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martes, 10 de marzo de 2015

"Mirar al Sol": sobre el miedo a la muerte

Mirar al sol de Irvin Yalom

Reseña del libro “Mirar al Sol” de Irvin Yalom

“La autoconciencia es un don supremo, un tesoro tan precioso como la vida. Es lo que nos hace humanos. Pero conlleva un elevado precio: la herida de la mortalidad”. Con esta frase comienza Irvin Yalom (profesor emérito de psiquiatría en la Universidad de Standford y reconocido psicoterapeuta existencial) su doceavo libro: “Mirar al sol: La superación del miedo a la muerte” (Emecé. 2009. México), libro dirigido a psicoterapeutas pero no excluyente de cualquier persona interesada en el tema. A lo largo de 228 páginas, el autor aborda el tema de la muerte de manera cálida, acompañada y realista, apoyándose de la narración de casos de terapia y de su ya tradicional narrativa poética.      La mortalidad presente en todos; las defensas que surgen ante la muerte; la angustia ante la muerte; la aceptación y aprovechamiento de este hecho ontológico (perteneciente a todo ser), son algunos de los temas de la primera parte del libro. Los sueños y su relación con la finitud; el poder catalizador de la conciencia de muerte; la experiencia de despertar (al modo del mítico personaje de Dickens, Scrooge); el dolor ante la pérdida de un ser querido; una enfermedad que ponga la vida en peligro; el fin de una relación íntima; y cuando los hijos se marchan del hogar, son algunos de los catalizadores que nos hacen ser conscientes acerca de nuestra finitud, de nuestra fragilidad en un mundo que poco se deja controlar. Sin embargo, el autor da algunas “estrategias” útiles para “sobreponerse” al terror a la muerte, hecho innato para todos, sin que esto signifique que la manera como morimos sea igual para todos.
      “No le dejes a la muerte más que un castillo incendiado”, cita el autor, haciendo alusión al cuestionamiento que surge del temor a morir: ¿He vivido mi vida de una manera que valga la pena? ¿He hecho todo lo que está en mi para querer que mi vida se repita infinitas veces?
      Una lectura ágil, amena y entrañable. Libro recomendado para toda persona interesada en una perspectiva existencial acerca de la muerte.
 “A menudo, me aconsejo a mí mismo, y también a mis pacientes, imaginar que han trasncurrido cinco años, o sólo uno, y pensar en qué motivos de arrepentimiento podemos haber acumulado durante ese lapso y formulo una pregunta: Ahora ¿cómo puedes vivir sin generar nuevos motivos de arrepentimiento? ¿Qué debes hacer para cambiar tu vida?”.
Irvin Yalom
Índice:
  1. La herida mortal.
  2. Cómo reconocer la ansiedad ante la muerte.
  3. La experiencia de despertar.
  4. El poder de las ideas.
  5. Cómo sobreponerse al terror a la muerte por medio de la conexión.
  6. Conciencia de muerte: una autobiografía.
  7. Cómo tratar la ansiedad producida por la muerte: consejos para terapeutas.
Bibliografía: Yalom, Irvin D. Mirar al sol (la superación del miedo a la muerte). Emecé. México. 2009

lunes, 9 de marzo de 2015

Psicoterapia Existencial y Logoterapia

PSICOTERAPIA EXISTENCIAL Y LOGOTERAPIA

RESUMEN
El presente trabajo pretende abordar dos temáticas que resultan ser centrales tanto en la Psicoterapia Existencial como en la Logoterapia y que además se encuentran íntimamente relacionadas. La angustia y la muerte.
El abordaje de estos temas se genera mediante el uso de las dos perspectivas mencionadas.
En primera instancia se realiza una breve exposición de los conceptos y las particularidades de la visión de la perspectiva de la logoterapia para luego conexionarlas haciendo especial énfasis en la importancia del abordaje de las temáticas mencionadas en la practica clínica.
LA ANGUSTIA
Si nos remitimos a la etimología de la palabra existencia encontramos algunas claves para comprender la angustia desde la perspectiva de la Psicología Existencial.
Notemos que Ex-sistere, significa “salir de”; es propio de una persona en situación de llegar a ser. Como sostiene Ruitenbeek (1972), consiguiente a la explicación etimológica de la palabra, podemos suponer el aspecto dinámico del hombre. El mismo autor sostiene que “Si una persona posee un fuerte sentido de su identidad, de la permanencia de las cosas y de una individualidad integral, puede sentirse segura. Por el contrario, tan pronto experimente el no-ser, se sentirá acosada por la angustia”. Tema ampliamente tratado por la Logoterapia y el Análisis Existencial, tema que trataré de profundizar a continuación.
Podemos considerar entonces que la presencia de la angustia y el no ser al que hace referencia Ruitenbeek, se puede asociar al estatismo que no permite de alguna forma existir, que como pudimos ver, etimológicamente significa “salir-de”.
También se podría pensar en una persona que no solo se encuentra estática, sino que también puede sentir que su espacio es limitado y que su libertad se encuentra coartada de alguna manera por los barrotes de la angustia de no poder “salir de”.
Como dice Laing, podríamos describir la angustia como ese mundo en el que las categorías y las estructuras de la realidad han perdido su validez.
Hace ya muchos años el gran filósofo existencialista Heidegger, nos hablaba de muerte y angustia como conceptos afines y acentuaba la muerte como parte constitutiva de la vida más que como un mero fin.
Por otro lado Herman Feifel haciendo alusión a este concepto de Heidegger ha subrayado la idea de que, sólo con la integración de este concepto en el yo, será posible una auténtica y genuina existencia.
LA RELACIÓN MUERTE-ANGUSTIA
Los conceptos de la muerte y la angustia están íntimamente ligados en la psicología existencialista. Irvin Yalom los relaciona y se expresa así: “Examinaré dos proposiciones básicas, ambas con implicaciones importantes en la práctica de la psicoterapia:
• La vida y la muerte son interdependientes; existen en forma simultánea y no consecutiva: la muerte late continuamente bajo la membrana de la vida y ejerce una enorme influencia sobre la experiencia y la conducta.
• La muerte es una fuente primordial de angustia y, como tal, es un manantial primario de material para la psicopatología.” En resumen lo que se maneja desde la psicología existencial es que el concepto de la muerte juega un papel importantísimo en la psicoterapia porque cumple una función fundamental en la experiencia vital.
Vida y muerte no son opuestos en este sentido, son interdependientes: aunque la muerte física nos destruye, la idea de la misma nos salva. Su reconocimiento funciona como un empuje vital.
Ahora siguiendo con R. D. Laing, este autor habla de tres formas de angustia: Engullimiento, implosión, petrificación, que se relacionan como veremos íntimamente a la muerte, incluyendo el sentido simbólico de la muerte como son las distintas crisis que se generan a lo largo del desarrollo humano.
Engullimiento: El individuo teme la relación como tal, con cualquier ser, persona o cosa, y, desde luego, consigo mismo, porque su inseguridad sobre la estabilidad de su autonomía le hace sentir la angustia de una posible pérdida de su autonomía e identidad en cualquier tipo de relación.
Laing nos dice que el engullimiento es una sensación de riesgo que se genera ante el miedo de ser conocido (y, por tanto, captado y comprendido), de ser amado, o incluso simplemente de ser visto.
Implosión: Winnicott lo denomina “choque con la realidad”. Laing lo denomina implosión porque considera que la denominación “choque con la realidad no expresa bien el terror absoluto de la experiencia del mundo en cuanto susceptible de explotar en cualquier momento.
El individuo se siente como vacío, se da cuenta de que es vaciedad. Pero este vacío es él mismo. Petrificación y despersonalización: Forma particular de terror, por la cual uno se queda petrificado es decir convertido en piedra.
Es la angustia de que eso acontezca, es decir, la angustia ante la posibilidad de convertirse en una piedra, en un robot, en un autómata, sin autonomía personal para actuar.
LA ANGUSTIA Y LA MUERTE EN PSICOTERAPIA
La angustia desempeña un papel tan importante y claro en la psicoterapia que es innecesario destacar y subrayar.
En la Psicología Existencial y en la Logoterapia más allá de la clasificación de la angustia como psicótica o neurótica, se considera que dichos estados son reacciones ante la angustia. Como dice Yalom son “esfuerzos aunque defectuosos, por hacerle cara”.
De aquí que se piense en la relación muerte-angustia. Recuerdo ahora algo que me impactó mucho en el curso de Análisis Existencial y que hasta el día de hoy lo recuerdo como una muy buena enseñanza. El profesor escribió en el pizarrón “Necesitamos morir para vivir.”
Mi opinión, bastante relacionada con la visión existencialista, apunta a que necesitamos no solo de los buenos momentos; el crecimiento implica un cambio, implica también crisis.
Si tenemos en cuenta para citar un ejemplo las crisis de la adolescencia encontraremos que el adolescente de forma simbólica necesita morir y dejar su cuerpo infantil, como también acceder a encontrar en sus padres defectos que probablemente en la etapa de la infancia no los observaba (síndrome de la caída del pedestal)
Pero estas crisis que son parte de la adolescencia resultan ser imprescindibles para ir accediendo no solo a una visión que muestre a sus padres de forma mas humana con sus defectos y virtudes sino también como una forma de ir accediendo a una mayor autonomía.
De forma simbólica muere el niño y nace una nueva etapa de la vida a la cual llaman adolescencia. De aquí que las crisis son periodos que llevan al cambio. No se trata como muchos creen, asociando crisis a una visión puramente pesimista, sino que también nos marca el camino del crecimiento y del qué hacer con la angustia:
Considero que en este punto deberíamos preguntarnos ¿Estancarse y dejar que nos lleve al no-ser? O por el contrario ¿encararla y aprender de ella? Claro que se sufre, claro que es dolorosa pero apunta al cambio a la lucha por el ser.
Creo que a esto hace referencia V. Frankl cuando dice que el sufrimiento puede tener un sentido si te cambia a ti para bien. Idea que también se encuentra presente en la filosofía de Nietzsche, en frases como “lo que no me mata me hace más fuerte”.
Irvin Yalom nos habla de modificaciones de personalidad generadas luego de experiencias de sufrimiento, cercanas a las vivencias de la muerte:
• Reestructuración de las prioridades de la vida: trivialización de lo trivial.
• Sentido de liberación.
• Profundo aprecio por los hechos elementales de la existencia
• Comunicación más profunda con las personas amadas, mucho más profunda que antes de la crisis.
• Menos temores interpersonales
El logoterapeuta Argentino Gerónimo Acevedo también al igual que Irvin Yalom ha trabajado con personas con cáncer y resulta ser más que interesante su visión de la enfermedad tan temida.
“El cancer no es sino un síntoma y enfrentar el síntoma mediante el solo tratamiento es como tratar la esquizofrenia de manera esquizofrénica. Un virus puede ser la causa biológica, pero si lo que ha permitido el desarrollo del cancer, es decir, la etiología básica, no ha sido solo el virus en si sino la condición de un medio favorable para la producción de la enfermedad, o dicho en otras palabras, un medio desfavorable para el desarrollo de la vida; es importante revalorizar la vida encontrarle su consistencia. A partir de esto es que la búsqueda del sentido en la vida, y especialmente en la situación de enfermar, tiene efectos terapéuticos.” (G. Acevedo, 2001, Pág. 95)
Sin dudas que Gerónimo Acevedo brinda una visión logoterapeutica que resalta el sentido que puede brindar la enfermedad y le confiere un sentido que va mas allá del sufrimiento sino que también se asocia a las posibilidades de crecimiento que pueden ir acompañadas del sufrimiento y las preguntas e interrogantes que se podrían generar a partir del mismo.
Los efectos terapéuticos a los que hace referencia G. Acevedo se asocian a investigaciones realizadas que demostraron que la logoterapia resulta ser de mucha ayuda en casos de pacientes con cancer, prolongando la vida considerablemente.
CONCLUSIÓN
A modo de conclusión me gustaría sintetizar el aporte de la Logoterapia y el Análisis Existencial en el abordaje de las dos temáticas seleccionadas.
Para sintetizar recuerdo una frase que muchas veces le escuche decir a mi profesor Alejandro De Barbieri, tomada de Viktor Frankl: “terapia es hacer al otro libre pero también responsable”.
Pienso que la muerte como concepto de limitación y de la búsqueda de la individuación, nos marca nuestra libertad y el hacer nuestro el concepto nos acerca a la libertad.
El miedo a la muerte, el miedo a la finitud de nuestro ser, no hace más que entorpecer nuestro crecimiento, nuestra visión de futuro, nuestro proceso de individuación.
Lo más triste es que como bien señala Yalom en su libro “Psicoterapia Existencial” el miedo a la muerte y la temática de la muerte resulta ser un tema tabú en el ámbito de la psicoterapia. “A pesar de poderosas razones, en psicoterapia rara vez se habla de la muerte. Se la desdeña y se la pasa por alto en casi todos los campos de la salud mental” (I. Yalom, 1984, Pág. 77).
Espero que este trabajo contribuya a reflexionar acerca de que la Logoterapia y el ejemplo de vida de su propio autor, nos alienta a transmitir que el asumir la angustia y la muerte como parte de nuestra vida es parte del crecimiento personal.
Si negamos la muerte como parte del proceso terapéutico estaremos negando gran parte del proceso de cura.

Lic. Ps. Pablo Ferreira

Psicoterapia Existencial: un enfoque posmoderno

Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo. Albert Camus
Extracto del capítulo 2 del libro: Panorámica de la Psicoterapia Existencial:
un enfoque posmoderno
Yalom (1984) se refiere a los teóricos de la psicología humanista como “nuestros primos estadounidenses”, ya que los distingue de la tradición existencial europea. No obstante, reconoce que hay una diferencia fundamental de acento entre los dos enfoques:
[La perspectiva existencial] siempre ha dado gran importancia a las limitaciones humanas y a las dimensiones trágicas de la existencia. (…) El enfoque europeo se concentra casi siempre en los límites y en la necesidad de enfrentarse a la angustia derivada de la incertidumbre y del no ser. Los psicólogos humanistas, por su lado, se refieren menos a los límites y a las vicisitudes que aldesarrollo de un potencial, hablan menos de aceptación que de conciencia, menos de angustia y más de experiencias culminantes y de integraciones globales; les interesa menos el significado de la vida que la autorrealización… . (Yalom, 1984).
También Schneider (2008) comenta que la visión humanista enfatiza el optimismo, el potencial y el crecimiento individual, mientras que la visión existencial acentúa los dilemas, la tensión y el crecimiento filosófico y social.
Sin embargo, la separación de la perspectiva existencial y la humanista no siempre ha sido clara. De hecho, a los teóricos de la corriente americana se les suele conocer como “existencial-humanistas”, por su cercanía con varias de las posturas características del movimiento del potencial humano. Algunos autores, como Rowan (2001), consideran incluso que no habría por qué hacer la separación entre el pensamiento humanista y existencialista ya que, según él, ambas corrientes se empalman.
Por mi parte, comparto la opinión de Spinelli (2001) de que se trata de dos enfoques claramente distintos en varias cuestiones fundamentales, aunque compartan algunas perspectivas. Por esto, vale tener presente sus diferencias y continuar considerándolas como enfoques separados.
Algunas de estas diferencias son, por ejemplo, las siguientes:
· Sobre la forma de entender la experiencia.- Para varios de los autores de la psicología humanista, la experiencia es algo a lo que se puede tener acceso directamente. Para ellos, la teoría o la razón no son necesarias e, incluso, pueden estorbar a la buena conexión con la experiencia. Este planteamiento no corresponde con la postura fenomenológica de la psicología existencial, donde es imposible la separación entre pensamiento y sentimiento, o entre razón y emoción, de la misma manera que no puede haber separación entre “sujeto” y “objeto”. Para la visión existencial, la experiencia siempre es intencional, y es la expresión de una “interfase” entre la conciencia y el mundo. Cada vez que noto, descubro, me doy cuenta de algo y hablo de mi experiencia realizo un acto de interpretación, de selección y de reflexión. En este sentido, cualquier referencia a una experiencia “pura” es, desde este punto de vista, una falacia (Spinelli, 2001).
· Con respecto a la autorrealización o auto-actualización.- A la mayoría de los autores existenciales el concepto de la autorrealización les parece extremadamente individualista porque no toma en cuenta la realidad inter-relacional e inter-subjetiva. A lo sumo, esta realidad inter-relacional sólo se toma en cuenta como un aspecto secundario, cuando en realidad nos habla sobre las posibilidades de “trascendencia” del ser humano porque esta inter-relacionalidad es la capacidad que la persona posee para salir de sí mismo e ir hacia el otro. Para la perspectiva existencial, la existencia es inter-relacional a nivel básico y es algo que siempre está presente. De hecho, es un nivel de realidad que es anterior a la formación de la identidad y de la sensación de un “yo” independiente. Desde la mirada existencial, no se cuestiona que la perspectiva humanista sea demasiado optimista cuando recurre al concepto de autorrealización. Rigurosamente, lo que se cuestiona es si este concepto merece alguna consideración teórica o experiencial. En realidad, se prefieren los conceptos fenomenológicos e intersubjetivos tales como “apertura al encuentro”, “diálogo”, “comunicación existencial”, “roles intersubjetivos”, “disponibilidad para afrontar los dilemas y paradojas”, etc., porque resultan más útiles para reflejar las distintas características de la experiencia humana (Spinelli, 2001).
· Respecto a la “totalidad” y a la “integración”.- En cuanto al énfasis que la psicoterapia humanista pone en la “totalidad” y la “integración”, el punto de vista existencial considera que este acento es importante, sólo si también se enfatiza el polo opuesto de la inevitable incompletud de cualquier vida humana. La posibilidad polar también requiere ser considerada como una experiencia valiosa de la existencia. Lo mismo sucede con el bienestar, porque la perspectiva existencial lo considera importante cuando también se reconoce la importancia del malestar. Ambos aspectos son parte de la existencia humana y cada uno requiere del otro para experimentarse. La fenomenología nos recuerda la importancia de los opuestos como criterio de contraste y como característica indispensable para la conciencia: sólo conocemos el calor gracias al frío, el arriba por el abajo, la alegría por la tristeza, etc. (Martínez, 2008; Spinelli, 2001).
· Respecto al self.- Quizá la principal diferencia entre la visión humanista y la existencial se encuentre en la forma de entender el self. La psicología humanista ha adoptado la visión del self de la cultura occidental, es decir, la idea de un self singular e intrapsíquico que es más o menos permanente, o que al menos tiende a la permanencia cuando se ha consolidado en la “madurez saludable”. También se considera que el self puede aspirar a ser de carácter “real” y que, por lo tanto, puede distinguirse de un “falso self” o de variosselfs (o selves). Este “self real” puede “encontrarse o alcanzarse” a través del trabajo personal o terapéutico, para lo cual se requiere que la persona mantenga una cierta separación de las “distracciones externas”. Una vez que se ha “encontrado o alcanzado” este “self real”, entonces podrá abrirse a las relaciones auténticas con otros selfs. Para la perspectiva existencial el self se encuentra siempre en proceso de co-construcción, por lo que es cambiante y está siempre en movimiento. Lo anterior significa que no es posible fijarlo de una manera que pueda determinar su realidad, autenticidad o completud, así como tampoco es posible hablar de algún self “falso”. Así mismo, la visión existencial del self lo ubica como algo relacional, interpersonal y contextual, lo cual lo aleja de la perspectiva intrapsiquica. La mejor forma de conocer al self no sería, entonces, promover que la persona se aleje de distracciones de su mundo externo, sino observarlo en su forma de relacionarse con el mundo y con el self de otros.
El intento fenomenológico y existencial de evitar estos dualismos entre el “self real” y el “self falso” promueve una forma distinta de enfocar las relaciones “self—self” y “self—mundo”, lo que influye directamente sobre la manera en que se entiende la relación terapéutica. Como observa Spinelli (2001):
… la mirada existencial desafía a las posturas que conciben al ser humano como aislado, centrado en sí mismo, auto-enfocado o con el foco puesto sobre sí mismo cuando se relaciona; posturasque se encuentran a través de nuestra cultura; y provee algunas ideas iniciales para evaluar y considerar la posibilidad de esforzarnos para colocar al self en un contexto intersubjetivo self—mundo. (Spinelli, 2001).
http://www.psicoterapiaexistencial.com/index.php?option=com_content&view=category&id=48&Itemid=56

postheadericon VÓRTICE


(por Tántalo, el poeta desesperado)
Genialidades disfrazadas con carácter de pensamientos. Aparentes obviedades en descubrimiento eufórico. El corazón desangrado de excitación. Pupilas eclipsadas por la Verdad. ¡Esto es! – me digo. ¡Por supuesto! ¡Soy un dios! – sonrío al pensarlo. Un torrente vehemente me invade. Levanto monumentalmente mis brazos de plomada, como el convaleciente que busca abrazar a su amada por última vez. Yergo mi tronco y miro a lo lejos. Dorado es el campo; uniforme en vastos racimos de centeno; sólo un par de pequeñas elevaciones al fondo, desiguales a la vista, contrastantes y profundas, desvanecidas en un azul desdibujado. El Rey se asoma a lo lejos y enardece su dominio. Y clama… Su palabra es atemporal, soy yo el invitado. Alcanza a sonreírme. Eólica calma entonces. Sólo el calor en mi cuerpo, sólo el torrente ardiente, el acero fundido circulando en mí ser. Es maravilloso.

Y viene la remembranza. Es un todo también, no hay capítulos, ni épocas, simplemente un Ser. Los años del placer, los tiempos draconianos, las preguntas incesantes, la obscuridad desoladora, la rebeldía del inconforme, todo está ahí, tan densamente presente que me olvido del fuego. Es abrumador. ¿En qué momento sucedió? ¿Cómo fue? – pienso. Y todo está ahí. Y capturo el eterno retorno, conteniéndolo en esa vórtice de ideas, alucinaciones y recuerdos, sin querer que escape pues he escuchado del desenlace.

Y el Rey Es. ¿Lo volverías a hacer? – pregunta. Corre un aire consolador y me desprendo de súbito. Y es como un sueño, sin la mirada del otro, sin esa complicidad que nos reconoce. Puedo verme a lo lejos, desnudo, con el sembradío hasta la cintura, avasallado por su pregunta.
Ahora ya nada es, es un momento de creación y libertad. ¿Dónde han quedado todos? – me pregunto. Un vuelco en el estómago. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Psicoterapia Existencial


¿Qué es la Psicoterapia Existencial?

La Psicoterapia Existencial busca comprender e indagar la manera en que el cliente ve el mundo. El enfoque promueve la clarificación y comprensión de valores y creencias del cliente, aclarando (mediante el diálogo con el terapeuta) lo que previamente se encontraba supuesto o sin decirse. Su práctica es primariamente filosófica y busca habilitar al cliente a vivir de manera más reflexionada, más auténtica y más participativamente, aceptando las limitaciones y contradicciones de la existencia humana, pues el enfoque existencial cree (de manera realista) que no siempre podemos con todo.
      Somos personas con diferentes situaciones sociales e históricas, con diferentes edades, géneros y habilidades, diferentes problemas, historias y temores. Sin embargo, todos, absolutamente todos, por el simple hecho de ser seres humanos conscientes, participamos de la misma estructura básica de existir. ¿En qué participamos? Participamos en nuestra necesidad de conferir valor y dar significado a la vida a través de acciones y decisiones, ante la posibilidad siempre presente (reflexionemos acerca de eso o no) de tener que decidir entre por lo menos dos opciones. En este sentido, laPsicoterapia Existencial no es extraña al misterio y la paradoja, es decir, a aquellas situaciones en que elijamos lo que elijamos, abriremos nuevas posibilidades y cerraremos otras más. De lo anterior, la Psicoterapia Existencial se sumerge en los asuntos humanos.

Orígenes de la Psicoterapia Existencial

     Es importante decir que la Psicoterapia Existencial tiene su fundamento en la Filosofía. Ambas disciplinas se preocupan por el bienestar del ser y la vida humana; la filosofía de una manera teórica, la psicoterapia de una manera más práctica. Existen diferentes corrientes (escuelas) dentro de la filosofía. Nuestra elección es por la Filosofía Existencial y Postmoderna.
      ¿Por qué la Filosofía Existencial? La filosofía existencial facilita una nueva forma de psicoterapia en la que consideraciones médicas como el diagnóstico y el discurso explicativo son reemplazadas por consideraciones humanas de mayor envergadura, como es la comprensión del otro y su muy particular manera de ver el mundo, un mundo que nos es común a todos, pero que experimentamos de modos muy particualres.
      Dado lo anterior, la Psicoterapia Existencial tiene la intención de comprender, clarificar y sostener las realidades concretas de la gente común, el interés en las preguntas concretas de la existencia humana, más que reducir a la persona a una enfermedad.
      En Diálogo Existencial, nos proponemos una forma de debate en donde predomina el diálogo, en el que tomemos valor (Cliente y Terapeuta) para buscar y clarificar nuestras creencias acerca del mundo, de manera que lleguemos a un mejor entendimiento de nuestros conflictos y los objetivos de la existencia que se da en el día a día. Las elecciones, las crisis existenciales y el reto constante de la realidad que embate, muchas veces, con crudeza e indiferencia.
“La perspectiva existencial hace posible re-evaluar los problemas personales a la luz de la sabiduría humana. Pone atención en las dimensiones filosóficas, políticas, culturales y sociales tanto como a las personales e interpersonales […] Hace espacio para lo paradójico y la aceptación de lo inevitable. Permite el cuestionamiento y la re-evaluación.” (Emmy van Deurzen)