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Paz y Ciencia

martes, 12 de marzo de 2019

Habilidades de regulación de las emociones




1. Las habilidades de regulación de emociones consisten en mejorar el control de las emociones. Según refiere Linehan el principal error de estas personas (TLP) es que se instruyen a sí mismo a no sentir lo que están sintiendo. Este estilo es el resultado de un medio invalidante a nivel emocional, que obliga a las personas a sonreír cuando se encuentran tristes, a ser agradables cuando están enfadadas y a confesar y sentirse perdonados cuando se sienten culpables. Muchos de los pacientes proceden de entornos en los que las personas tienen un buen control cognitivo de las emociones. Frecuentemente los pacientes con TLP resisten cualquier intento de controlar sus emociones porque eso implicaría que los demás están en lo cierto y ellos se equivocan. Por lo tanto, sólo se pueden enseñar habilidades de regulación de las emociones en un contexto de autovalidación emocional.
Las habilidades específicas que trabaja el grupo de Linehan son: 1) Identificar y etiquetar emociones; 2) Identificar obstáculos para el cambio de las emociones; 3) Reducir la vulnerabilidad de la mente emocional; 4) Incrementar la frecuencia de los acontecimientos emocionales positivos; 5) Incrementar la consciencia ante las emociones del momento; 6) Llevar a cabo la acción opuesta; 7) Aplicar técnicas de tolerancia al malestar.

2. El objetivo principal de las técnicas de tolerancia al malestar es cómo reducir el sufrimiento siendo consciente de la emoción actual y llevando a cabo la acción opuesta.

3. La vulnerabilidad emocional se trabaja entendiendo las propias emociones, reduciendo la vulnerabilidad emocional (aprendiendo a reducir la vulnerabilidad negativa y aprender a incrementar las emociones positivas) y reducir el sufrimiento emocional. Es fundamental porque es un talón de Aquiles del TLP, sus emociones son reactivas, oscilantes y en ocasiones no les permiten pensar con claridad, llevando a comportamientos impulsivos.

4. Entender las propias emociones supone aprender a identificar las emociones tal y como las experimentamos. Aplicar las habilidades de conciencia y descripción de las emociones. También, aprender a identificar lo que impide la reducción de emociones negativas intensas analizando las funciones de las emociones, los propósitos a los que sirven o las necesidades que satisfacen.

5. Las habilidades que se llevan a cabo en Terapia Dialéctico Conductual para incrementar las emociones positivas partimos de estas premisas: cuando nos hallamos dominados por fuertes emociones, nuestras emociones tienden a distorsionarse, pero eso no significa que todas las emociones sean el resultado de percepciones distorsionadas. Por lo tanto, controlar los eventos que generan la emoción positiva, incrementa la exposición a eventos positivos en la vida de las personas. Requiere una postura activa y gran persistencia.

6. El método para introducir cambios en las emociones según la TDC es ser consciente de las emociones actuales, significa experimentar las emociones sin juzgarlas, intentar inhibirlas, bloquearlas o distraerse de ellas. La idea básica es que la exposición a emociones dolorosas o molestas, sino están asociadas a consecuencias negativas, extinguen su habilidad para estimular emociones negativas secundarias. Cuando una persona juzga como mala sus emociones negativas, se siente de forma natural, culpable, enfadada y ansiosa. La tolerancia es entonces más difícil. Sabemos que, si desde el principio la persona puede reducir su sentimiento de culpa o malestar acerca de las emociones negativas, conseguiría tolerar la situación dolorosa.

7. Con respecto a los principales mitos respecto a las emociones, podemos empezar diciendo que hay que desarrollar contraargumentos para tales ideas. Además estas frases servirán como afirmaciones de ánimo para ayudar al paciente a sentirse mejor.
Mitos acerca de las emociones:
-Existe una manera correcta de comportarse en cada situación.
- Dejar que los demás sepan que me siento mal es de débiles.
- Los sentimientos negativos son malos y destructivos.
- Ser emotivo significa perder el control.
- Podemos experimentar emociones sin razón alguna.
- Algunas emociones son realmente estúpidas.
- Todas las emociones negativas son el resultado de una mala actitud.
- Si los demás no aprueban mis sentimientos no debería sentirme como me siento.
- Los demás son los mejores jueces de cómo me siento.
- Las emociones dolorosas no son tan importantes y deberían ser ignoradas.
A todas y cada una de ellas hay que darles una refutación.

lunes, 11 de marzo de 2019

Habilidades de Efectividad Interpersonal





1.       En sus relaciones interpersonales tienen las habilidades, generalmente, pero terminan las relaciones con demasiada prontitud por impulsividad, por falta de autoestima, por respuestas emocionales incontrolables, por pautas de creencias poco funcionales, por problemas a la hora de tolerar el malestar del miedo, la ira, la ansiedad o la frustración. Sus inadecuadas habilidades de resolución de conflictos interpersonales les impide convertir situaciones potencialmente conflictivas en situaciones positivas.

2.       En cuanto a su efectividad interpersonal, suelen oscilar entre evitar el conflicto o entrar de lleno de forma intensa. Para que exista efectividad necesita resolución de conflictos interpersonales, sociales y asertividad para modificar ambientes aversivos y obtener sus objetivos en encuentros interpersonales. Las habilidades necesarias son maximizar las posibilidades de que una persona consiga sus objetivos en una situación determinada, y que al mismo tiempo, no se vean dañadas las relaciones interpersonales o el respeto hacia esa persona. Importante: ocuparse de las relaciones; equilibrar las prioridades frente a las demandas en la vida y en las relaciones; equilibrar la ratio deberes/deseos en la vida y en las relaciones; generar sensación de competencia y respeto personal.

3.       La relación entre la imagen personal que tiene una persona con TLP de sí misma y el estilo relacional que mantiene están claramente ligados; según sea el modo de verse a sí misma verá el mundo, según su seguridad afrontará las relaciones, según sus experiencias construirá la realidad. El cómo se haya ido troquelando su constitución psíquica va a influir inexorablemente en la relación consigo misma, con el mundo y con el futuro.

4.       La efectividad interpersonal aplicada a la relación supone construir o mantener una buena relación. Actuar de manera que le sigamos gustando a la otra persona, y que seamos dignos de respeto. Encontrar un equilibrio entre nuestros objetivos inmediatamente y el fin de relación a largo plazo.

5.       Mitos acerca de la efectividad interpersonal:

-          No puedo soportar que alguien se enfade conmigo.
-          Si me dicen no me muero.
-          No me merezco lo que deseo o necesito.
-          Si pido algo, esto demostrará que soy una persona muy débil.
-          Debo ser realmente incompetente si no puedo arreglarme yo solo.
-          Tengo que saber si una persona va a decir sí antes de pedirle algo.
-          Pedir es de gente maleducada.
-          Da igual; en realidad no me importa.
-          Obviamente el problema está en mi cabeza. Si pensase de otra manera no tendría que molestar a todo el mundo.
-          Decir “no” a una petición es siempre algo egoísta.
-          Debería estar dispuesto a sacrificarme por los demás.




6.       Efectividad en cuanto a mantener la relación.
-        Las habilidades a fomentar son:
-        Ser agradable. Utilizar un enfoque cortés y sosegado.
-        No atacar verbal ni físicamente en cualquiera de sus variantes.
-        No amenazar. No formular afirmaciones manipulativas o amenazas ocultas. Tenemos que tolerar que nos nieguen una petición. Permanezcamos en la situación aunque nos duela. Si es necesario, escapar de la situación.
-        No juzgar.
-        Interesarse por los demás. Escuchar y mantenerse interesado por la otra persona. No interrumpir ni discutir. Ser sensible a los deseos de la otra persona. Ser paciente.
-        Validar. Reconocer los sentimientos de  la otra persona, sus intereses, sus dificultades y opiniones acerca de la situación. No juzgar a los demás.
-        Ser empático y afable. Usar el humor, sonreír. Tranquilizar a la otra persona.
7.       La guía que propone la Terapia Dialéctico Conductual para realizar un cambio de comportamiento a otro es el siguiente:
-        Orientar a los pacientes sobre las habilidades que deben aprender y por qué son importantes.
-        Revisar objetivos de efectividad interpersonal.
-        Explicar la relación entre los tipos de efectividad.
-        Dar ejemplos de situaciones y objetivos.
-        Factores que reducen la efectividad interpersonal.
-        Mitos acerca de la efectividad interpersonal.
-        Afirmaciones de ánimo para la efectividad interpersonal.
-        Opciones para regular la intensidad de las peticiones o para rechazar una petición y factores que hay que tener en cuenta a la hora de decidir.
-        Cómo obtener lo que se desea.
-        Cómo mantener relaciones.
-        Cómo mantener el respeto personal.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza (Zona Centro).
Teléfono: 653 379 269
E-mail: rcordobasanz@gmail.com
Página Web: www.rcordobasanz.es

¿Qué es la Terapia Conductual Dialéctica?

linehan

¿Qué es la Terapia Conductual Dialéctica?
La Terapia Dialéctica Conductual (TDC) es un tratamiento especialmente diseñado para individuos que presentan conductas autolesivas como autocortarse, pensamientos, deseos e intentos suicidas, problemas alimentarios y uso o abuso de psicofármacos y drogas. Muchos consultantes cumplen criterios para un desorden llamado Personalidad Límite (DPL). No es raro que los individuos diagnosticados con DPL también presenten otros problemas –depresión, desorden bipolar, desorden por estrés post traumático (DSPT), ansiedad.
TDC es una modificación de la terapia cognitiva conductual (TCC). Marsha Linehan Ph.D. (1993a), intentó al principio aplicar TCC estándar en personas con conductas autolesivas, intentos de suicidio y desequilibrio emocional. Cuando la TCC no funcionó del modo esperado, la Dra. Linehan y su grupo de investigación incorporaron otras técnicas hasta que desarrollaron un tratamiento que obtuvo mejores resultados.
Más adelante se proporcionará detalles acerca de las técnicas, pero por el momento es importante hacer notar que TDC es un ”tratamiento validado empíricamente”. Esto significa que ha sido evaluado en ensayos clínicos del mismo modo en que los nuevos medicamentos son evaluados para determinar si son o no más efectivos que un placebo (píldora de azúcar). La investigación en TCD estuvo inicialmente restringida a mujeres diagnosticadas con DPL pero en la actualidad es utilizada en mujeres y hombres con trastornos alimentarios, adolescentes deprimidas, y pacientes adultos con depresión crónica.

¿Por qué las personas se involucran en comportamientos autodestructivos?
Un supuesto clave en TCD es que los comportamientos autodestructivos son formas aprendidas que tiene la gente para manejar emociones negativas intensas e intolerables. Las emociones negativas como la vergüenza, la tristeza, el miedo y el enojo son una parte normal de la vida. Sin embargo algunas personas parecen tener una particular tendencia a presentar emociones negativas muy intensas y frecuentes. A veces el cerebro humano simplemente esta "conectado" para sentir emociones intensas como un equipo de música costoso esta "conectado" para producir una serie compleja de sonidos. O puede suceder que severos traumas emocionales o fisicos causen cambios en el cerebro hasta hacerlo mas vulnerable a los estados emocionales intensos. Además los consultantes pueden presentar desordenes afectivos –depresión mayor o ansiedad generalizada- que al no responder a la medicación estándar los enfrenta a un mayor sufrimiento emocional. Cualquiera de estos factores o cualquier combinación de ellos, puede conducir a la vulnerabilidad emocional. Una persona emocionalmente vulnerable tiende a tener reacciones emocionales rápidas, intensas y difíciles de controlar lo que hace que su vida se parezca a una montaña rusa.
La vulnerabilidad emocional extrema rara vez es la única causa de los problemas psicológicos. La mayoría de las veces un ambiente invalidante es también necesario.
¿Qué es un ambiente invalidante? Generalmente el ambiente está constituido por otras personas. "Invalidante" se refiere al fracaso en tratar a una persona de una manera que le transmita atención, respeto y comprensión. Ejemplos de ambiente invalidante puede variar entre una falla en la articulación de las personalidades de hijos y padres (ej: un niño tímido criado en una familia de extrovertidos que se burlan de su timidez); a extremos de abuso físico o emocional. En TDC, creemos que el DPL surge de la relación entre una vulnerabilidad emocional y un ambiente invalidante.
Volviendo al ejemplo del niño tímido: si sus hermanos se burlan de él o lo fuerzan a participar en situaciones sociales que desea evitar aprenderá a tener una rabieta para hacerles entender que realmente tiene miedo. Si su timidez es solo tomada en serio después de un arranque, aprenderá, (sin ser conciente de ello), que enojarse funciona. Él no ha sido “validado”. Las formas de validación que se podrían haber incluido en este caso son enseñarle que ser tímido es normal, que las personas tímidas tienen que trabajar muy duro para superar la ansiedad social o se lo podría haber ayudado a aprender habilidades para controlar la vergüenza de modo que no interfiera con su vida.
Este es un ejemplo relativamente común. Sin embargo, algunas personas criadas bajo circunstancias de abuso o abandono, probablemente adopten modos más extremos para que se las tome en serio. A causa de estar en situaciones tan dolorosas, puede que incluso aprendan a enfrentar el dolor emocional pensando en el suicidio, cortándose, restringiendo la ingesta de comida, vomitando o con el uso de alcohol y drogas. Un círculo vicioso puede comenzar: la persona esta verdaderamente triste y asustada, no tiene a nadie que la escuche, tiene miedo de pedir ayuda o sabe que nadie va a responder y entonces intenta suicidarse. Cuando su dolor es tratado seriamente en el hospital, aprende (sin ser conciente de ello), que cuando intenta suicidarse, otras personas entienden lo mal que ella se siente. Los intentos reiterados de autolesionarse pueden resultar funcionales si son vistos como el único medio de conseguir una mejor comprensión de otras personas.

¿Qué clase de terapia reciben los consultantes en TDC?
Los consultantes en TDC estándar reciben tres modalidades básicas de tratamiento: terapia individual, grupo de habilidades y asistencia telefónica.
Asisten al menos a una sesión semanal de terapia individual de aproximadamente una hora de duración y deben participar del grupo de habilidades de dos horas semanales al menos durante un año.
A diferencia de la terapia de grupo tradicional estos grupos de entrenamiento se parecen más a clases durante las cuales se aprenden habilidades –Conciencia Plena, Efectividad Interpersonal, Regulación de la Emociones, y Tolerancia al Malestar-.
A los consultantes también se les pide que llamen a sus terapeutas individuales antes de desplegar una conducta problema: cortarse, consumir sustancias, vomitar o hacer una tentativa de suicidio. El terapeuta y el paciente buscarán entonces alternativas a la conducta autolesiva.
En algunas ocasiones, un psiquiatra, puede prescribir medicamentos como parte del tratamiento.
En TDC estándar el terapeuta individual es quien esta "a cargo" del tratamiento. Esto significa que el trabajo del terapeuta individual es coordinar el tratamiento con las otras personas –líderes del grupo de habilidades, psiquiatra y otros profesionales del equipo-. Con la colaboración del consultante, el terapeuta hace un seguimiento de la evolución del tratamiento, como van las cosas con los otros integrantes y si esto ayuda a cumplir los objetivos.

¿Cuáles son los objetivos y metas más importantes del tratamiento TDC?
El más importante de todos los objetivos en TDC es ayudar a las personas a crear una vida que “valga la pena de ser vivida”. Qué es lo que hace que una vida “valga la pena de ser vivida” varía de persona a persona. Para algunos es casarse y tener hijos, para otros terminar la escuela, encontrar un compañero o compañera, ser exitosos en sus trabajos, encontrar una vida espiritual o incluso comprarse una casa.
Si bien todos estos objetivos pueden ser diferentes, todos los consultantes tienen la tarea de mantener sus conductas, especialmente aquellas que pueden poner en riesgo su vida, bajo control.
Por este motivo la TDC organiza el tratamiento en cuatro etapas con sus propios objetivos. El objetivo de cada etapa es un tipo de problema en particular por lo que puede ser necesario volver a ellos en diferentes momentos de la terapia. Estos son las cuatro etapas y las conductas problema asociadas a cada una:
Etapa I
Pasar de tener conductas fuera de control a estar en control
Objetivo 1: Reducir y luego eliminar comportamientos letales (ej. Intentos de suicidio, pensamientos suicidas, conductas autolesivas).
Objetivo 2: Reducir y luego eliminar comportamientos que interfieren con el tratamiento (ej: comportamientos que “desgastan“ a las personas que intentan ayudar, cumplimiento esporádico de tareas asignadas, inasistencia a sesiones, no colaborar con los terapeutas, entre otros). Este objetivo incluye reducir y luego eliminar el uso de hospitalizaciones como método para manejar las crisis.
Objetivo 3: Disminuir comportamientos que afectan la calidad de vida (ej: depresión, fobias, desórdenes alimentarios, inasistencias al trabajo o a la escuela, descuido de problemas médicos, falta de dinero, malas condiciones de vivienda, falta de amistades. e incrementar los comportamientos que conducen a una vida más plena (ej: ir a la escuela o tener un trabajo gratificante, tener amigos, tener suficiente dinero para mantenerse, vivir en un departamento decente, no sentirse deprimido y ansioso todo el tiempo).
Objetivo 4: Aprender habilidades que ayuden a las personas a hacer lo siguiente:
a) Controlar la atención de modo que dejen de preocuparse acerca del futuro o de obsesionarse con el pasado. Incrementar la conciencia del "presente" así aprenden que es lo que los hace sentir bien y lo que los hace sentir mal.
b) Comenzar nuevas relaciones, mejorar las actuales y terminar aquellas que sean problemáticas.
c) Entender que son las emociones, como funcionan y como experimentarlas de modo que no resulten avasallantes.
d) Tolerar el dolor emocional sin recurrir a conductas de autolesivas o auto destructivas.

Fase II
De la clausura emocional a experimentar las emociones plenamente
El objetivo principal de esta fase es ayudar al consultante a experimentar las emociones sin necesidad de disociarse, evitar la vida o desarrollar síntomas de estrés post traumático (EPT). Estos últimos relacionados con momentos muy traumáticos de las vidas de las personas que aún hoy son vividos dolorosamente y causan malestar.
En TDC, decimos que el que entra en esta fase tiene control sobre su conducta, pero se encuentra en una “tranquila desesperación”. Enseñar a alguien a sufrir en silencio no es el objetivo de ningún tratamiento. En esta fase, el terapeuta trabaja con el cliente para tratar el EPT y le enseña a experimentar todas sus emociones sin negarlas y permitiendo que lo orienten y conduzcan.

Fase III
Construir una vida normal, resolver problemas de la vida cotidiana
En esta fase los consultantes trabajan con problemas cotidianos como conflictos matrimoniales o de pareja, insatisfacción laboral, aspiraciones profesionales, entre otras.
Algunos consultantes optan por continuar con el mismo terapeuta para lograr estos objetivos. Otros interrumpen la terapia durante un tiempo y trabajan en estas metas sin un terapeuta. Algunos deciden tomarse un descanso y luego continuar trabajando con un terapeuta distinto en otra clase de terapia.

Fase IV
De la sensación de falta de sentido a la sensación de plenitud / conexión
Varias personas probablemente enfrenten problemas "existenciales" a pesar de haber completado terapia hasta la fase III. Más allá de haber conseguido lo que buscaban en la vida, puede que se sientan vacíos ó incompletos. Algunos se refieren a esto como "vacío intelectual" o como "un sentimiento de vacío". A pesar de la falta de investigación en esta fase, Marsha Linehan la incluyó al darse cuenta que muchos s encuentran un nuevo sentido a través de caminos espirituales, iglesias, sinagogas o templos. Los consultantes además cambian de rumbo en sus carreras o relaciones. 
Aunque las fases y metas principales del tratamiento sean presentadas por orden de importancia, creemos que están interconectadas. Si alguien se suicida no obtendrá la ayuda que buscaba para mejorar su calidad de vida. De este modo TDC se enfoca primero en conductas amenazantes para la vida.
Sin embargo si el consultante se mantiene con vida, pero nunca asiste a terapia, ni hace ninguna de las tareas consignadas, no conseguirá ayuda para solucionar problemas que amenazan la vida, como la depresión o el abuso de sustancias. Por esta razón, problemas que interfieran con el tratamiento son la segunda prioridad en la fase I. Pero asistir a terapia ciertamente no es suficiente. Un cliente se mantiene vivo y concurre a terapia para resolver los problemas que lo hacen sentir miserable. Para tener una vida plena las personas deben aprender nuevas habilidades, aprender a experimentar emociones y a alcanzar metas de la vida. La terapia no termina hasta que todas estas metas sean alcanzadas.

¿En que se diferencia la TDC de la TCC estándar?
La TDC es una modificación del tratamiento cognitivo-conductual estándar. Como explicamos anteriormente, Marsha Linehan y su equipo de terapeutas utilizaron técnicas de TCC estándar como entrenamiento de habilidades, asignación de tareas, escala de evaluación de tareas y análisis conductual en resolución de problemas del cliente. Estas técnicas funcionaron para algunas personas y dejaron a otras fuera por hallarse constantemente enfocadas en el cambio.
Los consultantes sentían que su sufrimiento era subestimado por los terapeutas y a la vez que los terapeutas sobreestimaban cuan útiles estaban siendo para ellos. Como resultado los consultantes abandonaban tratamiento, se sentían muy frustrados, o se aislaban.
El equipo de investigación de Linehan filmó todas sus sesiones con consultantes y comenzó a notar nuevas estrategias que ayudaban a tolerar el dolor y funcionaban para alcanzar una vida “que valía la pena de ser vivida”.
A medida que las estrategias de aceptación fueron agregadas a las estrategias de cambio, los consultantes sintieron que sus terapeutas los entendían mucho mejor. Permanecieron en terapia en lugar de abandonar, se sintieron mejor en la relación con sus terapeutas y mejoraron más rápidamente.
El balance entre estrategias de cambio y de aceptación forman la dialéctica fundamental que da nombre al tratamiento. Dialéctica significa ’evaluar e integrar ideas y hechos contradictorios en una visión que resuelve las contradicciones aparentes.’ En TDC, terapeutas y consultantes trabajan arduo para balancear cambio y aceptación, dos fuerzas o estrategias aparentemente contradictorias.
Así como en la vida cotidiana fuera de la terapia, las personas luchan por conseguir un equilibrio en sus acciones, sentimientos, y pensamientos, en TCD trabajamos para integrar ambos, sentimientos pasionales y pensamientos lógicos. Nos esforzamos para alcanzar nuestras necesidades y deseos mientras alcanzamos las necesidades y deseos de los otros. Nos esforzamos por conseguir la mejor combinación entre trabajo y placer.

LOS TRES FUNDAMENTOS DE TCD: TCC (terapia cognitiva conductual), ACEPTACIÓN Y DIALÉCTICA
1) Terapia cognitiva conductual
Los terapeutas TCC y TDC no piensan que los consultantes puedan ser ayudados con la toma de conciencia, a pesar de que a veces la comprensión puede ser útil. Aprender nuevas conductas es crucial en TCD y se le dedica atención en toda sesión individual, grupo de habilidades y llamados telefónicos. Llamamos conducta a cualquier pensamiento, sentimiento o comportamiento de una persona. La terapia cognitiva conductual utiliza una amplia variedad de técnicas para ayudar a las personas a cambiar comportamientos que le impidan vivir una vida que valga la pena de ser vivida.
En TDC, al igual que en TCC, se le pide a los consultantes que cambien. Los consultantes indagan y registran sus problemas conductuales en una tarjeta semanal diaria. Además asisten a grupos de habilidades, cumplen tareas asignadas y realizan rol playing de nuevas formas de interactuar durante sesión con la presencia de su terapeuta. Los consultantes trabajan con su terapeuta en identificar cuando son recompensados por comportamientos mal adaptativos, o castigados por conductas adaptativas.
Se exponen a sentimientos, pensamientos, o situaciones que temen o evitan y modifican modos autodestructivos de pensar. Acabamos de describir, según Layman, las cuatro estrategias principales de cambio:
Entrenamiento de Habilidades, Terapia por Exposición, Terapia Cognitiva y Manejo de Contingencias.
Un excepcional libro sobre una de las técnicas fundamentales en terapia conductual –manejo de contingencias- es la obra de Karen Pryor, Don’t Shoot the Dog. Karen Pryor es una entrenadora de delfines quien inauguró el primer parque oceánico en Hawai. Los principios que utiliza son los mismos principios que podemos utilizar nosotros para cambiar y mejorar nuestras relaciones. El libro de Karen Pryor es divertido, humano y fácil de comprender. Contrariamente a la creencia popular, la terapia conductual no es fría y técnica. El libro trata sobre como cambiar mientras mantenemos un trato amable y respetuoso tanto con otros, como con nosotros mismos. Si leés el libro (que puede ser leído en una tarde), vas a entender mucho más acerca de como funciona las principales estrategias de terapia cognitiva conductual. También podes probar algunas de las técnicas aplicándolas en tu casa, en tu trabajo o en el estudio.

2) Validación y Aceptación
Como vimos en los párrafos anteriores las técnicas de terapia cognitiva conductual estándares no bastaron para ayudar a s conductas suicidas y con conductas crónicas de auto daño en el contexto del Desorden de Personalidad Límite (DPL).
El problema no reside en que las técnicas hayan sido ineficaces sino que como intervenciones aisladas causaron malestar en los consultantes, que sintieron la insistencia en el cambio como invalidante. Era como si el terapeuta le hubiera dicho a alguien con quemaduras graves en los pies “solo sigue caminando y tus pies se fortalecerán, intentá no pensar en el dolor”. Cada paso que el consultante daba era penoso, se sentía deprimido y no tenía experiencia en mantener su mente apartada del dolor.
Linehan y su grupo de investigación descubrieron que cuando el terapeuta otorga igual importancia a validación que al cambio las personas se muestran más colaboradoras y menos propensas a abandonar el tratamiento.
Entonces, ¿qué es la validación? La palabra posee muchos significados. Una de las cosas que no significa es que uno esté necesariamente de acuerdo. Un terapeuta, por ejemplo, puede entender que un abuse del alcohol para superar su ansiedad social y aún así saber que cuando el está ebrio toma decisiones impulsivas que pueden llevarlo a autodañarse. El terapeuta podría validar que: a) su conducta tiene sentido en tanto ha sido el único método que siempre dispuso para calmar su ansiedad; b) que sus padres siempre se embriagaron en fiestas; y c) que a veces cuando ella o él está ebria y hace algo impulsivo, la conducta impulsiva puede ser “divertida”.
En este caso el terapeuta puede validar que el abuso de sustancias tiene sentido dada su historia y desde su punto de vista. Pero el terapeuta no tiene por que estar de acuerdo con que el consumo abusivo de alcohol es la mejor manera de solucionar la ansiedad del paciente.
En TDC hay distintos niveles y tipos de validación. El nivel más básico es estar atento a la otra persona. Esto significa mantener respeto por lo que ella dice, siente y hace.
Otros niveles de validación implican ayudar a recuperar confianza afirmando que su conducta tiene perfecto sentido (ej: por supuesto que estas enojada o enojado con el dueño del negocio porque intentó cobrarte de más y luego mentir al respecto), tratándola como una semejante (ej: en oposición a tratar al consultante como un paciente débil mental).
En TDC, del mismo modo en que los consultantes son entrenados en el uso de estrategias cognitivas conductuales, también son educados y motivados a usar la validación.
Tanto en el tratamiento como en la vida, es importante saber que cosas podemos cambiar de nosotros y que cosas debemos aceptar (ya sea a largo o corto plazo). Por esta razón, las habilidades de aceptación y validación se han incluido en los módulos de habilidades.
Hay cuatro módulos de habilidades en total, – dos enfatizan en el cambio y dos en la aceptación - . Por ejemplo es extremadamente importante que los consultantes que se auto dañan aprendan a aceptar la experiencia de dolor en lugar de recurrir a las conductas destructivas para solucionar sus problemas. De modo que si se cortan, tienen atracones y se purgan, abusan de alcohol y drogas, disocian, etc., deben aprender a simplemente "estar en" la realidad, por mas doloroso que pueda ser en determinado momento, de modo que aprendan que "pueden soportarlo". TDC enseña un conjunto habilidades para que los consultantes puedan aprender a permanecer en calma en lugar de huir.
TDC además enseña como trabajar para comprender porqué sus vidas son tan difíciles.

3) Dialéctica
La dialéctica es un concepto complejo que tiene sus raíces en la filosofía y en la ciencia. No profundizaremos demasiado en su significado, pero si intentaremos explicar a que nos referimos con dialéctica y daremos ejemplos de pensamiento dialéctico. La Dialéctica involucra varios supuestos sobre la naturaleza de la realidad:
1) cada cosa esta conectada con todo lo demás;
2) el cambio es constante e inevitable; y
3) los opuestos pueden ser integrados para formar una aproximación más cercana a la verdad (que siempre es incompleta).
Este es un breve ejemplo sobre como estos supuestos intervienen en un programa de TDC. Supongamos que sos callada o callado. A los integrantes del grupo les incomoda tu silencio e intentan hacerte hablar. Vos influís en el grupo y el grupo influye en vos. Tal vez el grupo insista tanto que te den menos ganas de hablar y mas ganas de retraerte. Quizás entonces los demás miembros se cansen de insistir y ya no te presten atención.
Paradójicamente, esto te hace sentir mejor y hablás un poco más. A medida que te convertís en un miembro del grupo, los líderes cambian el modo de conducir el grupo de modo de balancear la tensión entre vos y el resto de los miembros. En otras palabras, están todos interconectados, influenciándose mutuamente a cada momento.
A medida que el tiempo pasa suceden cambios inevitables. A lo mejor los miembros del grupo se vuelven más hábiles en hacerte hablar. O quizás te vuelvas más osada u osado, y comiences a hablar. Tal vez un nuevo miembro se una al grupo al tiempo que un viejo integrante se va y el grupo se esfuerce por ajustarse a la nueva composición. Quizás adviertas que tus pensamientos y sentimientos hacia cada miembro del grupo cambian al igual que cambian los pensamientos y sentimientos de los otros integrantes. Quizás te des cuenta que el grupo evoluciona constantemente, se auto regula constantemente. Pensar dialécticamente significa reconocer que todos los puntos de vista, –el tuyo, el de los demás miembros-, tienen validez y que no obstante todos pueden ser erróneos al mismo tiempo. Si el grupo trabaja en conjunto dialécticamente, los líderes del grupo y sus miembros están en constante flujo, observando como los puntos de vista opuestos pueden coexistir y sintetizarse. En pocas palabras, el grupo está constantemente equilibrando cambio y aceptación. Los líderes y los demás miembros intentarán mantener la idea de que cada uno hace lo mejor que puede Y que cada uno tiene que mejorar.
La TDC también involucra estrategias dialécticas específicas para ayudar a los consultantes a destrabar sus formas rígidas de pensamiento o de ver el mundo. Algunas de estas son intervenciones tradicionales de Occidente y otras basadas en formas Orientales de ver la vida. Si leés el texto de Linehan (1993a), podés enterarte de otras estrategias en el capítulo siete y revisar los ejemplos que ella describe pero acá ofrecemos dos ejemplos.
Supongamos que uno se compromete inicialmente a realizar un año de TDC. En lugar de expresar "¡Eso es fantástico!" el terapeuta puede dar vuelta amablemente el tablero preguntando al paciente, "¿Estás seguro que es eso lo que querés? Va a ser un trabajo difícil". Esta estrategia, llamada el "abogado del diablo", produce que el consultante argumente a favor y explique porqué y cómo completará la terapia sin abandonar.
En este caso, el terapeuta guía al paciente para que fortalezca sus argumentos para ser aceptado en tratamiento, en lugar de ser el terapeuta el que intenta convencerla de que permanezca en el tratamiento. "Hacer limonada de los limones", es otra de las estrategias, que ayuda que el profesional a manejar situaciones difíciles. Una persona puede, por ejemplo, quejarse y rechazar terminantemente a su terapeuta grupal y expresar que desea cambiar de grupo de habilidades. El terapeuta puede responder con una sugerencia opuesta: El problema puede ser visto como una oportunidad deaprendizaje en el control de emociones negativas intensas hacia personas con autoridad.
El terapeuta podría entonces señalar la similitud entre el terapeuta grupal y otras personas con autoridad (profesores, jefes, supervisores) en la vida de la paciente y presentar esto como una oportunidad para tolerar a una persona que uno no soporta pero con quien tiene que trabajar.
Estos ejemplos ilustran como las estrategias dialécticas intentan promover el movimiento, la velocidad y la fluidez para que el paciente y el terapeuta no se queden estancados en "No puedo hacer eso" vs. "Si podés".
Esperamos haberte respondido a algunas preguntas, y hecho formular otras nuevas…Si tenés más preguntas o sugerencias sobre este texto, no dudes en enviárnosla o hacerla a algún terapeuta.
Para obtener mayor información
Foro DBT Argentina
Diríjase a: borderline@fibertel.com y foro@fibertel.com.ar

jueves, 7 de marzo de 2019

¿Puede la filosofía cambiar el mundo?



De hecho, así ha sido. Quien afirma que la filosofía no sirve para nada desconoce su historia y trayectoria. Los pilares de la cultura occidental están empapados de ideas filosóficas. La democracia o los principales sistemas políticos beben de la filosofía.

Recordemos, por citar algunos ejemplos, la actitud filosófica de Sócrates, que nos invitaba a conocernos a nosotros mismos y que afirmaba que era preferible sufrir una injusticia antes que cometerla, actitud que inspiró los movimientos pacifistas. ¿Recuerdas a Ghandi? Ghandi decía que debíamos intentar vivir como Sócrates, que debía ser nuestro ejemplo.
Pensemos en Kant, que creó la noción de dignidad en la que actualmente se basan los derechos humanos. Kant también es responsable del que diría que es el lema más importante de la filosofía: Atrévete a pensar.
Acordémonos de Marx y Engels, que fundamentaron teóricamente el movimiento obrero de ocho horas y no de doce. Recordemos a Nietzsche, que criticaba los fundamentos de la cultura occidental y nos obligaba a cuestionarnos si existía algún dios. Pensemos en Wollstonecraft o Simone de Beauvoir y el gran impacto que tuvieron sus reflexiones en la lucha de la mujer y su igualdad con los hombres. 

¿Sigues creyendo que la filosofía no sirve para nada?
Es habitual que quienes afirman que la filosofía es inútil se refieran a que es inútil para generar dinero, que no sirve para el capital. Ni siquiera esto es cierto. Los sofistas lo sabían, fueron los primeros en profesionalizar la filosofía.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Zaragoza (Zona Centro).
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miércoles, 6 de marzo de 2019

PAS no validadas




Hay personas sensibles que no han tenido la ocasión de aprender a expresarse y comunicar a los demás lo que sienten. Tal vez se dieron cuenta desde muy temprano que sus sentimientos no importaban ni se tomaban en serio, con lo que empezaron a volverse tímidas, a quitarse importancia y a infravalorarse. Por lo general, estas personas tienen miedo al rechazo. Si esto es así, es importante que ejerciten poco a poco la escucha interior y el abrirse a los demás, sin dejarse desanimar por los contratiempos. Una conversación de tú a tú con una persona de confianza resulta en estos casos lo más conveniente.
Para una persona sensible es importante permanecer consigo misma y no sumergirse solo en las experiencias de su interlocutor. Solo de este modo puede experimentar la otredad sin correr el riesgo de perderse a sí misma.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
Teléfono: 653 379 269
E-mail: rcordobasanz@gmail.com
Zaragoza (Zona Centro)
Página Web: www.rcordobasanz.es

Estructuración de una relación terapéutica estable en TLP

El tratamiento en ciertos hospitales se desarrolla sobre 25 sesiones a razón de dos sesiones semanales, bajo el paraguas de un programa de gestión de riesgos. Centrándose en tentativas suicidas por crisis de amor desde un prisma psicodinámico. Está destinado a cubrir la fase más delicada de la resolución de crisis suicida y está asociado a un programa de gestión estándar del tratamiento farmacológico. Al final del programa, un tratamiento especializado a más largo plazo puede o no seguir. El tratamiento global se reparte en 5 fases. Fase 1.
Puntos fuertes: Despertar en lugar de datar; facilitar un encuentro afectivo y  humano; dar a entender rápidamente al paciente que uno es profesional, consolar la vergüenza; establecer límites; debriefing de la experiencia conmovedora vivida durante el día y las horas que han precedido a la tentativa; enfoque sobre la decepción de amor, escucha empática tendente a señalar y compartir afectos "calderones de la crisis", exploración y apoyo activo en relación con los conflictos-dificultades interpersonales y sociales, trastocamiento de la situación consistente en negar la necesidad de emprender un proceso de duelo y las dificultades de este último; evitar alentar o explorar activamente el pasado en esta fase inicial del tratamiento: contrato terapéutico bien negociado.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
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Carencia del padre simbólico y fundamentalismos




Carencia del padre simbólico y afirmación de los fundamentalismos exaltados son dos caras de la misma moneda. La llamada de las masas al Padre loco y déspota, al Padre de la destrucción y de la guerra, es un modo patológico de compensar la crisis social de la Imago paterna. Donde falta la función simbólica del padre, donde esta función declina e inevitablemente se debilita, puede aparecer, como sucede hoy con el renacimiento en Oriente de fundamentalismos fanáticos, la nostalgia por una Ley fuerte, absoluta, inhumana, capaz de reemplazar la impotencia paterna a través de la rehabilitación de una imagen loca y omnipotente del Padre. En este sentido, la tentación totalitaria, el espejismo de la fusión y de la armonía universal, la utopía trágica de una comunidad que engulle las particularidades y que anula cualquier diferencia, son modos patológicos de recuperar la fuerza titánica e ideal del Padre que, sin embargo, en realidad no hacen sino exhibir su declive irreversible y revelar la mezcla de esta fuerza con la sombra terrible de un matriarcado arcaico y mortífero.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta.
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