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Paz y Ciencia
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viernes, 18 de febrero de 2022

VOLUNTAD



Voluntad

Definición:

La voluntad es la capacidad de los seres humanos que les mueve a hacer cosas de manera intencionada.

Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado

 

Todo acto voluntario requiere de dos supuestos:

1) Tener conciencia de una situación en la que hay, al menos, dos alternativas distintas de elección.

2) La elección tiene lugar tras haber reflexionado y tomado en cuenta los pro y contra de cada elección.


Términos relacionados:

Abulia e hipobulia

Estos términos hacen referencia a la falta de voluntad o a la disminución de ésta, entendiendo por voluntad la posibilidad de decidir entre dos o más tendencias distintas (Kurt Schneider). En el paciente hipobulico disminuye la capacidad de tomar decisiones, la capacidad de iniciar acciones por sí mismo, de esta manera predomina en él lo automático y lo impulsivo. En cierto modo la hipoabulia está presente en todas las enfermedades mentales, pero predomina en las esquizofrenias residuales, formando parte de los denominados síntomas negativos.


Automatismo

Entendemos por automatismo la ejecución de actos sin que intervenga la voluntad. Puede haber un automatismo normal o patológico.


Delirio paranoico

Constituye el delirio de la paranoia de Emil Kraepelin. Este autor, en la octava edición de su tratado describió la paranoia como el desarrollo insidioso, originado por causas internas, de un sistema delirante permanente e inamovible, que cursa con plena conservación de la claridad y del orden del pensamiento, en la voluntad y en la conducta. De la misma manera que los delirios parafrénicos, la clasificación francesa la incluye dentro de los denominados delirios crónicos. En el DSM-IV TR y en la CIE 10, la paranoia para a llamarse trastorno delirante (paranoide) y trastorno de ideas delirantes, respectivamente. Para Henry Ey este delirio, que forma parte de lo que la escuela francesa llama psicosis delirantes sistematizadas, se caracteriza por: 1) La continuidad del delirio paranoico y de la personalidad. El carácter constitucional del delirio. Hay íntimas relaciones entre la personalidad y el delirio. 2) El tema dramático fundamental es el tema de la persecución. Incluso cuando el tema sea megalomaníaco, la persecución siempre estará presente, se le perseguirá porque se le envidia su grandeza. Sin embargo este carácter persecutorio no existe en el tipo somático de este delirio. 3) El desarrollo de este delirio es coherente y sistemático. De ahí que las interpretaciones de tipo psicoanalítico hayan abundado para explicar este delirio. 4) Ausencia de evolución demencial. No obstante con el tiempo el delirio pierde actividad, se empobrece, es lo que Henry Ey llama cristalización del delirio. Su estructura es afectiva. 5) Ausencia de un trastorno paralógico del pensamiento. En todo momento el delirio va a tener el aspecto del pensamiento normal. Los delirios paranoicos pueden clasificarse en los siguientes tipos: 1) Tipo erotomaníaco. Sinónimo: De Clérambault (síndrome de). El tema predominante es la idea delirante de que una persona, generalmente de una condición social o económica más alta, está enamorada del sujeto. Son frecuentes los intentos de contactar con la persona objeto del delirio a través de cartas, llamadas de teléfonos, visitas o incluso el acecho y la vigilancia. La mayoría de los sujetos con este delirio son mujeres. 2) Tipo de grandiosidad. En el que el tema predominante es una sobrevaloración del poder propio, los conocimientos propios, el haber hecho un descubrimiento importante, o una relación especial con una persona famosa o una divinidad. 3) Tipo celotípico. Sinónimo: Otelo (síndrome de) .El tema fundamental es la infidelidad de la pareja. El sujeto suele intervenir coartando la libertad de la pareja, siguiéndola en secreto o agrediéndola. 4) Tipo persecutorio. En el que el tema central es que la persona delirante o alguien cercano a ella es objeto de persecución, es engañado, seguido, envenenado, calumniado. A veces adquiere la forma de paranoia querulante, es decir el sujeto cree que ha sido objeto de una injusticia que se intenta remediar con continuas apelaciones a los tribunales. 5) Tipo somático. Sinónimo: delirio hipocondríaco. El delirio está centrado en la convicción de que se tiene un defecto o enfermedad física. Los más frecuentes son la creencia de que se emite un olor insoportable, que se tiene una infestación por insectos dentro o fuera de la piel, que tiene un parásito interno, que hay partes de su cuerpo que no funcionan, que tiene una parte del cuerpo (nariz, genitales, etc.) deformes cuando esto no es lo que se observa. 6) Tipo inespecífico. Cuando no se ajusta a los anteriores.


Fenómenos fantásticos

Fenómenos intermedios entre la percepción y la representación. Se producen estando el sujeto con los ojos cerrados, son independientes de la voluntad, desaparecen cuando la atención deja de dirigirse a ellos o bien cuando se abre los ojos.


Hiperbulia

Término que hace referencia al aumento de la voluntad.


Hipobulia

Debilidad de la voluntad.


Pensamiento en tropel

Sinónimo: incontinencia en el pensar (Honorio Delgado). Tipo de pensamiento que puede aparecer en las esquizofrenias. Durante unos minutos u horas las ideas aparecen de forma incontenible. Un paciente de Honorio Delgado describe sus pensamientos en tropel como oleadas de ideas que afluyen a la mente con una fuerza incontrastable, donde la actitud crítica, la voluntad, la lógica, etc., representan representan una minúscula resistencia y hasta desaparecen.


Personalidad narcisista

 Información

Sinónimo: carácter fálico-narcisista (W. Reich, 1926), Don Juanes del triunfo (O. Fenichel, 1945), complejo de Premio Nóbel (H. Tartakoff, 1966). Son personas que se consideran seres especiales, únicos.

El narcisismo es el amor que se dirige un sujeto a sí mismo. Alude al mito de narciso, que se ahogó al intentar besar su propia imagen reflejada en el agua.

Utilizan a los demás como objeto de satisfacer sus deseos, su autoestima. Carecen de empatía. Animosos, optimistas, decididos. Se creen personas dignas de admiración y únicas. Piensan que son objeto de endivia. Suelen emplear la racionalización como mecanismo principal de defensa. R. C. Cloninger señala que, en las dimensiones de su temperamento, estas personas presentan una alta búsqueda de sensaciones o novedades, una alta evitación de daño y una alta dependencia de recompensa.

Si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.

El trastorno de personalidad narcisista (uno de varios tipos de trastornos de la personalidad) es un trastorno mental en el cual las personas tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y admiración, relaciones conflictivas y una carencia de empatía por los demás. Sin embargo, detrás de esta máscara de seguridad extrema, hay una autoestima frágil que es vulnerable a la crítica más leve.

Los signos y síntomas del trastorno de la personalidad narcisista y la gravedad de los síntomas son variables. Las personas con este trastorno pueden:

- Tiene un sentido grandioso de su propia importancia, prepotente y arrogante.
- Lo absorben fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza, o amor ideal
- Se considera especial y único: solo puede ser comprendido por, y solo debería asociarse con, otras personas especiales o de alto estatus personal o institucional.
- Requiere excesiva y constante admiración (es un síntoma que denota una baja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás). Espera que se reconozca su superioridad, incluso sin logros que la justifiquen y para ello exagera los logros y los talentos
- Tiene un sentido exagerado y no equitativo de sus propios derechos. Piensa que se le debe todo. Tiene un sentido de superioridad con irrazonables expectativas de un trato especialmente favorable o de una aceptación automática de sus deseos. Puede monopolizar las conversaciones y despreciar o mirar con desdén a personas que ellos perciben como inferiores.
- En sus relaciones interpersonales es explotador. Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines (espera que se les dé todo lo que desee, sin importar lo que ello suponga para los demás, y puede asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar).
- Carece de empatía, por incapacidad o por falta de voluntad y es reacio a reconocer o identificar las necesidades y sentimientos de los demás.
- Es frecuentemente envidioso de los demás o cree que los demás le tienen envidia (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que ellos son más merecedores de la misma). Por ellos se comporta de manera arrogante o altanera, dando la impresión de engreídos, jactanciosos y pretenciosos.

Al mismo tiempo, a las personas con trastorno de la personalidad narcisista les cuesta enfrentar cualquier cosa que consideren una crítica y pueden:

- Ser impacientes o enojarse cuando no se las trata de manera especial
- Tener notables problemas interpersonales y ofenderse con facilidad
- Reaccionar con ira o desdén y tratar con desprecio a los demás, para dar la impresión de que son superiores
- Tener dificultad para regular las emociones y la conducta
- Tener grandes problemas para enfrentar el estrés y adaptarse a los cambios
- Sentirse deprimidos y temperamentales porque no alcanzan la perfección
- Tener sentimientos secretos de inseguridadvergüenza, vulnerabilidad y humillación

Tratamiento
La psicoterapia puede ayudar a la persona a relacionarse con otros en una forma más positiva y compasiva.


Expectativas (pronóstico)
El resultado del tratamiento depende de la gravedad del trastorno y de qué tanto quiera la persona cambiar.


Posibles complicaciones pueden incluir:

alcoholismo o consumo de otras drogas


- Trastornos de estado de ánimo y ansiedad

- Problemas en las relaciones interpersonales, laborales y familiares

 




Ribot, Théodule Armand (1839-1916)

 El psiquiatra francés Pierre Pichot lo calificó como el padre de la psicología científica francesa. Destacan sus estudios sobre la memoría, la voluntad y los trastornos de la personalidad. Su obra principal fue Enfermedades de la memoria (1881).


Síntomas fundamentales o fisiógenos de E. Bleuler

Los síntomas fundamentales de la esquizofrenia eran para Eugen Bleuler: relajación de las asociaciones del pensamiento (incoherencia); alteraciones de la afectividad (paratimias); alteración de la vivencia subjetiva de la personalidad (despersonalización); autismo; ambivalencia afectiva, intelectual y/o de la voluntad.


martes, 15 de diciembre de 2020

Álvaro Frías. Disociación en TLP

 




¿Qué ocurre cuando se padece Trastorno Límite de la Personalidad?

Las personas que padecen Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) pueden tener una alta impulsividad y una elevada inestabilidad emocional. También problemas de relaciones y finalmente alteraciones de la identidad, que es el motivo de este último libro. Básicamente tiene que ver con que son personas que sienten un profundo sentimiento de soledad, de vacío, con dificultades para definir proyectos, con dificultades incluso para definir su identidad sexual y, por supuesto, con una elevada autocrítica y juicio sobre sí mismos.

Cualquier persona puede tener alguno de estos síntomas en un momento determinado.

Exacto. Pero hay dos criterios de corte. Por una parte la cronicidad y por otra, la severidad.

¿Hay una base genética o es una cuestión ambiental?

Depende de cada persona. Sin embargo, además de los factores genéticos o ambientales, estaría la variable cultural y esto es casi una visión personal. En la sociedad actual, en la que hemos pasado de un paradigma más rígido, más definido para lo bueno y lo malo, a un paradigma dual donde está más marcada la individualidad, el que cada uno se vaya construyendo, esto a la gente que es más vulnerable de base le supone una pérdida de coordenadas vitales. Y esa pérdida, que es el postmodernismo actual, es sin duda un factor cultural para que actualmente incluso pueda haber más gente con el diagnóstico.

¿Y cómo afectan las redes sociales?

Entran dentro de la lógica del postmodernismo. Es decir, somos una sociedad que en ese sentido intentamos construir un yo social que sea deseable o aceptable socialmente y el envoltorio para movernos en el mundo es el cuerpo, la imagen. Tanto la corporal como la psíquica. En este mundo, las redes sociales acentúan el querer idealizar el ser. No quiero hacer un dibujo del todo negativo porque no sería certero, pero el uso de las redes sociales en personas con baja autoestima o que no tienen construida su identidad es absolutamente peligroso.

En esta sociedad, ¿el TLP todavía es tabú?

A nivel de normalización no está tan integrado como otros diagnósticos y desde luego existe un alto estigma. La propia palabra, límite, asusta. Pero por otro lado hay que decir que la gente con TLP tiene especiales cualidades para muchas profesiones, especialmente las que tienen que ver con el cuidado de los demás y artísticas. Para la intuición, la creatividad, la emocionalidad y la empatía para con los demás. Afortunadamente, empiezan a salir poco a poco del mundo del arte y la música famosos que reconocen que tienen trastorno límite. Muchos de ellos finalmente han hecho público que tienen el diagnóstico, independientemente de que incurran o no en problemas de drogas.

¿Es habitual el consumo de drogas entre estos pacientes?

Sobre un 40% abusan o tienen dependencia de drogas. En principio, no digo siempre, el consumo o abuso de drogas es una suerte de automedicación contra el TLP porque sufren mucho a nivel emocional. Entonces, pueden recurrir por un lado a las medicaciones terapéuticas, que es una opción, pero no se puede negar que incurren en las drogas, bien de manera excluyente o paralelamente para intentar aliviar el sufrimiento. Por lo tanto, acaban teniendo otro problema.

¿Cómo lo sufren los familiares?

El desgaste para la gente más cercana es ostensible. Decir lo contrario sería faltar a la realidad. El amor-odio que pueden sentir los propios pacientes acaban experimentándolo muchas veces los familiares porque vivir con una persona con TLP deja una huella profundísima.

¿El TLP se cura?

Hay un debate entre profesionales y la ciencia. Mi opinión es que si el diagnóstico está bien hecho, el concepto de cura no sería estrictamente lo realista. El paciente tiene que aprender a vivir con el problema, debe conocerse mucho mejor, potenciar las partes sanas de su ser, vigilar y reducir las partes insanas, pero es un diagnóstico a cuidar toda la vida.

Álvaro Frías (Valencia, 1981), es especialista en psicología clínica. Es autor de numerosas publicaciones internacionales sobre el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y con su última obra, Alteraciones de la identidad en personas con trastorno límite de la personalidad (Desclée De Brouwer), pretende ayudar a una colaboración entre profesional y paciente.

¿Qué ocurre cuando se padece Trastorno Límite de la Personalidad?

Las personas que padecen Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) pueden tener una alta impulsividad y una elevada inestabilidad emocional. También problemas de relaciones y finalmente alteraciones de la identidad, que es el motivo de este último libro. Básicamente tiene que ver con que son personas que sienten un profundo sentimiento de soledad, de vacío, con dificultades para definir proyectos, con dificultades incluso para definir su identidad sexual y, por supuesto, con una elevada autocrítica y juicio sobre sí mismos.

Cualquier persona puede tener alguno de estos síntomas en un momento determinado.

Exacto. Pero hay dos criterios de corte. Por una parte la cronicidad y por otra, la severidad.

¿Hay una base genética o es una cuestión ambiental?

Depende de cada persona. Sin embargo, además de los factores genéticos o ambientales, estaría la variable cultural y esto es casi una visión personal. En la sociedad actual, en la que hemos pasado de un paradigma más rígido, más definido para lo bueno y lo malo, a un paradigma dual donde está más marcada la individualidad, el que cada uno se vaya construyendo, esto a la gente que es más vulnerable de base le supone una pérdida de coordenadas vitales. Y esa pérdida, que es el postmodernismo actual es sin duda un factor cultural para que actualmente incluso pueda haber más gente con el diagnóstico.

¿Y cómo afectan las redes sociales?

Entran dentro de la lógica del postmodernismo. Es decir, somos una sociedad que en ese sentido intentamos construir un yo social que sea deseable o aceptable socialmente y el envoltorio para movernos en el mundo es el cuerpo, la imagen. Tanto la corporal como la psíquica. En este mundo, las redes sociales acentúan el querer idealizar el ser. No quiero hacer un dibujo del todo negativo porque no sería certero, pero el uso de las redes sociales en personas con baja autoestima o que no tienen construida su identidad es absolutamente peligroso.

En esta sociedad, ¿el TLP todavía es tabú?

A nivel e normalización no está tan integrado como otros diagnósticos y desde luego existe un alto estigma. La propia palabra, límite, asusta. Pero por otro lado hay que decir que la gente con TLP tiene especiales cualidades para muchas profesiones, especialmente las que tienen que ver con el cuidado de los demás y artísticos. Para la intuición, el arte, la emocionalidad y la empatía para con los demás. Afortunadamente, empiezan a salir poco a poco del mundo del arte y la música famosos que reconocen que tienen trastorno límite. Muchos de ellos finalmente han reconocido que tienen el diagnóstico, independientemente de que incurran o no en problemas de drogas.

¿Es habitual el consumo de drogas entre estos pacientes?

Sobre un 40% abusan o tienen dependencia de drogas. En principio, no digo siempre, el abuso o abuso de drogas es una suerte de automedicación contra el TLP. Porque sufren mucho a nivel emocional. Entonces pueden recurrir por un lado a las medicaciones terapéuticas, que es una opción, pero no se puede negar que incurren en las drogas, bien de manera excluyente o paralelamente para intentar aliviar el sufrimiento. Por lo tanto acaban teniendo otro problema.

¿Cómo lo sufren los familiares?

El desgaste para la gente más cercana es ostensible. Decir lo contrario sería faltar a la realidad. El amor-odio que pueden sentir los propios pacientes acaban experimentándolo muchas veces los propios familiares porque vivir con una persona con TLP deja una huella profundísima.

¿El TLP se cura?

Hay un debate entre profesionales y la ciencia. Mi opinión es que si el diagnóstico está bien hecho, el concepto de cura no sería estrictamente lo realista. El paciente tiene que aprender a vivir con el problema, debe conocerse mucho mejor, potenciar las partes sanas de su ser, vigilar y reducir las partes insanas, pero es un diagnóstico a cuidar toda la vida.

martes, 16 de octubre de 2012

Las Drogas y los Fármacos



Ningún fármaco puede expandir la conciencia; lo único que un fármaco puede expandir sonlas ganancias de la compañía que lo fabrica.

Voltaire dijo: "Desapruebo lo que decís, pero defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo". Pero, hoy día, ¿quién dirá: "Desapruebo lo que tomas, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a tomarlo?" Sin embargo, a mí me parece que el hecho a tomar cosas es más elemental que el derecho a decirlas, porque es menos probable que tomar cosas haga daño a los demás que decirlas. En una sociedad libre, la idea que un hombre meta en su cabeza no es asunto del gobierno; tampoco debería serlo la droga que introduce en su cuerpo.

Marx dijo que la religión era el opio del pueblo. En Estados Unidos el opio es la religión del pueblo.

Los nazis decían tener un problema judío. Nosotros decimos que tenemos un problema con el abuso de las drogas. En realidad, "el problema judío" era el nombre que daban los alemanes a la persecución de los judíos; "el problema del abuso de las drogas" es el que damos nosotros a la persecución de las personas que consumen ciertas drogas.

Las leyes referentes a los narcóticos son nuestras leyes dietéticas. Dado que esta es la edad de la ciencia y no de la religión, los psiquiatras son nuestros rabinos, la heroína es nuestra carne de cerdo y el adicto es nuestra pureza impura.

THOMAS SZASZ: EL SEGUNDO PECADO (1973).Prólogo de Fernando Savater.


http://youtu.be/ZdskTppxNEo Nicanor Parra -Autobiografía-
http://youtu.be/lC9S_oZo-J4 Contrato Conyugal -Jorge Bucay-
http://youtu.be/veU1LpQQxqA La Tienda de la Verdad -Jorge Bucay-

lunes, 3 de enero de 2011

Drogas y Depresión

Rozar el sufrimiento con la cara es un momento solemne lleno de una profunda emotividad. Cuando se ve a un joven roto. Roto por un accidente, roto por no tolerarse, por tener un concepto pésimo de sí mismo, de no quererse, de no creer que le puedan querer. Un narcisismo mal estructurado, mal cimentado, una huída hacia las drogas como salida, como escapatoria, como automedicación y como círculo del mal, manteniendo y potenciando las alteraciones en sus percepciones e incrementando su impulsividad. Es obvio que hay que dejar las drogas, y él lo sabe per necesita la asistencia emocional, el sostén y la contención no una actitud de corte psiquiátrico propia del sentido común. Primero es apuntalar la relación y después facilitar el tiempo para la autorreflexión, para facilitar el insight y poder bucear en esa maráña de recuerdos y vivencias donde el muchacho F. está roto, perdido, confuso y sin motivación alguna. Hay que encontrar una conexión con la vida, algo que le de fuerza, algo que le haga tener confianza, un punto de emergencia de salud para poder agarrarnos a él. Se trata de un trabajo mucho más delicado que el consejo puro, es encontrar y hallanar el camino para que la persona se de cuenta de los efectos perniciosos de las drogas y cómo puede esto estar influyendo en el modo de construir su vida. Es un efecto de arquitectura sentimental salpìcada de tóxicos que desvirtua el trabajo pero que por otro lado requiere de una escucha atenta en primera instancia para darle carácter de sujeto, para proveerle de una identidad, que difusa, estaba perdida entre retazos de episodios pasados. Una infancia desgarrada por una enfermedad que ha condicionado una maduración emocional, un control de los impulsos y una tolerancia a la frustración. No hagamos más de lo mismo.