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Paz y Ciencia

miércoles, 16 de junio de 2010

¿Qué es la sensibilidad?


La experiencia de sensibilidad es a veces un molesto incordio. Las personas que tienen esta cualidad también son capaces de sentirse terriblemente mal por afrentas o disputas. Pueden descompensarse por cuestión de un fugaz instante de desencuentro.
El trauma es haber vivido una experiencia desoladora que convierte al individuo en una persona "acomplejada", siguiendo el término de Jung y popularizándolo.
El trauma desborda los recursos psíquicos de retención y control del individuo, se suele dar en épocas tempranas de la vida, cuando los recursos psíquicos son menores.
Esto sensibiliza al paciente que cuando se ve reflejado en el "espejo social" y en el "espejo íntimo" conserva una imagen sí mismo alterada, distorsionada.
Además de este correlato cognitivo existen factores emocionales, sentimientos de tristeza, un poso de melancolía en el fondo de la taza de la vida que condiciona así mismo la interpretación y construcción de la realidad. También tiene que ver con la "teoría de la mente", es decir cómo entiende la persona las conductas y actitudes de los otros.
Con la expresión "espejo social" me refiero a lo que cree el individuo que los otros piensan de ella. Por "espejo íntimo" quiero decir esa suerte de reflejo del mundo interno con el que convive la persona, viéndose a merced de impulsos, emociones y sentimientos que desbordan la barrera de control. Según la idiosincrasia este factor puede ser decisivo para entender la experiencia de la persona sensible y sus reacciones y descompensaciones. Es fundamental la vivencia de soledad, de extrañamiento, de despersonalización, la difusión de la identidad, la distorsión de la realidad, son todos, elementos que se pueden dar debido a la sensibilidad.
Al mismo tiempo, también puede proporcionar en estados "de gracia" una hermosa y fina percepción de la realidad, por ejemplo podemos decir que las personas sensitivas son muy perspicaces pero a veces también suspicaces y sufren por sus certezas, a veces inferencias arbitrarias que forman un colapso que llevan personalmente sin consultarlo con nadie.
La sensibilidad es una experiencia que puede ser vivificadora y desgarradora. La estabilidad es el delicioso encuentro con la norma, con la salud en sentido estándar y poca literatura "psi" hay de ello, más allá de notas de algún autor humanista como Abraham Maslow.
Winnicott decía, "en verdad que pobres somos si solo estamos cuerdos", es cierto que un poco de sensibilidad hace apreciar la vida de una forma diferente, que un punto de extravagancia, que según Castilla del Pino es andar en el perímetro del contexto, tipificado como Cx. Este autor habla extensamente de esto en su libro "Conductas y Actitudes", una recopilación de sus cursos de verano en Roquetas (Cádiz).
La sensibilidad es esa maravillosa herramienta que sin madurez emocional se convierte en un arma contra el portador, en ocasiones la vivencia de dureza de vida enquista la esperanza en un área psíquica, la parte emocional que llaman algunos y la parte aparentemente normal o falso self (Winnicott) sigue su curso mostrándose como una coraza caracteriológica, una forma de impostura ante el entorno, por haber aprendido a sobrevivir con un entramado caracteriológico defensivo fundado en épocas pretéritas.
Por esta razón el abordaje temprano de estos problemas es importante, podemos escuchar en consulta con mucha frecuencia: "tendría que haber venido antes", cuando la persona empieza a mostrar mejoría y darse cuenta de la relevancia que ha tenido su biografía en su problema emocional.
Las emociones no se pueden pensar, no se pueden controlar, forman parte del proceso primario, un proceso "onírico" o automático que parte de núcleos cerebrales inferiores a la corteza cerebral, donde se realizan los procesos superiores de pensamiento y toma de decisiones, donde reside el sustrato biológico del proceso secundario. Como decía Antonio Damasio a medida que avancemos más en la neurología más argumentos tendremos para apoyar las tesis de Freud y el psicoanálisis.
La sensibilidad es esto que he dicho y mucho más de lo que puedan transmitir muchas personas de distinta condición, la experiencia de la sensibilidad casi es inefable y puede llenar este espacio y llena las consultas, las galerías de arte, a los lectores más feroces y a muchas personas con las que nos cruzamos en la calle.

Trasferencia Narcisista.


pág. 154 de "Análisis del Self". Heinz Kohut. Amorrortu.

La cuestión de la intervención activa del terapeuta, sin embargo, es de gran importancia en el tratamiento de ciertos tipos concretos de personalidades narcisistas. Aichorn (1936), al introducir su técnica activa para crear un vínculo afectivo terapéuticamente eficaz con el analista en la terapia de delincuentes juveniles, fue quien dio los primeros pasos en la teoría y técnica en este campo. Anna Freud (1951) describió la técnica de Aichorn de la siguiente manera: "El impostor, debido a la estructura narcisista peculiar de su personalidad, es incapaz de formar relaciones objetales; con todo, puede vincularse con el terapeuta a través de una descarga de libido narcisista. Pero su trasferencia narcisista se establecerá solamente cuando el terapeuta sea capaz de presentar al impostor [...] una réplica magnífica de su propio yo e ideal del yo delictivos".
Al sugerir que el analista se ofrezca a sí mismo en forma activa al paciente como un ideal del yo, Aichorn no distinguió entre el ideal del yo y su precursor, la imago parental idealizada, ni tampoco asignó una posición separada y especial al self grandioso. Sin embargo, el breve resumen de Anna Freud sobre la técnica activa de Aichorn en estos casos es específicos es bastante compatible con las formulaciones teóricas propuestas respecto de las condiciones trasferenciales que se establecen en el análisis de un amplio espectro de trastornos narcisistas de la personalidad, además de los casos de delincuencia juvenil. Cuando por ejemplo Anna Freud dice que el terapeuta presenta al impostor "una réplica magnífica de su propio yo e ideal del yo delictivos.", esta afirmación se asemeja en parte a la distinción entre una trasferencia basada en un self grandioso reactivado terapéuticamente (en forma específica, una relación gemelar o de álter-ego con el terapeuta) y una trasferencia basada en una imago parental idealizada reactivada.
La aplicación al trabajo de Aichorn de las consideraciones anteriores relativas a la intervención terapéutica activa nos será provechosa para agudizar nuestra comprensión teórica de este problema técnico.


Kohut y Winnicott están de acuerdo en que las fallas narcisistas dadas en la fase sensible de la infancia pueden dar lugar a quiebres en el Self, en la identidad. Estas fallas narcisistas originan trastornos del self como el narcisismo patológico y el trastorno borderline. Kohut considera que en el tratamiento de la persona con trastorno de personalidad hay una fase de identificación donde aparece un self grandioso, una fase en la que se imita al terapeuta por identificación, desde la vestimenta a detalles particulares del hablar y después una fase de empatía donde se puede empezar a realizar el trabajo terapéutico. El desarrollo de esa identificación es la forma de representar a un padre que le protege y le da sostén, cuando se vayan suavizando las características patológicas como la rigidez y la grandiosidad se podrá entrar en un territorio realmente interesante. Esto es especialmente vistoso en el análisis de candidatos a psicoterapeutas, donde la rivalidad también juega un papel menor, allí el analista cobra un papel idealizado, es un ejemplo de lo que puede suceder en una trasferencia narcisista. Rodrigo Córdoba Sanz

martes, 15 de junio de 2010

Terapia Grupal en TLP, Dolores Mosquera


A continuación transcribo algunos testimonios de pacientes:
"Dentro de la terapia para mí están siendo fundamentales las sesiones de grupo,
la verdad es que no sé como hubiera sido todo sin ellas. He aprendido que esto le pasa a cualquiera, que no era un castigo por ser horrible, ya que conocí a gente maravillosa y allí me siento útil"
"La terapia me ha ayudado a conocerme más a mí misma. Mi participación en el
grupo al que valoro intensamente, saber que hay otras personas como yo y que no soy unser extraño ni único en este planeta me ha ayudado muchísimo. No sé cuando terminarápero me va a dar una pena inmensa porque me ha ayudado a comprender muchas cosas.Además mis compañeros son personas tan especiales y extraordinarias…. Me hacen sentira gusto, cómoda, integrada y aceptada. Es muy difícil de explicar……en la mayoría de las sesiones aprendemos cosas y nos ayuda a conocernos mejor, a nosotros mismos y a aprender a relacionarnos de una manera más sana con los demás. Incluso me gustan los malos entendidos porque sirven para rectificar y aprender a no cometer los mismos errores"
"Me sentí libre, sin prejuicios y por primera vez expresé lo que sentía sin
barreras. No quiero tener máscaras y aquí soy yo (con mis buenos y malos momentos).
Cuando hay malos entendidos se aclaran y no pasa nada. El "dolor compartido" es más
fácil de llevar es una verdad como un templo y me ha ayudado a mejorar en casi todos mis aspectos, sobre todo en la comunicación"
"Me gusta que todos participemos y nos contemos cosas, incluso, personales.
Disminuye mi gran miedo a sentirme rechazado"
"El grupo me aporta una sensación de libertad, utilidad, empatía, complicidad,
confianza…… difícil de lograr en otro sitio. Para mí es un compromiso conmigo, contigo y con los participantes del grupo. En las reuniones me siento generalmente bien por el clima de confianza, sinceridad, comprensión….. que se crea. Lo que más me gusta es que haya intercambio de experiencias con tal grado de confianza y transparencia difícil de lograr fuera del ámbito del grupo que hacen del grupo algo único, especial y positivo. Lo que menos me gusta es el dolor de los demás, me siento impotente ante él hago lo que puedo y sé por atenuarlo pero no tengo la pócima milagrosa ni para mí ni para nadie. Soy muy sensible al dolor de los demás"

Es importante crear una alianza positiva entre los participantes, una sensación de
“pertenencia”. La participación en el grupo ayuda a visualizar aspectos positivos y negativos de la forma de relacionarse de los participantes y al estar compuesto por personas con una sintomatología similar, disminuye la sensación de “bicho raro”, los participantes perciben un entorno seguro que les facilita mantener una postura más dinámica y participativa.

El efecto espejo: hacerse consciente de actitudes y comportamientos propios mediante la observación de similitudes en los compañeros. Uno de los objetivos básicos de la terapia de grupo para personas con este diagnóstico es que los participantes se hagan conscientes de cómo su manera de comunicarse y de comportarse en el contexto terapéutico afecta a los demás y que observen cómo la de los demás, a su vez, les afecta a ellos. El hecho de participar en un grupo les puede ayudar a mejorar en la comunicación y a expresar los sentimientos de una manera más apropiada y menos intensa. Otro objetivo es ayudarles a comprender cómo sufren y actúan otras personas con problemas similares, dado que esto les permite verse reflejados en los comportamientos y reacciones de sus compañeros.
Uno de los aspectos positivos que se puede observar en los grupos es que
ayudan a visualizar tanto los aspectos positivos como los negativos respecto a la
manera que cada participante tiene de comunicarse y/o de relacionarse con los
demás. El poder observar esto y señalarlo les ayuda a aprender de los demás y del
feedback dado por los compañeros y por los terapeutas. Suele ayudar a que se
planteen que “quizás ellos no son tan malos”.
Es más fácil entender o reconocer los problemas cuando se observan en otros
y esta coincidencia puede ayudarles a comprender o reconocer sus propias dificultades
y verlas “desde fuera”. Uno de los principales objetivos es crear una alianza
entre los miembros del grupo, una sensación de pertenencia y de trabajo en equipo,
ayudarles a comprender que se trata de un grupo de apoyo en el que se intentará
aumentar las sensaciones positivas entre los participantes y fortalecer y/o crear
nuevas habilidades que les permitan hacer frente a los problemas de su vida cotidiana.
Además de esto se persigue que disminuya la sensación de “ser diferentes” o “bichos raros” que tienen muchos de estos pacientes y que lleguen a la conclusión de que cada persona es única y diferente, no solo ellos.

Recomendaciones generales para el funcionamiento de los grupos
Para conseguir que los participantes se interesen, quieran acudir a la terapia y se involucren en las sesiones, puede ser útil tener en cuenta los siguientes puntos:
– Estructurar las sesiones.
– Facilitar un ambiente agradable.
– Crear un entorno seguro.
– Permitir que los participantes se expresen de forma natural.
– Tener en cuenta las sugerencias de los participantes y solicitarlas, pedir su
opinión (esto aumenta la sensación de trabajo en equipo).
– Fomentar el intercambio de opiniones.
– Abordar los problemas abiertamente.
– Dar feedback a los participantes.
Estructurar las sesiones permite que los participantes sepan a qué atenerse,qué pueden esperar de los demás (tanto de los compañeros como de los terapeutas)y qué se espera de ellos. En este sentido suele ser muy útil dedicar parte de la primera sesión a establecer una serie de “sugerencias” o “normas” que deben respetarse durante las sesiones, siendo claves la asistencia continuada y la participación
activa de cada participante. Entre estas sugerencias las más frecuentes son
decidir la duración de las sesiones, la periodicidad, cómo han de establecerse los
contactos fuera del grupo para que no interfieran, etc. Una de las “normas” básicas
del grupo es la confidencialidad.
A partir de aquí crear un ambiente agradable será mucho más fácil. Para esto es importante animar al paciente a expresarse de manera natural, es decir, tal y como lo hace en su vida cotidiana, pues solo así tendremos acceso a su manera real de comunicarse y podremos ayudarle a modificar aquellos aspectos que pueden estar interfiriendo en sus relaciones con los demás y en la resolución de conflictos y malos entendidos. Recomiendo fomentar el intercambio de opiniones y tener en cuenta las sugerencias de los participantes, pues esto da la sensación de trabajo en equipo y ayuda a crear un entorno seguro en el que cada participante sabe que puede opinar y se espera que lo haga, que tiene voz y voto y que cada sugerencia será valorada entre todos. Además, esto les ayuda a entender que el que los demás tengan una opinión diferente no quiere decir que desaprueben la suya (algo frecuente en las personas con este diagnóstico, que al estar tan necesitadas de aprobación tienden a vivir cualquier desacuerdo como una confrontación, un desprecio, una humillación e incluso un rechazo hacia su persona).
En ocasiones, es inevitable que surjan roces y malos entendidos entre los participantes del grupo; cuando esto ocurre conviene abordarlo en la misma sesión de
terapia, pues es una excelente oportunidad para practicar las habilidades que se
pretende enseñar.Y ayudarles a resolver conflictos.
Para que todo lo anterior sea posible en un grupo de personas con trastorno límite de la personalidad, es recomendable seleccionar a los participantes del grupo e intentar que sus características y dificultades sean similares, lo cual facilitará la
cohesión y fomentará el interés entre los participantes. Para esto será necesario
conocerlos un mínimo antes de proponerles su incorporación al grupo. Además,
recomiendo formar grupos abiertos para que puedan incorporarse nuevos participantes
a lo largo del año. Esto ayuda a los más avanzados a ser conscientes de sus
progresos y también aporta un “aire fresco” al grupo. En ocasiones puede resultar
útil incorporar en el grupo uno o dos participantes más avanzados, cuya presencia
motivará a los compañeros y les ayudará a ser conscientes de sus logros. Para los
que se acaban de incorporar el que haya compañeros más avanzados les permite ver cuánto pueden llegar a mejorar.
Otro aspecto positivo es adelantarse a los problemas como estrategia, ya que de cada grupo se sacan conclusiones y un nuevo aprendizaje, que se pueden plasmar en ejemplos que ayuden a nuevos pacientes a prever posibles conflictos y así solucionarlos en lugar de huir de ellos.

lunes, 14 de junio de 2010

Un viaje muy especial

Hoy me han contado una experiencia realmente viva y reluciente, burbujeante y apasionada. Un joven de Ejea de los Caballeros (5 Villas), Zaragoza, España. Ha ido desde la puerta de su casa, después de darle un beso a sus padres hasta Turquía, la entrada a Estanbul fue tan especial, acompañada de música que el reloj se paralizó y todo cobró en un instante luminoso la presencia de algo mágico, trascendente y emotivo.
El siguiente reto de esta persona es ir a Mongolia, subir 2000 metros de altitud, recorrer el país de principio a fin y solo con el compromiso de descubrirse, de someterse a situaciones límite, a buscar sensaciones, a vivir intensamente, a buscar aventura, a vivir lo desconocido, a aprender y a comenzar un periplo que le transforme como persona. Lo más duro es el regreso, como en un buen sueño, cuando tienes una pila de papeles encima de la mesa esperando y el ordenador echando chispas. La vida puede ser maravillosa como decía Montés, el periodista fallecido recientemente, quedará una huella de su optimismo y alegría en nuestros corazones y al ver a este joven tan especial regresar de Mongolia una sensación de que lo más imposible está cerca de nosotros y que la ilusión y el idealismo pueden cristalizarse retornará a nuestro fuero interno haciéndonos un poco más crédulos, menos desconfiados y con más capacidad de amar y admirar al otro. Creo que puede ser un buen ejercicio. Le seguiremos.

domingo, 13 de junio de 2010

El Refugio

Latidos y respiración que sostienen la noche
un medio acuoso que resulta uterino
el placer de desenvolverse en el placer
tras luchar incesantemente la realidad
que duro es volver y salir de ese refugio
a veces interno, buscado y construido con fruición
un invento de la magia para salir de la enajenada frustración
el espacio acuoso te hace nadar entre sueños y dejar volar tu imaginación
sueñas y vuelas como un grandioso superhéroe
sin embargo al despertar tienes los pies en el suelo
qué duro es el vivir cuando el refugio se encuentra lejos de la tierra.

Adolescencia e Identidad


Durante la adolescencia, dice Erikson que se trata de hacer piruetas entre personas que le sostienen. Los adolescentes (y esta época se puede extender a edades avanzadas) tratan de buscar su identidad con ánimo de salir de ese poso de soledad que le supone su crecimiento. Durante la época de latencia se gestan los desarrollos de la psique, es una época sensible porque las catexias libidinales tienen otros fines no sexuales, se desarrolla la capacidad de mentalización. El adolescente a veces tapa su identidad con tatuajes, vestimentas y otros artificios que significan el estado errático en el que se encuentra. Necesitan de un sostén que les proporcione un estado de serenidad, momento de impulsos que desbordan y de una vivencia que aterra, esta edad es la más fértil para un desarrollo psicótico. Para entender a un adolescente es imprescindible realizar una anámnesis de lo que ha sido su desarrollo, Fain, Winnicott y otros consideran que el la psique durante la infancia la aporta la madre y el soma el niño, Bion diría que esa capacidad de ensoñación o reveríe de la madre hace que pueda desarrollar los productos psíquicos incontrolables el infante. Transformando de elementos beta a elementos alpha, diría Bion.
El adolescente requiere de alguien que ayude en su búsqueda identitaria, por eso se agrega con adhesión intensa a grupos de iguales que refuerzan una identidad en formación, esos grupos serán decisivos en el nivel comportamental y en el fantasmático.
La búsqueda de identidad pasará a ser el resultado de los retoños de la infancia con los padres, el desarrollo del Superyó será una internalización de normas y leyes que en función de la atmósfera vivida en el hogar será vivido con mayor o menor desapego.
La búsqueda de la identidad pasa por encontrarse y esto resulta tremendamente difícil para un adolescente quien necesita de unos padres para apoyarse y a veces desidentificarse y de un grupo social de apoyo e identificación. Las tremendas dificultades emocionales que pueden vivir pueden distanciarle de sus iguales y cristalizar un problema severo. Es saludable que se apoye en otros adolescentes y que desarrolle poco a poco la capacidad de verbalizar sus emociones, cuestión que se produce más adelante y con la tutela de los padres para no hacer un pasaje al acto.
Es una época desconcertante para el propio adolescente y para los padres. Una época de sensibilidad fina y de manifestaciones vívidas de dolor en forma de problemas conductuales. El error está en quedarse en la superficie comportamental sin entender el entramado biográfico y vincular que ha formado a ese individuo.

sábado, 12 de junio de 2010

Agua


Un poso de melancolía deja la bruma iracunda del cielo
el verdor acoge los sueños dándoles un bronceado de esperanza
los truenos gobiernan la tímida esperanza que sale de dentro
el agua golpea los tejados, como un intento de llamar la atención
el cielo se abre ante ti, dejando una mortecina luz en el horizonte
tras aquellas pruebas del tiempo enfadado, mandados por los más temibles entes
se encuentra la puerta hacia el campo fortificado de tu dormir, que apacible
retoza entre el murmullo del agua.