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Paz y Ciencia
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domingo, 1 de enero de 2023

un abrazo; un ansiolítico

Los científicos han comprobado mediante distintos experimentos que la ausencia de contacto físico amoroso aísla al individuo emocional y socialmente.

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y posiblemente el más sensible; la piel también señala nuestros límites, límites que pueden convertirse en barrera sino nos comunicamos a través de ella.

Fuera de toda connotación sexual, dar y recibir abrazos nos aporta muchos beneficios:


1- Al arroparnos, un abrazo nos proporciona seguridad y confianza.


2- Nos proporcionan consuelo y por ello nos ayudan a recuperarnos de la nostalgia y la tristeza.


3- Favorecen la expresión emocional no verbal, nos ayuda a comunicarnos sin palabras.


4- Rebajan el nivel de estrés y la angustia.


5- Nos ayudan a conectar con los demás, facilitando la comunicación afectiva y el sentimiento de empatía.


6- Al generar bienestar, mejora nuestro humor y ahuyentamos el pesimismo.


7- Son de gran ayuda para superar bloqueos físicos o emocionales.


8- Dejamos de sentirnos solos para sentirnos sostenidos.


9- Generan un sentimiento de agradecimiento.

10- Cada vez que damos un abrazo… ¡recibimos otro!

Varios experimentos han demostrado que los abrazos pueden hacer que la gente tenga mejor autoestima, afectan positivamente a las habilidades lingüísticas y el coeficiente intelectual de los niños, y ayudan a mejorar la actitud mental de la persona que está siendo abrazada, así como a la que abraza. Según la autora, enfermera y experta en abrazos Kathleen Keating en su libro Abrazo terapia, el abrazo es una forma muy especial de terapia de contacto que contribuye significativamente en el proceso de sanación de una persona y a su salud en general.

La experta en terapia de contacto Helen Colton afirma que el contactacto es una necesidad básica de curación, a veces incluso más importante que la medicación. Las observaciones de Colton indican que cuando las necesidades de abrazos de una persona son satisfechas, se vuelve física y emocionalmente más fuerte y más capaz de manejar los problemas o traumas.

De acuerdo con la Dra. Dolores Krieger, profesora de enfermería en New York University y experta en el campo de la terapia de contacto, cuando una persona abraza o toca a otro, en realidad fortalece su cuerpo estimulando el nivel de hemoglobina que transporta el oxígeno a los tejidos. Cuando estos tejidos reciben oxígeno, tienen una nueva energía que continua rejuveneciendo.

lunes, 1 de agosto de 2022

ALICE MILLER: DRAMA DEL NIÑO DOTADO

 


ALICE MILLER- EL DRAMA DEL NIÑO DOTADO. PSICÓLOGA. RODRIGO CÓRDOBA SANZ- PSICÓLOGO.          PÁGINA WEB: www.rcordobasanz.es.  

Instagram: @psicoletrazaragoza


Hace ya varios años que está científicamente comprobado que los efectos devastadores de los traumatismos infligidos a los niños repercuten inevitablemente sobre la sociedad. Esta verdad concierne a cada individuo por separado y debería –si fuese suficientemente conocida– llevar a modificar fundamentalmente nuestra sociedad, y sobre todo a liberarnos del crecimiento ciego de la violencia. Los puntos siguientes ilustrarán esta tesis.

  • Cada niño viene al mundo para expandirse, desarrollarse, amar, expresar sus necesidades y sus sentimientos.

 

  • Para poder desarrollarse, el niño necesita el respeto y la protección de los adultos, tomándolo en serio, amándolo y ayudándolo a orientarse.

 

  • Cuando explotamos al niño para satisfacer nuestras necesidades de adulto, cuando le pegamos, castigamos, manipulamos, descuidamos, abusamos de él, o lo engañamos, sin que jamás ningún testigo intervenga en su favor, su integridad sufrirá de una herida incurable.

 

  • La reacción normal del niño a esta herida sería la cólera y el dolor. Pero, en su soledad, la experiencia del dolor le sería insoportable, y la cólera la tiene prohibida. No le queda otro remedio que el de contener sus sentimientos, reprimir el recuerdo del traumatismo e idealizar a sus agresores. Más tarde no le quedará ningún recuerdo de lo que le han hecho.

 Estos sentimientos de cólera, de impotencia, de desesperación, de nostalgia, de angustia y de dolor, desconectados de su verdadero origen, tratan por todos los medios de expresarse a través de actos destructores, que se dirigirán contra otros (criminalidad, genocidio), o contra sí mismo ( toxicomanía, alcoholismo, prostitución, trastornos psíquicos, suicidio).

 


Cuando nos hacemos padres, utilizamos a menudo a nuestros propios hijos como víctimas propiciatorias: persecución, por otra parte, totalmente legitimada por la sociedad, gozando incluso de un cierto prestigio desde el momento en que se engalana con el título de educación. El drama es que el padre o la madre maltratan a su hijo para no sentir lo que le hicieron a ellos sus propios padres. Así se asienta la raíz de la futura violencia.

 


Para que un niño maltratado no se convierta ni en un criminal, ni en un enfermo mental es necesario que encuentre, al menos una vez en su vida, a alguien que sepa pertinentemente que no es él quien está enfermo, sino las personas que lo rodean. Es únicamente de esta forma que la lucidez o ausencia de lucidez por parte de la sociedad puede ayudar a salvar la vida del niño o contribuir a destruirla. Esta es la responsabilidad de las personas que trabajan en el terreno del auxilio social, terapeutas, enseñantes, psiquiatras, médicos, funcionarios, enfermeros.

 


Hasta ahora, la sociedad ha sostenido a los adultos y acusado a las víctimas. Se ha reconfortado en su ceguera con teorías, que están perfectamente de acuerdo con aquellas de la educación de nuestros abuelos, y que ven en el niño a un ser falso , con malos instintos, mentiroso, que agrede a sus inocentes padres o los desea sexualmente. La verdad es que cada niño tiende a sentirse culpable [...]

martes, 8 de marzo de 2022

ALBERT CAMUS: POST 8.500

 


FECHA: 1957. El glamuroso París del año en que Albert Camus obtuvo el Premio Nobel de Literatura nunca fue el Paraíso soñado por el célebre autor de La peste.
LUGAR: PARÍS. Nada en la tierra le satisfizo con plenitud, por más legiones de idólatras que tuviese, o que se lo disputasen su segunda esposa Francine y las amantes.
ANÉCDOTA. Bautizado como católico el 15 de noviembre de 1914 en la Iglesia de San Buenaventura, en Argelia, aún quiso bautizarse por segunda vez antes de su muerte.

El glamuroso París de 1957, el año en que Albert Camus (1913-1960) alcanzó la cumbre de las letras universales con el Premio Nobel de Literatura, nunca fue el Paraíso soñado por el autor de El Extranjero y La Peste, por increíble que parezca. Miguel Ángel Blázquez ha compuesto ahora una joyita literaria, La última palabra de Albert Camus (Voz de Papel Premium) que sale a las librerías el próximo martes 15 de marzo y está llamada a ocupar un lugar relevante entre la copiosa bibliografía del célebre periodista y filósofo nacido en Argelia, más vivo hoy que muerto.

La deliciosa recreación, donde no sobra una sola palabra, arranca con una frase del protagonista que constituye ya de por sí una sólida pista a la que se aferra el autor para dar rienda suelta a la investigación de sus últimas horas: “Voy a seguir luchando por alcanzar la fe”, advierte Camus.

Etiquetado como existencialista, anarquista, rebelde, mujeriego impenitente, ateo, filósofo de lo absurdo o antifascista, lo cierto es que este baluarte de una parte de la izquierda ideológica condenó también en su día las atrocidades del régimen soviético, razón por la cual se enfrentó finalmente con Sartre. Hasta entonces, frecuentó la cuna dorada del existencialismo, de los cafés literarios y las cavas del Barrio Latino de París, donde se escuchaba jazz americano o a musas de la canción como Juliette Greco. Atrajo a innumerables jóvenes imantados por la bohemia y sobre todo por sus ideas, lo mismo que Sartre o Simone de Beauvoir.

Escudado en las extensas y sesudas conversaciones del pastor metodista Howard Mumma con Camus, a quien éste conoció el día en que decidió cruzar el umbral del templo americano en París al inicio de la década de los cincuenta, Miguel Ángel Blázquez aborda sin complejos esta controvertida faceta del personaje: la imperiosa necesidad que tiene el hombre de lo infinito, de Dios, si anhela ser feliz de verdad. No en vano, Camus llegó a confesarle a Mumma, en las conversaciones que éste recogió luego en su obra El existencialista hastiado, la razón de que volviese a pisar la iglesia al cabo de tantos años: “Estoy buscando algo que no tengo, algo que no estoy seguro de poder siquiera definir”, aseguró.


Blázquez recuerda el deseo expreso de Camus de bautizarse por segunda vez, como si de este modo pretendiese volver a nacer poco antes de su inopinada muerte. Había sido bautizado ya como católico el 15 de noviembre de 1914, un año después de nacer, en la Iglesia de San Buenaventura, en Argelia. Con razón, se pregunta ahora Blázquez: “¿Quién puede asegurar que Camus no tuvo una conversión previa a su muerte? Nadie conocía su alma, salvo ese Dios que su razón negaba, al que no pudo impedir hacerse presente en su conciencia o actuar en su corazón. ¿Esa negación no afirmaba implícitamente una existencia?”.


REESTRUCTURACIÓN COGNITIVA


Aaron Beck


Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es un procedimiento técnico por el cual las personas aprenden a cambiar algunas maneras de pensar distorsionadas que conducen a malestar emocional y frustración.

La piedra angular de la reestructuración cognitiva son los pensamientos automáticos, un tipo de ideas que las personas tenemos involuntariamente en muchas situaciones de nuestras vidas.

Justamente, estos pensamientos se llaman automáticos porque no hacemos ningún esfuerzo para que se presenten, simplemente, ellos aparecen. Por ejemplo, Silvia, quien padece de ansiedad severa, se encontraba en su casa esperando la llegada de su hijo mayor cuando sonó el teléfono. Silvia pensó: "tuvo un accidente". Inmediatamente sintió mucho miedo, su corazón latía rápidamente y una desagradable sensación de opresión recorría su estómago. Cuando levantó el teléfono, se encontró con que se trataba de una amiga que sólo llamaba para saludarla.

Es posible que en el trajín de la vida, no siempre nos demos cuenta de lo que estamos haciendo y menos aún lo que estamos pensando. Actuamos por hábito y "automáticamente". Por eso, nuestros pensamientos automáticos pueden pasar desapercibidos para nosotros. Lo que es muy difícil que podamos pasar por alto son nuestras emociones. Por algo les decimos sentimientos, es decir, que se sienten. Entonces, si queremos identificar nuestros pensamientos automáticos, nuestros sentimientos nos pueden servir de guía. Cada vez que tengamos algún sentimiento negativo, como ansiedad, miedo, tristeza, enojo, podemos preguntarnos, ¿qué es lo que acabo de pensar?, ¿cuál es la idea que recién cruzó mi cabeza?

Si estoy sintiendo algún afecto negativo, eso significa que hace instantes tuve un pensamiento automático. Una vez que logré encontrarlo, lo mejor es anotarlo, pues estos pensamientos se olvidan rápidamente.

Sin embargo, el solo hecho de detectar nuestros pensamientos automáticos no hace que mejoremos nuestro estado emocional.

Aprender a encontrar los pensamientos automáticos es sólo el primer paso para poder cambiarlos. Nuestras reacciones emocionales son muchas veces exageradas con respecto a la situación en que se presentan porque los pensamientos automáticos que anteceden dichas emociones pueden contener algunas distorsiones o exageraciones. Por lo tanto, aunque nuestros pensamientos automáticos parezcan lógicos y plausibles, el siguiente paso consiste en someterlos a prueba. En Terapia Cognitivo Conductual la detección y cambio de los pensamientos automáticos es una de las tareas centrales. Sin embargo, el trabajo no se detiene allí.

Los pensamientos automáticos son, por así decir, un fenómeno de superficie, el aspecto visible de todo un estilo de interpretación del mundo que es crucial encontrar para lograr una auténtico cambio cognitivo. Lentamente, los pensamientos automáticos van delineando creencias y supuestos básicos, vale decir, reglas de vida muy poco conocidas por nosotros mismos, pero sobre las cuales las personas armamos nuestra interpretación del mundo y damos sentido a nuestra experiencia cotidiana.

El último objetivo de la terapia consiste en modificar alguno de estos supuestos básicos que se transforman en un obstáculo para la felicidad y bienestar humanos. Para cambiar los estados emocionales negativos es muy importante aprender a identificar los pensamientos automáticos pues, ellos anteceden al disparo de las emociones y, en parte, provocan esas emociones negativas. ¿Cuáles son las características de los pensamientos automáticos?

  • Ellos anteceden al disparo de las emociones, es decir, se presentan antes de aparezcan los sentimientos desagradables. En el caso de Silvia, ella primero pensó "tuvo un accidente" y luego sintió miedo.
  • Tienen forma visual o verbal, vale decir, pueden aparecer en palabras o en imágenes visuales que se presentan a nuestra mente. Silvia tuvo pensamientos automáticos de manera verbal pero ella también podría haber tenido la imagen de su hijo lastimado en la calle, lo cual le habría provocado un sentimiento similar.
  • Son específicos y discretos, con un estilo telegráfico; vale decir, se trata de frases cortas, pero concisas y con un menaje concreto. Así, Silvia pensó puntualmente "tuvo un accidente".
  • No son resultado del razonamiento y reflexión sino que ocurren como "por reflejo", son relativamente autónomos. El pensamiento "tuvo un accidente" se le presentó a Silvia repentinamente, sin haber razonado en absoluto al respecto.
  • Aparecen como razonables y plausibles para nosotros, esto es, en el momento en que los experimentamos, los pensamientos automáticos son altamente creíbles para nosotros, no dudamos de ellos. De ahí su poder para provocar emociones. Como Silvia, quien luego de pensar que su hijo había tenido un accidente, sintió mucho miedo pues dicha idea le sonaba creíble.

jueves, 3 de marzo de 2022

SØREN KIERKEGAARD

 




Soren Kierkegaard sostuvo que el yo tiene libertad absoluta para elegir y que el silencio de Dios nos condena a la incertidumbre

Tras una vida atormentada y solitaria, Soren Kierkegaard murió en 1855 de una tuberculosis en Copenhague, la ciudad en la que había nacido y vivido. Tenía solamente 42 años, lo que no fue obstáculo para que dejara una importante obra filosófica que influyó en autores como Heidegger y Sartre.


El legado intelectual de Kierkegaard estuvo fuertemente marcado por sus orígenes. Su padre, un hombre de una absorbente fe luterana, quería que su hijo fuera pastor. Pero Soren optó por estudiar filosofía en Copenhague y pronto se mostró muy crítico con la Iglesia, convencido de que se había apartado de Dios para servir a los hombres. Sus escritos en varias publicaciones locales le atrajeron las iras de la sociedad bienpensante, que le consideraba un personaje excéntrico.


El pensamiento de Kierkegaard es, en buena medida, una reacción contra la filosofía de Hegel, que había elevado la Razón no sólo a motor de la Historia sino también de las decisiones individuales. Todo lo real es racional, según el conocido postulado hegeliano. Kierkegaard impugna esta tesis: la existencia humana no está regida por valores absolutos ni tampoco por leyes económicas, como sostendría luego Marx, sino por el libre ejercicio de la voluntad. El hombre se construye al elegir su propia vida.


Lo que importa no es la teoría ni tiene sentido buscar una explicación objetiva del mundo. Lo que cuenta es el yo. Lo único real es lo singular. En este sentido, escribe: “Lo que me hace de veras falta es ver perfectamente claro lo que debo hacer, no lo que debo saber. Lo que me importa es entender el propio sentido y definición de mi ser, ver lo que Dios quiere de mí, lo que debo hacer. Es preciso encontrar una verdad para vivir y morir”.


Por tanto, y en esto es precursor de Sartre y el existencialismo, no nacemos con una esencia determinada, sino que somos pura existencia. Cada individuo tiene libertad absoluta para elegir, para hacer el bien o el mal. Estamos, pues, condenados a ser libres.


Esto lo vivió Kierkegaard dolorosamente, puesto que siempre fue una persona muy indecisa. Enamorado locamente de Regina Olsen, canceló su compromiso matrimonial en el último momento. Siempre se arrepintió de su decisión.

Es precisamente esta libertad de elección la que nos condena a la angustia. Insiste en que nuestras decisiones no están determinadas, no hay normas objetivas de moralidad. Por así decirlo, nuestra salvación no se halla en los valores colectivos o sociales, como apuntaba Marx, ni en los dictados de la racionalidad, como sostenía Hegel, sino en una búsqueda incierta y personal de una autenticidad que Kierkegaard liga a la repetición. El pensador danés entiende este concepto como una síntesis entre lo real y lo ideal, como una especie de pauta de actuación en el mundo.



Kierkegaard no fue un filósofo sistemático, por lo que muchos de sus conceptos están abiertos a la interpretación. Como le sucede a Nietzsche, sus textos sugieren más que afirman y se plantean preguntas sobre el sentido de la existencia. Y, en última instancia, todo remite a la fe en Dios porque era una persona profundamente cristiana.



Si la estética es la contemplación de la vida, la ética es elección. Si Spinoza inscribía la libertad humana en la pura determinación divina, Kierkegaard no acepta más que la conciencia para elegir en cualquier dilema moral. No hay ninguna autoridad fuera del yo.



Pero poniendo todo el énfasis sobre la importancia de la fe, señala a continuación que Dios es paradójico e incognoscible. El Ser Supremo nos es totalmente desconocido porque no se manifiesta en el mundo. Ese silencio de Dios nos condena a la soledad y es un motivo adicional para la angustia, que es la condición esencial del ser humano.



Kierkegaard pone un ejemplo ilustrativo de los sacrificios que exige la fe. Es el de Abraham, que no duda en sacrificar a su hijo tras escuchar la voz de Dios. El padre no entiende por qué tiene que acabar con la vida de Isaac, pero asume el mandato divino sin cuestionarlo.



Esta noción enlaza con la apuesta pascaliana, por la que la fe es una elección de resultados inciertos. Sin embargo, Kierkegaard está absolutamente convencido de la existencia de Dios, por lo que podría haber hecho suya la máxima atribuida a Tertuliano: “credo quia absurdum” (creo porque es absurdo).



Naturalmente estas ideas chocaban contra el rígido dogmatismo de la Iglesia luterana de la primera mitad del siglo XIX, que veía en Kierkegaard a una especie de hereje. “Para conquistar de nuevo la eternidad, es preciso la sangre no de las víctimas sino de los mártires”. Eso mártires son los que están dispuestos a dar su vida o sufrir la incomprensión por sus ideas. No hay duda de que él predicó con el ejemplo y pagó un alto precio por su coherencia.


 

miércoles, 23 de febrero de 2022

QUÉ Y POR QUÉ. ANSIEDAD

 




La ansiedad es uno de los grandes males de nuestra sociedad en lo que a salud mental se refiere. Se calcula que 57% de la población cree que ha padecido problemas de ansiedad en algún momento de su vida. 

Angustia, miedo, pánico, sudoración, temblores… estos son algunos de los síntomas a los que las personas que sufren esta patología, incluso sin ser conscientes de ello, se han enfrentado sin previo aviso para poner fin a situaciones complicadas. 

normal

La ansiedad es un sentimiento normal en el que el cuerpo experimenta una sensación de miedo, preocupación, inquietud, nerviosismo o temor frente a una situación que considera peligrosa, ya que se siente amenazado. Puede hacer que el estado físico de las personas presente sudoración, palpitaciones, temblores, entre otros. 

Es una reacción normal ante situaciones desafiantes y difíciles que producen estrés, como por ejemplo el trabajo o los exámenes. De manera general, es una respuesta que ayuda a enfrentar todas esas amenazas y problemas que invaden la mente. Por esta razón, es importante saber diferenciar el estrés de la ansiedad.

Puede ser que en algún momento te hayas preguntado si son lo mismo, y la respuesta es no. Aunque ambas emociones son parecidas en lo que a efectos negativos se refiere, la realidad es que el estrés es un problema que aparece en un momento concreto y la ansiedad se mantiene más en el tiempo. Además, cabe destacar que mientras el estrés es la reacción ante un acontecimiento problemático, la ansiedad es la reacción frente al propio estrés. 

El concepto de ansiedad hace referencia a un rasgo de personalidad, trastorno o síntoma que se caracteriza por su mecanismo adaptativo natural para estar en alerta ante acontecimientos comprometedores. Dependiendo de si es moderada o acentuada el sujeto se siente de una manera u otra y actúa. Es decir, el individuo puede ser capaz de concentrarse o puede quedarse paralizado. Sea como fuere, es una situación que puede incapacitar la vida diaria de las personas, lo que desemboca en un trastorno de ansiedad. 


Causas de la ansiedad

Hoy día no se conoce una causa específica a esta patología, pero sí se relaciona con factores como la genética, de hecho, es el más común, ya que existe una posibilidad del 45% de sufrir ansiedad si hay antecedentes en la familia. Además, a ello se suman los cambios hormonales, los sucesos traumáticos, la química y la biología del cerebro, el consumo de drogas o el estrés. Además, según investigadores es posible que pueda existir una combinación de estos. 


Por esta razón, y para prevenir la ansiedad, es fundamental llevar a cabo un estilo de vida saludable, practicar ejercicio físico con regularidad y aplicar técnicas de relajación.


¿Qué síntomas se pueden experimentar?


Según la OMS, cerca de 260 millones de personas de todo el mundo sufren de ansiedad en algún momento de su vida. La ansiedad es una respuesta bastante normal. No obstante, los síntomas pueden llegar a interferir en la rutina cotidiana, lo que supone una problemática, ya que puede debilitar la vida de las personas. 


Por esta razón, y para poder controlarlos, el primer paso fundamental es reconocerlos. Por tanto, a continuación, se exponen una serie de síntomas comunes tanto a nivel físico como emocional. 


Síntomas físicos: pulsaciones fuertes y elevadas, temblores, sudoración, dolores, molestias, mareos, fatiga, desmayos, tensión muscular, problemas digestivos, problemas de sueño…


Síntomas mentales: preocupación, pensamientos ansiosos incontrolables, inquietud, cambios en el comportamiento, pánico, angustia, procrastinación, miedo, estrés…




martes, 22 de febrero de 2022

BÚSQUEDA DE SÍ MISMO



Al principio de “Yo soy Eso” podemos leer las sencillas palabras de Nisargadatta que inspiraron a muchas mentes para realizar un cambio fundamental en sus consciencias y al fin y por tanto en la consciencia de toda la humanidad.

El buscador es el que está en busca de sí mismo

Abandone todas las preguntas excepto una: “¿quién soy yo?”. Después de todo el único hecho del que usted está seguro es que usted es. El “yo soy” es cierto. El “yo soy esto” no. Esfuércese en encontrar lo que usted es en realidad.

Para saber lo que usted es, primero debe investigar y conocer lo que usted no es.

Descubra todo lo que usted no es -el cuerpo, los sentimientos, los pensamientos, el tiempo, el espacio, esto o eso- nada, concreto o abstracto que usted perciba puede ser usted. El acto mismo de percibir muestra que usted no es lo que usted percibe.

Cuanto más claro comprenda que en el nivel de la mente usted solo puede ser descrito en términos negativos, tanto más rápidamente llegará al final de su búsqueda y se dará cuenta de que usted es el ser sin límites.

Sri Nisargadatta Maharaj

Muchos occidentales, como decimos, viajaron a Bombay con el sólo propósito de estar en su presencia ya que quienes le conocieron aseguran que “desprendía un brillo, una luz inexplicable”. Llevó a muchos que acudían con una sincera inquietud a comprender instantáneamente la verdad. Una comprensión más allá de toda especulación. Con tan solo permanecer en su presencia se despertó la conciencia y la comprensión última en muchas personas.

Además de recomendar la lectura imprescindible de “Yo soy Eso” a quiénes no lo hayáis leído aún. Hace nos meses salió en España publicado por la editorial Sirio el libro Mis recuerdos de Sri Nisargadatta Maharaj cuyo autor, David Godman, fue uno de estos visitantes asiduos del sabio hindú, quien en este libro comparte sus recuerdos y multitud de anécdotas de Nisargadatta inéditas hasta ahora “ya que en muy contadas ocasiones hablaba de sí mismo y de su vida, y jamás alentaba a que le hicieran preguntas sobre ella”,-dice el autor-. David Godman, comparte sus recuerdos y multitud de anécdotas de Nisargadatta, que encantarán a todos aquellos que hayan disfrutado con la lectura de «Yo soy eso» o de cualquier otra obra de las que recogen las enseñanzas de Nisargadatta.

Estrés y Ansiedad

 



El estrés y la ansiedad son parte de la respuesta natural de lucha o huida del cuerpo. Cuando alguien se siente bajo amenaza, su cuerpo libera las hormonas del estrés.

Las hormonas del estrés hacen que el corazón lata más rápido, lo que causa que se bombee más sangre a los órganos y extremidades.

Esta respuesta permite que una persona esté lista para luchar o escapar. También respiran más rápido y su presión sanguínea aumenta.

Al mismo tiempo, los sentidos de una persona se agudizan más y su cuerpo libera nutrientes en la sangre para asegurarse de que todas las partes tengan la energía que necesitan.

Este proceso ocurre de forma rápida y los expertos lo llaman estrés. La ansiedad es la respuesta del cuerpo a ese estrés.

Muchas personas reconocerán la ansiedad como la sensación de estrés, intranquilidad o temor que alguien tiene antes de un evento importante. Esto las mantiene alertas y conscientes.

La respuesta de luchar o huir puede activarse cuando alguien enfrenta una amenaza física o emocional, real o percibida. Aunque puede ser útil, para algunas personas, puede interferir con la vida diaria.

Existen muchas similitudes entre los síntomas del estrés y la ansiedad. Cuando alguien está estresado, puede experimentar:

  • ritmo cardíaco más rápido
  • respiración más rápida
  • pensamientos de ansiedad
  • mal humor, irritabilidad o enojo
  • infelicidad general
  • sensación de agobio
  • soledad
  • náuseas
  • mareos
  • diarrea o estreñimiento

Cuando alguien está ansioso, podría experimentar:

  • ritmo cardíaco más rápido
  • respiración más rápida
  • sensación de intranquilidad o temor
  • sudoración
  • diarrea o constipación
  • nerviosismo
  • tensión
  • intranquilidad

El estrés y la ansiedad son parte de la misma reacción del cuerpo y tienen síntomas similares. Esto significa que puede ser difícil diferenciarlos.

El estrés tiende a ser por un corto tiempo y es la respuesta a una amenaza reconocida. La ansiedad puede permanecer y algunas veces parecer como si nada la desencadenara.

Hacer ejercicio

La actividad física puede ayudar a las personas a enfrentar las situaciones estresantes. Esto podría ser una caminata vigorosa, un paseo en bicicleta o correr. Los movimientos fluidos de las actividades como el yoga y qi gong también pueden ayudar a las personas a sentirse calmadas.


Conversar sobre el tema

Conversar sobre sus preocupaciones, ya sea personalmente, por teléfono o por internet, puede ayudar a las personas a aliviar el estrés. Las personas podrían conversar con un amigo, pareja, familiar o compañero de trabajo, si es alguien en quien confían.


La Asociación de la Ansiedad y la Depresión de Estados Unidos (ADAA, por sus siglas en inglés) aconseja que las personas deben proteger su mente y cuerpo y tomar acción cuando puedan.


Las personas pueden:


aceptar que no pueden controlar todo

conformarse con lo mejor que tienen en lugar de esperar la perfección

conocer qué desencadena su estrés y ansiedad

limitar la cafeína y el alcohol

comer comidas bien equilibrada

dormir suficiente

hacer ejercicios todos los días


miércoles, 16 de febrero de 2022

EPICTETO. Estoicismo

 


Instagram: @psicoletrazaragoza.  Zaragoza Gran Vía Y Online.                                            Página Web: www.rcordobasanz.es


Parte del perdurable atractivo y de la difundida influencia del filósofo griego Epícteto (ca. 55-135 d.C.) es que no se preocupó por hacer una distinción entre los filósofos profesionales y la gente corriente, sino que ofreció su mensaje con claridad y celo a todos los que estuviesen interesados en vivir una vida moralmente despierta.

Sin embargo, Epicteto creía firmemente en la necesidad de entrenarse para ir refinando gradualmente el carácter y la conducta. El progreso moral no es el dominio natural de las gentes de alcurnia, ni tampoco algo que se obtiene por casualidad o por suerte, sino el resultado de trabajar sobre nosotros mismos, día a día.

Siguiendo el espíritu democrático de la doctrina de Epícteto, hemos extractado del pequeño volumen  Manual de Vida algunas ideas principales del gran filósofo estoico, utilizando un lenguaje y unas imágenes adaptadas a nuestra época. Son ideas contenidas en el Enchiridion y los Discursos, los únicos documentos existentes que reúnen la filosofía de Epícteto.  E propósito es  comunicar el espíritu, pero no necesariamente la letra, de su doctrina. ad.

Epícteto comprendió bien la elocuencia de la acción. Exhortó a sus estudiantes a evitar las argumentaciones meramente ingeniosas y aplicar activamente su doctrina a las circunstancias concretas de la vida cotidiana. Por consiguiente, el Manual de Vida es un esfuerzo por expresar el núcleo del pensamiento de Epícteto de una manera actualizada y provocadora, que inspire a los lectores no sólo a la contemplación, sino a introducir en su vida esos pequeños y sucesivos cambios que conduce a la dignidad personal y a una vida noble.

 

EL ESPIRITU DE EPICTETO

 

¿Cómo puedo vivir una vida feliz, realizada? ¿Cómo puedo ser una persona buena? Responder a estas dos preguntas fue la única pasión de Epícteto, el influyente filósofo estoico nacido en la esclavitud cerca del año 55 d.C., en Hierápolis, Frigia, en los extremos orientales del Imperio Romano.

Sus enseñanzas, cuando las despojamos de sus antiguos ornamentos culturales, poseen una extraordinaria pertinencia para nuestra época. En ocasiones, su filosofía suena como lo mejor de la psicología contemporánea, y algo como la “Oración de la serenidad”, que recitan los alcohólicos y que caracteriza la etapa de la recuperación: “Concédeme la serenidad de aceptar lo que no puedo cambiar, el valor de cambiar lo que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia”, podría incluirse sin dificultad aquí. En efecto, es posible que el pensamiento de Epícteto sea una de las fuentes de la moderna psicología de la realización personal, puesto que sus enseñanzas han ejercido una enorme influencia sobre los principales pensadores del arte de vivir durante casi dos milenios (aunque su pensamiento es menos conocido hoy en día, debido a la menor importancia que se le concede a la educación clásica).

No obstante, en algunos aspectos importantes Epícteto es muy tradicional y poco contemporáneo. Mientras que nuestra sociedad – en la práctica, si no siempre de manera explícita – considera los logros profesionales, la riqueza, el poder y la fama como algo deseable y admirable, Epícteto consideraba tales cosas como algo insignificante y ajeno a la verdadera felicidad. Lo que importa, en realidad, es en qué tipo de persona nos convertimos, qué tipo de vida llevamos.


Para Epícteto, una vida feliz y una vida virtuosa son una y la misma cosa. La felicidad y la realización personal son consecuencias naturales de hacer lo correcto. A diferencia de muchos filósofos de su tiempo, a Epícteto le preocupaba menos comprender el mundo, que identificar los pasos específicos que conducen a la búsqueda de la excelencia moral. Parte de su genio es el énfasis que pone sobre el progreso moral, por encima de la perfección moral. Con una aguda comprensión de la facilidad con la que los seres humanos nos apartamos de vivir según nuestros más altos principios. Epícteto exhorta a sus discípulos a considerar la vida filosófica como una progresión de etapas que se aproxima gradualmente a los más preciados ideales de cada uno.


Para Epícteto la noción de la vida buena no consiste en seguir una lista de preceptos, sino más bien en armonizar nuestros actos y deseos con la naturaleza. Su objetivo no es realizar obras buenas para ganar el favor de los dioses y la admiración de los demás, sino alcanzar la serenidad interior, y con ella, una libertad personal perdurable. La bondad es una empresa de iguales oportunidades, disponible para cualquiera en cualquier momento: rico o pobre, culto o ignorante; y no el dominio exclusivo de los “profesionales de la espiritualidad”, tales como monjes, santos o ascetas.


Epícteto propuso una concepción de virtud sencilla, corriente y cotidiana en su expresión. Privilegió una vida de constante obediencia a la voluntad divina, por encima de un despliegue extraordinario, conspicuo o heroico de la bondad.


La fórmula de Epícteto para llevar una vida buena se centra en tres temas principales: el dominio de los deseos, el cumplimiento del deber y el aprendizaje de una clara manera de pensar con relación a nosotros mismos y a nuestras relaciones dentro de la gran comunidad de la humanidad.


Aún cuando Epícteto era un brillante maestro de la lógica y el debate, no hacía ostentación de sus excepcionales habilidades retóricas. Su actitud era la de un profesor alegre y humilde, que urgía a sus alumnos a tomar muy en serio el asunto de vivir sabiamente. Epícteto caminaba durante sus charlas, vivía con modestia en una choza y evitaba todo interés por la fama, la fortuna y el poder.

Cuando Epícteto era joven, su maestro, Epafrodito, el secretario administrativo de Nerón, lo llevó a Roma. Desde temprana edad, el joven y promisorio filósofo manifestó un talento intelectual superior, que impresionó de tal manera a Epafrodito que lo envió a estudiar con el famoso maestro estoico Musonio Rufus.  Epícteto se convirtió en el más célebre discípulo de Musonio Rufus, y con el tiempo fue liberado de la esclavitud.

Epícteto enseñó en Roma hasta el año 94, cuando el emperador Domiciano, amenazado por la creciente influencia de los filósofos, lo expulsó de la ciudad. Pasó el resto de su vida en Nicópolis, en la costa noroccidental de Grecia, donde fundó una escuela filosófica en la que enseñaba cómo vivir con mayor dignidad y serenidad.

Entre sus más distinguidos discípulos se encuentra el joven Marco Aurelio Antoninus, quien llegó a gobernar el Imperio Romano y escribió las famosas Meditaciones, cuyas raíces estoicas se remontan a la doctrina moral de Epícteto. Epícteto murió alrededor del año 135 en Nicópolis.

Si quieres probar tu resistencia, hazlo para ti mismo, no para los demás

No nos hinchemos de orgullo si conseguimos satisfacer nuestras necesidades a bajo costo.  La primera tarea de quien desea vivir sabiamente, es liberarse de los límites del egoísmo.

Consideremos cuánto más austeros que nosotros son los pobres, y cómo soportan las tribulaciones con mayor fortaleza.  Si queremos desarrollar la capacidad de vivir sencillamente, hagámoslo para nosotros mismos, en silencio, y no para impresionar a los demás.

 

La decencia y la belleza interior valen más que las apariencias

Las mujeres se ven especialmente agobiadas por la atención que reciben a causa de su apariencia.  Desde su juventud, son aduladas por los hombres o juzgadas únicamente en términos de su apariencia externa.

Infortunadamente, esto puede llevar a una mujer a creer que sólo está hecha para dar placer a los hombres, y entonces sus verdaderas dotes interiores tristemente se atrofian.  Puede sentirse obligada a dedicar mucho tiempo y esfuerzo a aumentar su belleza exterior y a distorsionar su ser natural para agradar a otros.

Es triste ver que mucha gente –tanto hombres como mujeres- pone toda su atención en el manejo de su apariencia física y de la impresión que causa en los demás.

Quienes buscan vivir una vida sabia llegan a comprender que, aunque el mundo pueda recompensarnos por razones equivocadas o superficiales –tales como nuestra apariencia física, la familia de la que provenimos y cosas semejantes-  lo que importa en realidad es quiénes somos en nuestro interior y en qué tipo de persona nos estamos convirtiendo.


Sé discreto en tu conversación


Darse importancia no es la forma de ser del verdadero sabio.  Nadie disfruta de la compañía de un fanfarrón.  Por consiguiente, no agobiemos a los demás con relatos dramáticos acerca de nuestras hazañas; a nadie le importan tanto nuestras historias y aventuras dramáticas, aún cuando las soporten por un tiempo por amabilidad.  Hablar con frecuencia y en exceso de nuestros propios logros es fatigante y pomposo.


No es preciso ser el payaso del grupo; tampoco necesitamos recurrir a otros métodos indelicados para convencer a los demás de que somos inteligentes, sofisticados o afables.


Las conversaciones agresivas, triviales u ostentosas deben evitarse; ellas sólo nos rebajan en la estima de nuestros conocidos.


Muchas personas condimentan su conversación con obscenidades para comunicarle fuerza e intensidad a su discurso, o para incomodar a los demás.  Rehusemos participar en tales conversaciones.  Cuando la gente que nos rodea comience a deslizarse hacia conversaciones indecentes y desprovistas de propósito, abandonemos el lugar si es posible, o al menos, guardemos silencio y dejemos que nuestra seriedad muestre que este tipo de conversaciones soeces nos ofende.


 


Compórtate con dignidad


Comportémonos siempre como si fuésemos personas distinguidas, independientemente del lugar en que nos encontremos.


Aun cuando el comportamiento de mucha gente es dictado por lo que sucede a su alrededor, sigamos patrones más elevados.  Preocupémonos por evitar fiestas o juegos donde la parranda y la juerga irresponsable sean la norma.  Si nos encontramos en un evento público, permanezcamos aferrados a nuestros propósitos e ideales.


 Define claramente qué tipo de persona deseas ser

¿Qué tipo de persona deseamos ser? ¿Cuáles son nuestros ideales personales? ¿A quién admiramos? ¿Cuáles son los rasgos especiales de las personas a las que quisiéramos imitar?

Es tiempo de dejar de ser imprecisos.  Identifiquemos claramente qué tipo de persona deseamos llegar a ser.  Si llevamos un diario, escribamos en él a qué aspiramos, para poder tomar como referencia esta auto-definición.  Describamos con precisión la actitud que deseamos adoptar para poder mantenerla cuando estemos solos o en compañía de otras personas.

 

Habla solamente con buena intención

Se presta mucha atención a la importancia moral de nuestros actos y sus efectos.  Pero quienes buscan vivir una vida superior también llegan a comprender el poder moral de las palabras.

Uno de los signos más claros de una vida sabia es la atención que se concede a las palabras.  Perfeccionar nuestra manera de hablar es una de las piedras angulares de un programa espiritual auténtico.

En primer lugar y ante todo, pensemos antes de hablar para asegurarnos de que hablamos con buena intención.  La charlatanería es una falta de respeto para con los demás.  El revelarnos a los otros con ligereza es una falta de respeto para con nosotros mismos.  Muchas personas se sienten impulsadas a expresar cualquier sentimiento, pensamiento o impresión pasajera que tienen, vacían el contenido de sus mentes al azar, y sin prestar atención a las consecuencias.  Esto es peligroso, tanto desde el punto de vista práctico como desde el punto de vista moral.  Si comentamos  toda idea que nos viene a la mente –importante o no- malgastamos en la corriente trivial de la conversación sin sentido ideas que poseen verdadero valor.  El habla descuidada es como un vehículo que pierde el control y se precipita en una zanja.

Si es necesario, guardemos silencio la mayor parte del tiempo o hablemos poco.  Hablar no es bueno ni malo en sí mismo, pero es tan común que la gente hable sin cuidado, que es preciso estar en guardia.  Las conversaciones frívolas son dañinas; además, no es decoroso ser un parlanchín.

Debemos participar en las discusiones cuando la ocasión social o profesional lo exija, pero debemos cuidarnos de que el espíritu e intención de la discusión, y su contenido, valgan la pena.  El parloteo es seductor; no nos dejemos atrapar por él.

No es necesario restringirnos a hablar sobre elevados temas todo el tiempo, pero debemos ser conscientes de que el parloteo que pasa por una discusión de valor tiene un efecto corrosivo sobre nuestros propósitos superiores.  Cuando conversamos acerca de cosas triviales, nos volvemos triviales, pues nuestra atención es acaparada por tales asuntos, y nos convertimos en aquello a lo que prestamos atención. 

Nos tornamos mezquinos cuando participamos en discusiones acerca de otras personas.  En especial, debemos evitar culpar, elogiar o comparar unas personas con otras.

Cuando advirtamos que la conversación en la que participamos degenera en palabrería, tratemos, en la medida de lo posible, de reorientarla hacia temas más constructivos.  Pero si nos encontramos entre personas extrañas e indiferentes, limitémonos a permanecer en silencio.

Seamos de buen talante y disfrutemos de una buena sonrisa cuando sea conveniente, pero evitemos el tipo de risotadas descontroladas que degeneran con facilidad en vulgaridad o malevolencia.  Riamos con, pero nunca de.

Cuando sea posible, evitemos hacer promesas vanas.

 

Evita adoptar las opiniones negativas de los demás

Las ideas y los problemas de los demás pueden ser contagiosos.  No nos abrumemos adoptando involuntariamente actitudes negativas e improductivas a través de nuestra relación con otras personas.

Si encontramos a un amigo abatido, a un pariente en duelo o a un colega que ha sufrido un súbito revés de fortuna, cuidémonos de no afligirnos por el aparente infortunio.  Recordemos. “Lo que hiere a esta persona no es el acontecimiento en si mismo, pues otra persona podría ni sentirse oprimida por esta situación en absoluto.  Lo que le duele a esta persona es la respuesta que ella ha adoptado ciegamente”.

No es una demostración de amabilidad o amistad hacia las personas por quienes sentimos afecto, apoyarlas para que se complazcan en sentimientos obstinados y negativos. Nos ayudamos más nosotros mismos y a los demás si permanecemos distantes y evitamos las reacciones melodramáticas.

Mas si conversamos con alguien que está deprimido, herido o frustrado, seamos amables y escuchémoslo con simpatía; sólo cuidémonos de no dejarnos llevar por su abatimiento.

 

Concéntrate en tu deber principal

Hay un tiempo y un lugar para la diversión y el esparcimiento, pero nunca debemos permitir que ellos invaliden nuestros verdaderos propósitos. Si estuviésemos en un viaje y el barco anclara en un puerto, podríamos ir a la playa por agua y hallar una concha o una planta. Pero debemos ser cuidadosos; estemos atentos al llamado del capitán. Mantengamos nuestra atención puesta en el barco; distraernos con nimiedades es lo más sencillo del mundo.  Si el capitán nos llama, debemos estar dispuestos a abandonar estas distracciones y acudir de inmediato, sin siquiera mirar atrás.

Evita adoptar las opiniones negativas de los demás

Las ideas y los problemas de los demás pueden ser contagiosos.  No nos abrumemos adoptando involuntariamente actitudes negativas e improductivas a través de nuestra relación con otras personas.

Si encontramos a un amigo abatido, a un pariente en duelo o a un colega que ha sufrido un súbito revés de fortuna, cuidémonos de no afligirnos por el aparente infortunio.  Recordemos. “Lo que hiere a esta persona no es el acontecimiento en si mismo, pues otra persona podría ni sentirse oprimida por esta situación en absoluto.  Lo que le duele a esta persona es la respuesta que ella ha adoptado ciegamente”.

No es una demostración de amabilidad o amistad hacia las personas por quienes sentimos afecto, apoyarlas para que se complazcan en sentimientos obstinados y negativos. Nos ayudamos más nosotros mismos y a los demás si permanecemos distantes y evitamos las reacciones melodramáticas.

Mas si conversamos con alguien que está deprimido, herido o frustrado, seamos amables y escuchémoslo con simpatía; sólo cuidémonos de no dejarnos llevar por su abatimiento.


domingo, 13 de febrero de 2022

CONSCIENCIA TESTIGO



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía 32 Y Online. Teléfono: +34 653 379 269.                    Instagram: @psicoletrazaragoza.                Página Web: www.rcordobasanz.es

Médico cura heridas físicas, el psicólogo y el psiquiatra heridas mentales y emocionales, el terapeuta transpersonal no cura sino que ayuda a sanar, y sanar heridas del alma con su lógica repercusión a nivel mental y corporal.


Hago esta aclaración, porque considero muy importante clarificar que cada uno tiene su terreno profesional y que los médicos y psicólogos se preparan intelectual y humanamente para tratar patologías, que son fundamentales para vivir con salud física y mental.

Los terapeutas transpersonales nos preparamos intelectual, humana y espiritualmente para ayudar a recorrer ese mismo camino interior al doliente, entrenando la "consciencia testigo", utilizando la sabiduría perenne y despertando en él una conexión más viva con su verdadera esencia.

Meditamos como mínimo dos veces al día media hora, hemos estudiado tres años en escuelas acreditadas y serias como la Escuela de Desarrollo Transpersonal (EDT) en mi caso, nos ponemos al día de todas las técnicas transpersonales que salen, utilizamos la psicología espiritual de las tradiciones perennes, nuestra propia toma de consciencia particular y ponemos la coherencia y sentido común para saber cuales son nuestros límites y saber derivar a un especialista para curar su patología que no es óbice para poder seguir acompañando desde el terreno transpersonal, sino que que se crea una lúcida sinergía terapéutica.

La medicina y la psicología normalmente dan más valor a todo lo basado en la evidencia empírica y la mayoría recela de todo lo que "no se pueda tocar y medir".

El terapeuta transpersonal unifica la evidencia empírica con la evidencia espiritual de millones de seres humanos que han vivencias la trascendencia y encontrado la paz y la felicidad que emana del silencio y la compasión.

Son las dos alas para poder "volar" y ver el territorio y no el mapa mental que cada uno se hace. El ala de la razón y el ala de la intuición.

La sanación a niveles profundos, al contactar con la esencia y liberarnos de los aspectos negativos de la personalidad, da paso a una autocomprensión que acompaña a una transformación, que para ser duradera implica cultivar la consciencia plena o presencia.

La terapia transpersonal como hemos visto ayuda a sanar a nivel del ser esencial que somos y como consecuencia tiene un impacto positivo en la curación física, emocional y mental. Y gracias a Dios, la ciencia y la mística están empezando a dar verdaderas alas al ser humano para poder vivir con sentido común la "común" espiritualidad.

sábado, 12 de febrero de 2022

AMOR-PSICOANÁLISIS

 



Los  psicólogos , los sociólogos y psicoanálistas, han tratado de entender la conducta humana respecto al enamoramiento, el amor, el desamor, o la atracción.

Algunos especialistas han sugerido que el amor es un fenómeno cultural que surge en parte debido a presiones y expectativas sociales.

¿Cuál es la diferencia entre enamoramiento y amor? Es frecuente que muchas veces hablemos del amor y el enamoramiento, dos términos que pueden confundirse y parecer sinónimos pero que no lo son. En entrevista con la psicoanálista Adriana Loyola Meléndez nos explica cuáles las diferencias y el significado correcto de cada uno de estos conceptos.

El enamoramiento es un estado de felicidad instantánea, pasional, desbordante, incontenible e irracional que nos conecta con una sensación de profunda completitud. Freud decía que es un estado psicótico de la personalidad, y tenía razón: no hay nada más parecido a un loco que un enamorado. Esa persona no está
viendo la realidad, sino que idealiza.

No ve al otro en su totalidad, sino que el otro es una pantalla donde proyecta sus aspectos idealizados, comenta Loyola.

Ahora nos surge una duda: ¿Dónde queda el amor?, de antemano sabemos que el enamoramiento es insostenible en el tiempo. Que puede durar horas, días e, incluso, meses.

Y tal vez, al pasar esa etapa es cuando comenzamos a amar, cuando conocemos realmente lo que es el amor, cuando comenzamos a notar detalles que no nos gustan de nuestra pareja y nos encontramos con pequeñas desilusiones que dan paso a una aceptación o definitivamente a un adiós.

Amor es aceptar a la pareja con defectos y virtudes, y a partir de ese momento empezar a construir una relación y reemplazar el enamoramiento, aunque también se puede amar y volver a enamorarse de la misma persona.

¿Qué es amor y cuál es la diferencia con el enamoramiento?

El amor es el estado en el que elegimos a nuestra pareja sin querer cambiarla y buscamos a partir de ahí construir un camino juntos. Puede ser más placentero que el enamoramiento, pero en lo que no puede competir nunca es en el nivel de intensidad.

El enamoramiento siempre es más intenso. Cuando estamos enamorados nos atraen las coincidencias. En cambio, en el amor también aparecen las diferencias.

Por suerte, en las relaciones podemos ir del enamoramiento al amor y del amor al enamoramiento. Podemos amar pero también enamorarnos muchas veces de la misma persona.

Algunos diferencias que destaca Adriana Loyola son:

1. El amor es como una droga. El amor es como una droga, es totalmente cierto, el principal responsable de todo lo que nos pasa cuando estamos enamorados es la dopamina, un neurotransmisor que en este estado aumenta y produce síntomas
placenteros, excitantes y que tienen el poder de alejarnos de la realidad.

Pero ella no está sola, ya que también interviene la noradrenalina, que es la responsable de que focalicemos la atención en un objeto, más específicamente nuestro objeto de amor.

2. Diferentes formas de amar

Solemos utilizar amor y enamoramiento de manera indistinta. Si bien el amor y el enamoramiento no son iguales, tampoco todo es amor romántico. Existen, por ejemplo, el amor de madre y el amor propio. Es decir, hay distintas maneras de amar.

3. El paso del tiempo

El enamoramiento puede aparecer al poco tiempo de conocer a la persona, porque intervienen las expectativas, la atracción física, el misterio, etc. El amor en cambio, es una motivación que tarda en aparecer y tiene más que ver más con el afecto y la comunicación.

4. Imagen de perfección

Al ser más racional el amor, no crea esa imagen idílica de la otra persona.

En cambio, el enamoramiento nos hace sentir “drogados”, pensando constantemente en el otro u otra, el o la cual tenemos en un pedestal.

5. Egoísmo vs intenciones genuinas

Debido a la profundidad de los sentimientos, el amor también suele producir intenciones más genuinas y profundas. Solo hay pensar en el amor madre e hijo.

6. Enamoramiento como fase del amor

Es una etapa en la que predomina la lujuria, la ilusión y el fuerte deseo de estar con la otra persona. La euforia y el estado de ánimo positivo son característicos. También lo son la obsesión, los pensamientos fantasiosos y el miedo al rechazo.

Las diferencias entre amor y enamoramiento explicadas por la psicoanálista Adriana Loyola quizás correspondan con lo normativo y como siempre los matices de la realidad son mucho más ricos.

Hay personas que dicen estar enamoradas de un amigo, hay otras que empiezan queriendo a sus parejas para luego enamorarse o no hacerlo nunca. También hay parejas que confiesan estar enamoradas toda la vida.

Más allá de las diferencias entre amor y enamoramiento, entre estar en uno u otro lado (si realmente son lados diferentes), lo importante es que cualquier relación que compartamos sea una ventura positiva para nosotros.



Mtra. Adriana Loyola Melendez: