lunes, 11 de febrero de 2013
Contempla el espectáculo de la vida como un drama cósmico...
Los rishis de la antigua India, que profundizaron en la comprensión de la Causa Original de la Existencia, declaran [...] que este mundo es la lila de Dios, es decir, su divino juego. Parece que el Señor -como a un niño pequeño- le encanta jugar, y su lila consiste en la interminable variedad de la siempre cambiante creación [...]
Dios creó este universo onírico para entretenerse y entretenernos. Solo tengo una objeción que hacer con respecto a la lila de Dios: "Señor, ¿por qué permitiste que el sufrimiento fuera una parte de este juego?". El dolor es muy desagradable y torturante, y hace que la existencia ya no sea un entretenimiento sino una tragedia. En esa encrucijada es donde entra en juego la intercesión de los santos: ellos nos recuerdan que Dios es todopoderoso y que, si nos unimos a Él, nunca más resultomaremos lastimados en esta sala de espectáculos del Señor. Somos nosotros quienes nos infligimos dolor cuando transgredimos las leyes divinas sobre las que Él sustenta todo el universo Unirnos a Él es nuestra salvación. A menos que sintonicemos nuestra vida con Dios y comprendamos así que este mundo no es más que un entretenimiento cósmico, todavía habremos sufrir. Parece que el sufrimiento es una disciplina necesaria para recordarnos que debemos buscar la unión con Dios. Desde esa unión, podemos disfrutar, al igual que Él, del entretenimiento de este fantástico drama.
Has venido a la Tierra a entretener y a ser entretenido. Por eso la vida debería ser una combinación de meditación y actividad. Si pierdes tu equilibrio interior, ese es precisamente el momento en que te tornas vulnerable al sufrimiento terreno [...] Reaviva la fuerza innata de tu mente, afirmando: "No me importa qué experiencias se presenten en mi vida, pues no pueden afectarme: siempre soy feliz"
Mira la vida como si estuvieras viendo una película cinematográfica cósmica, y entonces ya no podrá ejercer sobre ti su engañosa magia. Permanece en la bienaventuranza de Dios. [...] Él te ha creado a su propia imagen. Eso es lo que tú no comprendes, porque solo admites que eres un ser humano y no ves que pensar así es un engaño.
La creación onírica de Dios no tiene por objeto asustarte sino instarte a que, finalmente tomes plena conciencia de que carece de realidad. Entonces, ¿por qué asustarse por nada?
Jesús dijo: "¿No está escrito en vuestr Ley: Yo he dicho: Dioses sois"? (San Juan 10:34)
Recuerda que eres inmortal y has sido dotado de gozo eterno. Jamás lo olvides mientras desempeñas tu papel en la mutable vida mortal. El mundo es solo un escenario en el cual actúas bajo la dirección del Divino Director de Escena. Representa bien tus papeles, ya sean trágicos o cómicos, recordando siempre que solo la bienaventuranza eterna es tu verdadera naturaleza. El gozo del alma es lo único que jamás te abandonará, una vez que hayas trascendido todos los estados mentales inestables.
Paramahansa Yogananda: "LA PAZ INTERIOR. El arte de ser calmadamente activo y activamente calmado"
viernes, 8 de febrero de 2013
Susceptible o hipersensible
La sensibilidad exacerbada se manifiesta como una falta de control sobre el sistema nervioso. La idea de haber sido ofendido recorre la mente, y los nervios se rebelan ante esta situación. Al reaccionar, el enfado o los sentimientos heridos hacen que algunas personas ardan de cólera en su interior, sin mostrar exteriormente irritación alguna. Otras expresan sus emociones con una reacción obvia e instantánea en los músculos de los ojos y del rostro... con frecuencia, acompañada de una venenosa respuesta verbal. En cualquier caso, ser susceptible equivale a forjarse una vida desgraciada y a crear una vibración negativa que, además, afecta al entorno. Poder emitir siempre un aura de bondad y paz debe ser la intención que anime nuestra vida. Aun cuando exista una razón justificada para hallarse alterado debido al maltrato, quien se controla en tal situación es dueño de sí mismo.
Nada se logra con obsesionarse silenciosamente por alguna posible ofensa. Es preferible ejercer el dominio propio y eliminar así la causa que produce tal sensibilidad desmesurada.
Cuando algún suceso te perturbe, y con independencia de cómo justifiques tu infelicidad, has de saber que estás sucumbiendo a una sensibilidad indebida, y que no debes entregarte a ella. La susceptibilidad no es un hábito espiritual, es un hábito nervioso que destruye la paz, te arrebata el control sobre ti mismo y te roba la felicidad. Cuando un estado de ánimo de excesiva sensibilidad se filtre en tu corazón, su estática impedirá que oigas la divina canción de paz sanadora que suena en tu interior a través de la radio del alma. Cuando aparezca la susceptibilidad, trata de dominar inmediatamente esa emoción.
Si adoptas la firme determinación de no perder jamás tu paz, y perseveras en este propósito, podrás alcanzar la santidad. Mantén una cámara secreta de silencio en tu interior, en donde no permitas la entrada de los estados de ánimo negativos, los problemas, los conflictos o las desarmonías. Desecha el odio, la venganza y los deseos. En esa cámara de paz, Dios te visitará.
El rostro es como un reflector de tu ser interno; el corazón -la fuente de los sentimientos- es el origen de ese fulgor. Tu semblante debe traslucir un estado de ánimo inspirador. Tu faz debe ser una luz que los demás sigan, un faro que guíe a las almas que han naufragado, para que puedan encontrar el camino hacia la seguridad en el puerto de la paz.
Las causas del estrés y el nerviosismo
La alteración del equilibrio mental -que genera los desórdenes nerviosos- es provocada por estados continuos de excitación o por la estimulación excesiva de los sentidos. El entregarse a pensamientos constantes de temor, ira, melancolía, remordimiento, envidia, tristeza, odio, descontento o preocupación, así como la falta de las condiciones indispensables para llevar una vida normal y feliz -tales como la alimentación correcta, el ejercicio adecuado, el aire puro, el sol, un trabajo agradable y un propósito en la vida-, son todos causas de trastornos nerviosos.
Cualquier excitación violenta o persistente, ya sea mental, emocional o física, perturba y desequilibra intensamente el flujo de la energía vital en todo el mecanismo sensomotor y en las lámparas de los sentidos. Si conectamos una lámpara de 120 voltios con una corriente de 2.000 voltios, aquélla inmediatamente se quema. De manera análoga, el sistema nervioso no está hecho para soportar la fuerza destructiva de las emociones intensas o de persistentes pensamientos y sentimientos negativos.
Otra causa del nerviosismo, a pesar de que no lo adviertas, es el ruido de la radio o de la televisión que se prolonga durante horas. Todos los sonidos provocan una reacción de los nervios. Un estudio llevado a cabo por el departamento de policía de Chicago demostró que si los seres humanos no se encontraran sujetos al bombardeo de sonidos de la vida moderna, que son particularmente intensos en las ciudades, podrían vivir varios años más. Aprende a disfrutar del silencio; no escuhes la radio o la televisión durante horas interminables, ni tengas estos aparatos funcionando constantemente como sonido de fondo.
Todos los tipos de carne de animales superiores, sobre todo de vaca y de cerdo, resultan dañinos para el sistema nervioso, pues provocan sobreexcitación y agresividad. Evita ingerir demasiados almidones, sobre todo los de aquellos alimentos elaborados con harina refinada. Incluye en tus comidas granos enteros, queso fresco y mucha fruta, así como jugos de frutas y vegetales frescos; todos estos alimentos son muy importantes. Huelga decir que las bebidas alcohólicas y las drogas destruyen el sistema nervioso; mantente alejado de ellas.
Una bebida yóguica que es muy buena para el sistema nervioso se prepara agregando azúcar molido y jugo fresco de lima a un vaso de agua. Debe mezclarse cuidadosamente y en las proporciones adecuadas para que el sabor sea dulce y ácido por igual. He recomendado a muchas personas esta bebida, con excelentes resultados.
Recuerda que la mejor medicina para el nerviosismo consiste en armonizar nuestra vida con Dios.
jueves, 31 de enero de 2013
Calmadamente activo
Ser calmadamente activo y activamente calmado -un príncipe de la paz que dirige el reino de la actividad sentado en el trono del equilibrio- significa ser espiritualmente saludable. El exceso de actividad nos convierte en autómatas, y demasiada calma nos hace perezosos y poco prácticos. En la paz se encuentra el disfrute por la vida y, por otro lado, la actividad es la expresión de la vida. Es necesario que haya un equilibrio entre la actividad de Occidente y la calma de Oriente.
Paramahansa Yogananda
miércoles, 30 de enero de 2013
Relajación y paz mental...
Un cuerpo que se encuentra relajado y en calma conduce a la paz mental.
Los estados psicológicos perturbadores pueden aliviarse de modo sustancial si eliminamos conscientemente sus manifestaciones psicológicas externas. A menudo, el miedo hace que aprietes los puños y que inclines en cierta medida la cabeza hacia delante, y provoca indefectiblemente palpitaciones en el corazón. Si estás atento a esas reacciones fisiológicas y relajas las manos, enderezas el cuerpo, inhalas lenta y profundamente y, luego, tras exhalar, permaneces sin respirar tanto tiempo como te sea cómodo, concentrándote en la calma interior del estado sin aliento, te sentirás aliviado, sin miedo.
LA PAZ INTERIOR, PARAMAHANSA YOGANANDA
lunes, 21 de enero de 2013
La calma es el aliento de la inmortalidad
Quienes meditan profundamente sienten una quietud interior.
La calma es uno de los atributos de la inmortalidad que habita en tu interior [...]
Cuando estás preocupado, se produce estática en la radio de tu mente. El canto de Dios es el canto de la calma. El nerviosismo es la estática; la calma es la voz de Dios que te habla a través de la radio de tu alma.
El nerviosismo es un lacayo de la mutabilidad y de la muerte. Cuando te encuentras calmado, ni siquiera la muerte puede atemorizarte, pues sabes que eres un dios.
La calma es el aliento viviente de la inmortalidad de Dios que mora en ti.
Cuando mayor sea la paz que sientas en la meditación, más próximo estarás a Dios.
Aprende a vivir en esa paz y felicidad eterna que es la naturaleza misma de Dios.
PARAMAHANSA YOGANANDA
viernes, 18 de enero de 2013
La Paz del Alma
La paz emana del alma y constituye el sagrado ámbito interior en el cual se revela la verdadera felicidad.
Por medio de la meditación, podemos experimentar una silenciosa paz interior capaz de brindarnos un ambiente tranquilizador para todas las actividades que nos demande la vida. La felicidad imperecedera radica en mantener constantemente este ecuánime estado mental de paz.
Debes realizar todas tus acciones de manera apacible, pues la paz es la mejor medicina para el cuerpo, la mente y el alma. Esta es la forma más maravillosa de vivir.
LA PAZ INTERIOR
PARAMAHANSA YOGANANDA




