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Paz y Ciencia
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sábado, 24 de diciembre de 2022

CONSEJOS DEPRESIÓN


La depresión es un trastorno mental y emocional caracterizado por un bajo estado de ánimo. Los principales síntomas. –a veces poco evidentes– son la tristeza, la irritabilidad, las alteraciones de sueño y la pérdida de interés en mantener relaciones sociales

En España, a mediados de 2020, había 2,1 millones de personas con un cuadro depresivo, el 5,25% de la población mayor de 15 años de todo el país, según la Encuesta europea de salud, cuyos datos difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado año. De todas ellas, 230.000 personas sufrían una depresión grave.

La depresión es un trastorno mental y emocional caracterizado por un bajo estado de ánimo. Los principales síntomas. –a veces poco evidentes– son la tristeza, la irritabilidad, las alteraciones de sueño y la pérdida de interés en mantener relaciones sociales

En España, a mediados de 2020, había 2,1 millones de personas con un cuadro depresivo, el 5,25% de la población mayor de 15 años de todo el país, según la Encuesta europea de salud, cuyos datos difundió el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado año. De todas ellas, 230.000 personas sufrían una depresión grave.

De la Gándara pidió a los invitados y a la audiencia que no olvidasen "nunca" tres conceptos muy sencillos:

  1. "Moved los pies todos los días". Es recomendable hacer ejercicio, caminar, "controlar tus pies", según el psiquiatra, para mantener una ligera actividad física.
  2. "Moved las manos todos los días". "Compón algo, abraza, toca el piano, haz croquetas, aplaude...", animó De la Gándara.
  3. "Moved la lengua todos los días". Según el especialista, es fundamental "hablar y escuchar, comunicarse". "Y hazlo bien. No te cabrees, ni con los demás, ni contigo, ni con el mundo", añadió.

BYUNG CHUL HAN: INFOCRACIA

INFOCRACIA. BYUNG CHUL HAN


La tecnología de la información digital hace de la comunicación un medio de vigilancia. Cuantos más datos generemos, cuanto más intensamente nos comuniquemos, más eficaz será la vigilancia. El teléfono móvil como instrumento de vigilancia y sometimiento explota la libertad y la comunicación. Además, en el régimen de la información, las personas no se sienten vigiladas, sino libres. De forma paradójica, es precisamente la sensación de libertad la que asegura la dominación.

La paradoja de la sociedad de la información es que las personas están atrapadas en la información. Ellas mismas se colocan los grilletes al comunicar y producir información. La prisión digital es transparente.

La transparencia en sí misma no es transparente. Tiene una parte trasera. La sala de máquinas de la transparencia es oscura. Así es como nos entregamos al poder cada vez mayor de la caja negra algorítmica.

Quien ofrezca un mejor espectáculo ganará las elecciones.

La telescreen y la pantalla de televisión han sido sustituidas por la touchscreen. El nuevo medio de sometimiento es el smartphone. En el régimen de la información, las personas ya no son espectadores pasivos que se rinden a la diversión. Todas ellas son emisores activos. Están constantemente produciendo y consumiendo información.


jueves, 1 de septiembre de 2022

WINNICOTT

 



El tratamiento de niños, psíquicamente perturbados, y de sus madres le brindó la experiencia clínico-teórica, con la que después construiría su teorías más originales. El corto tiempo que dedicaba a estas consultas lo condujo a la teorización y desarrollo acerca de sus conocidas "consultas terapéuticas". Consultas que se constituyeron en importantes aportes a las innovaciones clínicas. En 1926, otra analistas de niños arribó a Londres, Melanie Klein. Muy rápidamente Klein se constituyó en un referente fundamental para los analistas de niños, creándose una escuela de importancia fundamental para el desarrrollo del Psicoanálisis. Para ese entonces, Winnicott se hallaba realizando un extenso tratamiento analítico con una de las seguidoras más importantes de Melanie Klein: Joan Rivière. La importancia fundamental que los kleinianos otorgaban al primer año de vida del niño en cuanto a la estructuración del psiquismo era, sin dudas, compartido por Winnicott. Pero sus consideraciones divergieron tanto con Klein como con las teorizaciones de Anna Freud, hija del fundador del Psicoanálisis. Ambos habían arribado a Londres en 1938, desde Austria,en calidad de refugiados de Guerra. Se produjo entonces una intensa polémica dentro de la Sociedad Psicanalítica Británica, entre los segudores de Melanie Klein y los de Anna Freud. Esta polémica resultó tan importante que amenazó con una posible escisión de la Sociedad. Pero, en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se selló un compromiso típicamente británico dentro de la Sociedad, generándose así el surgimiento de tres grupos políticos: los freudianos dirigidos por Anna Freud, los kleinianos, dirigidos por Melanie Klein y el Middle Group, coordinado por Winnicott. Para Winnicott, los años transcurridos durante la Guerra, fueron de una particular importancia ya que le brindaron oportunidad de trabajar con niños, profundamente perturbados, por haber sido víctimas de una separación familiar al ser evacuados tanto de Londres como de otras importantes ciudades de Gran Bretaña. Su experiencia como consultor psiquiátrico en el área del "Esquema de Evacuación Gubernamental" le proporcionó un ímpetu nuevo sobre su pensamiento acerca de la importancia del rol de la madre en la constitución psíquica del niño. Para Winnicott la terapeútica estuvo siempre más próxima de la necesidad de hacer la interpretación correcta en el momento correcto. En 1951, Winnicott contre nuevamente matrimonio. Esta vez con Clare Britton, una asistente social psiquiátrico, que había colaborado con él en sus múltiples actividades, durante los duros años de la Guerra.

domingo, 14 de agosto de 2022

KRISHNAMURTI 🦉

 



Instagram: @psicoletrazaragoza

Solo sabe amar el que es capaz de morir a sí mismo. Eso es la bondad.


El miedo acaba con el amor.


El amor no puede ser buscado ni puede ser encontrado. Solo se da cuando nos liberamos del miedo.


Si queremos liberarnos del miedo debemos saber la causa del miedo.


El egoísmo es la raíz del miedo.


Solo sabe amar el que es capaz de morir a sí mismo. Eso es la bondad.


El que llora por sí mismo no puede amar. Llorar porque ha dejado de ser poderoso, quejarse de su suerte, de su entorno. Siempre usted llorando. Si comprende esto, que significa ponerse en contacto directo con ello, de la misma manera que tocaría un árbol, una columna o una mano, entonces verá que el sufrimiento es autocreado; el sufrimiento es creado por el pensamiento, cuando nos pensamos divididos de los demás.


Cuando la mente se ocupa solo de sí misma, de sus propias ambiciones, su codicia, sus temores, sus sentimientos de culpabilidad, su sufrimiento, carece de la capacidad de amar. Hay personas que mantienen aun así relaciones en las que dan y reciben muy poco. Es más fácil sentirse "bondadoso" en este tipo de relaciones que no requieren pasión, que no nos enfrentan a sacrificar el "yo". Pero en ellas siempre echan en falta la pasión, sin saber muy bien de qué hablan. Echan en falta encontrar a un otro bondadoso, un otro que no establezca límites entre sí y el otro, desean obtener esto de su pareja, pero ellos no saben ni quieren darlo. Porque, en realidad, tienen una mente dividida en sí misma: "lo mío" separado de "lo tuyo". Cuando la mente vive dividida solo hay sufrimiento. Siempre hay un sentimiento de pérdida, de neurosis, de falta, de poder obtener algo más, de insatisfacción, de que lo que se tiene no responde a las expectativas. Una mente que no es bondadosa, que está basada en la división, sufre y es incapaz de amar.


El amor no es placer, nada tienen que ver con él, porque el placer divide, la búsqueda del placer se basa en el miedo, es egoísta y nos separa del otro. En el amor no hay separación, no hay "yo" ni "otro", solo una llama sin humo.


El amor no conlleva un por qué, "Te amo por…". Si tiene una causa ya no es amor. El amor no reside es esperar obtener algo de alguien, sino en darlo.


El amor es morir a sí mismo, sacrificar todo lo que "uno" es, deprenderse de todas las imágenes de deseo que crea el pensamiento, de la dependencia al placer, de la búsqueda. Donde hay búsqueda ya no hay amor.


La vida solo es posible con amor, solo es posible muriendo a cada instante, solo es posible cuando uno elimina todas las dependencias o apegos, a la religión, a la ideología, a la familia, al matrimonio, al grupo de amistades, al entorno… Solo con el abandono total de uno mismo, puede tener lugar el amor. Porque el amor no es uno, ni es el otro. En el amor no hay división.


El amor es con-pasión y tiene su propia inteligencia, que nada tiene que ver con la racional. Solo puede surgir cuando un se despoja del resto de inteligencias. Cuando eliminamos la división. Cuando yo soy uno contigo y con todo. Nadie me hace perder, nadie me resta, nadie me quita, porque yo y tú y todo es lo mismo.

El amor y la muerte marchan juntos. El amor solo puede sentirse cuando se da esta energía de tremenda libertad que representa la muerte, el desapego a todo lo que ha creado la mente, a todos los deseos de nuestro pensamiento.

El amor es pasión. Esa increíble energía es la pasión. Un hombre que desconoce lo que es pasión , jamás conocerá el amor, pero no pasión como lujuria, deseo o placer sino la pasión que conlleva el abandono total de uno mismo.

J. krishnamurti

sábado, 6 de agosto de 2022

RESEÑA NIETZSCHE Y FOUCAULT

 




@psicoletrazaragoza

La mayoría de las expresiones de Foucault en las que interviene la palabra "verdad" como complemento de un nombre -"política de la verdad", "historia de la verdad", etc- se basan en una confusión, tal vez deliberada, entre dos cosas que es esencial distinguir: el ser-verdad y el tener-por-verdadero. Sin embargo, pocos filósofos han insistido con tanta firmeza como Nietzsche en esta diferencia radical entre lo que es verdad y lo que se cree verdad. Es sabido que Nietzsche supuso una referencia esencial para Foucault, pero la lectura que este hizo del filósofo alemán tal vez fue una lectura algo limitada, que no resiste una confrontación con los textos de Nietzsche, especialmente con los de madurez.

Jacques Bouveresse no opone principios preestablecidos a las concepciones de Foucault. Lee, se esfuerza por comprender y busca las razones que puedan justificar lo que lee. No levanta nunca la voz. Sin embargo, su crítica conceptual discreta pero constantemente irónica, resulta devastadora. El lector que siga con atención su demostración constatará que de la filosofía foucaultiana de la verdad no queda casi nada. Bouveresse lee a Nietzsche y a Foucault como merecen, con la misma exigencia intelectual que ha aplicado a otras de sus lecturas, como las de Wittgenstein o Musil



jueves, 30 de junio de 2022

SOLEDADES

 

@psicoletrazaragoza

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta. Zaragoza Y Online. Teléfono: +34 653379269.                        Página Web- Contacto: www.rcordobasanz.es

No todos pueden ser extrovertidos. Algunos de nosotros preferimos estar solos, y eso está bien también. Investigaciones muestran que hay muchas razones por las que estar solo (y que te guste) ¡no es tan malo! Quienes les gusta estar solos suelen tener estos rasgos de personalidad.

1. Mayor fortaleza emocional

Las personas que les gusta estar solos pueden aceptar, comprender e identificar mejor sus emociones porque pasan más tiempo observando y evaluando sus propios pensamientos y sentimientos. Debido a que se han tomado este tiempo extra para comprender sus emociones, tienen una mejor idea de cómo manejarlas. Tener esta capacidad para comprender mejor, manejar y canalizar sus emociones de una manera positiva no solo es empoderante, sino también una sensación de fortaleza sobre la que muchos no se toman el tiempo de crear y construir.

2. Naturalmente empático

Estudios sugieren que las personas que prefieren estar solas están más en contacto con los pensamientos, sentimientos y emociones de los demás a su alrededor, lo que los hace más empáticos. Esta conciencia de las emociones de los demás, así como las propias, les permite no solo empatizar sino mostrar más compasión por quienes les rodean. Las personas empáticas pueden identificar, reconocer y experimentar los sentimientos de los demás, lo que puede aumentar su sensibilidad hacia otros seres humanos y les permite preocuparse por las personas en más que un nivel superficial.

3. Valoran su tiempo

Hemos llegado a este en el punto anterior, pero la razón por la que las personas que disfrutan de estar solas son más selectivas con la compañía que eligen es porque valoran su tiempo. Las personas que prefieren pasar tiempo solas comprenden el verdadero valor del tiempo, un activo en nuestras vidas que muchos pasan por alto o eclipsan cuando están entre otros. No solo valoran su propio tiempo, sino que generalmente tienen más respeto por el valor y el tiempo de los demás.


sábado, 11 de junio de 2022

ALICE MILLER: AGRESIÓN

Maltratar a los niños produce una sociedad perversa: Entrevista a Alice Miller

 

Por medio de sus libros, artículos, folletos y entrevistas, Alice Miller, nos muestra que maltratar a los niños no sólo produce niños maltratados, desgraciados y perturbados, sino también una sociedad perturbada y perversa. Durante sus últimos años, Alice Miller desarrolló un concepto de terapia que propone a las personas que sufren, confrontarse con su pasado para encontrar la angustia del niño maltratado que fueron, sentirla, y así liberarse. Personalmente, pienso que para poder cambiar, transformar y finalmente sanarnos necesitamos saber qué nos pasó siendo niños y desde allí podremos comprender qué nos pasa hoy con nuestros hijos. En muchas ocasiones necesitaremos de un otro (terapeuta, libro, curso… ) que nos haga de testigo y nos dé voz. Mi trabajo, al igual que el de Alice Miller, es llevar al consultante (en mi caso a madres, padres, docentes, acompañantes…) a darse un paseo por su infancia, adolescencia y juventud para poder comprender quienes son en realidad y qué les imposibilita poder llegar a ser quienes ha venido a ser. A través de  mi curso online de Sanar la Herida Primaria he podido crear una forma de terapia individual que está ayudando a muchos padres, madres y docentes a sanarse para poder sentir y comprender más y mejor a los niños de su vida. Es el miedo infantil hacia los padres todopoderosos el que empuja al adulto a maltratar a los niños o a aceptar vivir con graves enfermedades, minimizando totalmente la crueldad de sus propios padres. Son numerosas las proposiciones esotéricas y espirituales que prometen la curación pero en realidad, su único objetivo es el de camuflar los terrores vividos durante la infancia. Su percepción de la vivencia real del niño ya no está ligada con la del psicoanálisis. A su manera de ver, éste permanece de acuerdo con la vieja tradición que acusa a los niños y protege a los padres, tanto en la teoría como en la práctica. Por esta razón, entre otras, Miller dejó de ser miembro de la Asociación Internacional de Psicoanálisis. Aquí teneis una entrevista que se le realizó y que personalmente he seleccionado y sintetizado. En ella, se pone al descubierto la responsabilidad que tienen los padres y madres en el crecimiento y desarrollo del niño. Sin pelos en la lengua, nos habla desde su experiencia psicoterapéutica como profesional e investigadora de la infancia.

¿Por qué muchos expertos rechazan lo que usted escribe? Mis afirmaciones provocan miedo a algunas personas que las encuentran peligrosas. ¿Qué es lo que les da tanto miedo? Mis advertencias sobre el maltrato infantil y sus consecuencias. La rabia del niño y otros sentimientos intensos, que debemos temer, son reacciones al daño que nos causaron en la infancia. Hoy sabemos que estas reacciones se producen con mucha frecuencia. El niño se ve obligado a reprimir el recuerdo del daño sufrido, niega el dolor y los hechos para poder sobrevivir, para no tener que morir por ello.

¿Cómo se enfrenta usted al dolor en el proceso terapéutico?
El dolor encierra el camino a la verdad. Si rehusamos aceptar que no nos quisieron siendo niños, nos ahorramos mucho dolor, pero bloqueamos el camino que nos lleva a la verdad. Como adultos, podemos aprender en el marco de una terapia a querer a ese niño que un día fuimos. Si nos liberamos de los sentimientos de culpa. El sentimiento de culpa nos protege de la dolorosa verdad de que el destino nos dio una madre o un padre incapaz de amar. Esto es más doloroso que pensar, bueno, era una buena madre, el problema es que yo era malo. Es importante que el paciente pueda experimentar sus sentimientos y expresarlos verbalmente en el marco de la terapia. Si el paciente sufrió maltrato en la infancia y el terapeuta no rehúsa a creerlo, se abrirán muchas posibilidad para el paciente, siempre que el terapeuta no trate de convencerlo de que debe perdonar. Si lo hace, la terapia será contraproducente. El cliente reprimirá e intentará expulsar su rabia y más adelante la descargará contra sus propios hijos u otros cabezas de turco.
¿Cree usted que cuando nacemos somos como una hoja de papel donde no hay nada escrito?
No, no lo creo. El niño llega al mundo con la historia que ha vivido en el vientre de su madre. Sin embargo, cuando nace es inocente y está dispuesto a amar. La capacidad de amar del niño es mucho mayor que la de los adultos. Esta convicción mía provoca tanto rechazo porque hemos aprendido a proteger a nuestros padres y a culparnos a nosotros mismos de todo cuanto ellos han hecho.
¿De qué manera refleja su forma de escribir estos pensamientos?
Yo intento siempre llegar al niño que existe en el lector y posibilitarle el camino a sus sentimientos. Le proporciono la llave. Quien quiera puede cogerla y abrir una puerta en su interior. O puede decir, no quiero abrir esa puerta; le devuelvo la llave. Cuando tenemos esta llave resulta más sencillo llegar a ese niño que fuimos y aprender de él. Con este niño, la persona aprenderá mucho más que conmigo, porque realmente sólo podemos aprender de las propias experiencias.
¿La terapia puede producir cambios?
Sí, pero sólo cuando nos permite comprender y sentir el dolor que ha sido bloqueado por los sentimientos de culpa [...]

lunes, 14 de marzo de 2022

EDGAR ALLAN POE

 


LA HISTORIA de Edgar Allan Poe, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto.

Su vida está llena de tragedias. Se quedó huérfano desde muy joven; su padre abandonó a su familia en 1810 y su madre falleció al año siguiente. Tanto su obra como él mismo quedaron marcados por la idea de la muerte, y la estela de la desgracia no dejó de acecharlo durante toda su vida. Antes de cumplir los veinte ya era un bebedor consuetudinario y un jugador empedernido, y contrajo enormes deudas con su padre adoptivo, además de causarle todo tipo de problemas.

En 1827 publica Tamerlán y otros poemas y en 1830 se instala en la casa de una tía que vivía en Baltimore acompañada de su sobrina de once años, Virginia Clemm, con quien se acabaría casando siete años más tarde. Trabajó como redactor en varias revistas de Filadelfia y Nueva York, y en 1849, dos años después de la muerte de su esposa, cae enfermo y fallece preso de la enfermedad y su adicción al alcohol y las drogas.


Su producción poética, donde muestra una impecable construcción literaria, y sus ensayos, que se hicieron famosos por su sarcasmo e ingenio, son destellos del talento que lo encumbraría a la posteridad gracias a sus narraciones. Poe, de hecho, es conocido sobre todo por sus relatos y por ser el predecesor, en cierto modo, de la novela policíaca moderna. Sus cuentos destacan por su belleza literaria y por fundir en ellos lo macabro con el humor, el terror y la poesía.


El conjunto de la obra de Poe influyó notablemente en los simbolistas franceses, en especial en Charles Baudelaire, quien la dio a conocer en Europa. Por lo demás, los continuadores de los nuevos caminos que abrió su narrativa (como Arthur Conan Doyle en la novela detectivesca, Julio Verne en la ciencia-ficción o H.P. Lovecraft en la literatura de terror) señalaron su deuda con el estadounidense, y, en general, su magisterio ha sido reconocido por todos los grandes cultivadores del cuento moderno, desde Guy de Maupassant hasta Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, quien realizó una soberbia traducción de sus relatos.


lunes, 7 de marzo de 2022

ARISTÓTELES

 


INSTAGRAM: @psicoletrazaragoza


Aristóteles nació en el año 384 a.C. en una pequeña localidad macedonia cercana al monte Athos llamada Estagira, de donde proviene su sobrenombre, el Estagirita. Su padre, Nicómaco, era médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno. Nicómaco pertenecía a la familia de los Asclepíades, que se reclamaba descendiente del dios fundador de la medicina y cuyo saber se transmitía de generación en generación. Ello invita a pensar que Aristóteles fue iniciado de niño en los secretos de la medicina y de ahí le vino su afición a la investigación experimental y a la ciencia positiva. Huérfano de padre y madre en plena adolescencia, fue adoptado por Proxeno, al cual pudo mostrar años después su gratitud adoptando a un hijo suyo llamado Nicanor.

 

En el año 367, es decir, cuando contaba diecisiete años de edad, fue enviado a Atenas para estudiar en la Academia de Platón. No se sabe qué clase de relación personal se estableció entre ambos filósofos, pero, a juzgar por las escasas referencias que hacen el uno del otro en sus escritos, no cabe hablar de una amistad imperecedera. Lo cual, por otra parte, resulta lógico si se tiene en cuenta que Aristóteles iba a iniciar su propio sistema filosófico fundándolo en una profunda critica al platónico. Ambos partían de Sócrates y de su concepto de eidos, pero las dificultades de Platón para insertar su mundo eidético, el de las ideas, en el mundo real obligaron a Aristóteles a ir perfilando términos como «sustancia», «esencia» y «forma» que le alejarían definitivamente de la Academia. En cambio es absolutamente falsa la leyenda según la cual Aristóteles se marchó de Atenas despechado porque Platón, a su muerte, designase a su sobrino Espeusipo para hacerse cargo de la Academia. En su condición de macedonio Aristóteles no era legalmente elegible para ese puesto.

 

Alejandro Magno en el horizonte

 

A la muerte de Platón, ocurrida en el 348, Aristóteles contaba treinta y seis años de edad, habla pasado veinte de ellos simultaneando la enseñanza con el estudio y se encontraba en Atenas, como suele decirse, sin oficio ni beneficio. Así que no debió de pensárselo mucho cuando supo que Hermias de Atarneo, un soldado de fortuna griego (por más detalles, eunuco) que se habla apoderado del sector noroeste de Asia Menor, estaba reuniendo en la ciudad de Axos a cuantos discípulos de la Academia quisieran colaborar con él en la helenización de sus dominios. Aristóteles se instaló en Axos en compañía de Xenócrates de Calcedonia, un colega académico, y de Teofrasto, discípulo y futuro heredero del legado aristotélico.

 

El Estagirita pasaría allí tres años apacibles y fructíferos, dedicándose a la enseñanza, a la escritura (gran parte de su Política la redactó allí) y a la reproducción, ya que primero se casó con una sobrina de Hermias llamada Pitias, con la que tuvo una hija. Pitias debió de morir muy poco después y Aristóteles se unió a otra estagirita, de nombre Erpilis, que le dio un hijo, Nicómaco, al que dedicaría su Ética. Dado que el propio Aristóteles dejó escrito que el varón debe casarse a los treinta y siete años y la mujer a los dieciocho, resulta fácil deducir qué edades debían tener una y otra cuando se unió a ellas.

 

Tras el asesinato de Hermias, en el 345, Aristóteles se instaló en Mitilene (isla de Lesbos), dedicándose, en compañía de Teofrasto, al estudio de la biología. Dos años más tarde, en el 343, fue contratado por Filipo de Macedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijo Alejandro, a la sazón de trece años de edad. Tampoco se sabe mucho de la relación entre ambos, ya que las leyendas y las falsificaciones han borrado todo rastro de verdad. Pero de ser cierto el carácter que sus contemporáneos atribuyen a Alejandro (al que tachan unánimemente de arrogante, bebedor, cruel, vengativo e ignorante), no se advierte rasgo alguno de la influencia que Aristóteles pudo ejercer sobre él. Como tampoco se advierte la influencia de Alejandro sobre su maestro en el terreno político, pues Aristóteles seguía predicando la superioridad de las ciudades estado cuando su presunto discípulo estaba poniendo ya las bases de un imperio universal sin el que, al decir de los historiadores, la civilización helénica hubiera sucumbido mucho antes.

 

La vuelta a casa

 

Poco después de la muerte de Filipo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, a quien acusaba de traidor. Conociendo el carácter vengativo de su discípulo, Aristóteles se refugió un año en sus propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenas para fundar, siempre en compañía de Teofrasto, el Liceo, una institución pedagógica que durante años habría de competir con la Academia platónica, dirigida en ese momento por su viejo camarada Xenócrates de Calcedonia.

 

Los once años que median entre su regreso a Atenas y la muerte de Alejandro, en el 323, fueron aprovechados por Aristóteles para llevar a cabo una profunda revisión de una obra que, al decir de Hegel, constituye el fundamento de todas las ciencias. Para decirlo de la forma más sucinta posible, Aristóteles fue un prodigioso sintetizador del saber, tan atento a las generalizaciones que constituyen la ciencia como a las diferencias que no sólo distinguen a los individuos entre sí, sino que impiden la reducción de los grandes géneros de fenómenos y las ciencias que los estudian. Como él mismo dice, los seres pueden ser móviles e inmóviles, y al mismo tiempo separados (de la materia) o no separados. La ciencia que estudia los seres móviles y no separados es la física; la de los seres inmóviles y no separados es la matemática, y la de los seres inmóviles y separados, la teología.

 

Platón y Aristóteles en La Escuela de Atenas, de Rafael

 

La amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que fue preciso esperar dos mil años para que surgiese alguien de talla parecida. Y durante ese período su autoridad llegó a quedar tan establecida e incuestionada como la que ejercía la Iglesia, y tanto en la ciencia como en la filosofía todo intento de avance intelectual ha tenido que empezar con un ataque a cualquiera de los principios filosóficos aristotélicos.

 

Sin embargo, el camino seguido por el pensamiento de Aristóteles hasta alcanzar su actual preeminencia es tan asombroso que, aun descontando lo que la leyenda haya podido añadir, parece un argumento de novela de aventuras.

 

 

La aventura de los manuscritos

 

Con la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió en Atenas una oleada de nacionalismo (antimacedonio) desencadenado por Demóstenes, hecho que le supuso a Aristóteles enfrentarse a una acusación de impiedad. No estando en su ánimo repetir la aventura de Sócrates, Aristóteles se exilió a la isla de Chalcis, donde murió en el 322. Según la tradición, Aristóteles le cedió sus obras a Teofrasto, el cual se las cedió a su vez a Neleo, quien las envió a casa de sus padres en Esquepsis sólidamente embaladas en cajas y con la orden de que las escondiesen en una cueva para evitar que fuesen requisadas con destino a la biblioteca de Pérgamo.

 

Muchos años después, los herederos de Neleo se las vendieron a Apelicón de Teos, un filósofo que se las llevó consigo a Atenas. En el 86 a.C., en plena ocupación romana, Sila se enteró de la existencia de esas cajas y las requisó para enviarlas a Roma, donde fueron compradas por Tiranión el Gramático. De mano en mano, esas obras fueron sufriendo sucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., fueron adquiridas por Andrónico de Rodas, el último responsable del Liceo, quien procedió a su edición definitiva. A él se debe, por ejemplo, la invención del término «metafísica», título bajo el que se agrupan los libros VII, VIII y IX y que significa, sencillamente, que salen a continuación de la física.

 

Con la caída del Imperio romano, las obras de Aristóteles, como las del resto de la cultura grecorromana, desaparecieron hasta que, bien entrado el siglo XIII, fueron recuperadas por el árabe Averroes, quien las conoció a través de las versiones sirias, árabes y judías. Del total de 170 obras que los catálogos antiguos recogían, sólo se han salvado 30, que vienen a ocupar unas 2.000 páginas impresas. La mayoría de ellas proceden de los llamados escritos «acroamáticos», concebidos para ser utilizados como tratados en el Liceo y no para ser publicados. En cambio, todas las obras publicadas en vida del propio Aristóteles, escritas para el público general en forma de diálogos, se han perdido.

 

Aristóteles se ha significado como uno de los filósofos más importantes de todos los tiempos y ha sido uno de los pilares del pensamiento occidental. Sus obras, escritas hace más de dos mil trescientos años, siguen ejerciendo una influencia notable sobre innumerables pensadores contemporáneos y continúan siendo objeto de estudio por parte de múltiples especialistas. La filosofía de Aristóteles constituye, junto a la de su maestro Platón, el legado más importante del pensamiento de la Grecia antigua.

 

Pese a ser discípulo de Platón, Aristóteles se distanció de las posiciones idealistas, para elaborar un pensamiento de carácter naturalista y realista. Frente a la separación radical entre el mundo sensible y el mundo inteligible planteada por las doctrinas platónicas, defendió la posibilidad de aprehender la realidad a partir de la experiencia. Así pues, en contra de las tesis de su maestro, consideró que las ideas o conceptos universales no deben separarse de las cosas, sino que estaban inmersos ellas, como forma específica a la materia. Por estos motivos, otorgó gran importancia a los estudios científicos y a la observación de la naturaleza. Sin embargo, las preocupaciones de Aristóteles no se dirigieron únicamente al estudio especulativo de las cosas y sus causas, sino que también se centraron en cuestiones de lógica formal, moral, política y estética. De acuerdo con las fuentes antiguas, el filósofo griego escribió 170 obras, aunque sólo 30 se han conservado hasta nuestros días.

 

La metafísica

 

La preocupación metafísica de Aristóteles es a la vez crítica, con respecto a la de su maestro Platón, y constructiva, puesto que se propone una nueva sistematización. Lo que pretende con la metafísica es llegar a saber "de los principios y de las causas primeras". Aborda los temas de la metafísica en lo que él llama "filosofía primera", ciencia que considera el ser en cuanto ser. Por ocuparse de las primeras y verdaderas causas, puede ser considerada igualmente ciencia de lo divino, ciencia teológica (Theoldgiké épistéme).

 

La vida de Aristóteles contada en una miniatura medieval

 

Aristóteles rechaza la teoría platónica de las Ideas separadas de los entes de este mundo. Lo verdaderamente existente no son los "reflejos" de las Ideas, sino los entes individuales, captados por la inteligencia y en los que reside el aspecto universal. En todo ser se da la sustancia (ousìa, esencia de cada ente individual subsistente en sí mismo) y el accidente (cualidad que no existe en sí misma sino en la sustancia). Las sustancias sensibles se hallan constituidas por dos principios: materia, que dice de qué está hecha una cosa, y forma, disposición o estructura de la misma.

 

Para explicar el cambio se vale de las nociones de acto y potencia, determinaciones primeras del ser. Ahora bien, con estas dos nociones sabemos cómo suceden los cambios o movimientos, pero no sabemos por qué. Esto lo conocemos mediante las razones o causas del cambio, que Aristóteles concretiza en cuatro: causa material, causa formal, causa eficiente y causa final (o teleológica). Esta última es de gran importancia para el Estagirita, ya que está convencido de que todo existe para cumplir un fin, pues todo, por su propia inmanencia, busca su intrínseca perfección.

 

 


La ciencia metafísica de Aristóteles culmina en la teología, la cual se ocupa del ser que existe per se, o sea, el ente en su sentido más pleno, la forma pura sin materia. Para probar la existencia de ese ser, apela a varios argumentos: "Entre las cosas que existen una es mejor que la otra; de allí que exista una cosa óptima, que debe ser la divina". Su argumento más conocido es el denominado de predicamento cosmológico: las cosas de este mundo son perecederas, y por lo tanto sufren cambio; este cambio acaece en el tiempo. Cambio y tiempo son, pues, imperecederos; mas para que se produzca el cambio o movimiento eterno ha de existir una sustancia eterna capaz de producir ese movimiento. Pero no podemos retrotraernos al infinito para buscar las causas de las causas, por lo que debemos llegar a unPrimer Motor inmóvil. Este motor es Dios, concebido por Aristóteles como fuerza inmaterial inalterable. Ese Ser, sin embargo, no aparece en Aristóteles como creador del mundo, porque éste es eterno.


 


Alma y conocimiento


 


Todos los seres vivos se presentan a Aristóteles como poseedores de alma (psyché), con lo cual se distinguen de los seres inanimados o inorgánicos. Distingue tres clases de alma: vegetativa (propia de las plantas, pero presente también en los animales y en el hombre), sensitiva (propia de los animales y del hombre), racional (exclusiva del hombre). Ésta tiene tres características: es causa del movimiento del cuerpo, conoce y es incorpórea.


 


Con respecto al conocimiento, Aristóteles no admite las doctrinas de Platón, ni tampoco el innatismo. La mente al nacer es "tamquam tabula rasa", en la que nada hay escrito. El conocimiento comienza en los sentidos, como nos demuestra la experiencia. Las captaciones de los sentidos son aprehendidas por el intelecto, generándose así el concepto. De esta forma llegamos al conocimiento suprasensible.


 


Ética


 


La ética de Aristóteles tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. Para algunos, la felicidad consiste en los placeres; para otros, en las riquezas; pero el hombre sabio la busca en el ejercicio de la actividad que le es propia al hombre, es decir, en la vida intelectiva. Ello no excluye el goce moderado de los placeres sensibles y de los demás bienes, con tal de que no impida la contemplación de la verdad. Sobre esta base desarrolla Aristóteles el concepto de virtud. La virtud consiste en el justo medio. Lo que quiere dar a entender es que el actuar del hombre debe estar regido por la prudencia o regla recta. Hay dos modalidades de virtud: las dianoéticas (que se refieren al ejercicio de la inteligencia) y las éticas (que se refieren a la sensibilidad y los afectos). Todas las virtudes son hábitos que se adquieren por medio de la repetición. La virtud por excelencia es la justicia, la cual consiste en el acatamiento de las leyes y en el respeto a los demás ciudadanos.


 


Política


 


Para Aristóteles el hombre es un "animal político" por naturaleza. Sólo los animales y los dioses pueden vivir aislados. La fuerza natural hacia la reproducción y la conservación inclina a los hombres a vivir unidos, primero en la familia, luego en la aldea (unión de varias familias) y finalmente en la ciudad-estado (ni muy pocos, ni demasiados habitantes). El buen funcionamiento de una ciudad-estado no se asegura solamente por aunar voluntades hacia un mismo fin; se requiere también de leyes sensatas y apropiadas que respeten las diferencias y eduquen a los ciudadanos para la responsabilidad civil dentro de la libertad (Aristóteles, en su mentalidad clasista griega, no concibe el derecho de ciudadanía ni para las mujeres ni para los esclavos).


 



Aristóteles estudiando la naturaleza


 


Existen tres formas de legítimo gobierno: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de los mejores) y república (gobierno de muchos). A esas formas rectas de gobierno se oponen la tiranía, la oligarquía y la democracia (Aristóteles entiende por "democracia" el gobierno de los pobres). No se puede decir cuál de las tres es mejor, pues la teoría concreta para un pueblo hay que deducirla de una indagación objetiva de las varias formas históricas de gobierno, y definir según las circunstancias cuál es más conveniente para un determinado estado (Aristóteles recogió y estudió las constituciones de 158 estados). En principio, toda forma de gobierno es buena si quien gobierna busca el bien de los gobernados.


 


Su influencia


 


Durante mucho tiempo, el pensamiento aristotélico se vio eclipsado por el prestigio de las doctrinas de Platón. En época de la Roma cristianizada, el naturalismo y el realismo de Aristóteles eran despreciados y se privilegiaban las lecturas neoplatónicas de Plotino y Beocio. Debido al espiritualismo que caracterizó al pensamiento medieval, las doctrinas de Platón gozaron de preeminencia hasta el siglo XII.


 


Los filósofos árabes -y, particularmente, Avicena y Averroes- contribuyeron a que el pensamiento aristotélico fuese de nuevo objeto de atención en Occidente. El creciente interés por la naturaleza mostrado por el pensamiento cristiano en la Baja Edad Media hizo posible que la obra de Aristóteles fuese estudiada. Roger Bacon y Alberto Magno reivindicaron el pensamiento de este filósofo, y Santo Tomás de Aquino lo transformó en la base de la teología cristiana.


 


Los estudios de la escuela de Florencia, Francis Bacon y Galileo quebrantaron la autoridad aristotélica. Sin embargo, los escritos del filósofo griego continuaron ejerciendo influencia sobre diversas corrientes de pensamiento modernas, como el idealismo, el neoescolasticismo, el conductismo y el dinamismo de Bergson, entre otras.