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Paz y Ciencia

miércoles, 6 de octubre de 2021

Psicoterapias para el TLP

 


El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es una enfermedad compleja tanto en su diagnóstico, como en su tratamiento. En gran medida, esto se debe a que los estudios de esta enfermedad son más recientes que los de otras enfermedades.

A pesar de lo reciente, es posible afirmar que existen en la actualidad tipos de terapia y técnicas recomendadas para el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad. Lo primero que podemos decir del tratamiento de esta enfermedad es que en muchas ocasiones incluye un componente psicofármacos (medicación), que suelen utilizarse para controlar algunos de los síntomas del Trastorno Límite como podría ser la depresión. En cualquier caso, se necesitará de un proceso de terapia, ya que es la única forma de tratar efectivamente el Trastorno Límite.

Además, en todos los casos, puede llegar a ser una enfermedad confusa, por lo cual debe ser el psicólogo o psiquiatra quien la diagnostique a través de un proceso de terapia y quien determine el tratamiento que más se ajusta a la persona que recibirá el tratamiento. 

Tipos de Terapia recomendadas para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

Los tipos de psicoterapia que se utilizan y han demostrado su efectividad para el tratamiento del TLP son:

Terapia Cognitiva-Conductual (TCC) para el tratamiento del Trastorno Límite

La Terapia Cognitiva-Conductual (TCC) surge, como su nombre indica, como un derivado natural de los hallazgos de la psicología cognitiva y la psicología conductual. Y coge como puntos principales de intervención: la cognición y el comportamiento humano.

Es la manera de entender cómo piensa uno acerca de sí mismo, de otras personas y del mundo que le rodea, y cómo lo que cada uno hace afecta a sus propios pensamientos y sentimientos. Se centra en el individuo, en las características y habilidades de la persona.

Esta terapia puede ayudar al tratamiento de las personas con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) a identificar y cambiar los comportamientos que hay ocultos en la percepción de sí mismo y de los demás, así como los problemas de la interacción con los demás. Se centra en modificar los comportamientos y pensamientos que gestionan el problema psicológico que se quiere tratar.

También a reducir los síntomas de cambios de estado de ánimo y de ansiedad, y reducir el número de comportamientos suicidas o de conductas autodestructivas.

Terapia Dialéctica-Conductual (TDC) para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia Dialéctica-Conductual (TDC) fue desarrollada con el objetivo de atender las conductas autolesivas y suicidas de personas con TLP, debido a la gran reactividad emocional y falta de regulación. Se centra en el concepto de conciencia o reconocimiento, y en estar atento a las situaciones actuales.

La TDC enseña habilidades para controlar las emociones intensas, reduce los comportamientos autodestructivos y mejora las relaciones y la motivación. También, aumenta las capacidades relativas a la regulación emocional y el centrarse en el aquí y ahora.

La diferencia de esta terapia en comparación con la Terapia Cognitiva-Conductual es que esta se acerca a un enfoque basado en el comportamiento. Busca un equilibrio entre el cambio y la aceptación de las creencias y comportamientos. Incluye terapia grupal e individual diseñada únicamente para tratar el Trastorno Límite de la Personalidad.

Terapia Centrada en Esquemas para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia Centrada en Esquemas surge como una alternativa para afrontar los trastornos psicológicos crónicos consolidados, considerados difíciles de tratar (incluido el TLP).

Es una psicoterapia integradora que combina los elementos de la Terapia Cognitiva-Conductual con otras formas de psicoterapia que se enfocan en cambiar los esquemas o la forma en que las personas se ven a sí mismas, promoviendo una forma de vida positiva y saludable. Se puede realizar individualmente o en grupo.

La característica más destacada es que ofrece, tanto al terapeuta como al paciente, un marco integrador que le sirve para organizar y comprender patrones profundos y autoderrotistas de pensamiento, conducta, sentimiento y de relaciones con los demás, denominado “esquemas disfuncionales tempranos”.

Este enfoque se basa en la idea de que el Trastorno Límite de la Personalidad se deriva de una imagen propia disfuncional, posiblemente causada por experiencias negativas durante la niñez, que afecta la forma en que las personas reaccionan a su entorno, interactúan con otros y lidian con los problemas o con el estrés en su vida adulta.

Terapia Basada en la Mentalización (TBM) para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia Basada en la Mentalización (TBM) está sustentada sobre todo en la teoría del apego y desarrollada para el abordaje del TLP. Coloca a la mentalización en el centro del tratamiento.

Tiene como objetivo estimular la mentalización en las relaciones de afecto: sesiones de familia, de grupo y sesiones individuales de psicoterapia, ya que ésta puede perderse y es necesario mantenerla.

Se centra en optimizar y favorecer el uso de la capacidad de mentalización, basada en la relación del paciente con otros miembros de su familia, en su capacidad para mentalizar su propia experiencia y de los demás, y en particular en situaciones en las cuales esta capacidad falla. Implica poder dar sentido a las emociones y sentimientos del paciente.

Queda demostrado que las historias que cuentan los pacientes con TLP reflejan que prevalece el afecto inseguro, más concretamente, del estilo desorganizado. No obstante, a través de esta mayor conexión entre sentimientos y pensamientos, se consigue un comportamiento propio más adecuado, así como unas relaciones más satisfactorias con los demás.

Terapia de Grupo para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia de Grupo es un espacio de encuentro, en el que los asistentes comparten sus experiencias, sus pensamientos y sus emociones con el fin de proseguir con el proceso tanto personal como social que han iniciado.

La Terapia de Grupo ha demostrado grandes mejoras en el tratamiento psicológico. Sin embargo, en el caso del Trastorno Límite de la Personalidad, debe ser un profesional de la Salud Mental el que dicte si el paciente debe entrar en una terapia de grupo, ya que será necesario antes comenzar con un proceso de terapia individual.

La mejor manera de comenzar la terapia grupal es a partir de una base de confianza entre los asistentes. No obstante, este es el momento en el que los miembros pueden sentir dudas sobre los beneficios que pueden obtener del grupo. Es ahí cuando comienza el trabajo, reuniendo problemas y respuestas a esos problemas. Finalmente, se producen unos avances que se comparten entre todos los miembros del grupo.

 

Técnicas recomendadas para el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad

Dentro las técnicas recomendadas para el Trastorno Límite de Personalidad, destaca la técnica EMDR y el mindfulness, así como el uso de otras terapias como psicodrama, musicoterapia y arteterapia en pacientes con esta patología.

EMDR para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

El EMDR consiste en que el propio paciente pueda comprender por lo que ha pasado, aceptar las situaciones desagradables y traumáticas, y poder procesar estas experiencias para superarlas, a través de procedimientos estructurados como movimientos oculares u otras formas de estimulación. El objetivo de la técnica EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing), es que el paciente de TLP pueda procesar la información sobre aquello que le ocurre, llevándolo a una “resolución adaptativa”. Esto significa, reducir los síntomas, cambiar sus creencias y mejorar en su vida cotidiana.

Mindfulness para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

El mindfulness es una práctica que nos ayuda a tomar conciencia de las facetas de nuestra experiencia en el momento presente “el aquí y el ahora”. Se utiliza principalmente en la Terapia Dialéctica-Conductual (TDC) para ayudar al paciente a regular sus emociones de manera más efectiva.

También ayuda a la persona a aumentar el control de la atención, puesto que uno de los problemas más relevantes desde el ámbito cognitivo en los afectados de TLP es la atención dividida y las preocupaciones. Asimismo, se incrementa la conciencia de la experiencia privada con su ser interior, la disminución de las acciones impulsivas y se fomenta la autovalidación.

Psicodrama para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

El psicodrama establece que todos somos artistas a la vez que protagonistas de nuestras vidas. La espontaneidad puede ser el camino a la adaptación y bienestar del paciente.

En este método de psicoterapia, los pacientes interpretan/actúan los acontecimientos históricos y psicológicos relevantes de su vida en vez de simplemente hablar sobre ellos.

Hay que tener en cuenta que los pacientes con un Trastorno Límite de la Personalidad son bastante vulnerables emocionalmente, por lo cual es preferible realizar varias entrevistas preliminares con estos pacientes con el fin de determinar el momento en el que sería factible cualquier tipo de intervención.

Musicoterapia para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La musicoterapia consiste en usar la música y sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) para facilitar la comunicación, el aprendizaje, el movimiento y las necesidades de todo tipo (emocionales, sociales, mentales, etc).

Esta terapia conecta con el cerebro de la persona, y ayuda a mejorar los síntomas característicos del Trastorno Límite de la Personalidad como la ansiedad o la depresión. Se puede realizar mediante la improvisación o composición de una pieza nueva, recreación de una pieza musical ya compuesta o escucha de música ya creada.

Es necesaria ya que previene el aislamiento del paciente y mejora sus capacidades sociales y de autoestima.

Arteterapia para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La arteterapia utiliza las artes plásticas como medio de comunicación: para recuperar o mejorar la salud mental y sanar trastornos psicológicos, miedos, bloqueos personales, traumas del pasado u otro tipo de trastornos. Las razones por las que esta terapia se usa cada vez más entre profesionales se deben a que genera un espacio de salud y bienestar en los pacientes, produce un auténtico conocimiento de la persona consigo misma, es un impulso para saber expresarnos y exteriorizar lo que pensamos, provoca un autoconocimiento de tu persona y permite corregir los comportamientos inadecuados.

En definitiva, saber a ciencia cierta cuáles son los tipos de terapia y técnicas más recomendados para tratar el Trastorno Límite de la Personalidad no es una tarea sencilla. Sin embargo, se ha establecido que la Terapia dialéctica conductual (TDC) y el resto de terapias psicodinámicas aquí nombradas son las más eficaces.

De igual forma, hay que recordar que no todas las técnicas son apropiadas para todos los casos de Trastorno Límite, puesto que dentro de esta enfermedad existen diferentes perfiles y además, se debe tener el cuenta el contexto de cada caso; de ahí que sea tan importante siempre contar con un profesional y si es especializado en Trastorno Límite, mucho mejor aún.

Psicoterapia del TLP. Borderline

 


TESTIMONIO DE UNA PERSONA CON TLP

SOBRE LA PSICOTERAPIA DEL TRASTORNO DE INESTABILIDAD EMOCIONAL

Introducción

 

El trastorno límite de la personalidad o TLP, es uno de los trastornos de personalidad del grupo B en base al manual DSM-5 que lo categoriza como un trastorno psiquiátrico grave. Puede cursar con cuadros clínicos muy diversos entre diferentes pacientes, ya que pueden concurrir en la persona cinco o más de los síntomas descritos a continuación (DSM-5: 301.83 [F60.3]).

 

  • Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado.
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
  • Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
  • Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni las conductas autolesivas que figuran en el Criterio 5.)
  • Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o conductas autolesivas.
  • Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
  • Sensación crónica de vacío.
  • Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.

 

Psicoanálisis y mecanismos de defensa

 

Los mecanismos de defensa más habituales en personas con TLP son  la escisión, la idealización primitiva, la identificación proyectiva, la omnipotencia, la devaluación y la negación. Como consecuencia de un ego débil, la persona desarrolla la polarización o escisión en su opinión sobre las cosas y personas, es decir a veces le gustan, le parecen buenas y otras veces odia esas mismas cosas o personas. Subconscientemente divide y conserva la concepción de las cosas o personas en dos, una que le agrada a la que le adjudica las cualidades buenas y otra a la que le adjudica todas las cualidades que le desagradan, para luego relacionarse con ambas partes como si fuesen objetos o personas diferentes, la que le cae bien y la que le cae mal, aunque conscientemente sabe que son la misma. Esta escisión provoca el resto de mecanismos.

 

Las idealizaciones son un mecanismo de defensa contra objetos adversos, que se idealizan más cuanto más malos son. Esto se repite con mucha frecuencia, generando una gran confusión entre la parte idealizada y la realidad, de forma casi psicótica, siendo a veces confundida por los profesionales, lo que da lugar a diagnósticos erróneos. La intensa vulnerabilidad del yo en estas personas, detona con rapidez los mecanismos de defensa y además con una emocionalidad intensa, adquiriendo todo unas características buenas o malas, desproporcionadas.

 

Por otro lado la persona proyecta lo que odia de sí misma en la parte mala del objeto escindido, polarizándolo y derivando en una incapacidad para diferenciar entre sujeto y objeto, llevando a confusión de la identidad. Este mecanismo es causado por el miedo a la separación, la necesidad de control omnipotente, la envidia, los celos, la desconfianza y la ansiedad persecutoria.

 

Esa necesidad de omnipotencia, al igual que la devaluación, son un recurso maníaco ante afectos depresivos de vacío y autodevaluación. La omnipotencia es una fantasía de control sobre los objetos, que va ligada a la devaluación de estos. Finalmente, la monipotencia y devaluación, deriva en el uso masivo de hetero y autoagresividad.

 

Toda esta cadena de mecanismos de defensa parte de la inestabilidad yoica, las emociones negativas que amenazan con desbordarla y la necesidad de negar la realidad.

 

 

Abuso sexual infantil

 

Un gran número de personas con TLP informan de abusos y negligencias graves en la infancia, pero aunque es una amenaza para la estabilidad del ego, no se ha demostrado hasta hoy que sea causa suficiente para desarrollar el trastorno. Generalmente el abuso no es comprendido por el menor y es perpetuado por una persona de la familia o allegada. Como mecanismo de defensa ante tal agresión de la psique, esta genera una partición del yo, para que la experiencia pueda ser vivenciada como ajena, como un imposible. Generalmente la vivencia es reprimida, como lo que no puede haber sido y que es imposible de representar, lo cual produce trastornos del pensamiento.

 

Los más comunes son:

 

  • Pensamiento circunstancial.
  • Disgregación.
  • Bloqueo.

 

También hay un impacto en la atención, memoria y orientación, creándose un sentido de conciencia frágil, baja tolerancia a la angustia, además de baja tolerancia a la depresión. En consecuencia el niño no es capaz de aprovechar su potencial académico, ni de relacionarse de forma normal, iniciando lo que será una vida de fracasos personales y profesionales constantes. De entre todos los trastornos que provoca el abuso sexual infantil, destaca el TLP.

 

 

Conclusiones

 

Las experiencias traumáticas de la infancia provocan mecanismos de defensa que se perpetúan y se vuelven patológicos. Cuando la frustración, el displacer y el dolor, predominan sobre la satisfacción y el placer, la angustia persecutoria se vuelve incontrolable, activando los mecanismos de defensa masiva. Sufrir abuso sexual en la infancia, distorsiona la estructuración del aparato psíquico, siendo un factor de riesgo para el desarrollo de un TLP, cuya probabilidad aumenta cuando se suman las constantes frustraciones y agresiones.


Mencionar a Enrique García Bernardo.






Trastorno Límite. Borderline.

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                  Instagram: @psicoletrazaragoza


Introducción

 

El trastorno límite de la personalidad o TLP, es uno de los trastornos de personalidad del grupo B en base al manual DSM-5 que lo categoriza como un trastorno psiquiátrico grave. Puede cursar con cuadros clínicos muy diversos entre diferentes pacientes, ya que pueden concurrir en la persona cinco o más de los síntomas descritos a continuación (DSM-5: 301.83 [F60.3]).

 

  • Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado.
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
  • Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
  • Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni las conductas autolesivas que figuran en el Criterio 5.)
  • Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o conductas autolesivas.
  • Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
  • Sensación crónica de vacío.
  • Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p. ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.

 

Psicoanálisis y mecanismos de defensa

 

Los mecanismos de defensa más habituales en personas con TLP son  la escisión, la idealización primitiva, la identificación proyectiva, la omnipotencia, la devaluación y la negación. Como consecuencia de un ego débil, la persona desarrolla la polarización o escisión en su opinión sobre las cosas y personas, es decir a veces le gustan, le parecen buenas y otras veces odia esas mismas cosas o personas. Subconscientemente divide y conserva la concepción de las cosas o personas en dos, una que le agrada a la que le adjudica las cualidades buenas y otra a la que le adjudica todas las cualidades que le desagradan, para luego relacionarse con ambas partes como si fuesen objetos o personas diferentes, la que le cae bien y la que le cae mal, aunque conscientemente sabe que son la misma. Esta escisión provoca el resto de mecanismos.

 

Las idealizaciones son un mecanismo de defensa contra objetos adversos, que se idealizan más cuanto más malos son. Esto se repite con mucha frecuencia, generando una gran confusión entre la parte idealizada y la realidad, de forma casi psicótica, siendo a veces confundida por los profesionales, lo que da lugar a diagnósticos erróneos. La intensa vulnerabilidad del yo en estas personas, detona con rapidez los mecanismos de defensa y además con una emocionalidad intensa, adquiriendo todo unas características buenas o malas, desproporcionadas.

 

Por otro lado la persona proyecta lo que odia de sí misma en la parte mala del objeto escindido, polarizándolo y derivando en una incapacidad para diferenciar entre sujeto y objeto, llevando a confusión de la identidad. Este mecanismo es causado por el miedo a la separación, la necesidad de control omnipotente, la envidia, los celos, la desconfianza y la ansiedad persecutoria.

 

Esa necesidad de omnipotencia, al igual que la devaluación, son un recurso maníaco ante afectos depresivos de vacío y autodevaluación. La omnipotencia es una fantasía de control sobre los objetos, que va ligada a la devaluación de estos. Finalmente, la monipotencia y devaluación, deriva en el uso masivo de hetero y autoagresividad.

 

Toda esta cadena de mecanismos de defensa parte de la inestabilidad yoica, las emociones negativas que amenazan con desbordarla y la necesidad de negar la realidad.

 

 

Abuso sexual infantil

 

Un gran número de personas con TLP informan de abusos y negligencias graves en la infancia, pero aunque es una amenaza para la estabilidad del ego, no se ha demostrado hasta hoy que sea causa suficiente para desarrollar el trastorno. Generalmente el abuso no es comprendido por el menor y es perpetuado por una persona de la familia o allegada. Como mecanismo de defensa ante tal agresión de la psique, esta genera una partición del yo, para que la experiencia pueda ser vivenciada como ajena, como un imposible. Generalmente la vivencia es reprimida, como lo que no puede haber sido y que es imposible de representar, lo cual produce trastornos del pensamiento.

 

Los más comunes son:

 

  • Pensamiento circunstancial.
  • Disgregación.
  • Bloqueo.

 

También hay un impacto en la atención, memoria y orientación, creándose un sentido de conciencia frágil, baja tolerancia a la angustia, además de baja tolerancia a la depresión. En consecuencia el niño no es capaz de aprovechar su potencial académico, ni de relacionarse de forma normal, iniciando lo que será una vida de fracasos personales y profesionales constantes. De entre todos los trastornos que provoca el abuso sexual infantil, destaca el TLP.

 

 

Conclusiones

 

Las experiencias traumáticas de la infancia provocan mecanismos de defensa que se perpetúan y se vuelven patológicos. Cuando la frustración, el displacer y el dolor, predominan sobre la satisfacción y el placer, la angustia persecutoria se vuelve incontrolable, activando los mecanismos de defensa masiva. Sufrir abuso sexual en la infancia, distorsiona la estructuración del aparato psíquico, siendo un factor de riesgo para el desarrollo de un TLP, cuya probabilidad aumenta cuando se suman las constantes frustraciones y agresiones.

Trastorno Límite de la Personalidad TLP

 



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es                      Instagram: @psicoletrazaragoza


Síntomas

El trastorno límite de la personalidad afecta la manera en la que te sientes sobre ti mismo, en la que te relacionas con los demás y en la que te comportas.

Entre los signos y síntomas pueden encontrarse los siguientes:

  • Un miedo intenso de abandono, incluso llegar a medidas extremas para evitar una separación o un rechazo real o imaginario
  • Un patrón de relaciones intensas inestables, como idealizar a una persona por un momento y luego creer que esa persona no muestra interés o es cruel
  • Cambios rápidos de identidad e imagen propias que incluyen el cambio de metas y valores, y verse a sí mismo como malo y como si no existieras
  • Períodos de paranoia relacionada con el estrés y pérdida de contacto con la realidad, que puede durar desde algunos minutos hasta algunas horas
  • Comportamiento impulsivo y riesgoso, como apuestas, conducción imprudente, sexo inseguro, ola de gastos, atracones o abuso de drogas, o sabotaje del éxito al dejar de repente un buen trabajo o terminar una relación positiva
  • Amenazas o conductas suicidas o autolesiones, a menudo en respuesta al miedo de separación o rechazo
  • Grandes cambios de humor que pueden durar desde algunas horas hasta algunos días, que pueden incluir felicidad intensa, irritabilidad, vergüenza o ansiedad
  • Sentimientos continuos de vacío
  • Enojo intenso, inadecuado, como perder el temperamento con frecuencia, ser sarcástico o amargado o tener peleas físicas

Cuándo debes consultar con un médico

Si sabes que tienes alguno de los signos o síntomas descritos anteriormente, habla con tu médico o un profesional de salud mental.

Si tienes pensamientos suicidas

Si tienes fantasías o imágenes mentales sobre hacerte daño, o tienes otros pensamientos suicidas, busca ayuda. Llama a tu terapeuta, llama a Urgencias o ve directamente al Hospital, preferiblemente acompañado.

Causas

Tal como sucede con otros trastornos mentales, las causas del trastorno límite de la personalidad no se comprenden del todo. Además de los factores ambientales (como los antecedentes de abuso o negligencia durante la infancia), el trastorno límite de la personalidad se puede asociar con lo siguiente:

  • Genética. Algunos estudios llevados a cabo con gemelos y familias indican que los trastornos de la personalidad pueden ser hereditarios o se pueden asociar estrechamente con otros trastornos de la salud mental que ocurren entre los miembros de la familia.
  • Anomalías cerebrales. En algunas investigaciones se ha demostrado la presencia de cambios en ciertas áreas del cerebro relacionadas con la regulación de las emociones, la impulsividad y la agresión. Además, algunos químicos cerebrales que ayudan a regular el humor (como la serotonina) quizás no funcionen de manera adecuada.

Factores de riesgo

Ciertos factores relacionados con el desarrollo de la personalidad pueden aumentar el riesgo de sufrir trastorno límite de la personalidad. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Predisposición genética. Es posible que tengas un riesgo más elevado si un familiar cercano (tu madre, padre, hermano o hermana) tiene el mismo trastorno o uno similar.
  • Una infancia con episodios de estrés. Muchas personas con este trastorno informan que han sido maltratadas sexual o físicamente, o desatendidas durante la infancia. Algunas personas perdieron a sus padres o fueron separadas de ellos o de una persona responsable de su cuidado muy allegada cuando eran pequeñas, o sus padres o las personas responsables consumieron sustancias en forma indebida o tuvieron problemas de salud mental. Otras estuvieron expuestas a conflictos hostiles y relaciones familiares inestables.

Complicaciones

El trastorno límite de la personalidad puede dañar muchos aspectos de tu vida. Puede afectar negativamente las relaciones íntimas, el trabajo, el estudio, las actividades sociales y la imagen que tienes de ti mismo y dar como resultado lo siguiente:

  • Cambios o pérdidas del puesto de trabajo frecuentes
  • No finalizar tu formación educativa
  • Múltiples problemas legales, por ejemplo, ser condenado a prisión
  • Relaciones conflictivas, problemas en tu matrimonio o divorcio
  • Causarte daño a ti mismo, como cortes o quemaduras, y hospitalizaciones frecuentes
  • Involucrarte en relaciones abusivas
  • Embarazos no planificados, infecciones de transmisión sexual, accidentes automovilísticos y peleas debido a una conducta impulsiva y riesgosa
  • Intento de suicidio o suicidio logrado

Además, podrías sufrir otros trastornos mentales, por ejemplo:

  • Depresión
  • Consumo inadecuado de alcohol u otras sustancias
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastornos de la alimentación
  • Trastorno bipolar
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
  • Otros trastornos de la personalidad

viernes, 1 de octubre de 2021

Aforismos de Castilla del Pino

 



Creo que todos sentimos algún tipo de admiración por algunas personas que hemos conocido, sea por experiencia directa o de manera indirecta. Y no me estoy refiriendo a la admiración que se experimenta por gente muy famosa que ha alcanzado la gloria o el reconocimiento social; aunque también puede suceder que, en algunos casos, se rinda tributo emocional hacia personajes cuyos nombres han quedado registrados para siempre en la historia, puesto que los recordamos como modelos a imitar.

En mi caso personal, siento gran admiración por un psiquiatra al que he aludido en algún artículo anterior, no solo por la brillantez de sus estudios sobre la mente humana, que dejó impresos en sus numerosas publicaciones, sino por la franqueza con la que abordó el recuerdo de su vida y que dejó plasmado en dos extraordinarios libros de memorias –Pretérito imperfecto Casa del olivo- que son un ejemplo de sinceridad y de extraordinaria literatura.

Y al decir ejemplo de sinceridad, me estoy refiriendo a que la vida de Castilla del Pino estuvo cruzada de duras tragedias familiares que no oculta y que explica cómo tuvo que afrontarlas para poder seguir adelante, pues un psiquiatra también es una persona como cualquier otra que puede verse enfrentada a fuertes penalidades.

El hacer un breve semblante de su figura, y de otras que irán apareciendo en Azagala digital, se debe a que el estudio de las emociones y sentimientos de los escolares que llevo a cabo a través de sus dibujos, y que son la base de los que tenemos ya de adultos, nos da una visión más completa de lo que expongo en los primeros años de la vida.

Tengo que apuntar que Carlos Castilla del Pino nació en la localidad gaditana de San Roque en 1922. Una vez que terminó sus estudios de Medicina se instala en Córdoba en 1949, donde vivió y ejerció su profesión de psiquiatra a lo largo de su vida, dejando un amplio número de discípulos que se formaron con él y continuaron su labor en el campo de esta disciplina.

Sin lugar a dudas, fue de los grandes psiquiatras con los que ha contado nuestro país, pero su actividad profesional y su obra escrita no se circunscriben exclusivamente al ámbito de la medicina, sino que en su extensa producción también encontramos ensayos y novelas por lo que su trabajo fue ampliamente reconocido, no solo en vida, ya que fue miembro de la Real Academia de la Lengua Española, sino que, una vez fallecido en 2009, la ciudad de Córdoba puso un nuevo centro de salud a su nombre y creó una fundación para que se pudiera conocer y estudiar su obra.

Como homenaje a su memoria, no citaré ninguna obra de su extensa producción profesional, sino que voy a acudir a un libro de pensamientos que lo he tenido como libro de cabecera durante bastantes años. Se trata del que lleva por título Aflorismos. Pensamientos póstumos, que vio la luz una vez fallecido (entendiendo por aflorismo como palabra derivada de ‘florecer’).

Se trata de un libro construido a partir de breves frases, o aforismos, que el autor iba escribiendo en cualquier lugar cuando se encontraba solo y que eran reflexiones sobre la vida, la sociedad, la naturaleza, el sentido de nuestra existencia, los sentimientos, las pasiones, etc., que anidan en todo ser humano.

Son frases sencillas de leer, pero que reflejan la profundidad de pensamiento de alguien que sabiendo que su vida caminaba hacia el final reflexiona como lo hacían los antiguos filósofos griegos: con total libertad, con sinceridad, sin condicionamientos ni cortapisas. Y como homenaje a este gran maestro, cargado de sabiduría, creo que lo mejor que puedo hacer es realizar una breve selección de esos aforismos, que numeraré, comentando sus significados y haciendo una escueta interpretación por mi parte.

  1. La felicidad –ya me entienden- no se la encuentra; se construye”.

Con esta breve reflexión se inicia el recorrido de 844 aforismos a lo largo del libro, hablándonos de algo tan deseado y difícil de lograr como es la felicidad. Personalmente coincido con la frase, puesto que, efectivamente, ser feliz o, de un modo más cercano, ser dichoso, no es algo que nos venga dado desde fuera, sino que los trozos de felicidad que podemos lograr en nuestra existencia es el resultado de un arduo trabajo. Solamente los niños pequeños son receptores de felicidad por parte de sus padres y de su familia; pero en el momento de crecer, todos tenemos que esforzarnos para recoger algunos frutos de dicha que la existencia nos puede proporcionar.

  1. No hay pecados. Si los hubiera se resumirían en uno: la mentira. Adán –el primero- mintió a Dios al desobedecerle”.
  2. Callar, pero no mentir”.
  3. No ir de sincero; ser simplemente veraz”.

Castilla del Pino, en concordancia con sus convicciones, tiene un pensamiento humanista y laico. Él no cree en el pecado; en cambio, sí en la culpa que se puede derivar de nuestras acciones y de nuestra responsabilidad con los demás. No es de extrañar, pues, que uno de sus libros lleva precisamente por título La culpa, en el que hace un recorrido por el sentimiento que acompaña al sujeto cuando lleva a cabo de modo consciente una acción que supone un quebranto de la norma o de los principios morales que todo ser humano, de un modo u otro, posee.

Y dentro del quebranto de los principios morales, Castilla del Pino sitúa a la mentira como la base de toda deshonestidad, pues sus diferentes modalidades –engaño, ocultamiento, tergiversación, difamación, calumnia, etc.- se encuentran en cualquier forma de corrupción individual o social, con los consiguientes daños hacia terceros.

  1. ¿La vida? Una de dos: o nos la hacemos o nos la hacen”.
  2. Vivir es una cosa: más o menos vegetar. Estar vivo es participar”.
  3. No hay que vivir con miedoPero eso no quiere decir que haya que hacerse el valiente”.

Todos tenemos un concepto, más o menos elaborado, más o menos claro, de lo que es la vida. Todos tenemos que enfrentarnos a nuestra propia vida y construir nuestro propio destino: no cabe otra alternativa. Bien es cierto que contamos con muchas limitaciones, ya que no podemos traspasar las fronteras que la propia naturaleza nos ha puesto; pero, como se dice en el aforismo número 5, tenemos la opción de edificar nuestra propia casa, con todas sus virtudes y defectos, puesto que, si no lo hacemos, al final nos encontraremos que lo que hemos logrado es una especie de chabola con los materiales que otros nos han proporcionado.

  1. La compasión no mejora el mundo. La solidaridad, sí”.
  2. La verdadera piedad entrañaría complicidad con el sufrimiento”.
  3. La piedad, en lo íntimo, enriquece; exteriorizada, es una obscenidad”.

Compasión, solidaridad, piedad: tres palabras que forman parte del lenguaje común que, ocasionalmente, pueden confundirse entre sí.

Como podemos comprobar, Castilla del Pino defiende el término de piedad como valor humano; sin embargo, no se muestra favorable con el de compasión, quizás porque en muchas ocasiones las personas insolidarias y que no tienen sentimientos de piedad se justifican con un acto puntual (limosna o donativo) pensando que con ello se resuelven los problemas que acucian a un mundo profundamente injusto. Sin embargo, considero que se distancia de la compasión, que proviene de “padecer con”, por lo que, en su sentido más profundo, la compasión y la piedad básicamente coinciden como valores humanos necesarios.

  1. Se confunde al cobarde con el bueno. ¡Qué bueno es! Hasta deja que los demás hagan el mal”.
  2. El mundo no es tan estúpido como para tolerar que solo triunfen los malvados”.

Magnífico el número 12 de estos aforismos. Cuántas veces escuchamos decir de alguien que es “una buena persona”, cuando lo que se está queriendo manifestar que no quiere comprometerse, que no quiere líos, que esconde la cabeza cuando tiene enfrente un claro ejemplo de injusticia, pero mira para otro lado porque a él o a ella no le afecta directamente. Esto me recuerda a una frase del filósofo Javier Sádaba cuando apuntaba, metafóricamente, que “hay gente que solo protesta cuando cae la bomba al lado de su casa”.

Con mucha frecuencia se confunden triunfo y verdad; poder y legitimidad; dominio y principios. El que se cuente con muchos votos o muchos seguidores no equivale a estar en posesión de la verdad y, menos aún, en ser una persona decente. La maldad humana habitualmente se esconde en la prepotencia; pero, como dice nuestro autor (con otras palabras), también la infamia acaba siendo derrotada por la razón.

  1. La vejez comienza cuando no hay proyecto”.
  2. Envejecer tiene su ventaja: muchas cosas se ven como banales, como lo son en realidad, y se adquiere una ligereza que antes no se poseía”.
  3. No hay muerte si no hay olvido”.

Estos aforismos, tal como he apuntado anteriormente, están escritos cuando su autor entraba en sus últimos años de existencia: tiempo de reflexión, tiempo de sabiduría, tiempo, como él mismo apunta, en el que las cosas adquieren otros matices que no se percibían con anterioridad. Y para comprenderlos, paradójicamente, hay que llegar a ese período en el que no queremos penetrar, pero que nos espera como ciclo último de nuestra existencia.

Y es que, una vez que se ha transitado por la vida, dejamos en los demás como herencia nuestro recuerdo. Y ese recuerdo resulta ser inapelable, no es posible cambiarlo, por lo que conviene que, al menos, en aquellos a los que amamos se deposite lo mejor que hayamos podido ofrecerles como último legado. De este modo, seguiremos vivos en sus memorias y ellos sentirán de algún modo las huellas que hemos marcado en nuestro peregrinaje por la vida.