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viernes, 5 de diciembre de 2014

La Bipolaridad como Don



Entrevista realizada por: Gabriela Mondragón.

Tener la oportunidad de entrevistar a Eduardo H. Grecco es un privilegio para Faceta Humana. Y es por eso que esta entrevista esta dirigida a conocer al ser humano y aquellas facetas que lo han llevado a ser quien es.

Eduardo Grecco nació en Argentina y reside actualmente en México.

Formado en el campo de la Psicología, realizó posteriormente estudios en Psicoanálisis, disciplina que enseñó durante varios años. A la par que se capacitaba en la visión y el pensamiento estructuralista, cursó seminarios de psicología junguiana, Psicología transpersonal, Bioenergética y lectura emocional del cuerpo.

El objetivo central de sus trabajos se orienta hacia la comprensión del sufrimiento del hombre y el sentido de su presencia en la vida. Sus investigaciones al respecto se han materializado en libres tales como Los afectos están para ser sentidos, Muertes inesperadas, La bipolaridad como un don, Despertando el don bipolar ¿Quién se ha subido a mi hamaca? La bipolaridad como oportunidad.

Eduardo por favor platícanos:


He leído la mayoría de tus libros con relación a la bipolaridad. Es un tema que genera mucha angustia y hay un enorme desconocimiento del tema. ¿Cuál es la razón por la que se destaca este tema en la mayoría de tus libros?

Por una parte por mi propia experiencia de haber transitado por la experiencia de la bipolaridad desdichada y, por otra, por el desafío que significa este territorio clínico, extenso, no muy bien comprendido y hasta, en cierto modo, maltratado. Pero hay mas razones. Una de ellas es que, quizás, como ninguna otra manifestación humana, la bipolaridad te hace estremecer al compás del vibrar de las emociones.

¿Te consideras bipolar?

No en términos de identidad. No somos un diagnóstico. Cuando alguien dice “soy adicto” en lugar de manifestar que consume, esta dando todo un universo de significación en el cual queda atrapado. ¿Cómo le podemos pedir, entonces, que deje de ser? No soy bipolar en este sentido. Por otro lado, la bipolaridad, como tal, es un rasgo inherente a la naturaleza humana. El problema no es la bipolaridad sino el quedar atrapado entre las aspas de sus antagonismos excluyentes. Si la pregunta es ¿Quedaste atrapado alguna vez o estas atrapado en ellas? Mi respuesta sería positiva. Hubo un tiempo de mi vida que el timón de mi existencia estaba en las manos del oscilar extremo. Ya fue pero sé, por experiencia propia, de que se trata. Esto me da un importante recurso en el trabajo con personas que sufren la bipolaridad y es el hecho de poder comprender claramente de que se trata, desde su intimidad.

 ¿Cuál es la definición médica psiquiátrica de bipolaridad?

Hay varias pero en general se la caracteriza por estados de ánimo cambiantes entre dos polos opuestos, alternándose períodos maníacos (excesiva euforia) y depresivos. Esto deja fuera la interioridad de la bipolaridad que es donde en realidad hay que buscar su esencia. Por mi parte prefiero situar el problema en otro lugar. Primero no acentuar la alternancia de polos sino la incapacidad para integrar polaridades, la dificultad en aceptar pérdidas, las conductas autodestructivas, las relacionestormentosas, pero sobre todo, hablar de un tipo de funcionamiento de la persona, que esta reprimido y a consecuencia de este bloqueo es que surge una respuesta de este tipo. Es por eso que hablo de que la bipolaridad es fruto de un talento que nos desarrollamos. Hay otras cosas importantes como el drama emocional del desamor de la primera infancia y el concebir a la bipolaridad como un espectro que abarca muchas cosas como adicciones, déficit atencional, síndrome de pánico, relaciones tormentosas, etc.

¿Qué tratamientos son indispensables para llevar este acontecer?

Hay mucha diversidad. Mi planteo es el de articular un plan de vida. Lo que llamamos enfermedad es una narración en espejo a la biografía. Son como dos caras de una misma moneda. Es la vida que viví, lo que hice con esos vivieres lo que me llevan a la enfermedad. Lo que hay que cambiar es la vida para realmente arribar hacia la sanación. Por eso propongo un plan de vida como tratamiento. Esto incluye alimentación, actividades físicas y recreativas, tratamientos con recursos naturales, psicoterapia, etc.

¿Crees que un bipolar pueda vivir sin medicamentos?

Supongo que te refieres a los psicofármacos. Es posible. Los psicofármacos deben ser una ayuda puntual mientras es necesaria y durante un tiempo limitado y si no hay otras opciones. Pero no puede ser el recurso de vida. Hay otras cosas efectivas con las cuales los pacientes pueden tener un ritmo de vida adecuado.

Danos tips para encontrar al psiquiatra adecuado

La gente se equivoca cuando busca un tipo de profesional. Tiene que buscar una persona capaz de comprenderlo y sostenerlo. En uno de mis libros hablo de esto en extensión y sugiero que primero se piense en la clase de persona humana que se necesita, luego el tipo de profesional y al final la técnica. El paciente que sufre a la bipolaridad se siente como en un desierto. Teresa de Ávila dice “Deseaba vivir y no había quien me diese vida”. La persona no necesita un remedio, demanda alguien que le de vida.

¿Cuáles son los exámenes que se hacen para diagnosticar esta Faceta de vida?

El mejor examen es el clínico. La evaluación personal a cargo de alguien que conozca profundamente el tema. La mayoría de los pacientes llamados bipolares tienen una larga historia de muchos diferentes diagnósticos previos. También hay otro tipo de recursos pero esta es la mejor vía.

¿Cómo debe abordarse en una etapa de manía con tendencia agresiva? ¿Recomiendas hospitalización?

En general no recomiendo la internación salvo en situaciones muy críticas y de preferencia una internación clínica no psiquiátrica y si es posible cura de sueño en la misma casa donde la persona vive. No estamos muy preparados para esto pero es lo que intento hacer por múltiples razones. Lo mejor cuando el paciente va por el camino de la manía es que duerma. Claro esta que hay que considerar en la manía caso el riesgo de auto destrucción, que en la bipolaridad tiene un alto índice de éxito. Pero sería interesante que te fijes en el indicador estadístico de pacientes que internado o en supertratamientos farmacológicos se suicidan. Te asombraría.

¿Y en el caso de depresión?

El enfoque es semejante. Lo que varía son las herramientas clínicas.

¿Nos puedes hablar algo en cuanto a los índices de suicidio con respecto a la bipolaridad?

Es uno de los más altos comparativamente hablando. Y sobre todo es alto en cuanto al éxito del intento.

En algún curso que tomé de terapia Gestalt, se dijo que ya fuera diabetes, cáncer o esquizofrenia, toda enfermedad era una forma de evasión. ¿Qué opinas al respecto?

No se de que lugar lo dicen. La enfermedad no es un castigo, es un correctivo pero fundamentalmente es una experiencia para ser vivida. Es una noche oscura que nos propone una iniciación, de nuevo comienzo. Lo que es evasión es lo que hacemos con la enfermedad.

En tu libro de la bipolaridad como don mencionas que el bipolar sintió que no había recibido el amor y cariño necesarios para alimentarse y por lo tanto no merecía y que eso se manifestaba tanto en la manía como en la depresión.
¿Cómo puede el bipolar reincorporar esos nutrientes por si mismo?

Los traumas significativos de la vida ocurren en los primeros tiempos, desde la gestación hasta los dos o tres años de vida. Todos ellos son traumas en el amor, es decir, experiencias vividas como el desamor. El bebe no tiene el concepto de amor que tenemos nosotros. Para él se trata de una experiencia corporal de completud o carencia. El oxígeno, el alimento, el contacto materno son los ladrillos con los cuales edifica su vida amorosa y si le faltan se establece una carencia, un trauma. Eso puede llevar, por un complejo, recorrido a la bipolaridad. Basta recordar que estas vivencias de desamor provocan una intoxicación de los neurotransmisores y un debilitamiento de las conexiones axonales para poder imaginar las huellas que dejan en lo psíquico. Cuando el bebé siente que no le dan lo que necesita es posible que lo interprete de este modo: si no me dan es por que no lo merezco y si no lo merezco por que soy indigno. Este circuito queda grabado y lleva a diversos síntomas emocionales como a la manía y la depresión. Hay que ayudar a que el paciente desbloquee esta energía estancada y sane la herida y esto solo lo puede hacer reviviendo. Los síntomas bipolares son intentos fracasados de curación.

En caso de que la familia esté comprometida con apoyar al bipolar ¿Qué hacer para demostrar ese afecto sin que se vuelva una forma de manipular para el
bipolar?

La familia, la pareja, los padres, etc. No deben ser terapeutas, solo familia. ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué creen que tienen que hacer algo especial? Solo deben ser familia, amar, sostener, apoyar, poner límites… Es decir, lo que hace una familia. Pero ¿Por qué pensar que la persona que sufre la bipolaridad va a manipularlos? Puede que si o puede que no. Pero si una parte de este supuesto esta errado.

Platícanos una anécdota donde te viste inmerso en un punto donde no encontrabas una salida. ¿Cómo viviste y trascendiste esa Faceta?

Toda situación de crisis bipolar se vive como sin salida. Muchas veces se pierde todo, no solo lo material también lo afectivo, Todo tu universo se derrumba. Hace ya más de dos décadas pase por una situación así. Mi enredo bipolar me llevó a perder todo, pero lo pude transformar como una oportunidad. Fue como una purgación donde todos los ídolos cayeron y aprendí que cuando todo se derrumba es el momento de  descubrir el verdadero ser. Creo que se trata de una experiencia espiritual -no religiosa- profundamente espiritual en la cual recobras el sentido de tu vida. En ese tiempo escribí: cuando el terapeuta mira la enfermedad como síntoma y lo que pretende es erradicar el dolor y resolver el conflicto no vislumbra que su misión es ayudar al paciente a que su alma realice su destino y su conciencia comprenda el significado de su vida. Eso es lo que me ayudo a trascender. Ver que no estaba solo enfermo sino que estaba viviendo una noche oscura como la que narra San Juan de la Cruz y que no debía buscar la luz sino aprender a ver en la oscuridad. Eso fue lo trascendente y la experiencia cambio mi vida, y aunque parezca paradójico bendigo haberla vivido por que me hizo reencontrarme y descubrir mi vocación y tarea en la vida.

¿Das algún tipo de curso o taller para pacientes y familiares de este acontecer?

 Siempre estoy dando conferencias, talleres, seminarios tanto para profesionales como para familiares y pacientes. A cabo de terminar uno para pacientes que se llama “Cómo descubrir el alma y el sentido de la vida a través de la bipolaridad.” Imagínate más de 100 personas asumidas en su bipolaridad, desdichadas, trabajando por este sendero. 

¿En qué consiste?

Los talleres para profesionales son de formación clínica, teórica y de herramientas para el trabajo concreto. Para familiares son de reflexión e informativos y para los pacientes se trata de encuentros de vida.
Gracias Eduardo,  por esta oportunidad de compartir una nueva faceta para abordar este tema que causa tanta confusión y miedo actualmente en nuestra sociedad.

domingo, 22 de julio de 2012

La Bipolaridad es un Don: Eduardo Grecco




LA BIPOLARIDAD ES UN DON

La bipolaridad es un don.
Si está dormido, de nada sirve.
La bipolaridad es un talento.
Si está estancado, se transforma en síntoma.
La bipolaridad es una herramienta.
Si no aprendemos a emplearla, puede lastimarnos y lastimar a otros.
La bipolaridad dormida, estancada e ignorada
nos conduce a la infelicidad y a estar ausentes del presente.
La bipolaridad despierta, fluyente y asumida
proporciona la capacidad de ser una persona
autónoma pero solidaria,
flexible pero asetiva,
interesada en todo mas no dispersa,
imaginativa pero realizadora,
sensible pero fuerte,
intuitiva pero no impulsiva,
apasionada pero serena,
capaz de dominar los matices sin ser ambigua,
compasiva y plenamente presente en el presente
y, sobre todo, feliz.

Este es un buen momento
para despertar,
para fluir,
para saber,
un magnífico momento
para ser feliz,
no a pesar de la bipolaridad
sino gracias a ella.
Un buen momento para agradecer
los regalos que hemos recibido,
los amigos que nos han acompañado.
los recursos que hemos aprendido a ejercitar,
y el haber podido construir un eje interior
que nos permite oscilar con proporción
y también con pasión, placer y alegría.

Eduardo H. Grecco: "Despertar el Don Bipolar. Un camino hacia la curación de la inestabilidad emocional"


martes, 3 de julio de 2012

Vínculos y significación



"... Algo, sin embargo, nos ata.
No es imposible que Alguien haya premeditado ese vínculo.
No es imposible que el universo necesite ese vínculo"

Jorge Luis Borges

"Cuando estoy haciendo arte, no tengo absolutamente responsabilidad social alguna. Es como soñar" David Cronenberg

Las relaciones nos dan centro

En muchos sentidos las relaciones son las que nos enferman, pero también nos sanan. Ellas nos nutren, nos cobijan, nos sostienen, nos protegen, nos hieren, nos lastiman, nos curan y nos van haciendo descrubir el mundo emocional.. Aprendemos el amparo en unos brazos que nos refugian, las penas de amor cuando nos abandonan, el odio cuando nos sentimos agredidos...
Pero hay un aspecto sustancial de los vínculos y es el hecho de que su presencia nos hace sentir vivos y nos da centro, puntos de referencia y anclajes a partir de los cuales podemos ir y venir sin temor a perdernos en los laberintos de la oscilación emocional.
Las emociones no tienen otra forma de ser que en constante contradicción complementaria; nos estremecen, nos conmueven y nos revuelven con su movimiento de torno y retorno oscilante, llevándonos de un sitio a otro. Ahora bien, si este vaivén se exceden el riesgo que amenaza al Yo es quedar prisionero de su capricho tiránico. Lo malo no es emocionarse, desde luego, sino romperse bajo las alas de la contradicción, perderse arrastrado por la violencia de su oleaje o estrellarse contra el muro de fijación excluyente en uno solo de sus polos, como sucede en la bipolaridad. Lo malo no es apasrionarse, repito, porque tal como dice Marsilio Ficino: "Aquellos que entran en estado de frenesí dicen muchs cosas maravillosas que poco después, acabado el frenesí, ellos mismos no comprenden realmente, y es como si no las hubieran dicho, pero Dios ha sonado a través de ellos como a través de una trompeta"; lo malo es permitir que la pasión nos consuma.
Cada emoción posee en sí misma la simiente de su propia transformación, cada afecto implica su antagonismo y todos los matices que componen la configuración emocional que constituye las entrañas de la personalidad necesitan estar en movimiento en torno de un núcleo o foco que les de armonía y equilibrio. El Alma vive en esta normalidad preñada de dualidad. Asciende y desciende, ama y odia, se agrega y se disgrega, se alegra y se entristece, se aburre y ensueña, envidia y admira...
Mario Satz, con el bello estilo literario que caracteriza toda su obra, expresa esta situación del siguiente modo:

... y así como el círculo no se cuadra por fuera, de igual modo en la rueda de las emociones el eje no puede encajar donde corresponde si antes no se ha labrado el cubo vacío de su sostén, justo en el centro, medio exacto. Este vacío sereno y ecuánime es al mismo tiempo el lugar natural de los desapegos, razón por la cual no siempre resulta sencillo transitar por las emociones, pues parece casi imposible verse libre de ellas, soslayar sus efectos, mitigar sus furias, evitar sus dramas o reprimir sus poderes [...] Las emocione, entonces, ya apunten a la depresión, la nostalgia o el entusiasmo, nos ayudan a educarnos en el vivir, pero únicamente el eje sereno que sutilmente las mueve dota de sentido a nuestros actos y promueve, desde su centro, una amable regeneración de nuestras redes neuronales. Únicamente el eje conoce de antemano la dirección de la rueda, porque es a  partir de sí que nace el movimiento, se recorre el camino y se llega a la meta.

Y las fuerzas que tallan ese centro, donde el eje encaja y armoniza o desarmoniza nuestra vida, son las relaciones que fueron labrando, como el cincel de un escultor, la piedra de lo que somos. Historias imperfectas, historias imposibles, historias compulsivas, historias encantadas, historias que nos han herido, historias balsámicas o sufrientes, no importa su condición todas son historias de amor, encontrado, perdido, tormentoso, inviable; todas han esculpido nuestra alma y han contribuido a forjar o derribar el eje interior que la sostiene.

Eduardo H. Grecco.


http://youtu.be/O_vMEvcPDGs Tarja Turunen -Ave Maria- Atigua cantante del grupo de Heay Metal, número 1 en los países nórdicos y otos lugares de Europa. Demuestra su flexibilidad, elasticidad y talento en un registro absolutamente distinto.
http://youtu.be/-B1NtUgrw0o Tarja Turunen -My Angel-

jueves, 28 de junio de 2012

Poniéndoles Ejes a la Vida



Si podemos encontrar al mundo en un grano de arena,
también podemos hallar el alma misma en ese
pequeño punto de la vida en que se cruzan los destinos
y entremezclan los corazones. Thomas Moore.

Existe una cierta analogía entre las artes creativas, expresivas y sensoriales con la alquimia. La materia alquímica (el nigrum) es la sombra de nuestra personalidad, el plomo que hay que transformar en oro de conciencia. Para poder producir esta metamorfosis es necesaria la muerte de los metales imperfectos (historias no terminadas, emociones reprimidas, apegos) para que así pueda nacer el espíritu, la esencia de lo que realmente somos.
Por tanto: la bipolaridad desproporcionada es como el metal imperfecto de la alquimia, pero cuando se logra transmutarla se convierte en oro creativo (con el que se puede "comprar" lo más valioso, lo que no tiene precio...)

Uno de los temas sobre los cuales insiste este libro es sobre la necesidad de que el bipolar establezca un eje, en su interior, que le de equilibrio, proporción y balance. Más allá de que puedan efectuarse actos simbólicos, terapéuticos y rituales para esta construcción, el proceso de su encaje es justamente eso, un proceso, es decir, un progresivo recorrido en el tiempo que se asemejaba mucho al ascenso de una montaña: subir paso a paso, ambicionando alcanzar la cumbre pero afirmando los pies sólidamente en el sitio en que se está, palpando la resistencia de los puntos donde aferrarse, dispuestos a soportar los cambios clímáticos y lsa eventualidades, tratando ed avanzar sin desmayar.
Llegar a la meta produce un placer que se siente hasta en la punta de los dedos y brinda el poder que confiere haber superado los obstáculos que se fueron presentando por el camino. Hay una clara percepción de que el logro conseguido no es obra de poco tiempo, de pocos pasos, sino fruto del entrenamiento sostenido, por medio del cual templamos el cuerpo y el alma, preparándonos especialmente para ese viaje y para ir a "clavar -simbólicamnete- la pica en Flandes", pues al alcanzar la meta habremos comenzado a conquistar nuestro propio continente interior.
Lo mismo ocurre con el eje interior: necesitamos tiempo, esfuerzo y motivación para ir gestándolo, mientras marchamos con la intención de "clavarlo", después, en el centro de nuestra inestable y por momentos dura y azarosa realidad. Una vida sin eje es como una hoja en una tormenta, pues carece de autonomía y decisión propia. Subir la montaña de nuestro equilibrio personal impone, también, sudor con permanencia, no estar a merced de las mareas de los otros, deseo de llegar, no desmoronarnos en cada intento que no fructifica, no decaer ante la falta de resultados inmediatos. Recuperar el "eje interior" es como retornar al hogar que nos da identidad, ese sitio en particular donde: "la rueda apoyada junto a mi puerta es solamente la luna y los objetos que penden del alero, nubes otoñales" (Liang Li). Tal como dice Fernando Pessoa: "Yo no sé que es la naturaleza; apenas la canto. Vivo en la cima de un monte. En una blanca cabaña solitaria. Esa es mi definición".
Cuando uno consigue tener un eje interior se encanta la vida. Se puebla de momentos en los cuales el corazón se estremece de imaginación, fantasía, felicidad y belleza y, además, está dispuesto a la aventura de abandonarse a la misericordia de la tierra y... a vivir. Y cuando uno alcanza a cimentar el eje interior los antagonismos cobran otro sentido y uno comprende que la vida -tal como señala Osho- no está hecha de contradicciones sino de opuestos complementarios.
Ahora bien, ¿adónde recurrir para ponerle eje a la vida? Son varias las sendas por las cuales subir a la montaña para alcanzar el equilibrio interior, y tal como sucede en la naturaleza, hay unas preferibles a otras (y, por momentos, hasta buenos y apacibles atajos inclusive).
Por lo tanto, a continuación vamos a referirnos a tres caminos a los cuales se puede apelar en la tarea de instalar el eje interior: los vínculos, los rituales y el movimiento.

Eduardo H. Grecco: "Despertar el Don Bipolar. Un camino hacia la estabilidad emocional". Kairós, 2012, Barcelona. Pp.:119-123


miércoles, 20 de junio de 2012

El Arte Expresivo



El Arte Expresivo

El arte expresivo es capaz, por sí mismo, de hacer evidentes los rastros de las heridas que causan nuestros sufrimientos. No siempre resulta fácil poder acceder a ellos, especialmente si se trata de huellas muy antiguas de nuestra biografía o que pertenecen a la memoria ancestral o familiar. En estos casos, se localizan muy escondidos y sepultados tras marañas de recuerdos y olvidos encubridores.
Nada se puede sanar si no se vive primero intensamente y nada se puede sanar en ausencia. Ningún atolladero puede ser resuelto en la medida en que no se saca a la luz, ninguna emoción en la cual estamos atrapados se elabora mientras no se puede revivir.
Claro está que enfrentar estos contenidos reprimidos dolorosos conlleva avivar resistencias que se oponen a esta labor y ocurre, en ocasiones, que los obstáculos se hacen más fuertes a medida que nos aproximamos a la herida del Alma.
A pesar de ello, en la vida cotidiana, las emociones sofocadas retornan en toda oportunidad que se les hace viable, como sueños, como vínculos tormentosos, como síntomas y como actos fallidos.
Frente a la oposición a expresarse que florece en el paciente, a medida que prospera su cura, se le plantea, entonces, al terapeuta, un problema clínico: no debe transigir con ella, pero tampoco puede obligar al paciente a ejercer un esfuerzo que parece estar más allá de sus posibilidades actuales.

Qué hacer para que lo escondido se exprese

Hay cosas que no se pueden decir abiertamente de un modo directo o que no resulta fácil ponerla en palabras. En ocasiones, esto es a causa de que recordarlas resulta cruel y lacerante; en otras, es el no hallar términos suficientemente gráficos para poder describir lo que se siente ["Para que las palabras no basten es preciso una muerte en el corazón" (Alejandra Pizarnik)]. No podemos dar en el clavo con la forma de traducir y comunicar, acabadamente, nuestra alegría, nuestra tristeza, nuestra angustia o nuestro amor. ["No puedo hablar para nada decir. Por eso nos perdemos, yo y el poema, en la tentativa inútil de transcribir relaciones ardientes (ídem)]. Inclusive, la complejidad de la situación, muchas veces, torna ardua su explicación. Uno se pregunta: ¿Por dónde empezar?
En esos momentos cuando la expresión verbal está bloqueada se puede recurrir a caminos sustitutivos, como el arte, con la intención de encontrar por este medio una vía para que los afectos bloqueados se expresen.

Pero, del mismo modo como el arte (en cualquiera de sus manifestaciones) puede cumplir la función de desbloquear afectos dentro de un proceso terapéutico, es en sí mismo una actividad que todo paciente bipolar debería practicar regularmente, no solo para canalizar energía, sino sobre todo para despertar y descubrir sus talentos, educar su sensibilidad y sus sentidos y fortalecer su autoestima.

El arte expresivo es una manera de penetrar en la sombra inconsciente de cada persona, y hacer surgir los secretos, conflictos, miedos y deseos que se plasman en la producción; también es un medio para equilibrar emociones.
Carlos Bayod Serafini afirma:

El arte es el puente entre el Yo profundo y la mente que lo lee, estimulada por ese Yo profundo que se conoce globalmente a sí mismo. Este se enfrenta a las presiones del entorno y genera como respuesta, a través de la fijación en el tiempo, unas sensaciones expresadas por medio de su obra. Se crea una salida equilibrada parecida a la transmutación alquímica.

¿Cómo hacerlo?

Hay dos modalidades extremas de trabajo con las técnicas artísticas. La primera es promoviendo la expresión libre; que el paciente se conecte con su intuición, con sus vivencias, con sus sentires y estimularlo a que los deje fluir libre y espontáneamente. La segunda, desarrollando una actividad guiada en la cual se le propone a la persona ciertos materiales, ciertas técnicas y ciertos objetivos.
Mi experiencia con bipolares es que hay que seguir un camino intermedio entre ambas propuestas y combinar las inclinaciones de los pacientes con ciertos objetivos que se quieren alcanzar, ya que los talleres dirigidos terminar por regenerarles rechazo y aburrimiento, y los totalmente libres, desorientación y angustia.

Independientemente de la metodología adoptada, los elementos empleados y los resultados obtenidos, lo que no hay que perder de vista es que esta propuesta de actividad artística no es en pro de la belleza sino de la expresión, de la proyección del mundo interior del bipolar en la obra y despliegue de sus potencialiades.

De tal manera que la evaluación que se hace (en caso de hacérsela) de la obra no consiste en otra cosa que en una reflexión sobre lo que el paciente puso allí de sí mismo y qué sintió durante el proceso y qué siente ahora al visualizar lo realizado.
Es interesante ver cómo el paciente bipolar (y, creo, cualquier paciente de cualquier índole) va mejorando de manera notable a medida que puede crear cada vez más espontánea y libremente, y esto no ocurre solo a causa de las modificaciones que se operan en las diferentes esferas psíquicas (autoestima, capacidad expresiva, imaginación, asertividad, comunicación), sino que también la actividad artística produce efectos sobre los neurotransmisores, el equilibrio hormonal, el sistema nervioso autónomo, el sistema inmunológico y la actividad circulatoria. Todo esto conlleva mejoras en la bipolaridad, es decir, en el desbalance emocional de la persona, e implica además el poder hallar un mecanismo para modelar y significar las experiencias de su vida con mayor plenitud y animación.

Eduardo H. Grecco: "Despertar el Don Bipolar". Kairós, 2012, Barcelona. Pp.: 106-109


sábado, 9 de junio de 2012

Herramientas Psicoterapéuticas específicas en la Bipolaridad



Estoy muy convencido de que el Psicoanálisis aporta una visión sobre el ser humano y sus conflictos muy global y muy útil a la hora de develar las razones de la gestación de la bipolaridad y de encontrar el significado de tal síntoma en la historia de una persona, y aún más. Al proponerse como un dispositivo dirigido a la construcción de Sujeto sujetado a la ley del lenguaje, establece un punto de partida crucial que separa las estrategias terapéuticas centradas en el Yo y las estrategias centradas en el Ser; entre las que apuntan a la erradicación de los síntomas y las que encaran su esfuerzo en erradicar la ignorancia, lo desconocido, y liberar a la persona de la sumisión a su sombra; entre las que se plantea modificaciones conductuales y las que pretenden poblar de palabras el silencio de los síntomas.
Sin embargo, la mirada psicoanalítica puede enriquecerse con la inclusion de ciertas herramientas que como el Psicodrama, la Constelación Familiar, las tecnologías de la Psicoterapia Transpersonal, la Terapia de Regresión de Memorias (TVP) y las técnicas de Imaginación Activa permiten ciertas operaciones muy puntuales que destraban situaciones que parecen fuertemente atornilladas y que inmovilizan al paciente en un bloqueo del cual no puede despertar.

Psicodrama
El psicodrama es un sistema terapéutico grupal, familiar o individual orientado a la expresión por acción, basado el solicitar al paciente que dramatice de un modo espontáneo las situaciones de su vida (pasado, presente o futura) que quiere comprender y resolver. Estas situaciones pueden ser reales o imaginarias, conflictivas o no, escenarios que le provocan una importante respuesta afectiva o preocupaciones que quiere resolver o expectativas y fantasías que quiere explorar. De lo que se trata, en suma, es de una técnica que busca hacer evidentes, de una manera concreta y práctica, las interacciones habituales de una persona, haciendo que las escenifique y las observe, que indague acerca de cómo es y cómo desearía llegar a ser.
El creador de esta técnica, Jacob Moreno, parte de la idea de que las personas se ven envueltas en problemas en la vida a causa de que crean y desempeñan un serie de roles que pueden estar enfrentados entre sí...
En el terreno de la bipolaridad es una enérgica, activa y eficaz técnica que brinda a los pacientes un buen camino para recuperar su balance y equilibrio. Existen algunos cuidados a tener en cuenta debido a la intensidad de las emociones que se levantan, pero mi experiencia personal es que aun en las mayores turbulencias emocionales el psicodrama, bien conducido, es una esperanza cierta en el alivio del padecer bipolar.

Constelación Familiar
Esta técnica se ha popularizado, últimamente, gracias a los trabajos de Bert Hellinger, quien plantea que la tarea de constelaciones familiares consiste en una técnica de intervención diagnóstica y terapéutica, mediante la cual se explora y se reconstruye, con escenificaciones dramáticas, la imagen familiar interior de la familia, en el marco de la participación en un taller grupal que, dicho sea de paso, puede tener dimensiones numéricas importantes.
Gracias a este procedimiento se alcanza a observar y descubrir la biografía de la familia raíz de la cual se proviene y de la actual, en su estructura y su dinámica. Sus mandatos, creencias, lealtades, ligaduras invisibles, imagos dominantes, secretos; en suma, todos los procesos de constitución de la configuración familiar inconsciente.
"Soy, pero soy también el otro, el muerto, el otro de mi sangre y mi nombre." Borges.
En el caso de los pacientes bipolares la posibilidad de trabajar, con este dispositivo, los esquemas familiares de sobredeterminación de la vida, les permite recuperar, para su conciencia personal, las vicisitudes de la biografía familiar, aun transpersonal, pagar las deudas que tenga que pagar, liberarse de las fijaciones del pasado, sanar las cicatrices de experiencias traumáticas y, sobre todo, comprende desde qué historias parentales provienen las causas que lo obligan a ir y venir de la depresión a la manía.

Tecnologías Transpersonales
La psicología transpersonal nace como una exploración en torno de las fronteras que parecen poner límites a los seres humanos, la conciencia, la memoria, la muerte, la evolución, el espacio, el tiempo, y como un intento de desarrollar una serie de tecnologías de estados alterados que permitirían traspasar estas barreras e indagar dimesiones de la existencia hasta ese momento fuera del interés habitual de la Psicología occidental...
Lo interesante del caso es que todos los estados alterados de la conciencia (EAC) traen aparejadas modificaciones de la bioquímica cerebral y la estructura emocional de la persona que los practica. Mediante el ejercicio regular y guiado de algunas de las técnicas transpersonales se pueden conseguir importantes y estables resultados.
Estos estados alterados de la conciencia, que reciben muchos otros nombres, tienen unas características como, por ejemplo, el borramiento de la percepción dual yo-mundo, que casi no puede describirse con palabras, una certidumbre de que lo vivido es real, trascendencia en el tiempo y el espacio, la vivencia de que está aconteciendo algo especial y diferente de lo habitual, sensación de eternidad y pérdida del miedo a la muerte, desapego, cambio de valores, ciertas sensaciones desacostumbradas y cambios de la dinámica corporal que pueden ser registrados por aparatos médicos como el electroencefalograma.
Hay un buen grupo de modalidades para generar EAC con fines terapéuticos, tales como la meditación profunda, la deprivación sensorial, la danza, la regresión, la hiperventilación y los sonidos de inducción, pero un método aplicable exitosamente a pacientes bipolares es la Respiración Holotrópica creada por el Dr. Stanislav Groff.

Regresión de memorias (TVP)
La Terapia de Vidas Pasadas, en el planteo que realiza el Dr. José Luis Cabouli en sus elocuentes libros sobre el tema, sustenta la idea de que los síntoms son expresión de las emociones en las cuales estamos atrapados, y por lo tanto, cuando hacemos una regresión, no regresamos a ninguna parte, porque en el Inconsciente no hay tiempo, y que, además, el pasado es lo clausurado, lo que dejamos atrás; ahora bien, en la medida en que estamos fijados a algo que está condicionando nuestra vida, esto está presente hoy, no es para nada pasado.
En una regresión de esta naturaleza, no es importante quién fue uno, sino el tipo de inscripciones emocionales que nos detienen en nuestro crecimiento personal por no haberse podido elaborar en su momento totalmente.
Con este procedimiento, que no utiliza la hipnosis, sino una técnica de inducción, se posibilita, de una manera suave, identificar y revivir, inclusive corporalmente, situaciones traumáticas que impiden abandonar patrones de conducta que provienen de repertorios de vida muy arcaicos.
En muchas opotunidades los pacientes bipolares que han realizado esta experiencia logran recobrar asertividad, equilibrio emocional, reconocer situaciones conectadas con su vaivén que tenían olvidadas o que no sabían que habían sucedido, pero, sobre todo, revivir intensamente algunas de las causas reales de su malestar y, gracias a ello, poder dejarlas atrás.

Técnicas de Imaginación ativa
El concepto de imaginación activa es muy amplio y abarca un conjunto de técnicas que tienen en común el hecho de que, por medio de la estimulación de la capacidad imaginativa concebida como un dispositivo dinámico, buscan fomentar el desarrollo personal, la exploración del pasado, del presente y del futuro, la integración de lo inconsciente a nuestra vida y la sanación de los padeceres.
En mi trabajo con pacientes bipolares incluyo regularmente ejercicios con técnicas de imaginería (especialmente provenientes de la Psicología Transpersonal), visualización creativa, fantasía guiada y ensueño dirigido, con resultados muy positivos y alentadores. Algunas de estas técnicas luego pueden ser llevadas a cabo por el paciente de manera autónoma, en cualquier sitio que se encuentre y en el momento en que necesite de ellas para poder enfrentar un problema o aquietar las aguas de sus emociones.

El Bipolar necesita de un Terapeuta que sea una presencia solidaria y recíproca, real y participativa; una presencia humana, capaz de ser portavoz de lo que no tiene voz en su conciencia, de ayudarlo a reencontrar el sentido perdido de su existencia, y un coautor con quien escribir una nueva , pero vigorosa y sna, versión de su vida.

Eduardo H. Grecco: "Despertar el Don Bipolar". Kairós,2012, Barcelona. Pp.: 91-100

Nota de Rodrigo Córdoba Sanz: Me parece genial el enfoque "holístico" de Eduardo Grecco. Tratar con todas las herramientas que se conozcan y se controlen y dominen. Con respecto a la regresión, tengo la seguridad de que es sumamente peligroso, y en especial para pacientes bipolares u otras patologías colindantes. La regresión es algo que ya comentaba Donald Winnicott.  Hablaba de "la regresión a la dependencia". Lo que resulta, en la práctica, que el paciente acaba siendo un hijo (un niño, por tanto) del terapeuta. Así que hay que tener mucho ojo con ese tipo de técnicas. Con respecto a la Psicología Transpersonal, personalmente, me seduce especialmente. Es una herramienta, y más que eso, una forma de promover un cambio en el estilo de vida y la manera de construir la realidad interna y externa que considera el pensamiento oriental. Esto último es importante, porque "la epidemia de problemas emocionales" tiene como nexo el no poder-saber descrbirse a uno mismo. Las personas no saben quiénes son. Así que tener una "caja de herramientas" sintónicas con el yo del terapeuta y con el estilo del paciente es fundamental.
A partir de aquí, Grecco desarrolla algo fundamental, para los pacientes bipolares u otros. De hecho, estas herramientas citadas, se pueden aplicar a todos los pacientes, con la cautela mencionada previamente. Un saludo.






http://www.youtube.com/watch?v=E81TBTlRH6Q&feature=colike Alan Watts -Tributo a Carl Gustav Jung- Desarrollo de su obra y significado de un psicoterapeuta atacado por Freud y los más aferrados a la doctrina o dogma psicoanalítica clásica.
http://youtu.be/QxL5Jx4QKRQ Cara a cara con Carl Gustav Jung
http://youtu.be/VXs4dpBwVHA Mentes Brillantes que han cambiado el mundo, desde lo personal hasta los aportes. Genios Rebeldes.
http://youtu.be/u8Plug9-9tY Mentes Brillantes en busca de la Felicidad.

miércoles, 6 de junio de 2012

Algunas estrategias terapéuticas concretas para la Bipolaridad




Psicoterapia de Pares
Desde hace algunos años se vienen realizando experiencias, en diferentes terrenos, de tratamientos psicoterapéuticos conducidos por un profesional que además de estar entrenado convenientemente ha transitado por la experiencia personal, en este caso, de la bipolaridad.
Existen varios antecedentes al respecto (especialmente en el caso del duelo y las depresiones), y cuando una persona se encuentra ante la circunstancia de cursar un proceso bipolar, un par puede llegar a comprenderlo y ayudarlo fructíferamente.
Un término intermedio son los "cosejeros", que si bien no poseen la calificacion de psicoterapeutas, se han convertido en expertos en el tema de la bipolaridad y la consejería, y pueden prestar un valioso aporte a los pacientes en el tratamiento.
Muchas veces funcionan como "hermanos mayores" que los asisten en cuestiones concretas y los acompañan en actividades de la vida cotidiana.
He realizado la experiencia sistemática con pacientes en duelo a causa de una muerte inesperada de un ser querido, quienes, además del trabajo terapéutico, tenían asignado un consejero (ex paciente de duelo entrenado como consejero) y los resultados fueron muy alentadores. Del mismo modo, pero más aisladamente, he usado esta técnica con pacientes bipolares y pude apreciar e importante beneficio que les aportaba este complemento. Sin duda, pueden plantearse aquí algunos reparos, como la condición de estabilidad de un consejero bipolar, por ejemplo, pero con pacientes que han logrado trabajar su condición y la han transformado, esto es totalmente posible y representa para ellos una actividad de servicio.

Psicoterapia de Grupo
En general, existe un criterio bastante difundido acerca de las limitaciones del trabajo grupal con pacientes bipolares a causa de la naturaleza de algunas de las características de funcionamiento de su personalidad en este contexto.
Se dice, por ejemplo, que sus frecuentes exacerbaciones, sus complicados vínculos, sus intensas transferencias, entre otros rasgos, hacen el trabajo grupal con ellos muy diifcultoso.
La verdad es que el problema esencial está en la falta de modelos para abordar estas condiciones eficazmente y de capacitación especializada de los terapeutas. Lo cierto es que varias investigaciones han demostrado que esta práctica da un marco de contención y ayuda a la mejoría de los pacientes bipolares y que aumenta al agregarse técnicas dramáticas y de constelación familiar (Bert Hellinger).
Hay, además, una serie de factores de compensación subjetivos a tener en cuenta: los pacientes se sienten pertenecer, tienen un espaico donde confrontar entre iguales los temas que les preocupan, pueden objetivar sus emociones al depositarlas en otros miembros del grupo; este, a su vez, puede funcionar como red de contención en inicio de crisis, como contexto donde establecer vínculos interpersonales, cotejar y comparar experiencias...
Todas estas son razones que inclinan a considerar que la psicoterapia grupal puede ser una herramienta de ayuda para el paciente, por sí misma o combinada con un trabajo personalizado.

Psicoterapia Familiar
Esta es otra herramienta vital. Es en el marco familiar donde la bipolaridad se gesta y donde el espectro bipolar se fragua para que algunos de sus miembros lo porten o sean emergentes.
Esto significa que un bipolar es parte de una familia bipolar, aunque no existan manifestaciones aparentes de este tipo en la historia familiar. Sí suele encontrarse ataques de pánico, conductas extrañas, neurosis de ansiedad, irritabilidad, dislexia, déficit de atención, epilepsia, pero, también, familiares con grandes logros profesionales, creativos, artistsa y líderes.
De modo que en el enfoque familiar el trabajo consiste en revisar, y también en apuntar a que todo el grupo se haga responsable de la enfermedad y no se continúe con el esquema del enfermo y los sanos. Esto implica promover en la familia despertar la solidaridad auténtica y comprender la conexión invisible que existe entre todos y cada uno de sus miembros. Pues tal como dice el poema de John Donne: "La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad; por tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti".
Ahora bien, el trastorno bipolar afecta no solo al paciente sino a todo el entorno familiar y entre enfermedad y funcionamiento familiar hay una cierta interacción e influencia mutua. De modo tal que la labor terapéutica con la familia permite favorecer la evitación de recaídas, el mantenimiento de los tratamientos, disminuiir el estrés y otros factores de riesgo que motivan crisis y, especialmente, facilitar la cura del paciente.

Psicoterapia Transpersonal
Está basada en los principios ya expuestos y consiste en la relación individual del terapeuta con el paciente, vínculo que persigue el objetivo de que este realice un proceso de introspección, cambio de historia, instalación del eje interior, diseño de un proyecto de vida, elaboración de sus dificultades y comprensión del sentido de sus síntomas.
Existen numerosas técnicas e instrumentos terapéuticos para aplicar en este ámbito, desde los más conductuales y cognitivos a los más existenciales, pero no tiene mucho sentido enumerar o explicar aquí todas esas técnicas porque lo importante -ya lo hemos dicho-. no es la técnica sino la relación.
Cuando uno tiene un problema de salud, como la bipolaridad, no debe buscar técnicas para sanarla, sino terapeutas para que lo empujen a despertar las fuerzas autocurativas; no debe buscar teorías explicativas, sino una persona que lo acompañe en el proceso de descubrir el sentido de su síntoma; no debe pedir solo excelencia, sino calidad humana, ese especial talento que tienen que tener ciertos sujetos de ser próximos y prójimos.

Eduardo H. Grecco: "Despertar el Don Bipolar". Kairós, 2012, Barcelona. Pp.: 88-91.
http://www.youtube.com/watch?v=69v60cN-0w4&feature=colike Evanescence -Lithium-

jueves, 31 de mayo de 2012

Psicoterapia específica en la Bipolaridad




Lo propio de la psicoterapia en la bipolaridad.

En los pacientes bipolares podemos observar la insistencia de una serie de notas a tener en cuenta, en particular, que son como rocas, por momentos, hacen los tratamientos muy dificultosos:

La dependencia
Los pacientes bipolares son propensos a establecer un vínculo de mucha dependencia con el terapeuta: lo colocan en un lugar de nutrición incondicional. Al ser, además, exageradamente susceptibles a la frustración de sus expectativas, toso señalamiento a la necesidad de no depender lo interpretan como rechazo, desengaño y abandono.
"No me aguanta más, me quiere sacar de encima" es el pensamiento que, entonces, los invade.
Esta circunstancia torna muy difícil la tarea psicoterapéutica, ya que la dependencia se convierte en una resistencia muy intensa a la toma de conciencia y la modificación de pautas de conducta.
Frente a esta circunstancia el terapeuta debe ser cálido pero firme, no perdiendo de vista que, en este punto, se libra una acometida por parte del paciente contra la finalidad de la cura, lo que constituye un saboteo inconsciente a su propia aspiración de liberarse de la oscilación desmesurada.

La desvalorización
Los bipolares buscan encontrar en el tratamiento una cuota de satisfacción de sus necesidades, pero al mismo tiempo piensan que no podrán alcanzarla y que, si lo logran, no están en condiciones de poder aceptarla porque no la merecen.
Este tipo de mecanismos está emparentado con un nivel bajo de la estima que tienen de sí mismos, y aun en la manía no resuelven este problema sino que lo niegan. Traducido a temas terapéuticos, esto implica que sienten que no son merecedores de un tratamiento que les alivie su sufrimiento, que deben permanecer en la enfermedad, que están condenados.
Lógicamente, tal creencia conduce, muchas veces, al abandono del tratamiento ante la menor dificultad, el crecimiento de las resistencias ante las mejorías y el acting out. Esta última reacción, habitualmente agresiva, define una especie de cortocircuito de la impulsividad que puede estar indicando la imposibilidad o dificultad de una persona, ante la aparición durante un tratamiento de su sombra o lo reprimido, de pensar o fantasear en lugar de actuar. De modo que, el bipolar, puede hacer un acting, bajo la forma de crisis o reacción maníaca o depresiva, como forma de no enfrentar un conocimiento de sí o un progreso en su cura.

El rol del terapeuta
El terapeuta es para el bipolar, en primer lugar, una reproducción de sus padres infantiles. Así, el paciente intenta manipular al terapeuta con la finalidad de obtener de él afecto, reconocimiento y seguridad.
Melvin Zax afirma:
Se espera, con todo, que el terapeuta no satisfará realmente sus demandas y que, en lugar de ello, se mostrará crítico y rechazante, sin dar más que una señal ocasional de aprobación. Al adoptar este punto de vista, el paciente hace que resulte difícil para él mismo ver las cosas en una nueva forma a través del terapeuta, y esto constituye uno de los obstáculos más graves para la terapéutica.
Pero, por otra parte, el terapeuta se instala como el espejo que le devuelve al paciente la imagen que no ve de él mismo y como un maestro que lo orienta en su proceso de descubrimiento personal. Dentro de está linea y desde este lugar el terapeuta se convierte en el "eje referencial vincular" transicional que le servirá de soporte al paciente, hasta que este logre construirlo dentro de sí como una función autónoma y estable. Además, el terapeuta tiene que desempeñar una gestión capaz de poderle transmitir al paciente, de un modo honesto y congruente, la señal de aceptación.
Carlos Seguín describe esta señal del siguiente modo:
Creo en usted, creo en su veracidad y su valor como ser humano. Estoy como nadie lo ha estado antes interesado en todo lo que le haya sucedido o le esté sucediendo y lo acepto como es, porque no hay nada de pecaminoso, vergonzoso o despreciable en usted. Estoy abierto a usted, no pido nada a cambio: ni amor, ni respeto, ni dependencia, gratitud o admiración. Lo aprecio por lo que es y lo recibo tal cual es, sin limitaciones de ninguna clase.

La inestabilidad
Ya hemos insistido en el hecho de que el paciente bipolar es muy inestable, y por lo tanto su constancia en el tratamiento es muy dudosa. Siempre se encuentra al borde de abandonarlo, lo que hace a todo el trabajo terapéutico una labor difícil.
Por esto es necesario instaurar el "eje interior" casi al inicio de cualquier tratamiento, y que el terapeuta sea la referencia inicial hasta que la persona pueda construir "relaciones de referencia" que le permitan anclar su oscilación a términos razonables.

La negación
En el paciente bipolar existen mecanismos de negación muy intensos que actúan como resistencia de la concientización psicológica necesaria y a la aceptación de la enfermedad. Esto complica las cosas, ya que sin una buena conciencia de enfermedad es bastante complejo llevar adelante un tratamiento.
Sin embargo, el entendimiento de que la negación pretende encubrir un dolor muy grande, una pena de amor vivida como desconsuelo, una herida imposible de cerrar, convierte a este mecanismo en una afirmación, por lo opuesto, de lo que se intenta tapar. Por este camino el terapeuta puede penetrar en esta coraza defensiva y mostrar al paciente que puede aceptar lo que niega y aceptarse con esos contenidos negados.

ORIENTACIONES PSICOTERAPÉUTICAS
Existe un número muy importante de terapéuticas psicológicas que han demostrado bastante éxito en el alivio y la cura de los trastornos bipolares, como la psicoterapia cognitiva de Beck, la psicoterapia de Arieti y Bemporad, el psicoanálisis, el análisis transaccional, el psicodrama, la programación neurolingüística, la terapia gestáltica, la terapia de Arthur Janov, la terapia arquetípica junguiana, la terapia transpersonal, las terapias familiares, de pareja y de grupo, la terapia de regresión de memorias (TVP).
Aunque esta enumeración no es ni cercana a lo exhaustivo, no me preocupa, porque lo importante no es la técnica elegida para tratar a un paciente, sino la actitud del terapeuta.Un terapeuta con capacidad para comprender y actuar en consecuencia y con habilidad suficiente para flexibilizarse y utilizar todos los recursos necesarios de acuerdo con las circunstancias y las necesidades del paciente.
Tanto las técnicas como el terapeuta son instrumentos, ya que hay que recordan, como ya señalamos en La Bipolaridad como Don, que:
El terapeuta rara vez cura, algunas veces alivia y más frecuentemente acompaña. En el acompañamiento adecuado del sufrimiento bipolar reside parte del buen recorrido de una psicoterapia. Del mismo modo, hay que reafirmar el hecho de que la técnica sana pero lo que cura es la relación. Esto comporta que el bipolar  no debe buscar tanto una técnica en especial como a una persona-terapeuta capaz de asumir el compromiso real de ayudarlo. En esto reside el secreto de un "buen tratamiento".

sábado, 26 de mayo de 2012

El Sentido de la Psicoterapia

¿Qué es la razón? La razón es aquello en que estamos todos de acuerdo. La verdad es otra cosa. La razón es social; la verdad es individual. Miguel de Unamuno.

Una persona pide ayuda terapéutica, no para sentirse peor, sino para curarse, o por lo menos, aliviar sus padecimientos. [Es la demanda angustiosa que expresan estos versos de Jaime Sabines:"...quiero que me acompañen y me auxilien antes de caerme a mis pies. (Sobre mis zapatos me voy a caer como si me quitara el traje).] Tiene una dificultad concreta o un sufrimiento determinado que anhela dejar atrás. Pero, muchos de sus anhelos no resultan sueños fáciles de realizar y, por otra parte, es frecuente que arrastre una historia de "frustraciones terapéuticas" que le generan una actitud desconfiada, reticente o de poca fe en el tratamiento que va a iniciar.
A pesar de todo, su esperanza es hallar aquí, en esta nueva oportunidad, una ayuda concreta, la comprensión de sus malestares, la solidaridad con sus penas; en suma, un espacio donde ser escuchada, compartir sus problemas y encontrar soluciones o, por lo menos, caminos hacia ellas.
Pero en esta demanda de establecer un vínculo confiable, el dolor que arrastra el paciente entraña la posibilidad de convertirse en un muro que impida ahondar hasta las raíces del mal que lo atormenta. La preocupación, la angustia, el padecer pueden impedirle entregarse a una búsqueda reveladora.
Esto es algo inmediato que hay que enfrentar, son resistencias que hay que dejar atrás. Atender lo lindante no es una mala política, si no se pierde de vista la finalidad de la labor psicoterapéutica, que no consiste solo en aliviar el sufrimiento, sino, esencialmente, en hacerlo comprensible hallando su sentido. De modo que la psicoterapia puede ser vista como una apuesta para reflexionar  sobre el valor y alcance del dolor en nuestras vidas.
Esta cavilación es válida en cualquier campo de trabajo terapéutico y conlleva una necesaria pregunta por la vida interior de la persona, que desplaza el eje del tener una enfermedad a ser enfermo, del por qué al quien.
Entonces, el para qué de la psicoterapia transita este carril: el descubrimiento profundo de uno mismo. Proceso que no está centrado en el paciente, sino en la historia vivida en común entre terapeuta y paciente, sino en la historia vivida en común entre terapeuta y paciente y en la construcción de una nueva esperanza de llegar a ser. Descubrimiento que tiene un aspecto bien concreto que se traduce en mayor felicidad, mayor libertad y mayor comprensión de la existencia singular de cada cual. Aunque no se agote en eso, la psicoterapia proporciona un mejor modo de vivir, relacionarse y avanzar por la vida.

Un intento de definición más precisa
El darse cuenta tiene un poder curativo sorprendente. Para comprender su potencia es necesario integrarlo en la biografía del paciente y en la totalidad de la persona, ya que, de alguna manera, cada introvisión que se logra permite reconstruir una parte fragmentada de la biografía de la persona y de los motivos que alientan sus actos.
La faena de introvisión es como un rompecabezas: cada parte que se revela engarza en otra hasta formar una figura. Los fragmentos sueltos no son nada, pero unidos poseen un sentido. Cada vez que "nos damos cuenta" dónde va una pieza la fragmentación se reduce y la figura crece. Y, como en el rompecabezas, siempre conviene empezar por los bordes, agrupando las piezas por colores semejantes. De esta manera al conectar segmentos afines se puede ir construyendo una imagen posible. Del mismo modo, en el proceso de concienciar vamos de lo más evidente y consciente avanzando, decididamente, hacia el centro, reuniendo a cada paso los restos de las huellas de experiencias, recuerdos, síntomas, vínculos, que se asocian entre sí.

Introvisión
Tomando un concepto de Walter Brautingam hemos denominado introvisión a este proceso de "darse cuenta", que implica ampliar el conocimiento de sí mismo que no se reduce a un saber intelectual sino a una indagación existencial: cuál es mi tarea en esta vida, qué tengo que cumplir. Son las preguntas borgeanas: "¿Qué arco habrá arrojado esta saeta/qué soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?".
Tal introvisión, que culmina apropiándose de la existencia y el destino, no es un acto mental sino una experiencia emocional que se acompaña de una transformación radical de la persona. Una especie de conmoción existencial, que llamamos "crisis de conciencia", que se reconoce por tres rasgos característicos: apunta al núcleo de la persona, le da apertura hacia nuevos horizontes y produce transformaciones que pueden integrarse al curso de su vida.
Merced a este proceso la persona comienza a advertir que nada de lo que le sucede, sucedió o sucederá carece de sentido; que todo le pertenece; que el destino es algo que formó; que la historia es algo que construyó; qué pasado y futuro pueden actualizarse; que la enfermedad es una condición de existencia, no una condena; que un síntoma es una experiencia, no un castigo; que todo puede escapar menos de lo que tiene que aprender, y que hsata que no aprenda, el dolor seguirá vigente, la angustia continuará desgarrándola.
Este proceso, en psicoterapia, ocurre en el "entre ambos" y esto hace que el darse cuenta sea una obra compartida. El darse cuenta sucede dentro del marco del vínculo terapéutico, es hijo de una relación, y los padres son, justamente, esta pareja: paciente y terapeuta.

La relación psicoterapéutica
En psicoterapia la intención es ampliar horizontes, reducir lo que el paciente desconoce de sí mismo. El punto de partida consiste en aliviar el dolor y restablecer la salud perdida, aunque se dirija hacia algo más abarcador como la realización personal o el aprendizaje de las lecciones de la vida.
Esta pasión por el saber de toda psicoterapia envuelve una perspectiva de transcurrir psicoterapéutico como un paulatino delevamiento de lo desconocido, de un descubrimiento, paso a paso, de los misterios que ignoramos, y del terapeuta como la imagen de Tiresias que pone en palabras lo que ya está a la vista (pero el común de los hombres no puede "ver") y que interpreta los signos que no se alcanzan a comprender, las "pestes" que no se pueden explicar.
En toda psicoterapia el paciente aguarda ayuda y curación. Se entrega a una relación asimétrica donde desnuda su intimidad en una coexistencia interpersonal abierta a la esperanza. Al terapeuta le corresponde la escucha; al paciente, la confianza en recibir ayuda, el quehacer por sanar y el esfuerzo por querer saber más de sí mismo para hallar la felicidad.
Los valores por los cuales transita una psicoterapia son, entre otros, los de escucha, confianza, honestidad, seguridad, aceptación, compromiso, cuidado y respeto. Si estos valores no están presentes en la práctica del terapeuta, no hay que cambiar de técnica sino de terapeuta.

La psicoterapia como experiencia
Toda psicoterapia es una experiencia. Una experiencia de muerte y resurrección, en donde padecer la muerte propia y renacer no es tarea sencilla ni un caminar por un lecho de rosas. En síntesis, una experiencia mayéutica y transformadora, a veces doliente, pero siempre neecsaria y que vale la pena de ser vivida.
Al principio de la evolución de los problemas del hombre consistían casi en los mismos que tenemos hoy, pero eran resueltos con otras herramientas. Su vinculación con la naturaleza era recóndita, su diálogo con ella frecuente, y la vida natural estaba animada, en su imaginario de los ritmos y dramas humanos. La tierra era una morada que proporcionaba alimento, contacto, protección y peligro, pero nunca algo impersonal o indiferente. Al pisar un suelo descampado, nuestros antecesores se conectaban con las voces de los ancestros de esa parcela y no con la idea de "¡cuánto terreno libre para hacer un shopping!"
A medida que la sociedad se fue complejizando, el hombre se fue distanciando de la naturaleza, perdió su sentido de unidad, pertenencia y arraigo con ella y paralelamente, se  fue descentrando de sí mismo. Al alienarse del mundo, simultáneamente se enajenaban de sí, al compás de la incorporación de necesidades artificiales; lo natural se volvía más incomprensible.
La consecuencia es que progresivamente el mundo dejó de ser un "otro" para convertirse en un objeto, una cosa para ser dominada, controlada y explotada. Del mismo modo, las personas se fueron convirtiendo en posibles relaciones de competencia, lo que conllevó el surgimiento de la codicia, el sometimiento y el dominio ["... a llenarse de toda injusticia, malignidad, avarici; henchidos de envidia, dados al homicidio, a contiendas, a engaños, chismosos" (Pablo, Romanos 1:29)].
Esta pérdida de fluido contactó con su "centro", con sus raíces y con los semejantes, trajo como corolario que el hombre buscara susitutos externos para compensarlo. El apego a lo externo produjo, entre otras cosas, la pérdida de la intimidad y el desarrollo de una actitud de intolerancia hacia lo diferente.
Cuando una persona se siente "una con el todo", segura de sí misma, confiada en la vida, cada parte del todo es importante. Cuando uno está desgajado del todo, solo uno es valioso. Hasta tal punto esto es así que vemos todos los días que las diferencias se reprimen, con más o menos violencia, pero se reprimen. No se integra lo distinto, se lo suprime. La intolerancia se ha constituido en una flagelo muy significativo que consume muchas vidas a diario.
Hay una idea de Buda que vale la pena retomar la incongruencia es el camino hacia la congruencia, el dolor hacia la alegría, la imperfección hacia la perfección, la enfermedad hacia la salud. Tal camino hacia la integración -vista como congruencia, alegría, salud, sabiduría, amor- se produce por un trabajo interior de contemplación, de hacer consciente lo inconsciente, de descubrir los mandatos del alma.
Pero si miramos a nuestro alrededor, lo que podemos observar es que hoy se busca lograr la unidad (entendida como uniformidad) por medio de la instalación de la creencia en un "pensamiento único", el uso de la manipulación, la fuerza y el poder, ya sean armas, amenazas, chantaje o culpa. Esto es debido, justamente, a la disociación del hombre y su afán de codicia y de crueldad, que le impide conectarse con la experiencia esencial de la intimidad y el encuentro con el prójimo, que supone tanto no interferir como no dejar que el otro intefiera en los mandatos de nuestras respectivas almas.
"La esencia magnífica abarca todos los mundos y a todas las criaturas, buenas y malas; y esta es la verdadera unidad" (les enseñaba el jasidista Baal Shem Tov a sus discípulos, en Oriente, en el siglo XVIII). "Un mundo donde quepan todos los mundos" (todavía reclama unos indígenas mexicanos, en este siglo").
Al negarse a la propia experiencia de intimidad y la unidad, el hombre termina por transformarse en su peor enemigo. Aunque parezca raro, es aquí en donde hay que buscar el origen de la psicoterapia: en la imperiosa demanda de volver a conectarse con la experiencia interior. Y es por esta razón, en parte, que manifestamos nuestra convicción de que la psicoterapia es una experiencia radical, en el sentido de que va a las raíces de la persona.

La psicoterapia es una experiencia de crecimiento
Hace muchos años (durante mi época de estudiante universitario) leí un libro. El descubrimiento de la intimidad, del escritor español López Ibor.
Estaba en una edad en la cual no podía asimilar todo su mensaje, pero creo que me marcó lo suficiente como para que hoy aflore su recuerdo en el desarrollo de mis ideas. Este libro plantea la misma preocupación sobre la cual estamos insistiendo: la experiencia interior. Experiencia que se vincula con el tomar contacto con la angustia existencial, esa fuerza transformadora de la vida, de la cual el hombre moderno trata de apartarse.
La negación a este contacto esencial es una negación al contacto con la intimidad. En la intimidad uno descubre la angustia, se enfrenta con la soledad, pero supera el aislamiento que provoca la disociación de uno mismo y del mundo.
José Saramago, en su novela El año de la muerte de Ricardo Reis, escribe:
[...] la soledad no es vivir solo; la soledad es no ser capaz de hacer compañía a alguien o a algo que está en nosotros; la soledad no es un árbol en medio de una llanura donde solo está él, es la distancia entre la savia profunda y la corteza, entre la hoja y la raíz.
Y Alejandra Pizarnik, a u vez, en "La palabra del deseo" dice:
[...] La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje,. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.
Al perder el hombre su centro, al sentirse aislado, al no recordar los caminos oportunos que debía explorar para alcanzar la experiencia interior, comienzan a surgir "espejos" que intentan devolverle, desde un lugar socialmente autorizado, el conocimiento de esta experiencia olvidada
Así, aparecen los shamanes, los magos, los ancianos sabios, los hombres-medicina, los maestros, los confesores y los psicoterapeutas. Del mismo modo, nacen los mitos del héroe como modelo ejemplar de este recorrido (enfrentamiento con monstruos y descenso a los infiernos para resurgir purificado), y así nace, también, la psicoterapia como una institución cultural destinada a ayudar a quien sufre, no solo a dejar de sufrir, sino a aprender a caminar el sendero del descubrimiento de la intimidad entre los repliegues del alma.
["Es fácil y sencillo bajar a las profundidades del Averno, pues la tenebrosa puerta del sepulcro está abierta día y noche; sin embargo, el regreso hacia arriba, a la clara atmósfera del cielo, pasa por un sendero duro y doloroso" (Virgilio, Eneida, VI, 126-129.]
Bien podríamos decir, entonces, que la psicoterapia es una experiencia de crecimiento y rescate de la intimidad perdida, de inmersión en el océano de nuestra sombra hasta las arenas de su fondo, para descubrir y rescatar los restos de lo que de nuestra vida naufragó a lo largo del tiempo.

Eduardo H. Grecco: "Despertar el Don Bipolar. Un camino hacia la curación de la inestabilidad emocional". Kairós, 2012, Barcelona. Pp.:74-82

Tengo que quitarme el sombrero ante la perspectica terapéutca de Eduardo Grecco. Este enfoque de psicoterapia conllena un tratamiento holístico. Desde lo congnitivo, lo conductual, la psicología profunda, lo vivencial de la Gestalt y lo espiritual que conlleva reivindicar el papel que tienen nuestros deseos. Nuestras creencias con respecto al mundo, a cómo se hizo el Universo, la Madre Tierra. El objetivo es encontrarse a uno mismo,el sentido de nuestra existencia y apartar aquellas barreras que nos asustan y nos alejande la toma de contacto (el "darse cuenta") de nuestra mismidad, de nuestra naturaleza, de quienes somos. Rodrigo Córdoba Sanz.