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Paz y Ciencia
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viernes, 15 de octubre de 2021

Ego Vs Esencia

 



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: (+34) 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                  Instagram: @psicoletrazaragoza


Curioso tema este del ego, que todos sabemos lo que es y aún así nos cuesta definirlo de forma concreta al ser algo que habita en nuestra mente. Ego, que significa “yo” es un concepto que viene siendo indagado desde hace muchísimos años. Sobre el «yo» se viene reflexionando desde que apareció la filosofía como tal, pero estoy seguro que incluso muchísimo antes ya se pensaba sobre el “yo”. En todo caso, una treintena de almas aportamos nuestro granito de arena al respecto.

Por una parte, existe un ego psicológico que entiende el yo como una substancia, como sujeto, como una instancia psíquica que habita en el cerebro, en el cuerpo. Es un yo que siente, un yo empírico.

Y, por otra, que es la que más nos interesaba, existe un yo filosófico, que trasciende el psicológico llegando hasta el alma. Y en este sentido, fue como comenzamos el café filosófico. Uno de los asistentes nos explicó muy bien como su alma le había dicho por la mañana que asistiera al café y que su ego le decía que no, que no tenía mucho que aportar. Así, podríamos decir que el ego filosófico  es el alma, la conciencia.

También podría ser en apariencia el yo que piensa, pero al pensar ya nos estamos dejando influenciar por el ego, pues este se introduce en el pensamiento. Y ahí aparece el ego de la filosofía oriental, que es muy afín al ego con el que trabajamos desde la filosofía práctica. En este sentido, el ego es el yo aparente, no el auténtico, y es el que nos engaña, pues nos genera una idea de nosotros mismos. Nos identificamos con esta idea y creemos que somos de una determinada manera.

Por tanto, este ego o yo aparente y superficial, contamina nuestra percepción de la realidad. Por eso, hay personas con egos muy elevados, que todos conocemos, y personas con egos muy bajos, que también todos conocemos. Personas prepotentes y narcisistas, y personas con baja autoestima. Ambas reclaman la atención constantemente. Unas con exaltación de su persona, otras con victimismo.

Además, se dijo que el ego es soberbia, arrogancia, que menosprecia a los demás, que nos hace sentirnos vacíos, que nos juzga, que juzga a los demás, que nos machaca, nos autodestruye, es inconformista, siempre quiere más, es impulsivo, alimenta los miedos, la apariencia o hace que nos mostremos de diferentes formas representando diferentes papeles, por ejemplo.

También se dijo, muy acertadamente en mi opinión, que el ego cree que sabe y, por tanto, pensamos que sabemos más que los demás. Se aludió al “solo sé que no sé nada” de Sócrates para ver qué era lo contrario del ego o yo superficial.

El ego, pues, no puede definirnos por lo que hacemos, tenemos, mostramos, decimos, damos, etcétera, sino que solo nos puede definir nuestro yo auténtico. ¿Y cómo llegar hasta él trascendiendo el ego, que no eliminándolo? Pues también partiendo de Sócrates y su gnothi seauton o conócete a ti mismo.

A partir de aquí, el yo auténtico lo des-cubriremos, porque está cubierto por el yo superficial o ego, cuando profundicemos en nosotros mismos, cuando atravesemos la apariencia. Siempre que la APARIENCIA o el TENER aparezcan, entonces hemos de ser conscientes que estamos permitiendo que nuestro ego tenga protagonismo.

El yo auténtico tiene que ver con nuestro SER. No juzga ni a uno mismo, ni a los demás. El yo auténtico tranquiliza nuestra vida, la da solidez, nos muestra nuestra esencia. El yo auténtico es nuestro ser, que es, pues, previo a lo que tenemos, hacemos o decimos, por ejemplo. Es el que nos hace disfrutar de sentimientos puros, sin valoraciones. Un sentimiento puro no nos engaña, por tanto, cuando aparece, se muestra nuestro yo auténtico.

Mientras que el ego nos incita a autoengañarnos, el yo auténtico nos provoca tener conciencia de uno mismo. Mientras que el ego hace que nos comparemos con los demás, el yo auténtico nos hace peculiares. Mientras que el ego o yo superficial nos dice que seamos coherentes con la idea que tenemos de nosotros mismos, el yo auténtico nos dice que seamos coherentes con lo que sentimos.

También se dijo que el ego hace que nos comparemos con otros. Esto puede provocar que si tengo un ego elevado imite a otros porque no me acepto a mí mismo tal y como soy, algo que con una vida basada en mi yo auténtico no ocurriría

sábado, 29 de mayo de 2021

Vocabulario Esencial Winnicott

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo, Psicoterapeuta, Psicoanalista. Zaragoza. Presencial: Gran Vía 32 Y Online.          Teléfono:(+34) 653 379 269 rcordobasanz@gmail.com Website: www.rcordobasanz.es. Instagram:@psicoletrazaragoza


DONALD WINNICOTT: VOCABULARIO ESENCIAL

Donald Woods Winnicott (1896-1971) es una de las figuras centrales del Psicoanálisis tras la labor pionera de Sigmund Freud. De formación médica, se especializa en Pediatría y Psicoanálisis, tareas que ejerce simultáneamente a lo largo de toda su trayectoria, llegando a convertirse en uno de los referentes principales del Psicoanálisis y la Psiquiatría infantil de su época. Durante dos periodos (entre 1956-59 y 1965-68) es presidente de la Sociedad Psicoanalítica Británica; y miembro del grupo intermedio. Básicamente, es el psicoanalista que pone en valor la influencia ambiental (materna) en el desarrollo emocional temprano del bebé. Su tesis: «El bebé no existe, lo que existe es la pareja de crianza».

Sus intereses teórico-clínicos abarcan: a los pacientes borderline, esquizoides y psicóticos, la clínica infantil, la problemática adolescente, la tendencia antisocial y los trastornos psicosomáticos. Entre sus conceptos principales se encuentran: los objetos y fenómenos transicionales, la madre suficientemente buena, la capacidad para estar a solas, la capacidad para preocuparse por el otro o concern, la preocupación maternal primaria, el gesto espontáneo, elverdadero y el falso self, el uso de un objeto… Además, desarrolla las modalidades de la consulta terapéutica y del psicoanálisis a demanda, y crea el juegodel garabato o squiggle. Su labor clínica se centra en la capacidad de jugar como indicador de salud, donde destaca la riqueza psíquica. En su tarea privilegia el sostén del paciente sobre la interpretación. Y considera que el tratamiento se da en la superposición de dos zonas de juego: la del paciente y la del terapeuta. En una zona intermedia o tercera zona, la del espacio transicional, en la que de dos personas juegan juntas, «tratando de transformar en terreno de juego el peor de los desiertos».

Winnicott es un autor que hace de la paradoja, el jugar, la creatividad y el espacio transicional el hábitat de su teoría. Entre sus libros destacan: El proceso de maduración en el niño, Escritos de pediatría y psicoanálisis, La familia y el desarrollo del individuo y Realidad y juego. Su dedicación al conocimiento de la vida infantil y adulta le convierte por derecho propio en un estudioso de la naturaleza humana. Su lema es: «En verdad que somos pobres si solo estamos cuerdos».

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Título

Donald Winnicott: vocabulario esencial.

 

Editorial

Mira editores, Zaragoza.
940 páginas. 24 x 17 cm. Tapa dura. Estuche.

 

Año de publicación

2011

miércoles, 13 de enero de 2021

Winnicott: Falso Self

 


Rodrigo Córdoba Sanz Psicólogo Clínico Zaragoza. Gran Vía 32, 3° Izquierda.                  rcordobasanz@gmail.com Tfno : 653 379 269.  Página Web: www.rcordobasanz.es.            Instagram: @psicoletrazaragoza

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un interesante enfoque acerca de la personalidad. Por su formación como pediatra centró sus reflexiones en los niños. Particularmente, en la relación entre la madre y el bebé lactante y las consecuencias que de esto se desprenden.

Trabajó junto con la famosa psicoanalista Melanie Klein, incluso en el tratamiento de uno de sus propios hijos. También fue presidente de la Sociedad Psicoanalítica Británica y un pensador muy célebre del Siglo XX.

“En el juego, y solo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre su persona solo cuando se muestra creador" Winnicott

Una de sus aportaciones más interesantes es la del falso self (sí mismo) o falso yo. También sus conceptos de “madre suficientemente buena” y “madre banalmente dedicada”. De igual modo, su concepto de “objeto transicional” ha sido adoptado por muchas escuelas de psicología.

La relación entre la madre y el bebé, según Winnicott

En consonancia con otros psicoanalistas, Winnicott plantea que durante el primer año de vida la madre y el hijo constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre. Los dos conforman una unidad psíquica indivisible.

Dice Winnicott que la madre es el primer entorno con el que cuenta un ser humano. La base total de su posterior desarrollo. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. El mundo es prácticamente un sinónimo de la madre.

Aparece entonces el concepto de “madre suficientemente buena”. Esta es la que provee los cuidados necesarios al bebé, espontanea y sinceramente. Está dispuesta a ser esa base y ese entorno que necesita el niño. Sin ser perfecta, no se excede en los cuidados, ni tampoco desatiende al bebé. Esta madre da origen a un self verdadero, o yo verdadero.

Entre tanto, la “madre banalmente dedicada” es aquella que desarrolla un excesivo apego o sobreprotección sobre su hijo. También la que no es capaz de responder a las manifestaciones espontáneas del niño. Ella da lugar a lo que Winnicott llama falso self o “yo falso”.

Winnicott y el falso yo

La madre es como un espejo para el niño. El pequeño se ve a sí mismo como ella lo mira. Aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, el bebé se va separando de su madre y ella debe adaptarse a ello. El niño tiene gestos espontáneos que forman parte de su individuación. Si la madre los acoge, él experimenta el sentimiento de ser real. Si no lo hace, se forja un sentimiento de irrealidad.

Cuando fracasa esa interacción entre la madre y su bebé se produce lo que Winnicott llama “corte de través de la continuidad existencial”. Esto, dicho en otras palabras, significa una interrupción radical del desarrollo espontáneo del bebé. Esto es lo que da origen al falso self o falso yo.

Señala Winnicott que en estas circunstancias, el bebé se convierte en “la madre de sí mismo”. Esto quiere decir que comienza a ocultar su propio yo para protegerse. Aprende a mostrar solo lo que, por decirlo así, su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es realmente.


Los efectos del falso self

Hay diversos niveles de falseamiento en el yo. Según Winnicott, en el nivel más básico están quienes adoptan una actitud cortés y plenamente adaptada a las normas y mandatos. En el otro extremo está la esquizofrenia, una condición mental en la cual la persona está disociada, hasta el punto en que virtualmente desaparece su yo real.

Para Winnicott, en todas las graves patologías mentales predomina un falso yo. En este caso, la persona emplea todos los recursos de los que dispone para estructurar ese falso yo y mantenerlo. La finalidad de esto es lograr enfrentar un mundo que percibe como imprevisible o poco confiable.

Indica Winnicott que buena parte de los esfuerzos de una persona con falso yo muy fuerte se orientan a la intelectualización de la realidad. Esto es, a convertir la realidad en un objeto de la razón, pero no de las emociones, los afectos o los actos creativos. Cuando tal intelectualización logra tener éxito, el individuo es percibido como normal. Sin embargo, este no experimenta lo que vive como algo suyo, sino como algo ajeno.

No logra sentirse feliz por sus triunfos, ni sentirse valorado aunque sí lo sea. Para él, es su falso yo quien lo ha logrado o quien está siendo valorado. Con esto, marca una ruptura consigo mismo y con el mundo. Su verdadero yo queda confinado, fantaseando y experimentando un malestar que nunca llega a comprender por sí solo.

¿Existe realmente un Yo?

A la teoría de Winnicott se le podría añadir un interesante debate sobre la existencia real del “yo”. Para poder existir un “falso yo” primero debe existir un “yo”. Desde la Psicología Budista se puede entablar una conversación muy interesante con el “falso yo” de Winnicott. En esencia, la Psicología Budista afirma que nada existe como creemos que existe. Esto se corresponde con el concepto de Vacuidad.

Solemos entender al “yo” como una entidad estática e inmutable con el paso del tiempo. Nos identificamos y aferramos al yo por temor a la pérdida de identidad. Sin embargo, todo cambia, incluido nuestro “yo”. Por lo tanto, nuestro “yo” de hace un año no sería el mismo que el “yo” de hoy. Así pues, la existencia de un yo está ahí, pero yo de la forma en la que creemos. Winnicott afirma que el individuo es capaz de falsear el yo, por lo tanto, según su teoría una persona tendría poder para cambiar el “yo”. Este aspecto cobra relevancia ya que, junto con la Psicología Budista, apoya la teoría de un “yo” cambiable y no estático.

El “yo” de Winnicott podría verse, en última instancia, como un “yo” esperado socialmente. Al igual que el “yo” que predomina en los días de hoy. Construimos un “yo” que se adapta, pero, ¿nos sentimos identificados con él? Nuestro “yo” es correcto, pero lo observamos todo con distancia porque no creemos que somos nosotros. Con lo cual, desde la Psicología Budista podemos profundizar en esta teoría desde otro punto de vista y adaptarla a nosotros para intentar dar con ese “yo” real y cambiable y saber quiénes somos realmente.


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jueves, 17 de agosto de 2017

Ayudar al Verdadero Self

Para Winnicott el ser humano no puede alcanzar la perfección, y estamos en condición de afirmar que es mejor no proponérselo. Ningún humano puede ser del todo auténtico; no obstante, podemos aspirar a ser reales y capacitados para vivir una vida en primera persona. La ayuda psicoterapéutica debe centrarse en este propósito.

En palabras de Winnicott:

:: En el individuo sano cuyo ser presenta un aspecto sumiso, pero que, pese a ello, existe, es creador y espontáneo, existe simultáneamente la capacidad para el empleo de símbolos. Dicho de otro modo, en este caso, la salud se halla estrechamente individual para vivir en una zona intermedia entre el sueño y la realidad, y que recibe el nombre de vida cultural. (Winnicott, 1960).

domingo, 4 de mayo de 2014

Verdadero Self

La madre que "no es suficientemente buena" es incapaz de implementar la omnipotencia del infans, por lo que repetidamente deja de responder al gesto del mismo; en su lugar coloca su propio gesto, cuyo sentido depende de la sumisión o complacencia del infans. Esta complacencia por parte del infans es la fase más temprana del falso self y es propia de la incapacidad de la madre de interpretar las necesidades del infans. Winnicott, 1965.

sábado, 13 de julio de 2013

Somnolencia como filosofía de vida



Existen algunos aspectos que resultan duros de metabolizar en la contratransferencia, esto significa, los sentimientos vividos por el psicoterapeuta, por lo que el paciente transfiere. Desde rabia, un curioso disfraz de la tristeza; síntomas intensos de ansiedad, disociación o psicóticos. La psicoterapia no se limita a dar pautas de conducta o a cambiar los pensamientos. En este tipo de pacientes, los consejos son bien admitidos, necesitan y recogen con entusiasmo cualquier sugerencia que se les puede hacer como una técnica que les puede ayudar a estar mejor.
En psicoterapia el objetivo es trabajar con la estructura, esto es, con lo que la persona ES, con su SER, con su SELF.
Esto es más complicado, requiere cierto nivel de tolerancia a la frustración, requiere un buen vínculo terapéutico, una alianza, una relación terapéutica respetuosa y, sobretodo, cálida.
En las transferencias, por explicar el ejemplo más plástico, me centraré en las transferencias de prepsicóticos y de psicóticos. En el primer caso, el terapeuta ocupa un lugar "como si" fuera el padre (si es varón), mujer (si es mujer).
En la transferencia psicótica, el terapeuta ocupa el lugar, ya no como si, sino Es el padre o la madre, o los dos, o cualquier otra construcción imaginaria. La capacidad creativa de estos últimos pueden alcanzar límites insospechados y es interesante sondear este tipo de transferencias para que no haya lugar a equívocos, por ejemplo a Erotomanías o situaciones semejantes.
La psicoterapia tiene unos objetivos, pero no suelen coincidir con el paciente, al menos en etapas iniciales.
¿Qué sucede en ese proceso entre el encuentro de dos personas con objetivos diferentes?
Primero, el psicoterapeuta debe escuchar y atender a las necesidades y objetivos del paciente (esto lo marca el código deontológico).
Segundo, el psicoterapeuta debe invitar a que el paciente se responsabilice de su vida. No me refiero solo a que se levante a trabajar o realice sus estudios, me quiero referir, a que el ser humano es mucho más que una persona cargada de sufrimiento tapado o taponado (reprimido). Podíamos citar los mecanismos de defensa del célebre libro de Anna Freud al respecto.
Por tanto, ser feliz, tener bienestar no es estar adaptado a la sociedad. Existen personas que no están adaptadas en el sentido psicológico y son felices, también hay personas adaptadas que no son felices.
Yo trato a cada persona en función de lo que puede llegar a alcanzar, eso, a veces, puede dar vértigo, porque supone cambiar algo más que una conducta o una cognición.
Al mismo tiempo, lo honesto es transmitir lo dicho previamente, y lo más sensato es RESPETAR a la persona. Cada sujeto es singular, tiene sus tiempos, unas circunstancias, unos prejuicios y unas vivencias tempranas que han podido "modelar" su estructura de personalidad.
Pondré un ejemplo: las ostras hacen perlas; ¿Cómo? Las ostras cuando tienen ataques del medio acuoso (por ejemplo arena), desprenden carbonato cálcico y nácar, estos elementos generan una hermosa ostra.
La persona que acude a consulta puede ser una hermosa persona, por fuera y por dentro, pero ser el resultado de una sobreadaptación al medio para funcionar con una personalidad "como si" (Helen Deutsch) y un "falso self" (Winnicott), Abraham Maslow no se complicó tanto, y su compañero Carl Rogers y hablaron del "falso yo". Esto es una patología extendida en la cultura industrial de occidente, donde prima el Valer al SER, donde prima el Parecer al Ser, donde prima la Productividad antes que el Ser y así podríamos seguir hablando indefinidamente. Les dejo, pero vuelvo prontito. Besos.
Rodrigo Córdoba Sanz, Psicólogo, Psicoterapeuta.


http://youtu.be/ddUpnF0Epdc Mi Unicornio Azul -Silvio Rodríguez-
http://youtu.be/FqcHYIVu2k8 La Canción del Elegido -Silvio Rodríguez-
http://youtu.be/6UQSIDzWL5o Cover de Amaranth. Elisa Jordan.

sábado, 13 de abril de 2013

Laing: Esquizofrenia

Se refiere a la dicotomía de los sucesos interiores, o privados, y los sucesos exteriores, o públicos, hace hincapie en que el primer caso el sujeto puede o no darse cuenta de la dicotomía, en tanto que el observador no lo percibe y el sujeto puede o no percibirlo. El punto que señala Laing es que nunca podemos entrar directamente en contacto con la experiencia interna de otro ser humano.
Laing se refiere al verdadero y falso self (Winnicott, 1960).
Define el ser falso como los aspectos de nuestro ser que están disponibles para ser observados y que no corresponden a nuestra experiencia interna, en tanto que el verdadero self está guardado y oculto.
La psicoterapia debe trabajar con la relación entre persona pública y exterior...las dos formas de ser realmente se apoyan entre sí y, mediante el diálogo, Laing propone que ambos rostros simpaticen y se integren.
Rodrigo Córdoba Sanz
Psicólogo, Psicoterapeuta
Zaragoza

sábado, 22 de diciembre de 2012

Fritz Perls: Verdadero y Falso Yo



Actuamos como si fuéramos tipos importantes, somo si fuéramos todos tontos, como si fuéramos alumnos, como si fuéramos damas, como si fuéramos prostitutas, etc. Las actitudes "como si" nos exige siempre estar a la altura de un concepto o fantasía creada por nosotros o por los demás, ya se trate de una maldición o de un ideal. Lo que ustedes llaman un ideal es para mí una maldición: un intento de apartarse de uno mismo. Su resultado es que la persona neurótica renuncie a vivir para sí misma de tal manera que pueda realizarse: en lugar de ello, quiere vivir para un concepto, para la realización de ese concepto... No queremos ser nosotros mismos; no queremos ser lo que somos, sino alguna otra cosa, y el fundamento existencial de este ser otra cosa es la experiencia de la insatisfacción... Viene luego la religión... debemos ser hermosos y maravillosos... Se considera todo como si no debiera existir tal como es... No se nos permite sentirnos cómodos en nosotros mismos, de modo que enajenamos esas desdeñadas cualidades y creamos los agujeros de los que hablé en mi primera conferencia, los huecos, la nada donde algo debería haber; y allí donde falta algo, erigimos un objeto falso. Nos conducimos como si poseyéramos realmente esa cualidad exigida por la sociedad y que a la postre se convierte en una exigencia... Esto viene a estar representado por el opresor (top-dog) en esos juegos en qué este tortura al oprimido (under.dog), a la otra parte de sí mismo, exigiéndole lo imposible... A esto denomino... estrato falso, estrato que comprende estos roles, los juegos del opresor y el oprimido, los juegos del control.
FRITZ PERLS, Segunda conferencia de Atlanta

Si trabajamos y atravesamos este estrato de jugar roles, si quitamos los roles, ¿qué vivenciamos entonces? Vivenciamos la antiexistencia, vivenciamos la nada, la vaciedad. Esto es el impasse al que hacía referencia antes, la sensación de estar atascado y perdido. El impasse está marcado por una actitud fóbica: la evitación. Somos fóbicos, evitamos el sufrimiento, especialmente el sufrimiento de la frustración. Estamos mal acostumbrados y no queremos atravesar las puertas del infierno del sufrimiento: permanecemos inmaduros, continuamos manipulando el mundo en vez de sufrir los dolores del crecimiento. Esta es la eterna historia...
Detrás del impasse hay una capa muy interesante, la capa de la muerte o implosiva. Esta cuarta capa aparece como la muerte o como temor a la muerte...
nos encogemos, nos contraemos y comprimimos, en una palabra: implotamos.
Una vez que logramos un contacto verdadero con lo muerto de este estrato implosivo, entonces ocurre algo muy interesante.
Esta implosión se convierte en una explosión. La capa de la muerte retorna a la vida, y esta explosión es el nexo con lo auténtico de la persona, que es capaz de vivenciar y expresar sus emociones. Hay cuatro tipos fundamentales de explosiones desde la capa de la muerte. Está la explosión de pena genuina en caso de trabajar sobre una pérdida importante o una muerte que no ha sido asimilada. Está la explosión hacia el orgasmo en personas bloqueadas sexualmente. Está la explosión hacia la ira, y también la explosión hacia la alegría, la risa, la joie de vivre. Estas explosiones conectan con la personalidad auténtica, con el verdadero yo mismo (self)...
Charla IV de Sueños y Existencia

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sistema narcisista

Guarda relación con el falso self que se ha constituido en carácter, en cuanto máscara con la que nos identificamos.
Según Karen Horney, una vez construido el falso self, nos enfrentamos al siguiente paso que considera ineludible: potenciar lo que valoramos y rechazar lo que no encaja en nuestra imagen idealizada. Así tratamos de mantener la imagen interna que más valoramos. Entra en juego el sistema narcisista o sistema de orgullo, como lo llama, evitando el término narcisismo, ya que se utiliza en la literatura psicoanalítica en un sentido más amplio que el que ella propone, que se limita al "sentido descriptivo original de estar enamorado de la imagen idealizada.
El sistema de orgullo actúa como una censura que prohíbe llegar a la conciencia a todos aquellos sentimientos que contrarían la imagen valorizada. Esto provoca un conflicto entre el yo verdadero y el falso yo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Pseudoidentidad o Falso Yo




[...] A través del hecho misterioso de la Encarnación pasamos de una existencia en el nivel de las no manifestaciones fenomenológicas, en el que hay identidad con la Unidad, con la Esencia de lo Divino, al nivel de las manifestaciones fenomenológicas aprensibles por los sentidos. Todo el proceso del devenir evolutivo, a partir del nacimiento, es un tránsito que implicará una pérdida de nuestra identidad original, un oscurecimiento óntico -como lo define Claudio Naranjo- que deviene en una experiencia de vacío esencial por la pérdida del contacto con nuestro origen divino. Nos distanciamos, pues, de lo más valioso que tenemos: de nuestra identidad esencial y del poder del yo Real, de la Esencia Divina.

Intentamos llenar el vacío esencial, en el que quedamos tras esta pérdida de identidad, elaborando una pseudoidentidad a través de la identificación con la imagen especular en la que nos vemos reflejados, y que recibimos sobre nosotros desde el medio en el que hemos nacido, esencialmente y en primer lugar con la imagen que nos devuelve nuestro medio familiar, nuestros progenitores. El proceso de desarrollo que sigue esta identificación sustitutoria se estructura y cristaliza en el aparato defensivo y relacional que conocemos como el carácter.

De la dolorosa travesía por la desconexión de nuestra esencia, permanece la experiencia de vacío, de falsedad y de anhelo por lo perdido, que arraiga como una sensación en la memoria sensitiva, sensorial y emocional de nuestra propia vida individual -aunque no a nivel consciente-, dejándonos en un estado de desasosiego que percibimos como insatisfacción, tristeza, inseguridad, miedo y angustia, consecuencia del acto de traición que nos vemos abocados a cometer hacia nosotros mismos. Identificarnos con el carácter es un intento de evitar el contacto con el vacío, la tristeza y el miedo esenciales, así como de llenar el anhelo por el estado de identidad que perdimos y del que solamente guardamos, si acaso, memoria intuitiva e inconsciente.

Este proceso de identificación defensiva lleva implícito que se mantenga el oscurecimiento óntico, el olvido de sí, como la estrategia defensiva energéticamente más económica. Necesariamente tiene que ser así, puesto que nos disponemos de energía suficiente para mantener el esfuerzo de permanecer con la atención en nuestro propio ser, y a la vez, tratar de evitar el displacer que nos causa la no aceptación sus manifestaciones espontáneas, por la escasa comprensión y tolerancia del medio que nos rodea. Como consecuencia de esta distracción de la atención hacia la propia esencia, por el déficit de energía a su disposición, caemos en la mecanicidad compulsiva del hacer como sentimos que se nos pide que seamos. Estos condicionamientos nos desconectan de nuestra consciencia y nos proporciona una falsa sensación de identidad. Sucumbimos en un estado de pereza a la introspección y al desarrollo espiritual, ya que dicha estrategia entraña la inhibición del fluir del Impulso de Vida, del impulso hacia la búsqueda de sí, de la Voluntad de Ser en definitiva.

Ante la impuesta necesidad de inhibir parte del Impulso de Vida a lo largo del proceso de desarrollo y maduración, mantenemos dicha estrategia defensiva identificándonos cada vez más con la imagen que percibimos de nosotros, quedando así apegados a ella. Mediante esta identificación se hace cada vez más profunda la ignorancia sobre nuestro Ser Original, puesto que con ella mantenemos también la desconexión que nos aboca a permanecer en este estado de anhelo, insatisfacción, tristeza y miedo, cuyo origen, no lo olvidemos, permanece inconsciente; de dicho estado, solo percibimos sus manifestaciones defensivas, sean estas los rasgos del carácter y su mecanicidad compulsiva o los síntomas clínicos. Con este apego a la imagen tratamos al mismo tiempo de evitar el contacto emocional con la ansiedad, la angustia y la depresión resultado del vacío existencial en el que hemos quedado [...]

sábado, 24 de noviembre de 2012

Carácter y Falso Self


La clave de la alienación es la pérdida de contacto con el núcleo de la existencia psíquica. La alienación de sí sería el lado negativo del falso self, que se produce a partir de los sentimientos de angustia, con los que nadie puede funcionar.
El falso self es un mecanismo de autoprotección.
El individuo se ve obligado a expresarse desde su falso self, convertido en yo idealizado.
Existe un desencuentro entre el ser real y el falso self. La persona vive en dos mundos y se ve enfrentado a discrepancias dolorosas.

Rodrigo Córdoba Sanz.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Falso Self, Psiquiatría, Psicología y Antipsiquiatría

“Me llamaron loco y yo los llamé locos. Y maldita sea, me ganaron por mayoría de votos.” (Nathaniel Lee, al ser enviado a una institución mental en el siglo XVII)
He estado muerto. Me he apartado de los demás y me he encerrado en mí mismo. Sé que al hacer esto, en cierto modo he muerto. Hay que vivir en el mundo con los demás; si no, hay algo que muere en ti
El hombre sano es un loco que se ha curado, al menos exteriormente, antes de haber alcanzado la segunda fase de la locura: tal vez siga estando loco (en el sentido de ser un rebelde) pero ha dejado de manifestar los signos externos más comprometedores de la misma. Prefiere manifestar su rebeldía por estos caminos más secretos e indirectos, pero oficiales, canalizados y reconocidos como de utilidad pública que nuestra sociedad todavía no ha cerrado, y que son el arte y la política. Para ser más exactos: el hombre sano es aquél que ha reconocido la necesidad del "falso yo". Todos tenemos un yo falso, un yo alienado, sometido a las exigencias de la sociedad. "En la vida ordinaria -dice Laing- no parece fácil que las cosas pasen de otro modo". El esquizofrénico se caracteriza precisamente por rechazar este falso yo. Intenta considerar la totalidad de su existencia objetiva como la expresión de este falso yo. Sin embargo, "si un hombre no es bidimensional, si no tiene una identidad bidimensional basada en la conjunción de su identidad-para-otro y su identidad-para-sí, si no existe a la vez objetiva y subjetivamente, sino que solamente tiene identidad subjetiva, para-sí, entonces no puede decirse sea real" (El Yo dividido, R.D. Laing). El falso yo es, pues, una concesión indispensable que hacemos a los demás. El psicótico sueña con la transparencia absoluta, con la ausencia de máscaras, en una palabra, con lo irreal. Quiere ser admitido como verdaderamente es. Y sin embargo, cuanto más atrae la atención hacia su verdadero yo, más teme revelarlo, pues tiene miedo de caer en poder de quien descubra su secreto: "Aspira a ser conocido, pero esto es también lo que más teme" Y paradójicamente, "mientras el yo se parapeta cada vez más en una serie de relaciones imaginarias... el sistema del falso yo invade progresivamente el ser del individuo hasta que prácticamente todo sea concebido como de su pertenencia". Y "la propia disociación del yo y el cuerpo (...) conduce a una situación psicótica en la que el cuerpo es concebido como algo que actúa no solamente para complacer a los demás y conciliarse con ellos, sino como algo efectivamente poesído por los otros": es pues, el propio loco quien nos invita a definir su locura por medio del concepto de posesión. En resumen, el esquizofrénioo actúa como alguien "que intentase curarse de una infección de la piel desollándose vivo". El hombre sano, al contrario, comprende que esta infección -el falso yo- era inevitable; prefiere cuidarla (en todos los sentidos de la palabra), mantenerla para mejor circunscribirla, antes que mutilarse pretendiendo arrancarla. Sabe que es más importante amar que ser amado; aspira más a comprender que a ser comprendido.

jueves, 20 de septiembre de 2012

El agua transparente del Yo





- ¿Conoces el ejercicio del Otro? Pertenece a una historia escrita hace cien años, cuyo autor...
- Olvida al autor y cuéntame la historia -dije mientras andábamos por la única plaza de Saint-Savin.

- Un sujeto encuentra a un viejo amigo, que vive tratando de acertar en la vida, sin resultado. "Voy a tener que darle un poco de dinero", piensa. Sucede que, esa noche, descubre que su amigo es rico, y que ha venido a pagar todas las deudas que ha contraído en el correr de los años.

Van hasta un bar que solían frecuentar juntos, y él, paga la bebida de todos. Cuando le preguntan la razón de tanto éxito, él responde que hasta unos días antes había estado viviendo el Otro.

- ¿Qué es el Otro? -preguntan
- El Otro es aquel que me enseñaron a ser, pero que no soy yo. El Otro cree que la obligación del hombre es pasar la vida entera pensando en cómo reunir dinero para no morir de hambre al llegar a viejo. Tanto piensa, y tanto planifica, que solo descubre que está vivo cuando sus días en la tierra están a punto de terminar. Pero entonces ya es demasiado tarde.
- Y tu, ¿quién eres?
- Yo soy lo que es cualquiera de nosotros, si escuchamos su corazón. Una persona que se deslumbra ante el misterio de la vida, que está abierta a los milagros, que siente alegría y entusiasmo por lo que hace. Solo que el Otro, temiendo desilusionarse, no me dejaba actuar.
- Pero existe el sufrimiento -dicen las personas del bar-.
- Existen derrotas. Pero nadie está a salvo de ellas. Por eso, es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando.
- ¿Solo eso? -preguntan las personas del bar.
- Sí. Cuando descubrí eso, decidí ser lo que realmente deseé. El Otro se quedó allí, en mi habitación, mirándome, pero no lo dejé entrar nunca más, aunque algunas veces intentó asustarme, alertándome de los riesgos de no pensar en el futuro.

"Desde el momento en que expulsé al Otro de mi vida, la energía divina obró sus milagros".


Paulo Coelho: "A orillas del río Piedra me senté y lloré". Booket, 2011, Barcelona. Pp.: 67-68



Poema de Princesa Inca (Miembro de Radio Nikosia)


El poema dice así:
Soy Princesa Inca, la reencarnación de una de las muchas que hubo, una princesa inca muy especial, pelirroja y pecosa como soy yo.
Esto, para un psiquiatra, es una paranoia y para muchos, una locura, pero nadie en el mundo puede con certeza definir el límite exacto entre lo real y lo irreal. Para mi hay locuras cotidianas mas graves, la guerra, el abuso, el maltrato, el trabajo, el consumo, la Navidad, el querer estar delgados, el matrimonio, el hablar con los santos, los multimillonarios, la cocaína…
La vida en sí misma es un sinfín de locuras y paranoias globales aceptadas por todos. “Les llame locos, me llamaron loco y ganaron por mayoría” porque no existe el loco sin el otro que lo nombra.
Creo que si la enfermedad mental denomina el sufrimiento de la mente, existe, pero si es una etiqueta para señalar a los diferentes y crucificarles por no seguir la norma, estamos hablando de mecanismos de control en sociedades deshumanizadas y estructuralmente enfermas, generadoras de gente enferma, un sistema psicótico (paranoico) que destruye mentes sensibles. En la presentación del libro de Radio Nikosia dedique este texto a esas mentes:

A TODOS ELLOS
 
A los que se quedaron dormidos en el nunca,
A llos que tienen mucho miedo, y lloran por cualquier cosa,
Y se ocultan la cara de vergüenza.
A los timidos, a los solos, a los raros,
A los que dudan y dudan y les llaman inmaduros, débiles.
A los que duermenen la fría cama del psiquiátrico,
A las madres que cogen la mano de su hijo ingresado.
Os digo que no nos vendan verdades, que la verdad no existe,
La verdad y la razón son creaciones del hombre, para doler para medir.
Hay que luchar contra el silencio, y la ignorancia,
Somos personas, no somos enfermos.
¿Quién tiene la verdad absoluta, la realidad absoluta?
…Que la muestre, que la enseñe si puede…
¡Es mentira, mentira, no existe!
A los que llevan cicatrices de haberse rajado las venas,
A los que consiguieron no rajárselas,
A los que les paraliza la angustia,
Les paraliza para ser, amar, soñar.
A los que llaman vagos, idiotas, locos, débiles.
No escuchéis la voz de los que viven solo para afirmar, controlar,
O los que saben a donde van, donde están, quienes son,os que sueñan sus verdades y se las niegan,
Los que llevan la frente alta y no les tiembla la voz.
A los que la ansiedad- la sociedad les hace fumar dos paquetes diarios.
A los que no son sociables, ni aptos, ni lucidos,
Ni extrovertidos, ni empáticos, ni asertivos, ni normales.
A los que nunca superaran un test psicotécnico,
A los que llevan medicación en el bolso y el monedero vacio.
A los que ahora están atados a una cama y no nos oyen,
A los psiquiatras que abrazan a sus pacientes
Y pidieron alguna vez consejo al que llamaron esquizofrénicos.
A los que tenemos certificado de disminución
Y leemos a Lorca y a Nietzsche y lo que haga falta.
A los que no soprtaron el túnel y se fueron para siempre,
A los que atravesamos cada dia el túnel agarrados a las paredes negras,
A todos los que saben o quieren escucharnos,
Y no se fian solo de los manuales, libros, tesis, estudios y estadísticas.
A los psicólogos que dan besos.
A los que hemos pasado ya el infierno y el cielo y no queremos volver nunca allí.
A los que roban dolor y devuelven en sonrisas, dice Sabina.
Y sobre todo, a todas esas pupilas dilatadas de tanta química que
Miran aturdidas y absortas pero tienen luz mas hermosas:
“Que no existe locura sino gente que sueña despierta”
 
Princesa Inca (Cristina Martín)
 
 

http://youtu.be/rNk5BmRAUPY El último Vals -La Oreja de Van Gogh-
http://youtu.be/nzA_fQ3sMUg Confiar el Alguien -Amaral- "Déjame vivir a mi manera..."
http://youtu.be/sSoyQB1MA9E Cabecita Loca -Amaral- "Eres el ángel de la guarda sobrevolando mis horas bajas..."

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Carácter Social-Falso Yo-Freud-Marx

 
 
Ellos dicen que quieren ganarle a la vida, están completamente locos.


[...] Freud consideró que el carácter era la manifestación relativamente estable de diversos géneros y tendencias de la libido, o sea, de energía psíquica orientada hacia determinados objetivos y emanada de determinadas fuentes. En sus conceptos de los caracteres oral, anal y genital, Freud presentó un nuevo modelo de carácter humano que explicaba el comportamiento como la expresión de nítidas tendencias pasionales; Freud supuso que la orientación e intensidad de estas tendencias resultaba de experiencias de la primera infancia vinculadas con las "zonas erógenas" (boca, ano, órganos genitales), y descartando los elementos físicos, el comportamiento de los padres era el principal responsable del desarrollo de la libido.
El concepto de CARÁCTER SOCIAL se refiere a la matriz de la estrutura caracterológica común a un grupo. Presume, que el factor fundamental para la formación del "carácter social" es la práctica de la vida tal como es constituida por la forma de producción y por la estratificación social resultante. El "carácter social" es aquella estructura particular de energía psíquica que una sociedad dada plasma con el propósito de que resulte útil para el funcionamiento de esa misma sociedad dada. La persona media debe querer hacer aquello que debe hacer para desempeñarse en una forma que permita que la sociedad utilice sus energías para sus propios fines. En el proceso social la energía del hombre solo se presenta parcialmente en forma de simple energía física (trabadores que labran la tierra o construyen caminos); y parcialmente en formas específicas de energía psíquica...
El capitalismo solo funciona con hombres ávidos por trabajar, disciplinados y puntuales, cuyo mayor interés consiste en el lucro monetario, y cuyo principio fundamental en la vida consiste en el beneficio económico que deriva de la producción y el intercambio. En el siglo XIX el capitalismo necesitaba de hombres partidarios del ahorro; a mediados del siglo XX necesita de hombres frenéticamente interesados en gastar y consumir. El carácter social representa la forma en que se moldea la energía humana para aprovecharla como fuerza productiva en el proceso social.
El carácter social es reforzado por todos los meios de influencia accesibles a una sociedad: sus sitema educativo, su influencia, su religión, su literatura, sus canciones, sus métodos familiares para criar a los niños. Este último aspecto es tan importante porque una gran parte de la estructura de carácter de los individuos se forma en los cinco o seis primeros años de vida. Pero la influencia de los padres no es esencialmente indiidual o accidental, como suponen los psicoanalistas clásicos; los padres son primordialmente los agentes de la sociedad, tanto por su propio carácter como por sus métodos educativos; se diferencian los unos de los otros solo en grado mínimo, y generalmente estas diferencias no disminuyen la influencia que tienen en la creación de la matriz socialmente deseable del carácter social [...]

Erich Fromm: "Sobre la Desobediencia". Paidós, 2011, Barcelona. Pp.:24-28




http://youtu.be/TruavyQFPUo No pienses de más -Jorge Drexler-
http://youtu.be/1sSrzSE8w-A Le long de la route -ZAZ-
http://youtu.be/FMB64p11bxs Esos locos que corren.
http://www.psicoletra.blogspot.com.es/2012/09/gracias-los-que-llaman-locos.html
http://youtu.be/bbdSUUdU53c Norah Jones
http://youtu.be/nmAI6V6MrQE Metallica Full Concert HD Nimes 2009

miércoles, 29 de agosto de 2012

El Apego a las posesiones-Huída de sí mismo

 
 
 
No podemos dejar nunca que cada día parezca igual al anterior porque todos los días son diferentes. Presta atención a todos los momentos porque la oportunidad, el "instante mágico", está a nuestro alcance. Paulo Coelho
 
Cuando descubres tu naturaleza esencial y sabes quién eres verdaderamente, en ese conocimiento se encuentra la capacidad de realizar cualquier sueño que puedas tener, pues tú eres la eterna responsabilidad. Deepak Chopra
 
Las posesiones jamás deberían encabezar nuestras prioridades. Solo así sabremos elegir entre el bien supremo y lo intrascendente. Jorge Bucay

Aprender a vivir con menos, esa lección de vida que escuchamos en boca de todos los maestros espirituales, vuelve hoy a nosotros, pero esta vez de la mano de los economistas, los ministros de Hacienda o los jefes de gobierno. El objetivo ya no es la libertad de aquel que no depende de sus posesiones, sino el desafío de la supervivencia. Y, a pesar de algunos mezquinos intereses -seguramente presentes-, paradójicamente el mensaje sigue siendo el mismo: detener nuestra desafortunada adicción a lo material y aprender a desprendernos de tanta cosa innecesaria.

El valor del desprendimiento ha sido ensalzado por casi todas las doctrinas religiosas y por la mayoría de los maestros espirituales, como llave y pasaporte a la hegemonía de lo mejor de cada uno.
De San Francisco de Asís a Buda, son varias las vidas desapegadas que han sido tomadas como modelos a imitar, aunque su renombre se intrincara con parámetros culturales que nos encaminan hacia la dirección opuesta. Resulta algo difícil, en la actualidad, precisar qué significa exactamente ese concepto que llamamos "desapego".

Querer llenar un vacio interior con posesiones y metas marcadas pos quienes nos rodean puede llevarnos a perder el rumbo definitivamente

¿Qué significa el desapego? ¿Debo entregar todos mis bienes a los que no tiene nada? ¿Debo renunciar a mis posesiones? ¿Debería vivir como un mendigo? ¿Sería deseable que la gente prendiera fuego a sus ropas, sus muebles y sus automóviles?
No parecen ser propuestas demasiado sensatas ni posibles.
Desde niños, hemos aprendido a valorar nuestos útiles, nuestra ropa y nuestras cosas. Nos han enseñado a conservar, a cuidar, a no destruir, y a hacer lo posible para tener más y más. Sería tan difícil cuestionar esa pauta... Y, sin embargo, quizás haya algo que sí podamos hacen podemos agregar dos matices que, sin violar la esencia de lo cultural, nos permitan explorar la capacidad de desprendernos de algo de lo que tenemos. Me refiero al aprendizaje del sentido de compartir y al descubrimiento del sinsentido de acumular.

Sentencía bíblica: Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos.

Cada persona merece una historia única, como bien dice Hugh Prather, autor de Palabras a mí mismo, pero es necesario destacar que las posesiones jamás deberíasn encabezar nuestra lista de prioridades. Solo así sabremos elegir entre los bienes intrascendentes y el bien supremo. Entre la seguridad de una cuetna bancaria y la serenidad del amor de otros. Entre el aplauso espurio de la mayoría y el camino de los ideales más íntimos y profundos.
Un extracto de este poema que circula desde hace años por Internet, atribuido a veces al maestro budista Rimponché, nos alerta del peligro de querer llenar un vacío interior con posesiones y metas más que publicitadas, perdiendo el rumbo, a veces, definitivamente. Jorge Bucay.

Hoy tenemos casas más grandes
y familias más pequeñas.
Más relojes, pero menos tiempo.
Más conocimientos, pero menos
sentido común.
Más expertos, pero no menos problemas.
 
Gastamos demasiado, reímos pocos.
No echamos de menos pero nos
enfadamos de más.
Hablamos demasiado,
y escuchamos muy poco.
Compramos más, pero lo disfrutamos menos.
 
Hemos aprendido a prolongar la vida,
pero no a vivirla realmente.
Hemos conquistado el espacio exterior,
pero no nuestro interior.
Hemos desintegrado el átomo,
pero no nuestros prejuicios.
Hemos aprendido a correr, pero no a esperar.
 
Es tiempo de comidas rápidas
y digestiones lentas.
De ingresos más altos, pero moral más baja.
De más entretenimiento...
pero menos diversión.
Porque de todo tenemos más,
Y de casi nada hemos conseguido lo mejor
 
 


http://youtu.be/SilVP7ofO_Y Alejandro Jodorowsky -El Ego es la Mayor Mentira- En el programa La Belleza de Pensar
http://youtu.be/vxBZv9HyUAU Alejandro Jodorowsky -Optimismo-