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jueves, 7 de enero de 2021

Coexistencia de trastornos en el TLP

 

La comorbilidad es un término médico que significa la presencia de uno o más trastornos (o enfermedades) además de la enfermedad o trastorno primario, y el efecto que causan. Es tan significativo ese fenómeno en el TLP, que incluso es más común y representativo verlo junto a otros trastornos, que solo.

Existen muchos estudios y mucha variación de resultados en cuanto a con qué trastornos es comórbido y con cuáles no, pero hay suficiente uniformidad con los del Eje I (especialmente) y eje II tanto en muestras clínicas como comunitarias.

Las investigaciones indican que el 96,7% de las personas con TLP tienen al menos un diagnóstico comórbido con el Eje I, y que el 16,3% tendrían tres o más, lo cual es significativamente más elevado que otros trastornos. Por otro lado, también se ha estudiado que el 84,5% de los pacientes cumplía con los criterios para tener uno o más trastornos del Eje I al menos, 12 meses, y un 74,9% para tener un trastorno del eje II de por vida.

Respecto a la comorbilidad con el eje II, numerosos estudios indican que existen diferencias entre sexos. Es decir, los hombres diagnosticados con TLP son más propensos a tener comorbilidad del eje II con los trastornos de tipo antisocial, paranoide y narcisista, mientras que las mujeres con histriónico. Por otro lado, los porcentajes para los trastornos dependiente y por evitación se mantenían similares.

De los ya mencionados trastornos del eje I, el que sería más común de asociarse con el TLP sería el trastorno depresivo mayor, oscilando entre el 40 y 87%. Seguirían los trastornos de ansiedad y afectivos en general y destacaríamos la relevancia del trastorno de estrés post traumático por la cantidad de estudios al respecto; con una prevalencia de por vida del 39,2%, es común pero no universal en pacientes con TLP.

En los también muy frecuentes trastornos alimenticios y de abuso de substancias, hay diferencias entre sexos, siendo los primeros más probables de estar asociados a mujeres con TLP y los segundos, a hombres. Este abuso de substancias de forma impulsiva reduciría el umbral de otros comportamientos autodestructivos o de promiscuidad sexual. En función de la gravedad de la dependencia del paciente, se tendría que derivar a servicios especializados e incluso ingreso para desintoxicación como prioridad.

En el caso de los trastornos de personalidad, tendríamos comorbilidad trastorno por dependencia con tasas del 50%, el evitativo con el 40%, el paranoide con el 30%, el antisocial con el 20-25%, el histriónico con tasas oscilantes entre el 25 y el 63%. Respecto a la prevalencia del TDAH se sitúa en un 41,5% en la infancia y en el 16,1% en la edad adulta.

Trastorno Límite de la Personalidad y abuso de substancias

La comorbilidad del TLP con el abuso de tóxicos sería del 50- 65%. Por otro lado, de igual manera que en la sociedad en general, de la substancia que más se suele abusar es del alcohol. No obstante, estos pacientes suelen ser politoxicómanos con otras substancias, como cannabis, anfetaminas o cocaína, pero puede ser de cualquier substancia adictiva en general, como de algunos psicofármacos. 

En adición, dicho consumo suele hacerse de manera impulsiva y episódica. Respecto a la comorbilidad con el alcohol en particular, el resultado de fue un 47.41% de por vida, mientras que se obtuvo un 53.87% con adicción a la nicotina.

Siguiendo la misma línea, numerosos estudios han comprobado la relación de la sintomatología del TLP con la frecuencia de uso y dependencia del cannabis. Los pacientes tienen una relación ambivalente con este, ya que les ayuda a relajarse, atenuar la disforia o malestar general que habitualmente tienen, soportar mejor la soledad a la que tanto refieren y focalizar su pensamiento en el aquí y ahora. No obstante, también les puede llevar a tener atracones de comida (agravando las conductas bulímicas o de trastorno por atracón, por ejemplo), aumentar los síntomas pseudoparanoides y la posibilidad de desrealización o despersonalización, lo cual sería un círculo vicioso. 

Por otro lado, también es interesante destacar las propiedades analgésicas del cannabis, relacionándolo con las habituales autolesiones por parte de los pacientes con TLP.

TLP y trastornos de la conducta alimentaria

A grandes rasgos, la comorbilidad con los TCA con los TP es elevada, oscila entre el 20 y 80% de los casos. Aunque el trastorno de anorexia nerviosa restrictiva pueda tener comorbilidad con el TLP, es mucho más frecuente que lo tenga hacia otros trastornos de tipo pasivo-agresivo, por ejemplo, mientras que la bulimia purgativa sí que se asocia con fuerza al TLP, siendo la proporción de un 25%, sumado a los trastornos por atracón y TCA no especificado, de los cuales también se ha encontrado relación.

Paralelamente, diversos autores han relacionado como posibles causas del origen de los TCA a acontecimientos estresantes en alguna etapa temprana de la vida, tales como abuso físico, psicológico o sexual, control excesivo… junto a rasgos de personalidad como baja autoestima, impulsividad o inestabilidad emocional, junto a los propios cánones de belleza de la propia sociedad.

comorbilidad del TLP con otros trastornos hace más difícil la detección temprana de los trastornos, por lo que dificulta el tratamiento y ensombrece el pronóstico terapéutico, además de ser un criterio de gravedad diagnóstica.

Para acabar, concluir con la necesidad de más investigación acerca del TLP y de los trastornos de personalidad en general, ya que hay mucha disparidad de opiniones y pocos datos realmente contrastados empíricamente y con consenso en la comunidad de la salud mental.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Zaragoza. Especialista en TLP (Borderline). Gran Vía 32, 3°Izquierda. Teléfono: 653 379 269 Tratamiento Presencial/Online.                                 Instagram: @psicoletrazaragoza.             Página Web: Rodrigo Córdoba Psicólogo Gran Vía

sábado, 28 de abril de 2012

Comorbilidad en el Trastorno Bipolar

El término "comorbilidad" se refiere a la coexistencia de dos o más trastornos mentales en la misma persona. Muchas personas tienen más de un trastorno mental definido en el "terrible" DSM-IV-TR. En realidad en dos estudios cuidadosamente diseñados realizados en Estados Unidos sobre los trastornos mentales de la población general -el National Comorbidity Survey y el Epidemiologic Catchment Area- se llegó a la conclusión de que del 56% al 60% de las personas con algún trastorno mental tienen dos o más trastornos. En la práctica clínica se suelen dar múltiples diagnósticos a los pacientes, a veces porque tienen más de un trastorno y a veces porque el profesional no está seguro de cuál es el más adecuado y, en consecuencia, diagnostica más de uno. ¿Cómo aparece una persona con dos o más trastornos coexistentes? Los trastornos que suelen aparecer junto con el trastorno bipolar suelen ser el trsatorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad, el trastorno ciclotímico, la esquizofrenia, el trastorno esquizoafectivo, el trastorno depresivo mayor recidivante y trastornos de ánimo inducidos por sustancias. Lo anterior es el enfoque clínico clásico y académico. No obstante, el trastorno bipolar supone algo más profundo que un conjunto de signos y síntomas. Melanie Klein escibió un trabajo fantástico sobre la psicosis maniaco-depresiva, que es así como los nostálgicos del psicoanálisis denominan la patología. Allí profundiza más allá de la sintomatología y habla del "splitting" o disociación. Este es un mecanismo fundamental de esta patología. Por tanto, aunque fenomenológicamente, los trastornos "comórbidos" citados anteriormente son los más frecuentes en la persona afectada, existe un mecanismo fundamental que explica el fundamento del trastorno. Citaré dos ejemplos, uno con respecto al TDAH y otro en relación al Trastorno Límite de la Personalidad. Para ello hay que explicar que según el enfoque de las personas que trabajamos con la estructura de personalidad y sus trastornos, quizá focalizamos más en los trastornos de personalidad y los diagnosticamos más y mejor. Ahora bien, no siempre que existe un trastorno bipolar hay un trastorno de personalidad. Ahora bien, el trastorno bipolar también supone un profundo trstorno en la estructura de personalidad. Suelo explicar a los pacientes que tienen un trastorno de personalidad el modelo explicativo de Theodore Millon. Este "personólogo" norteamericano, ha publicado libros muy interesantes sobre los trastornos de personalidad. El modelo explicativo que comparto con mis pacientes es el siguiente, en forma de círculos concéntricos, desde el exterior al interior sigue esta pauta que encuentra su analogía con lo médico (ya saben ustedes, que la persona que acude a un psicólogo, sin haber acudido antes a ningún profesional de la salud mental, vienen con ese "modelo médico" interiorizado, que tiene que ver con una actitud pasiva, es decir, de toma de pastillas o interconsultas con el urólogo, el ginecólogo, el endocrinólogo, etc.) Entonces la explicación resulta más sencilla, funciona como metáfora y penetra en el hemisferio derecho: el modelo es así, en la parte del exterior estarían los problemas del Eje IV del DSM y que tienen qu ver con las situaciones estresantes, por ejemplo, problemas económicos, problemas en el hogar, problemas en el trabajo, etc. Esto, Millon, lo equipara a lo que serían las bacterias. En el eje inmediatamente interior están los trastornos de personalidad, cuya analogía tiene que ver con el sistema inmunológico, es decir, tener una alteración de identidad-un trastorno de personalidad supone que la persona es más vulnerable a tener patologías del eje I como son la ansiedad, trastornos del estado de ánimo, etc., Millon hace la analogía con la tos, la fiebre, etc. Entonces los círculos van desde los problemas relacionados con el estrés, luego los trastornos de personalidad, eje II y finalmente los trastornos del Eje I, que son los que llevan a las personas a acudir a la consulta. Los trastornos de personalidad son "egosintónicos" y los trastornos del eje I son "egodistónicos", esto significa que una persona que tiene mucha ansiedad o está deprimida pide consulta, sin embargo, una persona que tiene un trastorno narcisista, explota a los demás y tiene un ego grandioso no suele tomar conciencia de que su forma de ser es un problema hasta que no desarrolla trastornos del Eje I. Primero pondré en ejemplo que transmite David J. Miklowitz sobre la comorbilidad con el TDAH y después pondré un ejemplo con el trastorno límite de personalidad: 1. Comorbilidad entre el trastorno bipolar y el TDAH: Elena había sufrido varios episodios depresivos prolongados durante los cuales había tenido problemas para conservar el trabajo. Sus períodos hipomaníacos se caracterizaban por irritabilidad, pensamiento acelerado y trastornos del sueño. Su esposo, Chris, era comprensivo con sus depresiones, pero se enfurecía cuando intentaba hablar con ella de su situación laboral y Elena desviaba la mirada y parecía no escucharle. Chris también se quejaba de que cometía muchos errores por descuido: cuando enviaba su curriculum solicitando algún puesto de trabajo, muchas veces faltaba una página o la impresión era defectuosa. También era frecuente que se olvidara de las visitas al médico. Su mala memoria y su falta de atención parecían caracterizar su conducta la mayor parte del tiempo, incluso cuando no estaba deprimida. Hace poco, una lectora me preguntaba por qué su psiquiatra le había prescrito fármacos estimulantes en lugar de fármacos sedantes. La medicación para el TDAH es el metilfenidato, un fármaco que tiene un efecto paradójico y cuyo ojetivo es disminuir la atención y disminuir la hiperactividad. Esto también pasa con personas que tienen un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno de angustia y les prescriben un antidepresivo, piensan que no están deprimidas y que no les hace falta ese fármaco. 2. Comorbilidad entre el trastorno bipolar y el trastorno límite: Alicia vino a consulta derivada por su psiquiatra para realizar psicoterapia. Acababa de hacer un intento de suicidio serio (tuvieron que coserle los cortes en las muñecas). Tuvo la fortuna de que entraron sus padres en el baño aunque no estaba previsto que acudieran a la casa. Inmediatamente después de su intento de suicidio y el inicio de la psicoterapia "viró" y empezó a dormir poco, a comprarse mucha ropa y encontró una pareja que le proporcionaba el afecto necesario que le faltaba para sentirse más entera, "la ilusión de completud". Alicia tíene una hija enfermera que "utiliza" como medicina, esto es, como apoyo a base de llamadas, acompañarle a las visitas, hablar con los médicos. Alicia decía que su hija hacía de madre para ella. Yo no dejaría de lado el hecho de que su madre "real" tenía un enfermedad psicótica con delirios de infidelidad. Entonces, podemos entender que tenía un componente importante de depedencia y de trastorno obsesivo-compulsivo de la personalida, con lo cual, no solo había comorbilidad entre el trastorno de estado de ánimo (trastorno bipolar II) y el trastorno límite, sino que también existía coexistencia de varios trastornos de personalidad, circunstancia muy frecuente. Apuntar que cuando no existe un trastorno de personalidad puro o "de libro" se dice que es un trastorno de personalida no especificado con rasgos (en este caso) límites, obsesivo-compulsivos y de dependencia. Como pueden ver, lo que el manual DSM transmite no es más que una parte muy superficial del sujeto. ¿Dónde está el sujeto en la psicología clínica oficial, o en el DSM? La psicología, desafortunadamente, ha heredado el modelo de la medicina y está subyugada a esta en lo institucional y en la praxis. Como ejemplo, un psiquiatra al que derivé una paciente con un trastorno psicosomático (en el DSM -Trastorno Somatoforme-), dijo a la paciente que le enseñara yo, técnicas de relajación para disminuir su ansiedad. Otro psiquiatra le dijo a una paciente alcohólica que los psiquiatras estudiaban muchos años más que los psicólogos y ridiculizó la profesión de la psicología. Estas actitudes de superioridad son frecuentes. En cuanto al trastorno bipolar, existe un modelo médico dentro de lo denominado medicina conductual que entiende que el trastorno bipolar es crónico y nada se puede hacer para curarlo, solo intervenir de manera paliativa a nivel farmacológico, como todos los psicofármacos, y a nivel psicoterápico con la psicoeducación. El psicoanálisis es más ambicioso y busca la curación de la persona, pero, como les he explicado en "post" anteriores, lo que sucede en el contexto de una psicoterapia psicoanalítica o de psicoanálisis no se puede estudiar de manera empírica porque existen variables de tipo vincular y emocional que no se pueden someter a estudios de laboratorio. Por ello, se dice que la inervención mejor para el trastorno bipolar es la psicoeducación y las psicoterapias de tipo intepersonal y cognitivo-conductual. Me parece una actitud nihilista y creo que no es "insensato" comentar que en toda esta trama del DSM y de la actitud de la psiquiatría oficial y biológica hacia la psicoterapia está muy relacionada con la industria farmacéutica, una de las industrias más poderosas además de la industria de la guerra. Un profesional que practica el psicoanálisis humanista y la psicoterapia positiva, entre otras, debe denunciar este tipo de hechos que tienen que ver más con intereses comerciales y lucrativos de los psiquiatras que con la "mismidad" de la persona que padece un "trastorno". Jim Carrey, Elizabeth Taylor, Robert Downey Jr, Mel Gibson, Ari Telch , Alejandro Bracho y Miguel Pizarro han hecho pública su enfermedad México, 1 May. (Notimex).- A raíz de que la actriz británica Catherine Zeta-Jones confesó recientemente que padece de trastorno bipolar, Demi Lovato y Selena Gómez creen que también sufren de este padecimiento. Zeta-Jones manifestó de manera abierta sufrir el trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido anteriormente como psicosis maníaco-depresiva, que alterna de manera abrupta períodos de excitabilidad (manía) con otros de depresión. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), este padecimiento afecta aproximadamente al 4 por ciento de la población mundial y es la sexta causa de incapacidad laboral. Hace unos días, la esposa del también actor Michael Douglas, reconoció la importancia de pedir ayuda a tiempo, además de que si su bipolaridad ha servido para que otros se atiendan, entonces habrá valido la pena, puesto que ella ingresó en un centro de salud mental durante cinco días. Jim Carrey, Elizabeth Taylor, Robert Downey Jr, Mel Gibson, Ari Telch , Alejandro Bracho y Miguel Pizarro, son algunas de las personalidades que se han visto afectadas por el TAB, al igual que la ganadora del Oscar. El actor Jim Carrey, quien en filmes como "Irene, yo y mi otro yo" o "Mentiroso mentiroso" dio vida a enfermos mentales, y su vida no es tan ajena a estos papeles. De acuerdo a la declaración de un amigo del actor, su ruptura con Jenny McCarthy fue causada por su estado psíquico. Elizabeth Taylor, una de las musas del Séptimo Arte, fallecida el pasado 23 de abril, se casó con siete hombres con los cuales nunca logró una estabilidad y aunque nunca habló en forma abierta de su enfermedad, algunas personas han comentado que sus episodios depresivos y su adicción al alcohol provocaron múltiples fracasos sentimentales. Russell Brand, marido de Katy Perry , se ha visto afectado por este mal, al sufrir dos patologías: trastorno bipolar y trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD). Gracias a un seguimiento muy exhaustivo puede llevar una vida normal. La madrastra del actor Robert Downey Jr., comentó a una publicación internacional que fue diagnosticado con trastorno bipolar, aunque él lo haya negado varias veces. Por su parte, Mel Gibson confesó en el documental "Acting class 1977" que era maníaco-depresivo. Muchos psicólogos han asegurado que se ha escudado en su enfermedad para justificar sus arranques de violencia y narcisismo. En México, Ari Telch , el año pasado, fue internado de urgencia en un hospital de psiquiatría de esta ciudad, debido a una crisis producto de su bipolaridad. El actor se ha visto afectado por este mal desde los 13 años. Alejandro Bracho también ha tenido que pisar el nosocomio por este tipo de trastorno, quien a causa de un proyecto que no se concretó y con el cual esperaba tener éxito, se deprimió a tal grado que lo llevó a pensar en el suicidio. Con el rostro demacrado, la voz entrecortada e incluso con la convicción de volver a intentarlo, el actor Miguel Pizarro sorprendió en 2004 al hablar sobre su enfermedad y su intento de suicidio.
http://youtu.be/ogHIUvSrQ3E

martes, 18 de enero de 2011

El bloqueo y la inestabilidad

Personas con una dificultad para integrar sus emociones, que transitan de un lado al otro, de la depresión a la ansiedad, a la hipomanía tienen serios problemas en determinadas ocasiones para pensar con claridad, para tomar decisiones y son susceptibles y vulnerables al entorno. Se sienten raros, ajenos al mundo cotidiano que les rodea. El mundo resulta gris, aburrido, tedioso y hostil. A veces son las propias experiencias precoces lo que ha hecho construir esa imagen interna del mundo.
La inestabilidad es un correlato de esa disociación del yo. Las personas con estos problemas optan por dejar los brazos caer si no tienen alguien que les ampare y sostenga, alguien que les valide y les proteja o luchar con sus problemas, buscando un empleo, a veces aguantan poco, pero son personas muy valiosas. "Diamantes en Brutos" reza el libro de Dolores Mosquera. La "Ruleta Rusa" emocional en la que están enfrascados les produce un gran desgaste, la necesidad en muchos casos de antidepresivos, ansiolíticos e inductores del sueño. Otras veces cuando tienen trastornos cognitivos hay que prescribir un neuroléptico en dosis bajas. Son personas que quieren mucho, tienen un apego muy delicado, unas relaciones tormentosas que a veces pueden resultar contraproducentes y un pobre concepto de sí mismas, dificultad para desarrollar confianza, factor habitual en las consultas. Donde a veces nos relatan como "niños traviesos" que han mentido al psiquiatra o al psicólogo, quizá su deseo es más vehemente que la realidad. Y es que es bien cierto que estas personas se manejan por el proceso primario, sin tener una autocontención para sus bloqueos y sus hemorragias emocionales. Por ello acuden a urgencias con trastornos de pánico y otros problemas como anorexia, bulimia u adicciones.
La comorbilidad es un factor muy problemático que hay que detectar y tratar a tiempo.
Por lo demás decir que dentro de sus posturas a veces retadoras o "resistidas" son personas muy inteligentes que son capaces de lograr con una ayuda casi lo que deseen. Estos problemas se pueden aliviar y curar. Seguir luchando es la única manera de situarse en el mundo con esperanza. El desgarro emocional es una vida sin propósito.