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Paz y Ciencia
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jueves, 1 de septiembre de 2022

WINNICOTT

 



El tratamiento de niños, psíquicamente perturbados, y de sus madres le brindó la experiencia clínico-teórica, con la que después construiría su teorías más originales. El corto tiempo que dedicaba a estas consultas lo condujo a la teorización y desarrollo acerca de sus conocidas "consultas terapéuticas". Consultas que se constituyeron en importantes aportes a las innovaciones clínicas. En 1926, otra analistas de niños arribó a Londres, Melanie Klein. Muy rápidamente Klein se constituyó en un referente fundamental para los analistas de niños, creándose una escuela de importancia fundamental para el desarrrollo del Psicoanálisis. Para ese entonces, Winnicott se hallaba realizando un extenso tratamiento analítico con una de las seguidoras más importantes de Melanie Klein: Joan Rivière. La importancia fundamental que los kleinianos otorgaban al primer año de vida del niño en cuanto a la estructuración del psiquismo era, sin dudas, compartido por Winnicott. Pero sus consideraciones divergieron tanto con Klein como con las teorizaciones de Anna Freud, hija del fundador del Psicoanálisis. Ambos habían arribado a Londres en 1938, desde Austria,en calidad de refugiados de Guerra. Se produjo entonces una intensa polémica dentro de la Sociedad Psicanalítica Británica, entre los segudores de Melanie Klein y los de Anna Freud. Esta polémica resultó tan importante que amenazó con una posible escisión de la Sociedad. Pero, en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se selló un compromiso típicamente británico dentro de la Sociedad, generándose así el surgimiento de tres grupos políticos: los freudianos dirigidos por Anna Freud, los kleinianos, dirigidos por Melanie Klein y el Middle Group, coordinado por Winnicott. Para Winnicott, los años transcurridos durante la Guerra, fueron de una particular importancia ya que le brindaron oportunidad de trabajar con niños, profundamente perturbados, por haber sido víctimas de una separación familiar al ser evacuados tanto de Londres como de otras importantes ciudades de Gran Bretaña. Su experiencia como consultor psiquiátrico en el área del "Esquema de Evacuación Gubernamental" le proporcionó un ímpetu nuevo sobre su pensamiento acerca de la importancia del rol de la madre en la constitución psíquica del niño. Para Winnicott la terapeútica estuvo siempre más próxima de la necesidad de hacer la interpretación correcta en el momento correcto. En 1951, Winnicott contre nuevamente matrimonio. Esta vez con Clare Britton, una asistente social psiquiátrico, que había colaborado con él en sus múltiples actividades, durante los duros años de la Guerra.

jueves, 14 de junio de 2018

Procesos psíquicos




:: Freud sostuvo que los procesos psíquicos funcionan de dos modos. Uno, primario, que condensa y desplaza, con magnitudes plenas, la importancia que atribuye a los sucesos. Es un proceso que, sin un cuidado suficiente de su justificación, se traduce en una equiparación de los símbolos con lo que simbolizan. Hanna Segal denominó "ecuación simbólica" a esa "confusión" (cuyo paradigma es la psicosis) que conduce, por ejemplo, a relacionarse la palabra "pan" como si fuera el alimento que lo designa. 

:: Otro, secundario, que funciona con magnitudes pequeñas y caracteriza a los procesos del pensamiento racional que establecen diferencias (razones) y proceden con símbolos saludablemente constituidos.


::Debemos reconocer que ambos "se combinan" para generar ese campo "intermedio" (casi "teatral"), que Winnicott situaba como zona de juego y creatividad. En dicho territorio se desarrolla la tarea que se propone acercar a la consciencia de las transferencias recíprocas. Ese modo "terciario" que funciona como un tránsito fugaz entre los procesos que el psicoanálisis denomina primario y secundario, es el lugar donde se gestan los símbolos y, de acuerdo con lo que escribe Charles Peirce, gracias a su operación pueden ocurrir "la metáfora, el sueño, la parábola, la alegoría, todo el arte, toda la ciencia, toda la religión, y toda la poesía".


No olviden echar un vistazo al libro:  "¿Para qué sirve el psicoanálisis? El qué-hacer con el paciente". Luis Chiozza. Ed. Libros del Zorzal.

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo
Zaragoza (Zona Centro)
Tfno.: 653 379 269
Página Web:
www.rcordobasanz.es

viernes, 1 de agosto de 2014

Espacios Transicionales


La construcción subjetiva según Winnicott
Autora: Silvia Tarrío
            Winnicott, nos habla de fenómenos transicionales con los que intenta demostrar la existencia de un área que no es parte de la realidad a la que exige de nuestro esfuerzo de adaptación, pero tampoco es parte de nuestro mundo interior, una tercer área que asegura la transición entre el Yo y el No – Yo, perdida/presencia, niño/madre.
            El movimiento que permite el paso del No Yo al  Yo, se da en el jugar, Cuando el bebé succiona sus dedos siente placer, pero pocos meses después encontrará placer en jugar sobre todo con algún objeto que la madre le ofrece preferencialmente; convirtiéndose en Objeto Transicional.La aceptación por parte del niño de este objeto, tiene que ver con su naturaleza (por ej porque es blando y cálido como un osito de peluche), pero también porque el niño ya ha logrado reconocer un objeto como un No Yo (el bebé lo reconoce como exterior a sí-mismo, este objeto es la primer posesión no yo), esto implica que el bebé comienza a ubicar la frontera dentro/fuera a organizar este límite; la relación con este objeto no es adaptativa sino afectiva y le permite al bebé crear, imaginar, idear producir ese objeto.
            Para Winnicott este objeto se sitúa en una Zona Intermedia de la experiencia (no es interna ni externa) entre el autoerotismo oral (pulgar) y la relación de Objeto (en tanto primera posesión). A diferencia de las experiencias que se dan en el mundo externo, las experiencias en esta zona intermedia no presentan mayores exigencias, por el contrario, es una zona de descanso, el niño en ella al jugar, puede transformar la realidad según sus deseos.
            Esta Zona intermedia, surge de la capacidad que tenga la madre para ilusionar al bebé, estando allí donde él la busca. Para esto, es necesario, una Madre Suficientemente Buena capaz de decodificar las necesidades y deseos de su bebé y satisfacerlas; pero también, capaz de ir retirándose paulatinamente de ese lugar, permitiendo la actividad cada vez mayor de su bebé. Es decir capaz de destetarlo de forma no traumática.
            En este punto, se hace central el concepto winnicottiano de Objeto Transicional, pues sobre este objeto el bebé adquiere derechos  que los adultos aceptan, y aunque solo acepte los cambios que él mismo realiza sobre este objeto, su existencia implica el progreso de pasar de la subjetividad pura al inicio de cierta objetividad. A través de él pasa del Dominio omnipotente mágico (producto de la Madre Suficientemente Buena al generar la zona de ilusión) al Dominio de la Manipulación (erotismo muscular y placer de la coordinación).
            El Objeto Transicional, no es un Objeto Interno sino una Posesión, pero su especificidad, lo diferencia de los otros objetos del mundo exterior. El bebé, puede emplear este objeto, siempre que el Objeto Interno a quien simboliza esté vivo y sea lo suficientemente bueno, lo cual depende de la conducta del objeto exterior (madre).
            Los Fenómenos Transicionales que se dan en la Zona Intermedia a la que Winnicott denomina Espacio Transicional implican las primeras etapas del uso de la ilusión, pues se funciona a mitad de camino entre la creatividad primaria y la adaptación. La existencia delObjeto Transicional le permite al bebé calmar la angustia que le genera la ausencia de su madre, pero si esta ausencia supera el tiempo en que el bebé logra mantener la representación de su madre, los fenómenos transicionales se vuelven carentes de sentido al igual que el objeto.

            Cuando el niño ha construido su  Yo y pasa del Principio del Placer (forma de funcionamiento propia del Ello) al   Principio de Realidad (forma de funcionamiento del YO) y consolida la representación mental de la madre; puede jugar con otros en la intersección de ambas zonas o Espacios Transicionales de juego, momento en que  el Objeto Transicional suele ser abandonado.


BIBLIOGRAFIA:

Winnicott, Donald (1972)              “Realidad y juego”. Ed. Gedisa.

martes, 2 de octubre de 2012

Asesinos de la Creatividad en la Infancia

 
 
LOS ASESINOS DE LA CREATIVIDAD

Las presiones psicológicas que inhiben la creatividad del niño tienen lugar en las primeras etapas de la vida. A la mayoría de los niños que van a preescolar, al jardín de infancia, e incluso al primer grado de la primaria, les encanta estar en la escuela. Sin embargo, cuando llegan a tercero o cuarto grado, a muchos ya no les gusta la escuela, y mucho menos tienen algún sentido del placer de su propia creatividad.
La investigación de la doctora Amabile ha identificado los principales asesinos de la creatividad:

- LA VIGILANCIA: Situarse junto a los niños, haciéndolos sentir que son observados constantemente mientras trabajan. Cuando un niño se halla bajo constante observación, el impulso creativo y las ganas de arriesgarse, resulta ahogado y se esconde.
- LA EVALUCIÓN: hacer que los niños se preocupen por cómo juzgan los demás lo que ellos hacen. A los niños debe preocuparles en primer lugar si ellos mismos se sienten satisfechos con sus logros, en lugar de concentrarse en cómo los
evaluarán o calificarán, o qué pensarán sus pares.
- LAS RECOMPENSAS: el uso excesivo de premios, como estrellas doradas, dinero o juguetes. Utilizados en exceso, los premios privan al niño del placer intrínseco de la actividad creatividad.
- LA COMPETENCIA: poner a los niños en una situación desesperada de ganar o perder, en la que solo uno de ellos puede ocupar el primer puesto. Al niño debe permitírsele progresar a su propio ritmo. (Puede haber, sin embargo, una competencia sana que fomente el espíritu de grupo o equipo).
- EL EXCESO DE CONTROL: Indicar a los niños exactamente cómo hacer las cosas: sus tareas escolares, sus trabajos, incluso sus juegos. Los padres y los maestros a menudo confunden esta manipulación con su deber de instruir. Esto provoca en los niños la sensación de que cualquier originalidad es un error y cualquier exploración, una pérdida de tiempo.
- LA RESTRICCIÓN DE LAS ELECCIONES: decir a los niños qué actividades deben practicar, en lugar de permitirles que se dejen llevar por su propia curiosidad y pasión. Es mejor dejar que el niño elija lo que le interesa, y apoyar esta inclinación.
- LA PRESIÓN: establecer expectativas exageradas para el desempeño del niño. Por ejemplo, los regímenes de entrenamiento tipo "invernadero" -que obligan a los niños muy pequeños a aprender el alfabeto o a contar antes de que tengan ningún interés real- pueden con facilidad tener el efecto contrario y producir avérsión.

Un elemento verdaderamente incómodo para el desarrollo de la creatividad son los márgenes estandarizados de tiempo.
"Nuestro ingrediente de creatividad es el tiempo sin límites", afirma Ann Lewin, directoria del Capital Childrens Museum, de Washington, D.C. El museo de niños es un ámbito destinado a llevar a los niños al estado creativo. Pero como bien puede Lewin comprobar allí todos los días, existe una marcada diferencia entre los ritmos de los niños que van al museo y los de los adultos que los llevan.
"Los niños poseen la capacidad de ser cautivados en cualquier cosa que estén haciendo, de una manera que resulta mucho más difícil para un adulto -explica-. Ellos necesitan tener la posibilidad de seguir sus inclinaciones naturales, sus talentos particulares, de ir adondo los lleven sus inclinaciones"

Extraído de un texto de Daniel Goleman sobre la Creatividad.



http://youtu.be/ISYTT705QeY Ángeles del Infierno -Si tú no estás aquí-
http://youtu.be/oI0Yu_RFIZY Avalanch -El Ladrón de Sueños-
http://youtu.be/T0tP--9BjJI Avalanch -Xana-

martes, 19 de junio de 2012

Sobre el Genial Donald Woods Winnicott



"Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo"

"La capacidad para estar solo se basa en una paradoja: estar a solas cuando otra persona se halla presente"

"La locura consiste en no encontrar o tener a nadie que te pueda soportar"

"La capacidad para la transigencia no es una característica del demente"

"El ser humano maduro no es tan agradable ni tan desagradable como el inmaduro"

"Las palabras -yo soy- son las más peligrosas en todas las lenguas del mundo"



"Podemos estar en ausencia de una psiconeurosis, pero eso no es la vida"


"La criatura humana debe recorrer cierta distancia desde la precocidad para alcanzar la madurez suficiente que le permita ser profunda" ¡Oh Dios! Haz que esté vivo cuando me muera.

Citas de Donald Woods Winnicott.

domingo, 10 de junio de 2012

Espacio Transicional (Winnicott desde el Budismo)



Voy a compartir con vosotros un epígrafe que me emociona especialmente. Se trata de un libro de Mark Epstein titulado "Pensamientos sin Pensador". En este formidable texto se entrelazan, como un enlace covalente en química dos modelos de pensamientos que se han considerado como el agua y el aceite. Sigmund Freud no supo o no pudo congeniar ambas cuestiones. Habló del "sentimiento oceánico", lo más cercano al Budismo que propone Epstein a través de una forma seria, rigurosa y apasionante. En este libro se puede observar el "sinsentido" de muchos dogmas occidentales, psicoanalíticos o, lo más importante, formas de pensar:prejuicios, pretextos, mecanismos de defensa, disociaciones, falta de contacto con la realidad, impostura, narcisismo, etc. Uno de los propósitos fundamentales del Budismo es erradicar el narcisismo. Liberar al sujeto del ego. Eso no significa que no considere al Yo como algo necesario, pero no como se piensa en occidente. En post anteriores he compartido la idea de D.T. Suzuki sobre el Budismo zen en relación a la ciencia y al Yo. Esta vía fértil del pensamiento puede facilitar a los clínicos una forma más amplia de entender a la persona, se pueden incorporar nuevas perspectivas. Además, este libro, que congenia el psicoanálisis con el budismo y los aproxima paradójicamente, está escrito de una manera muy atrayente. He elegido "ESPACIO TRANSICIONAL" porque supone el área de ilusión donde el bebé se vincula con el pecho materno. Si la madre es "suficientemente buena", el niño podrá desarrollar el gesto espontáneo y podrá desarrollar un "verdadero self". Todo esto son conceptos occidentales, en particular, de D. Winnicott. Veamos la mirada budista en relación a DWW. Un abrazo, Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo y Psicoterapeuta Integrador.



ESPACIO TRANSICIONAL

La última cualidad de la atención desnuda que quiero destacar es su impersonalidad. Como un perro vagabundo y sin dueño, los pensamientos y sentimientos errantes que reciben la atención desnuda también son tratados como si no tuvieran dueño. Este planteamiento fomenta una nueva versión de lo que Winnicott llamó el "espacio transicional". El espacio transicional, reconocido dede hace mucho tiempo como el punto medio entre la dependencia infantil y la capacidad de tolerar la soledad, ha sido denominado "un área intermedia de la experiencia" que permite al niño sentirse cómodo cuando está separado de sus padres. La famosa equiparación freudiana del misticismo con el sentimiento oceánico ha animado a generaciones de psicoanalistas a ver la meditación como un atajo que lleva de vuelta a las experiencias del narcisismo infantil, pero está claro que esta formulación, al menos en lo relacionado con la atención desnuda, no ha dado en la diana. Si los terapeutas hubieran reconocido la similitud entre los estados meditativos y los fenómenos transicionales, ya se habría establecido hace mucho tiempo un vínculo claro entre el budismo y la psicología psicoanalítica.
El objeto transicional -el osito de peluche, el animal de trapo, la manta o el juguete favorito- hacen posible el movimiento de una experiencia puramente subjetiva a otra en la que los demás son experimentados verdaderamente como "otros". No siendo ni "yo" ni "no-yo", el objeto transicional disfruta de un estatus intermedio que los padres respetan instintivamente. Es la balsa con la que el niño atraviesa el río y llega a entender la existencia del otro.
Muchas de las cualidades del objeto transicional, como su capacidad de sobrevivir al amor y el odio intensos, su resistencia a cambiar a menos que lo cambie el niño, su capacidad de proveer refugio y calidez, y la renuncia gradual que se hace de él, también son compartidas por la atención. Como el objeto transicional del niño, la atención desnuda disfruta de un estatus especial para el meditador, pues también es un fenómeno intermedio. Es diferente de nuestra conciencia subjetiva habitual y la tradición tibetana la ha retratado como unba especie de "conciencia de espía" que observa desde los rincones de la mente.
Como "observadora", la atención desnuda es una reminiscencia del objeto transicional, puesto que, como el osito de peluche del niño, no es "yo" ni "no-yo", sino que abarca ambos. Por ejemplo, cuando los meditadores oyen un sonido intenso con atención desnuda, no distinguen al "oyente" del "sonido". Más bien, solo existe el momento de oír, el encuentro de lo externo con lo interno. Es ese momento de audición no hay dentro ni fuera, tal como a veces es imposible decir si el aliento entra o sale. Y esta no es la única similitud. Como el objeto transicional, la atención desnuda puede ser una constante. Ni la emoción intensa ni la intensa estimulación tienen por qué alterarla, porque su claridad especular le permite reflejar cualquier cosa que entre en su campo. Para representar esta constancia a veces se usa la imagen de un río pasando bajo un puente de piedra. Por medio de la atención desnuda, se dice, el meditador no se vuelve como el río, sino como el puente bajo el que pasa la corriente.
De esta constancia surge la capacidad de contener la experiencia. Esto forma la contraparte de la calidez o del solaz que el niño encuentra en el objeto transicional cuando tiene que aprender a soportar la separación, que es algo nuevo para él. A medida que el niño se siente cómodo en esta separación, va renunciando gradualmente al objeto transicional. Mi hija de ocho años ya no lleva consigo su osito a todas partes, pero aun vuelve a él por las noches. A medida que el meditador se siente cómodo aplicando la atención desnuda, la va olvidando gradualmente y es capaz de establecerse en la conciencia sin elección [...]

Mark Epstein: "Pensamientos sin Pensador". Gaia Ediciones, 2011, Madrid. Pp.: 146-148






http://www.youtube.com/watch?v=W9WMAl9FsA4&feature=colike Los Chicos del Coro -Imagine-
http://www.youtube.com/watch?v=hOZdCHY_hi4&feature=colike Los Chicos del Coro -Let it Be-
Homenaje a un paciente que va a viajar y, lo más importante, mostrar su talento y arte junto a este grupo de entrañables muchachos. Mucha suerte y que lo disfruten.
http://youtu.be/KSJfCjc8Y2c Esta chica tiene una voz hermosa.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Reflexiones sobre la transicionalidad

Tras el interesantísimo artículo expuesto anteriormente de Silvio Zirlinger me surgen una serie de ideas más pragmáticas probablemente. La teoría considero que es una fuente donde alimentar las vicisitudes de la clínica, del contacto con el otro, de una exploración y esclarecimiento del sufrimiento y de las fuentes de salud que están en la capacidad de la persona que atendemos.
La capacidad para recorrer el espacio subjetivo no siempre es tan fácil, Winnicott en "Realidad y Juego", decía que en psicoterapia hay que llevar al paciente a un espacio de juego, ese espacio transicional donde pueda explorar y conectar con su mundo interno, su subjetividad y los objetos internos.
En la aparición de la enfermedad, sobre todo si lleva mucho tiempo anclada en el sujeto, se enquista y se vuelve rígida la capacidad de pensar. El trabajo del psicoterapeuta consiste entonces en ir de las defensas como la racionalización a los sentimientos, muy a menudo desconcertantes, que hay detrás de ese padecimiento. Sufrimiento estructurado y enquistado desde la defensa, su represión y a menudo la negación de vivencias y sentimientos que hacen daño a la persona.
Por ello, construir una atmósfera confiable donde se pueda diluir el superyó sádico que moraliza y manda mensajes imperativos al yo es fundamental. El espacio transicional, de juego y exploración se va construyendo progresivamente para beneficio del paciente, quien se opondrá primero firmemente a las intelecciones y sentimientos que han sido formados como síntomas.
Si no dejamos fluir ese espacio transicional y la comunicación se dirige a lo emocional tenemos el riesgo de quedarnos en la superficie de los síntomas, en una psicoterapia de apoyo que haga el análisis interminable y se viva el trastorno como crónico.