PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Winnicott. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Winnicott. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2022

WINNICOTT

 



El tratamiento de niños, psíquicamente perturbados, y de sus madres le brindó la experiencia clínico-teórica, con la que después construiría su teorías más originales. El corto tiempo que dedicaba a estas consultas lo condujo a la teorización y desarrollo acerca de sus conocidas "consultas terapéuticas". Consultas que se constituyeron en importantes aportes a las innovaciones clínicas. En 1926, otra analistas de niños arribó a Londres, Melanie Klein. Muy rápidamente Klein se constituyó en un referente fundamental para los analistas de niños, creándose una escuela de importancia fundamental para el desarrrollo del Psicoanálisis. Para ese entonces, Winnicott se hallaba realizando un extenso tratamiento analítico con una de las seguidoras más importantes de Melanie Klein: Joan Rivière. La importancia fundamental que los kleinianos otorgaban al primer año de vida del niño en cuanto a la estructuración del psiquismo era, sin dudas, compartido por Winnicott. Pero sus consideraciones divergieron tanto con Klein como con las teorizaciones de Anna Freud, hija del fundador del Psicoanálisis. Ambos habían arribado a Londres en 1938, desde Austria,en calidad de refugiados de Guerra. Se produjo entonces una intensa polémica dentro de la Sociedad Psicanalítica Británica, entre los segudores de Melanie Klein y los de Anna Freud. Esta polémica resultó tan importante que amenazó con una posible escisión de la Sociedad. Pero, en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se selló un compromiso típicamente británico dentro de la Sociedad, generándose así el surgimiento de tres grupos políticos: los freudianos dirigidos por Anna Freud, los kleinianos, dirigidos por Melanie Klein y el Middle Group, coordinado por Winnicott. Para Winnicott, los años transcurridos durante la Guerra, fueron de una particular importancia ya que le brindaron oportunidad de trabajar con niños, profundamente perturbados, por haber sido víctimas de una separación familiar al ser evacuados tanto de Londres como de otras importantes ciudades de Gran Bretaña. Su experiencia como consultor psiquiátrico en el área del "Esquema de Evacuación Gubernamental" le proporcionó un ímpetu nuevo sobre su pensamiento acerca de la importancia del rol de la madre en la constitución psíquica del niño. Para Winnicott la terapeútica estuvo siempre más próxima de la necesidad de hacer la interpretación correcta en el momento correcto. En 1951, Winnicott contre nuevamente matrimonio. Esta vez con Clare Britton, una asistente social psiquiátrico, que había colaborado con él en sus múltiples actividades, durante los duros años de la Guerra.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Winnicott

 



En el presente trabajo pretendo reflexionar acerca de los aportes winnicottianos a la interpretación como herramienta teórico-técnica, comparando la concepción de dicho autor con las que se desprenden de la obra de Melanie Klein y Sigmund Freud.
Lo primero que se observa al adentrarse en el tema es que para Winnicott lo central en una interpretación va mucho más allá de la certeza o "puntería" de la misma. Lo inteligente o "acertado" pasa a constituir un factor no siempre primario.
A diferencia del estilo kleiniano en el que es el analista quien interpreta de forma casi permanente las fantasías transferenciales inconscientes del analizado, en Winnicott nos encontramos con una enfática exhortación a permitir que sea el paciente quien cree la interpretación. La mencionada convicción lo lleva a afirmar que las interpretaciones producidas sin que el material disponga de la madurez suficiente producen adoctrinamiento y acatamiento. Ruega a los analistas que no roben la capacidad de jugar de sus pacientes, lo que a menudo sucede cuando estos intentan demostrar que saben demasiado. Propone incluso el no transmitir al paciente las interpretaciones que a uno se le van ocurriendo en el transcurso de la sesión a la espera de que sea éste quien, más tarde, llegue a ellas por sí mismo. A diferencia de la anterior modalidad, en Klein nos encontramos a una analista que brinda al paciente una interpretación tras otra, pareciendo recaer la importancia en que las mismas describan de forma certera sus fantasías y funcionamiento psíquico, interpretaciones que desde la perspectiva winnicottiana podrían pensarse como "adoctrinantes".
Otro factor a tener en cuenta en la concepción del autor inglés acerca de la interpretación es la de la zona en la que la misma se realiza. Para Winnicott la resistencia aparecería cuando la interpretación se efectúa fuera de la superposición de espacios transicionales, lugar en el que analista y paciente juegan juntos. En la misma línea sostiene que "cuando aquel carece de capacidad para jugar, la interpretación es inútil o provoca confusión" (1).
En lo que respecta al momento en el cual la interpretación debe ser formulada Winnicott profundiza en la línea de aquel viejo consejo freudiano de 1913 que instaba a realizar la interpretación cuando el paciente se encontrara a un paso de llegar a ella. La interpretación no es dada sino asistida, estimulada.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Donald Winnicott. Niños y Jóvenes




Winnicott al igual que todos los psicoanalistas teóricos y clínicos, está interesado en conocer los procesos y fenómenos involucrados en la constitución, desarrollo y funcionamiento que ocurren en el aparato psíquico de un individuo, así como también sus posibles patologías (Stutman, 2017).

A lo largo de su carrera, Winnicott desarrolla un pensamiento propio de gran relevancia en el ámbito psicoanalítico, a partir de diversos conceptos provenientes tanto de la influencia kleiniana como de posturas más ortodoxas dentro de la obra psicoanalítica. Concuerda con que gran parte de los trastornos psicoemocionales de los niños encontraban su origen en la primera infancia. No obstante, su explicación acerca de la causa de estos trastornos no la localizó en el complejo de edipo; su explicación al respecto se basa en las experiencias vinculares de los primeros meses de vida (Naxete, 2017).

Uno de los grandes aportes de Winnicott es profundizar en el conocimiento sobre el desarrollo psíquico del bebé. Su teoría queda expuesta en su publicación de 1945, “Desarrollo emocional primitivo”.

Su obra se centra en la relación diádica madre-hijo, considerando al padre un sostén para el mantenimiento del núcleo familiar. La madre es una figura fundamental en el desarrollo psicológico del menor, siendo la conducta emocional de ésta la que va a determinar si el el bebé puede alcanzar su verdadero self al servirle de yo auxiliar (Castillero, 2017).

“no existe bebe sin su madre”

Su teoría contempla varios aspectos:

a. No-integración y dependencia absoluta

Esta emocionalidad primitiva correspondería al estado del niño al nacer, encontrándose en un estado de no integración y de dependencia absoluta con la madre o figura sustituta, de quien requiere sus cuidados para sobrevivir. Winnicott explica que el individuo al nacer se encuentra en una relación de dependencia absoluta con su madre y en la medida que va creciendo se dirigirá hacia una forma de ser personal con características únicas. Esto último ocurrirá en la medida que la madre-ambiente lo facilite y lo haga posible (ambiente facilitador).

b. “Madre suficientemente buena”

Continuando con su teoría del desarrollo, Winnicott reflexiona acerca de lo fundamental de la existencia de un ambiente facilitador y de una madre suficientemente buena. Serían estos dos conceptos cruciales al intentar explicar los requisitos necesarios para que el bebé se desarrolle saludablemente. Lo suficientemente buena implica fallos y pequeños lapsos de ausencia inevitables en un comienzo, que frustrarán mínimamente al bebé, pero que contribuirán a su desarrollo psíquico. Las ausencias muy breves (no poder recurrir automáticamente a la satisfacción inmediata del bebé) o los fallos pequeños (no siempre conocer la razón del llanto o demanda de su hijo) progresivamente permitirán que se incorpore la continuidad existencial del objeto y del sí mismo, es decir, poco a poco el bebé logra tolerar estos fallos y ausencias sin la sensación de desgarramiento inicial, pues va incorporando el hecho de que la madre siempre estará y él no se desintegrará ante la frustración (Naxete, 2017).

c. Funciones maternales

Holding y Handling

Otro aspecto que toma muy en cuenta es el holding o conducta de sostenimiento de la madre hacia el bebé, que permite que este adquiera seguridad y que se siente amado permitiendo que integre la representación de sí mismo y de los demás (Castillero, 2017).

En la medida que esto ocurre, el psiquismo del bebé va alcanzando mayores niveles de integración y personalización. En la medida que transcurre el tiempo y se van dando los requisitos mencionados, el bebé va percibiéndose como una unidad cada vez más diferenciada de la madre, comprendiendo además que su cuerpo le pertenece, lo cual implica la integración además de su propio esquema corporal, reconociendo que hay sensaciones que son sólo de él. Para esto último, es esencial el handling de la madre, es decir la manipulación que hace del cuerpo de su bebé al bañarlo, cambiarlo, vestirlo, entre otros lo cual responde a la correspondencia entre fantasía y realidad, en la medida que la madre pueda adaptarse a las necesidades bio-emocionales del bebé. Poco a poco devendrá la desadaptación gradual que permitirá el ingreso del principio de realidad al psiquismo del bebé (Naxete, 2017).


 Presentación objetal

Es el modo de presentación del objeto, accesibilidad, disponibilidad, posibilidades de manipulación y utilización, que determinan cómo se le presenta la realidad al bebé (Riveros, 2013):

· El bebé (siempre posibilitado por la madre) comienza a relacionarse con el mundo a través de determinados objetos.

· La madre provee al bebé los elementos de la realidad con qué construir la imagen psíquica del mundo externo (juguetes y objetos de apego).

d. Ilusión de Omnipotencia

Una vez que se dan las variables anteriores y el niño logra la integración del sí mismo y se apropia paulatinamente de su esquema corporal, desarrolla una ilusión de omnipotencia. El niño por tanto fantasea con que él es capaz de crear a los objetos que lo satisfacen. En este proceso necesario marcado por la ilusión de omnipotencia, el bebé cree que la madre siempre estará o aparecerá cuando él lo necesite. Esto último también es fundamental para el desarrollo de un psiquismo sano, es decir, el bebé debe estar en una posición de satisfacción tal, que le permita fantasear con su omnipotencia en relación a los objetos.

Será por tanto esta ilusión de omnipotencia la que creará el objeto (pecho-madre que aún no están diferenciados de la unidad psique-soma del bebé) al que luego con el tiempo y la personalización podrá amar como objeto diferenciado. Lo cual compete a la fantasía y realidad, en la medida que la madre pueda adaptarse a las necesidades bio-emocionales del bebé, poco a poco devendrá la desadaptación gradual que permitirá el ingreso del principio de realidad al psiquismo del bebé.


viernes, 15 de octubre de 2021

Ego Vs Esencia

 



Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: (+34) 653 379 269 Website: www.rcordobasanz.es.                  Instagram: @psicoletrazaragoza


Curioso tema este del ego, que todos sabemos lo que es y aún así nos cuesta definirlo de forma concreta al ser algo que habita en nuestra mente. Ego, que significa “yo” es un concepto que viene siendo indagado desde hace muchísimos años. Sobre el «yo» se viene reflexionando desde que apareció la filosofía como tal, pero estoy seguro que incluso muchísimo antes ya se pensaba sobre el “yo”. En todo caso, una treintena de almas aportamos nuestro granito de arena al respecto.

Por una parte, existe un ego psicológico que entiende el yo como una substancia, como sujeto, como una instancia psíquica que habita en el cerebro, en el cuerpo. Es un yo que siente, un yo empírico.

Y, por otra, que es la que más nos interesaba, existe un yo filosófico, que trasciende el psicológico llegando hasta el alma. Y en este sentido, fue como comenzamos el café filosófico. Uno de los asistentes nos explicó muy bien como su alma le había dicho por la mañana que asistiera al café y que su ego le decía que no, que no tenía mucho que aportar. Así, podríamos decir que el ego filosófico  es el alma, la conciencia.

También podría ser en apariencia el yo que piensa, pero al pensar ya nos estamos dejando influenciar por el ego, pues este se introduce en el pensamiento. Y ahí aparece el ego de la filosofía oriental, que es muy afín al ego con el que trabajamos desde la filosofía práctica. En este sentido, el ego es el yo aparente, no el auténtico, y es el que nos engaña, pues nos genera una idea de nosotros mismos. Nos identificamos con esta idea y creemos que somos de una determinada manera.

Por tanto, este ego o yo aparente y superficial, contamina nuestra percepción de la realidad. Por eso, hay personas con egos muy elevados, que todos conocemos, y personas con egos muy bajos, que también todos conocemos. Personas prepotentes y narcisistas, y personas con baja autoestima. Ambas reclaman la atención constantemente. Unas con exaltación de su persona, otras con victimismo.

Además, se dijo que el ego es soberbia, arrogancia, que menosprecia a los demás, que nos hace sentirnos vacíos, que nos juzga, que juzga a los demás, que nos machaca, nos autodestruye, es inconformista, siempre quiere más, es impulsivo, alimenta los miedos, la apariencia o hace que nos mostremos de diferentes formas representando diferentes papeles, por ejemplo.

También se dijo, muy acertadamente en mi opinión, que el ego cree que sabe y, por tanto, pensamos que sabemos más que los demás. Se aludió al “solo sé que no sé nada” de Sócrates para ver qué era lo contrario del ego o yo superficial.

El ego, pues, no puede definirnos por lo que hacemos, tenemos, mostramos, decimos, damos, etcétera, sino que solo nos puede definir nuestro yo auténtico. ¿Y cómo llegar hasta él trascendiendo el ego, que no eliminándolo? Pues también partiendo de Sócrates y su gnothi seauton o conócete a ti mismo.

A partir de aquí, el yo auténtico lo des-cubriremos, porque está cubierto por el yo superficial o ego, cuando profundicemos en nosotros mismos, cuando atravesemos la apariencia. Siempre que la APARIENCIA o el TENER aparezcan, entonces hemos de ser conscientes que estamos permitiendo que nuestro ego tenga protagonismo.

El yo auténtico tiene que ver con nuestro SER. No juzga ni a uno mismo, ni a los demás. El yo auténtico tranquiliza nuestra vida, la da solidez, nos muestra nuestra esencia. El yo auténtico es nuestro ser, que es, pues, previo a lo que tenemos, hacemos o decimos, por ejemplo. Es el que nos hace disfrutar de sentimientos puros, sin valoraciones. Un sentimiento puro no nos engaña, por tanto, cuando aparece, se muestra nuestro yo auténtico.

Mientras que el ego nos incita a autoengañarnos, el yo auténtico nos provoca tener conciencia de uno mismo. Mientras que el ego hace que nos comparemos con los demás, el yo auténtico nos hace peculiares. Mientras que el ego o yo superficial nos dice que seamos coherentes con la idea que tenemos de nosotros mismos, el yo auténtico nos dice que seamos coherentes con lo que sentimos.

También se dijo que el ego hace que nos comparemos con otros. Esto puede provocar que si tengo un ego elevado imite a otros porque no me acepto a mí mismo tal y como soy, algo que con una vida basada en mi yo auténtico no ocurriría

miércoles, 1 de septiembre de 2021

D.W. Winnicott

 


Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía Y Online. Teléfono: 653 379 269  Website: www.rcordobasanz.es                  Instagram: @psicoletrazaragoza

Donald Winnicott, 1896-1971

 

Fragmentos concernientes a algunas variedades de confusión clínica, 1956

Fechado el 13 y 22 de febrero de 1956.

 




Una característica importante de la conducta obsesiva es que implica confusión. ¿Por qué razón en el estado de salud puede ponerse orden en cualquier embrollo, mientras que en la enfermedad el orden compulsivo es también fútil?

La clave: En la enfermedad obsesiva la confusión es una defensa organizada. Se mantiene inconscientemente un cierto grado de confusión para ocultar este hecho muy simple: el triunfo de lo malo sobre lo bueno, del odio sobre el amor, de la agresión sobre la capacidad para la preservación, etc.

De este modo, nunca se logra imponer orden. Pero puede existir un embrollamiento casi consciente cuando parecería que se lo logra.

¡Cuántas idas y vueltas da el amante que corteja!

Clínicamente nos encontramos con esto: la confusión como defensa, organizada, sólo se altera merced al análisis del sadismo oral, que a su vez altera el balance interior de las fuerzas, de modo que disminuye el simple hecho de la desesperanza que la confusión debe esconder. En el curso de este proceso, puede ayudárselo al paciente si se le informa que su confusión es una defensa. Esto le permite aceptar mejor la utilidad de las obsesiones; que, no obstante, no se "curan" por ello.

La relación entre depresión y obsesión es de este tipo: a) Las personas deprimidas y las obsesivas no se toleran unas a otras. b) Un paciente pasa de la depresión a la obsesión y viceversa; en general, se siente más real en el estado depresivo, pero sus fatuas obsesiones le pueden proporcionar un alivio temporario de ese estado de ánimo.

La pregunta que se plantea es: ¿qué es lo que hace que un paciente deprimido pueda de vez en cuando ser obsesivo, o que un paciente obsesivo se deprima temporariamente, en tanto que. hay otros individuos que permanecen siempre en un a u otra categoría diagnóstica?

Esta pregunta pone de relieve que la depresión, como estado clínico, no es la "posición depresiva": La posición depresiva y la imposibilidad del paciente para alcanzarla subyacen por igual en los estados de depresión y de obsesión.

Lo que nos interesa es la capacidad del paciente para tolerar el estado de ánimo. El temor a las defensas antidepresivas puede contribuir a que se adopten técnicas obsesivas, pues cuando la depresión, como estado de ánimo, es severa, lo opuesto a ella no es la defensa maníaca sino la manía. ("Severa como modalidad" quiere decir que hay un alto grado de represión de la agresión o de amor cruel.)

El depresivo desprecia al obsesivo porque éste huye de sus propios sentimientos. El obsesivo no soporta la capacidad que tiene el depresivo para mantener su estado de ánimo; mantener un estado de ánimo implica esperanza, y de hecho el ánimo depresivo tiende a irse espontáneamente con el tiempo. Sin embargo, cuando él individuo se encuentra en el punto más bajo de la fase depresiva, es necesario preservarlo del suicidio.

La depresión implica, entonces, esperanza. ¿Qué clase de esperanza? Sugiero lo siguiente: la esperanza de recibir sostén durante un período, mientras tiene lugar la reelaboración, vale decir, una recomposición o reordenamiento interno, en el llamado mundo interior. Sólo en este caso la recomposición deja de ser fútil.

En el caso de la posición depresiva, habrá una acumulación de "recuerdos" de un, buen quehacer materno en la época de los primeros logros. En el caso del obsesivo habrá en cambio una acumulación de "recuerdos" de adiestramientos, enseñanzas, inculcación de la moral. La comparación de estos dos estados nos lleva, me parece, a contrastar dos tipos de quehacer materno temprano.

Un terna colateral a éste es la complicación que el analista debe reconocer cabalmente cuando se presenta, a saber: el hecho de que la confusión organizada sea un estado de la madre, correspondiente a las defensas organizadas contra la depresión sobre las que he escrito en otro lugar (1).

Es preciso analizar la confusión como defensa organizada si se pretende que el paciente llegue hasta aquello que se encuentra siempre en el centro del individuo, un caos primario a partir del cual se organizan las muestras de la autoexpresión individual. En términos de las etapas iniciales del desarrollo se trata del estado primario de no-integración, sobre el cual ha llamado nuestra atención Glover con su teoría de los núcleos yoicos (2). 

Encontramos gran alivio en nuestra labor cuando al despejarse la confusión como defensa organizada el paciente puede alcanzar este caos primario central. Por supuesto, esto sólo puede lograrse en un ambiente de una clase especial, al que he denominado "preocupación maternal primaria", cuando la madre que sostiene está en alto grado identificada con el bebé que es sostenido. En este punto del análisis. algunos pacientes parecen necesitar que. se los sostenga efectivamente, de alguna manera simbólica, con una cuota de contacto físico. La falla ambiental en estas circunstancias implica que el self no integrado caiga para siempre, y el afecto que a ello corresponde es una angustia de intensidad psicótica. Aquí, más que en cualquier otra fase del análisis, el paciente debe correr un riesgo para avanzar hacia la integración.

Al escribir estas notas paso deliberadamente de un extremo al otro, describiendo la confusión organizada, compleja y comparándola con el estado de no-integración primario. Las confusiones intermedias tienen su importancia. Ejemplo de ello es la que puede sobrevenir en cualquier etapa si se le plantea a la actividad mental del individuo una demanda que sobrepasa sus alcances en ese momento, ya sea porque tiene al mismo tiempo otros múltiples problemas o porque la tarea trasciende lo que es acorde al estado de desarrollo y organización de su yo.




II


Hace mucho que estoy interesado en la relación entre el concepto de posición depresiva, el estado de ánimo depresivo y las emociones denominadas pesar; tristeza; sentimiento de pérdida.

Fue una paciente la que me enfrentó con este problema. El cuadro clínico era el siguiente: la paciente no se hallaba en ese momento en la posición depresiva aunque estaba cerca, vale decir, no había una experiencia integradora de una persona total relacionada con un objeto parcial y un objeto total, a los que se reconociera relacionados entre sí.

El análisis había llegado a un punto en que la paciente se encontró con el estado de confusión original correspondiente a la no-integración; lo cual implica un grado considerable de confianza en el factor ambientad; o sea; el analista en la transferencia. Una enfermedad de mi esposa motivó que en ese momento se interrumpiera el análisis. Al principio la paciente abordó la situación con una falsa benevolencia, pero después de dos días esto se vino a pique y ella entró en confusión; que esta vez fue una confusión desintegrada o incluso un estado confusional organizado, y no el-estado de-confusión primario propio de la no-integración: Al retornar tras un intervalo de cuatro días, no pudo en un principio reiniciar él análisis; estaba muy preocupada por la situación real. Sólo al final de la sesión ella llegó a la etapa en que el análisis pudo continuar según los viejos cánones. Al día siguiente le volvió gradualmente la confianza y esto la llevó a un fragmento de actuación que la sorprendió a ella misma, durante la cual ocurrieron ciertas cosas que me mostraron que ella tenía el recuerdo corporal de ser repentinamente defraudada. Sufrió una angustia sumamente aguda, y cuando pasó, admitió que era una reacción tardía frente a mi abandono de cuatro días atrás, una reacción que le habría sido imposible tener a ella por sí misma. Al día siguiente su confianza se había restaurado por completo y se repitió la actuación en el transcurso de la sesión.

Debe repararse en que en la actuación del día anterior no había habido rigidez, que es la reacción mas primitiva; lo que hubo fue una no integración que pasó a ser desintegración. En la segunda oportunidad, la reacción fue mucho mas madura. Bajo la influencia de procesos inconscientes, la paciente mostró con suma claridad que era una bebita acongojada, que extendía sus brazos y experimentaba un sentimiento de pérdida. No llegó a sentir pesar, aunque estuvo cerca. El sentimiento de pérdida estuvo por cierto agudamente presente y sustituyó a la angustia. Tras recobrarse, volvió a la confiada relación conmigo que había hecho posible este fragmento de actuación. En este caso pudo avanzar en su descubrimiento y en la reacción frente a mi repliegue. Lo importante es que en un momento de mi repliegue ella pudo reaccionar con un sentimiento de pérdida, lo cual podía compararse con el estado de repliegue de su madre, el cual en ningún momento posibilitó dicha reacción. En la relación con la madre, había habido simplemente un estado de repliegue distribuido en forma mas o menos uniforme mientras que conmigo había experimentado mi repliegue en cierto momento y había reaccionado con un agudo sentimiento de pérdida.

Allí, entonces, estuvo cerca del pesar. Al mismo tiempo, recuerdo que esta paciente no es hallaba en un estado de desarrollo yoico que hiciera posible la experiencia cabal de la posición depresiva. Sin duda, la experiencia del pesar dependía en alguna medida no sólo de mi conducta sino también de la conformación, en el interior de la paciente, de la idea de un objeto bueno. Esto se vinculaba estrechamente con su capacidad para sostener por un momento la idea de la madre cuando ésta se había replegado, permitiendo así que el sentimiento de pérdida cobrara realidad.

  
  
  



Notas:

(1)  Me, Manic Defence. (1935) y "Reparation in Respect of Mother's Organised Defence againat Depresión" (1948), en Collected Papers: Through Paediatrics to Psycho-Analysis, Londres, Tavistock, 1958; Nueva York, Basic Books, 1975; Rogarth Presa, 1975.

(2) E. Glover, On the. Early Development of the Mind, Londres, Imago, 1956. 


lunes, 30 de agosto de 2021

La Naturaleza Humana

 


La naturaleza humana no es una cuestión
​de mente y de cuerpo, sino de psique y soma interrelacionados, donde la mente es como algo
que florece al borde del funcionamiento somático."
(D. W. Winnicott)




Escrito entre 1954 y 1971 y publicado luego de fallecimiento en ese año este libro constituye el resumen más categórico y final de la obra de Winnicott; estructurado a partir de pequeños capítulos, el autor va desglosando de manera magistral y con su método ligero y atractivo sus precisiones sobre el desarrollo fetal, el desarrollo del neonato, la relación estrecha entre cuerpo y mente (articulando sus conceptos de 'soma' y 'psique'), así como sus opiniones sobre las tesis freudianas sobre el desarrollo psicosexual, el objeto y fenómeno transicionales, culminando con sus consideraciones sobre la intervención del ambiente en el desarrollo infantil y devenir de la patología neurótica. 
Para quien desee comprender las tesis fundamentales del cuerpo psicoanalítico winnicottiano este texto es una valiosa herramienta, que por su claridad y brevedad se consolida como un referente que ningún estudioso del psicoanálisis podrá omitir. Al mismo tiempo, al haber sido escrito en los últimos años de la práctica profesional de Winnicott (práctica que continuó de manera ininterrumpida hasta el momento de su muerte) este libro es el más actualizado en lo que a las posiciones teóricas y prácticas del autor se refiere. 
Editado por Editorial Paidós en su colección de "Psicología Profunda", por vez primera en 1993, el texto ya va en su quinta reimpresión (2010), traducido magistralmente por Jorge Piatigorsky quien ya se ha encargado de otras traducciones importantes de textos psicoanalíticos, el libro es sin lugar a dudas una joya de la literatura psicoanalítica de la que no se debe prescindir en ninguna biblioteca personal.

martes, 10 de agosto de 2021

Noam Chomsky

k

"Si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que es relevante, dispuestos a cuestionarse esta idea, si no se tiene eso, explorar en internet es sólo tomar al azar hechos no verificables que no significan nada." - Noam Chomsky


Por: Noam Chomsky

Si me lo permiten, quisiera comenzar con una breve alusión a un período que tiene inquietantes similitudes con la actualidad, en muchos y lamentables sentidos.

Estoy pensando en hace justo 80 años, casi exactos, el momento en que escribí por primera vez, que recuerde, sobre materia política. Es fácil ponerle fecha; fue justo tras la caída de Barcelona, en febrero de 1939.

En el artículo trataba de lo que parecía la inexorable expansión del fascismo por el mundo. En 1938, la Alemania nazi se había anexionado Austria; meses más tarde puso en sus manos a una Checoslovaquia traicionada en la Conferencia de Múnich. En España caía una ciudad tras otra bajo las fuerzas de Franco. En enero de 1939 cayó Barcelona.

Era el final de la Segunda República española. La notable revolución popular, una de carácter anarquista, que había florecido durante 1936, 1937, 1938… ya había sido aplastada por la fuerza. Parecía que el fascismo fuera a desplegarse sin límite.

No es exactamente lo que está ocurriendo en la actualidad, pero, si se me permite tomar prestada la famosa frase de Mark Twain “la historia no se repite, pero a veces rima”, lo cierto es que hay demasiadas semejanzas como para pasarlas por alto.

Tras la caída de Barcelona hubo una oleada de refugiados españoles. La mayor parte fueron a México, unos 40.000; algunos acabaron en Nueva York y abrieron sedes anarquistas en Union Square, librerías de segunda mano en la Cuarta Avenida, etc.

Me inicié en la cultura política deambulando por aquella zona. De eso hace 80 años. Entonces no lo sabíamos, pero el Gobierno de Estados Unidos también empezaba a pensar que la expansión del fascismo podía llegar a ser imparable. No lo veían con el mismo alarmismo que yo, con mis 10 años de edad.

Hoy sabemos que el Departamento de Estado mantenía sentimientos encontrados con respecto a cuál era la verdadera importancia del movimiento nazi.

Se mantenía, de hecho, un consulado en Berlín; había un cónsul de Estados Unidos en Berlín que enviaba comentarios algo embarullados sobre los nazis, en los que sugería que quizá no fuesen tan malos como se decía. Se trataba del famoso diplomático George Kennan. Lo mantuvieron hasta lo de Pearl Harbor, fecha en la que se lo revocó.

(…)

Resulta que poco después, aunque era imposible haberlo sabido entonces, en 1939, el Departamento de Estado y el Consejo de Relaciones Exteriores comenzaron a hacer planes para lo que sería el mundo posterior al conflicto, sobre qué aspecto debía tener.

Por aquel entonces asumían que en los primeros años el mundo posterior a la guerra estaría dividido entre una zona bajo control alemán, es decir, un mundo controlado por los nazis, la mayor parte de Eurasia, y un mundo controlado por Estados Unidos, que consistiría en el hemisferio occidental; el antiguo Imperio británico, con cuyo control se habría hecho el país americano, y algunas áreas de Extremo Oriente. Y esa sería, en resumen, la forma del mundo posterior al conflicto mundial.

En la actualidad sabemos que esta perspectiva se mantuvo hasta el cambio de rumbo que iniciaron los rusos. En Stalingrado, entre 1942 y 1943, y en la gran batalla con carros de combate de Kursk, un poco después, quedó muy claro que Rusia iba a vencer a los nazis.

Así que se cambiaron los planes; la imagen del mundo posterior al enfrentamiento se trastocó para convertirse en lo que hemos estado viendo desde entonces, en este último período. Pero eso fue hace 80 años.

Hoy no nos enfrentamos al auge de algo como el nazismo, pero sí estamos ante la propagación de lo que alguna vez se ha llamado la Internacional Reaccionaria, de carácter ultranacionalista, que sus partidarios proclaman sin ningún pudor, incluido Steve Bannon, el promotor teatral del movimiento.

Obtuvo una nueva victoria con la elección de Netanyahu en Israel, que refuerza la alianza reaccionaria en ciernes, todo bajo los auspicios de Estados Unidos (…).

En Oriente Próximo, la alianza se compone de los Estados más reaccionarios de la región, a saber, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos; Egipto, bajo la dictadura más brutal de su historia, e Israel, que sería el epicentro, todos ellos enfrentados a Irán.

En América Latina encaramos amenazas muy graves, como la elección de Jair Bolsonaro en Brasil, que ha puesto en el poder al más extremo y extravagante de los ultranacionalistas que campan en la actualidad por el continente.

Y Lenín Moreno, presidente de Ecuador, dio un paso recio para ubicarse dentro de la alianza de la extrema derecha al expulsar a Julian Assange de su embajada en Londres. La policía británica lo detuvo al instante, así que tiene por delante un futuro muy escabroso, a menos que haya una reacción popular importante.

México es una de las pocas excepciones en América Latina a esta tendencia. También en Europa Occidental los partidos de derecha, algunos de ellos de naturaleza muy alarmante, están creciendo.

Asimismo, hay un desarrollo a la contra. Yanis Varoufakis, antiguo ministro de Finanzas de Grecia, un individuo de gran relevancia, muy importante, ha hecho un llamamiento, junto con Bernie Sanders, a la formación de una Internacional Progresista que enfrente a la internacional de derechas en formación.

En la esfera estatal, parece que la balanza se decanta abrumadoramente hacia el lado equivocado. Pero los Estados no son meras entidades, y al nivel de las personas de a pie, las cosas son bastante distintas. Eso es lo que puede marcar la diferencia.

Hace falta proteger las democracias efectivas, incidir en ellas, aprovechar las oportunidades que ofrecen, para que la clase de activismo con el que hemos conseguido progresos trascendentales en el pasado nos pueda salvar también en el futuro.

A continuación quisiera poner el acento en un par de observaciones sobre la tremenda dificultad de mantener e instituir la democracia (…) y sobre la importancia que esto tendrá para el futuro.

Pero primero quiero decir unas palabras en torno a los desafíos que tenemos por delante, de los que ya hemos oído hablar bastante y todos conocemos. No hace falta entrar ahora en ellos en detalle, pero describir tales contrariedades como “graves en extremo” podría ser un error.

El término no captura la enormidad de la clase de dificultades que aún tenemos ante nosotros, y cualquier discusión sobre el futuro de la humanidad debe empezar con el reconocimiento de un hecho crítico, el de que la especie humana afronta ahora un dilema que nunca antes se había presentado en su historia, al cual hay que responder sin dilación, a saber, el de cuánto tiempo va a seguir sobreviviendo el ser humano.

En fin, como todos saben, llevamos viviendo 70 años a la sombra de la amenaza nuclear. Cualquiera que repase los archivos disponibles no podrá sino quedar admirado de que aún sigamos aquí.

Cada dos por tres nos ponemos demasiado cerca del desastre terminal, nos libramos por minutos. Parece un milagro que hayamos sobrevivido, pero los milagros no duran para siempre. Hay que poner fin a esto.

La actual revisión de la postura nuclear de la administración Trump acarrea un drástico incremento de la amenaza de conflagración, que tendría como resultado el final de la especie.

(…)

Bien, había tres grandes tratados sobre armas; el Tratado sobre Misiles Antibalísticos o ABM, el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio o INF y el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas o Nuevo Start.

Estados Unidos acabó con el Tratado ABM en 2002. Cualquiera que crea que los misiles antibalísticos son armas defensivas se engaña con respecto a la naturaleza de estos sistemas.

También se ha retirado del Tratado INF, firmado por Gorbachov y Reagan en 1987 y que entonces supuso una reducción abrupta de la amenaza bélica en Europa, la cual estaba destinada a extenderse rápidamente.

Unas multitudinarias manifestaciones civiles crearon la atmósfera para un tratado destinado a significar un antes y un después. (…) Pero, bueno, la administración Trump abandonó el INF, y Rusia también lo hizo poco después.

(…)

Queda el Nuevo Start, que ha sido calificado por nuestro mandamás –quien se ha descrito modestamente a sí mismo como “el mejor presidente de la historia de EE. UU.”– como el peor tratado de la historia, la designación que suele usar para referirse a cualquier cosa que hayan hecho sus predecesores.

En este caso, ha añadido que deberíamos quitárnoslo de encima. Si llega a renovarse en el cargo en las próximas elecciones, habrá mucho en juego, pues, de hecho, es mucho lo que hay en juego en la renovación de ese tratado, que ha sido todo un éxito a la hora de reducir en un grado importantísimo el número de armas nucleares (…).

Entretanto, el calentamiento global sigue su inexorable curso. A lo largo de este milenio, cada año, con una excepción, ha sido más caluroso que el anterior.

Hay artículos científicos recientes, como el firmado por James Hansen y otros, que indican que el ritmo del calentamiento global, que ha estado incrementándose desde alrededor de 1980, puede estar aumentando de manera abrupta, quizá pasando de un crecimiento lineal a uno de tipo exponencial, lo que significa que se duplicaría cada dos décadas.

Nos estamos acercando a las condiciones de hace 125.000 años, cuando el nivel del mar estaba aproximadamente a ocho metros por encima de donde está hoy. (…)

Mientras sucede todo esto, podemos leer con regularidad cómo la prensa celebra eufóricamente los progresos de Estados Unidos en la producción de combustibles fósiles. Ahora ha rebasado a Arabia Saudí, así que estamos a la cabeza de la producción de combustibles fósiles.

Los grandes bancos, como JP Morgan Chase y otros, están inyectando dinero para realizar nuevas inversiones en este tipo de combustibles, incluidos los más dañinos, como las arenas de alquitrán de Canadá.

Y el hecho se presenta con grandes entusiasmo y emoción. Estamos alcanzando el estado de “independencia energética”; podemos controlar el mundo, determinar el uso de combustibles fósiles en todo el globo. Pero apenas se puede encontrar una palabra sobre qué va a implicar todo esto, lo cual es bastante obvio.

(…)

Recientemente hemos visto, en una expresión espectacular, que se puede hacer, que puede alcanzarse una solución.

Un grupo organizado de jóvenes, el Sunrise Movement, llegó al punto de hacer una sentada en las oficinas congresuales, llamando la atención de las nuevas personalidades progresistas, dispuestas a llevar sus proclamas al Congreso.

Bajo una gran presión popular, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, secundada por el senador Ed Markey, puso el New Deal Verde en la agenda.

Desde luego que recibe ataques desde todos los flancos, pero no importa. Hace un par de años era inimaginable que tan solo se discutiera.

Como resultado del activismo de este grupo de jóvenes, ahora está en el centro del programa; va a haber que implementarlo de una manera o de otra, porque es algo esencial para la supervivencia.

Quizá no se hará exactamente del modo propuesto por ellos, pero sí en alguna variante. Se trata de un cambio tremendo logrado por el compromiso de un reducido grupo de jóvenes.

Entretanto, el Reloj del Apocalipsis del Bulletin of Atomic Scientists se ha puesto, desde el pasado mes de enero, a dos minutos de la medianoche.

Es lo más cerca que ha estado del desastre terminal desde 1947. El anuncio de este ajuste mencionaba las dos principales amenazas, ya conocidas, la de la guerra nuclear, que aumenta cada vez más, y la del calentamiento global, que va aún peor.

Y además, por primera vez, se añadía una tercera, el menoscabo de la democracia. Y resultaba muy apropiado, porque la democracia efectiva es la única esperanza para superar tales peligros.

Las grandes instituciones, públicas o privadas, no se harán cargo si no es bajo una presión ciudadana de carácter masivo, lo cual implica que el funcionamiento de las vías democráticas ha de mantenerse vivo y utilizarse del modo ilustrado por el Sunrise Movement, por las manifestaciones masivas de principios de los 80, del modo, en fin, en que continuamos haciéndolo hoy.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Psicoterapeuta. Zaragoza Gran Vía y Online de Teléfono: 653 379 269                               
 IG: @psicoletrazaragoza Website: www.rcordobasanz.es