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Rodrigo Córdoba Sanz Psicólogo y Psicoterapeuta. Teléfono: 34 653 379 269
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La escritura creativa ha ayudado a muchas personas a ampliar su horizonte y potenciar su creatividad literaria. No hay nada que nuestra mente no pueda imaginar, y esta disciplina se centra en aquel tipo de narración no informativa, no periodística y que no está ligada a una estructura concreta. Podríamos decir que la escritura creativa es la expresión de la libertad literaria en su máximo esplendor.
¿Qué entendemos por escritura creativa?
La escritura creativa es cualquier tipo de narración literaria que se escapa de la normativa tradicional. Por ejemplo, la narración periodística, informativa o instructiva quedaría exenta de considerarse creativa, a menos que incorpore gran cantidad de elementos metafóricos. Sin embargo, nos remitimos a la idea de que la literatura creativa es aquella que no está ligada a esquemas y normativas varias.
Gracias a esta disciplina han nacido multitud de obras artísticas de alto contenido estético. Los antiguos poetas fueron los precursores de este tipo de escritura, y utilizaban la retórica para transmitir historias, pensamientos o ideas.
Actualmente la escritura creativa no se trata únicamente de novelas, poemas o teatro. Encontramos esta disciplina en la ficción, las novelas gráficas, el cine, las series o los videojuegos. En este último caso, por ejemplo, hay muchas personas implicadas para idear la gran cantidad de personajes, misiones e historias, entre otros, que están presentes en un videojuego.
¿Qué me puede aportar esta disciplina?
Lo cierto es que hay muchas personas que defienden la idea de que no se puede enseñar a escribir a alguien. Nosotros nos posicionamos a favor de que las técnicas y habilidades narrativas se pueden trabajar y mejorar. Sin embargo, la labor más importante es poner una gran dedicación a lo que estamos haciendo. Las personas que realmente sienten pasión por la literatura son aquellas que mejor se desarrollan a lo largo del tiempo y demuestran la combinación de talento y esfuerzo.
La escritura creativa nos permite expresarnos con mayor libertad. Dotamos a las palabras de un carácter artístico y retórico, que muchas veces da pie a interpretaciones y no se ciñe a un significado concreto. A diferencia de las formas de escritura tradicionales y comunicativas, el autor tiene vía libre para no censurar ni condicionar su obra.
¿Cómo se estudia la escritura creativa?
Al principio, es necesario dedicar un tiempo al aprendizaje completo de la técnica. Para elaborar un texto coherente y con sentido debes dominar la gramática y la ortografía. Que sea creativa no significa que deba estar plagada de errores literarios, no lo olvides. Una vez conocemos todos estos aspectos técnicos, es hora de poner en marcha la creatividad.
La mejor forma de desarrollar nuestras habilidades en escritura creativa es practicar. Para ello, se elaboran actividades que activan la parte creativa del alumno. Suelen consistir en juegos, ejercicios de escritura individual, charlas, debates, lecturas… Todos estos ejercicios te ayudarán a descubrir tu estilo literario y a mejorar tu forma de expresión a medida que practicas.
En caso de tener un bloqueo creativo, lo ideal es hacer una lluvia de idea o brainstorming para reactivar la mente y la capacidad de creación.


personalidades de la talla de Paul Ekman, conocido por sus estudios sobre las emociones básicas y las expresiones faciales universales. El Dalai Lama a través de estas convocatorias ha mostrado un interés en aprender desde un enfoque diferente basado en la ciencia sobre los procesos y efectos que tiene la práctica meditativa y anima a continuar las investigaciones por el bien común. Uno de los expertos que se ha reunido en varias ocasiones con el Dalai Lama es el prestigioso psicólogo Daniel Goleman, autor de varios libros sobre Inteligencia Emocional y también de «La fuerza de la compasión, la enseñanza del Dalai Lama para nuestro mundo» en el que hace públicas sus conversaciones con el Dalai Lama.
La segunda clase de compasión señalada por el Dalai Lama está relacionada con los principios morales que adquirimos en nuestra historia de aprendizaje y la educación que recibimos a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, el ser compasivo es algo que puede aprenderse si uno crece en un contexto en el que se fomenta la empatía y la inteligencia emocional.
nuestro favor, y su puesta en práctica nos conecta con la parte más íntima del otro. La compasión hace posible que en una situación de conflicto podamos establecer un diálogo y acercar posturas sin dejarnos cegar por nuestras emociones. ¿Cómo lo hace?. La clave está en ampliar las fronteras de la mente e intentar ver a nuestro interlocutor simplemente como otro ser humano, reconocer sus derechos, darnos cuenta de que sufre al igual que nosotros sufrimos, experimenta la misma necesidad de ser feliz, y crear así un puente que hace más fácil el intercambio de opiniones y, por tanto, el mantenimiento de las relaciones.







