la vida es, en sí, una ardua tragicomedia, y que lo que llamamos salud mental(que prefiero llamar virtud o salud espiritual) es un largo y tortuoso camino de aprendizaje cotidiano.


CONCLUSIONES

La historia de la ciencia está llena de teorías  y modelos que fueron descartados una vez que se lograron avances que permitieron un conocimiento preciso de los fenómenos. No veo por qué no va a ocurrir lo mismo con la teoría de la enfermedad mental. Nos corresponde a los científicos la responsabilidad social de revisar crítica y constantemente el estado de nuestros conocimientos para así ponernos al día en nuestra labor.
La teoría de la enfermedad mental tuvo, pues, su utilidad histórica hasta el siglo pasado pero es, en la actualidad, científica y médicamente anticuada pues permite diagnosticar y tratar como enfermos mentales a pacientes con enfermedades cerebrales o de otro tipo que cursan con trastornos involuntarios de conducta; y es moral y políticamente dañina porque se ha vuelto una cortina de humo para toda una serie de problemas económicos, existenciales, morales y políticos que, estrictamente hablando, no requieren terapias médicas sino alternativas económicas, existenciales, morales y políticas.





Fernando Luis Gómez

Médico psicoanalista en práctica privada, y Profesor de Biología y Neurofisiología, Facultad de Psicología, Corporación Universitaria de la Costa.
Barranquilla, Colombia
TEL. (57-5)3561982
Monografías

jueves, 4 de octubre de 2012

Control y Autodominio

 
 
QUE PAREN EL MUNDO QUE ME APEO. Mayo del 68.
 
 
EL AMOR ES ANSIA DE VIVIR. .J.L.SAMPEDRO
 
 

CONTROL Y AUTODOMINIO

La finalidad del engaño es controlar y aniquilar al otro;el resultado de engañarse a uno mismo es perder el control y aniquilar el ser propio.

"Creer que tu propio pensamiento -señalo Emerson-, creer que lo que es verdad para ti en tu fuero interno es verdad para todos los hombres... es es el genio". Pero imponer lo que crees que es verdad a todos los hombres, incluso a un solo individuo... eso es despotismo".

En el trabajo generalmente ejercemos control sobre alguna cosa o persona. Cuando cazamos o pescamos, aramos la tierra o recogemos la cosecha, controlamos cosas. Cuando damos de comer a un bebé, operamos a un paciente enfermo o juzgamos a un delincuente, controlamos a una persona. Sin embargo, en las sociedades complejas y materialmente avanzadas hay muchas situaciones que no requieren ninguna de estas posturas, sino que, al contrario, hacen necesario que nos controlemos a nosotros mismos y que cedamos una parte de nuestro autodominio a otros, normalmente a cambio de dinero. Esto se da especialmente en el trabajo profesional.
Se dice que la prostitución es la "profesión" más antigua del mundo. Es, en verdad, un modelo de todo el trabajo profesional: el trabajo profesional: el trabajador renuncia al control de sí mismo (misma), de su cuerpo -normalmente de una manera definida con claridad, concreta- a cambio de dinero. Debido a la pasividad que entraña, es un papel difícil y que muchos consideran desagradables.

El proverbio advierte que "no debes morder la mano que te da de comer". Pero quizá si deberías morderla si te impide comer sin ayuda ajena.

La adicción, la obesidad, la inapetencia (anorexia nerviosa) son problemas políticos y no problemas psiquiátricos: cada uno de ellos condensa y expresa una pugna entre el individuo y alguna otra persona o personas de su entorno por el control del cuerpo de aquél.

Todo benefactor quiere controlar a la persona a quien hace bien. El sacerdote controla en nombre de Dios; el médico, en nombre de la salud. Esta propensión universal a controlar a los demás choca y se conntradice con el objetivo de hacer del hombre un individuo responsable de sí mismo.

La reciprocidad: el espejismo que llama al género humano que vaga por el desierto de la dominación-sumisión.

La cooperación depende de la interdependencia mutua. Un exceso tanto de control como de autodominio perjudica la cohesión social. Demasiadoc ontrol produce opresión y lleva a la no cooperación por medio de la rebelión.
Un exceso de autodominio da por resultado la autarquía personal y conduce a la no cooperación por medio del aislamiento. El delicado equilibrio entre el control y el autodominio que requiere la vida social es una de las razones por las cuales la tragedia es inherente a la existencia humana.

La mayoría de las personas quieren la autodeterminación para ellas mismas y la subyugación para las demás; algunas quieren subyugación para todo el mundo; solo unas cuantas quieren autodeterminación para todos.

Si alquien hace algo que desaprobemos y si creemos que podemos evitar que persista en su conducta, le consideramos malo; pero si creemos que nos será impoisble evitarlo, le consideramos loco. En los dos casos, el factor crítico es el control que ejercemos sobre el otro; cuanto más control de esta clase perdamos, y cuanto más dominio de sí mismo adquiera el otro, mayor es la probabilidad de que, en caso de conflicto, le consideremos loco en lugar de simplemente malo.

Un loco es alguien que ha perdido o dicen que ha perdido el control de sí mismo. La psiquiatría proporciona la justificación para controlarle. La persona que goza de un autodominio firme impide que otras la controlen; de ahí que sea objeto tanto de admiración como de envidia, temor reverencial y odio.

Thomas Szasz: "El Segundo Pecado". Ed.Alcor (Colección Agramante), 1973

Marx: "EN ESTE SISTEMA TODO ES MERCANCÍA"

http://youtu.be/GXGmGeRUnnY Miedo -Jose Luis Sampedro- "Gobernar a base de medio es eficacísimo"
http://youtu.be/vc-ECPkivJY Contra el Poder -Pedro Guerra-


miércoles, 3 de octubre de 2012

La Ley, la Cárcel y la Supuesta Rehabilitación

Entrevista a Thomas Szasz La prohibición es hipocresía

Por: Will Caiger-Smith – Diario EL ESPECTADOR de Bogotá – Abril 5 de 2009
Según el profesor Szasz, acabar con la prohibición de la droga dejaría dinero en impuestos y, sobre todo, paz. Cree que los políticos buscan prohibir para controlar. “¿Cuál es la diferencia entre droga y comida?”, pregunta.
El profesor Thomas Szasz es un referente mundial en la corriente de la antipsiquiatría. Dentro de sus concepciones liberales está convencido de que cada persona debe ser autónoma frente al uso de sustancias y que el drogadicto es hoy el “chivo expiatorio” de la sociedad contemporánea. El Espectadorlo contactó en Nueva York para conocer sus impresiones respecto a un debate actual en Colombia: la penalización por el consumo de droga. Estas son sus impresiones.
¿Cuál es su argumento central contra la prohibición de la droga?
Empiezo por un interrogante: ¿Por qué prohibirla? La respuesta está en la historia y no nace por una prohibición de la medicina ni por la salud sino por la religión. Es una locura religiosa. Las prohibiciones originales en la historia se hicieron por la comida. Los judíos y los musulmanes, por ejemplo, no pueden comer carne de cerdo. Una decisión que corresponde a una expresión simbólica de sumisión a Dios. Hay que sacrificar algo, hay que rendirse ante algo para demostrar como se ama a Dios. Hoy, se hace lo mismo para demostrar que se ama al Estado. No hay racionalidad en estas prohibiciones.
¿Es decir que la prohibición en sí misma es irracional?
La gente debería hacer lo que quiera con su cuerpo.
¿Y eso incluye decidir lo que quiere consumir?
Correcto, siempre y cuando no le haga daño a nadie con su determinación personal.
¿Qué quiere decir exactamente con hacer daño a otro?
La gente que toma droga debería ser tratada de la misma manera como la gente que no la usa. Si uno hiere o corrompe a alguien, es claro que está cometiendo un delito. Pero no se le juzga por haber consumido drogas sino por el crimen que cometió.
¿Qué ventaja se puede derivar de terminar con la prohibición?
Daría enormes cantidades de dinero en impuestos y, sobre todo, traería paz. La gente no se estaría peleando y matando por las drogas ilegales porque serían legítimas. Por ejemplo, no tendríamos aviones fumigando plantaciones de coca.
Más de un experto sostiene que la guerra contra la droga es una guerra pérdida, ¿usted que cree?
El narcotráfico es un invención del siglo XX. En mi libro La Ceremonia de la Química hay una sección que evalúa ese tema. Hace cien años en Estados Unidos se podía comprar cualquier droga. Heroína, opio, cocaína, lo que fuera. Es más, la Coca Cola contenía cocaína. Después empezó a prohibirse todo. El alcohol también fue prohibido y cuando se hizo se desató una guerra de pandillas. Cuando se levantó la prohibición, la guerra terminó. Así ha sido siempre. La prohibición es un asunto político, a los líderes les gusta prohibir, pero piensen sólo en Estados Unidos, cuántos políticos han sido arrestados por manejar borrachos, especialmente los Kennedy.
¿Entonces, la prohibición de la droga se hace para tener control sobre la gente?
Ciento por ciento ese es el motivo. No tiene nada que ver con prevenir supuestos daños en la salud. Y llamar a las drogas dañinas es una tontería, es como decir que es peligroso tocar un cable de electricidad de alto voltaje. Hay muchas cosas que son peligrosas pero no son prohibidas. Como fumar cigarrillo, por ejemplo. Y la gente fuma legalmente, aunque sea más dañino que muchas drogas. Es algo así como una religión secular. Algo similar al anti semitismo o el racismo.
¿En qué sentido?
Es un grupo de gente que persigue a otro grupo. Y generalmente las mayorías en el poder siempre disfrutan persiguiendo a las minorías. Es más, la mayoría de la gente que usa droga no está en la cárcel, pero muchas personas sin poder sí lo están. En Estados Unidos, por ejemplo, la mayoría de ellos son negros.
¿Usted piensa que si la prohibición se terminara, eso disuadiría a la gente de consumir droga?
Por supuesto, sospecho que menos gente tomaría drogas. Recuerde el dicho: “La fruta prohibida es siempre más dulce”.
¿Advierte mucha hipocresía con respecto a este tema…
Es 100% absoluta hipocresía, sin duda alguna. Emborracharse no justifica pegarle a los amigos o matar a la esposa. ¿Entonces porque consumir droga lo justificaría? Eso es ridículo. Hace 500 años, nadie habría pensado que estar borracho o drogado justificara un crimen. Además las drogas no son nuevas, han tenido un uso milenario.
Hay quienes pretenden incluso prohibir la tradición de algunos países de América Latina de masticar coca, ¿qué opina de eso?
Es lo mismo que buscan los musulmanes que llegan a Estados Unidos y quieren parar el consumo de whisky. Son juegos de poder. Así como existe la ocupación militar, también hay ocupación intelectual y moral. ¿Por qué se hace? Para disuadir a los estadounidenses de usar cocaína. Es como una religión, una guerra cultural. No es una guerra contra la droga, es una guerra contra la felicidad cultural.
¿Se puede vencer en la lucha contra la droga?
Nunca. Es una guerra contra la naturaleza humana. Por eso es tan atractiva para los políticos, precisamente porque no se puede ganar. Es como Orwell: una guerra perpetua. La guerra es maravillosa para los políticos. Sólo es mala para las víctimas.
Pero la droga afecta de alguna manera…
Claro, pero cuál es la diferencia entre la droga y la comida: es una diferencia política. La marihuana es una planta, masticar la coca es comerse una planta. Los políticos la llaman droga, pero es completamente arbitrario, no tiene nada que ver con un criterio científico.
¿El drogadicto es un enfermo?
Un drogadicto es alguien que crónicamente se hace dependiente de una droga. Es totalmente su culpa y su responsabilidad. Si quiere ser tratado o retirarse de la droga, es asunto suyo.
¿El Estado debe intervenir en la decisión de un individuo de tomar o no droga?
Nunca, es como decidir si la gente debe ir o no a la iglesia. Es una decisión autónoma del individuo. No debería ser forzado jamás a tomar o no las drogas.
En Colombia, hoy se discute una reforma constitucional para sancionar a quienes usan drogas, ¿qué piensa?
No sé exactamente qué tanto depende Colombia de Estados Unidos, pero me parece que lo hace por satisfacer sus leyes. Ustedes lo saben más que yo.
Si se terminara la prohibición de la droga, ¿sería justo tener publicidad?
Eso es un asunto de filosofía política y de libertad. Eso depende de cuánto se crea en la libertad de la prensa. Mi respuesta personal es, sí. Pero si los políticos deciden que la gente no puede entender la publicidad, es un problema menor que prohibir las sustancias.
¿Cree que debe existir educación con respecto a las drogas?
¿La verdad sobre la droga?, Ciertamente ahora mismo sólo aprenden mentiras. Es mejor enseñar sobre Shakespeare o textos literarios que demuestran cómo vivía la gente siglos atrás. Y qué hacían. Fumaban, tomaban, cuando sentían dolor consumían opio. Ahora negamos que Thomas Jefferson vivió sus últimos diez años drogado de opio totalmente. Incluso hay fotos originales de Roosevelt a las que le han sacado el cigarro de la boca. El Gobierno es habitualmente una fuente de mentiras. ¿Y la religión? Al menos la versión de que Dios creó el mundo en siete días, es una historia para niños.
¿La religión es como la prohibición de la droga?
La primera decisión que se supone hizo Dios en el Antiguo Testamento fue prohibir cosas. Pero los mandamientos de Dios fueron escritos por humanos, todo eso hace parte de la naturaleza humana.
¿Entonces cuál es la solución para el tema de la droga?
La vida misma. La historia lo demuestra. Siempre los políticos escogen qué prohibir. El tabaco es un buen ejemplo. Hubo una época en que lo único que se fabricaba y exportaba en Estados Unidos era tabaco. Ahora es más o menos prohibido. Hay que recordar la idea de un político irlandés, Edmund Burke, “la gente necesita ser controlada”. Si la gente no puede tener autocontrol, requiere que otros lo controlen.
Es difícil.
Muy difícil, pero es así. Por eso hay mucha correlación entre quienes son arrestados por usar droga y las clases bajas que suelen ser los castigados. El presidente Kennedy, por ejemplo, consumió muchísima droga y después de su muerte, le quitaron la licencia a su médico por darle drogas ilegales. Lo mismo pasó con Elvis Presley. Siempre reaparece en las noticias. Una mujer bella murió en Las Bahamas, se llamaba Anna Marie Smith. Ahora sus médicos están bajo investigación.
“Privar a alguien de la libertad para su propio bien es inmoral”
Nacido en Budapest (Hungría) en abril de 1920, el profesor Thomas Szasz emigró desde muy joven a Estados Unidos, huyendo de la persecución del régimen nazi. Después se formó como médico y se asentó en Nueva York, donde aún vive y ejerce.
Es autor, entre otras, de las obras ‘El mito de la enfermedad mental’, ‘Fabricación de la locura’, ‘Teología de la medicina’, ‘Ética del psicoanálisis’ y ‘Droga y ritual’. Imparte clases en la Universidad del Estado de Nueva York, en Syracuse.
Según Szasz, durante los últimos tiempos, EE.UU. se embarcó en una de las guerras más despiadadas que jamás haya visto el mundo: la lucha contra la droga. Según él, hace 100 años, regular qué podían ingerir los ciudadanos, hubiera sido rechazado por inconstitucional.
En sus escritos aboga por la abolición de la hospitalización involuntaria. Es decir, que nadie debe ser privado de su libertad a menos que haya sido encontrado culpable de un delito. “Privar a una persona de su libertad, supuestamente para su bien, es algo inmoral”.



http://youtu.be/C83mhGtaEGo Pablo Neruda -Poema 1 de Veinte Poemas y una canción desesperada-
http://youtu.be/PokBvBXrT3U Eliseo Subiela -El lado oscuro del corazón-
http://youtu.be/t61M2HksAqY El lado oscuro del corazón

viernes, 28 de septiembre de 2012

La locura como construcción social y negocio

 
 
 
"Las prisiones castigan a quienes se niegan a portarse como los demás; los manicomios controlan a quienes se niegan a pensar como los demás."

LA SIGNIFICACIÓN

Si el hombre no puede soportar una insignificante, y si un sentido de la significación es lo mismo que "una perspectiva religiosa" ante la vida, entonces la salud mental se convierte en una búsqueda de significación. Esto lo comprendió Jung: "Durante los últimos treinta años me han consultado personas de todos los países civilizados... Entre todos mis pacientes en la segunda mitad de la vida -es decir, de más de treinta y cinco años de edad- no ha habido ni uno solo cuyo problema no fuera esencialmente el de encontrar una perspectiva religiosa ante la vida. Puede decirse que todos ellos se sentían enfermos porque habían perdido lo que las religiones vivas de todas las épocas han dado a sus seguidores, y ninguno de ellos se ha curado realmente sin haber recuperado su perspectiva religiosa". [Carl Gustav Jung, Modern man in search of soul].
Con todo, es curioso que incluso Jung llame "enfermos" a estas personas que acudieron a él con sus problemas. Pero precisamente el vocabulario técnico de la medicina y la psiquiatría es lo que obstaculiza la tarea de reconocer y poner remedio a estos problemas morales.


El tema dramático central de la vida puede reducirse a la siguiente exigencia que las personas se hacen unas a otras: "¡Acepta, haz válida y refuerza mi fantasía acerca de mí mismo! Si no, no te amaré, te castigaré, te dejaré, te mataré". Resumiendo: "¡Certifica mi autenticidad, o ya verás!"

En la vida de muchas personas la necesidad de atención es el motivo dominante. Esto explica por qué a menudo defienden ahora una opinión y poco después defienden ahora una opinión y poco después defienden otra contraria: no importa lo que digan, siempre y cuando llame la atención sobre ellas. Tolstoi era un ejemplo manifiesto de ello.
En su biografía de Tolstoi, Henri Troyat comenta que la familia y las amistades del escritor "... no podían comprender cómo se había casado con una muchacha de clase alta después de declarar ´casarse con una mujer de sociedad es tragarse todo el veneno de la civilización´".
Los psicoanalistas interpretan este tipo de comportamiento como expresión de la ambivalencia. Los moralistas lo llaman hipocresía. Puede que sea ambas cosas. Pero con frecuencia es sencillamente el resultado de un deseo apasionado de atención, un deseo que no puede satisfacerse con tanta facilidad por medio del comportamiento consecuente.


Lo que los psiquiatras llaman"delirio de grandeza" consiste en asumir una identidad superior a la verdadera. La persona que asume esta identidad falsa se empeña en afirmarla, y quienes la rodean muestran el mismo empeño en repudiarla. El rechazo de este tipo de impostura suele expresarse con el lenguaje de la psiquiatría y se dice que el impostor "delira" y es "psicótico", con lo cual se oculta tras un diagnóstico el amargo conflicto entre sus afirmaciones y las contraafirmaciones de los demás.

Lo que los psiquiatras llaman "manía persecutoria" es una de las defensas más dramáticas que utilizan los seres humanos contra la sensación de insignificancia personal, de no valer nada. De hecho, a nadie le importa un comino lo que haga Jones. Es una extra de la película de la vida. Pero él quiere ser un astro. No puede llegar a serlo ganando una fortuna en la Bolsa o recibiendo el premio Nobel. Así que afirma que el FBI o los comunistas vigilan todos sus movimientos, tiene intervenido su teléfono, etcétera. ¿Harían esto si Jones no fuera una persona importantísima? En resumen, el delirio paranoico es un problema para la familia, el patrono y los amigos del paciente; para el paciente es una solución del problema relativo al sentido (falta de sentido) de su vida [...]



Thomas Szasz: "El Segundo Pecado". Prólogo Fernando Savater. Ed. Alcor. Colección Agramante, 1973, Barcelona.

ReBelarse Vende


" Los científicos, los burócratas y las compañías farmacéuticas conspiran entre sí para controlar a la población valiéndose de ungüentos y poción. Engatusados por la falsedad y el artificio de la vida moderna, los individuos consumirán todo tipo de productos. Si eso falla, siempre les quedara el Prozac para evitar el sufrimiento. Y quienes no consigan disfrutar ni entender el significado de la vida, pueden probar el Holaperidol (Fármaco indicado en casos de psicosis aguda, esquizofrenia, estados maníacos e hiperactividad) .
La Idea de que la locura es una forma de subversión ha calado hondo, y las ideas locas, sea cual sea su contenido, se consideran subversivas. Del mismo modo que un psicoanalista interpreta la furia y el rechazo de un paciente como una señal de que la terapia "funciona", el el sociólogo decide que si le llaman loco es porque sus preguntas y teorías han sacado a la luz ciertas verdades desagradables. La reacción adecuada seria ahondar más en esos mismos temas, en vez de dejarse achantar."

Libro "Rebelarse Vende". Cap 5: La Rebeldía Radical "No será una revolución social. Su objetivo no será acabar con el gobierno, sino con la base económica y tecnológica de la sociedad actual"



Decenas de profesionales de la salud mental en la Argentina suscribieron un “manifiesto” contra “la patologización y medicalización de la sociedad, en especial de los niños y adolescentes”, cuestionando el “trastorno por déficit de atención” y otros “etiquetamientos”, y rechazando el célebre “DSM” (Manual de “Desórdenes Mentales” producido por la Asociación de Psiquiatras de Estados Unidos).
La declaración cita el “Consenso de Expertos del Area de la Salud sobre el llamado trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad” (2005) para advertir sobre “una multiplicidad de ‘diagnósticos’ psicopatológicos que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles. Son enunciados descriptivos que se terminan transformando en enunciados identificatorios“, ya que “un etiquetamiento temprano, enmascarado como ‘diagnóstico’, puede condicionar el desarrollo de un niño, en tanto él se ve a sí mismo con la imagen que los otros le devuelven de sí, construye la representación de sí mismo a partir del espejo que los otros le ofrecen. Y a su vez será mirado por los padres y maestros con la imagen que los profesionales den del niño“. Por eso, “un diagnóstico temprano puede orientar el camino de la cura de un sujeto o transformarse en invalidante. Esto implica una enorme responsabilidad para aquél que recibe la consulta por un niño“.
En ese sentido –continúa–, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales de la American Psychiatric Association), en sus diferentes versiones, no toma en cuenta la historia ni los factores desencadenantes, ni lo que subyace a un comportamiento, obtura las posibilidades de pensar y de interrogarse sobre lo que le ocurre a un ser humano“. “Con el argumento de una supuesta posición ateórica, el DSM responde a la teoría de que lo observable y cuantificable pueden dar cuenta del funcionamiento humano, desconociendo su profundidad y complejidad, así como las circunstancias histórico-sociales en las que pueden suscitarse ciertas conductas. Más grave aún, pretende hegemonizar prácticas que son funcionales a intereses que poco tienen que ver con los derechos de los niños y sus familias“.
Los firmantes señalan que “el DSM en las últimas décadas ha ocupado el lugar de la definición, rotulación y principal referencia diagnóstica de procesos de padecimiento mental. Parte de la idea de que una agrupación de síntomas y signos observables tiene de por sí entidad de enfermedad, una supuesta base ‘neurobiológica’ que la explica y genes que, sin demasiadas pruebas veraces, la estarían causando. El manual intenta sostener como ‘datos objetivos’ lo que no son más que enumeraciones de conductas sin sostén teórico ni validación clínica, obviando la incidencia del observador en la calificación de esas conductas“.
Así –explican– el movimiento de un niño puede ser considerado normal o patológico según quién sea el observador, tanto como el retraso en el lenguaje puede ser ubicado como ‘trastorno’ específico o como síntoma de dificultades vinculares según quién esté ‘evaluando’ a ese niño“.
Esto se ha ido complicando a lo largo de los años. No es casual que el DSM-II cite 180 categorías diagnósticas; el DSM-IIIR, 292; y el DSM-IV, más de 350. Por lo que se sabe, el DSM V, en preparación, planteará, gracias al empleo de un paradigma llamado ‘dimensional’, muchos más ‘trastornos’ y también nuevos ‘espectros’, de modo tal que todos podamos encontrarnos en alguno de ellos“.
Consideramos que este modo de clasificar no es ingenuo, que responde a intereses ideológicos y económicos y que su perspectiva, en apariencia ‘ateórica’, oculta la ideología que subyace, la concepción de un ser humano máquina, robotizado, con una subjetividad aplanada, al servicio de una sociedad que privilegia la eficiencia. Esto también se expresa en los tratamientos que suelen recomendarse en función de ese modo de diagnosticar: medicación y tratamiento conductual, desconociendo nuevamente la incidencia del contexto y el modo complejo de inscribir, procesar y elaborar que tiene el ser humano“.
Los firmantes entienden el diagnóstico “a partir de un análisis detallado de lo que el sujeto dice, de sus producciones y de su historia. Desde esta perspectiva el diagnóstico es algo muy diferente a poner un rótulo; es un proceso que se va construyendo a lo largo del tiempo y que puede tener variaciones. Todos experimentamos transformaciones y, en los niños y adolescentes, estructuraciones y reestructuraciones sucesivas determinan un recorrido en el que se suceden cambios, progresiones y retrocesos. Las adquisiciones se van dando en un tiempo que no es estrictamente cronológico. Por eso los diagnósticos dados como rótulos pueden ser nocivos para el desarrollo psíquico de un niño, en tanto lo deja siendo un ‘trastorno’ de por vida“.
El sufrimiento infantil suele ser desestimado por los adultos y muchas veces se ubica la patología allí donde hay funcionamientos que molestan o angustian, dejando de lado lo que el niño siente. Es frecuente así que se ubiquen como patológicas conductas que corresponden a momentos en el desarrollo infantil, mientras se resta trascendencia a otras que implican un fuerte malestar para el niño mismo“.
En ese marco, afirman, “predomina la medicalización de niños y adolescentes: con una pastilla suelen silenciarse conflictivas y acallarse pedidos de auxilio que no son escuchados como tales. Práctica que es muy diferente a la de medicar criteriosamente, cuando no hay más remedio, a fin de atenuar la incidencia desorganizante de ciertos síntomas mientras se promueve una estrategia de subjetivación que apunte a destrabar y potenciar, y no sólo suprimir. Un medicamento debe ser un recurso dentro de un abordaje interdisciplinario que tenga en cuenta las dimensiones epocales, institucionales, familiares y singulares“.
Firman: Beatriz Janin, Juan Vasen, Gisela Untoiglich, Leon Benasayag, Juan Carlos Volnovich, Alicia Stolkiner, Hugo Urquijo, Virginia López Casariego, Gilou García Reinoso, Ana Berezin, Juan José Calzetta, Gabriela Dueñas, Carina Kaplan, Osvaldo Frizzera, Elsa Kahansky, José Kremenchusky, Silvia Morici, Mabel Rodríguez Ponte, María Cristina Rojas, Rosa Silver, Luis Horstein, Ruth Kuitca, Miguel Tollo, Susana Toporosi, Pedro Boschan, Jorge Cantis, Gabriel Donzino, Ruth Harf, Alicia Hasson, Norma Filidoro, Alicia Levin, Isabel Lucioni, Graciela Rajnerman, Mariana Rodríguez Ponte, Sara Suzman de Arbiser, Jaime Tallis, Flavia Terigi, Felisa Widder, Alicia Fernández, Enrique Carpintero, Alejandro Vainer, César Hazaki, Alfredo Caeiro, Carlos Barzani, Susana Ragatke, Marina Rizzani, Isabel Costa, Rosalía Schneider, Cecilia Kligman, Ricardo Gorodisch, Eduardo Müller, José Cernadas, Magdalena Echegaray, Mónica Favelukes, Griselda Santos, Clara Schejtman, Alicia Gamondi, Elina Aguiar, Mercedes Cicalese, Alicia Grillo, Nilda Neves, Mirta Pipkin, Marina Blasco, Irene Chelger, Alfredo Tagle, Daniel Slucki, Mariana Wikinski, Graciela Guilis, Marcos Vul. Se reciben adhesiones de profesionales e instituciones en www.forumadd.com.ar.

30 de Julio de 2010 – Desde que en 1952 se publicara la primera versión del Manual de Desórdenes Mentales (DSM, del inglés) de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), considerado la biblia de esta especialidad, unos 170 nuevos trastornos se han incorporado a su lista. Este aumento incesante del territorio de lo patológico no gusta a todos los especialistas, como explican dos psiquiatras británicas en un artículo publicado en el último número de Journal of Mental Health.
Es poco útil, ya que convierte a cada vez más gente en personas con problemas mentales“, alerta a Público una de las autoras, la investigadora del King’s College de Londres (Reino Unido) Felicity Callard.
Este fenómeno implica que “la piscina de la normalidad se reduzca a un simple charco“, alega el artículo. La APA, que espera publicar la quinta versión del manual en mayo de 2013, ha propuesto como nuevos trastornos la hipersexualidad y el desorden de excitación en mujeres. Otros trastornos presentes en la edición actual del DSM también son criticados por los expertos, como es el caso de la ansiedad social, al compartir rasgos con lo que podría ser sólo “timidez“, explica Callard.
Además, según el texto, los umbrales del DSM para diagnosticar un trastorno mental son cada vez menos exigentes. Las autoras consideran que este fenómeno genera falsos positivos y sugestiona a pacientes que, aunque presentan riesgos de padecer un trastorno, pueden no desarrollarlo jamás. “Es como decir a diez personas con gripe que tienen riesgo de padecer neumonía cuando sólo uno tiene un verdadero riesgo“, afirma el texto.
El ‘lobby’ farmacéutico
Entre las causas del aumento de los tipos de síndromes y la rebaja de sus requisitos para padecerlos se encuentra “la estrecha relación entre las empresas farmacéuticas y los dirigentes del sistema psiquiátrico“, denuncia Callard. Durante 2008, las ventas de medicamentos para el síndrome de déficit de atención considerado un trastorno menor en EEUU superaron los 3.600 millones de euros. Además, la investigadora asegura que “la corriente dominante actual tiende a medicalizar los rasgos del carácter humano“.
El catedrático de psiquiatría de la Universidad de Sevilla, José Giner, defiende el criterio del DSM: “Existen trastornos que se consideran menores, pero que son capaces de provocar suicidios“. “El aumento de los tratamientos médicos se debe a la menor tolerancia de la sociedad al sufrimiento“, opina. En cambio, según Callard, “la medicación puede acarrear serios problemas de efectos secundarios, sobre todo cuando es poco necesaria“.
El aumento de los diagnósticos y de la medicalización provoca que se reste atención a analizar por qué la gente padece trastornos mentales“, concluye Callard.
Fuente: Público.es

REPORTAJE SOBRE EL MANIFIESTO A FAVOR DE UNA PSICOPATOLOGÍA CLÍNICA, QUE NO ESTADISTICA Y STOP DSM COMO ÚNICO CRITERIO DE DIAGNOSIS CLÍNICA.


Publicación original en portugués, traducción del español por Sara E. Hassan, en la Revista Pulsional ,
www.pulsional.com.br, de San Pablo. Brasil, semana del 22 al 28/3/2012



Entrevista a Carlos Rey, psicoanalista en Barcelona, España. Miembro de la Comisión de Espai Freud, por Sara Elena Hassan, psiquiatra y psicoanalista en San Pablo, Brasil.


[i]Sara E. Hassan: Podrías relatarnos como surge la idea de elaborar este manifiesto, en qué circunstancias, donde, porqué, etc.



Carlos Rey: Espai Freud es el nombre de una comisión gestora que cuenta con el apoyo de todos los diferentes grupos e instituciones psicoanalíticas de Barcelona. Los fines de Espai Freud son promover y organizar actividades de debate y difusión del psicoanálisis a través de jornadas, mesas redondas, exposiciones, ciclos de cine, etc. Espai Freud quiere mantener un diálogo permanente con la cultura y entorno en el que trabaja.



En febrero del 2010 Espai Freud llevó a cabo una campaña de sensibilización para detener la incorporación en el nuevo Código Civil Catalán de el TAI: tratamiento ambulatorio involuntario, es decir, obligatorio y por supuesto farmacológico.



Dado que conseguimos que el parlamento catalán rechazara el TAI, nos animamos para iniciar una campaña contra la obligatoriedad de utilizar el DSM como único criterio de diagnosis clínica. Como en el 2013 se supone que aparecerá el DSM-V pensamos que teníamos tiempo para frenar su imposición y crear alternativas clínicas.



En Abril del año de 2011 dimos a conocer el Manifiesto a favor de una psicopatología clínica, que no estadística. Fue el comienzo de una campaña de sensibilización en la que seguiremos hasta el 2013.



Al internacionalizarse la campaña, colegas argentinos y brasileños se nos han unido en el camino y elaboraron sendos manifiestos. Con lo que actualmente tenemos tres manifiestos que se firman conjuntamente. Actualmente hemos reunido casi 6000 firmas y 155 asociaciones de profesionales psi apoyan los citados manifiestos.



Sara Hassan: Cual sería la idea principal del manifiesto?



Carlos Rey: La idea principal es manifestar nuestro desacuerdo a que el DSM sea el único criterio de diagnosis clínica. Denunciamos que oficialmente se tenga que recurrir a una clasificación que no es científica como presume y ni siquiera es clínica sino política. Queremos trabajar con criterios de diagnosis exclusivamente clínicos.

Sara Hassan: ¿Porqué entonces la puntuación "StopDSM" y entre paréntesis (como criterio único de diagnosis clínica) del manifiesto original de Barcelona? O sea ¿porque entre paréntesis...cuando parece que es justamente el pensamiento único lo que se trata de frenar. Como ves el cuestionamiento del pensamiento único viniendo, en este momento, de psicoanalistas/instituciones psicoanalíticas ¿Cómo ves esa participación, desde el psicoanálisis, como campo externo a la medicina, que toma al DSM como blanco que lleva, precisamente a una acción política como es el Manifiesto?



Carlos Rey: Aclaro porque hemos puesto Stopdsm y entre paréntesis como único criterio de diagnosis clínica.



Cuando buscábamos un slogan para difundir el manifiesto a favor de una psicopatología clínica que no estadística, nos topamos con la idea Stopdsm, pero en seguida nos dimos cuenta que nosotros no queríamos hacer una campaña en contra del DSM-V ni de ningún DSM. Nuestra campaña quería ir a favor de..., no en contra de... Así que, ya que el manifiesto expresaba estar a favor de una psicopatología clínica, en Stopdsm (como único criterio de diagnosis clínica) queríamos expresar nuestro desacuerdo a que en la asistencia pública y en las mutuas de seguro médico, sea obligatorio diagnosticar según el DSM, porque el DSM no es clínico sino estadístico.



Los psicoanalistas, al menos aquí, somos los que más utilizamos una psicopatología clásica y psicoanalítica. Y efectivamente somos los que más nos oponemos a que el DSM sea de obligado cumplimiento por lo dicho, porque no es una psicopatología clínica sino estadística. Dicho de otra manera: nosotros no queremos reformar el DSM sino que, simplemente, no nos lo impongan.



Queremos promover que la psicopatología sea exclusivamente clínica, es decir que responda a teorías psíquicas. Nosotros tenemos una teoría y una práctica clínica llamada psicoanalítica. Que cada uno responda desde su teoría psíquica.



Sara Hassan: ¿Por qué supones que son los psicoanalistas quienes más se oponen al cumplimiento obligatorio del DSM? ¿Es que existen razones históricas y/o actuales para eso?

Carlos Rey: Pues no lo sé muy bien, pero supongo que porque los psicoanalistas, en general, hemos mantenido vivo el espíritu de la psicopatología clásica. De hecho la psicopatología psicoanalítica es un continuum del saber acumulado a lo largo de la historia que el DSM rompe. Ese saber continuum es un saber clínico que los psicoanalistas reivindicamos, porque la estadística no es clínica.



Sara Hassan: ¿Qué es lo que se pierde, entonces, de ese saber, en la ruptura producida por el DSM ( entiendo que esto ya viene anunciándose desde los DSM anteriores, III y IV); y que seria, en tu opinión, lo valorizado de la psicopatología clásica y de la psicopatología psicoanalítica, digno de ser reivindicado actualmente por los psicoanalistas?



Carlos Rey: Efectivamente ese continuum lo rompe la publicación del DSM-III. En ese momento, 1980, es cuando empieza la globalización del neoliberalismo. De esos polvos estos lodos. Todo ese modelo es el que ahora ha entrado en crisis y debemos aprovechar para decir que si el DSM no funciona, clínicamente hablando, pues que deje de ser de obligado cumplimiento.



La psicopatología clásica en general, y la psicopatología psicoanalítica en particular nos permite pensar al ser humano en su condición... humana y, por lo tanto, sujeto y determinado por su subjetividad. Los psicoanalistas reivindicamos la subjetividad y por lo tanto la diversidad de maneras de ser y estar en el mundo, de sentir, de pensar, en definitiva, de vivir, disfrutar y sufrir.



Reivindicamos la psique como sinónimo de mental pero no de cerebral.



Reivindicamos lo que el saber clínico nos dice: que no existe la normalidad sino lo normativo.



Reivindicamos el saber del paciente sobre las cosas que le pasan y su co-responsabilidad subjetiva en el por qué le pasan las cosas que le pasan.



Reivindicamos la causalidad psíquica en los conflictos, problemas y sufrimiento psíquico.



Sara Hassan: Algo que insiste en tus respuestas es la oposición de los criterios “estadísticos” versus “criterios clínicos”. Podrías ampliar un poco mas esos criterios tan diferentes?


Carlos Rey: Entiendo por criterios clínicos aquellos que se dan en la clínica, es decir en el trato y tratamiento de un paciente por un profesional psi. La clínica es la observación, estudio, análisis del paciente, de su historia y de su relato. Fruto de esa -para nosotros psicoanalistas- escucha en el trato, relación y -para nosotros psicoanalistas- transferencia, se obtiene un saber que nos trasmite -también- el propio paciente, así como su biografía -para nosotros psicoanalistas más importante que su biología- y sobre todo cómo ha vivido lo que ha vivido, es decir su experiencia subjetiva. Así es como el profesional psi obtiene un saber que se llama pronóstico. El saber clínico es el que se obtiene tanto del paciente como del profesional psi. Un saber fruto de la transferencia, del trabajo conjunto, de la elaboración del paciente, de la escucha del profesional. Ese saber que se obtiene de la clínica es de lo particular, del caso por caso.



Por otro lado están los criterios estadísticos que son una predicción matemática, por lo tanto no clínica.



El pronóstico es particular, del caso por caso. La estadística es de lo general y por lo tanto dará más falsos positivos.



La clínica es variada porque variadas son las teorías psíquicas existentes.

La psicoanalítica es una de las teorías psíquicas existentes que tiene una patología dinámica, es decir que no actúa como un manual fijo, de allí que se diga que es dinámica, porque no sitúa la normalidad como patrón de medida, sino el sufrimiento psíquico del que hace la demanda de ayuda.



Como el saber, como todo saber, la psicopatología psicoanalítica es incompleta, provisional, SUPUESTA, ya que varía en función del caso por caso, de la época y la cultura en la que le ha tocado vivir. En todo caso es una psicopatología exclusivamente clínica, es decir que empieza y acaba en la clínica, en el ahora, aquí y con este paciente.


Sara Hassan: La grande midia local ( de Brasil) viene haciéndose eco de otro cuestionamiento, también vinculado a la próxima aparición del DSM V. Así, el mes pasado fue publicado un artículo titulado: "Nuevo manual de diagnóstico provoca guerra en la psiquiatría" ( Folha.com del 4-5 /2/ 2012, San Pablo, Brasil), con mención a psiquiatras y psicólogos norteamericanos. En la página de Espai Freud también aparece un link con una petición de reformas del DSM V, promovido por la Asociación de Psicólogos de los EEUU. ¿Cómo entiendes este otro movimiento, simultáneo al StopDSM que también está solicitando firmas de adhesión para reformar el DSM antes de su lanzamiento en 2013?



Carlos Rey: Efectivamente, la división de Psicología humanista de la Asociación de Psicólogos norteamericanos ha publicado una Carta Abierta para reunir firmas a fin de incidir en las reformas del DSM-V. La diferencia con nuestro movimiento es que ellos son reformistas, es decir, quieren reformar en DSM. Quieren participar en las reformas que se llevan a cabo en la Asociación de psiquiatras norteamericanos.



Los manifiestos de Argentina, Brasil y España no quieren reformar nada, solamente que el DSM no sea obligatorio y que los diagnósticos con los que se trabajen sean exclusivamente clínicos y no estadísticos.


Sara Hassan: ¿A quién se dirige y como adherir al manifiesto StopDSM?.

Carlos Rey: El Manifiesto está dirigido a todo el mundo en general y en particular a los profesionales psi, a fin de que se tome conciencia de que tenemos que trabajar con criterios de diagnosis exclusivamente clínicos. Todos aquellas personas que quieran firmar los tres manifiestos que se firman conjuntamente -España, Argentina y Brasil- pueden hacerlo entrando en el link:







http://youtu.be/hAYTX3o_L9U Jorge Luis Borges -Poema a los Amigos-
http://youtu.be/IuLCpsgvIr4 Basado en William Shakespeare (Con el Tiempo)
http://youtu.be/MOrPnlEuLpo Gabriel García Márquez -La Marioneta-
http://youtu.be/5c7n86BDeGI Gabriel García Márque -Trece Líneas para Vivir-
http://youtu.be/sRBqTqtMncw Gabriel Garcia Márquez envió esta carta cuando le diagnosticaron el cáncer linfático que se le llevó
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