Rodrigo Córdoba. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Y Online. Nos conocemos: www.rcordobasanz.es. Instagram: @psicoletrazaragoza
El estoicismo es un filosofía que busca, ante todo, la tranquilidad y la serenidad de espíritu. Para Epicteto, el sabio –y feliz– es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, sin desear otras. (Imagen de Epicteto de dominio público vía Wikimedia Commons).
Epicteto es uno de los filósofos más célebres de la corriente filosófica conocida como estoicismo, de gran popularidad en la Grecia helenística y en la antigua Roma. Vivió casi toda su existencia como esclavo, sin embargo, tras quedar en libertad, se convirtió en uno de los filósofos más famosos del mundo. Ante todo, serenidad de espíritu.
Su doctrina se centra básicamente en la ética, en la mejor manera de vivir la vida, y sus enseñanzas han pasado a la historia como unas de las mejores maneras de alcanzar la paz interior. Tanto es así que cuando hablamos de «tomarnos las cosas con filosofía», por lo general nos referimos a las ideas estoicas, y por tanto, a las de Epicteto.
1 Destino predeterminado. Esta es una de las enseñanzas básicas del estoicismo, y por ello también de Epicteto. El ser humano no es libre, sino que su existencia está predeterminada. Nacemos y morimos bajo un plan divino que no podemos cambiar. Por ello, nuestro filósofo determina que no tiene sentido que sintamos preocupaciones, angustias o frustraciones, puesto que todo lo que nos ocurre, todo lo que acontece, no puede ser de otro modo. Como si de un viaje en tren se tratara, nuestra vida discurre por una senda marcada de antemano, de modo que nuestra libertad de acción no ha de centrarse en buscar tal o cual fin específico, sino en aceptar las reglas del juego y tratar, sencillamente, de vivir lo más cerca posible de nuestra propia naturaleza.
2 Tranquilidad de espíritu (ataraxia). Relacionado con lo anterior, el sabio es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, pues comprende que no tiene otra opción. No está en su mano controlar los sucesos de la existencia y por ello puede permitirse relajarse y aceptar lo que la vida le ofrece.
De este modo, asumiendo y aceptando la incapacidad de controlar los sucesos a los que se enfrenta, el ser humano puede alcanzar la ataraxia, la tranquilidad de espíritu. Como el mismo Epicteto afirmaba: «Compórtate en tu vida como en un banquete. Si algún plato pasa cerca de ti, cuídate mucho de meter la mano. En cambio, si te lo ofrecen, coge tu parte. Haz lo mismo con tus riquezas, amigos, parejas, familia o cualquier otro aspecto. Si puedes lograrlo, serás digno de sentarte a la mesa de los dioses. Y si eres capaz, incluso, de rechazar lo que te ponen delante, tendrás parte de su poder».
El sabio es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias que la vida trae consigo en cada momento
3 Vivir en el ahora. No preocuparnos ni por el pasado ni por el futuro, sino vivir siempre en el presente, único período sobre el que tenemos algún control. La vida centrada en el futuro complica la misma, pues el anticipo de aquello que puede ocurrir causa en nosotros temores (muchas veces infundados) y preocupaciones que pueden desembocar en problemas como la ansiedad o el estrés. Del mismo modo, la vida en el pasado, evocando lo que fue, comparándolo con lo que podría haber sido, desemboca a menudo en depresión, otro grave problema para el ánimo.
Por ello, Epicteto apuesta por una vida plena en el único momento sobre el que podemos tener algún poder de decisión: el ahora. Solo el momento presente es nuestro realmente y a él hemos de dedicar nuestra atención y esfuerzo. Y no dejemos que ni el pasado ni el futuro nos atormenten –dice el filósofo–, pues el primero ya no existe y el segundo lo afrontaremos con la misma ecuanimidad y virtuosismo que el hoy.
Bruce Lee practicaba la mentalidad wu-wei. En un momento dado de su vida, dejó a un lado su ira y su necesidad de tener el control sobre todas las cosas. Aprendió a fluir, a ser agua... Profundizamos en esta práctica filosófica del taoísmo.
En un mundo que nos insta hacia el rendimiento máximo, la competitividad y la superación personal, la idea del “no esfuerzo” puede resultar paradógica y contradictoria. Sin embargo, la mentalidad wu-wei es una práctica que parte de la calma y la no acción para permitirnos alcanzar nuestro potencial en un momento dado.
Se trata de un enfoque filosófico del taoísmo que ahora han analizado los científicos. De este modo, si por algo resulta beneficioso e incluso útil aplicado al mundo de los deportes y la competición es por el control mental que facilita. Es como alcanzar el estado de flujo del que nos habló el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi en los años 90.
Es decir, el wu-wei nos permite lograr una sensación de inmersión y concentración en una actividad concreta a nivel mental y cerebral. Solo desde ese nivel de focalización y control absoluto de nuestras emociones y pensamientos podemos dar lo mejor de nosotros mismos. La acción y la conciencia se fusionan en una. No pensamos y lo que hacemos emerge por instinto, sin resistencias…
¿Qué es la mentalidad “wu-wei”?
Cuenta la historia que cuando Bruce Lee ya llevaba varios años practicando kung-fu dio un giro a su filosofía de vida. No lograba hallar la calma interna, todo el mundo lo enfadaba, siempre andaba metido en peleas y rara vez lo abandonaba su carácter alborotador. Hasta que en un momento dado, algo cambió.
Salió a navegar y, en un momento dado, llevado por sus emociones y sus pensamientos cargados de frustraciones, Lee terminó dando un golpe al mar. A pesar de volcar toda su rabia sobre la superficie del agua, no se lastimó. Solo sintió la frescura del océano. Fue entonces cuando se dio cuenta de que el problema de su ira era él, ¿por qué no ser entonces como el agua, por qué no permitirse fluir y tener esa misma calma interna?
La mentalidad wu-wei facilita una acción sin esfuerzo que parte de un estado interno de armonía. Ese enfoque que Bruce Lee hizo suyo define sobre todo un modo de gobernar nuestro interior. Implica alcanzar un estado de armonía personal no conflictiva, espontánea y fluida en el que prima el savoir-faire (saber hacer).
Una fuente de serenidad para el pensamiento
El término wu-wei aparece en el Tao Te Ching escrito hace 25 siglos por el filósofo Lao Tse. Lo define como una ‘técnica a través de la cual se puede obtener un mayor control sobre los asuntos humanos’. Es también un modo ideal de liderar a los pueblos: sin oprimir ni presionar, sin ejercer la acción y confiando en la propia moralidad y virtud de los individuos.
La mentalidad wu weisignifica por encima de todo responder sin esfuerzo a las necesidades de nuestro entorno, dejando a un lado la fuerza y la confrontación. Esos conceptos que navegan en nuestra cultura con tanta frecuencia (ser fuerte, competir, superar, encarar) no siempre sacan lo mejor de nosotros.
Buena parte de nuestra ansiedad se nutre en realidad de esas presiones, de ese lenguaje y esas narrativas que hacemos propias. Por ello, la ciencia y una parte de la comunidad de psicólogos sitúan la mirada en este concepto por una razón muy básica. Esta filosofía nos confiere una fuente de serenidad, control emocional y también cognitivo.
El enfoque wi-wei apaga nuestra obsesión por tenerlo todo bajo control. Es dejar que la vida suceda, que avance y fluya, pero alineándonos con ella para dar lo mejor de nosotros mismos en el presente.
Estados mentales sin esfuerzo, un ámbito de interés científico
El Asian Journal of Sport and Exercise Psychology publicó un estudio sobre la mentalidad wu-wei. Su autor Ying Hwa insiste en la necesidad de que el mundo del deporte tuviera en cuenta este enfoque. Actuar sin forzar permitiría a todo atleta alcanzar el máximo rendimiento. ¿De qué manera?
Este enfoque facilita un estado mental basado en la atención plena y el control de emociones como la ansiedad o el miedo. Los temores de fracasar se apagan, el cerebro está focalizado en el momento presente y los pensamientos están en armonía. Además, se da otro hecho: una mente en calma deja que el cuerpo reaccione por sí mismo dando lo mejor.
Pensemos en ello: cuando nos sentimos ansiosos esa tensión emocional se transforma también en tensión muscular. Sin embargo, la mentalidad wu-wei parte de la armonía, de esa zona de paz interna
Este enfoque facilita un estado mental basado en la atención plena y el control de emociones como la ansiedad o el miedo. Los temores de fracasar se apagan, el cerebro está focalizado en el momento presente y los pensamientos están en armonía. Además, se da otro hecho: una mente en calma deja que el cuerpo reaccione por sí mismo dando lo mejor.
Pensemos en ello: cuando nos sentimos ansiosos esa tensión emocional se transforma también en tensión muscular. Sin embargo, la mentalidad wu-wei parte de la armonía, de esa zona de paz interna desde la que alcanzar todo nuestro potencial en un momento dado.
A veces, demasiado esfuerzo es contraproducente
La mentalidad wu-wei nos enseña cuándo el esfuerzo es apropiado y cuándo es en vano. Esto es importante. Muchos de nosotros derivamos en estados de sobreexigencia extrema. Es muy común que nos dejemos llevar también por esa cultura implícita que nos insta a ser los mejores, a superarnos, a competir entre nosotros y vernos como enemigos y no como aliados…
Integrar este esquema filosófico resulta catártico e inspirador. Liberar cargas, presiones, ventilar miedos, adelgazar tensiones y ansiedades es permitirnos fluir con mayor calma por el viaje de la vida. Ser agua, como diría Bruce, y adaptarnos sin resistencias a cualquier escenario es un ejercicio de bienestar psicológico que vale la pena ejercitar.
Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Psicoanalítico Humanista Existencial. Gran Vía Zaragoza y Online. Instagram: @psicoletrazaragoza. Website: www.rcordobasanz.es
Frases de Thich Nhat Hanh. Pensamientos y reflexiones para mejorar nuestra vida
Thich Nhat Hanh es un monje zen vietnamita y un histórico militante de la paz mundial. Sus enseñanzas, basadas en la sabiduría budista, ayudaron a miles de personas a tener vidas plenas de calma y armonía interior. Compartimos sus mejores frases y reflexiones:
Practicamos como la flor de loto y el barro. La flor de loto no piensa: «No quiero el barro». La flor de loto sabe que puede florecer tan bella sólo gracias al barro. Para nosotros, ocurre lo mismo. Tenemos semillas negativas en nuestro interior, el elemento del barro, si sabemos cómo aceptarlo, nos aceptamos a nosotros mismos. La flor de loto no necesita deshacerse del barro. Sin barro, moriría. Si no tenemos deshechos, no podemos florecer. No deberíamos juzgarnos, ni juzgar a los demás. Sólo necesitamos practicar la aceptación y así progresar sin lucha. El proceso de transformación y sanación requiere prácticas continuadas. Producimos basura cada día, y por este motivo necesitamos practicar continuamente para cuidarnos de nuestra basura y convertirla en flores. -Thich Nhat Hanh.
Con tu sonrisa, haces el mundo más bello. -Thich Nhat Hanh.
La respiración es el puente que conecta la vida con la conciencia, que une el cuerpo con sus ideas. -Thich Nhat Hanh.
La práctica de la paz y la reconciliación es una de las acciones humanas más esenciales y artísticas. -Thich Nhat Hanh.
A veces tu alegría causa tu sonrisa, pero también hay veces en las que tu sonrisa puede causarte alegría. -Thich Nhat Hanh.
Al meditar no nos alejamos de la sociedad, no nos escapamos de ella, sino muy por el contrario, nos preparamos para reinsertarnos adecuadamente en ella. -Thich Nhat Hanh.
Marco Aurelio (121-180), emperador romano, uno de los máximos exponentes del estoicismo tardío. Imagen: estatua ecuestre de bronce de Marco Aurelio, de los Museos Capitolinos de Roma (Italia), de dominio público (Zanner), distribuida por Wikipedia.
Una de las máximas figuras del estoicismo fue el mismísimo emperador Marco Aurelio, autor de Meditaciones, un breve tratado destinado a cumplir un fin muy concreto: enseñarnos a vivir bien.
«Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa». Meditaciones, Marco Aurelio
Dentro del mundo de la filosofía, existen libros de una mayor o menor utilidad práctica. Algunos tienen un lenguaje claro y ofrecen enseñanzas simples, concisas, que pueden mejorar nuestra vida si logramos asimilarlas correctamente. Meditaciones, del emperador romano Marco Aurelio, es uno de esos libros. Esta obra, que el emperador escribió para sí mismo como manera de recordar y tener a mano los principios de la filosofía que adoptó, el estoicismo, es uno de los mejores manuales de ética que nos ha dado la historia.
En él, Marco Aurelio nos explica, mediante párrafos cortos y un lenguaje muy cercano, cuáles son sus principios y las ideas que guiaron su vida, cuyo resultado no fue otro que pasar a la historia como uno de los mejores gobernantes que han existido. Es, por tanto, un libro de más que recomendable lectura, especialmente para aquellos que comienzan a acercarse al estudio de la filosofía o a aquellos que, por la razón que sea, están atravesando un momento difícil en su vida. Y es que si por algo se ha hecho famosa la filosofía estoica es por la tranquilidad de espíritu que ofrece. No es casualidad que cuando decimos que alguien se toma las cosas «con filosofía», por lo general nos referimos a las ideas de los filósofos de la Stoa (Zenon, Cleantes, Crisipo, Posidonio, Séneca, Epicteto, etc.).Marco Aurelio (121-180), emperador romano, uno de los máximos exponentes del estoicismo tardío. Imagen: estatua ecuestre de bronce de Marco Aurelio, de los Museos Capitolinos de Roma (Italia), de dominio público (Zanner), distribuida por Wikipedia.
Una de las máximas figuras del estoicismo fue el mismísimo emperador Marco Aurelio, autor de Meditaciones, un breve tratado destinado a cumplir un fin muy concreto: enseñarnos a vivir bien
«Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa
Meditaciones, Marco Aureli
Dentro del mundo de la filosofía, existen libros de una mayor o menor utilidad práctica. Algunos tienen un lenguaje claro y ofrecen enseñanzas simples, concisas, que pueden mejorar nuestra vida si logramos asimilarlas correctamente. Meditaciones, del emperador romano Marco Aurelio, es uno de esos libros. Esta obra, que el emperador escribió para sí mismo como manera de recordar y tener a mano los principios de la filosofía que adoptó, el estoicismo, es uno de los mejores manuales de ética que nos ha dado la histori
En él, Marco Aurelio nos explica, mediante párrafos cortos y un lenguaje muy cercano, cuáles son sus principios y las ideas que guiaron su vida, cuyo resultado no fue otro que pasar a la historia como uno de los mejores gobernantes que han existido. Es, por tanto, un libro de más que recomendable lectura, especialmente para aquellos que comienzan a acercarse al estudio de la filosofía o a aquellos que, por la razón que sea, están atravesando un momento difícil en su vida. Y es que si por algo se ha hecho famosa la filosofía estoica es por la tranquilidad de espíritu que ofrece. No es casualidad que cuando decimos que alguien se toma las cosas «con filosofía», por lo general nos referimos a las ideas de los filósofos de la Stoa (Zenon, Cleantes, Crisipo, Posidonio, Séneca, Epicteto, etc.).
Meditaciones, que el emperador Marco Aurelio escribió para sí mismo, es uno de los mejores manuales de ética que nos ha dado la historia
El lector atento podrá encontrar en esta obra, además, ideas presentes en otros movimientos filosóficos de enorme influencia —como el taoísmo o el budismo orientales o el pensamiento de Heráclito y los cínicos—, así como un sinnúmero de consejos prácticos aplicables a su propia vida. Y es que algunos conceptos del estoicismo siguen tan vigentes hoy como la primera vez que fueron expuestos hace ya miles de años.
Para Marco Aurelio, como para el resto de los estoicos, hay un elemento fundamental que define todos los demás aspectos de su filosofía: el determinismo. El ser humano no es libre, sino que la vida de cada uno está perfectamente prefijada por su destino. No importa aquello que hagamos, ni aquello que vivamos o las elecciones que tomemos: todo está ya escrito de antemano. No solo eso, sino que es así para bien. Es la naturaleza humana, en perfecta sintonía con la voluntad divina, la que establece cuál será el curso de nuestra vida.
Puesto que esta está determinada, lo único que hemos de hacer nosotros es actuar conforme a nuestra naturaleza, es decir, respetando nuestro destino. No existe alternativa, y si la perfecta inteligencia de la naturaleza nos lo ha impuesto es porque así es como ha de ser.
Podemos observar, por todo lo anterior, que en el libro Marco Aurelio hace una encendida apuesta por simplificar nuestra existencia. Fuera preocupaciones, objetivos y dolores. No nos harán vivir mejor y, además, no se adecuan a nuestra naturaleza humana. Huyamos de los placeres, de los apegos y de las opiniones de quienes nos rodean. No importan. Todo está trazado ya, incluso para aquellos que no lo creen.
¿Perder el tiempo discutiendo? ¿Para qué? Si alguien tiene voluntad de oírte, podrás persuadirlo tranquilamente; si no, aléjate. Tu vida es muy breve, aprovéchala siendo un hombre de bien.
¿Buscas descanso? No viajes o te refugies en la soledad de la naturaleza. No lo necesitas, porque existe un lugar donde están todas las respuestas y la paz que anhelas: tu interior. Esto es así porque tienes en ti mismo la razón, la cualidad divina que te conecta con el universo. Olvida lo externo, no es importante. Lo externo no lo puedes controlar, no depende de tu voluntad. Lo único que de verdad importa es aquello que nadie te puede quitar: tu mente. Domínala y ella dominará tus acciones, instándote a vivir racionalmente, único objetivo del ser humano. Todo lo demás te será dado por añadidura.
Lo único que importa es aquello que nadie puede quitarte: tu mente
El buen vivir
De este modo vivir bien es realmente muy fácil. Y precisamente en esa sencillez está la paz espiritual. No es extraño que el estoicismo encontrara su hueco en los periodos convulsos de nuestra historia. Muchos han sido los hombres, filósofos o no, que han tomado los principios de la ética estoica como guía. Frente a otras escuelas filosóficas que nos cargan con la responsabilidad de nuestra vida, poniendo sobre nuestras espaldas el peso de todo aquello que nos acontece, el estoicismo nos ofrece una alternativa liberadora.
¿Filosofía para débiles que quieren escurrir el bulto? Tal vez…, si es que podemos considerar débiles a quienes, como Marco Aurelio o Epicteto, fueron capaces de alcanzar el máximo dominio de sí mismos, lo cual, por cierto, es algo muy parecido a ser verdaderamente libre.
13 citas para la felicidad y la tranquilidad
«Acuérdate de esto siempre: para vivir felizmente basta con muy poco».
«El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele».
«Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible».
«La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella».
«No desprecies la muerte, acéptala de buen grado, porque forma parte de lo establecido».
«No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad».
«Recuerdo a los hombres famosos del pasado: Alejandro, Pompeyo, Julio César, Sócrates y tantos otros; y me pregunto: ¿dónde están? ¡Cuánto han luchado, para luego morir y volverse tierra!».
«Pronto me llegará la orden: te has embarcado; has navegado; has llegado; desembarca…».
«En ninguna parte puede hallar el hombre un retiro tan apacible y tranquilo como en la intimidad de su alma».
«Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad».
«Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, te darán la bienvenida en base a las virtudes por las que has vivido. Si no hay dioses, habrás vivido una vida noble que perdurará en la memoria de tus seres queridos. Y si hay dioses, pero son injustos, entonces no debes querer adorarlos».
«Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontrarás la fuerza».
«No vivas como si fueras a vivir diez mil años. Tu destino pende de un hilo. Mientras estés vivo, hazte bueno».13 citas para la felicidad y la tranquilidad
«Acuérdate de esto siempre: para vivir felizmente basta con muy poco».
«El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele».
«Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible».
«La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella».
«No desprecies la muerte, acéptala de buen grado, porque forma parte de lo establecido».
«No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad».
«Recuerdo a los hombres famosos del pasado: Alejandro, Pompeyo, Julio César, Sócrates y tantos otros; y me pregunto: ¿dónde están? ¡Cuánto han luchado, para luego morir y volverse tierra!».
«Pronto me llegará la orden: te has embarcado; has navegado; has llegado; desembarca…».
«En ninguna parte puede hallar el hombre un retiro tan apacible y tranquilo como en la intimidad de su alma».
«Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad».
«Vive una buena vida. Si hay dioses y son justos, te darán la bienvenida en base a las virtudes por las que has vivido. Si no hay dioses, habrás vivido una vida noble que perdurará en la memoria de tus seres queridos. Y si hay dioses, pero son injustos, entonces no debes querer adorarlos».
«Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontrarás la fuerza».
«No vivas como si fueras a vivir diez mil años. Tu destino pende de un hilo. Mientras estés vivo, hazte bueno».