El estoicismo es un filosof√≠a que busca, ante todo, la tranquilidad y la serenidad de esp√≠ritu. Para Epicteto, el sabio –y feliz– es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, sin desear otras. (Imagen de Epicteto de dominio p√ļblico v√≠a Wikimedia Commons).

Epicteto es uno de los filósofos más célebres de la corriente filosófica conocida como estoicismo, de gran popularidad en la Grecia helenística y en la antigua Roma. Vivió casi toda su existencia como esclavo, sin embargo, tras quedar en libertad, se convirtió en uno de los filósofos más famosos del mundo. Ante todo, serenidad de espíritu.

Su doctrina se centra b√°sicamente en la √©tica, en la mejor manera de vivir la vida, y sus ense√Īanzas han pasado a la historia como unas de las mejores maneras de alcanzar la paz interior. Tanto es as√≠ que cuando hablamos de «tomarnos las cosas con filosof√≠a», por lo general nos referimos a las ideas estoicas, y por tanto, a las de Epicteto.

1 Destino predeterminado. Esta es una de las ense√Īanzas b√°sicas del estoicismo, y por ello tambi√©n de Epicteto. El ser humano no es libre, sino que su existencia est√° predeterminada. Nacemos y morimos bajo un plan divino que no podemos cambiar. Por ello, nuestro fil√≥sofo determina que no tiene sentido que sintamos preocupaciones, angustias o frustraciones, puesto que todo lo que nos ocurre, todo lo que acontece, no puede ser de otro modo. Como si de un viaje en tren se tratara, nuestra vida discurre por una senda marcada de antemano, de modo que nuestra libertad de acci√≥n no ha de centrarse en buscar tal o cual fin espec√≠fico, sino en aceptar las reglas del juego y tratar, sencillamente, de vivir lo m√°s cerca posible de nuestra propia naturaleza.

2 Tranquilidad de esp√≠ritu (ataraxia). Relacionado con lo anterior, el sabio es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias de la vida, pues comprende que no tiene otra opci√≥n. No est√° en su mano controlar los sucesos de la existencia y por ello puede permitirse relajarse y aceptar lo que la vida le ofrece.

De este modo, asumiendo y aceptando la incapacidad de controlar los sucesos a los que se enfrenta, el ser humano puede alcanzar la ataraxia, la tranquilidad de esp√≠ritu. Como el mismo Epicteto afirmaba: «Comp√≥rtate en tu vida como en un banquete. Si alg√ļn plato pasa cerca de ti, cu√≠date mucho de meter la mano. En cambio, si te lo ofrecen, coge tu parte. Haz lo mismo con tus riquezas, amigos, parejas, familia o cualquier otro aspecto. Si puedes lograrlo, ser√°s digno de sentarte a la mesa de los dioses. Y si eres capaz, incluso, de rechazar lo que te ponen delante, tendr√°s parte de su poder».

El sabio es aquel que acepta de buena gana todas las circunstancias que la vida trae consigo en cada momento

3 Vivir en el ahora. No preocuparnos ni por el pasado ni por el futuro, sino vivir siempre en el presente, √ļnico per√≠odo sobre el que tenemos alg√ļn control. La vida centrada en el futuro complica la misma, pues el anticipo de aquello que puede ocurrir causa en nosotros temores (muchas veces infundados) y preocupaciones que pueden desembocar en problemas como la ansiedad o el estr√©s. Del mismo modo, la vida en el pasado, evocando lo que fue, compar√°ndolo con lo que podr√≠a haber sido, desemboca a menudo en depresi√≥n, otro grave problema para el √°nimo.

Por ello, Epicteto apuesta por una vida plena en el √ļnico momento sobre el que podemos tener alg√ļn poder de decisi√≥n: el ahora. Solo el momento presente es nuestro realmente y a √©l hemos de dedicar nuestra atenci√≥n y esfuerzo. Y no dejemos que ni el pasado ni el futuro nos atormenten –dice el fil√≥sofo–, pues el primero ya no existe y el segundo lo afrontaremos con la misma ecuanimidad y virtuosismo que el hoy.