PEACE

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Paz y Ciencia

miércoles, 3 de marzo de 2010

Quiero: Jorge Bucay

Aislamiento: Krishnamurti

Todolo que ofrece resistencia tiene forzosamente que producir conflicto con aquello a lo cual resiste, y como nuestra interrelación es en gran parte una forma de resistencia, creamos una sociedad que inevitablemente engendra aislamiento y, en consecuencia, conflicto dentro y fuera de ese aislamiento. Debemos, pues, examinar la interrelación tal como de hecho opera en nuestra vida. Después de todo, lo que soy -mis actos, mis pensamientos, mis sentimientos, mis móviles, mis intenciones- genera esa relación entre yo mismo y los demás, que llamamos sociedad. No hay sociedad sin esa relación entre dos personas, y antes de que podamos hablar de independencia, de ondear la bandera y todo eso, debemos comprender la interrelación, lo cual significa que debemos examinarnos a nosotros mismos en nuestras relaciones con los demás.
Ahora bien, si examinamos nuestra vida, nuestras relaciones con los demás, veremos que es un proceso de aislamiento. En realidad, el prójimo no nos interesa; aunque hablemos bastante al respecto, el hecho es que no nos interesa. Solo estamos relacionados con alguien mientras esa relación nos resulte grata, mientras nos brinde un refugio, mientras nos satisface. Pero en cuanto surge una perturbación que a nosotros nos produce incomodidad, dejamos de lado esa relación. En otras palabras: solo hay relación mientras estamos satisfechos. Esto podrá parecer muy duro, pero si realmente examinan su propia vida con atención, verán que se trata de un hecho, y eludir un hecho es vivir en la ignorancia, lo cual jamás podrá producir verdadera convivencia.
De modo que si examinamos nuestra vida y observamos la interrelación, vemos que es un proceso de erigir resistencias contra los demás, muros por encima de los cuales miramos y observamos al prójimo, ese muro siempre lo retenemos y detrás de el permanecemos, ya se trate de un muro psicológico, material, económico o nacional. Mientras vivamos aislados, detrás de un muro, no hay verdadera relación con los demás, y vivimos encerrados, porque resulta mucho más gratificante, y creemos que es mucho más seguro.
El mundo es tan desgarrador, hay tanto dolor, tanta pesadumbre, guerra, destrucción y sufrimiento, que deseamos escapar y vivir dentro de los muros de seguridad de nuestro propio ser psicológico. Así que, para la mayoría de nosotros, la interrelación es, en realidad, un proceso de aislamiento, y es obvio que tal interrelación construye una sociedad que es también aisladora.
Krishnamurti: 7ª Charla; págs. 170-171. "Vivir de instante en instante" Edaf

martes, 2 de marzo de 2010

Hablar de corazón a corazón

Uno es igual a todos en su diferencia.


Existen muchos intercambios sociales. No obstante muchos son superficiales y superfluos desde un punto de vista humanístico. Intercambios genuinos y auténticos, de esos que puedes sentir en la nuca el regocijo por compartir una conversación con otro hay pocos.
Existen personas que sufren por ser como son, esas son etiquetadas de diagnóstico de personalidad.
Son oficial y "manualmente" de difícil manejo, y es cierto, y sólo eso, que pueden resultar agotadoras por su torrente de emociones.
Hablo de las personas dramáticas, erráticas y emotivas. Hablo de un grupo de personas de difícil manejo en la clínica por no adherirse con demasiada conciencia a los tratamientos.
No obstante eso es una regla del pasado que responde a unas normas técnicas y teóricas anticuadas. Ahora se sabe que el paciente del Cluster B, sobre todo el Borderline, necesita un mayor sostén, desarrollar la empatía, fortalecer las defensas y sostener las angustias, dar contención y psicoeducación son nuevos elementos que sumados a la técnica psicodinámica hacen que se pueda trabajar de manera fértil con estas personas.
Muchas de ellas se comunican a un nivel muy profundo. Son capaces de bucear en emociones inabarcables y tienen una fina sensibilidad que a veces se torna esquiva, huidiza y difuminada.
Son personas que presentan miedo al abandono, miedo a la soledad, disociación, tendencias autodestructivas y un sentimiento profundo de su self como vacío, fútil, tedioso. No existe un claro concepto de lo que son. Kohut, Gunderson y Kernberg hablan de trastornos del self y trastornos de la identidad. Son personas que no tienen una constancia objetal, no se valoran a lo largo del tiempo igual, de hecho oscila su forma de estar en el mundo, su modo de sentir puede ser más o menos intenso y cambia también el modo de vivirse, de habitar su cuerpo, el trabajo, las relaciones interpersonales...el mundo.
En los manuales y libros sobre el trastorno borderline existe una clara carencia, el olvidar a estas personas desde su potencial. Esos libros de psicopatología no han sido escritos por Abraham Maslow evidentemente y el psicoanálisis, que es la corriente que más obras ha vertido sobre este tema prima los fenómenos de splitting, de problemas en la transferencia/contratransferencia y otras teorizaciones.
Esto deja de lado lo que son capaces de hacer sentir estas personas, el grado de conexión que pueden realizar, el nivel de implicación y el amor que pueden sentir hacia múltiples objetos. Un amor quebrado por las distorsiones cognitivas que a veces desdibujan la realidad.
Si algo echan en falta estas personas es un profesional cálido pero también firme y seguro, asertivo y decidido, informado y claro en la puesta de límites.
Si se les ofrece un marco adecuado se pueden tener experiencias terapéuticas muy gratificantes para paciente y terapeuta. Lo sorprendente es lo que son capaces de hacer fuera de los despachos y hospitales. Algunas personas son muy funcionales y son capaces de tener un trabajo, a veces de menor nivel que el de la cualificación haría pensar. El peaje por el estrés es duro de llevar y muchas veces se estima necesaria una medicación.
Esquemáticamente: ISRS para la conducta autolítica y los trastornos del humor; Bajas dosis de antipsicóticos para la ira y los trastornos cognitivos; Eutimizantes para regular el estado de ánimo y Ansiolíticos para la ansiedad.
Si un paciente toma más de 4 fármacos es que el tratamiento no está yendo como debiera. O que necesita un soporte psicoterápico, que en principio debiera ser la base del tratamiento.
Creo que el aceptar sus limitaciones y aptitudes, capacidades y problemas forman parte de un tratamiento compensado, acompañado de los psicofármacos. No hay que presionar para "normalizar" a estas personas (ni a ninguna otra) puesto que la diversidad es lo que puede hacer que el intercambio con ellos sea genial.

Chile y Verónica

Eres tú, esa persona que vive en España
en estos tiempos sientes quién vive a tu lado
quién te quiere y te respeta, quién lucha por ti y te aprecia
eres luchadora incansable, muchas batallas has tenido en tu vida,
ahora el miedo te hace recordar con nostalgia tu patria.
Chile, azotada por la naturaleza, un terror incomprensible e injusto
una fuerza que ha dejado tu país devastado.
Tú tienes un gran corazón, dispuesto a ayudar,
pero antes, tal vez, habita el espacio que tienes para recuperar
el dolor que te dejó agotada, el susto que erizó tus pelos y el recuerdo del amor
que emana lentamente por los poros de tu piel abrazando a las víctimas y ciudadanos de un país que se siempre estuvo en ti y ahora rememoras con profundo abatimiento
porque nadie como tú sabe lo que es amar, y tu patria, tus recuerdos y los tuyos
son motivos más que suficientes para estar colapsada por la impotencia y la desgracia.
Eres un manantial de energías y afectos, eres una cascada del pensar, tú y aquellos cercanos puede ser suficiente para sentirte más amparada, dejando los ojos abiertos, como tú haces, a la realidad que terriblemente se desliza a través de las ondas.
Estoy contigo, cerca y afectuoso.

Apertura al Ser


En 1954 Winnicott señala: "…convendrá que tengamos claramente presente la diferencia entre la técnica y la ejecución del tratamiento. Es posible llevar a cabo un tratamiento con una técnica limitada y, a la inversa, con una técnica altamente evolucionada es posible fracasar en la puesta en práctica del tratamiento".

Heidegger, incluyendo expresamente el ámbito de lo psicoanalítico como parte de esta técnica, considera miope querer condenar el mundo técnico como si se tratara de una obra del diablo. Dice: "…Podemos servirnos de los objetos técnicos y mantenernos libres de ellos, dejándolos residir en si mismos, prohibiéndoles que nos planteen exigencias". Heidegger considera, por otra parte, que la técnica moderna, a través de lo que llama un desocultar provocante, muestra también una verdad del ser en el hombre.

Ambos autores, Winnicott desde el psicoanálisis, Heidegger desde la filosofía, consideran que la reflexión respecto al ser, que supone también, una reflexión sobre la persona en cada individuo, es fundamental y necesaria como modo de encontrar lo humano en el hombre, dentro de la técnica, más allá de la técnica.

En relación a lo psicoanalítico cabría preguntarse si, a veces, no es legítima
la resistencia del analizado a que lo expresado sea transformado sistemáticamente en una fórmula interpretativa. ¿No teme el paciente perder su propio ser, intuyendo que corre el riesgo de tener que asimilarse al sujeto ideal de alguna teoría psicoanalítica?.

Winnicott dice "…naturalmente, una palabra como 'ser', sabe más que nosotros,
dado que nos utiliza y nos manda."

Cuando Winnicott se refiere al "propio ser verdadero" destaca, en la consideración de éste, el rasgo de continuidad temporo-espacial interior, provisto por la madre ambiente (antecesora en la vida del posible psicoanalista futuro) a través del amparo, la asistencia corporal, la presentación de objeto y la función especular materna.


Winnicott organiza el tratamiento en un espacio potencial donde prima el ambiente, el sostén, la atmósfera y la creatividad. Esto es, lo que se va generando en el intercambio intersubjetivo entre analizando y analista. Aquí cabe hablar de poiesis, que viene de poesía. Porque cuando el analizando descubre la posibilidad de un espacio para simbolizar y jugar es cuando se abre la veta del tratamiento y el vector de la eficacia se intensifica.

Crear entre es la clave para entender la clave winnicottiana que considera que a través de la técnica se puede entender su teoría, no obstante, conocedor de la obra freudiana, kleiniana y lacaniana postula una manera de entender la clínica basada en el proceso, en lo que se va haciendo a cada instante para que el self del analizando pueda advenir, como diría Piera Aulagnier de forma similar.

El bagaje teórico es importante para el analista pero debe suspender su juicio en cada momento del análisis para adoptar la posición de supuesto saber donde se reconoce que el saber lo tiene el analizando y que el analista está para ofrecer una asistencia o "crear lo dado". Por eso Winnicott se sirve de diferentes técnicas con niños y adolescentes que con adultos pero en ambos casos considera el jugar como parte del tratamiento. Hasta ese momento jugar era un método de análisis, desde Winnicott es un modo de tratamiento.

Winnicott también plantea que la teoría se desprende de la técnica, él era un gran clínico y su teoría está enfocada en el espacio transicional, el lugar mental, donde se realiza la "mentalización" de la que hablaba Fonagy, el hacerse cargo el analizando de lo que está pasando dentro de él a través de una atmósfera cálida de sostén y de apoyo, donde se pueda servir el analizando del analista como objeto transicional, un objeto yo-no yo que relaciona el mundo interno con el externo en la superficie metafórica y autopoiética del espacio potencial.

En cursivas fragmentos del trabajo: "El espacio potencial como apertura al ser", de
Jaime Coloma Andrews

lunes, 1 de marzo de 2010

La fastidiosa mirada interior

Mirarse por dentro es el proceso de una psicoterapia de expresión destinada a favorecer el insight. A través de las intervenciones del terapeuta se van conectando las ideas con los afectos. Se va instalando un lugar en el vivir biográfico del consultante.

No obstante existe un mirar hacia dentro obsesivo, que tiene que ver con focalizar en el dolor, en la carencia, en la falta. El sentimiento de vacío, de "me falta algo". Esto contribuye a que haya siempre un desdibujamiento de la mirada interna, con la subjetividad que convierte los objetos objetivos en subjetivos. Esto explica porqué las personas de fuera discrepan del sentir de estas personas que confusas en su mismidad acaban ahogadas en su sufrimiento sin poder ir más allá en su discurso.
En psicoterapia se trata de validar las percepciones y sentimientos de estas personas, no obstante es interesante el señalar el hecho de este refugio psíquico, de esta tendencia obsesivoide y poner encima de la mesa la existencia objetiva de un sufrimiento psíquico que se autoperpetúa de manera condicionada con el mantenimiento de estas estructuras de rumiación. Por otro lado, suelen ser personas con tendencia a la intelectualización y la racionalización, inteligentes pero refugiadas en el intelecto, que a veces, hipertrofiado, compensa la falla narcisista.

domingo, 28 de febrero de 2010

Movidos por el odio

Fuego intachable gobernando los retazos de ira que se deslizan por tu cuerpo herido
listas inagotables de razones y motivos viscerales para el odio y la repulsa
esto es el alimento de la tristeza, es la sin razón del dolor propio y ajeno
mientras navegas en caminos resbaladizos otros contemplan el andar errático de tu persona
procurando la venganza
pero mientras tanto te consumes y además fatigas a cuantos te rodean.
La vida es un trasiego de amor y límites, como decía un músico el viernes en un ágape,
la vida es más sencilla que todo eso y el odio acaba con la esperanza y la ilusión,
dando de comer a la tristeza y la desilusión, rompiendo lazos y alienando al sujeto en una misión desmesurada sin salida alguna hacia la felicidad.