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Paz y Ciencia
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sábado, 23 de mayo de 2015

Neruda sobre su amigo Miguel Hernández



A Miguel Hernández, asesinado. Escrito por Neruda

LLEGASTE a mí directamente del Levante. Me traías,
pastor de cabras, tu inocencia arrugada,
la escolástica de viejas páginas, un olor
a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado
sobre los montes, y en tu máscara
la aspereza cereal de la avena segada
y una miel que medía la tierra con tus ojos.

También el ruiseñor en tu boca traías.
Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo
de incorruptible canto, de fuerza deshojada.
Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora
y tú, con ruiseñor y con fusil, andando
bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes
que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego
azul.
Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,
te escucho, sangre, música, panal agonizante.

No he visto deslumbradora raza como la tuya,
ni raíces tan duras, ni manos de soldado,
ni he visto nada vivo como tu corazón
quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

Joven eterno, vives, comunero de antaño,
inundado por gérmenes de trigo y primavera,
arrugado y oscuro como el metal innato,
esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que
te buscan.
Estoy con los que un día llegarán a vengarte.
Tú reconocerás mis pasos entre aquellos
que se despeñarán sobre el pecho de España
aplastando a Caín para que nos devuelva
los rostros enterrados.

Que sepan los que te mataron que pagarán con sangre.
Que sepan los que te dieron tormento que me verán
un día.
Que sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre
en sus libros, los Dámasos, los Gerardos, los hijos
de perra, silenciosos cómplices del verdugo,
que no será borrado tu martirio, y tu muerte
caerá sobre toda su luna de cobardes.
Y a los que te negaron en su laurel podrido,
en tierra americana, el espacio que cubres
con tu fluvial corona de rayo desangrado,
déjame darles yo el desdeñoso olvido
porque a mí me quisieron mutilar con tu ausencia.

Miguel, lejos de la prisión de Osuna, lejos
de la crueldad, Mao Tse-tung dirige
tu poesía despedazada en el combate
hacia nuestra victoria.
Y Praga rumorosa
construyendo la dulce colmena que cantaste,
Hungría verde limpia sus graneros
y baila junto al río que despertó del sueño.
Y de Varsovia sube la sirena desnuda
que edifica mostrando su cristalina espada.

Y más allá la tierra se agiganta,
la tierra
que visitó tu canto, y el acero
que defendió tu patria están seguros,
acrecentados sobre la firmeza
de Stalin y sus hijos.
Ya se acerca
la luz a tu morada.
Miguel de España, estrella
de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,
no te olvido, hijo mío!
Pero aprendí la vida
con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,
y encontré en mí no el llanto,
sino las armas
inexorables!
· Espéralas! Espérame!

domingo, 9 de septiembre de 2012

Carácter Social y Homo Consumens





[...] La revisión de la teoría de Freud acerca de la libido, que constituye la base de su concepto de carácter, fue la premisa para la formulación del concepto de carácter social plasmado por la práctica vital en cualquier sociedad plasmado por la práctica vital en cualquier sociedad dada. La teoría de la libido está arraigada en el concepto mecanicista del hombre como máquina, donde la libido (además del instinto de conservación) actúa como fuente de energía, gobernada por el "principio del placer", o sea, la reducción de la tensión incrementada de la libido a su nivel normal. Chocando con este concepto, intente demostrar (especialmente en Man for Himself) que las diversas tendencias del hombre, que es primordialmente un ser social, se desarrollan como consecuencia de su necesidad de "asimilar" (cosas) y de "socializar" (con gente), y que las formas de asimilación y socialización que constituyen sus pasiones principales dependen de la estructura social en la cual él vive. En este concepto se interpreta al hombre como un ser caracterizado por sus tendencias pasionales hacia los objetos -hombres y naturaleza- y por su necesidad de relacionarse con el mundo.

El concepto de carácter social ofrece respuesta a importantes problemas que la teoría marxista no analizó a fondo.

1) ¿Cuál es la causa por la cual una sociedad logra asegurarse la lealtad de la mayoría de sus miembros, aunque estos sufran bajo el sistema y aunque su razón les diga que la lealtad a ella los perjudica? ¿Por qué su interés real como seres humanos no triunfó sobre sus intereses ficticios engendrados por todo tipo de influencias y lavados de cerebro ideológicos? ¿Por qué su conciencia de su situación de clase y de las ventajas del socialismo no fue tan eficaz como lo supuso Marx? La respuesta a este interrogante reside en el fenómeno del carácter social. Cuando una sociedad ha logrado moldear la estructura de carácter del hombre común de modo tal que le guste hacer lo que debe hacer, este se siente satisfecho con las condiciones que le impone la sociedad. Tal como dijo en una oportunidad uno de los personajes de Ibsen: "Puede hacer todo lo que quiere porque solo quiere lo que puede hacer". Es innecesario aclarar que un carácter social que, por ejemplo, está satisfecho con la sumisión, es un carácter mutilado. Pero mutilado o no, cumple los requisitos de una sociedad que necesita de hombres sumisos para funcionar adecuadamente.

2) El concepto de carácter social también sirve para explicar el nexo entre la base material de una sociedad y la "superestructura ideológica". A menudo se ha interpretado a Marx como si este hubiera dicho que al superestructura ideológica no era nada más que el reflejo de la base económica. Esta interpretación no es correcta; pero lo cierto es que la teoría de Marx no explicó suficientemente la naturaleza de la relación entre base y superestructura. Una teoría psicológica dinámica puede demostrar que la sociedad produce el carácter social, y que el carácter social tiende a producir ideas e ideologías que se adaptan a él y que lo nutren, y a aferrarse a ellas. Sin embargo, no es solo la base económica la que crea un determinado carácter social que, a su vez, crea ciertas ideas. Las ideas, una vez creadas, también influyen sobre el carácter social, e inmediatamente, sobre la estructura socioeconómica. Lo que destaco aquí es que el carácter social es el intermediario entre la estructura socioeconómica  y las ideas y los ideales que prevalecen en una sociedad. Es el intermediario en ambas direcciones: desde la base económica hacia las ideas y desde las ideas hacia la base económica.

3) El concepto de carácter social puede explicar cómo una sociedad utiliza la energía humana, lo mismo que cualquier otra materia prima, para sus necesidades y sus fines. El hombre, en verdad, es una de las fuerzas naturales más maleables; se lo puede utilizar prácticamente para cualquier fin; se lo puede hacer odiar o cooperar, someterse o erguirse, disfrutar con el sufrimiento o con la felicidad.

4)  En tanto que todo lo dicho es cierto, también es cierto que el hombre solo puede resolver el problema de su existencia con el pleno despliegue de sus poderes humanos. Cuanto más mutila una sociedad al hombre, tanto más se deteriora a este, aunque conscientemente esté satisfecho con su suerte. Pero inconscientemente está disconforme, y esta misma disconformidad es el elemento que lo impulsa eventualmente a cambiar las formas sociales que lo mutilan. Si no lo logra, su tipo particular de sociedad patógena se extinguirá. El cambio y las revoluciones sociales no emanan solo de nuevas fuerzas productivas que entran en conflicto con formas antiguas de organización social, sino también del choque entre condiciones sociales inhumanas y las inalterables necesidades del hombre. Se puede hacer casi cualquier cosa a un hombre, pero solo casi. La historia de la lucha del hombre por la libertad es la expresión más reveladora de este principio.

5) El concepto de carácter social no es solo un elemento teórico que se presta para la especulación de tipo general, sino que es también útil e importante para los estudios empíricos que se proponen descubrir cuál es la incidencia de diversos tipos de "carácter social" en una sociedad o en una clase social dada. Suponiendo que se defina el "carácter campersino" como individualista, ahorrativo, obstinado, poco proclive a la cooperación, con escaso sentido del tiempo y la puntualidad, este síndrome de rasgos no constiuye de manera alguna una suma de rasgos diversos, sino una estructura cargada de energía. Si se intentara cambiarla, esta estructura se resistiría vigorosamente, ya sea recurriendo a la violencia o al obstruccionismo silencioso, y ni siquiera las ventajas económicas darían resultado fácilmente. El síndrome debe su existencia a la norma común de producción que ha caracterizado la vida campesina durante miles de años. Lo mismo se aplica a una clase media en decadencia, ya se trate de aquella que llevó a Hitler al poder, o de los blancos pobres del Sur de los Estados Unidos. La falta de toda forma de estímulo cultural positivo; el resentimiento contra su situación particular, que es la de los postergados por los movimientos evolutivos de su sociedad; el odio contra aquellos que destruyeron las imágenes que en otra época los llenaron de orgullo, crearon un síndrome del carácter que está integrado por el amor a la muerte (necrofilia), la intensa y maligna fijación en la sangre y el suelo, y un violento narcisismo de grupo (que se expresa en un nacionalismo y un racismo vigoroso)...

6) La aplicación más importante del concepto de carácter social consiste en distinguir el carácter social futuro de una sociedad socialista, tal como la imaginó Marx, del carácter social de capitalismo del siglo XIX, con su deseo primordial de poseer propiedad y riqueza, y del carácter social del siglo XX (capitalista o comunista), que se impone cada vez más en las sociedades muy industrializadas: el carácter del homo consumens.
El homo consumens es el hombre cuyo objetivo fundamental no es principalmente poseer cosas, sino consumir cada vez más, compensando así su vacuidad, pasividad, soledad y ansiedad interiores. En una sociedad caracterizada por empresas gigantescas, y por desmesuradas burocracias industriales, gubernamentales y sindicales, el individuo, que no tiene el control sobre las circunstancias de su trabajo, se siente impotente, solo, aburrido y angustiado. Al mismo tiempo, la necesidad de lucro de las grandes industrias de consumo recurre a la publicidad y lo transforma en un hombre voraz, un lactante a perpetuidad que desea consumir más y más, y para el que todo se convierte en artículos de consumo: los cigarrillos, las bebidas, el sexo, el cine, la televisión, los viajes, e incluso la educación, los libros y las conferencias.

Erich Fromm: "Sobre la Desobediencia". Paidós. 2011, Barcelona. Pp.: 28-33





EN TU ANGOSTO SILBIDO ESTÁ TU QUID: MIGUEL HERNÁNDEZ
 
En tu angosto silbido está tu quid,
y, cohete, te elevas o abates;
de la arena, del sol con más quilates,
lógica consecuencia de la vid.
Por mi dicha, a mi madre, con tu ardid,
en humanos hiciste entrar combates,
Dame, aunque se horroricen los gitanos,
veneno activo el más, de los manzanos.
 
 
http://youtu.be/54XztbNJ87g Enya -Fairytale-

jueves, 10 de marzo de 2011

Miguel Hernández interpretado por Serrat

"...Tu boca se me marcha de mi boca
y regresa con varios besos muertos..."




Hijo de la luz y de la sombra...




( Hijo de la sombra )



Eres la noche, esposa: la noche en el instante

mayor de su potencia lunar y femenina.

Eres la medianoche: la sombra culminante

donde culmina el sueño, donde el amor culmina.



Forjado por el día, mi corazón que quema

lleva su gran pisada del sol adonde quieres,

con un sólido impulso, con una luz suprema,

cumbre de las montañas y los atardeceres.



Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje

su avaricioso anhelo de imán y poderío.

Un astral sentimiento febril me sobrecoge,

incendia mi osamenta con un escalofrío.



El aire de la noche desordena tus pechos,

y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.

Como una tempestad de enloquecidos lechos,

eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.



La noche se ha encendido como una sorda hoguera

de llamas minerales y oscuras embestidas.

Y alrededor la sombra late como si fuera

las almas de los pozos y el vino difundidas.



Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,

la visible ceguera puesta sobre quien ama;

ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,

ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.



La sombra pide, exige seres que se entrelacen,

besos que la constelen de relámpagos largos,

bocas embravecidas, batidas, que atenacen,

arrullos que hagan música de sus mudos letargos.



Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,

tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.

Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,

con todo el firmamento, la tierra estremecida.



El hijo está en la sombra que acumula luceros,

amor, tuétano, luna, claras oscuridades.

Brota de sus perezas y de sus agujeros,

y de sus solitarias y apagadas ciudades.



El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,

y a su origen infunden los astros una siembra,

un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,

que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.



Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,

tendiendo está la sombra su constelada umbría,

volcando las parejas y haciéndolas nupciales.

Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.



II



( Hijo de la luz )



Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,

recibes entornadas las horas de tu frente.

Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra

tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.



Centro de claridades, la gran hora te espera

en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:

te espero yo, inclinado como el trigo a la era,

colocando en el centro de la luz nuestra casa.



La noche desprendida de los pozos oscuros,

se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.

Y tú te abres al parto luminoso, entre muros

que se rasgan contigo como pétreas matrices.



La gran hora del parto, la más rotunda hora:

estallan los relojes sintiendo tu alarido,

se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,

y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.



El hijo fue primero sombra y ropa cosida

por tu corazón hondo desde tus hondas manos.

Con sombras y con ropas anticipó su vida,

con sombras y con ropas de gérmenes humanos.



Las sombras y las ropas sin población, desiertas,

se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,

que en nuestra casa pone de par en par las puertas,

Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.



¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!

Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.

Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.

Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.



Hijo del alba eres, hijo del mediodía.

Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,

mientras tu madre y yo vamos a la agonía,

dormidos y despiertos con el amor a cuestas.



Hablo, y el corazón me sale en el aliento.

Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.

Con espliego y resinas perfumo tu aposento.

Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.



III



( Hijo de la luz y la sombra )



Tejidos en el alba, grabados, dos panales

no pueden detener la miel en los pezones.

Tus pechos en el alba: maternos manantiales,

luchan y se atropellan con blancas efusiones.



Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,

hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.

Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,

tú toda una colmena de leche con espuma.



Es como si tu sangre fuera dulzura toda,

laboriosas abejas filtradas por tus poros.

Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda

junto a ti, recorrida por caudales sonoros.



Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.

Tu caudaloso vientre será mi sepultura.

Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,

verían que grabada llevo allí tu figura.



Para siempre fundidos en el hijo quedamos:

fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:

en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,

en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.



Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,

laten junto a los vivos de una manera terca.

Viene a ocupar el hijo los campos y la casa

que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.



Haremos de este hijo generador sustento,

y hará de nuestra carne materia decisiva

donde asienten su alma, las manos y el aliento,

las hélices circulen, la agricultura viva.



Él hará que esta vida no caiga derribada,

pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,

que de nuestras dos bocas hará una sola espada

y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.



No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia

y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.

Porque la especie humana me han dado por herencia,

la familia del hijo será la especie humana.



Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,

seguiremos besándonos en el hijo profundo.

Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,

se besan los primeros pobladores del mundo.

sábado, 12 de febrero de 2011

Poemas; Pablo Milanés, Miguel Hernández, Violeta Parra, Labordeta

La vida no vale nada - Pablo Milanés


La vida no vale nada

si no es para perecer

porque otros puedan tener

lo que uno disfruta y ama.



La vida no vale nada

si yo me quedo sentado

después que he visto y soñado

que en todas partes me llaman.



La vida no vale nada

cuando otros se están matando

y yo sigo aquí cantando

cual si no pasara nada.



La vida no vale nada

si escucho un grito mortal

y no es capaz de tocar

mi corazón que se apaga.



La vida no vale nada

si ignoro que el asesino

cogió por otro camino

y prepara otra celada. La vida no vale nada

si se sorprende a otro hermano

cuando supe de antemano

lo que se le preparaba.

La vida no vale nada

si cuatro caen por minuto

y al final por el abuso

se decide la jornada.



La vida no vale nada

si tengo que posponer

otro minuto de ser

y morirme en una cama.



La vida no vale nada

si en fin lo que me rodea

no puedo cambiar cual fuera

lo que tengo y que me ampara.



Y por eso para mí

la vida no vale nada.






CANTO A LA LIBERTAD - José Antonio Labordeta







Habrá un día

en que todos

al levantar la vista,

veremos una tierra

que ponga libertad.



Hermano, aquí mi mano,

será tuya mi frente,

y tu gesto de siempre

caerá sin levantar

huracanes de miedo

ante la libertad.



Haremos el camino

en un mismo trazado,

uniendo nuestros hombros

para así levantar

a aquellos que cayeron

gritando libertad.



Habrá un día

en que todos

al levantar la vista,

veremos una tierra

que ponga libertad.



Sonarán las campanas

desde los campanarios,

y los campos desiertos

volverán a granar

unas espigas altas

dispuestas para el pan.

Para un pan que en los siglos

nunca fue repartido

entre todos aquellos

que hicieron lo posible

por empujar la historia

hacia la libertad.

Habrá un día

en que todos

al levantar la vista,

veremos una tierra

que ponga libertad.



También será posible

que esa hermosa mañana

ni tú, ni yo, ni el otro

la lleguemos a ver;

pero habrá que forzarla

para que pueda ser.



Que sea como un viento

que arranque los matojos

surgiendo la verdad,

y limpie los caminos

de siglos de destrozos

contra la libertad.



Habrá un día

en que todos

al levantar la vista,

veremos una tierra

que ponga libertad.





Vientos del pueblo - Miguel Hernández







Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón

y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,

impotentemente mansa,

delante de los castigos:

los leones la levantán

y al mismo tiempo castigan

con su clamarosa zarpa.



No soy de un pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones,

desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.



Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España.



¿Quién habló de echar un yugo

sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán

jamás ni yugos ni trabas,

ni quién al rayo detuvo

prisionero en una jaula?



Asturianos de braveza,

vascos de piedra blindada,

valencianos de alegría

y castellanos de alma,

labrados como la tierra

y airoso como las alas;

andaluces de relámpagos,

nacidos entre guitarras

y forjados en los yunques

torrenciales de las lágrimas;

extremeños de centeno,

gallegos de lluvia y calma,

catalanes de firmeza,

aragoneses de casta,

murcianos de dinamita

frutalmente propagada,

leoneses, navarros, dueños

del hambre, el sudor y el hacha,

reyes de la minería,

señores de la labranza,

hombres que entre las raíces,

como raíces gallardas,

vais de la vida a la muerte,

vais de la nada a la nada:

yugos os quieren poner

gentes de la hierba mala,

yugos que habeís de dejar

rotos sobre sus espaldas.

Crepúsculo de los bueyes

está despuntando el alba.



Los bueyes mueren vestidos

de humildad y olor de cuadra:

las águilas, los leones

y los toros de arrogancia,

y detrás de ellos, el cielo

ni se enturbia ni se acaba.

La agonía de los bueyes

tiene pequeña la cara,

la del animal varón

toda la creación agranda.



Si me muero, que me muera

con la cabeza muy alta.

Muerto y veinte veces muerto,

la boca contra la grama,

tendré apretado los dientes

y decidida la barba.



Cantando espero a la muerte

que hay ruiseñores que cantan

encima de los fusiles

y en medio de las batallas.



GRACIAS A LA VIDA. Violeta Parra

Gracias a la vida, que me ha dado tanto,


Me di dos luceros que cuando los abro

Perfecto distingo lo negro del blanco,

Y en alto cielo su fondo estrellado

Y en las multitudes al hombre que yo amo.



Gracias a la vida, que me ha dado tanto,

Me ha dado el cielo que en todo su ancho

Graba noche y día grillos y canarios,

Martillos, turbinas, ladridos, chubascos

y la voz tan tiene de mi bien amado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto,

Me ha dado el sonido y el abecedario

Con las palabras que pienso y declaro,

Madre, amigo, hermano y luz alumbrando

La vida del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto,

Me ha dado la marcha de mis pis cansados,

Con ellos anduve ciudades y charcos,

Playa y desiertos, montanas y llanos

Y la casa tuya, tu calle y tu patio.



Gracias a la vida, que me ha dado tanto,

Me di el corazón que agita su mano

Cuando miro el fruto del cerebro humano,

Cando miro el bueno tan lejos del malo,

Cuando miro el fondo de tus ojos claros.



Gracias a la vida, que me ha dado tanto,

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,

Así yo distingo dicha de quebranto,

Los dos materiales que forman mi canto

Y el canto de todos que es mi propio canto.



Gracias a la vida, que me ha dado tanto

miércoles, 26 de enero de 2011

Exposición en el Paraninfo. Serrat y Miguel Hernández.

EXPOSICIÓN


«La salud es como la libertad, hay que conservarla y pelear por ella»

REBECA CARTAGENA 26/01/2011

El 'noi del Poble Sec' ha impulsado una gran exposición inspirada por el poeta Miguel Hernández que hoy inaugurará en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza.


El cantautor Joan Manuel Serrat, fotografiado ayer en el Gran Hotel de Zaragoza.ESTHER CASAS



¿Por qué canta?

(Piensa) ¿Ahora? Para espantar a los demonios. Dice el refrán que quien canta su mal espanta. Se conjuran los demonios, los íncubos, y uno al cantar echa p'afuera todo el miedo que lo corroe. Además, puede entablar una comunión con los demás, no hay que perder de vista que en su origen cantar es un acto coral, algo ritual. Cuando era joven, pequeño, los albañiles cantaban en los andamios, las mujeres cantaban haciendo la cama o cocinando, se cantaba en el campo... Hoy han dejado la responsabilidad a los profesionales, y lo que cantan son réplicas, antes eran originales.

Ha puesto música a muchos poetas, entre ellos Machado, Benedetti, Lorca, Alberti... ¿Por qué ha vuelto a Miguel Hernández?

Empecé a escribir una canción con motivo del centenario de Miguel Hernández, para refrescar las de lo que fue mi primer trabajo sobre él. Pero me engolosiné, empecé a escribir y escribir... y cuando me di cuenta había mucho material. Me gustó y pensé hacer un trabajo que pudiera constituir un espectáculo de canciones de Miguel Hernández en el que desgranar su vida y su obra: eso es 'Hijo de la luz y de la sombra'. Ha sido una experiencia conmovedora llevarlo por el mundo y acercarlo a la gente.

¿Se le han saltado las lágrimas cantando alguno de sus poemas?

Soy llorón, pero no recuerdo que en el escenario me haya ocurrido.

La exposición que hoy se inaugura ¿sería el colofón de esa gira?

¡Vete a saber dónde estará el colofón! El trabajo que ha hecho Ana Marquesán ha sido extraordinario, es fantástico con qué rotundidad y poca presunción se transmite la obra del poeta y lo que los demás hemos hecho alrededor de ella.

Que haya cuajado en Zaragoza, ¿tiene que ver con su vinculación con Aragón a través de su madre?

Ha tenido que ver con mis amigos aragoneses, no tanto con mis orígenes. Los amigos se crean a través de historias compartidas y recuerdos compartidos. Que sea en Zaragoza me satisface mucho y es una excusa fabulosa para venir.

Usted pasó parte de su infancia en Belchite. Ahora que es abuelo, ¿ha visitado el pueblo con sus nietas?

No, mis nietas no conocen Belchite. Que sea abuelo es cosa de mi hijo, una consecuencia de la naturaleza. Me alegra porque son seres humanos sanos y cariñosos.

Ver esa descendencia, ¿ha tenido que ver con la elección de 'Hijo de la luz y de la sombra'?

Lo elegí porque a mi entender es el poema que resume el universo hernandiano. La canción es solo un resumen, muy elaborado, sobre todo del concepto esposa-hijo. Con todos los versos se podrían haber hecho muchas historias, un poema sinfónico...

En sus canciones ha hablado de la guerra, la inmigración, la pena de muerte, la explotación infantil, el racismo... ¿Qué le preocupa de la sociedad española actual?

Nada es excluyente. Tendríamos que afrontar los problemas sin esperar a que nadie nos los resuelva, sin esperar que aparezca algún milagro, un hada o un salvador de la patria. Lo que no resolvamos nosotros no lo resolverá nadie.

En 1968 no fue a Eurovisión por su empeño en cantar en catalán. ¿Cómo ve ahora el nacionalismo?

Aquello era un acto reivindicativo en una cultura con un idioma oprimido y sometido al ostracismo, yo traté de poner sobre la mesa lo que estaba debajo de la alfombra. Hoy en día, afortunadamente, las circustancias no son esas, son otras, con otros problemas y otras cosas que discutir.

Ha tenido varios sustos de salud, ¿cómo se encuentra ahora?

La salud es como la libertad, hay que conservarla y pelear por ella. Para mí, trabajar es una manera de pelear. Esta vida es como ir en bici, hay que darle a los pedales para no caerse.

Le dieron el I Premio Nacional de las Músicas Actuales, ha recibido multitud de homenajes... ¿Qué lo ha emocionado más?

¿Con qué me quedo de todo lo que la vida me regala? Cada cosa con la que me quedaría estaría huérfana si renuncio a las otras, son como las patas de un taburete, las necesito todas. Un mundo cercano, afectivo y compartido, porque si no tengo con quién compartirlas, ¿para qué quiero las cosas?

“Era un alma libre que miraba con clara mirada a los hombres”. Vicente Aleixandre