PEACE

PEACE
Paz y Ciencia
Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Córdoba Sanz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Córdoba Sanz. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de diciembre de 2020

Feminismo y Judith Butler

 


En 1949 en el Segundo sexo, Simone de Beauvoir escribió que la historia había sido construida a partir de un androcentrismo: el hombre como la medida de todas cosas. Desde esa perspectiva, si las mujeres pedían ser simplemente humanos se les decía que querían parecerse a los hombres, y ello debido a que el varón había acaparado lo que se entendía como lo genéricamente humano: “él es el Sujeto, es el Absoluto: ella es la Alteridad”. Cuando la filósofa plantea que “no se nace mujer, se llega a serlo” queda claro que  el concepto de “mujer” es una construcción cultural definida  con referencia al hombre: la mujer es esposa, madre o hija.

Ilustración: Jonathan Rosas

Este feminismo de la década de los sesenta se centraba en el opresivo dualismo de género y en la experiencia que tenían las mujeres en  que las cuestiones biológicas limitaban la igualdad de derechos. El dualismo de género se entiende como lo que cada sociedad, con sus variantes culturales, considera como lo “naturalmente femenino” y lo “naturalmente masculino” y la infinidad de estereotipos que se forman respecto a ello. A la mujer, entonces, se le asignaron labores domésticas, de servicio, y tareas de carácter asistencial como cuidar a los hijos, a los ancianos, a los enfermos y, en suma, atender las necesidades de otros,1 una serie de estereotipos fundados en la supuesta sensibilidad intrínseca de la mujer, que conllevaba tareas serviles bajo el pretexto de la concepción.

Si las mujeres no participaban en la esfera pública era porque sólo los hombres  poseían las aptitudes políticas para ello. Así, las relaciones de poder que estructuraban las dimensiones política, social y económica eran determinadas por el género masculino; lo que implicaba que las mujeres no fueran dueñas de su propio destino, sino simples espectadoras. De ahí viene entonces el término patriarcado pues fue el concepto que adoptó el feminismo para señalar el poder y la política masculinas.

Hay que decir que en el feminismo moderno hay un campo de batalla en torno a lo que se entiende por esencialismo. Esto es, que la distinción entre hombre y mujer es algo fijo, biológico y natural. Las feministas esencialistas rechazan la política masculina, abogan por una nueva forma de hacer política separada de la participación del hombre, apelan a una separación donde la mujer pueda desenvolverse y crear su propia forma de organización. Algunas feministas como Gayatri Spivakha argumentan que se necesita contar con un esencialismo operacional, una falsa ontología de las mujeres como categoría universal para avanzar en un programa político feminista:2 una organización propia donde sea posible formular sus problemas, sus demandas y sus alternativas.

El principal aporte de Judith Butler a la teoría feminista ha sido combatir la suposición de que el esencialismo sea necesario para la acción política, lo que ha renovado este debate de décadas.

De acuerdo con la filósofa estadunidense sería erróneo suponer anticipadamente que existe la categoría de “mujeres” pues son los complejos significados institucionales y discursivos mediante los cuales se construye el término los que deben ser cuestionados. Según Butler, el hecho de enunciar la categoría mujer para lograr una “unidad” bajo el impulso democratizador feminista reafirma al mismo tiempo la condición de mujer que pretende emancipar. La  filósofa observa que este feminismo solidario entre mujeres niega la complejidad de lo que es el ser humano y pretende meter en una única categoría a aquello que tiene aparatos reproductivos “femeninos”. Para ella, habría que pasar de una categoría fija y estable a una desnaturalización de conceptos como sexo y género y lograr lo que denomina “identidades nómadas”.3

Butler, como  Simone de Beauvoir, considera que el término mujer es una construcción social, pero le interesa saber cómo y dónde se construye el género mujer. Intenta demostrar cómo se han constituido los conceptos cosificados y naturalizados de sexo y género y, por ende, cómo son entonces susceptibles de ser constituidos de otra manera. La filósofa observa que si el sexo es lo que da paso a la construcción del género, es entonces la noción de que el “sexo es algo natural” lo que dio paso al binarismo hombre-mujer, lo cual es la norma  que sufren los cuerpos en el momento en el que la corroboran.

Si el género se construye, como lo expuso Beauvoir, el género es una situación histórica y es una manera de ir haciendo, dramatizando y reproduciendo esa situación, por lo que Butler sugiere que el cuerpo adquiere su género en una serie de actos que son renovados, revisados y consolidados en el tiempo. Butler establece que hay una sedimentación de las normas de género, es decir, que en algún momento se dijo que —de acuerdo a lo biológico— el sexo era natural, por lo que había tal cosa como una  verdadera mujer, "con el paso del tiempo este discurso ha ido produciendo un conjunto de estilos corporales que, en forma cosificada, aparecen como la configuración natural de los cuerpos en sexos que existen en una relación binaria y mutua".4 De acuerdo con Butler “la acción social requiere una performance repetida. Esta repetición es a la vez reactuación y reexperimentación de un conjunto de significados ya socialmente establecidos; es la forma mundana y ritualizada de su legitimación”.5 El género es entonces para Butler un performativo,6 conforma la identidad que se supone que es:  “nadie es realmente género desde el principio”.

A partir de su lectura de Foucault, Butler sugiere que la idea del sexo natural es una conjunción nada natural de construcciones culturales al servicio de intereses reproductivos. No hay sucesos estáticos unitarios, sino identidades contingentes que están en procedimiento (el cuerpo no es estático, es un devenir). Por tanto, no es necesario buscar un “origen” de la identidad (genealogía)7 pues no hay una identidad de género detrás de las expresiones de género, sino identidades que se construyen performativamente por las mismas expresiones que, al parecer, son resultado de ésta.

Butler también retoma a Lacan para sugerir que si el género está en constante construcción, entonces nunca estará completamente terminado. Si el sujeto es una estructura lingüística en formación, la tarea del feminismo sería estudiar “las prácticas discursivas que legitiman el género que nuestro vocabulario invariablemente disfraza, y llevar esta complejidad a un interjuego cultural dramático sin consecuencias punitivas”.8 Es decir, es posible subvertir: transformar mediante nuevas significaciones a partir de actos cotidianos la heterosexualidad normativa que violenta los cuerpos.

Si para Beauvoir el género se construye, no hay nada que asegure que la persona que se convierte en mujer sea obligatoriamente aquello con características femeninas. No hay razón alguna para fijar un sólo sexo, un  género y por tanto una identidad. Butler dice que “¡La vida no es la identidad! La vida resiste a la idea de la identidad”. Por esta razón, los estudios de Judith Butler son fundadores de la teoría queer, según la cual los géneros y las identidades sexuales no están inscritos en la naturaleza humana.

Con estas propuestas, Judith Butler ha renovado el debate dentro del feminismo e impulsado un feminismo más inclusivo donde no sólo se le dé voz a las mujeres, sino también a aquellas minorías que constantemente han estado excluidas: la comunidad LGBTTTIQA. De esta manera, Butler se aleja de aquel feminismo que rechaza a otras minorías por el simple hecho de no tener órganos sexuales femeninos, por ejemplo, el Feminismo Radical Trans Excluyente (TERF por sus siglas en inglés).

Sin duda la relación de la lucha LGBT+ y el feminismo es larga y compleja,9 el debate está en constante discusión y las ideas que se presentan en este texto no están cerradas herméticamente. Sin embargo, considero que la lucha por la emancipación no puede orientarse sólo al resurgimiento de las mujeres, sin antes atender las relaciones desiguales que surgen a partir de la idea de la existencia intrínseca de dos sexos fijos, biológicos y naturales; debe orientarse a la búsqueda de nuevas significaciones que permitan liberar al cuerpo ligado a ubicaciones desiguales en la sociedad.

 

Dalia Vázquez


1 La perspectiva feminista, Jenny Chapman, en David Marsh y Gerry Stoker (eds.) Teoría y métodos de la Ciencia Política, Alianza Editorial, España, 1997, p. 104-105.

2 Citado en Judith Butler. “Performative Acts and Gender Constitution: An Essay on Phenomenology and Feminist Theory”. Theatre Journal, Vol. 40, No. 4, (diciembre, 1988), The Johns Hopkins University Press. Publicado en español en Debate feminista, 18 (1998), Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista, p. 311.

3 Judith Butler. El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Paidós Ibérica, Barcelona, 2007. 

4 Judith Butler, Actos performativos…op. cit., p. 304.

5 Ibid, p. 307.

6 Un performativo de acuerdo a John Langshaw Austin en su texto Cómo hacer cosas con palabras es un acto de habla realizado, por ejemplo, en el momento en el que un sacerdote dice "Yo te bautizo" la misma frase transforma a la persona bautizada en un miembro de la religión. Así, el acto se pone en marcha en el momento en el que se enuncia.

7 En su ensayo Nietzsche, la genealogía, la historia, Foucault señala que la búsqueda de un orígen de las cosas es el intento por recoger la esencia de la cosa, su identidad más pura, ajena a cualquier influencia extraña. Sin embargo, eso es una invención metafísica, por lo que “detrás de las cosas hay otra cosa bien distinta: no su secreto esencial y sin fecha, sino el secreto de que no tienen esencia, o de que su esencia fue construida pieza a pieza a partir de figuras extrañas a ella.” 

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo Clínico. Psicoterapeuta. Zaragoza.        Teléfono: 653 379 269 

N° Col.: A-1324 

Instagram: @psicoletrazaragoza

Página Web: www.rcordobasanz.es

jueves, 20 de diciembre de 2012

Karen Horney (1885-1952)



Primera analista de Perls y una de las personas que más influencia tuvo sobre él, por más que no la cita tan explícitamente como, por ejemplo, a Reich: "De Horney recibí compromiso humano sin terminología complicada".
K. Horney empieza a publicar tras su huida de Alemania a Estados Unidos. Su primera obra "La personalidad neurótica de nuestro tiempo" (1937) hace una amplia interpretación cultural de la neurosis; en sus palabras resuenan conceptos similares a los que luego utilizará Fritz. "Existen dos características de la neurosis: primero cierta rigidez en las reacciones y segundo, una estimable discrepancia entre las capacidades del individuo y sus realizaciones... Por "rigidez de reacciones" entendemos la ausencia de flexibilidad que no permite reaccionar de diversa manera frente a diferentes situaciones".
En su segundo libro "El nuevo psicoanálisis" (1939), se opone abiertamente a la orientación biológica de Freud, como antes habían hecho Adler, Jung y Rank. Estas dos obras provocaron el enojo de los círculos psicoanalíticos, acusando a Horney de superficial, de haber abandonado el fundamento real del psicoanálisis, de ser partidaria de Adler, etc., sin que se tomaran en cuenta sus aportaciones para la mejora de los métodos psicoterapéuticos.
Según Clara Thompson, entre sus aportaciones destaca la importancia dada a la situación presente del paciente, no solo acentuando la situación psicoanalítica inmediata (como Ferenczi o Reich) sino explorando la situación general de su vida, lo cual aproxima al punto de vista adleriano, aunque Horney le dio igual importancia a la voluntad de poder que a la necesidad neurótica de amor, resaltando el aspecto enfermizo de ambas búsquedas. Igual que Adler analizaba las finalidades de la neurosis, K. Horney afirma que el paciente está enfermo no solo por lo que le sucedió en el pasado sino también porque, al luchar contra ello, se fija metas que le conducen a tratar de alcanzar falsos valores. Definió la noción de "imagen idealizada" que se convierte en el "yo idealizado": "Y este yo idealizado es más real que su verdadero yo, no solo porque es más atractivo, sino porque responde a sus necesidades apremiantes". En "esta búsqueda de gloria", la persona pierde el centro, cambia "ser por parecer" en una especie de pacto con el diablo (obtener poder ilimitado a cambio de vender su alma): "Hablando en términos simbólicos, el camino fácil a la gloria infinita es inevitablemente el camino a un infierno interior de autodesprecio y autotormento. Al tomar dicho camino, el individuo pierde realmente su alma, su verdadero yo".

Como vio Karen Horney, las perturbaciones emocionales originadas en el pasado ahora son mantenidas por una falsa identidad. Si una persona puede llegar a entender cómo en este preciso instante está enterrado está enterrando su verdadero sí mismo, puede liberarse. Naranjo, 1990.

Karen Horney habla de la "tendencia al debiera":
Los dictados interiores comprenden todo lo que el neurótico debiera hacer, ser, sentir, saber, y los tabúes de todo lo que no debiera ser... Se dice inconscientemente: Olvida la despreciada criatura que realmente eres, lo que importa se ser este ser idealizado. Debes soportar todo, entender todo, gustar todo, ser siempre fecundo... A esto lo llamo "la tiranía del debiera". Neurosis y Madurez.

También se considera a Karen Horney como una precursora de la psicología humanista, además de ser entendida como "culturalista", "ambientalista"; este texto lo deja claro:
En el hombre son inherentes las fuerzas constructivas de evolución que le impulsan a realizar sus potencialidades. Esta creencia no significa que el hombre sea esencialmente bueno, lo cual presupondría un conocimiento dado del bien y del mal. Significa que el hombre, por su misma naturaleza y propio acuerdo, lucha por realizarse, y que sus talentos se desenvuelven con tal lucha... Solo puede desarrollarse, en el verdadero sentido, cuando asume la plena responsabilidad de sí mismo.
Neurosis y Madurez.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La luz del mundo brilla a través del niño interior

El niño interior lleva consigo nuestra historia personal, y es el vehículo tanto de nuestros recuerdos del niño real como del niño idealizado del pasado. Es la cualidad verdaderamente viva de nuestro interior. Es el alma, aquello que experimenta en nosotros a través de todos los ciclos vitales. Es la víctima. Y es el portador de la renovación a través del renacimiento, apareciendo en nuestras vidas siempre que nos desidentificamos y que nos abrimos al cambio. En el poema "The Holy Longing" [Selige Sehnsucht], Goethe, el gran pensador europeo de los siglos dieciocho y diecinueve, ensalza esta notable cualidad del ser humano: Díselo a una persona sabia o quédate en silencio, porque el hombre ordinario se burlará en el acto. Celebro lo que vive de verdad, lo que anhela hastala muerte... Y si no has tenido esa experiencia -morir y así crecer- no eres más que un huésped aturdido sobre la oscura tierra. La experiencia de este proceso de renovación equivale a experimentar las posibilidades creativas del niño interior simbólico. "Morir" -esto es, entregarse a un período de transición- permite el nacimiento de nuevas posibilidades. "Renuncia lo que tienes y recibirás", dice el proverbio latino. Cuando algo deja de ser, el niño aparece como una posibilidad interna que irrumpe en nuestro mundo pleno de su ingenua vitalidad. "Al proceso de morir psicológicamente, mientras uno todavía está vivo, sigue el renacimiento o la renovación psicológica", señala Ralph Metzner en su libro "Las grandes metáforas de la tradición sagrada". Entonces nace un nuevo ser -una nueva manera de ser- imaginado como el resplandeciente niño simbólico. "El niño recién nacido todavía está vinculado al Tao, a la fuente de su vida y de su manifestación, motivo por el cual deberíamos emularlo", añade Metzner. "Como dice Chuang Tsu: ¿Puedes ser como un recién nacido? El bebé llora todo el día, pero su voz nunca es ronca porque no ha perdido la armonía con la naturaleza". Este niño eterno y verdaderamente vivo se encuentra en el corazón de nuestro ser esperando encarnarse en nuestros actos y nuestras actitudes. Y la luz del mundo brilla a través de él.

sábado, 25 de agosto de 2012

La Conquista de la Felicidad

 
 
"Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino".
Proverbio chino
 
 
LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD: BERTRAND RUSSELL
 
 
[...] El tipo de poder que desea cada uno depende de sus pasiones predominantes; unos desean poder sobre las acciones de los demás, otros desean poder sobre sus pensamientos y otros sobre sus emociones. Algunos desean cambiar el entorno material, otros desean la sensación de poder que se deriva de la superioridad intelectual. Toda clase de trabajo público conlleva el deseo de algún tipo de poder, a menos que se haga pensando únicamente en hacerse rico mediante la corrupción. El hombre que actúa movido por el puro sufrimiento altruista que le provoca el espectáculo de la miseria humana, si dicho sufrimiento es genuino, deseará poder para aliviar la miseria. Las únicas personas totalmente indiferentes al poder son las que sienten completa indiferencia hacia el prójimo. Así pues, hay que aceptar que desear alguna forma de poder es algo natural en las personas capaces de formar parte de una comunidad sana. Y todo deseo de poder conlleva, mientras no se frustre, una forma correspondiente de esfuerzo. Para la mentalidad occidental, esta conclusión puede parecer una perogrullada, pero no son pocos los occidentales que coquetean con lo que se llama "la sabiduría de Oriente", precisamente cuando Oriente la está abandonando. Es posible que a ellos les parezca discutible lo que decimos, y su es así valía la pena decirlo.
Sin embargo, la resignación también desempeña un papel en la conquista de la felicidad, y es un papel tan imprescindible como el del del esfuerzo. El sabio, aunque no se quede parado ante las desgracias inevitables, no malgastará tiempo ni emociones con las inevitables, e incluso aguantará algunas de las evitables si para evitarlas se necesitan un tiempo y una energía que el prefiere dedicar a fines más importantes. Mucha gente se impacienta o se enfurece ante el más mínimo contratiempo, y de este modo malgasta una gran cantidad de energía que podría emplear en cosas más útiles.
Incluso cuando uno está embarcado en asuntos verdaderamente importantes, no es prudente de que la sola idea de un posible fracaso se convierta en una constante amenaza para la paz mental.
 
Bertrand Russell: "La conquista de la Felicidad". Debolsillo, 2003, Barcelona.
 
 

 
http://youtu.be/-P2MqmnPZV4 Pedro Guerra: "Biografía" en directo.
http://youtu.be/3EtyfjQlvjk Pedro Guerra: "Contra el Poder"
 
contra el poder que nos enseña sólo aquella mitad
contra el poder de las verdades dobladas
contra el poder de quien conoce pero sangra de más
contra el poder de las canciones guardadas
contra el poder que nunca abraza a los que pueden pensar
contra el poder que nos vigila los pasos
contra el poder que siempre miente en nombre de la verdad
contra el poder que nos convierte en extraños
contra el poder
que debilita y nada da que sólo quita
y deshace lo que está
contra el poder…
contra el poder
en cualquier forma que sé de
contra la fuerza y mal uso de la fe
desde el poder…
contra el poder que abre una zanja entre el amor y el placer
emparentando el bienestar y la herida
contra el poder que no distingue entre morir y crecer
contra el poder que compra y vende la vida
contra el poder que hace del padre ostentador del poder
contra el poder que nos obliga a engañarnos
contra el poder que hace a los hijos reinventar el poder
contra el poder de los que piensan ganando
contra el poder…
contra el poder que no descansa y se detiene a beber
junto a las fuentes del sabor y el deseo
contra el poder que nos bendice en el hogar del poder
contra el poder del la ignorancia y los juegos
contra el poder…

domingo, 22 de julio de 2012

El Cinismo Ético del Dr. House

El cinismo ético del Dr. House [1]
Por Juan Jorge Michel Fariña

"No trato enfermos, trato enfermedades” – Dr. Gregory House
A la memoria de Ignacio Lewkowicz, al cumplirse un nuevo aniversario de su trágica muerte, el 4 de Abril de 2004. Nacho era también un cínico, en el sentido filosófico del término. En una oportunidad compartíamos una reunión en la UBA y en una de las paredes del aula habían pegado un afiche anunciando un evento académico sobre “discapacidad”. El texto, en grandes caracteres, decía: Universidad y Discapacidad: Un Compromiso. Cruzamos miradas con Nacho y él dijo sencillamente: “a confesión de parte, relevo de pruebas”.

En los años 60 la televisión popularizó a dos médicos de ficción, el Dr. Kildare y Ben Casey, y a un abogado, Perry Mason, personajes protagónicos de series emblemáticas que acercaron por primera vez al gran público los dilemas que deben enfrentar a diario los profesionales del campo de la Salud y del Derecho. En aquellos tiempos no se hablaba todavía de bioética y muy poco de ética profesional, no obstante lo cual los distintos episodios anticipaban las dos cuerdas del debate moral contemporáneo: el tratamiento del cuerpo del sufriente y las vicisitudes del sujeto ante la ley.
Casi medio siglo después, la ficción televisiva nos confronta nuevamente con una variedad de juristas, forenses y clínicos a través de distintas series que se caracterizan por el rigor investigativo, el cuidado de los guiones y una realización por demás atractiva. Capítulos memorables de CSI, ER, La ley y el orden y, por supuesto, Dr. House, la cual ha obtenido ya dos Golden Globe y que, como veremos, merece le dediquemos este comentario.
Dr. House –o House M.D., donde M.D. puede significar "Medical Doctor" o "Medical Diagnostic"– fue estrenada en 2004 por la cadena Fox y ha entrado ya en su cuarta temporada. Según la Wikipedia, donde House también se ha ganado un lugar, se trata de un drama médico que gira en torno al Dr. Gregory House, un médico huraño que se desempeña de manera brillante en el departamento de diagnóstico del ficticio Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey.
El personaje está inspirado en el de Sherlock Holmes –el propio autor de la serie, David Shore, reconoce tal filiación, ofreciendo al espectador pistas en esta dirección. La similitud en sus apellidos, la numeración de sus domicilios (ambos viven en el número 221B), la analogía de sus respectivos colaboradores: John Watson y James Wilson, la adicción a una sustancia (cocaína en Holmes, vicodina en House). Pero lo que más los emparenta es el modo de encarar el enigma que supone cada caso y la estrategia deductiva para resolverlo.
Ante todo, tanto Holmes como House, se abstienen en lo posible de establecer un vínculo con las personas involucradas directamente en el caso –sean éstos sospechosos o testigos, en el caso de Holmes, o pacientes en el caso de House. Pero, contra toda evidencia, esta distancia no supone descompromiso o desinterés. Cuando House evita hablar en exceso con los pacientes con el célebre argumento de “los pacientes siempre mienten –el síntoma no”, lo que hace es, en realidad, sustraerse del discurso del yo del paciente, que siempre se presenta engañosamente consistente, aún cuando ello sea un obstáculo para la cura. Aquello que indefectiblemente ocultan al médico no es en absoluto azaroso y suele transformarse en la pieza que resuelve el enigma de los diagnósticos complejos. Al manejarse a través de las indagaciones e informes de sus colaboradores, House logra establecer la distancia operativa que le permite intervenir desde un lugar diferente, desbaratando la maniobra del yo y salvando al sujeto.
Esta actitud distante le ha valido el calificativo de “huraño”, pero ello no debe inducirnos a error respecto de House. Si en ocasiones tiene para con sus pacientes comentarios sarcásticos, es porque hace síntoma de su propia angustia como médico frente a las situaciones con las que debe lidiar. Como cuando le dice a una paciente que no sabe que está embarazada:
House: "Tiene un parásito."
Paciente: "¿Como la lombriz solitaria o algo así? ¿Puede quitármelo?"
House: "Hasta dentro de un mes, sí. Después es ilegal. Bueno, en un par de Estados no."
Paciente: "¿Ilegal?"
House: "Tranquila. Muchas mujeres se encariñan con estos parásitos. Les ponen nombres, les compran ropita y los llevan al parque a jugar con otros parásitos... Mire, si hasta tiene sus ojos..."
O cuando se dirige a su colega afroamericano Foreman, que lo acusa de molestarle cada día más: "Pues eso descarta el racismo, ayer eras igual de negro".
Pero esta preferencia por la ironía y el sarcasmo –una vez más, rasgo compartido con Holmes – se desliza en ocasiones hacia una posición cínica, en el sentido filosófico del término. Es este viraje el que nos interesa analizar.
La escuela cínica, fundada por Antístenes (-450, -366) sostiene que sólo se alcanza la felicidad si alguien puede prescindir de las ataduras que lo condicionan a los ideales mundanos. El propio Antístenes vivía según su propia concepción de la virtud y para él las convenciones sociales no significaban demasiado, ya que como todos los cínicos, relativizaba el peso de las normas y las instituciones. A otro representante de la Escuela Cínica, Diógenes de Sinope, se le adjudica la conocida frase “córrete que me tapas el sol”, dirigida a Alejandro Magno cuando éste, al regreso de una de sus campañas, le ofrece: “filósofo, pídeme lo que quieras”. O la que dirige a sus compatriotas cuando lo expulsan de la ciudad por haber atentado contra la moneda en curso: “ellos me condenan a irme y yo los condeno a ellos a quedarse”.
Como se puede ver, la afirmación cínica puede adoptar el tono de la ironía, pero se separa de ella, ingresando un enunciado de verdad. A diferencia del sarcasmo, que hace síntoma de un punto ciego en el emisor, el comentario cínico siempre suplementa la escena, reorganizando el universo situacional. La respuesta de Diógenes a Alejandro Magno, responde a la demanda del soberano pero, para desnudar las limitaciones de su poder, para poner en evidencia el punto de inconsistencia en que se encuentra, sin siquiera sospecharlo.
Esta perspectiva del “cinismo” se aleja del uso que habitualmente hacemos del término, de allí que muchos especialistas propongan actualmente escribir kinismo para referirse a la posición filosófica, distinguiéndola así de su acepción cotidiana.
Cuando la lucidez se abre paso en medio del sarcasmo, House puede sustraerse a su propia angustia –sus miedos, sus inseguridades más íntimas. Y es allí cuando aporta su cuota de kinismo a la serie, emergiendo él mismo como sujeto en ese acto. Como es sabido, se resiste a utilizar el guardapolvo blanco y recorre los pasillos del hospital con su bastón, debido a la renguera en su pierna derecha. En una ocasión le dice a Wilson, su colega y confidente:
House: “¿Te das cuenta? Todo el mundo piensa que soy un paciente por el bastón.”
Wilson: “Pues ponte un guardapolvo blanco, como los demás.”
House: “No, entonces parecería un médico.”
House sabe que el guardapolvo blanco no garantiza autoridad médica alguna y no desea por tanto aparecer recubierto de semejante emblema. Pero sabe también que un médico no es un paciente –y no debe ser confundido con él. El comentario cínico que dirige a Wilson lo aleja tanto de la infatuación médica como de la demagogia de la igualación. El médico debe encontrar su lugar fuera de tales facilismos.
En la misma línea, le dice a un paciente: "¿Preferiría un médico que lo tome de la mano mientras se muere o uno que lo ignore mientras mejora?”. Contra la tendencia contemporánea que instruye al médico para que sea “empático” con el paciente, House subraya que es la competencia profesional lo que el enfermo realmente requiere de él.
La idea tiene un amplio alcance y recuerda el comentario de Alain Badiou dirigido a los psiquiatras durante un congreso internacional. Refiriéndose a la Comisión de Ética Psiquiátrica Europea, Badiou objeta uno de sus enunciados, justamente el que dice: “el psiquiatra deberá tratar con pasión no a la enfermedad, sino al enfermo”, y le contrapone la afirmación de Hamburger: “el enfermo no necesita la compasión del médico, sino su capacidad.”
Efectivamente, si el médico centra su práctica en el “enfermo” es porque ya le supone un lugar. Porque ya lo ha condenado a su condición de tal. Hacerlo sobre la enfermedad, en cambio, abre la posibilidad de “(…) examinar una situación de imposibilidad contingente y trabajar con todos los medios para transformarla”. (pág. 42)
En esta línea, cada episodio de House podría ser leído como una lección sobre la importancia de distinguir el campo moral – lo ya sabido de una situación – de la dimensión ética, en la que el médico emerge como un creador de posibilidades.
En una oportunidad, llega al hospital una mujer en estado crítico. Ha contraído una rara dolencia y los médicos no logran dar con la etiología. Se trata aparentemente de una enfermedad tropical, pero ella y su marido, un matrimonio muy unido, jamás han salido de la ciudad. Los médicos descubren, entonces, que unos días antes, ambos habían cenado en un restaurante jamaiquino de Manhattan. Se hace un control de bromatología en el establecimiento y se constatan varias infracciones, pero ninguna concluyente en relación al dato que los médicos están buscando. La mujer empeora y el desenlace parece inevitable. Su marido permanece junto a ella día y noche junto al lecho del hospital. Es entonces cuando House tiene uno de sus raptos de lucidez. Reúne a su equipo y anuncia su hallazgo: ella o él, alguno de los dos fue infiel y mantuvo relaciones sexuales con una persona contagiada. Es altamente improbable, pero no imposible y, de confirmarse, el dato permitiría apostar a un tratamiento de emergencia. Ordena entonces un inmediato interrogatorio a la paciente y a su marido. Foreman deberá interrogar al hombre, Cameron a la mujer. Allisson Cameron, médica aplicada y sumamente sensible, protesta enfáticamente: “¿me estás diciendo que le pregunte a una mujer moribunda si engañó a su marido?”. House responde: “no, te estoy pidiendo que seas gentil con ella y la dejes morir.”
Una vez más, el comentario señala a la joven colega que la ética no sabe de relaciones públicas ni de actitudes “políticamente correctas.” No es la compasión lo que la paciente requiere del profesional, sino su capacidad. Si la enfermedad es efectivamente una situación, ello explica por qué House nunca abandona a un paciente. Por qué busca hasta último momento, contra toda evidencia, una fórmula salvadora.
Es porque hace suya la célebre fórmula de Hipócrates, así reformulada por Alain Badiou: “Haz todo lo que está en tu poder para que sea de nuevo posible lo que es provisionalmente imposible, pero de lo cual todo humano es declarado axiomáticamente capaz.”
[1] Texto publicado en Journal Ética y cine http://journal.eticaycine.org

http://youtu.be/aI_KzfkjP24 Mejores Momentos de Dr. House Expresión del "kinismo"
http://youtu.be/FKbrJaY-V78 Tarja Turunen -I Feel Inmortal-
http://youtu.be/Xq5v6EuW9WA Amaral -Cuando suba la Marea-



Bibliografía: Badiou, A., “Etica y Psiquiatría”, En Reflexiones sobre nuestro tiempo. Interrogantes acerca de la ética, la política y la experiencia de lo inhumano. Ediciones del Cifrado, Buenos Aires, 1999.

sábado, 14 de julio de 2012

Compenetración entre los Aspectos Emocionales de la Relación Terapéutica




FRIEDA FROMM-REICHMANN: PRINCIPIOS DE PSICOTERAPIA INTENSIVA
Aspectos Emocionales de la Relación Terapéutica entre Psicoterapeuta y Paciente

El Psicoterapeuta corriente que ha adquirido cierto conocimiento de la psicoterapia intensiva, ha estudiado, por lo general, solo los procesos psicoterapéuticos y los problemas concernientes a la personalidad del paciente. A menos que haya recibido una preparación psicoanalítica, no presta mucha atención a explorar su propia personalidad. No podría realizarse ninguna psicoterapia exitosa, a menos que el psicoterapeuta tenga pleno conocimiento de sus propios procesos interpersonales, de tal manera que los pueda emplear para beneficio del paciente en el trato terapéutico interpersonal recíproco.
Debe contarse entre los méritos inmortales de Sigmund Freud el de haber sido el primero en comprender y describir el proceso psicoterapéutico en términos de una experiencia interpersonal entre paciente y psicoterapeuta , y el de haber sido el primero en prestar atención y estudiar tanto la personalidad del psicoterapeuta, como así también la del paciente, y su relación interpersonal mutua. Tan solo los psicoterapeutas que han hecho psicoterapia tanto antes como después de haberse familiarizado con los conceptos de Freud, podrán captar en toda su significación, su descubrimiento de las leyes que gobiernan el intercambio interpersonal entre terapeuta y paciente. Yo personalmente recuerdo nítidamente cuando traté psicoterapéuticamente pacientes mentales, antes de haber conocido las enseñanzas de Freud. Comprobé con pena que algo acaecía en las relaciones del paciente conmigo y en las mías con ellos, que interfería con el proceso psicoterapéutico. Empero, no podía señalarlo, definirlo o investigarlo. ¡Qué alivio fue ponerme en contacto con los instrumentos provistos por Freud para explorar y conocer la relación psicólogo-paciente! Con anterioridad a estos descubrimientos los psicoterapeutas estaban a oscuras, en detrimento de sus pacientes y en menoscabo para su autorrespeto profesional.
La deuda de gratitud con Freud por su descubrimiento de la necesidad del estudio de la relación entre terapeuta-paciente, respecto al papel tanto del paciente como del terapeuta en ella, todavía tiene actualidad, no obstante el hecho de que Freud y sus discípulos posteriormente anularon parte de sus trascendentes implicaciones. Como sabemos, Freud enseñó que todas nuestras relaciones con otra gente, incluso la del enfermo mental con su terapeuta-médico, están modeladas por nuestras tempranas relaciones con las personas de significación de nuestro ambiente, en la infancia y la niñez. Nuestras dificultades interpersonales ulteriores deben ser entendidas en términos de estos tempranos vínculos interpersonales. Las vicisitudes de las experiencias del paciente con el terapeuta, en particular, deben ser investigadas y comprendidas con finalidades psicoterapéuticas. Debido a que son transferidas, es decir, provenientes de dificultades no resueltas en relaciones interpersonales con las personas de significación de la vida temprana del paciente, se trata "de experiencias de transferencia".
Asimismo, dado que las experiencias de contratransferencia del psicoterapeuta, a su vez, afloran e interfieren en el proceso psicoterapéutico, deben ser exploradas, comprendidas, y si es posible eliminadas, en términos del hecho de ser transferidas de experiencias interpersonales primeras del psicoterapeuta con las personas significativas de su infancia y niñez.
Si bien es cierto que los modelos de nuestras relaciones interpersonales ulteriores son formadas en nuestra infancia, repetidos en nuestros años posteriores, y pueden ser comprendidos mediante su repetición con la gente en general y a través de los aspectos recíprocos de la relación psicoterapeuta-paciente en particular, es peligroso llevar demasiado lejos este conocimiento. En el presente estudio de desarrollo de la psicoterapia psicoanalítica dinámica, seguimos creyendo que no solo es útil, sino indispensable para el éxito psicoterapéutico, el estudio de las relaciones mutuas del paciente y del psicoterapeuta, en términos de sus características de repetición. Pero creemos firmemente que esto no debiera hacerse al punto de descuidar el escrutinio de la realidad de la experiencia misma entre el terapeuta y el paciente, en su propio derecho. Este punto de vista también está incluído en las enseñanzas originales de Freud. Pero su doctrina de la transferencia abrió el camino para descuidar el hecho de las experiencias reales entre terapeuta y paciente en momento determinado. En la práctica esto implica a veces el peligro de inducir a los terapeutas a dejar de lado la significación de las vicisitudes de la real relación psicoterapeuta-paciente, como opuesta a sus aspectos de transferencia...
Recientemente se ha incrementado y hecha de ella foco terapéutico, la atención a las vicisitudes significativas de las relaciones del psicoterapeuta con sus pacientes. Esto tiene validez para los aspectos transferidos y reales. Es sabido por todo psicoterapeuta, que debe haber un juego fluctuante entre terapeuta y paciente; esto se deduce inevitablemente del carácter interpersonal del proceso psicoterapéutico. El psicoterapeuta que está adiestrado en la observación y en la introspección de su reacción hacia las manifestaciones de sus pacientes, puede con frecuencia hacer uso de estas reacciones, como de un instrumento conducente a la comprensión de las implicaciones de otro modo ocultas en las comunicaciones de estos. De esta manera la participación del terapeuta en las reacciones de transferencia recíproca del terapeuta y paciente, en el más amplio sentido del término, puede suministrar una guía importante para la conducción del proceso psicoterapéutico.
Volviendo a las reacciones de transferencia de los pacientes, existe otro importante punto que difiere de las enseñanzas originales de Freud sobre la transferencia, en los conceptos de psicoterapia psicoanalítica tal como los bosquejamos aquí. Esta variante se origina en el hecho de que nuestros pensamientos no coinciden con la doctrina de Freud sobre la ubicuidad del complejo de Edipo, el apego positivo (sexual) hacia el progenitor del sexo opuesto, con un odio de rivalidad concominantes hacia el progenitor del mismo sexo. En consecuencia, nosotros no llegamos a la conclusión predeterminada de que las dificultades de los terapeutas en sus relaciones con los pacientes y viceversa, se engendren o sean solamente una repetición de sus constelaciones de Edipo no resueltas.
H.S. Sullivan ha introducido el término "parataxia" en lugar de "transferencia" y "contratransferencia". Las experiencias interpersonales paratáxicas son distorsiones de las relaciones interpersonales presentes de la gente. Son condicionadas, y provienen de las experiencias interpersonales previas de un sujeto, prevalentemente de la infancia y la niñez, pero no siempre o necesariamente debido a complicaciones con sus padres.
Lo precedente va para esta discusión preliminar de los conceptos de transferencia, contratransferencia y parataxia, en su importancia para comprender los procesos intepersonales del psicoterapeuta. Son mencionados aquí con el solo objeto de facilitar la comprensión de que los procesos interpersonales del psicoterapeuta, en su calidad de persona privada y profesional, deben investigarse y reconocerse no solo respecto de la posibilidad de su distorsión como "contratransferencia", es decir como experiencias "paratáxicas" sino también en relación con la presente situación interpersonal. Esta es una de las razones para establecer la necesidad de un psicoanálisis personal como parte de la preparación para la práctica de la psicoterapia intensiva.

Frieda Fromm-Reichmann: "Principios de Psicoterapia Intensiva". Hormé, Buenos Aires.
El libro lo dedica así- A mis Maestros: Sigmund Freud; Kurt Goldstein; Georg Groddeck; Harry Stack Sullivan-




http://youtu.be/nOatrXGc0do Cecilia -Mi querida España- Sin Censura.
http://youtu.be/tLkbPiJzf0I Concert Zaz in Noni Sad Petrovaradin Agosto 2011
http://www.lexia.com.ar/20_poetas_mexicanos.htm Poetas Mexicanos con un no-Prólogo
http://youtu.be/rZNlHKMu_CI Serrat -L´Estaca- Canción-Leyenda Revolucionaria de Lluis Llach (Palau Sant Jordi)
http://youtu.be/NrROdpJb4Ek Jara -Libertad sin Ira-
http://youtu.be/FlbAt-XesJE Labordeta -Canto a la Libertad- Himno de Aragón no oficial
http://youtu.be/VMlwwPZxGaY Celtas Cortos -Homenaje a Labordeta en Directo- Que en Paz descanse, fue profesor de alguien muy cercano, fue un padre, fue un artista, fue un trangresor, fue un revolucionario por los derechos de Aragón, se  metió en política no por la ética sino por Aragón. Así cantó, así cantan, así cantaremos. ¡Grande Labordeta!
http://youtu.be/4oOpbGM8fnw Acústico de China Chana: Canto a la Libertad con voz femenina. Porque Labordeta es de todos/as.
http://youtu.be/U2wR7eRYuFQ Labordeta -Somos- Pregonero de las Fiestas del Pilar. Dicen que era su canción favorita, no tengo certeza, solo sé que hubo reuniones en plazas para recordar la memoria de Labordeta. Lo admiro por su LUCHA POR LA IGUALDAD.
http://youtu.be/qgOVPEVGtMo Labordeta -Somos- En concierto. LETRAS A CONTINUACIÓN:

Somos

Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar

tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.





CANTO A LA LIBERTAD

Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad (bis)

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Para empujar la historia
Hacia la libertad

También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro
La lleguemos a ver
Pero habrá que empujarla
Para que pueda ser

Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad

lunes, 2 de julio de 2012

El Aquí y Ahora




Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos. Martin Luther King
Nuestras vida empiezan a terminar  el día que callamos las cosas que importan. Martin Luther King

Los comentarios de Freud sobre la repetición sacan a la luz una serie de temas clave relacionados con la psicoterapia y la meditación. Con esta técnica Freud perfeccionó un método examinar las repeticiones incosncientes, las que tienden a entrometerse y a colorerar nuestras interacciones actuales. La técnica de Buda hizo de la aplciación repetitiva de la conciencia la piedra angular de su práctica exitosa. Freud se esforzó por hacer que sus pacientes fueran menos inconscientes, mientras que Buda enseñó a sus alumnos a ser más conscientes. El Budismo no trata de trabajar explicitamente con las repticiones inconscientes que tanto fascinaron a Freud, y sin embargo, su método -la aplicación repetida de la atención al momento- es congruente con las estrategias atencionales que Freud encontró más útiles. Al desarrollar un método basado en ambs tradiciones, he descbierto que cada una de ellas necesita algo de la otra para funcionar más eficázmente.
Por una parte, el estado mental del terapeuta -su capacidad de funcionar exclusivamente en el presente como exige el análisis de la transferencia- ha demostrado ser un gran obstáculo para los psicoterapeutas. La mayoría de ellos no pueden esgrimir el tipo de presencia que Freud creía necesaria para este trabajo. No hay un método para enseñar a los terapeutas a atender de esta manera concreta. Consecuentemente, la mayoría de los terapeutas, ofrecen, en el mejor de los casos, una versión diluida de lo que Freud era capaz de hacer. Por otra parte, los practicantes de la meditación y sus profesores, que generalmente no son psicólogos colegiados, a menudo  son incapaces o no están dispuestos a gestionar el material de la transferencia que inveitablemente surgirá, tal como señala Freud. Como hemos indicado antes, la meditación puede sacar a la luz mucho material emocionalmente cargado, y si no se lidia eficazmente con él, puede sofocar toda la experiencia meditativa sin que esta llegue a remediarlo. Sin embargo, cuando las dos tradiciones son capaces de trabajar conjuntamente, puede hacerlo en una gran armonía. Al ofrecer las herramientas para estar en el presente, la meditación ayuda tanto al terapeuta como al paciente; al enseñar a la gente a identificar la meditación del duro trabajo emocional. Ambas buscan una mayor capacidad de afrontar la vida tal como es; y ambas suelen empezar en silencio.

Mark Epstein: "Pensamientos sin pensador. Psicoterapia desde una perspetiva Budista". Gaia Ediciones, 2010, Madrid. Pp.:207-208

Albert Einstein dijo en cierta ocasión que, a su juicio, el budismo era la única religión compatible con la ciencia.

El budismo es una religión con actitud científica, a pesar de que muchos budistas puedan no tenerla. El Buda no es un Dios, sino un sabio, un Einstein de lo espiritual que vivió hace 2500 años. Mediante la reflexión y la meditación, descubrió verdades importantes, leyes del mundo interior, de la misma manera que los físicos han descubierto algunas del mundo exterior, las leyes de la física. Eminentemente práctico, el Buda no se entretenía en discusiones teóricas acerca de la existencia o inexistencia de un Dios personal, sino que ofreció una solución para el sufrimiento humano, que había nacido de su propia comprensión de la naturaleza de la realidad. Sentado bajo un árbol, el árbol del bodhi, alcanzó la iluminación, comprendió la naturaleza vacía de los fenómenos, entendió la raíz del sufrimiento y se decidió a compartir con sus semejantes lo que había descubierto.

Muchos siglos después, en Occidente, el célebre Isaac Newton, físico y matemático inglés, se esforzaba también en comprender la naturaleza del mundo, esta vez exterior. Newton obtuvo también su ‘iluminación’ cuando descansaba bajo un manzano. Una manzana le cayó en la cabeza y de ahí nació toda la mecánica Newtoniana, que explicaba no sólo la caída de las frutas sino incluso el movimiento de los planetas y las estrellas.

La mecánica de Newton, como cualquier teoría física, no era simplemente un conjunto de fórmulas matemáticas, sino que llevaba implícita una visión del mundo. El mundo físico se presentaba como algo existente en sí mismo, como una realidad exterior independiente de nosotros, con un espacio y un tiempo absolutos, donde los cuerpos evolucionaban según leyes precisas de una manera determinista. La física de Newton estaba muy impregnada de la filosofía de Aristóteles.

De la Página Socialismo Zen: http://socialismozen.blogspot.com.es/2010/11/albert-einstein-y-el-budismo.html

domingo, 1 de julio de 2012

Psicoterapias Humanistas



La psicoterapia humanista
FUENTE: INTERPSIQUIS. -1; (2009)
María de los Angeles López Ortega.
Universidad La Salle Morelia. México.

Tomado de www.psiquiatria.com

Resumen


La "psicología humanística", conocida también como "psicología humanista", surgió en los Estados Unidos, en las décadas de los cincuenta y sesenta junto a la primera fuerza (el psicoanálisis) y la segunda fuerza (el conductismo). En la década de los setentas este enfoque llegó a Alemania y a otros países de Europa. El enfoque humanista de la psicología "considera al hombre en sí como un ser potencialmente libre y creativo, cuyo comportamiento puede depender más de su marco conceptual interno, que de la coacción de impulsos internos o de la presión de fuerzas exteriores" Psicólogos y filósofos existencialistas le devuelven la libertad al individuo; es decir, después de los problemas que la humanidad adquirió a raíz de la primera guerra mundial, los existencialistas ven a la persona libre. En la psicología humanística, la persona tiene libertad de elección, lo cual sustituye la idea conductista del conjunto mecánicamente determinado de conductas. De aquí parte el concepto de cliente, el cual sustituye el concepto de paciente, porque el cliente tiene la capacidad de decidir. La gran mayoría de los psicólogos y psiquiatras del enfoque humanista consideran que el hombre busca autorrealizarse y tiende al crecimiento. El psicoterapeuta humanista ayuda a la persona a auto-explorarse, pero no toma las decisiones por ella ni le soluciona directamente los problemas. Ayuda a la persona a que se responsabilice de la toma de sus decisiones y a que sea ella la que dirija su propia existencia y que libere de toda clase de ataduras.

Surgimiento de la Psicología Humanista

Antes del siglo XIX, el estudio de la conducta humana fue del dominio, casi exclusivamente, de filósofos y teóricos. Se distingue generalmente a Wilhelm Wundt (1832-1920) como precursor de la psicología científica. Después surgieron otras escuelas psicológicas: William James fomentó el funcionalismo, en Norteamérica; en Alemania se proyectaron las bases de la psicología de la Gestalt, al tiempo que el psicoanálisis freudiano surgía en Viena, y también en Norteamérica, John B. Watson iniciaba la escuela conductista. (1)

La psicología se había ido concentrando en el estudio de las funciones del hombre, perdiendo de vista al hombre mismo; se dedicaba a lo secundario y periférico, dando del hombre una imagen parcial, incompleta y unilateral, y descuidaba lo primario y esencial, es decir, todo aquello que mejor identifica y distingue al hombre, como es el amor, la creatividad, los valores, la autonomía, la conciencia, los sentimientos, el trabajar con un propósito, la autorrealización, etc. Dada esta serie de incongruencias, nace y se desarrolla la “tercera fuerza de la psicología”, la Psicología Humanista, que acepta los modelos y analogías del psicoanálisis y del conductismo para ciertas áreas de investigación, pero no los considera una descripción adecuada de los seres humanos. (2)

La psicología humanista surge en los Estados Unidos de Norteamérica al término de la Segunda Guerra Mundial. Durante el dominio nazi, muchos europeos inmigraron a los Estados Unidos. Entre estos inmigrantes se encontraban varios psicólogos existencialistas, los cuales aportaron muchas ideas para el desarrollo de la tercera fuerza de la psicología, que más tarde se difundieron por Europa y otras partes del mundo.

Muchas personas quedaron devastadas tras sufrir los horrores de la guerra y muchos se sintieron prisioneros de un sistema con el que no estaban de acuerdo. Psicólogos y filósofos existencialistas le devuelven la libertad al individuo; es decir, después de los problemas que la humanidad adquirió a raíz de la Primera Guerra Mundial, los existencialistas ven a la persona libre. Después de dos guerras mundiales, el mundo occidental, inmerso en una oleada de crecimiento económico y bienestar social, experimentaba desde dentro una revolución de sus costumbres y aspiraciones. El cuerpo, sometido en las décadas anteriores a la represión sexual y militar, se rebelaba, libre de tabúes, deseosos de nuevas estimulaciones sensoriales internas y externas. Las personas podían encontrarse libremente, conocerse y amarse, mis allá de las divisiones raciales, políticas y de clase. (3)

Aunque el primer Encuentro Nacional de la American Association for Humanistic Psychology (AAHP) tuvo lugar en 1962, la Asociación se había constituido ya como tal en verano de 1961. Con anterioridad en la primavera del mismo año, había aparecido el primer número del Journal of Humanistic Psychology. De manera que puede considerarse 1961 como el año en que la Psicologia Humanista nace a la luz pública. (3) Alrededor de 1954, cuando Abraham Maslow publicó su libro Motivation and Personality, dos grandes teorías predominaban en los círculos universitarios de Norteamérica sin dejar, por ello, de advertirse numerosas teorías menores; no obstante, la mayoría de los psiquiatras, psicólogos y científicos de la conducta seguían el pensamiento de Freud o de Watson. La obra de Maslow no representa un rechazo total a lo establecido por los psicoanalistas ni por los conductistas, sino el intento de evaluar lo que de ambas escuelas es útil, significativo y aplicable al hombre, para continuar luego desde allí. (1)

Abraham Maslow es considerado generalmente el inspirador de la psicología humanista, sin embargo, él mismo nos recuerda que el movimiento de la Psicología Humanista "no es obra de un solo líder sino de muchas personas", como Erich Fromm, Kurt Goldstein, Karen Horney, Gordon Allport y Henry Murray entre sus antecesores y Car1 Rogers, Rol1o May, Gardner Murphy o Erik Erikson entre sus contemporáneos. (3)

La psicología humanista, más que una escuela, es una nueva orientación hacia la psicología, un modo de pensar sobre el hombre. No se puede decir que los proponentes principales de esta orientación – Abraham Maslow, Carl Rogers, Gordon Allport, Charlotte Bühler, Rollo May, Viktor Frankl, Wilhelm Dilthey, Edward Spranger, William Stern, Kurt Lewin, Kurt Goldstein, Gardner Murphy, Erich Fromm, Fritz Perls, al igual que un gran número de otros psicólogos actuales- tengan una ideología básica común, pero tanto ellos como los demás psicólogos humanistas simpatizan o comparten muchas posiciones sostenidas por la Psicología de la Gestalt, la Psicología Adleriana, la Jungiana, la Neo-Freudiana, la Psicología del Yo, la Fenomenológica, la Existencial, la Self-Theory, la Transaccional y la Proactiva. (2)

Maslow estudió los “más altos alcances” de los potenciales humanos en su estudio de los autorrealizadores. Rogers se ocupó de estudiantes universitarios, que experimentaran problemas de adaptación a la vida, además de estudiar una gran variedad de problemas normales de los adultos en su trabajo de grupo. Allport y Fromm se enfocaron sobre personas normales que luchan por superarse. (4)

Los psicólogos humanistas y existenciales han incluido en sus teorías la idea del yo como un agente libre. Sostienen que pueden controlar nuestros propios destinos, si las condiciones no son demasiado restrictivas. También contemplan a los seres humanos como poseedores de la capacidad de examinarse y producir cambios inducidos por ellos mismos. Podemos interpretar, criticar, vigilar y evaluar racionalmente nuestro propio comportamiento. Podemos evaluar los comportamientos tanto presentes como pasados y hacer planes para el futuro. También podemos anticipar las consecuencias del comportamiento actual a largo plazo. (4)

De acuerdo a la psicología humanista, la persona tiene libertad de elección; de aquí parte el concepto de cliente, que sustituye al concepto de paciente, porque el cliente tiene la capacidad de decidir y de hacerse responsable de las decisiones que tome.

Erich Fromm en su libro, “El miedo a la libertad”, explica el significado de la libertad para el hombre moderno. “La tesis de este libro es la de que el hombre moderno, libertado de los lazos de la sociedad pre-individualista –lazos que a la vez lo limitaban y le otorgaban seguridad- no ha ganado la libertad en el sentido positivo de la realización de su ser individual, esto es, la expresión de su potencialidad intelectual, emocional y sensitiva”. (5)

Considero que Erich Fromm tiene razón en cuanto al miedo que en algunas ocasiones tienen las personas de la libertad, es decir, que algunas veces les resulta más cómodo que alguien más tome las decisiones por ellos y que alguien les diga qué hacer. En la psicología humanista se busca que las personas aprendan a hacer un buen uso de su libertad y a afrontar las consecuencias de sus actos y que no tengan miedo a ser libres, que no tengan más ataduras ni físicas ni psicológicas de nadie, que aprendan a ser independientes.

Víctor Frankl sostiene que “La libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, es lo que hace que la vida tenga sentido y propósito”. (6) Esta cita me parece esencial que la conozcan y la entiendan todas las personas, principalmente las que han sido privadas de su libertad física , como lo son las personas que han sido secuestradas, las personas que han estado en un centro de readaptación social o las personas que han tenido o que tienen dependencia de alguna droga. Entender que la libertad espiritual es lo único que no se puede perder y que ayuda a encontrar un sentido a la vida, hace que el hombre logre sobrevivir a las más duras pruebas que la vida nos pone y a seguir adelante buscando la superación personal.

La gran mayoría de los psicólogos y psiquiatras del enfoque humanista consideran que el hombre busca autorrealizarse y tiende al crecimiento. Consideran que el hombre debe ser la persona que decide sobre el rumbo de su vida, por lo tanto debe “tomar las riendas de su propia existencia”, tomar decisiones y hacerse responsable de éstas.

Para mí, es muy importante que el psicoterapeuta humanista no haga al cliente dependiente de él, sino que le dé la responsabilidad de tomar sus propias decisiones y que durante el proceso de psicoterapia le dé acompañamiento mientras la persona aprende a dirigir su propia vida.

Sobre la autorrealización del individuo conviene destacar la revisión de las obras de autores como: Goldstein (al cual podría considerarse como el padre la psicología humanística) y Abraham Maslow (quien escribió el libro “El hombre autorrealizado. Hacia una psicología del Ser”). Ambos autores, entre otros autores, explican la importancia de la autorrealización del individuo. Yo pienso que todo ser humano busca trascender, quiere que más allá de él quede algo, desarrolla su interior.

En relación a que el hombre busca crecer, me gustó la forma en que lo planteó Erich Fromm: “Lo que se ha visto frecuentemente como tendencia innata del ser humano al progreso, es en realidad un intento de encontrar un equilibrio nuevo, y a ser posible mejor.” (7) Este fundamento de la psicología humanista es primordial, porque si uno cree que el hombre tiene una tendencia innata hacia el progreso, entonces tiene sentido que el hombre busque ayuda y realmente quiera cambiar su vida para bien y resolver algún problema porque desea crecer y progresar.

Siguiendo e integrando las ideas de la Asociación de la Psicología Humanista, se pueden señalar cuatro características como las más típicas en los autores más representativos de esta orientación psicológica:

1. Una atención centrada en la experiencia humana consciente como fenómeno primario ineludible al estudiar al hombre.2

. Un énfasis en las cualidades tan profundamente humanas como la elección, la creatividad, la valoración y la autorrealización, en cuanto opuestas a un pensar sobre los seres humanos en términos mecanicistas y reduccionistas.

3. Fidelidad al significado y valor cuando se eligen los problemas de estudio e investigación, y oposición al énfasis que se pone en la objetividad metodológica a expensas de la significación.

4. Especial aprecio por la dignidad y valor del hombre e interés en el desarrollo del potencial inherente a cada persona. (2)

Diferencias entre el enfoque humanista y los enfoques psicoanalista y conductista

Aunque las tres fuerzas de la psicología son muy valiosas y efectivas para ayudar a las personas, yo en lo personal prefiero en enfoque humanista debido a la concepción que se tiene del hombre.

“El concepto de hombre que se tiene en la Psicología Humanista es sumamente vasto y complejo. Esta orientación no desea excluir de su estudio nada de todo lo que según su enfoque, identifica y distingue mejor al hombre, como es la libertad, la creatividad, los valores, el amor, actuar con un propósito y dirigirse hacia una meta, la autorrealización el sentido de la vida, del sufrimiento y de la misma muerte”. (2)

Esta definición de hombre resume la concepción que tienen del éste varios de los psicólogos y psiquiatras que aportaron ideas para el desarrollo de la psicología humanística, como lo son Carl Rogers, Víctor Frankl, Erich Fromm, Abraham Maslow, entre otros.

“El estudio del enfermo mental resulta valioso, pero no suficiente; el que se realiza con animales también lo es, aunque no llegue a satisfactorio; aquel que se lleva a cabo con personas promedio no resolverá, en sí el problema”. (1)

De ahí la importancia de “la psicoterapia centrada en el cliente” de Rogers, que como su nombre lo indica, se centra en la persona y no en el problema.

“Maslow sostiene la idea de que podemos aprender mucho acerca del hombre, mediante el estudio de gente excepcionalmente saludable y madura; segmento de la especie humana que califica como “la vanguardia radiante”. (1)

La psicología humanística le da mucha importancia al estudio de los sentimientos, deseos y esperanzas y aspiraciones de las personas, consideradas en otros enfoques como subjetivos y poco importantes. “El estudio de la conducta no es suficiente para lograr una compresión global; lo subjetivo debe también tomarse en consideración”. (1)

Al igual que otros autores, considero que el hombre es un todo, y por eso es importante estudiar y atender tanto la conducta como los sentimientos, valores, anhelos, esperanzas y determinantes ambientales que forman al hombre. No estoy de acuerdo en que algunos enfoques sólo consideren estudiar la conducta del individuo sin tomar en cuenta los sentimientos de la persona o que se estudie al hombre como una víctima de alguna perturbación mental.

Charlotte Bühler dice: “La imagen del ser humano que vive de forma constructiva... se demuestra como la de un ser humano que logra, incluso con grandes dudas, tras fuerte pérdidas y grandes errores, avanzar, sincero consigo mismo, comprensivo con los demás, efectivamente constructivo y en paz interior”. (7) Me gusta mucho esta cita de Bühler, ya que refleja la totalidad del ser humano.

Hay una sencilla regla mnemotécnica para recordar las particularidades de los tres grandes grupos psicoterapeúticos según la clasificación norteamericana: el psicoanálisis contempla al hombre como un “ser de abreacción”, la terapia de la conducta lo contempla como un “ser de reacción” y la logoterapia como un “ser de acción”. (8)

Psicoterapia humanista

La tercera fuerza de la psicología tiene sus raíces filosóficas en el existencialismo, destacando la significación yo-tú como un encuentro, donde tanto el “terapeuta” como el “cliente” pueden descubrirse profundamente a sí mismos, sin que exista manipulación de uno sobre el otro.

“El terapeuta debe tener una profunda actitud humanista”. (9) Además de la preparación y desarrollo de las destrezas necesarias para ayudar a las personas, el terapeuta debe tener en cuenta que es un ser humano ante todo y como humano tiene sentimientos, cualidades y defectos, se equivoca y sabe reconocer sus errores. Al tener una actitud humanista ayuda a las personas entendiendo los problemas desde la perspectiva de su cliente, no juzga a las personas y las acepta incondicionalmente, y es congruente con lo que piensa, dice y hace.

“En la medida en que el terapeuta esté realmente viviendo cada momento, de una manera congruente consigo mismo, podrá ser un modelo vivo y no de “apariencia” para sus clientes.” (10) Y considero que esto no sólo aplica a los psicoterapeutas humanistas, sino de cualquier otro enfoque de la psicología. Considero de que se necesita estar bien con uno mismo para poder ayudar a los demás, de ahí la importancia que tiene que el psicoterapeuta primero se someta a un proceso psicoterapéutico para poder estar bien consigo mismo, comprenderse primero él para después comprender a los demás personas.

Dentro de la actitud de la congruencia, hay un elemento que me llama la atención: “la auto-revelación”, llamada también “el auto-descubrimiento”. Cuando estuve en proceso psicoterapéutico, recuerdo que mi terapeuta llegó a revelarme algunas de sus experiencias similares a las mías, que me ayudaron a tener más confianza con ella y a entender que se podía salir adelante a pesar de los problemas. Ahora que he estudiado sobre la congruencia, me sorprende lo valioso y útil que puede ser que revelemos al cliente, cuando sea apropiado, algunas de nuestras experiencias. Es muy importante el ser nosotros mismos en todo momento y no tener miedo a mostrarnos tal y como somos ante el cliente y el evitar ponernos máscaras.

El psicoterapeuta humanista ayuda a la persona a auto-explorarse, pero no toma las decisiones por ella ni le soluciona directamente los problemas. Ayuda a la persona a que se responsabilice de la toma de sus decisiones y a que sea ella la que dirija su propia existencia y que libere de toda clase de ataduras.

Me han sorprendido los buenos resultados que ha dado la práctica de las destrezas que se utilizan en la psicoterapia humanista como la atención y el reflejo, ya que éstas permiten que el cliente se dé cuenta de lo que le pasa y esto permite que tome decisiones responsable respecto a su vida y se vuelva dueño de su destino.

Considero que la metáfora es un excelente elemento didáctico para transmitir un mensaje. Ésta permite que el cliente vea una situación desde otro punto de vista, le da su propia interpretación y de esta manera el terapeuta no tiene que adoptar una actitud paternalista de darle consejos.

Corrientes principales de la Psicoterapia Humanista

Dentro de la psicoterapia humanista existen diversas corrientes, sin embargo, sólo se desarrollarán las principales que a continuación se enlistan:

  • Terapia Gestáltica
  • Psicoterapia Centrada en la Persona
  • Logoterapia

Terapia Gestáltica

Ésta consiste en atender a otro ser humano en al forma que le permita ser lo que realmente es. Es una terapia existencialista, que se ocupa de los problemas provocados por nuestra aversión a aceptar la responsabilidad de lo que somos y de lo que hacemos. (11)

Fritz Perls figura como el fundador de la terapia Gestalt. Su opinión es que la persona media puede temer a la vida y a experimentar el aquí y el ahora; debido a esto, suele vivir principalmente en el pasado, mediante los recuerdos obsesivos, y en el futuro, con la expectativas ansiosas de la catástrofe. (12)

Según Perls esta terapia es, junto con la logoterapia de Frankl y el análisis de la existencia de Binswanger y Boss, “una de las tres clases de terapia existencial”. (7)

El concepto de “Gestalt” denota el aspecto de “totalidad” y se asemeja al concepto oriental de Tao. Ambos parten de la idea de que figura y fondo constituyen una totalidad completa y no pueden ser separados uno de otro sin que ello implique perder su respectivo significado individual, es decir, sin destruir la totalidad. (7)

En esta terapia son fundamentales los conceptos de necesidades corporales y de situaciones inconclusas. Al quedar satisfecha la necesidad del organismo, al dar y tomar del ambiente, la Gestalt se completa y la situación termina. El propósito de la psicoterapia es restaurar las partes perdidas de la personalidad y por medio de ella pueden recuperarse nuestra experiencia y nuestro funcionamiento rechazados. El terapeuta se dedica con el cliente al proceso de recuperar sensaciones y conductas que el cliente ha desechado y que ahora considera que no le pertenecen, hasta que empieza y continúa por su propia cuenta a reafirmarse y a obrar como lo haría la persona que realmente es. (11)

Al igual que Freud y Jung, Perls puso mucha atención en los sueños de sus pacientes. Le pedía que interpretaran cada parte de sus sueños durante la sesión terapéutica; su idea era que cualquier aspecto de un sueño representa ciertas facetas de la experiencia de una persona, gran parte de las cuales son repudiadas. Al identificarse con las diferentes partes del sueño, la persona podía incrementar la conciencia de sí mismo, lo cual, a su vez, aumentaría la sensación de vitalidad y fomentaría el crecimiento personal continuo. (12)

Psicoterapia Centrada en la Persona

El enfoque centrado en la persona, también es conocida como terapia conversacional, y su autor es el reconocido psicólogo Carl Rogers (1902-1987). En un principio su autor la llamó psicoterapia centrada en el cliente, que significaba que la persona que buscaba ayuda no era tratada como paciente dependiente, sino con un cliente responsable. Aplicado a la educación, se le llamó enseñanza centrada en el estudiante. A medida que se ha extendido a una gran variedad de campos –grupos de encuentro, matrimonio, relaciones familiares, administración, grupos minoritarios, interraciales e interculturales y hasta las relaciones internacionales- se cambió el nombre por una expresión lo más amplia posible: centrado en el persona. (13) En este enfoque de psicoterapia no se trata de hacerle algo a la persona ni de inducirlo a hacer algo en relación a sí misma, sino se trata de liberarla para que pueda tener un crecimiento y un desarrollo a nivel personal, que ella misma quite los obstáculos que le impiden avanzar. (13)

El enfoque centrado en la persona plantea una relación terapéutica entre dos personas en contacto humano, por lo tanto nadie sabe más de uno mismo que uno mismo; es decir el terapeuta será como un espejo que habrá de reflejarle lo que ve en la otra persona, pero no puede hacer las cosas por ella; no se dan consejos; las personas que consultan al psicoterapeuta no se les llaman pacientes, sino clientes, ya que se encuentran en estado de desorden interno de vulnerabilidad o miedo, pero no enfermas; el terapeuta ofrece al individuo dedicación positiva incondicional y le ofrece una comprensión empática desde el punto de referencia interna del cliente.

Este enfoque está basado en una premisa que al principio parecía riesgosa e incierta: una visión del hombre como un organismo básicamente digno de confianza. Existe en el hombre una tendencia natural al desarrollo completo. El término que ha sido más usado para designar este hecho es la tendencia actualizante (base sobre la cual está construido el enfoque centrado en la persona), y es algo que está presente en todos los organismos vivos. El individuo tiene dentro de sí muchos recursos para entenderse a sí mismo, para modificar su autoconcepto, sus actitudes y su conducta autodirigida, y estos recursos pueden ser sacados si se provee de un definido clima de actitudes psicológicas facilitadoras. (13)

Estas tres actitudes o comportamientos básicos, facilitadores del proceso, y que todo psicoterapeuta humanista debe tener son: la autenticidad o congruencia, la aceptación incondicional y la empatía.

Rogers entiende por autenticidad o congruencia, en primer término la coincidencia con uno mismo. Parte de que “se favorece un desarrollo personal en tanto el terapeuta viva lo que es en realidad, cuando en su relación con el cliente permanece auténtico, sin fachada, es decir, vive abiertamente las sensaciones y posturas que le mueven en ese instante. Significa que es él mismo y que no reniega de sí mismo”. El terapeuta y el cliente son ambos seres humanos, esto no se puede borrar mediante las diferencias en cuanto al saber y los grados académicos, ambos son iguales en lo referente a que son seres humanos y esto debe sentar la base para la terapia. (7)

Cuando el psicoterapeuta percibe y acepta al cliente tal cual es, cuando deja de lado toda evaluación y entra en el marco de referencia perceptual del mismo, lo libera para que explore nuevamente su vida y su experiencia, lo libera para percibir en esa experiencia nuevos significados y nuevas metas. (14) La actitud positiva incondicional puede ser descrita como un acto de manifiesto interés y aprecio por todo lo que la persona es, por todas sus conductas y por su comunicación. (15)

La actitud empática es un factor terapéutico de primer orden, y se manifiesta en un intento del psicoterapeuta por comprender a fondo la experiencia de la persona en búsqueda de transmitir verbalmente esta comprensión esclarecedora. El entrenamiento clínico del psicoterapeuta centrado en la persona está enfocado a captar, con la mayor precisión posible, los matices del sentimiento y del significado en la experiencia de la persona que recibe ayuda. (15)

Carl Rogers en su libro El proceso de convertirse en persona, dice que la psicoterapia centrada en la persona produce muchos cambios: en individuo modifica su manera de elegir y establecer valores; enfrenta la frustración con menos tensión fisiológica y cambia su manera de percibirse y valorarse. La teoría de la psicoterapia centrada en la persona postula que los cambios operados en el interior del individuo durante el tratamiento le permitirán, una vez finalizado éste, conducirse de maneras menos defensivas y más socializadas y aceptar la realidad en sí mismo y en el medio social que lo rodea, todo lo cual demuestra que su sistema de valores se ha socializado. Esto significa que adoptará conductas más maduras y que tenderán a desaparecer las actitudes infantiles. El proceso del cliente está en reciprocidad con las actitudes del terapeuta. (16)

Logoterapia

La logoterapia fue fundada por el psiquiatra y neurólogo vienés Viktor Frankl (1905-1977); es una terapia que ayuda a los pacientes a la búsqueda del sentido de vida.La logoterapia no se dirige al síntoma, sino que lo que intenta es provocar un cambio de actitud, una modificación personal respecto del síntoma, se trata de una auténtica psicoterapia personalista. La logoterapia no se encierra en el ámbito de las neurosis, sino que lo desborda y penetra en la dimensión de los fenómenos específicamente humanos. (17)

La logoterapia considera la autotrascendencia como el nivel supremo de desarrollo de la existencia humana. Se trata del potencial específicamente humano de pensar y actuar más allá de uno mismo en el marco de la existencia para algo o para alguien de la entrega a una tarea o de la dedicación a otros seres humanos. Mientras que la psicología tradicional descubre esencialmente “dependencias psíquicas”, la logoterapia saca a la luz “independencias espirituales”, y mientras que la psicoterapia convencional analiza “acuerdos neuróticos”, la logoterapia registra “compromiso existencial”. (8)

Me quedo con las siguientes citas extraídas del libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, las cuales ayudan a toda persona a encontrar un sentido a su vida.

“Una situación externa excepcionalmente difícil es lo que da al hombre la oportunidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo”.

“La salvación del hombre está en el amor y a través del amor.”

“La tensión interna es un requisito indispensable de la salud mental.”“Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo.”(6)

El tener una vida demasiada tranquila y sin ninguna preocupación es muy difícil de llevar, además es muy aburrida y acaba por dejarnos con un “vacío existencial”, con una “vida sin significado ni propósito”. Estoy de acuerdo de que de vez en cuando es bueno tener periodos de calma en nuestras vidas, pero lo que no es sano es que vivamos en una total calma permanente.

Conclusiones

La psicología como muchas otras ciencias inevitablemente evoluciona día tras día. La psicología humanista tiene como principal virtud no desacreditar por completo el trabajo realizado por las otras fuerzas de la psicología anteriores a ella, sino criticar lo que consideraba que no era aplicable al ser humano y partir de lo que se podía rescatar de esas corrientes para hacer una ciencia que pudiera ayudar a desarrollar el potencial humano y dar alivio y sentido al sufrimiento de los seres humanos.La vida sin problemas carecería de sentido, si naciéramos con la vida resuelta, eso eliminaría nuestro poder de decisión, de elección.

La vida demasiado fácil y rutinaria crea vacío existencial se pierde el sentido de vida, una forma de salir de este estado es encontrando una ilusión, una meta que debe ser difícil de obtener, para que nos proporcione una enorme satisfacción cuando lo logremos, pero no lo imposible de alcanzar porque eso nos causaría una terrible decepción, de la cual también aprenderíamos, pero es necesario experimentar el éxito.

Como psicoterapeutas necesitamos hacerle saber a los clientes que no es posible que después de un proceso de psicoterapia toda su vida cambiará a una vida fácil y sin ningún problema, nosotros facilitaremos el camino para que ellos desarrollen su potencial personal, hagan su vida más plena y aprendan a resolver sus problemas solos y se responsabilicen de sus decisiones.

Esto se logrará sirviendo el terapeuta de ejemplo, teniendo las tres características que Carl Rogers decía que eran básicas: la autenticidad, la empatía y la aceptación incondicional.

La autenticidad del terapeuta consiste en su congruencia en lo que dice, hace, piensa y siente. El aceptarse tal y como es y no traer máscaras o querer ser alguien que no es ante el cliente.

La empatía es como ponerse en los zapatos del otro, sin perder de vista el “como” ya que a pesar de que se debe entender la experiencia del otro desde su realidad, no hay que perder de vista en donde se acaban los límites de la otra persona y en donde empiezan los propios.

La aceptación incondicional de la otra persona es el no querer cambiar a nuestro antojo a la otra  persona, es aceptarla como persona completamente con todo lo que ella es, esto no significa ser permisivo y aceptar por completo cualquier conducta autodestructiva, esto no se aprueba, sin embargo la relación terapéutica no puede estar condicionada a que al terapeuta le agraden las conductas de la otra persona.
Debemos evitar al máximo actitudes paternalistas en donde se le diga al cliente que hacer con su vida, cómo resolver los problemas, no se aconseja al cliente, mediante el reflejo se le puede hacer ver las diferentes alternativas que tiene, sólo el cliente puede decidir que camino seguir y debemos confiar en que nadie sabe mejor que él lo que es bueno para él. El cliente necesita aprender a responsabilizarse de sus decisiones, al darle consejo a nosotros estamos fomentando una actitud de irresponsabilidad.
Nadie sabe más de uno mismo que uno mismo, el ser humano busca estar mejor, necesita a veces de alguien que le ayude a visualizar mejor sus opciones y de esta manera facilitarle la decisión que sólo a él concierne y de esta manera encaminar su vida hacia lo que más le convenga. Por eso los clientes que busquen ayuda de un terapeuta humanista deben estar concientes de que ellos tienen toda la responsabilidad de decidir sobre su vida y afrontar las consecuencias.