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Paz y Ciencia
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viernes, 6 de septiembre de 2013

El Abandono de la Competencia

En razón de su carácter destructivo, el afán de competencia produce suma angustia en los neuróticos, haciéndoles abandonar así toda actividad que entrañe el peligro de tal competencia.

Fácil es comprender que una de sus fuentes residirá en el miedo al desquite como réplica a la inescrupulosa prosecución de las ambiciones. Quien pase por sobre los demás, humillándolos y tratando de aplastarlos apenas logran éxito o buscan tenerlo, es inevitable que tema que aquéllos deseen con no menor intensidad derrotarlo a su vez. Pero aunque domina a todo el que triunfe a expensas de otros, difícilmente podrá considerarse este temor a la venganza como única causa de la exaltada angustia del neurótico y de su consecuente inhibición ante los actos de competencia.

La experiencia indica que, por sí solo, el miedo a la represalia no lleva necesariamente a inhibiciones. Al contrario, puede conducir a una fría consideración de la envidia, la rivalidad o la maldad imaginarias o reales de los demás, o conducir al intento de aumentar el poderío a fin de escudarse contra toda posible derrota.

Karen Horney: "La personalidad neurótica de nuestro tiempo". Paidós.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Actitud como objetivo

El objeto ültimo del análisis no es adquirir conocimiento o mayor comprensión, sino aplicar esta comprensión a fin de modificar las actitudes; mas, aunque reconoce que un cambio redundaría en su personal beneficio, el neurótico de este tipo abomina la perspectiva de enmendarse, pues para él significaría una concesión fatal. Tal incapacidad de ceder ante el prójimo influye asimismo sobre las relaciones amorosas. El amor siempre implica una entrega, es decir, ceder ante la persona amada, así como a los propios sentimientos.

Karen Horney: "La personalidad neurótica de nuestro tiempo".

Dominación

El neurótico deseará subyugar a los otros tanto como a sí mismo. Nada ha de ocurrir que él no haya iniciado o aprobado. Este afán de dominación puede adoptar la forma atenuada de otorgarle conscientemente al prójimo su plena libertad, pero insistiendo en saber cuánto hace y enojándose si se le oculta algo. [...] Pero si una persona reprime tan completamente su deseo de dominación, acaso se sienta deprimida, o sufra intenso dolor de cabeza o trastornos gástricos cada vez que el prójimo arregle una cita con otros amigos o se atrase de forma inesperada. Desconociendo la causa de sus perturbaciones, puede atribuirlas a las condiciones atmosféricas, a una mala comida o a otros motivos sin importancia.

Afán de poderío, fama y posesión

La búsqueda de afecto es uno de los medios frecuentemente aplicados en nuestra cultura para asegurarse contra la angustia. Otro recurso es el afán de poderío, fama y posesión.

Quizá convenga explicar por qué consideramos el poderío, la fama y la posesión como aspectos de un mismo problema; pues, entrando en detalles, no cabe duda que representa una gran diferencia para la persona el que su tendencia prevaleciente sea la de uno u otros fines. Cuál de ellis predomina en los esfuerzos del neurótico por recuperar su seguridad, eso depende tanto de circunstancias exteriores cuanto de diferencias en las dotes individuales y en la estructura psíquica. Si los abordamos como una unidad es porque hay algo que les distingue de la necesidad de afecto.
Conquistar cariño significa obtener seguridad mediante un contacto más estrecho con los otros, mientras que el anhelo de poderío, fama y posesión implica el fortalecimiento a través de cierta pérdida de contacto y de cierto reaseguramiento de la propia posición.

Karen Horney: "La personalidad neurótica de nuestro tiempo".

Freud a través de Karen Horney

Gracias al ingenioso método de la asociación libre, creado por Freud, es factible observar con exactitud, en el curso del análisis, el vínculo entre la angustia y la apetencia de afecto, prestando atención a las fluctuaciones de ésta en el paciente. Después de cierto período de labor constructiva durante el cual el enfermo coopera con el analista, es posible que de súbito se produzca un cambio en su conducta, empezando a exigirle más dedicación, o deseando con fervor su amistad, admirándolo ciegamente, tornándose celoso en demasía, afanoso y desgraciado de ser "sólo un paciente". Al mismo tiempo, crece la angustia, lo que se expresa en los sueños, en la nerviosidad o en síntomas típicos como la diarrea o la frecuente necesidad de orinar. El enfermo no reconoce que está angustiado o que la mayor fijación al analista obedece a su angustia.
Karen Horney: "La personalidad neurótica de nuestro tiempo". Paidós. 2010. Barcelona.

jueves, 29 de agosto de 2013

Conseguir Afecto

Un modo de conseguir afecto es apelar a la piedad. El neurótico exhibe sus sufrimientos y su desvalidez ante los demás, ajustándose al lema: Debéis amarme, pues sufro y estoy indefenso. El sufrimiento le sirve a la vez para justificar su derecho de exigirlo todo de los otros.
Un paciente puede pretender ser el más grave de nuestros pacientes, y, por tanto, merece la mayor atención del analista, llegando incluso a despreciar a otros que parecen gozar de mejor salud; en cambio, odia a quienes aplican con más éxito idéntica artimaña.
El llamado a la piedad esconde, de forma latente, menor o mayor hostilidad.
Sólo recurrirá a la conmiseración quien esté persuadido de su ineptitud para obtener cariño en otra forma; esta convicción es susceptible de ser racionalizada bajo la forma de escepticismo general frente al amor, o manifestarse como creencia de que en las circunstancias dadas no podrá conseguir afecto de otra manera.

jueves, 22 de agosto de 2013

Amor y desamor

También el amor es una manifestación que llevan a reprimir la hostilidad. Escuchamos a padres decir que darían por su hijo hasta la última gota de sangre.
Particularmente, si se lo intimida en otras facetas el odio es reprimido porque un niño no puede sentir otra cosa que amor hacia sus papás.
En temor de demostrar su rebeldía, se inhibe con docilidad. Esto es, tal y como dice Karen Horney: tengo que reprimir mi hostilidad por miedo a perder tu amor.

Angustia y hostilidad

Una angustia puede obedecer enteramente a la situación actual del conflicto. En cambio, si nos encontramos con una situación causante de angustia en una neurosis del carácter, hemos de tomar siempre en consideración estados angustiosos preexistentes, a fin de poder explicar por qué en ese caso particular surgió cierta hostilidad reprimida...
Para comprender cómo se inició todo este proceso, nos veremos forzados a retroceder hasta la infancia.
Karen Horney; "La personalidad neurótlca de nuestro tiempo"